'Victoria', globalizando el plano secuencia

Fecha de publicación: 3 noviembre, 2015

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‘Victoria’, película de origen alemán, protagonizada por una española y con diálogos primordialmente en inglés. Desde ese primer aspecto ya se deja ver como una película global, con la fuerza de occidente.
Sin duda, la brillantez de la película yace en la forma en la cual fue rodada, una única toma, un plano secuencia.
 
Grandes publicaciones como Los Angeles Times han mencionado que la historia no es tan grande como la gran técnica con la cual fue planeada la película, sin embargo se debe entender desde la estructura narrativa de un cuento o una novela corta.
 
A pesar de contar con una duración de dos horas, se fundamenta en un único suceso que le da distintos finales a sus diferentes personajes. No hay oportunidad de generar subtramas muy enrolladas o de poder conocer a profundidad a los personajes, no es una trama psicológica, incluso, pareciera que uno de los pilares básicos que sustentan a la historia es la inmediatez, la natural inmediatez diaria del caos ilustrada con esta sociedad de la euforia y las apariencias, en donde la gente funde sus necesidades de toda la vida a breves momentos de emoción que recubren sus vacíos y los hacen aparentar la felicidad, la tristeza, el dolor y muchas otras emociones, al menos por un breve instante.
 

 

La introducción de los personajes se realiza de forma concisa, en media hora sin saber mucho de ninguno de ellos. Con Victoria se siente una empatía casi instantánea dentro de este ejercicio coreográfico de dos horas y media, donde hay un gran espacio en blanco que debió de ser llenado con la capacidad actoral de cada personaje, con diálogos improvisados. Sin embargo, los momentos de tensión, que no faltan dentro de la trama, se notan perfectamente delimitados y con un tiempo perfecto, con una puesta en escena bien esquematizada y una entrada y salida de elementos constante que evita que la película caiga en la categoría lentitud a pesar de sus aspectos técnicos.

 
No se puede hablar de esta película sin mencionar la habilidad del operador de cámara, pues la forma continua en la que se presenta el producto final, debió haber sido para él una hazaña maratónica, y más allá de algunos movimientos abruptos inevitables, la fotografía es bastante buena, los cambios de iluminación entre exteriores e interiores son amigables al ojo, evitando la sobre exposición o fotogramas completamente negros, haciendo de la fotografía algo parecido al impresionismo, buscando retratar los cambios constantes y tenues de luz, influyendo mucho en el dramatismo narrativo.