Twin Peaks, the Return se va en una oscuridad placentera

Escrito por: Salvador Canas

Fecha de publicación: 12 octubre, 2017

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La mirada de David Lynch no se parece a ninguna otra, por consiguiente su obra se distingue de una manera muy similar. Ejemplo de esto son los 18 capítulos que conformaron la tercera y última temporada de la serie de culto Twin Peaks, que en los noventa del siglo pasado significó un antes y un después para la producción de la pantalla chica y en 2017 la proeza se repite. No hay nada en la televisión actual que se acerque a la factura de este creador de sueños, misterios y secretos.
La música es uno de los aspectos sustanciales en la obra del artista estadounidense, para Twin Peaks. The Return, en cada capítulo hacia el final de los mismos utiliza la música como simulación de la construcción de un puente por donde nos desplazamos los espectadores entre uno y otro capítulo y ésta justamente obedece a un gusto exquisito de Lynch; Chromatics, Snake Eyes, Nine Inch Nails, (a la mitad del episodio 8) Au Revoir Siomone/Lark, Eddie Vedder, The Vails y Rebekah Del Rio (extraída del pasado fílmico del autor) y para cerrar la estrambótica serie Julee Cruise quien también formó parte de este proyecto en aquel 1990, son los músicos que con sus composiciones, obscuras y contemplativas redondearon espléndidamente la concepción de esta última temporada de la mítica serie.
Los personajes en Twin Peaks the Return, también son sustanciales, varios de ellos retomados desde las primeras dos temporadas como Diane la mujer del tronco, Gordon Cole (interpretado por Lynch) y Dale Cooper el agente que investiga el asesinato de Laura Palmer, entre otros, además de los nuevos personajes interpretados por Naomi Watts, Tim Roth y JenniferJason Leight, lograron en conjunción retroalimentar un pasado futuro en constante flujo y sumamente importante para las peculiaridades narrativos de la historia.
En cuanto a los capítulos, el número 8 en realidad es central no solamente para la serie sino también para la historia de la televisión del siglo XXI, el espejo de la belleza y su contario fluyen ambivalentes, el disfrute entre la tensión y la contemplación de la abstracción narrativa lo llevan a lo sublime del lenguaje televisivo, sin duda este episodio significa el destello más representativo en esta última etapa de David Lynch.
El diseño de audio es tan minucioso a lo largo de los 18 episodios, que nos lleva a vislumbrarlo con su cercanía con el séptimo arte, la manera en la que el autor despliega su obsesión por marcar detalladamente la importancia de los sonidos en la composición sonora, es realmente atractiva y reveladora de los tratamientos que son posibles en esta era digital con la que Lynch ha logrado un magnifico diálogo que le ha permitido construir no solo uno de los diseños de audio más memorables para la televisión de este año, sino también de esta década.
El episodio doble final de Twin Peaks. The Return, juega constantemente con las dimensiones, la intertemporalidad y la dualidad de los personajes, tres recursos que solo Lynch podría manejar con tal habilidad al mismo tiempo, este trinomio de ejes no solo los distinguimos en esta serie, sino también en las últimas piezas fílmicas que nos entrego, este hecho nos podría parecer un recurso recurrente en su obra, pero al mismo tiempo su utilización lo hace fascinante.
Como muchos lo esperábamos, el cineasta no concluiría esta serie de manera convencional, no daría explicaciones sino detonaría más preguntas, nos dejaría pensando en este mundo Lynchiano tan seductor, en ese universo tan abstracto y surrealista, en ese lugar tan apasionante denominado el imaginario personal. Lynch jugo todo el tiempo con nuestra experiencia cognitiva y estética, siguió rompiendo las reglas de la narrativa convencional y realmente agradecemos que esto ocurriera, que este autor nos compartiera una vez más sus  sueños, misterios y secretos.