Tutti Frutti 04 – BB Mamut

Escrito por: Bere Ibarra

Fecha de publicación: 25 julio, 2016

En la búsqueda de la libertad sonora, Bernardo Ron y Zoar Miranda formaron BBMamut en 2011. Con dicha premisa se presentaron en varias ocasiones acompañados de diversos músicos, hasta que Marco Rentería se convirtió en la pieza que completó este combo de poder, jazz, funk, rock y progresivo.
 
“En ese palomazo que organizó Zoar la magia de la música pasó. Nos entendimos de volada. Me gusta tocar con ellos porque tenemos muchos contrastes, Zoar tiene un estilo muy particular y hace base, y juntos hicimos una cama para que Bernardo “se vaya”.
 
Con Bernardo y Zoar en Playa del Carmen, Quintana Roo, y Marco establecido en Tijuana, Baja California, para BBMamut la distancia, más allá de un obstáculo, es un elemento que ha aportado un gran encanto a este trío que estalla cada vez que se reúne sobre el escenario.

 
“De alguna manera es la forma en la que esta banda es y existe. Le da cierta frescura. Para mí, es como estar en un precipicio a punto de caer. Ese borde genera emociones bastante bonitas”, expresa Bernardo Ron, quien se vuelve uno con la guitarra en cada nota, con un particular estilo que cala hasta los huesos y provoca destellos que a él mismo sorprenden. Es indescriptible la forma en que se desprende de la realidad hasta llegar a un lugar en el que nadie más está, pero el sentimiento que transmite invita a quien lo escucha a sumarse al viaje.
 
“Es un estado de trance que no siempre se da, sucede cuando tocas algo con todo tu corazón y a la gente le llega aunque no sepa de música. Cuando más disfrutas la música es como melómano.Escuchas Pink Floyd y es un acorde que puedes poner, pero otra cosa es la magia que tiene. La forma de expresarme tiene que ver con la situación del país y el entorno que me rodea. Hay dos cosas: una es hacer música muy hermosa para embellecer la locura que vivimos, y la otra es reflejar esa rabia y ese enojo”, afirma Bernardo.
 

 
“Eso pasa porque no hacemos esto para demostrar. Es así como lo hacemos, es mágico; se da por las ganas que tenemos de hacerlo realidad”, agrega Zoar, quien completa el ambiente con una técnica impecable que hace palpitar los corazones con esa forma tan suya de tocar la batería, mientras el bajo de Marco resuena fuerte en el pecho con esas pisadas veloces, precisas y certeras que trascienden los sentidos, el espacio y el tiempo.
 
Con una identidad tan individual, los tres están siempre entrelazados por una complejidad que, por momentos, los hace aterrizar para recordarnos que no son, aunque parezcan, seres superiores ante un grupo de mortales que contienen las emociones y tensiones que provoca su música.
 
“El común denominador es conectar con la gente, crear emociones, los tres buscamos eso. Algunas partes que tocamos no son precisamente dulces, crean tensión, te ponen nervioso, pero después sale el sol y entra la luz”, confirma Marco.
 
Admiradores de músicos como Tom Kessler y Gustavo Nandayapa, Bernardo afirma: “me encanta el jazz, pero de igual forma me encanta el rock, el blues me gusta un montón y el funk; en general soy abierto para la música, también me gusta Café Tacvba y Caifanes”.
 
Para Marco, en el panorama actual existe “un grupo de carnales que respeto y quiero mucho, entre los que están Diego Maroto, que es un necio y un gran saxofonista; Agustín Bernal, Francisco De la Rea, Edy Vega, y muchos más, así como las generaciones nuevas”; respecto a lo que Zoar opina: “hay un auge de jóvenes que se dan a conocer gracias a las redes sociales y el internet. Hoy es fácil darse cuenta que al lado vive una chavita interesada, no nada más por el rock, sino por el jazz, y así como ella, un grupo que quiere crecer por sus propios medios”.
 
“La competencia es con uno mismo. Estoy en contra de los músicos que son super talentosos pero manipulan a los que están empezando. Si tengo que tocar con ellos, prefiero no hacerlo a compartir con gente que no es auténtica, aunque sea muy hábil, sepa todos los licks del jazz, conozca más de armonía que yo y se vista de traje todo el tiempo. Conozco a jazzistas de verdad que tienen el criterio muy abierto y respetan”, agrega Marco.
 
BBMamut aparece en el espectro musical con Niño Rama, álbum del que se desprenden canciones como “No me regresen en chimeco”, “Avistamiento”, “Tu Mamut”, “Pasaje minimal”, “Pequeño paquidermo de la edad de hielo” y “La tempestad”, enmarcadas por el arte de Alexis Mata. “Me gusta que la portada refleja el mood que tenemos, éste arte es poderoso e importante, es una imagen fuerte”, dice Bernardo.
 
Escucharlos a BBMamut es la muestra de cómo hacer algo con tanta pasión da como resultado una comunión tan sublime que permanecerá mientras estos genios de la música estén dispuestos a seguir, pues como concluye Marco: “La música va a llegar sola hasta donde tenga que llegar”.