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Sonic Arsenal – Moog 50

La primera aparición del Moog en 1967 en el Monterey International Pop Festival mostró las grandes posibilidades que brindaba el sintetizador, sin embargo no se comprenderían en su totalidad hasta la llegada de ‘Switched-On Bach’ de Wendy Carlos en octubre del 68, la música popular se encontró con la experimental y la siguiente década no pudo resistirse al naciente movimiento electrónico que en la actualidad abarca un festival y un bonito imperio de camisetas del cual hablaremos el próximo lunes 8 de octubre en el programa.

 

 

En algún momento de su vida Robert Moog explicó que prácticamente “podía sentir que sucedía en cada pieza de un equipo electrónico… es algo entre descubrir y atestiguar”. De hecho, muchos músicos entendieron lo que decía y crearon una conexión realmente emocional con cada elemento electrónico de los sintetizadores Moog y colocaron al propio inventor como un verdadero héroe de la cultura de la música.

No es para menos esa etiqueta de héroe, la realidad es que el neoyorquino hijo de inmigrantes alemanes (de hecho pronunciaba su nombre como”Mogue”), comenzó a trabajar en sus primeros teclados electrónicos desde 1964, motivando una serie de sonidos tan frescos en esos primeros años de la música popular como en la actualidad. Aunque sus productos inicialmente eran utilizados en comerciales de televisión, sus extraordinarias cualidades y el hecho de poder tener una orquesta a un bajo costo hicieron que personajes como Rick Wakeman de Yes y Keith Emerson de Emerson Lake and Palmer integraran un Moog de forma seria a su música, haciendo de su invento un instrumento válido.

La importancia del inventor y su calidad de icono cultural es mostrada a profundidad en MOOG, un documental dirigido por Hans Fjellestad que presenta a Robert Moog como un pionero y a los herederos de su legado, que si se cuentan por miles. Fjellestad siguió a Moog tanto en su casa como en varias giras alrededor del mundo, capturando discusiones íntimas sobre su vida, la tecnología y el arte, además de apariciones públicas antes de que le fuera diagnosticado un tumor en el cerebro y que falleciera este 2005.

 

 

El documental de Robert Moog no sólo es un seguimiento al inventor, también es una muestra de admiración a sus instrumentos, solo basta ver las declaraciones de Stereolab, Keith Emerson, Rick Wakeman, DJ Spooky, Bernie Worrell, Tino Corp y muchos más para comprender su importancia. MOOG también explora sus múltiples colaboraciones con músicos a lo largo de cinco décadas, así como sus nuevas ideas y diseños. Pero eso no es todo, porque también cuenta con un extraordinario soundtrack creado y producido exclusivamente en instrumentos Moog por Stereolab, Meat Beat Manifesto, Tortoise, Money Mark, Ramòn Amezcua, The Album Leaf y muchos otros.

 

El soundtrack de la vida: Solo 101

Estar solo tiene, como todo en la vida, sus pros y sus contras; todo depende del punto de vista desde el que se aborde el tema. A principios de esta semana fui a ver la nueva peli de Han, solo (broma obvia) y esto desencadeno que un número de rolas pasaran por mi cabeza.

La idea de la soledad como elección es un fenómeno incomprendido, y del que muchas veces nos es muy difícil desprendernos, nos acostumbramos a esa soledad y creamos una barrera protectora que no es fácil penetrar.

Entre mis rolas favoritas está ‘More Than a Feeling’ de Boston, basada en un evento ficticio, pero que describe a la perfección el momento en el que nos refugiamos en la música para no pensar en la idea de Marianne (o pónganle el nombre que quieran) alejarse de nuestras vidas.

El proceso de decisión de la soledad no es de un día a otro, es un sentimiento que se debe ir madurando, una colección de experiencias (positivas y negativas) que nos llevan a la conclusión que a veces, como dicta el refrán, es mejor estar solos que mal acompañados. Este proceso lo vivió Trevor Rabin cuando escribió ‘Owner of a Lonely Heart’ en 1979 mientras vivía en Londres y que se convertiría en el primer single del álbum 90125 de la banda de rock progresivo Yes en 1983 (cuatro años después) y que nos habla sobre las múltiples ventajas de tener un corazón solitario, también es sobre un corazón roto. El track se convertiría en el único número 1 de la banda en el Billboard Hot 100.

 

 

Finalmente, hay que aclarar que aún con el convencimiento de llevar una vida solitaria y sin complicaciones, a veces el amor se interpone en nuestros planes y nos hace desviarnos del camino hasta que sucede lo inevitable y nos vemos otra vez recorriendo el solitario camino de los sueños como reza David Coverdale en ‘Here I Go Again’ de Whitesnake que fue originalmente lanzada en 1982 y después regrabada en 1987. Posteriormente se lanzaría una tercera edición para radio que sería la vencida, pues alcanzó el número 1 del Billboad Hot 100 en ese mismo año.

 

Pues ahí lo tienen, ya sea que tengan un corazón de lobo solitario y vayan por la vida aullándole a la luna o simplemente están ardidos por una reciente separación que les ha dejado con ganas de decir nunca más, siempre habrá una rola que nos ayudará a cerrar los ojos.

 

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