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El rock termina en ZZ Top

Absolutamente y sin ninguna duda el título de esta entrada es verdad y lo confirma la gran cantidad de literatura sobre rock que atiborra mis libreros. Toda buena enciclopedia o diccionario de rock comienza con ABBA y termina con ZZ Top. Y en medio de todo eso hay una enorme cantidad de clásicos, esos que hoy están en extinción.

 

Buscando anécdotas sobre los clásicos del rock, que son demasiados como para enlistarlos, algunos muy buenos, otros malos y otros terriblemente prescindibles, recuerdo cuando un primo residente de San Dimas, California, me invitó a echar unos tragos en su estudio forrado de espuma revestida en terciopelo con grandes altavoces en cada rincón que aceptara un JBL y sus potentes patadas.

 

Cierto es que para copar de buena manera un estudio y unos altavoces de semejante envergadura era necesario alimentarlos con equipo Gradiente brasileño modificado decentemente, un par de ecualizadores mudos de entrada y salida y una seguidilla de buenas canciones. “Vamos a oír puros clásicos”, me dijo y primero falleció la botella de JackieD que la lista de canciones.

 

 

Definitivamente, al recordar aquello, pienso en que el último alfabeto del rock no miente. Si bien es cierto que en los ochentas se atestiguó el mayor avance en la producción musical, tanto técnicamente hablando como en creatividad y vanguardia, fueron los noventas los que dieron a luz los últimos clásicos en una especie de reinvención del costado más duro del subgénero.

 

Entonces, para que un clásico sea es necesario que impacte tanto a la generación que experimentó sus primeros pasos como a las generaciones posteriores.

Francamente, y aunque en lo personal no me parezca, fue Nirvana el combo que erigió los últimos clásicos tanto por su eficacia como por su derrotero tan malogrado.

Gracias a la magia de la tecnología y a estaciones como Rock101 en línea o Universal Stereo, es posible revisitar los clásicos pero, al mismo tiempo, uno se pregunta en dónde están los nuevos clásicos.

 

Habiendo avances, favorables y no, en la producción musical de hoy, es posible no sólo crear una banda de un solo hombre y un estudio mucho más avanzado que los primeros Electric Lady o Abbey Road bajo las teclas de tu Mac, grabar un par de tracks, subirlos a Youtube, impactar a las nuevas e impresionables generaciones y formar parte de la avanzada de bandas sin contrato que, de cualquier manera, atiborran los asientos.

 

Infiero también que eso se debe a que los encargados de Artistas y Repertorio de las disqueras sobrevivientes se divertirían de lo lindo lanzando demo tras demo por la ventana al no encontrar en ellos ese detalle que identifica un clásico. Dice el realismo mágico del rock mexicano que eso le sucedió a Caifanes con sus primeros esbozos nocturnales.

 

Jamás podría asegurar que la música de hoy en día es mala o prescindible, pero lo cierto es que carecemos de clásicos, esos que salvan fiestas o tocadas como cuando el grupo estelar no prende al personal y se lanza con el lugar común que es ‘Paranoid’.

 

Kilómetros de detractores se formarán para decirme que estoy loco, pero el que una canción sea un clásico tampoco quiere decir que sea mejor que una nueva que no carga con ese título nobiliario, porque en una fiesta lo mismo enciende ‘La Grange’ de ZZ Top que un track de Spin Doctors o Mecano, un salpicón electrónico de LCD Soundsystem.

 

La razón de esto puede radicar en que la velocidad de la información que facilita la producción musical en masa y la formación de nuevas bandas obstaculiza la retentiva emocional de la música.

 

Mentiría si no aceptara que, finalmente, los clásicos son una cosa personal e intransferible, producto del trajín biográfico y todos esos sabores y sinsabores que te brinda la música. Por eso es tan peligroso dedicar canciones, ¡porque luego el objeto del afecto se va y se lleva consigo la esencia de esa canción! Así que adiós clásico.

No obstante, lo esencial radica principalmente en eso. Porque el clásico permea en masa y, como me dijo mi primo de California cuando puso ‘Stairway to Heaven’ en la tornamesa: “Con ésta hasta las ratas del basurero se ponen a bailar”.

 

Obviamente aún existen entes que recuerdan los clásicos en escena más allá de sus padres originales, y ese lugar, aparentemente perdido en el tiempo, se encuentra en cada bar de Villa Coapa en donde hasta Héroes del Silencio se considera ya un grupo clásico. En fin. Salve pues, y saludamos a ZZ Top, guardianes del alfabeto de los clásicos.

 

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¡Bájale a tu escándalo! ¡Te vas a quedar sordo!

¡Bájale a tu escándalo! ¡Te vas a quedar sordo!, era lo que seguido me gritaban mis papás desde su recamara cuando escuchaba música, como a muchos de ustedes seguramente les paso también. Sucedía particularmente cuando el sábado en la noche me quedaba a ver vídeos en ese difunto programa en canal 9 de TV abierta de los 80, claro que estoy hablando de ‘A Toda Música’, un espacio de dos horas donde nos presentaban los vídeos de mediados de esa década a cargo de la guía de dos bombones de la época, Gloria Calzada y la hermosa Elsa Saavedra, la segunda era mi preferida, no sé qué fue de ella, por más que la googleo no encuentro rastro, quiero pensar que ella no se dejó manosear por algún productor de esa nefasta televisora y por lo tanto su carrera de presentadora no germinó más allá, como pasa con las personas honestas que no se corrompen con el sistema, pero la primera siguió en esa televisora presentando programas en su mayoría musicales bastante mediocres.

 

Aunque este programa en su mayor parte de la duración lo condujeron Gloria y Elsita, en sus inicios lo conducían Jesús Iturrálde y Gloria, más tarde Jesús se fue a Rock 101 y entró Elsa, después lamentablemente esta última salió para dirigir ‘Vídeo Rock De Media Noche’ y entro una chava que se llamaba Cecilia la cual no recuerdo apellido, pero reitero, para mí la mejor conductora era Elsa con su peinado esponjándote y maquillaje estridente de la época con sus sacos con hombreras y aretes enormes.

 

Siendo un niño de 13 años que apenas estaba haciendo la transición de ver Bugs Bunny o Señorita Cometa a ver vídeos, no sabía exactamente que me producía ver a Elsa Saavedra en la TV, un cosquilleo que hacia burbujear la sangre, pero lo que si sabía es que esos vídeos eran muy de mi agrado, mi estilo musical aun no lo estabilizaba bien y le entraba a casi todo lo que ese programa me recetaba, desde metal hasta new wave y pop con todo lo que había intermedio.

 

El formato de ATM (‘A Toda Música’) era presentación de bloques de 4 o 5 vídeos balanceados entre rock, dance y hasta new wave que flagrantemente grababan de MTV y retrasmitían a veces sin la más mínima vergüenza de pirateárselos, otras veces para que no se viera el logo de MTV hacían un zoom electrónico para sacar de cuadro las características letritas, sin embargo era como una ventana a lo que nos estábamos perdiendo los que aún no teníamos cable, era una ventana a MTV, aunque pasada por censura y el gusto de algún productor mexicano.

 

ATM comenzaba con una serie de cortinillas robadas también de otros programas o animaciones por computadora rudimentarias de esos años como segmentos de la película ‘Tron’, estas cortinillas eran enmarcadas con una rola muy energética de Loverboy, ‘Queen Of Broken Hearts’, típico sonido ochentero.

 

 

En ese programa ponían en alta rotación vídeos de Culture Club, el típico ‘Karma Chameleon’ o Yes con ‘Leave It’ y ‘Owner Of A Lonely Heart’, cosas tan maravillosas como ‘The Politics Of Dancing’ de Re-Flex o ‘Genius of Love’ de Tom Tom Club con un arte gráfico muy viajado, pero también los ahora clásicos ‘Hot For The Teacher’ de Van Halen, ese vídeo de ensueño seguramente hoy sería imposible hacer, ya que expone a un grupo de niños a alcohol, tabaco y maestras que son en realidad strippers, con nuestros estándares actuales más rígidos (mochos) ya no los dejarían filmar algo así.

 

‘Rock You Like A Hurricane’ de Scorpions también hacia uso extensivo de chicas con poca ropa enjauladas y salvajotas, en general los grupos de heavy metal, hair metal, hard rock eran bastante cínicos con sus excesos y mostraban sin problemas un desfile de modelos en breves prendas bailando y contoneándose provocativamente, lo cual para un preadolescente era sentirse como diputado con aguinaldo.

 

Esta fue la época dorada de Duran Duran, ellos también muy fans de las modelos tenían ‘Girls On Film’, de este vídeo estamos familiarizados con la versión censurada pero, hay una extendida y sin censura que bien vale la pena buscar o mejor aún adquirir, o que decir de The Reflex que sacaba un efecto de una cascada de agua muy chafa si la juzgamos de acuerdo con los estándares de hoy.

 

Duran Duran “Girls on Film” Uncensored from Resistol 5000 on Vimeo.

 

ZZ Top no se quedaba atrás, en esa época lanzó su disco ‘Eliminator’ con su característico hot rod de un Ford Coupe 1933 de Billy Gibbons que salía en cada vídeo, con tres modelos brutalmente guapas que cambiaban la vida de quien se les ponía en camino en ‘Legs’ y ‘Sharp Dressed Man’, guitarras giratorias de peluche y largas barbas eran su firma visual.

 

Quizá no había tanta variedad y la calidad de sonido en esos años, había que aceptar que algunas veces los vídeos eran mutilados por cuestiones de tiempo, copyright o simple censura pero era lo que estaba al alcance, por esto valía la pena desvelarse viéndolo o programar la vídeo Beta que cayó como regalo celestial en esos días.

 

Así era ver vídeos en los inicios de los 80 antes de tener tele de paga y a la deriva de lo que teníamos disponible, después llegaron las compañías de cable y nos dieron acceso a MTV, y me refiero al original MTV con música, documentales, análisis de discos, etcétera y no programas de reality, en ese momento (como lo menciona Olallo Rubio en un Podcast) se abre el arca perdida y encontramos un mar de arte músico-visual y programas tan buenos como MTV Sports, ‘Liquid Television’ o mi favorito ‘Head Bangers Ball’ de los cuales en otra ocasión podemos platicar.

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