Tim Burton: Al final, todos somos artistas

Fecha de publicación: 11 diciembre, 2017

“Nunca pensé que mi trabajo fuera a quedar seleccionado” era el pensamiento que teníamos muchos después de haber recibido un correo con la invitación a la master class de Tim Burton, misma que se celebró con motivos de su exposición “El Mundo de Tim Burton”la cual estará disponible desde el 6 de diciembre de este año al 8 de abril del 2018 en el Museo Franz Mayer de la CDMX.

La cita en el Centro Cultural Roberto Cantoral era a las seis de la tarde pero la fila de espera presumía de haberse formado desde medio día. La emoción nos carcomía por dentro, a pesar de que nuestros rostros sólo reflejaran dos o tres gestos como si estuvieran armados de piezas movibles e intercambiables con las que trabaja el maestro Burton. – “¿De qué tratará la clase? ¿Animación, dirección?” – “Tal vez de por qué nunca alcanzaremos el éxito que él tiene” bromeábamos constantemente mientras pasaban las horas para poder acceder al recinto. De repente una turba de hojas otoñales caía sobre nosotros, anunciando que el tiempo de espera cada vez era menor.

Seis en punto y el Centro Cultural abría las puertas al público y con ello fueron desapareciendo los colados que pretendían entrar sin invitación. Dos horas bastaron para dar acceso a aproximadamente 800 asistentes dentro del auditorio, veinticinco minutos después frente a nosotros se presentaría el gran Tim Burton como si de una fotografía se tratara: mismo outfit, mismo peinado… lo único que cambió fue ese perfil serio e inquebrantable que muestra en fotografías, en su lugar vimos a un hombre nervioso y más impresionado de lo que nosotros estábamos, pasando su mano una y otra vez en su irremediable cabellera. Los aplausos cesaron rápido, puesto que se corría el rumor de que la master class sólo duraría una hora.

Crecí viendo películas de monstruos y la única razón por las que no me daban miedo es porque yo me sentía un monstruo. Le tenía más miedo a padres y familiares que a las películas de horror”, declaraba Burton mientras se movía de manera constante en uno de los dos sillones del escenario. Muchas respuestas a las preguntas del público fueron relacionadas a eso: sobre cómo un niño del sur de California prefería estar en su mundo dibujando que hablar y expresarse en su verdadero entorno, a tal grado de que todos pensaran que era mudo.

Sin embargo, ese ser que se encerraba en su clóset o debajo de los escritorio para ser él ya no existe. En su lugar estaba presente un niño que respondía a cada muestra de afecto, que se sentía alagado con cada pieza inspirada en su trabajo que los asistentes metieron de contrabando y que abrazaba la extravagancia de algunos otros.  La regla que se nos impuso al principio de “No grabar, no tomar fotos y no acercarse al escenario” daría igual al final por la disposición de Tim a firmar autógrafos y acercarse a sus fanáticos que demostraron todo su talento para poder tener un lugar en su plática.

Lo que se puede hacer hoy en día con la computadora es genial pero prefiero el stop-motion.” – Respondiendo a por qué no apuesta más por el CGI en sus producciones – “Es algo con lo que se puede interactuar y con las personas que trabajan contigo” demostraba que más allá de ser el artista, es un ser afable al que le gusta impregnar amor a su trabajo y a las personas que lo rodean.

A su vez, cada vez que mencionaba a México y el impacto que nuestras tradiciones causaron en él, el público se enardecía como si estuvieran en general A del concierto de su banda favorita. Burton afirma que la influencia del día de los muertos fue directa en su trabajo: los colores, el humor y las calaveras (sobre todo las calaveras) son elementos que aprecia demasiado y que nunca hubiera encontrado en Estados Unidos, puesto que existe un tabú enorme sobre la muerte.

Añadió a su vez que el género de luchadores estaba entre sus predilectos, a lo que todos imploramos que su siguiente trabajo después de Dumbosea acerca del Enmascarado de Platao un similar. “Podría intentarlo”,  contesta de manera alegre, “¿Quién quiere subir a luchar ahora mismo aquí en el escenario?”. Muchos nos ofrecimos con ganas de ser vencidos por el director.

A eso le siguieron un par de anécdotas que sirven como consejos de dirección, como por ejemplo que para poder dirigir a tus actores hay que ser los personajes principales y sentirlos (poniendo a Ed Wood como referente, diciendo que lo sintió evitando vestirse como mujer); algunos datos realmente escondidos como que no aguanta ver su propia imagen ya que se considera un ente realmente repulsivo; y aguantar uno que otro chiste sobre Johnny Depp. El resto de las preguntas realizadas por los seleccionados cayeron un tanto en lo general con respuestas que podríamos ver en cualquier entrevista hecha al creador de “El Extraño Mundo de Jack”, pero como mencioné antes: nadie pensaba que quedaría seleccionado y mucho menos que su pregunta sería parte del eje central de la conversación.

Las principales cualidades de Tim Burton son la humildad y el subestimar su obra, mismas que hacen que ponga los pies sobre la tierra. Las frases que podemos rescatar de su charla podrían ser “Lo que más me emocionaba (de la exhibición) es que los niños llegaran y pudieran decir ‘Hasta yo puedo hacer eso’” y “quiero pensar que todos tenemos un lado artístico”, mismas que hacen ver que Tim Burton no es una persona que esté por la fama y por el dinero, sino para tener como misión principal inspirar a través de una expresión pura en su arte.