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Rock 101, 2017

La forma como siempre hemos hecho comunicación se basa en la experiencia humana. En compartir la experiencia humana. Alrededor de la música, de la cultura, de la sociedad, de la política. De nuestras vidas, las de todos, conductores, público, que tienen tanto en común. El inicio de Rock 101 fue el resultado de crear una emisora que fuera compatible con las necesidades de mi generación que en un México aislado del mundo no encontraba en la media convencional satisfactores musicales y de contenido que hablaran su lenguaje. 

En el siglo XXI es la misma experiencia. Crear una comunicación humana que en lugar de estar en sintonía con su audiencia, este en sincronía. Ese es el verbo en el siglo XXI y tal vez ha sido ese el verbo desde 1984. Pero ahora, haciendo un juego de palabras entre ‘sintonizar’, el acto de escuchar una estación de radio, y ‘sincronizar’, el acto de identificarnos con un medio que se difunde por una innovadora vía, encuentro mas clara la definición de conectarnos en las necesidades cotidianas de comunicación en un mundo que se desarrolla estrepitosa, incansable e imparablemente.

En este 2017 que esta por terminar, nuestro concepto online encontró aun mas sólidamente su lugar entre los múltiples outlets que diariamente nos bombardean con, a veces, desenfrenados y casi humillantes mensajes de búsqueda de atención. Y es que la media convencional en México, perdida de sus principios básicos de construcción creativa, se ha convertido en una sucesión de guiños, muchos de ellos demasiado complacientes y simples, que buscan la atención del ‘respetable’ sin pensar, por un segundo, en, a partir de una idea creativa interesante, diseñar, producir, entregar productos que aporten desafíos a la imaginación, a la estructura mental de los receptores, y, por lo tanto, logren una conexión mas profunda que el simple ‘pastelazo’ o el ‘ruido de fondo’. Propuestas que hagan el famoso click. 

La inexistencia de estos conceptos reflejan claramente la naturaleza de nuestra sociedad. Por un lado el menosprecio a un gran segmento de la población que los propios medios consideran inculta, de mente simple, subeducada, y por lo tanto incapaz -desde la perspectiva de la media convencional- de comprender tramas complejas, estructuras visuales exquisitas, narrativas desafiantes, o un humor de carácter mas refinado que trascienda el albur o la vulgaridad amplificada que caracteriza a  varios personajes francamente grotescos que se presentan en radio o tv en México. Por el otro el ‘posismo’ de otro sector que hace hasta lo imposible por pintar una raya solida y ancha que los diferencie de ese sector de la población ‘ignorante’ buscando argumentos ‘intelectuales’ que justifiquen la simpleza de los medios a partir de trasladar la argumentación creativa a las ‘necesidades’ del publico. Ambas posturas despreciativas, dejando al ‘respetable’ solo como un adjetivo sin sentido o realidad.

Lo increíble de estas posiciones ‘creativas’ es que tanto en 1984 como en 2017 sean iguales, inamovibles. Si bien con la salida de Rock 101 al aire produjimos un cambio sustancial, conceptual, influyente y arquetípico en la forma como fueron concebidas las estación de radio dirigidas al mercado juvenil a partir de nosotros, la intolerancia de concesionarios conservadores que prefirieron la complacencia política, eliminaron paulatinamente los formatos ‘peligrosos’ del aire. Con mentalidades formadas alrededor del trauma libertario de 1968, el establishment decidió en algún momento que el rock, la música alternativa, los contenidos de carácter contracultural, la radio inteligente pues, era una amenaza al orden establecido. Por una parte prejuicios formados a partir de la conveniencia política en forma de entreguismo oficial que sobrepasa la mayor parte de las ocasiones las mismas demandas de los aparatos de gobierno. Por la otra la simpatía hacia contenidos insulsos, musicales y de entretenimiento, mediatizados por una industria de la comunicación que mientras menos provocadora, mas satisfecha con su aportación al aburrimiento nacional.

En 2010, nuestra salida ahora en un medio alternativo que ha crecido exponencialmente en los últimos ocho años ha logrado demostrar una vez mas que los contenidos de calidad, desafiantes a la imaginación y con una propuesta constante, genera un dialogo con el ‘respetable’ creando una autentica horizontalidad comunicacional en múltiples planos que esta rebasando consistentemente a una media convencional que se resiste a cambiar.

2017 fue el año en que hemos crecido de tal forma que en algunos especiales que explotan la imaginación de nuestros conductores y de nuestra audiencia hemos llegado a niveles masivos de 16 millones de impresiones en un día en las redes sociales, invitando a una cada vez mas creciente audiencia que dejo atrás hace mucho la radio y la tv y que estaba refugiada en los sistemas de reproducción musical -como en 1984 otra generación estaba entonces refugiada en sus cassettes-, a que regrese a la comunicación propositiva.

Sin embargo, la historia no se repite, sino que se emula en muchos aspectos similares al pasado, pero en un plano distinto. Pensar que estamos haciendo lo mismo que entonces seria un error catastrófico. Mas hoy en día con la multiplicidad de medios a nuestro alcance para generar contenidos. Pero ciertamente la actitud hacia el medio si tiene de suyo los mismos principios de desafío creativo y una búsqueda permanente en forma de investigación, estudio, experimentación, producción constante de ideas y conceptos, de esquemas de trabajo, de formatos de programación y distribución de contenidos. Una inquietud y curiosidad permanente por comprender nuestro tiempo y el papel que estamos jugando en el presente siempre con vistas al futuro.

Muy orgullosos del equipo que esta construyendo rock101online.mx vemos como nuestra inquietud y avanzada, se consolida con la aparición de cada vez mas jugadores que se incorporan a la nueva comunicación. Una comunicación que, en el próximo 2018 y nuestro proceso electoral, se consolidara aun mas como esquema de interconexión y expansión de las nuevas mentes de nuestro país.

La sincronía con nuestros tiempo, con nuestra comunidad.

Mi mamá y los Foo Fighters

Mi mamá nació un 31 de diciembre. Siempre bromeaba con la idea de que si hubiera nacido un día después, sería un año más joven.

El último de sus cumpleaños fue horrible. Tres años llevaba luchando contra el cáncer. Aquella mañana decembrina despertó con un dolor especialmente intenso. Algo aún más insoportable de lo que de por sí era su existencia.

Nos pidió que la lleváramos al hospital y supimos que iba en serio. Cualquier otro ser humano hubiera gritado desesperado con la mitad del dolor que aquejaba a mi madre, pero ella practicaba un estoicismo de samurái.

Ni una lágrima se permitía derramar.

Mi tío la subió hecha un ovillo a su camioneta. Yo los seguí en mi propio automóvil. Por inercia encendí el estéreo. Hablo de 2007. Adentro traía un disco compacto. Comenzó a sonar ‘Times like this’ de Foo Fighters. No sé porque la hice repetir como 5 veces.

Nunca le había prestado atención a la letra como lo hice aquel último día del año. Conducía sobre Periférico imaginando que cerraría la última de las peores 365 vueltas al sol que había atestiguado, con la impotencia de no poder aliviar el sufrimiento de mi mamá.

Cuando llegamos a la clínica, ingresó a Emergencias y dos horas después, salió aún más incómoda de lo que había entrado. Con una maldita sonda encajada en el cuerpo.

Volvimos a casa de mi tía, donde mi mamá convalecía. Otra vez ella en la camioneta y yo atrás, en mi auto. Escuchando a Dave Grohl cantar: “Soy el que se aleja manejando y después te sigue de vuelta a casa. Soy un luz que ilumina la calle. Soy una luz solitaria y salvaje que se consume en soledad”.

Fue la cena de Año Nuevo de la que tenga memoria. Con la familia reunida entorno a una mesa llena de viandas que nadie quería probar. Sin música, sin risas. Con mi madre postrada en la cama, librando una batalla que no escogió. Una que pese a estar perdida, continuaba martirizándola de maneras que no alcanzo a describir. Sólo la mente más perversa pudo concebir algo como el cáncer.

Mi mamá falleció el 2 de marzo del año siguiente.

Por fin, abandonó ese cuerpo que la enfermedad había triturado sin misericordia.

Apenas tres años antes de su diagnóstico se había separado de mi papá, cambiado de casa y empezado a trabajar. Le costó mucho trabajo retomar el timón de su destino. Romper con todo aquello que no la satisfacía. Lo sé porque en realidad estuvo pagando la renta de un departamento durante 24 meses antes de mudarse. Porque las mujeres de su generación crecieron aleccionadas a que no podían enfrentar la vida sin un hombre a su lado.

Hasta que un día, lo hizo. Estoy seguro que esos años que mi mamá vivió a su manera, antes de que el relámpago de su enfermedad la fulminara, fue inmensamente feliz. Valió la pena.

Comparto estas líneas porque invariablemente cada año que termina me regresa a esa mañana del 31 de diciembre en que, mientras apretaba el volante, escuchaba a Dave Grohl decir que “en ocasiones como estas aprendes a vivir otra vez”.

Lejos de decir que los 31 de diciembre me ponen triste, celebro que haya tenido la oportunidad de conocer a mi madre. Suena ridículo, pero si lo pensamos hay quienes no cuentan con ese privilegio. En vida me dio amor, consejos, apoyo; y después de partir, me sigue recordando, todos los años, que nunca es tarde para volver a empezar. Que, como establece el lugar común, lo único que no tiene remedio es la muerte. Por eso, antes de que llegue hay que darnos el lujo de arriesgarnos. De mi mamá aprendí que siempre se pueden quemar las naves para reinventarte.

2017 fue un año complicado para la mayoría de las personas, ¿pero qué vuelta al sol no lo es?

Estamos a unos días de que concluya y de tener la oportunidad de reescribir nuestra propia historia. Musicalizada con las canciones que se nos antoje.

Si mi mamá hubiera nacido un día después, hubiera sido un año más joven.

No lo creo.

Lo que en el fondo nos mantiene frescos es el cambio, el movimiento. El secreto está en lanzarse confiando ciegamente en el paracaídas de nuestra intuicion﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽das de nuestra intuicicñonllas esta noche. Pero me divide la indecisis canciones que se nos antojen.ón.

Como dice aquella canción de los Foo: “soy el nuevo día que amanece, el cielo nuevo para colgar las estrellas esta noche. Pero me divide la indecisión: ¿debo quedarme o huir, dejándolo todo atrás?”.

Yo siempre apuesto por lo segundo.

Empezaste mal, no termines mal 2017

Por: Paola Sánchez / @parolipao

2017 ha sido un año de profundas enseñanzas, terribles sucesos marcaron su marcha. En México los sismos de septiembre serán, sin duda, un pilar más de la memoria colectiva, la entrega, compromiso y ahínco que mostramos, son dignos de enclavarse en los anales de la historia.

Ese compromiso -que no cesa- vino a romper paradigmas, a quitar las barreras del estigma, que en cierto grado nos daba pereza superar, esas que nos tachaba de jóvenes incompetentes, ensimismados y egoístas. Nos puso a trabajar juntos, no por dinero, no por fama, no por likes; por levantarnos y tender “manos que ayudan”, como lo en su momento lo dijo Benedetti.

Este año comenzó con Donald Trump en el poder de los Estados Unidos, desde ese 20 de enero, sabíamos que la cosa no iba bien. La figura de este ente manufacturado con los más bajos recursos del nacionalismo salvaje, es la que rige la nación de la libertad, misma que ahora se halla acorralada.

La constante son los desvaríos y los mensajes de odio que el presidente emana, Twitter es su campo de batalla y el sitio que eligió para cavar su tumba. Es él, el personaje más detestado del planeta, también el más ridículo e importante de la política internacional…esto nos ha dado 2017.

Estamos en el último adiós al año que preparó, desde junio ya a lo descarado, el sendero de la carrera presidencial de nuestro país, con unas elecciones locales en varios estados, siendo el más importante el Estado de México. Nada pasó, nada cambió, la lucha del poder fue sucia y predecible, una escena de esas que ya nos tienen hastiados, otra vez el mismo, o será mejor decir los mismos…

Malcolm Young dejó el mundo terrenal y seguramente utilizó la Highway to Hell, en el camino se encontró con Chris Cornell y Chester Bennington, buena fiesta que debió ser ese viaje.

Duarte, con su cinismo y aterradora sonrisa retadora, fue detenido, mientras ya conocíamos la caligrafía de su esposa y ahora “perseguida política”, cuando solicitó la bonanza al universo a través de risibles escritos que más bien parecen una broma de un mal comediante; esto mientras los padres, esposos, hermanos y amigos no cesan de rastrear fosas en Veracruz.

Björk hizo que el primer trimestre del año fuese increíble, con la expresa solicitud de no sacar teléfonos celulares, nos dejamos seducir por la voz de la islandesa, que no necesitó más para erizarnos la piel y pellizcarnos el alma, mientras músicos mexicanos le acompañaban en su avasallante debut en el Auditorio Nacional.

Todo pinta para que 2018 sea un niño inquieto y malcriado, hay destalles que quisiéramos saltarnos, pero inevitablemente les tendremos que afrontar. Por ahora 2017 aún tiene vida, está dando sus últimas patadas, pero en una de esas nos deja la Ley de Seguridad Interior –aprobada de todo a todo- y sinceramente no abra peor cierre para estos convulsos 365 días.

“¿Por qué no son potencia?”

Por: Mitzi Hernández / @mitziher

Este año, la voz y acción son las protagonistas. Poblaciones enteras fueron golpeadas por hechos políticos, climatológicos, económicos, cosa nada distinta a otros años, pero en este se sintió una batuta distinta que vino de las acciones.

La voz que cada uno tomó ante las problemáticas han logrado un cambio determinante que no dará vuelta atrás. Desde el #Prayfor… (ponga aquí por quién rezó), #MeToo o #FuerzaMéxico, hasta cosas más abstractas como #Love o #happy, nos dan una idea de lo que los usuarios de las redes confabulan.

No es ningún secreto, se trató de levantar la voz, de buscar ayuda, cuando esta llegó, tomar fuerza, seguridad y apoyarse en el otro de forma virtual, para hacerlo tangible. Casos como el de Puerto Rico, azotado por el huracán María y la respuesta inhumana de Trump ante la catástrofe, orillo a que la población ejerciera las acciones necesarias para sobrevivir.

Los hechos que más trascendieron en México fueron sin duda los sismos de septiembre. Como toda manifestación radical de la naturaleza, nos sobrepasó su poder. Tocamos lo susceptible de nuestra humanidad y con miedo, supimos que no había otro camino más que ayudarnos mutuamente. Nos inundó la empatía y nos llenó de energía para tomar acciones directas.

Decir, escribir o compartir #FuerzaMéxico, se convirtió en un aliciente que renovaba el espíritu ante el desvelo, el hambre o el cansancio, entender que esas palabras iban a todos, pero que la premura era para los que estaban bajo los escombros, los que no tenían agua potable o dormían en la intemperie tras perderlo todo.

La tristeza y coraje de saber que alguien estaba coartando la buena voluntad, era sustituida por el pecho hinchado de satisfacción ante las muestras de amor y apoyo. Grande se volvió para explicarlo “El puño en alto” de Juan Villoro, la respuesta internacional, los perros rescatistas, la esperanza…

De entre los grupos de apoyo que envió la comunidad internacional, los japoneses nos dejaron marcados. Fue quizá la diferencia cultural, la manera en la que reaccionaban, tan distinta a la nuestra, que mientras nosotros cantamos el “Cielito lindo” ante momentos duros, ellos bajaban la cabeza y hacían una reverencia.

De las publicaciones sobre las labores niponas, un traductor mexica compartió la conversación en la que un rescatista del sol naciente, se preguntaba por qué México, con tanto ímpetu, trabajo en equipo y buena voluntad, no era potencia mundial. La respuesta del intérprete fue que también lo ignoraba.

La situación se nubla, más no se oscurece con el actuar de los políticos e instituciones que reaccionaron como siempre lo han hecho: con corrupción. Aún seguimos preguntándonos, rastreando y exigiendo que el dinero donado a las víctimas se utilice con el fin de la reconstrucción.

Tenemos el ejemplo de que las cosas pueden cambiar, de que nosotros las debemos hacer cambiar

Enough is enough!

Al minuto 1:41 del trailer oficial de la película Selma, viene el audio que hemos utilizado para vestir el programa. Por ahora podrán escuchar algunos episodios en On Demand de la página.

Este 2017 ha sido .Riot! porque la voz de la gente fue la que determinó las acciones y los cambios colectivos y debemos seguir por esa línea, demostrando que cualquier acción, una imagen o 240 caracteres, hacen la diferencia. No podemos quitar el monitoreo, ni el dedo del renglón para que no continúen los actos de corrupción tan graves y con tanto dolo.

P.D. Gracias a todos los que nos han acompañado a Ale Avilés y a moi en la aventura .Riot!. El propósito del programa justamente es crear voz, reconocer en el otro y generar una plataforma de apoyo a diversas causas. Ese ha sido el espíritu del programa, que cada uno de ustedes engrandeció con sus acciones, comentarios y referencias.

2017: ¿el peor año de nuestras vidas?

Por: Alex Castro, editor de LaPopLife 

Seguro que lo recuerdan: en 2016 también creímos que aquel había sido el peor año de nuestras vidas, no sólo por la gran cantidad de músicos queridos que se nos fueron, sino por la avalancha de sucesos políticos, sociales y económicos que nos azotaron a lo largo de ese periodo… Y seguramente un año antes la situación fue similar.

Así que, desde hace algunos años, al llegar el final de ciclo y hacer un balance de cómo nos fue, el resultado casi nunca es alentador. Motivos sobran.

Este 2017 fue especialmente impactante para los mexicanos porque, aunque ya no se murieron tantos rockeros como en 2016, nos sucedió algo peor: un par de sismos que nos sacudieron, literal y figurativamente, y en los que fallecieron cientos de paisanos y quedaron desprotegidos muchos más.

Como era de esperarse, esas tremendas sacudidas volvieron a poner en evidencia la incapacidad y la corrupción de nuestras autoridades, que en muchos casos solo estuvieron ahí para entorpecer los mecanismos que los ciudadanos encontraron para ayudarse entre sí. 

Afortunadamente, los terremotos también nos sirvieron para recordarnos que si nos unimos, los mexicanos podemos salir adelante… Aunque a tres meses de lo sucedido, cabría preguntarnos si no se nos está volviendo a olvidar.

A pesar de tantos negros en el arroz, nos queda la música, que nunca dejará de salir por todas las vías y formatos posibles, para recordarnos que es una de las mejores cosas que le quedan al género humano y que, pase lo que pase, no nos quitarán la capacidad de seguirla disfrutando. 

En LAPOPLIFE tuvimos un año intenso, lleno de conciertos, entrevistas y noticias de toda índole. 

Un año que cerramos con broche de oro al poner en marcha dos proyectos: el Mercado de Discos Discotráfico y nuestro programa de radio en rock101online, desde donde también continuaremos tratando de demostrar que “otro pop es posible”.

Se va un año del que trataremos de rescatar sólo lo mejor; un ciclo en el que hubo de todo y en el que, de manera particular, notamos que:

2018 será un año interesante, que ya viene con un dolor de cabeza incluido: las elecciones de 2018 en México, en las que casi nadie ve a un claro líder que pueda encabezar un cambio verdadero. ¿Será que el próximo año empecemos a tomar los asuntos importantes en nuestras manos?

Ese sería mi deseo para todos: ocuparnos, en lugar de preocuparnos.

¡Felices fiestas!

Brevísimo almanaque 2017 – Lo que el rock nos trajo y nos dejó

Por: Alex Salas / @WinyCuper

No sé si a ustedes les pasó pero 2017 fueron como 14 años en uno. Me emocioné, lloré, canté, me enamoré, me rompieron el corazón, me mandaron a la friendzone y mandé a la friendzone, usé Tinder una semana me dio miedo y huí. Perdí amigos, hice nuevos, recuperé a otros, tuve trabajo hasta el vómito, me desvelé, me mudé, me quedé sin agua, me subieron el gas y me bañé con agua fría, gané peso, luego me metí al gym y lo perdí, conocí bandas nuevas, me reencontré con las viejas, me enfermé y luego sané, y todos estos momentos hermosos o no, tuvieron siempre un fondo musical.

A principios de año, en el marco del festival Ceremonia se nos pusieron los nervios de punta cuando la visita mexiquense se vio casi frustrada por sus sutiles vientos; fue entonces que rescatamos a Björk del baúl de los 90 y la vimos tan cerca, eternamente joven como si por ella no pasaran los años. Con su personalidad energética y amorosa, persistió y junto con otros artistas lograron que el festival Ceremonia finalmente se llevara a cabo tan solo un día después. Fue ella misma quien  nos presento a Arca y a sus magníficas creaciones que oscilan entre lo extraordinario y lo ecléctico. Pero nos perdimos a Nicolas Jaar, este DJ neoyorquino a quien moría por escuchar en esta edición del festival.

En el verano del amor, en medio de una noche loca llena de amor y cerveza en el Alicia conocí la música de Iván García y a la Trola, autores poblanos que nos devuelven la fe en el rock hecho en México. El primero haciendo gala de una lírica impecable, elegante e interesante como hace mucho no se encontraba en un autor mexicano. Los segundos que entre riffs rasposos y un rock muy sui generis, esta banda de poblanos nos entregan una música auténtica y más ruidosa que la de cualquier veterano.

Hacia mediados de año vinieron los grandes clásicos: Sting, su banda, sus hijos y toda su perfección. Una noche calurosa de mayo dónde los hits de The Police nos hicieron cantar y hasta llorar. La majestuosidad de este alien inglés tan solo se pudo ver un poquito opacada por la realeza hecha música, me refiero a las varias fechas que ofrecieron los de King Crimson en el Teatro Metropolitan, las cuales resultaron impecables, memorables y plagadas de genialidad. Sin duda, la visita de estos grandes a México queda ya plasmada en los anales de la historia de los grandes conciertos en nuestro país  y es que uno no puede creer tanta majestuosidad amontonada en esa conversación musical que pareció extraída de otro planeta.

Vinieron los imperdiblesCoordenada y Corona Capital, los cuales nunca decepcionan y año con año mejoran, aunque en ambos casos el cartel tampoco estuvo tan exorbitante como en anteriores ocasiones.

Lo verdaderamente extraordinario vino con el fin de año. Un concierto y un pequeño festival, le pusieron emoción, rock, ánimo y vitalidad a nuestras medio grises capitalinas vidas. Me refiero a Arcade Fire y elFestival Hipnosis.

Arcade Fire

Resulta que por azares de la vida, cuando no estoy escribiendo, me desenvuelvo como agente secreto en unas oficinas de gobierno donde finjo ser jefa de un área de recursos humanos. Ahí todo transcurre de una forma monótona y uniforme, hasta los desencuentros. Un día Jobita no trae humor y le hace una  cara arrugada a  Nando. Tan solo eso basta para que arda Troya y prevalezca un ambiente tan gélido como el de la mismísima Guerra Fría. Incluso sucede que en la fiesta de fin de año Jobita le tenga que decir Rosy que si le dice a Nando que por favor le pase la sal. Y no sé por qué pienso que esto sucede en casi todas las oficinas de todos los trabajos de cualquier tipo en cualquier lugar del mundo.

Finalmente luego de un año completo y media botella de Bacardi blanco después, Nando invita a Jobita a bailar una cumbia en la fiesta de navidad de la Coordinación, lo que hace que se reconcilien y que el ambiente en recursos humanos vuelva a la normalidad.

¿Pero se imaginan lo difícil que debe ser para una banda lidiar con un conflicto interno y salir a ofrecer un espectáculo fingiendo que no pasa nada?

En eso pensaba cuando Regine Chassagne, Win Butler, William Butler y Richard Reed Parry y compañía salieron al escenario en medio de una parafernalia de lucha libre cual Arena México, con Chumel Torres como anfitrión (claro, no todo podía ser tan perfecto) fue una flecha directa al corazón. Así fue que caímos rendidos a los pies de los de Arcade Fire desde el minuto uno.

No sé si fueron mis nervios o mis ánimos godinezcos que a veces me hacen ver todo más gris de lo normal, pero aunque los canadienses parecían hacer todo de una forma profesionalmente genial, parecía haber una extraña tensión en el escenario, como cuando Jobita le hizo la cara arrugada a Nando y decidieron odiarse, solo que, en un escenario las asperezas tienen que limarse en segundos no en años.

Tensiones más o menos, lo cierto es que esta voluminosa banda se ha consagrado como uno de los grandes favoritos mexicanos.  Y no es para menos, es todo lo que los millenniales queremos, porque sí, treintañeros del mundo, entérense que también tienen un poquito de millennials y que por eso les gusta una banda como Arcade Fire, y para muestra los siguientes signos: un rock pop bailable aparentemente dulce pero con lírica ácida y algunas veces hasta amarga que nos hace movernos o al menos ponernos de buenas aún en los peores momentos.

Una multitud de músicos en el escenario todos multinstrumentistas que además cuentan con carreras artísticas multidisciplinarias que te hacen sentir que puedes hacerlo todo y que además es fácil y divertido; y por si esto fuera poco, un espectáculo interactivo en el que el público forma parte del espectáculo y donde los Butler anduvieron de arriba abajo más de una vez usando las butacas como una extensión del escenario. No puede haber algo más millennial y maravilloso que esto.

Hipnosis o el festival de las bandas que nadie conoce pero que deberían conocer

Llegó tarde la noticia de que habría un festival con ciertos tintes de garaje, fuzz y psicodélia. La iniciativa de Indie Rocks! con todo y el lío que involucra ser una productora independiente al Dios monopolio, decide una vez más ir por la libre y jugársela aún con el viento en contra y no me queda más que decirles: gracias.

Gracias por regalarnos un festival diferente, pequeño, íntimo, con otros géneros y conceptos que nos brindan al menos la idea de que hay más opciones de entre la vaga ilusión de libertad de elección que nos brinda el repudiado pero a la vez bendecido capitalismo.

Así en una tarde helada pero bella, tuvimos la oportunidad de escuchar a bandas como: Virtual Haze, Viv & the Sect, Cascabel, The Mud Howlers, Death Valley Girls fueron algunas bandas que abrieron esta chulada de festivalito que fue como una perla preciosa en medio de un frío inesperado. Nada que una buena chamarra, la grata compañía, un café calientito o un par de shots de vodka no pudieran llenar de calidez.

Pero hubo tres momentos peculiares, tres bandas no tan nuevas, pero tampoco tan viejas. Tres  bandas que rompen paradigmas, oídos y bocinas.

The Coathangers, The Black Angels y Black Rebel Motorcycle Club. Cada una con un sello distintivo pero todas con algo en común: mujeres bateristas, guitarras poderosas y un rock escandaloso y emocionante que no para de sonar y resonar en la cabeza. Tres bandas que sin temor a equivocarme han trascendido las barreras genéricas y convertirse en música que todos deberían escuchar.

Devorados por un monstruo cultural

Por. Salvador Cañas

Aquellos que ya vivimos en el cuarto piso de nuestra existencia, ya somos acreedores a la designación de la vieja escuela, venimos creciendo, aprendiendo y absorbiendo las riquezas culturales legadas por nuestras generaciones anteriores, aquellas que también nosotros llamamos la Old School.

De frente al espejo actual en el desarrollo pleno de aquello que solíamos denominar ciencia ficción, en un momento de hartazgo de información, nosotros fuimos participes y testigos de este animal creado por las necesidades de una ciudad, de un país hambriento de actividad cultural.

Hacia el cierre de este 2017, sabemos que es imposible para cualquiera; escuchar todo lo que quisiéramos, ver todo el cine en exhibición, visitar la totalidad de las exposiciones que nos interesan, acudir al llamado de todos los conciertos que los amantes de la música no nos queremos perder, revisar la infinidad de series que en las distintas plataformas están disponibles, en fin.

Festivales de música, cine, artes tradicionales y audiovisuales, gastronómicas y de culturas ancestrales, exhibiciones, presentaciones en directo, series de televisión tradicional y streaming, publicaciones escritas impresas y digitales, ferias del libro, programas de radio abierta y digital; simposios ecológicos, tecnológicos, científicos, sociales y artísticos entre otros rubros; todo eso y más sucediendo en la ciudad más grande del mundo. Actividad cultural diseñada para una población hambrienta, para un público cautivo y conocedor y también para los denominados nuevos públicos.

Esta amplia oferta cultural ha llevado a la Ciudad de México y a su público a ser considerado uno de las sedes geográficas más importantes del globo terráqueo en cuanto a su denominación como un nodo de actividades artísticas, culturales y de entretenimiento, nuestro país es un destino obligado para grandes encuentros e intercambios de ideas, reflexiones y críticas constructivas en una infinidad de campos no solo sociales, sino también científicos y tecnológicos, no parece plantear un límite sino por el contario continua en la búsqueda de nuevas experiencias.

Visto de esta manera y también mucho más allá de la cultura pop: Las manifestaciones subterráneas y las expresiones denominadas de nicho, también han encontrado un creciente flujo de actividad a través de eventos, encuentros y presentaciones especializadas, donde esos públicos más minuciosos y sesudos han sido otro espectro de este monstruo en constante movimiento, transformación y crecimiento.

Esta lectura de la actividad cultural de nuestro país y en específico de la que se realiza en la Ciudad de México durante este año (como consecuencia de la fluidez de esta historia), por supuesto que vislumbra la expansión de la vida del arte y la cultura, subraya la creciente movilidad de las masas y pequeños sectores al encuentro con ella y entonces, hasta dónde llegaremos en la posibilidad de tantos sectores en búsqueda de encuentros, hasta dónde llegaremos en la generación de espacios de divulgación, exhibición, convergencia y discrepancia.

La actividad cultural en la recta final del 2017, nos ubica en la reflexión de los excesos y la insaciabilidad imperante, que visto desde el terreno de la creación, por supuesto que es un aliciente, un emanante de corrientes creativas en pleno desenvolvimiento, y en expansión, lo cual nos obliga a concluir en la concientización de que éste ambiente cultural tan vivo nos esta comiendo, nos esta devorando, nos quedamos demasiado cortos ante su esplendor; toda una vida no será suficiente para absorber un alto porcentaje de lo que deseamos, conocer, saber y experimentar, simplemente debemos continuar seducidos para ser devorados por este monstruo cultural de actividades que hemos creado como la sociedad enmarcada en los modelos del siglo XXI.

La soportable levedad de una vida sin certezas

Por: Berenice Ibarra, Digital Programming & Partnerships Editor Azteca America, Inc. / @Bereglam

Siempre escuchamos que la vida se va en un instante y, particularmente, este año se me esfumó en un pestañeo. Ahora, con un paso en el siguiente, llega la inquietud por saber lo que este nuevo ciclo tiene preparado. Pero, al hacer un balance, esta incertidumbre estuvo presente todo este tiempo y usaría esa palabra si tuviera que definirlo.

Sentí incertidumbre de la extraña, de la que te invade cuando se presentan algunas oportunidades y te mueven fibras muy profundas, pero no sabes qué decisión tomar o por qué rumbos te llevará la vida si dices o haces una cosa u otra. Cuando das un paso y lo haces convencido, sin miedo pero con miedo; cuando te emociona pero te espanta un poco (o mucho), y aún cuando pasó un año en este nuevo camino, sigues atrapado en ese instante de emoción combinado con ¿qué pasará?

Este año se fue entre imágenes vacías que asimilamos sin restricción alguna, que nos llenan la cabeza día con día y consumimos, casi, sin darnos cuenta y, de alguna forma, atesoramos más que los momentos.

“Todo lo que hemos dicho, todos los pensamientos dentro de tu cabeza, viaje a la velocidad de la luz, ahora comprimido en isotipos… Todas las palabras que usaste para escribir, espíritus atesorados tomando vuelo, soberano y ahora brillante, todos reemplazados por isotipos… Cada esperanza caída y sueño, cada tema precioso palabra perfecta, sombras hoscas de noche interminable, todo reducido a isotipos”

– Isotype de OMD

Sentí incertidumbre de la que cala en los huesos por la opresión que nos somete tras decisiones ajenas a nosotros mismos, a nuestra voluntad, a nuestro deseo de pertenecer a una sociedad mejor, más humana y menos egoísta, que se disputa entre lo correcto y lo incorrecto según los intereses individuales. Incertidumbre de la que nos hace rebasar los límites entre la moral y los valores inculcados y adquiridos.

“Tememos que la máscara removida nos haga daño, es como si estuviéramos huyendo de la verdad. Lo único que nos redime parece ser que todos los demás están huyendo también… Hemos caído tan dentro, detrás de las paredes elegimos escondernos”.

– The Liar Inside de Human Drama

Incertidumbre que se convierte en pánico de salir a la calle, de dar una opinión, de ser una más entre las desaparecidas que se vuelven sombras ante la mirada de muchos que nos culpan por el solo hecho de ser mujer.

“¿Cuando las calles se han arruinado? Te dejo en el corazón de la oscuridad por un tiempo, para vivir la vida debes ser verdadero, no lo pienses, sólo hazlo, has estado vivo en negación, No dura para siempre, te llevó a dar un paseo, La dulce labor de la vida, nunca la intentaste, nunca tomaste el momento, nunca cruzaste ese puente, Cada vez que una ficha de? el viaje te enfermó”.

– Sweet Endeavour de Peter Perrett

Con un nuevo ciclo por delante, la duda tal vez no desaparecerá, pero sería un error dejar que empañe la esperanza de anhelar un lugar mejor, de confiar en el corazón, agradecer por cada suceso, bueno o malo. Hace poco, una persona muy querida me dijo que es importante aprender a estar cómoda con estar incómoda sobre el futuro y eso me hace pensar que llegó el momento de confiar en el instinto propio, tomar riesgos, disfrutar más y temer menos.

“¿Quieres bucear en el río?, ¿Quieres nadar en el agua?, Aguanta la respiración con la sensación, ¿Quieres nadar en el agua?, Lanza un beso, ¿no puedes verme?, Llama tu nombre, ¿no me oyes?, El sol de verano dura para siempre, Solo cuando estamos juntos”

– Dive de Saint Etienne

Aprendí que el miedo me ha robado varias sonrisas, que nubló varias veces mi razón, pero hoy decido mantener mis ganas de creer, de crecer y siempre, por siempre y para siempre, las ganas de soñar.

“Lo único que aprendí este año, donde no sonreí ni una sola vez, en realidad, nada importa más que el amor, no, nada, no, nada, nada…”

– Not Nearly, de Laura Marling

El veganismo: ¿moda pasajera o nuevo estilo vida?

Por: Karina Castro

Hasta hace algunos años, los vegetarianos eran vistos como extraterrestres y sufrían bastante para encontrar opciones en los restaurantes. Esto ha ido cambiando. En la actualidad, cuando alguien se confiesa vegetariano ya no es tan criticado, porque ahora aparecieron los veganos. Ellos aún son vistos como extraños, extravagantes y hastaposers. Tal vez eso se debe a que —según un censo realizado en 2016— sólo 9% de los mexicanos son veganos. Es muy probable que ese porcentaje haya crecido bastante, ya que en 2017 fuimos testigos de un verdadero boom del veganismo.

¿Qué significa ser vegano? Los veganos no sólo renuncian a todo producto de origen animal en su dieta, sino que también adoptan una filosofía de respeto y no violencia hacia los animales: rechazan los deportes o espectáculos en los que se maltrata a estos seres, así como el comercio con mascotas; no usan accesorios ni ropa hecha con pieles ni adquieren productos probados en animales. Algunos veganos practican el concepto completo por cuestiones éticas; otros adoptan sólo la dieta por motivos de salud; tampoco hay que olvidar a quienes lo experimentan por moda.

El veganismo no es una moda millennial como algunos creen. El movimiento surgió en Inglaterra en 1944, cuando Donald Watson fundó The Vegan Society y acuñó la palabra «vegano» para designar a aquellos vegetarianos de dieta estricta o pura, es decir, que no consumían lácteos ni huevos. Desde sus inicios, la asociación hace activismo, y difunde este estilo de vida y la celebración del 1° de noviembre como el Día Mundial del Veganismo. Después de décadas de picar piedra, los resultados ya son visibles: en todo el mundo hay cada vez más campañas a favor de los derechos de los animales. Un ejemplo en México es la difusión que ha tenido el video en que el actor Eugenio Derbez denuncia la inimaginable crueldad con que son torturados los animales en los rastros del país, el cual presenta imágenes obtenidas por activistas infiltrados. Las peticiones para que el gobierno mexicano garantice que los animales se sacrifiquen sedados no se hicieron esperar.

En este año, fue muy notorio el aumento de la presencia vegana en la cultura mexicana. Ante nuestros ojos, han ido cambiando las cartas de restaurantes de todo tipo, donde ahora es posible encontrar opciones veganas. También sorprende descubrir cada vez más restaurantes veganos, lo que implica que los emprendedores ya no temen invertir en una opción que hasta hace poco parecía poco rentable y hasta riesgosa.

Y si de sorpresas se trata, los puestos callejeros de tacos veganos merecen una mención especial, pues tanto vegetarianos como veganos nunca soñaron con participar de ese curioso placer de detenerse en plena calle a comerse unos tacos de guisado como cualquier omnívoro, a quien (hay que reconocerlo) a veces veían con cierta envidia por saberse excluidos de ese gusto que todo mexicano tiene derecho de darse. Ahora los veganos pueden rodear un puesto y disfrutar sin culpa de chicharrón en salsa verde, pastor, suadero, picadillo, bistec, chorizo, barbacoa y hasta mariscos.

A pesar de esta expansión de opciones veganas, aún no es posible salir de la oficina o de la casa y tener la certeza de que en la esquina encontraremos un puesto de tacos veganos o un restaurante especializado, por lo que resulta magnífica la existencia de los bazares veganos que se organizan en la CDMX, como La Veganería y el Bazar Vegano, iniciativas de entusiastas del movimiento, que por lo menos una vez al mes se reúnen para ofrecer deliciosa gastronomía vegana no sólo a veganos y vegetarianos, sino hasta a carnívoros, que entran escépticos y salen sorprendidos.

Además de degustar antojitos, pizzas, hot-dogs, hamburguesas, tacos y pasteles, en estos bazares es posible adquirir productos, ropa y accesorios hechos sin ningún tipo de material animal; asistir a pláticas sobre nutrición para derrumbar los mitos sobre el veganismo, y encontrar programas de adopción, acopio y albergue para animales.

Pronto sabremos si México se sumará a la lista de países donde la alternativa vegana es ya una realidad, como Alemania, donde el aumento de la población vegana fue de 800% en el último año y, en consecuencia, las principales marcas ya se ven obligadas a desarrollar opciones para este tipo de alimentación.

¿Será que ser vegano es fashion? ¿Será una tendencia pasajera? ¿O se estará gestando un cambio de conciencia en los mexicanos que nos conducirá a un estilo de vida saludable y a la vez respetuoso con los animales y con el medio ambiente?

Lo que 2017 le dejó a Hollywood

Por: Iván Cigarroa Moscoso, Periodista independiente y director de Cigarroa Medios

Era un secreto a voces, como sucede en todos los ámbitos, pero el efecto bola de nieve nadie lo vio venir hasta que fue muy tarde.

Me refiero a las diversas denuncias de acoso sexual efectuadas en los últimos meses contra productores y actores de la industria cinematográfica de Hollywood, que sin duda van a afectar las siguientes entregas de reconocimientos a lo mejor del cine, sobre todo en los premios Oscar.

Esto no es nuevo, en años anteriores han florecido denuncias contra el director Roman Polanski o el actor Bill Cosby, dos casos muy sonados y con avances importantes en materia de acoso sexual. Lo cierto es que el primero se encuentra radicando en Francia, donde no existe un tratado de extradición con Estados Unidos, lo que impide su detención, mientras que el segundo ha enfrentado con todas las de la ley las constantes demandas, pero menguando por completo su carrera.

Haciendo recuento, la bomba explotó en Hollywood en octubre pasado, cuando el productor cinematográfico fue acusado de abusos sexuales, cometidos entre 1980 y 2015, por (hasta el momento) 93 mujeres. Lo grave de todo esto es que catorce de ellas aseguran haber sido violadas por el magnate estadounidense. La lista es larga, pero las actrices Ashley JuddRose McGowanAsia ArgentoRosana ArquetteGwyneth PaltrowAngelina Jolie y la francesa Léa Seydoux se cuentan entre ellas.

Obviamente Weinstein niega tales denuncias, pero al día de hoy autoridades de Nueva York, Los Ángeles, Beverly Hills y Reino Unido investigan los casos.

Kevin Spacey es el segundo caso más sonado, luego de que el actor Anthony Rapp le acusara de agredirlo sexualmente en 1986, cuando tenía 14 años. Tras el escándalo, el protagonista confesó su homosexualidad, minimizando lo sucedido con Rapp, pero a partir de este hecho surgieron más denuncias por parte de otros actores, provocando que Netflix anunciara la salida del personaje interpretado por Spacey de la serie House Of Cards. Actualmente no ha hecho anuncio alguno, pero los señalamientos en su contra se han multiplicado.

Lo mismo ha sucedido con los cineastas James TobackOliver Stone y Brett Ratner o actores como Dustin Hoffman o Steven Seagal.

Así que la lista va en aumento.

Pero ¿qué pasa al interior de la industria cinematográfica? Porque nadie debe negar que este 2017, de cara a las diferentes ceremonias de premiación a lo mejor del cine, será recordado como uno de los más oscuros y escandalosos por todas las denuncias suscitadas.

En este momento dicha industria se encuentra dividida, planteando si para las siguientes entregas de reconocimientos tocarán el tema o no. Están tratando de ver de qué manera saldrán menos dañados, ya que si bien los reconocimientos y la transmisión no tienen que ver con la problemática, es una realidad que hay muchos implicados dentro de este sistema –Winstein, Spacey entre otros-.

Además, el riesgo aumenta para el gremio considerando el hecho de que para entonces, las mujeres que resulten ganadoras, (léase cualquiera que esté implicada en el rodaje de las cintas nominadas), querrán subir a denunciar cualquier acoso o exigir un alto a la violencia sexual en contra de las mujeres. Hasta los hombres querrán hacerlo.

A este contexto hay que agregar las probables manifestaciones en contra de los señalados, por parte de grupos defensores de los derechos de las mujeres, sindicatos de actores y todo aquel que desee apoyar. Esto podría provocar que se cancele la alfombra roja, parte tradicional de las entregas de premios, además de abrir otra interrogante: ¿las actrices querrían pasar por ahí en ese momento coyuntural?

Así que los jugadores de la industria cinematográfica la tienen difícil, este 2017 será el año en que todo cambió para ellos, donde el juego de poder sobre actores y actrices, consagrados o aspirantes, se dio a conocer luego de ser un secreto a voces; y que además, siendo la industria más poderosa de Estados Unidos, pueda sentar un precedente en otras como la música o la política donde se denuncien estos serios abusos.

Por lo pronto los nombres arriba mencionados verán un 2018 aún más complicado luego de haber manipulado a su favor las circunstancias sobre hombres y mujeres por igual; y aunque todavía nada está dicho, hay suficientes pruebas para terminar con el poder de varios “intocables” y cambiar el curso de las cosas.

Mientras tanto en México seguimos esperando por la seguridad de las mujeres, aún cuando comienzan a haber mayores denuncias…

2017

Por:  Antonio  Tranquilino, Yokozuna    

No  es  secreto  de  nadie  que  nos  acercamos  aceleradamente  a  un  sistema  de  falsas   creencias  que  esta  colisionándonos  entre  nosotros  de  nuevas  y  vigentemente   estúpidas  decisiones…  El  nacionalismo  sigue,  la  carencia  de  comprensión  hacia   los  problemas  migratorios  del  mundo  sigue  pero,  ¿cómo?  o  ¿porqué?,  cuando  era   adolescente  el  traer  tapaboca  suponía  ser  globalifóbico,  fanático  del  boing,  al   tanto  del  drama  de  la  conversión  de  Joe  Stiglitz  hacia  la  sana  condenación  del   sistema  que  sin  rival  a  quien  enfrentarse,  se  perdía  en  crisis  económicas.

¿Por   qué  vivimos  en  un  sistema  que  unifica  con  canciones  de  trillones  de   reproducciones  en  YouTube    que  no  dicen  nada  y  estar  a  la  vanguardia  es  traer  un   corte  tipo  militar?  ¿Ganaron?  ¿Todos  aquellos  de  los  que  hablaban  Milan   Kundera Orwell  y  Chuck  Palahniuk como  los  malos  se  levantaron  sobre  los   espíritus  libres  de  las  juventudes  unificadas  por  la  inocencia  y  la  curiosidad  y   acabaron  con  ellos,  convenciéndolos  de  vivir  encerrados  en  una  maquina  de   destrucción  para  tener dos  días  a  la  semana  para  comprar  en  centros  comerciales?

Un  reino  en  Corea  del  Norte  pelea  la  ultima  gran  cruzada  de  la  aceptación política  del  autoritarismo,  algo  que  a  los  países  occidentales  les  da  tanta  pena   enfrentar  y  darse  cuenta  de  que  ahora  ellos  tienen  autoritaristas  sobre  el   sistema.  Las  redes  sociales  están  diseminando  las  decisiones  de  las  partes  de  los   gobiernos  que  llevan  consigo  mas  que  las  responsabilidades  privadas  de  los   partidos  políticos,  las  cortes  del  mundo  minimizan  hechos  que  por  el  impacto   social  que  llevan  en  un  tweet  o  un  hashtag  se  ensombrecen  y  no  se  aclaran,  las   opiniones  quedan  atrapadas  en  un  simulador  de  realidad  en  donde  todo  mundo   opina  como  un  ostracismo  a  la  inversa  en  donde  decimos  todo  y  decidimos  por   nada.  Todos  quieren  dejar  de  ser  buena  onda  con  todos,  unos  se  separan  de  tratados   comerciales,  otros  hacen  guerras,  la  cosas  no  se  ve  bien…

Podría  ser  muy   probable  que  para  de  aquí  a  un  año  los ataques  hayan  cambiado  el  curso  del  clima   de  forma  drástica,  y  es  muy  probable  también  un  ataque  nuclear  de  grande   escala. Las  leyes  en  este  país  nos  acercan  cada  vez  mas  al  estado  fascista  en  el  que nuestro padres ensalzaron  descontento  en  décadas  pasadas,  de  donde  fueron   reprimidos  o  silenciados. Esta  parte  del  libreto  de  ficción  alterna  ya  lo  habíamos  leído,  esta  ganando  la  unilateralidad,  la  fuerza,  la  represión,  la  infamia. La  imaginación  es  lo  único  que  nos  salva  y  nos  destruye  ,  con  ella  y  en  ella,  para   hacer  una  canción,  para  lavar  cantidades  bíblicas  de  dinero  en  contratos petroleros,  para  echarle  la  mano  al  vecino,  para  utilizar  donativos  a  favor  de   empresas  privadas  y  su  desarrollo  comercial  que  termina  por  costarle  mucho  a   las  delegaciones,  para  ponernos  de  acuerdo  alrededor  de  los  escombros,  para   volver  a  pensar  en  nosotros  mismos.

No  he  visto  esa  película  de  la  que  todos  hablan  pero  parece  ser  que  está  de  moda ser  mexicano,  ya  sea  con  una  chamarra  y  brillante  idea  de  brillante emprendedor,  una  animación  de  Pixar,  músicos  increíbles  girando  por  el  mundo, una  medalla  de  oro  en  fútbol,  años  de  intercambio  directo  con  potencias   mundiales  como  Alemania;  obviamente,  esto  no  es  producto  del  gobierno,  esos   imbéciles  son  en  gran  parte  el  problema.    En  mi  diario  batallar  con  los  excesos  y  las  adicciones  siento  que  es  como  cuando te  pasa  algo  súper chido  que  fue  producto  de  tu  esfuerzo  pero  andas  bien   trabado y  la  gente  te  apapacha  medio  regañonamente,  haciéndote  saber  que eres un chingón, pero que tienes un problema.

Así nos  esta  haciendo  el  mundo,  olvídense  de  las  trabas  o  por  quien  votar, nuestros  valores  nacionales  no  están  en  quien  es  más  rápido,  mas  alto,  mas   preciso,  mas  chingón  para  un  arte  o  para  lo  que  sea.  Nuestra  fuerza  está  en   nosotros  mismos,  fui  parte  de  un  movimiento  de  lozas  en cinco  días  con  la  ayuda  de   miles  que  en  menor  o  mayor  medida  hicimos  caso  de  un  pequeño  grupo  de   personas,  edificios  que  en  años  se  levantaron,  en  días  se  removieron  buscando   vida,  paramos  el  trafico  a  cero  en  Taxqueña  y  se  apagaron  radios  y  motores  por   las  fugas  de  gas,  ¿Qué  nos  impide  hacer  lo  mismo  para  pasarla  bien?  ¿para  ser   nuestra  mejor  versión?

Diría  la  chola,  mi  barrio  me  respalda.

Dulce  brisa,

olor a  guirnalda.

Tortillitas  al  comal  y  un  debate  sobre  como se  va a llamar  la  perrita  rescatada,  suena  bien  Alba.

Entre  sorbos  de  alfalfa  preparada  y  una  sonrisa

Para  a  quien  que  con  soberbia  concisa.

Sonría  al  primer  contacto  visual.

Sin  olvidar  lo  hermoso  que  estar en casita.

Así  sea  majestuosa o chiquita.

De aquí nunca te  voy,

Te  Amo  México.

Si el resto del  mundo  se  desmorona, ahí vamos a estar…

Pozole  y  cerveza, pon la lona.

Siempre  nos  vamos  a levantar.

Siempre  nos  vamos  a  levantar.

Siempre  nos  vamos  a  levantar.         5

From Chicago to México. De sismos y otredades

Por: Rocío Santos, conductora y productora de Domingos en Vocalo / @roxyoradio

Aquel 19 de septiembre cambió nuestra manera de ver al otro, de sentir su otredad. Esa mañana me despedí de dos amigos, quienes se habían alojado en mi apartamento durante su visita a Chicago, y que esa misma tarde salían rumbo a la Ciudad de México. Casualmente la aerolínea les había cambiado el horario del vuelo, y además, les agregó una escala en otro estado que atrasaría su llegada. Parecían frustrados, pero al final fue una alteración a su itinerario que seguro agradecieron al aterrizar.

Salí rumbo a Navy Pier, donde se encuentra situada la estación de radio donde trabajo. Por la tarde, planeaba ir con mi amiga Fran a los Free Tuesday at the MCA para ver la exposición de Takashi Murakami que finalizaba esa semana. Fran me envió un mensaje como a las 2:30pm diciendo: “Amiga, creo que no voy a llegar. Tembló en Puebla y está muy afectado el Defectuoso. Como que no podría fluir viendo arte y estar pensando en tanta tragedia en Puebla, la Ciudad de México, Chiapas, Oaxaca… Lo siento por mi informalidad”.

Con mi ignorancia, mi torpeza y la prisa del momento le respondí: “Ya leí, pero no fue tan afectado como quedó Oaxaca”. Ella continuó: “No tanto, pero se siguen cayendo edificios”. Terminé lo que estaba haciendo y rápidamente entré a Twitter con desconcierto porque sabía que Fran no cancela al menos que sea algo serio. Los updates en redes reflejaban un panorama caótico, que no era tema de ninguna broma, de ningún meme. “Forget Murakami!”, me dije. Salí volando rumbo a casa y le llamé a mi mamá para preguntar por nuestros familiares en la Ciudad de México, el Estado de México y Oaxaca, me consolaba el saber que nadie estaba afectado.

En mi trayecto en el “L” de la red line, comencé a comunicarme con mis amigos y entré en ese estado de shock que producen estos desastres pese a que uno no viva en el ojo del huracán. Recibí mensajes de empatía hasta de desconocidos preocupados por la situación en México. Así arrancó una semana con un par de días atrapada en casa, sabiendo que muchos de mis grandes amigos y familiares pasaban por una situación crítica, y sabiendo que yo no podía estar ahí para apoyarlos. Sin embargo, desde mi lugar privilegiado en la radio y viviendo en el extranjero sí podía contribuir.

Con el paso de los días, en Chicago la comunidad mexicana se activó para recaudar fondos y recolectar artículos de primera necesidad. Se crearon iniciativas por todos lados, algunas de manera independiente y otras con vínculos a organizaciones comunitarias. Las redes fueron clave para correr la voz y, por supuesto, la radio también. Con el temor de enviar donativos a la gente equivocada, y con los rumores de las cuentas falsas y los abusos que suelen suceder, opté por contribuir a una recaudación organizada por mi amigo Chemo, se había enterado que Nazli, la hermana de una amiga en común, estaba apoyando en las calles de las zonas más afectadas en la Ciudad de México, entregando víveres que preparaban en su restaurante de comida vegana junto a un grupo de voluntarios.

Así arrancó la misión para recolectar fondos entre amigos cercanos, algunos ni siquiera mexicanos, pero del círculo de amigos que tan sólo buscaban solidarizarse con una contribución que finalizó en la recaudación de aproximadamente 400 dólares. Entre los breaks de clase, Chemo desde su celular ejecutaba el plan estratégico para recibir los fondos de todos y enviarlos a Nazli. La cantidad recaudada fue utilizada y verificada con recibos, fotos y vídeos, los cuales nos enviaba en cadena después de cada entrega de víveres y de herramientas para las brigadas de rescate en la delegación Álvaro Obregón.

En otro extremo de la ciudad, Pilsen Vintage and Thrift y Tonantzin Community Arts and Cultural Gallery también abrieron sus puertas para recolectar artículos y donativos en el barrio de Pilsen. La tarde del 22 de septiembre acudí junto a mi amigo Korko a la galería Tonantzin, un espacio cultural que Marcela Gallo, Marce, ha mantenido a pie por casi una década y donde han desfilado artistas como Centavrvs, Los Cojolites, Héctor Guerra, Antidoping y muchos otros. Allí nos abrazó el canto de Diana Hinojosa, una artista mexicoamericana que con su guitarra interpretó la nostálgica ‘Canción Mixteca’ y que nos provocó el llanto. Continuamos entre melodías y plática para hacer catársis en nuestro sentir.

A tres meses del terremoto, no somos ajenos a un país en pie de lucha y con un admirable esplendor de esperanza. Desde la Windy City te abrazamos, México. Porque al final somos habitantes de un mismo espacio. Gracias por las lecciones aprendidas y la solidaridad con los más vulnerables. ¡Feliz año!

¡Vive, cine mexicano, vive!

Por: Elmer Manuel Mejía García

Hace un par de años, después de haber visto bodrios como ‘Eddie Reynolds y los Ángeles de Acero’ y ‘El Crimen del Cácaro Gumaro’ en cine y cosas que no entran en mi gusto personal como ‘Después de Lucía’ me hice la promesa de que no volvería a pagar por ver una película mexicana en mi vida. Sin embargo, he tenido la desgracia de que éstas sean las favoritas de la colección pirata de algunos transportes en los que he tenido que viajar, comprobando que el “vayan a verla, se van a divertir. Apoyen el cine mexicano” es la mentira más usada en los programas matutinos de televisión abierta.

¿Malinchista? Tal vez “¿Qué no eres mexicano?” Lo soy, pero el patriotismo no tiene nada qué ver con el ser selectivo. El cine producido en México ya es tan monótono, con temas como el narco, géneros como la comedia, el lenguaje generalista, los mismos actores protagonizándolas y títulos que caen el cliché (“Camino a Marte” ¿es en serio?) han provocado que la etiqueta de “Cine Mexicano” se arraigue cada vez más como reflejo internacional, cuando la mayoría de su público no se siente identificado con él.

Y es que el gran apoyo que tienen estas cintas es injustificable cuando las estadísticas muestran que en México ya no existe una cultura de masas: el género cinematográfico de la población es el horror ¿Por qué no existe una distribución mayor por parte de las cadenas nacionales, teniendo tantos festivales en la república? En México se producen en promedio 160 largometrajes al año, de los cuales un poco más de la mitad alcanzan estreno en salas comerciales; pero al parecer no importan estos datos, puesto que la publicidad está destinada a cintas que ya tienen su público, como si nadie conociera el apellido “Derbez”

Sin embargo, este año ha tenido un par de sorpresas para los que estamos hartos de lo mismo. La más evidente es ‘Coco’ de Disney Pixar. Lo sé, no es mexicana, pero el recibimiento del público ha sido tan positivo que hemos convertido a la película en la más taquillera de nuestro país, superando a cintas como ‘Avengers’ 1 y 2, ‘Minions’ y ‘Rápidos y Furiosos’. A pesar de las polémicas que causó, como el cortometraje de Frozen o el intento de Disney de registrar el uso de “Día de los Muertos” como marca; fue la visión de nuestras tradiciones por parte de Pixar, sin olvidar respetarlas, lo que la han hecho tan exitosa en países como Estados Unidos y China.

Otro caso excepcional es el de ‘Vuelven’ de Issa López, la cual narra la vida de Estrella, una niña de 10 años a la que se le otorgan tres deseos: uno de ellos lo gasta en pedir que su madre, la cual da por desaparecida, regrese a su vida, sin embargo llega en forma de fantasma. La película también toca las temáticas del narco y de la orfandad, mismos que demuestran que no es de qué se trata la historia, sino el cómo la cuentas.

El problema es que entró y salió desapercibida de cartelera al enfrentarse a ‘Thor: Ragnarok’, la ya mencionada ‘Coco’ y a unas semanas del estreno de ‘La Liga de la Justicia’. Además, no contó con el apoyo publicitario de Cinépolis, por lo que la directora respondió cada tweet de las personas que tenían sus dudas acerca de la cinta, teniendo una retroalimentación directa con su audiencia y brindando algo que les falta a muchas personas dentro del medio: confianza e integridad.

El cine mexicano no sólo está ensombrecido por la cartelera atascada de blockbusters hollywoodenses, como suelen declarar los representantes del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), sino porque aún las productoras creen en la fórmula. Televisa y TV Azteca están en crisis por creer que su público siempre ha sido el mismo, inclusive compañías como Fox se han vistos forzados a probar otros modelos (véase los casos de ‘Deadpool’, ‘Logan’ y la próxima ‘The New Mutants’) porque todo se desgasta en cierto punto.

El 2017 fue una gran sorpresa para la industria (aunque sea por un par de ejemplos), no sólo porque demostró que al mundo y a los mexicanos nos interesa ver historias sobre México, sino porque también cada vez más directores dejan la comedia por buscar un género distinto que destruya la envoltura de “cine mexicano” y se les comience a llamar por sus nombres. Que el propósito del 2018 del cine nacional vaya más allá del vender boletos y que se preocupe por inspirar personas; y que el nuestro sea exigir calidad y no cantidad en la cartelera.

Tiembla sobre mojado

Los desastres naturales tienen un común denominador, despiertan el sentimiento altruista de la sociedad, no importa si sucede en tu propia casa o del otro lado del mundo, a todos los seres humanos nos mueve el ser testigos de la desgracia de nuestros semejantes y hacemos lo que esté a nuestro alcance por ayudar.

 

El altruismo está vinculado a un fenómeno neurobiológico llamado empatía, es decir, cuando nos ponemos en los zapatos de otros. En nuestra sociedad súper comunicada nos hemos polarizado de tal manera que podemos ser ajenos a algunas cosas que suceden a nuestro alrededor e hipersensibles a lo que vemos en redes sociales, un gran ejemplo es la foto del niño refugiado que apareció frente a las costas de Turquía, la imagen, la historia detrás, hizo que se nos estrujara el corazón y por todos lados surgieron las voces de indignación y reclamo de apoyo.

Sin embargo para los habitantes de esta CDMX, la costa turca se antojaba demasiado lejana de nuestra realidad y nuestros propios problemas, y aunque las muestras de apoyo en redes sociales venían de todas partes, poco se hizo por ayudar.

No fue hasta julio que las primeras pruebas de nuestra solidaridad empezaron a ser más cercanas y reales. Inusuales tormentas se desataron sobre nuestra ciudad, superando la ya de por sí disminuida capacidad de nuestro sistema de drenaje ocasionando impresionantes inundaciones que, como siempre, finalmente mexicanos, en un principio fueron objeto de bromas, memes, vídeos que, a su vez, inundaron las redes sociales.

Los noticiarios cubrieron la “parte social” de la nota, el impacto en familias que habían perdido sus pertenencias, personas desamparadas y daños en su forma de vida, casi como una muy sutil advertencia de lo que estaba por venir.

Unos meses más tarde, en agosto y septiembre, ya de lleno en temporada de huracanes, el desastre volvió a azotar a nuestra ciudad y nuestro país a mayor escala y de forma alarmante. La cercanía, el aspecto más importante de la empatía, disparó nuestro altruismo, en Facebook y Whatsapp corrían cadenas, falsas y verdaderas, urgiendo nuestro apoyo, mostrando las dramáticas imágenes, instando a nuestros más profundos instintos a ayudar donar económicamente o en especie, para ayudar, una vez más a quienes lo habían perdido todo.

Para quienes no vivieron el 85, el miedo generalizado a los temblores no significaba más que una pesadilla ajena, un cuento similar al que cuentan los mayores para que te termines las sopa o te comas tus vegetales. Algo que sucedió hace mucho tiempo y por lo cual no había que preocuparse.

En la noche del 7 de septiembre, los fantasmas se hicieron reales un sismo de 8.2 grados (alarma sísmica y todo), sacudió la CDMX, y a pesar de que no causó grandes daños en la capital, si lo hizo en Chiapas y Oaxaca. El espíritu solidario se elevó, las consignas de ayuda, las cuentas para donaciones invadieron todos los medios, nos pegaron justo donde nos duele, el nivel de empatía creció al tener una idea más clara, más vívida de la escala de la tragedia, aunque la verdadera prueba estaba por venir.

Nadie puede estar preparado para lo que sucedió a las 13:14:40 del 19 de septiembre. En el piso 16 de un edificio del centro històrico, yo creí que era el último día de mi vida, pensaba en mis hijos y le pedía a Dios que los protegiera, a mi alrededor se escuchaban crujidos, llantos y voces pidiendo calma; la pesadilla se volvió real, se volvió nuestra.

Por las calles la gente caminaba sin sentido ni destino, las sirenas de vehículos de emergencia nos hicieron caer en cuenta que las cosas no estaban bien, a unas cuadras de mi oficina un edificio se había derrumbado, la gente ya se había organizado para ir a ayudar. No había pasado ni media hora y nos empezábamos a dar cuenta de que los afectados; esta vez, éramos nosotros.

Nunca dejará de conmoverme y sorprenderme el heroísmo de nuestros conciudadanos, la entrega de adultos y niños por igual, la disponibilidad para ayudar, le resiliencia que mostró la Ciudad de México ante el peor de sus miedos, ante el enemigo común.

No me parece adecuado relatar lo que vi y lo que viví en los días siguientes, porque es una historia que involucró a muchas personas que hacían lo que podían por ayudar, es una historia colectiva en la que yo participé al lado de conocidos y de perfectos extraños, lo que si puedo decir es que me quedo con la idea de que verdaderamente esta sociedad tiene la capacidad de ser mejor, de que podemos ver unos por otros y ayudarnos, confortarnos, extender una mano (o las dos) para ayudar a nuestros semejantes.

Me gustaría pensar que lo podemos hacer sin que exista una situación de emergencia de por medio, que podemos ser héroes en la cotidianidad.

Me gustaría pensar que esta vez aprendimos la lección y que no dejaremos que se nos olvide que un puño en alto es una señal de esperanza y el momento adecuado para callar, escuchar y creer que alguien puede ser rescatado, sin importar las circunstancias.

Feliz 2018, no bajemos la guardia.

Reflexiones para 2018

Estamos cada vez más cerca de completar las primeras dos décadas del siglo XXI y es una buena oportunidad para hacer una reflexión sobre lo que hemos hecho en nuestras vidas, porque hemos atravesado muchas décadas con igual cantidad de matices y entornos y ecosistemas sociales, culturales e ideológicos.

 

Gente viene y va, quien quiera quedarse es bienvenido y quien no, bueno, la puerta es enorme, sólo se requiere un reporte de los aprendizajes y una promesa de vuelta porque siempre se les extraña.

 

El aprendizaje no tiene matices. No hay buenas ni malas lecciones. Y debemos tener muy claro que nadie cambia, solamente aprende.

 

Quizás estos momentos de reflexión y nostalgia, y en algunos casos de dolor y estrés, sirvan para determinar qué clase de personas somos, si hemos dejado de lado los egos y perdonamos lo que sea: una afrenta, un malentendido, un sueño, un grito o quizás hasta una película, un grupo, una canción, un lugar, una persona.

 

Perdonar y olvidar son la mejor medicina, y se sugiere en dosis diarias, exclusivamente cada vez que respiramos y exhalamos para volver a construir.

 

Todos tenemos muchas identidades, pero lo importante es no perder el estilo.

 

¿De qué nos sirven los odios? El odio sólo cansa. Que cada uno libre sus batallas sin hacer daño pero, mucho más, avisando si necesita cómplices para sumarnos todos como un ejército de incondicionales.

 

Aquilatemos la distancia en tiempo y en kilómetros y, sobre todo, invitemos cuando se trata de gritar o llorar de alegría o, inclusive, de dolor e impotencia porque no estamos solos.

 

Abramos los brazos a quien llega y a quien se va para que siempre tengan lo mejor de nosotros.

 

Los muertos y los vivos desaparecen cuando los olvidamos. Hay que aprovechar lo que tenemos, lo que debemos, lo que nos obsequiaron quienes se han ido, físicamente y no. Seamos agradecidos.

 

Porque todos aquéllos que han coincidido con nosotros en este ir y venir se llevan algo de nuestra vida.

 

Y, si volamos, hay que tender la mano por si alguien quiere acompañarnos en el viaje.

 

Abracen lo nuevo y a quienes se han ido para que vuelvan en la forma que sea. Con miedos y con sueños.

 

Por eso les digo a todos los lectores, escuchas y locutores de Rock 101: ¡Gracias! ¡Felices fiestas!

 

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