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#WordlessChorus, polifonía sin texto

El golpe y el ritmo, era parte de la jerga del jazz desde la segunda guerra mundial, el metrónomo marcaba las ideas extrapolando la idea a los latidos del corazón acelerado por la benzedrina. La droga creaba una resaca, pero no era la que impulsaba las palabras que identificarían al pequeño grupo de amigos que conformarían la generación beat (Ginsberg, Carr, Cassady, Chase, Burroughs, Kerouac, Corso, Ferlinguetti y Orlovski), vivían en el entusiasmo de la palabra suscitada por la instrumentación.

En el pasaje libre de palabras, los escritores escucharon algo rebelde y sin nombrar que requería un lenguaje para un proyecto consciente y metódico de creación, como la escritura de la versión final de algo que tenía otra voz. La cultura bop aportó a la generación beat el lenguaje de la música aplicado a la prosa y a la poesía. La ejecución instrumental brindó la vivencia corporal como musicalidad, la interpretación o ejecución que sobrepasa la partitura y con una voz agregada desde el exterior, se transforma en un vicio del intelecto.

Cuando pensamos en la generación beat fácilmente enlazamos el ritmo de sus palabras al frenetismo de la música, aquella deliciosa instrumentación que hoy en día parece sinónimo de ruido de fondo, el incidente sonoro entre las verdaderas acciones, el plano existente en una sala de relajación o el aburrimiento ambiental de consultorios, elevadores y estaciones de metro, el característico sonido del folclore o la música clásica.

A veces pensamos que hay silencio cuando no hay un verso-coro-verso lleno de palabras, a pesar de que si podemos encontrar esa misma estructura en un pasaje instrumental, por esa razón en Rock 101 abordaremos la polifonía sin texto a través de todos los géneros posibles de la música popular. No se pierdan #WordlessChorus el próximo 1 de octubre de 10 am a 8 pm dentro de los 12 especiales más 1 día de muertos.

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