hi

Los expedientes secretos X, reabiertos

Una de las sorpresas de este inicio de año es el regreso de la legendaria serie de culto ‘Los expedientes secretos X’ (The X-Files) con su temporada once. Este verdadero fenómeno cultural, creado por Chris Carter, combinaba episodios que seguían el hilo de una conspiración alienígena-gubernamental de proporciones globales que no estuvo lejos de destruir las vidas de los icónicos agentes del FBI Fox Mulder y Dana Scully, intercalándolos con capítulos de tramas independientes inscritas en géneros como horror, drama, suspenso, policiaco y ciencia ficción.

Después de la era dorada de las series clásicas, la TV experimentó estancamiento y desprestigio. En los 90, esta serie de calidad casi cinematográfica, efectivos guiones y dirección impecable dejó claro que sí puede haber calidad en la TV y abrió las puertas al auge de la producción televisiva, que en la última década nos ha entregado series de gran calidad que hacen palidecer a las oleadas de producciones cinematográficas mediocres y que llevó a muchos actores de cine a voltear a la pantalla chica en busca de mejores propuestas. Basta recorrer los canales o la oferta de streaming para encontrar incontables ejemplos de la abrumadora influencia del legado de Carter.

Con nueve temporadas, la serie concluyó en 2002, con los protagonistas fugitivos, escondiéndose del gobierno secreto, después de haber dado en adopción a su hijo, William, para protegerlo de quienes lo buscaban por sus aparentes poderes psíquicos. Seis años después, tuvimos un breve vistazo del rumbo que habían tomado las vidas de los ex agentes, con la entrega cinematográfica ‘Quiero creer’ (2008), que lejos de ser un blockbuster con naves extraterrestres e impactantes efectos especiales que resolviera por fin la intrincada conspiración tejida a lo largo de nueve años, fue una historia independiente que no abordó la mitología de la serie y decepcionó a muchos fanáticos, más que por los méritos de la propia cinta, por las enormes expectativas que tenían de ella después de tantos años. Fue un pequeño filme oscuro, íntimo y sombrío que, colocado como un episodio más de los veintitantos que solía tener cada temporada, seguramente hubiera sido aclamado por los fans, pero arrojado a la pantalla grande en medio de una larguísima espera de 14 años —comprendida entre el final de la serie en 2002 y el estreno del llamado ‘Revival’ en 2016— fue más bien repudiado.

La décima temporada consistió en seis episodios, de los cuales sólo el primero y el último abordaron la mitología, mientras que los restantes funcionaron como una muestra de los distintos tipos de episodios independientes, con el fin de reactivar la nostalgia y el entusiasmo de los fieles seguidores, y despertar el interés de nuevo público.

‘Mi lucha’ y ‘Mi lucha II’ son los sugerentes títulos de los episodios que retomaron el hilo argumentativo que pendía abandonado desde 2002. Si bien se trata de capítulos intensos que no defraudan al insertarse en la TV de hoy, la falla recayó en la saturación de los guiones. Escritos y dirigidos por Chris Carter, ambos capítulos revelan un esfuerzo por introducir demasiada información en muy poco tiempo. Con un ritmo vertiginoso, combinan acción y exposición, y recurren a repetidosflashbacks para situar en contexto al nuevo espectador y refrescar la memoria del ya iniciado.

Mi lucha II’ cerró la temporada de forma demoledora no sólo por la calidad de los efectos especiales ni por el ritmo y la tensión in crescendo, sino porque fue todo menos un verdadero final. Para muchos podía tratarse del adiós definitivo de la serie, por lo que el cliffhanger causó conmoción: Mulder, al igual que gran parte de la población, agoniza infectado por un virus extraterrestre del cual sólo puede salvarlo el gen alienígena que posee su hijo desaparecido; Scully deberá encontrarlo en medio del apocalípsis, pero justo antes de emprender la búsqueda, una nave no identificada se detiene sobre ella; la luz ilumina su rostro y… los espectadores quisieron creer que no era el fin, que pronto se anunciaría una continuación. Tras catorce meses de incertidumbre, la confirmación llegó.

¿Se resolverán finalmente los misterios? ¿La undécima temporada será la última o las agendas de los actores y 20th Century Fox (ahora Disney) nos permitirán seguir acompañando a Mulder y Scully unos años más? ¿La conspiración quedará al fin expuesta? A lo largo de diez episodios lo averiguaremos… o quizá —siguiendo la tradiciónxfilesca— no se resuelva nada y tengamos que seguir creyendo que la verdad está allá afuera.

-->