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El soundtrack de la vida – Rattle and hum, 30 años después

En octubre de 1988, la banda irlandesa U2 lanzó su sexta producción discográfica titulada, ‘Rattle and Hum’. Una producción compleja que incluía temas nuevos, versiones en vivo de la gira The Joshua Tree Tour y covers.

Casi 100 minutos de producción que hacen homenaje a la música popular de los Estados Unidos, gran influencia para el grupo y algunas grabaciones realizadas en el mítico Sun Studios de Memphis, Tennessee.

A veces pienso que el ‘Rattle and Hum’, fue, en su momento, un capricho de la banda, una producción que surgió de las simples ganas de hacer algo divertido, en un momento en que nadie podía negarles nada y en que su público iba a recibir con los brazos abiertos lo que les entregaran. Y esa libertad y ganas de tocar para ellos mismos y para sus ídolos, resultó en uno de los mejores álbumes de la banda y sentó las bases para lo que vendría después con el ‘Achtung Baby’.

Uno de mis tracks favoritos es ‘Van Diemen’s land’, escrita e interpretada por The Edge es una rola que habla acerca de la deportación del activista irlandés John Boyle O’Reilly a lo que hoy es conocida como la isla de Tasmania. Un track que transmite melancolía y que hace evidente una injusticia que se antojaba universal y que en el México de finales de los 80, con un gobierno represor y manipulador, hablaba de una ensombrecedora realidad que asemejaba a la Irlanda de mediados de los 1800.

 

Por otra parte está, ‘When Love Comes to Town’, un track alegre, energético y acompañado de la guitarra y voz de B.B. King, escrito por Bono es un giro de 180 grados en el que la banda parece estarla pasando sensacional. ¿Y quién no lo haría? grabando en el Sun Studios junto a una leyenda viviente del blues. La influencia de la banda en ese momento les permitió esos lujos, tal vez diez años antes o diez después, simplemente no habría sido posible. El mensaje que me deja es que hay que disfrutar los buenos momentos y sacarles el máximo provecho porque tal vez, después, no se pueda.

 

‘Rattle and Hum’ también fue lanzado en vídeo, como una versión documental de lo que fue esta producción. Vale mucho la pena verla. La cuestión visual se corona con la versión del último track del álbum, ‘All I want Is you’, el cual fue concebido originalmente como el complemento de ‘With or without you’ del Joshua Tree, pero que al final se decidió no incluir. El vídeo, dirigido por Meiert Avis es un homenaje a Federico Fellini y la película ‘Freaks’ de Tod Browning. La letra regresa a la nostalgia y la desesperanza de un amor condicional en contra parte del amor puro.

 

El ‘Rattle and Hum’ es un viaje sonoro por una montaña rusa de emociones que nos lleva desde el pre punk de ‘Helter Skelter’ de los Beatles, hasta la melancolía y tristeza del desamor. Lo único que puedo asegurar, es que es una hora y media muy bien invertida.

La experiencia cercana a la muerte de Bono

Estoy al lado del escenario en el Boston Garden Arena. Acabo de ver el espectáculo Experience+Innocence de U2, una actuación que cubre la locura de la primera y el poder optimista de la segunda. Es tanto personal como político. El número final coloca a Bono solo en el escenario con una bombilla, observando una réplica de la casa en la que creció en Cedarwood Road en Dublín. Una casa de muñecas Bono.

Sale del escenario sin aliento y empapado de sudor. Chaqueta negra, jeans negros, botas negras y una toalla. Nos metemos en una camioneta SUV negra que espera. Otras SUV están alineadas detrás de nosotros listos para ir. Una escolta policial nos flanqueará a medida que avanzamos por la ciudad por la noche hasta las entrañas de un hotel. Pero este momento no se trata solo de secreto y protocolo de estrella de rock. Se trata de ver a Bono, totalmente agotado, alma desnuda. Habla en frases confusas sobre cómo se encuentra en la circunferencia de la incomodidad, sobre la reconstrucción del sueño americano, sin sentido. Él se deshace por este espectáculo.

Sostengo su mano. El suyo es un agarre débil pero intenso. Al parecer, mucha gente detesta a Bono. Puedo decirte que nadie ha odiado a Bono más de lo que Bono se ha odiado a sí mismo. Él puede ver la contradicción de su situación, con la ira de la conciencia entre el éxito galopante.

Por lo general, es su esposa, Ali, quien lo recoge del escenario y lo coloca en el auto. Una vez fue Oprah. Hoy soy yo, así que si no te gusta Bono, deja de leer esto ahora. Somos amigos. Lo conozco desde hace 20 años, desde que nos conocimos por primera vez con huevos escalfados en Savoy hace varios álbumes. Lo he visto operar de primera mano en la Casa Blanca durante el régimen de Bush. Lo he visto reducir estadios con su gran carisma y su gran voz. Lo he visto en casa como papá, como marido. Pero nunca lo he visto temblar después de un show.

No tomo este agarre como una muestra de afecto, es más que físicamente necesita una mano para llevarlo a tierra. Sus ojos se ven tristes y agotados detrás de sus lentes color lila. Tiene una cara tersa, que le da definición pero también vulnerabilidad, como si su cara estuviera manchada.

Ahora estamos en el aparcamiento subterráneo del hotel Ritz-Carlton. Lo escoltan hasta un ascensor que lo llevará a su piso, donde se quedará en su habitación. Tomo otro ascensor hasta el vestíbulo, donde hay un bonito bar y donde varias personas que trabajan para U2 comienzan a congregarse.

The Edge bajará con su esposa, Morleigh Steinberg, quien es un consultora creativo para el programa, pero no emergen otros miembros de la banda. Están todos en sus cincuenta. Han estado en la carretera durante dos años y necesitan preservar su energía para el espectáculo de la noche siguiente.

Adam Clayton, el bajista, dejó el alcohol en la década de los 90, casi al mismo tiempo que renunció a las supermodelos. El baterista, Larry Mullen, nunca ha sido un animal de fiesta. Es demasiado reservado y ahora necesita una hora de fisioterapia después del show.

Al día siguiente estoy en el ático de Bono. El servicio a la habitación entregó un almuerzo de pollo y verduras. Él toma las tapas de metal de nuestro almuerzo y las choca como si fueran platillos. Me recuerda el ruido al comienzo del espectáculo que imita el sonido ensordecedor de un escáner de resonancia magnética. La canción que acompaña trata sobre enfrentar la muerte. “No es un tema muy sexy, la mortalidad, ¿verdad?” Dice Bono, de 58 años. “Pero lo que es sexy es estar en una banda de rock and roll y decir: ‘Aquí está nuestra nueva canción, se trata de la muerte’.

Recibe el mensaje: temas globales en el centro de atención de la gira Experience + Innocence Foto: DANNY NORTH

“¿Suena pretencioso decir que somos una ópera disfrazada de banda de rock and roll?”, Se pregunta. Si lo hace “Cuando comenzó la ópera, era punk rock. La ópera sólo se volvió pretenciosa. Mozart tenía una actitud punk-rock ”. Tal vez no digamos que es ópera. Digamos que hay grandes temas en el show. “Correcto”, dice.

Aunque este programa parece ser sobre la vida de Bono, en realidad se trata de las experiencias de todos los miembros de la banda. Él puede ser el pararrayos, pero habla por los cuatro. Hubo una sección en la presentación de la noche anterior cuando Bono dijo que una vez había perdido la cabeza junto con Adam, cuyos años imprudentes están bien documentados. “Y luego le sucedió a Edge y Larry más tarde”, continuó. The Edge, un presbiteriano zen, parecía desconfiado. ¿Cuándo se cayó The Edge del borde? “Está bien, solo lo estaba diciendo porque me sentía un poco travieso. No me gusta verlos lucir petulantes”.

Se ríe, pero también es serio. “Quien quiera permanecer igual es de lo que estoy hablando. Si el éxito significa que intercambias relaciones reales y emociones reales por hipercentros centrados en los medios, tal vez el éxito no sea bueno. A principios de la década de 1980, recuerdo ser muy tímido y pensar que el periódico que elegí comprar me iba a definir. Y recuerdo salir con Chrissie Hynde, que era ella misma en todo momento. Me tomó unos años llegar allí ”.

No cree que haya sido él mismo durante décadas. “En público, tenía diferentes seres y todos los míos eran bastante molestos. Fuimos a ver Killing Bono (una película de 2011, basada en las memorias de un ex compañero de escuela)], y le dije a The Edge sobre el actor que me estaba interpretando: ‘¿En qué acento está hablando? Ese no es mi acento. Y The Edge dijo: ‘Es el acento que usaste para dar entrevistas’. Es como si las personas tuvieran una voz telefónica, y yo la tenía en la década de 1980 “.

El sol del verano entra y estamos sumergidos en el aliento caliente de los humidificadores. Bono no toca su almuerzo. En una entrevista reciente, Quincy Jones dijo que, cuando visita Irlanda, Bono siempre insiste en que se quede en su castillo porque allí se es muy racista. ¿Qué castillo es este?

“Amo a Quincy”, comienza. “Pero no tengo un castillo”.

Sin embargo, tiene una locura victoriana al final de su jardín, en la que Quincy pudo haberse quedado. La mayoría de los huéspedes sí. Cuando me quedé, había un muro firmado por Bill y Hillary Clinton: “A + B = una cama para C”.

“Ahora que lo pienso, [Quincy] me dijo que tuvo algunos incidentes racistas en Irlanda en la década de 1960, y dije que no es así ahora. Ven y quédate con nosotros.”

Quincy también dijo que U2 nunca volverá a hacer un buen álbum porque había demasiada presión. “Sí, y Paul McCartney no podía tocar el bajo. Todos estamos teniendo estos derrumbes, al parecer. La mayoría de la gente acepta que el álbum que acabamos de hacer, Songs of Experience, está a la altura de nuestro mejor trabajo. Ciertamente tuvo las mejores críticas ”.

La gira llega al Reino Unido el próximo mes, después de las presentaciones en Europa. Hay una sección con un filme que muestra los disturbios neonazis en Charlottesville en 2017. ¿Cómo crees que funcionará en Berlín, por ejemplo?

Pase el micrófono: con Bill Clinton en 2013, y en la Oficina Oval con el Presidente Obama en 2011. REUTERS, THE WHITE HOUSE / PETE SOUZA

“Lo repensaremos, pero hay muchos nazis en este momento en Europa. Creo que podemos volver a imaginarlo con la misma columna vertebral “. De hecho, deciden comenzar los espectáculos europeos con el discurso de Charlie Chaplin del Gran Dictador:” ¡Los dictadores se liberan, pero esclavizan a la gente! ¡Ahora vamos a luchar para cumplir esa promesa! Luchemos para liberar al mundo “.

Bono y los presidentes

La banda siempre ha estado cerca del sueño americano y de quienes lo soñaron. Tan solo la semana pasada, Bono visitó a George W. Bush.

“Yo si. Y vi al 44º presidente la semana pasada, todavía estoy cerca de Obama ”. Barack no se ha quedado en su “castillo”, “pero él, su mujer y sus hijos han estado en nuestro pub local. No me gusta pensar en mis relaciones con estas personas como minoristas. Habiendo pasado por algunas cosas juntos, nos mantenemos juntos incluso cuando están fuera de la oficina.

“Vi a George Bush en su rancho. Dedicó $22 millones en medicamentos antirretrovirales y tuve que agradecerle por eso”.

También se reunió recientemente con Mike Pence, el vicepresidente de Estados Unidos debido a su participación en el Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA, fundado en 2003 bajo la administración de Bush. ¿Fue útil?

“Bueno, no hemos tenido los recortes viciosos que propuso la administración”.

¿Y qué hay de Trump? “Soy lo suficientemente sabio como para saber que cualquier oración con su nombre se convertirá en un titular, así que simplemente no uso su nombre. No es nada personal. Es solo que tienes que sentir que puedes confiar en una persona con la que vas a entrar en ese nivel de trabajo. Muchos de mis amigos de izquierda dudaron de que pudiera trabajar con George Bush, pero él lo logró, al igual que Tony Blair y Gordon Brown “.

¿Está del lado de Trump? “No, está intentando cortar todas esas cosas en este momento, por lo que no quiero estar cerca de él”. Si él hubiera bajado el hacha, tal vez podríamos trabajar con su administración. Pero no podemos con la espada de Damocles colgando.

¿E Ivanka? “No tengo dudas de que ella tiene la intención de intentar avanzar en el debate sobre la igualdad de género”.

Bono trabajó estrechamente con Harvey Weinstein en la película de 2013, Mandela, Long Walk to Freedom, ganando un Golden Globe por la canción que acompaña a Ordinary Love. “Hizo muy buen trabajo para U2. Mis hijas son muy implacables en este sentido. Cada vez que me vuelvo filosófico, me dicen: ‘No es tu momento de hablar sobre esto’ ”.

No puedo decir si es tristeza lo que veo en sus ojos o solo cansancio. En las notas de línea de Songs of Experience, Bono reveló que en el invierno de 2016 había tenido “un roce con la mortalidad”. “Estaba en el extremo receptor de un shock en el sistema”, escribió. “Un shock que me dejó aferrado a mi propia vida. Fue una experiencia fascinante. No me ocuparé de ella ni de ella. No quiero nombrarlo “.

El año pasado fue más allá en una entrevista, describiéndolo como “un evento de extinción” que fue “físico” en la naturaleza. ¿Entonces qué pasó? “No quiero hablar de eso”, me dice. “Pero tuve un momento importante en mi vida reciente donde casi dejé de estar. Estoy totalmente más allá de eso, más fuerte que nunca “.

¿Está hablando como si tuviera una decisión en el resultado? “No, no lo hice. No fue una decisión. Fue bastante serio. Estoy bien ahora, pero casi no lo estaba “.

Ayuda a dar sentido a muchas de las canciones de los últimos dos álbumes: algunas son cartas a sus hijos y esposa, reflexiones, conversaciones con su yo más joven sobre cómo podrían haber sido las cosas.

“Curiosamente, ya estaba en el camino de escribir sobre la mortalidad. Siempre ha estado en el fondo “.

¿Cómo podría no estarlo? Tenía 14 años cuando su madre, Iris, murió. Ella sufrió un aneurisma en el funeral de su padre y murió cuatro días después. Siempre le ha gustado señalar cuántos dioses del rock perdieron a sus madres antes, John Lennon, por ejemplo. Inicialmente, él y Larry se vincularon por la muerte de sus madres. Siempre estaba en el fondo. “Y luego fue en primer plano”.

¿Tuviste la premonición de que este roce con la muerte iba a suceder? “No, pero he tenido muchas advertencias. Un par de golpes en los últimos años “.

¿Como caerse una bicicleta a finales de 2014 y romperte el brazo en seis lugares y la cuenca del ojo? El necesitaba una operación de cinco horas después de eso. “Eso es solo uno de ellos. Hubo algunos susurros graves en el oído que tal vez debería haber notado. The Edge dice que veo mi cuerpo como un inconveniente, y lo hago. Realmente me encanta estar vivo y soy bastante bueno en estar vivo, lo que significa que me gusta sacar lo mejor de cualquier día. Fue la primera vez que puse mi hombro en la puerta y no se abrió. Siento que Dios me susurró: ‘La próxima vez, intenta llamar a la puerta, o simplemente prueba el tirador. No uses tu hombro porque lo romperás”

¿Ha tenido esto un impacto en cosas prácticas, como hacer tours?

“Sí. No puedo hacerlas tanto como antes. En giras anteriores, pude conocer a cientos de legisladores en medio de los espectáculos y ahora sé que no puedo hacer eso. Este tour es particularmente exigente. “Ya sea que tengas un enfrentamiento con tu propia mortalidad o alguien cercano a ti, vas a llegar a un punto en tu vida donde harás preguntas sobre a dónde vas”.

¿Eso significa que no habrá otra gira de U2 después de esta? “No lo sé. No doy nada por sentado”. Bono siempre ha vivido con el temor de que la banda se llame una herencia conocido por sus grandes éxitos. El año pasado se fueron de gira con The Joshua Tree, tocando el álbum de 1987 en su totalidad.

“Está bien reconocer el trabajo que has hecho y respetarlo, pero si es lo mejor que podemos hacer, entonces no somos un asunto de interés”, dice ahora.

¿Se decepcionaría su yo más joven con su yo mayor?

“No estoy seguro de que mi yo más joven aprobaría donde tengo que hacerlo, pero me gusta pensar que si mi yo más joven dejara de golpearme la cara, mi yo más joven vería que realmente me he mantenido fiel a todos los cosas en las que creía. Todavía estoy en una banda que comparte todo. No solo estoy iluminando situaciones problemáticas, sino tratando de hacer algo al respecto. Todavía tengo mi fe, todavía estoy enamorado, todavía estoy en una banda. ¿Qué hay de tu yo más joven?

Mi yo más joven diría que arruinaste la vida, que arruinaste el amor, que has sido malvado y destructivo, pero bueno, estás en un ático con Bono. Mi yo más joven sería: “¡Sí, lo lograste!”

Riendo, Bono se vuelve hacia mí y dice: “Deberías ser el cantante de esta banda”.

 

La banda. Foto: The Sunday Times

Desnuda con Adam Clayton

Estoy de vuelta en la arena del jardín de Boston. En las sinuosas entrañas del edificio, el equipo de producción de U2 se entrelazan sin problemas. Lo hacen todos los días y la mayoría de ellos lo han estado haciendo durante años con una lealtad que es incuestionable. La mayoría del personal de producción son mujeres, mujeres que hacen las cosas. Se pasean en jeans oscuros y Converse.

La primera vez que me aventuré entre bastidores con U2 fue hace un par de décadas. Entonces había un uniforme diferente: un vestido largo con flotadores y zapatos de plataforma, y ​​las mujeres corrían, no se tambaleaban, con tacones vertiginosos a través de los estadios.

Me encuentro con Adam Clayton en el bunker de guitarras debajo del escenario. Me da una vuelta. El técnico de The Edge, Dallas Schoo, está estudiando cuidadosamente sus 33 guitarras. Los bajos de Clayton son menos en número, unos 18, pero lo compensan con brillo. Él les ha dado nombres: hay una guitarra lila brillante con una correa muy tachonada que él llama Phil Lynott, después Thin Lizzy, y una con una correa más gótica que él llama The Cure.

Clayton lleva una camiseta de Vivienne Westwood y aroma de sándalo. Su cuerpo está desgarrado, impresionante. Le gusta hacer ejercicio.

Abrimos algunas cortinas improvisadas para hacer nuestra entrevista, que tendrá lugar mientras él tenga su fisioterapia. Pronto él está desnudo, salvo por una toalla. El fisioterapeuta está de gira con la banda y Clayton recibe su tratamiento antes de cada show.

“Trabajo mucho. Corro y hago entrenamiento con pesas por la mañana, así que eso me aprieta, y luego, en el espectáculo, llevando el bajo, hay varias otras peculiaridades ocupacionales que afectan al cuerpo. Tengo que asegurarme de que no se conviertan en problemas reales. Fue un poco chocante saber que las cosas que podrías hacer en tus veinte y treinta años en términos de ser un jugador, cuando llegas a los cuarenta y cincuenta, causan lesiones por esfuerzo repetitivo”.

¿Quiere decir túnel carpiano? ¿está tocando su bajo y sus dedos no se mueven?

“Exactamente. Pero en realidad para mí, más de un problema es lo que hace en mis caderas y en mi espalda, hombros y cuello. Simplemente te aprietas tanto que no puedes girar, no puedes moverte “.

Hagen, el fisioterapeuta, es alemán y habla con un acento alemán-irlandés. Tiene manos fuertes que parecen saber lo que están haciendo. Ver a alguien ser masajeado es bastante meditativo. “Es. Asegúrate de que tus canales estén abiertos cuando estás en el escenario “, dice Clayton. “No quieres que pensamientos aleatorios pasen por tu mente”.

Hubo un tiempo en la década de 1990 cuando estaba lleno de pensamientos aleatorios y excesos aleatorios. El caballero educado se volvió loco. Se enamoró de Naomi Campbell. Su parte masculina estaba en la contraportada de Achtung Baby, su timidez inherente fue reemplazada por un exhibicionismo rampante. Ha recorrido un largo camino desde entonces. Está casado con Mariana Teixeira de Carvalho, ex abogada de derechos humanos de Brasil, y tiene una hija, Alba. En estos días, sus adicciones terminan en ejercicio y camisetas de diseño.

“Cuando empezamos, a partir de 1976, el sonido de la banda de punk era lo más poderoso que un adolescente podía escuchar, y todos los bajistas eran estrellas. Era mucho más genial que la guitarra. También somos un poco más misteriosos al fondo. En estos días, la mayoría de los discos modernos son programados y sintetizados bajo y batería. No es real.”

Él piensa que el pago que el juego ha tomado en su cuerpo no es nada comparado a lo que le ha hecho a Larry Mullen

“Tiene que tener fisioterapia una hora antes del show y una hora después. Tiene dolor y sus músculos necesitan funcionar. Tamborear es la cosa más debilitante que puedes hacer. Es como una carrera deportiva, donde no deberías hacerlo más allá de los 35 años, pero nadie lo sabía cuando comenzó el rock and roll. Nadie se dio cuenta de que podría ser una larga carrera”.

Tres giras consecutivas han tenido un efecto acumulativo, y Clayton ansía unas vacaciones “con el resto de los muchachos en el sur de Francia”. Todos ellos tienen casas cerca de la Riviera francesa. Es extraordinario que no solo trabajen juntos sino que también quieran pasar las vacaciones juntos. “Sí, es perverso. “Ahora todos tienen hijos y hay un grupo de amigos que giran en torno a eso, así que es una comunidad y es agradable pasar tiempo juntos”.

¿Todavía se agradan? “Sí, sigo pensando que Bono, Larry y Edge son las personas más fascinantes de mi vida. Constantemente me sorprenden en términos de su visión, su desarrollo, su inteligencia. Cuando encuentras personas así, te aferras a ellas”.

La banda lleva a un chef de gira para asegurarse de que coman de manera saludable. “Me he vuelto vegetariano. He escuchado tanto sobre el negocio de procesamiento de carne que no confío en nada. Tengo niveles altos de mercurio en la sangre, por lo que no como pescado. No he bebido durante 20 años, y esa fue una vida completamente diferente, pero me doy cuenta de que otras personas van por ese camino. Ahora hay una teoría de que incluso una bebida es perjudicial. Creo que eso es un poco extremo y un poco molesto, pero parece que se piensa que el alcohol podría causar cáncer”.

No es muy rock’n’roll, ¿verdad? Pero si el viejo rock’n’roll se trataba de vivir por el momento, el nuevo desafío es la longevidad y no perder relevancia.

En su casa alquilada en Notting Hill, 1979, antes de lanzar su álbum debut, Boy
MARTYN GODDARD / REX

¿No más giras?

Larry Mullen fue el fundador de la banda y sigue siendo el latido del corazón. Nada pasa sin él. También tiene algo de DorianGray sobre él. Siempre ha parecido mucho más joven de sus 56 años. Siempre está en forma y siempre he amado los brazos de ese baterista. Mientras charlamos antes del show, él me dice que en estos días esos brazos no son fáciles y tampoco lo hace el tamborilear.

Para Mullen, las giras constantes han sido difíciles. En la década de 1990, después de una gran gira, simplemente arrancó su motocicleta y desapareció. Fue algún tipo de reacción contra la banda y también una incapacidad para hacer frente a estar en casa, pero hace mucho tiempo lo ha trabajado. Ha tenido ambiciones para continuar su carrera como actor. “Terminaremos esto y luego habrá tiempo para decidir qué queremos hacer a continuación. Me gustaría tomar unas vacaciones realmente largas”.

Hay algo en la forma en que lo dice, no solo en el cansancio, que me hace pensar que tal vez realmente sea eso. “Nunca sabes. Supongo que habrá otro álbum. No sé si alguien necesita otro disco o gira de U2 pronto. La gente podría tomar un descanso de nosotros y viceversa”.

¿Intentarás reanudar la actuación? “Me gustaría, pero tuve que poner todas esas cosas en espera. El problema es que si la gira se cambia, el álbum se lanza en un momento diferente y todas las apuestas están canceladas. Mi agente dijo: ‘No puede hacer esto porque simplemente no está disponible’, así que creo que volveré a contratar al agente y les diré que no haré esto por un par de años. Me gustaría hacer otra cosa “.

¿No debería el agente haberlo mantenido en los libros? “Bueno, para ser justos fue difícil. No estaba contestando el teléfono”.

Los peligros del privilegio

Al día siguiente, todos viajamos de Boston a Nueva York en Amtrak por tres noches en el Madison Square Garden. U2 ha reservado un carro completo para el reparto y el personal. The Edge, con su esposa e hija, Sian, es el único miembro de la banda en el tren; los demás se fueron después del concierto anoche para ver a sus familias. Ayer fue su 16 aniversario de boda. ¿Le dio un regalo a Morleigh?

“Se obtiene una dispensación especial cuando se está en el camino; ella está conmigo y ese es el mejor regalo”.

Es muy sonriente cuando habla de la familia y también lo es sobre el tema de las guitarras. ¿Realmente usa 33 cada noche? “Es posible”. En los primeros días, solo usaba uno. En ese entonces, Bono golpearía algunas notas muy altas. “En estos días, tratamos de salvar su voz. Él tiene un buen rango. Su nota más alta sería B en estos días, pero ha golpeado a C, que es lo que golpearía un tenor superior, y es muy, muy alto. Un cantante de ópera lo conseguiría tal vez una vez por la noche “.

A principios de este mes, Bono perdió su voz en el escenario de Berlín, y el espectáculo fue interrumpido. Volvió a actuar nuevamente tres días después. Siento una gran preocupación por él.

“Tiene una actitud muy ambivalente hacia su yo físico. Naturalmente, no se responsabiliza de su bienestar físico. Lo cual está bien en tus veinte años, pero llegas a cierto punto … Es un cambio difícil para él. Si pasas demasiado tiempo pensando que eres viejo y pasado, probablemente no puedas seguir haciéndolo “.

Vemos pasajeros en las plataformas mirando hacia adentro. Tal vez puedan detectar el extraño asiento vacante en nuestro vagón y se estén preguntando por qué no pueden entrar. Estar con la banda es como estar en un capullo. Te sientes apartado, no tanto alienado como especial.

“No me hago ilusiones de que no estamos institucionalizados en cierta medida por ser miembros de U2”, dice. “¿Cómo no podrías serlo?”

Sian es muy inteligente y atractiva. Ella aparece en las imágenes del programa y también está en la portada del nuevo álbum con el hijo de 19 años de Bono, Eli Hewson. Anoche en el bar, ella y yo nos unimos por dislexia.

“Soy un poco disléxico cuando se trata de música”, me dice The Edge. “Soy totalmente instintivo. Uso mi oído y no soy técnicamente competente”.

La otra noche en el escenario, se veía perplejo cuando Bono dijo que se había salido de los rieles. ¿Cuando pasó eso? Se ríe, sabiendo que nunca lo ha hecho. Las cejas se arquean mientras reflexiona brevemente lo devastador que habría sido, no solo para él sino para el resto de la banda.

“Hemos estado bastante juntos a través de los años. Estoy seguro de que todos hemos tenido nuestros momentos y hemos perdido nuestra perspectiva y hemos comenzado a comprar la mierda. Eso es lo más difícil, aferrarse a la perspectiva. La regla general es que todos los involucrados en cualquier esfuerzo siempre sobreestiman su propia importancia y, al mismo tiempo, subestiman a los demás; Una vez que te des cuenta de eso, puedes comenzar a atraparte a ti mismo “.

Le digo que tuve que recuperarme de la sensación que sentí en la segunda noche en el hotel cuando al personal de U2 solo se les dio un área acordonada en el bar, en lugar de toda la barra para nosotros como la primera noche. ¿Cómo me había vuelto tan arrogante en el espacio de dos días?

“Buena pregunta. Todos tenemos esa tendencia a disfrutar haciéndonos alboroto. Es una frase de Seamus Heaney, ‘privilegio progresivo’: tienes que cuidarte porque puede convertirte en un monstruo, o alguien que necesita ayuda, una víctima. Y no quieres ser eso. ”Se ríe con su risa sabia.

“Eso es lo bueno de ser un miembro de la banda, todos nos damos cuenta de las tendencias de los demás para salir del camino”. Somos iguales y iguales. Los artistas solistas no tienen iguales ni iguales ”.

¿Se critican entre sí? “En general, no tiene que ser dicho, simplemente se vuelve claro. Esa es la naturaleza de nuestra cultura de banda, las cosas se resuelven. Ha habido muy pocas ocasiones en las que hemos tenido que tener lo que podríamos llamar una intervención. Es lo que hacen los amigos el uno por el otro, porque eso es lo que somos, un grupo de amigos “.

Fue su primer manager, Paul McGuinness, quien cuidó a la banda durante 35 años, quien sugirió desde muy temprano que la banda debería dividir todo por igual. Esta nivelación parece haberlos mantenido juntos. Tantas bandas se separaron debido a la egomanía y la rivalidad.

“Fue un pedazo de sabiduría genuina. Tardamos unos tres minutos en considerar y decir: ‘Sí, es una buena idea’. ”

Cuando el tren llega a la estación de Penn, nos dirigimos en direcciones opuestas. Ya estoy triste por dejar atrás el capullo, mi familia de rock’n’roll. ¿Y si este realmente es el final?

U2 tocará en el Manchester Arena los días 19 y 20 de octubre y el O2, Londres SE10, los días 23 y 2 de octubre.

 

On record: los nuevos esenciales de la semana

ÁLBUM DE LA SEMANA
WIZ KHALIFA
Rolling Papers 2

Atlantic

Siguiendo el rastro del nuevo álbum de Drake, Scorpion, que abarca 25 pistas y podría haber venido con una etiqueta Editing Required, aquí está Wiz Khalifa con una cantidad similar de canciones. La historia del rap está llena de rivalidades, así que tal vez este sea el comienzo de una tendencia, pero podemos ser perdonados por esperar que no lo sea. Al igual que la mayoría de los álbumes dobles o triples de la historia, Rolling Papers 2, que llega siete años después de su primera entrega, requiere una poda. Mantenga las tijeras a mano y hay suficientes momentos para recordarle por qué Khalifa y su rap stoner de malas hierbas se abrió paso.

Penthouse, con Snoop Dogg, es una explosión, su motivo de piano, ritmos extras y bajos de paso perezosos típicos de la inventiva del álbum, sus letras lúbricas y ridículas más que siniestras y amenazantes, pero es una línea fina que Khalifa no siempre negocia exitosamente. Real Rich, con Gucci Mane, es similarmente sobrio en el timón, mientras que la década de 1990 con Ty Dollar $ign Two-hander Something New, que anunció el álbum el verano pasado, suena fabulosamente espectacular. El alma confesional de B Ok, que piensa en voz alta, es un raro momento de duda e introspección, y la roca del amante de Hopeless Romantic seguramente será una ruptura del streaming. En otro lugar, las tijeras claman para ser utilizadas. Guárdelos juiciosamente y se presenta una lista de reproducción de verano perfecta. ¿Eso es un álbum, entonces? ¿Quién sabe? Gran mixtape.

TOM BAILEY
Science Fiction

Mikrokosmos
Después del estrellato de los años ochenta con Thompson Twins (Madonna se unió a ellos en el escenario para Live Aid), Bailey optó por la electrónica experimental y, según dice su CV, un proyecto de “astronomía visual”. Pero todos los caminos pop ahora conducen al pasado, y giras recientes tocando sus viejos éxitos, además de un práctico anuncio protagonizado por SZA que contó con Hold Me Now de Thompson Twins, han convencido a Bailey de regresar al sparky pero extraño synth-pop de su apogeo. .Synths se encuentra con soca en el destacado de Ciencia Ficción, What Kind of World, aunque los ganchos son escasos.

PICTISH TRAIL
Future Echoes: Deluxe Edition

Fire
Tras la disolución del brillante Fence Records en 2013, su jefe, Johnny Lynch (alias Pictish Trail), se retiró a una caravana en la isla de Eigg para lamer sus heridas, creó la etiqueta Lost Map y creó el atractivo álbum Future Echoes, que recordó a la Banda Beta en su mejor momento. La edición de lujo tiene un valor de álbum de un nuevo material, que incluye un remix de After Life que convierte el original funky en algo aparentemente hecho de relojería y algodón de azúcar, y una fascinante versión en vivo de Strange Sun.

PAUL STEEL
Carousel Kites

Raygun
Si escuchas un solo álbum este año que debería haber sido lanzado en 1971, hazlo aquí. Steel ha sido aclamado por gente como Van Dyke Parks, pero también ha sido descartada por una de las principales marcas por ser “no comercial”. Lo suficientemente justo. Su extraordinaria mezcla de Steely Dan (Yeti Rawk), Todd Rundgren (Skydaddy), Burt Bacharach (Crayola Springs) y los Beach Boys (la pista del título) es bastante menos comercial de lo que habría sido unas décadas atrás. Pero para cualquier fanático de la música que se desmaye con la armonía de Brian Wilson, este material es néctar.

THE INTERNET
Hive Mind

Columbia
El primer álbum del vástago de Odd Future desde Ego Death en 2015 los encuentra envueltos en un mundo despreocupado y sin prisas de grooves funk y soul sensual. Solo el llamado “Come Over” rompe el humor suave, con una diatriba sobre “perras” para bling. A la sexy Syd Bennett se la une ocasionalmente el prodigio adolescente Steve Lacy, que lidera el burbujeante Roll (Burbank Funk) y la divertida canción Beat Goes On. Cuando la pareja se pasea entre sí en La Di Da, de tintes latinos, se revela una nueva dirección intrigante.

PUNCH BROTHERS
All Ashore

Nonesuch
Chris Thile y sus colegas a veces han sido acusados ​​de ser demasiado listos para su propio bien. Sin embargo, ¿quién más podría inventar una canción tan ambiciosa y ambigua como El ángel de la duda, un viaje a una noche oscura del alma? Con sus ecos preppy de bluegrass, la maestría musical es tan impresionante como siempre: pueden cortar en instrumentales, sin embargo, también evocan las notas de gracia más ligeras detrás de las voces plumosas de Thile.

LA SOUTERRAINE
C’est Extra: 13 Reprises de Léo Ferré

Meridian
Si Ferré nunca ha sido tan famoso aquí como el louche Serge Gainsbourg, estas audaces portadas merecen ganarle al gran poeta nuevos seguidores. Les Anarchistes captura el espíritu de la rebelión de los años 60, y el resto de los arreglos del colectivo -mezcla de rock, jazz y un toque de reggae- traen nueva urgencia a las intrincadas letras. Una lástima que Avec le temps no haga el corte, pero obtienes una versión conmovedora de Si tu t’en vas.

HOTTIE DE DE LA SEMANA
77:78
Jellies

Heavenly
El verano destilado en la canción, este lanzamiento oportuno de dos miembros del colectivo psico-pop de la Isla de Wight, the Bees pasa como una tarde soleada. Si el clima se mantiene, es la banda sonora ideal; si se rompe, una comodidad y un recordatorio. La gran habilidad de Aaron Fletcher y Tim Parkin, en destacados como If the anything y the woozy, Pour It Out, es capturar la mezcla de fugacidad e indelebilidad de cuadros congelados que los veranos largos y cálidos crean en nosotros.  Este es un trabajo de belleza envolvente.

DEBE SER REEDITADO
U2
Achtung Baby

UMC

Mientras The Unforgettable Fire y The Joshua Tree recolocaron a U2 en un molde americano y los convirtieron en el grupo más grande en la tierra, su séptimo álbum de estudio (1991) efectuó otro cambio de equipo. Abrazando los sonidos de Madchester y la era de Berlín Bowie, los reposicionó como una banda europea. A Estados Unidos no pareció importarle: el álbum vendió más de 18 millones de copias, ganó un Grammy y dio lugar a la extraordinaria gira mundial de Zoo TV. Fue su última metamorfosis radical.

BREAKING ACT
YONAKA 

¿Quienes son? Un Brighton de cuatro piezas liderado por la ferozmente carismática Theresa Jarvis. La banda se ha ganado una reputación por sus incendiarias actuaciones en vivo, y su sonido (mezcla de grunge, enormes ganchos de pop, música electrónica y letras inequívocas, no me lo lleves conmigo) ha crecido a un ritmo similar, como si se preparara para embalarse arenas y campos de festivales. Al igual que Wolf Alice y, más atrás, Garbage, Yonaka, la palabra japonesa que significa “noche muerta”, arroja una bolsa de influencias al caldero y llega a una bebida fuerte y sónica, llevada al siguiente nivel por una formidable frontwoman . Asegúrate de atraparlos en vivo.

¿Cuándo estará disponible la música? Teach Me to Fight se lanzará el 17 de agosto en Asylum

PISTAS MÁS CALIENTES

Phoebe Bridgers: The Gold 
Cubriendo la canción de la Orquesta de Manchester, el cantante de Los Ángeles tuerce el cuchillo con moderación letal y un tono de absoluta resignación.

Suede: Don’t Be Afraid If Nobody Loves You 

Antes de su nuevo álbum, The Blue Hour, Brett Anderson y su banda regresan con una canción que mezcla la fanfarronería sonora y la mordacidad lírica.

Totally Enormous Extinct Dinosaurs: Don’t You Forget About Me

No, no es una tapa de Simple Minds. En cambio, esta es una belleza coral que explota en propulsión y color. corriente continua

 

Texto tomado de The Times

El soundtrack de la vida: Rolas de amor y odio en los 80

El amor y el odio son sentimientos tan opuestos como complementarios, el amor se puede convertir en odio con la misma facilidad que puede ocurrir a la inversa, y supongo (porque no me ha tocado) que también puede ser una cadena infinita.
Me he dado a la tarea de traerles algunos ejemplos de esta dualidad, pero disfrazada con lentes fluorescentes, laca y un chingo de gummies.
En 1987 U2 tuvo a bien lanzar el álbum ‘The Joshua Tree’, una producción llena de mensajes políticos y una gran armonía entre el grupo, el primer sencillo fue ‘With or Without You’, un track que se ha interpretado de muchas distintas maneras pero principalmente de esa dualidad en la convivencia y ese incómodo lugar en el tiempo/espacio en el que nos es imposible vivir con cierta persona y también estar sin ella.

Muy temprano en la década de los 80 The Police presentó su álbum ‘Synchronicity’, de esta obra maestra se desprende ‘Every Breath You Take’, máximo éxito de la banda y que resulta muy engañosa, pues a pesar de que a primera impresión suena como una tierna canción de amor, si la escuchamos detenidamente, se refiere a una escabrosa letra de una mente controladora. El mismo Sting declaró que cuando la escribió podría haber estado pensando en el concepto del Big Brother. El amor y el control son conceptos que también se llegan a confundir y pueden entrar en un terreno muy ambiguo que puede rayar en la obsesión y terminar muy mal. No lo intenten en casa, ni fuera de ella; mejor no lo intenten.
Corría el año de 1988 cuando uno de los grupos más característicos del glam, Poison, lanzó ‘Every Rose Has Its Thorn’, tercer sencillo del álbum ‘Open it and say… ahhh!’, el track definió de alguna manera el estilo del grupo. Tiene una influencia country y se usa una guitarra acústica. La rola es básicamente el lloriqueo de quien recuerda un amor perdido y describe el dolor de pensar que las cosas pudieron ser distintas y sin embargo no lo fueron; un sentimiento de impotencia, melancolía pura y el corazón de Bret Michaels desgarrándose ante nuestro oídos. El track llegó a ser el más exitoso de la banda llegando al No. 1 del Billboard 100.
En retrospectiva, la enseñanza que nos dejan estos tres tracks, es que el amor es maleable y puede tomar muchas formas, ya sea una codependencia que no nos permite seguir con nuestras vidas, una fijación enfermiza que no le permite a los demás seguir con sus vidas y hasta hacernos sentir tan mal que duele. Pero no olvidemos que antes de que las cosas se vayan por el desfiladero, el amor se siente muy bien y es capaz de sobreponerse a cualquier cosa y, las canciones de amor, son una parte muy importante del soundtrack de la vida.
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Banda Sonora 101: Las alas de Wenders

Desde hace varias semanas, en @BandaSonora101 nos hemos dedicado a revisar la música en las filmografías de diversos cineastas. Iniciamos con Jim Jarmusch y nos seguimos de frente con Martin Scorsese, el británico Danny Boyle y luego Quentin Tarantino. En esta ocasión toca el turno a una leyenda viva del cine: el alemán Wim Wenders.

Me gusta mucho la primera etapa de la obra de Wim Wenders. Recuerdo esas películas, algunas en blanco y negro, sobre personajes solitarios que viajan o deambulan sin rumbo fijo, desolados, sin ningún tipo de arraigo. Pienso en VERANO EN LA CIUDAD (1971), ALICIA EN LAS CIUDADES (1974), EL AMIGO AMERICANO (1977) y PARIS, TEXAS (1984). Durante este periodo Wenders formó parte del llamado Nuevo cine alemán, junto con Rainer Werner Fassbinder, Volker Schlöndorff y Werner Herzog.

Después vino una etapa controvertida, para algunos brillante y para otros de hueva y pretenciosa, con películas sobre ángeles en Berlín y máquinas que graban los sueños. Soy del bando que piensa que LAS ALAS DEL DESEO (1987) es una excelente película de autor y que tiene grabadas en la memoria escenas completas de HISTORIA DE LISBOA (1994). Pero a partir de ésta última, no hay película de ficción dirigida por Wenders que me haya sorprendido. Sin embargo, en su etapa madura Wim Wenders demostró ser un documentalista de primer nivel con portentos como BUENA VISTA SOCIAL CLUB (1999), retrato de la gozosa colaboración entre Ry Cooder y músicos cubanos; THE SOUL OF A MAN (2003), fantástica inmersión en el mundo del blues; PINA (2011), homenaje a la coreógrafa alemana Pina Bausch; y LA SAL DE LA TIERRA (2014), protagonizada por el célebre fotógrafo brasileño Sebastião Salgado.

Pienso que Wenders empezó como un gran cineasta de ficción, luego tuvo un bache creativo de varios años, y ahora se muestra como uno de los grandes documentalistas del mundo. El común denominador en su filmografía es la buena música, en particular el rock, dada su melomanía y amistad de vida con gente como Nick Cave, Lou Reed, Ry Cooder y Bono, o los cubanos Ibrahim Ferrer y Compay Segundo.

A continuación, una selección de 14 películas fundamentales de Wim Wenders con sus respectivas bandas sonoras o con momentos musicales memorables.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Banda Sonora 101 – Martin Scorsese, melómano (segunda parte)

La semana pasada publicamos en este mismo espacio la primera parte de un viaje mágico musical por la extensa filmografía de Martin Scorsese, cineasta que ha integrado a la música como parte fundamental de su propio lenguaje cinematográfico. En esa primera entrega, abarcamos las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado, periodo que cubre de las películas MEAN STREETS (1973) a GOODFELLAS (1990).

Ahora toca el turno a la segunda mitad de la filmografía de Scorsese, es decir, revisaremos las películas (y sus bandas sonoras) realizadas por Scorsese de 1990 a la fecha, incluidos los documentales que hizo para la televisión pública hasta la serie VINYL (2016) que realizó para el canal HBO.

Iniciamos el viaje con un brinco en el tiempo al año 1990:

GOODFELLAS (1990)
Se estrenó el 9 de septiembre de 1990 en la Mostra de Venecia, donde inició un exitoso recorrido por festivales internacionales de cine. Junto con la trilogía de EL PADRINO (Francis Ford Coppola) y ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA (Sergio Leone), se le considera una de las mejores películas de mafiosos en la historia del cine. La protagonizan Robert De Niro, Ray Liotta, Elizabeth McGovern y Joe Pesci. En la banda sonora: Muddy Waters, Derek & The Dominos, Bobby Darrin, Tonny Bennett, Cream…

 

 

CAPE FEAR (1991)
Es una revenge movie potentísima que se estrenó en el festival de Berlín de 1991. La protagonizan Robert De Niro, Nick Nolte, Jessica Lange y Juliette Lewis. Un violador sale de prisión luego de catorce años de condena y asedia a la familia del abogado que lo defendió, mismo que cometió un grave error al ocultar un documento clave durante el juicio. La música original es de Bernard Herrmann (PSICOSIS).

 

 

CASINO (1995)
Es una película de mafiosos protagonizada por Robert De Niro, Joe Pesci y Sharon Stone. Retrato de la decadente vida de dos gángsters en Las Vegas con una banda sonora de antología que define los gustos musicales de Scorsese: Rolling Stones, Ottis Reading, Muddy Waters, Roxie Music…

 

 

KUNDUN (1997)
La siguiente película de Scorsese llegó a México vía la Muestra Internacional de Cine de 1998. Se llama KUNDUN, se realizó en 1997, y se trata de un filme biográfico sobre el Dalai Lama con música original de Phillip Glass.

 

 

BRING DOWN THE DEAD (1999)
Esta película cuenta la historia de un paramédico asediado por la culpa que busca redimir un hecho del pasado que lo atormenta. Nuevamente el tema de la culpa presente en el guión de Paul Shrader y en la filmografía de Scorsese. El soundtrack trae rolas de The Clash, R.E.M. Johnny Thunders, The Who…

 

 

GANGS OF NEW YORK (2002)
Protagonizada por Leonardo Di Caprio, Daniel Day-Lewis y Cameron Diaz, se trata de una revenge movie ubicada en Nueva York a mediados del Siglo XIX, cuando la ciudad era un campo de batalla infernal entre inmigrantes Irlandeses e ingleses que llegaron antes y se consideraban nativos. U2 compuso el tema principal de la película: “The Hands that Built America.”

 

 

THE BLUES (2003)
En 2003 viene la serie THE BLUES, o MARTIN SCORSESE PRESENTS THE BLUES, un proyecto de siete capítulos, coordinado por Scorsese, sobre la historia del blues para la televisión pública estadunidense, en el cual también participaron personajes como Clint Eastwood y Wim Wenders. Un proyecto a todas luces ambicioso en términos de difusión de la cultura musical.

 

 

THE AVIATOR (2004)
Ahora vamos al 14 de diciembre de 2004, día del estreno mundial en Nueva York de El AVIADOR, segunda colaboración de Di Caprio con Scorsese. Esta película cuenta la vida del legendario Howard Hughes con una selección maravillosa de canciones en cada etapa de su vida. Hasta Django Reinhart suena en esta banda sonora…

 

 

NO DIRECTION HOME: BOB DYLAN (2005)
En 2005 Martin Scorsese se involucró en un proyecto de televisión pública cultural y realizó un portentoso rockumental de casi 6 horas llamado NO DIRECTION HOME: BOB DYLAN, una investigación exhaustiva sobre el icono cultural y premio Nobel de literatura.

 

 

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THE DEPARTED (2006)
Vamos a 2006 con THE DEPARTED, nuevamente con Leonardo Di Caprio, y película que finalmente (se lo debían desde los años 70) le valió el Oscar a Mejor película y Mejor Director a Martin Scorsese. El soundtrack, para no perder la costumbre, cuenta con una selección de rolas de altos vuelos.

 

 

SHINE A LIGHT (2008)
Pasamos a 2008 con una película padrísima que se llama SHINE A LIGHT, un registro documental de un concierto en Nueva York de los Rolling Stones, viejos amigos de Martin Scorsese, quien nuevamente (como en THE LAST WALTZ, 1978) da lecciones de cómo se debe filmar un concierto en vivo.

 

 

SHUTTER ISLAND (2010)
Luego en 2010 viene SHUTTER ISLAND, otra colaboración con Leonadro Di Caprio. Cuando se estrenó a finales de 2010 tuve la oportunidad de viajar a Nueva York para entrevistar a Scorsese. Sin duda uno de los mejores días de mi vida. Pero, bueno, lo importante es que la película es un portentoso thriller psicológico con realidades paralelas. Muy loca pero buenísima. En este caso, para la banda sonora Scorsese acude a la música de cámara.

 

 

GEORGE HARRISON: LIVING IN A MATERIAL WORLD (2011)
En 2011 Scorsese regresa al genero documental con GEORGE HARRISON: LIVING IN A MATERIAL WORLD, sin duda la mejor película que se ha hecho sobre el músico y ex miembro de los Beatles. Una joya del cine-rock.

 

 

HUGO (2011)
En el 2011 también se estrenó una película entrañable de Scorsese que se llama HUGO, un homenaje al cine del gran Georges Melies y primera película se Scorsese en 3D y para toda la familia. La música original es del canadiense Howard Shore.

 

 

THE WOLF OF WALL STREET (2013)
Es la quinta colaboración de Leonardo Di Caprio con Martin Scorsese, quien en este filme lleva a la ficción la vida real de un pillo de cuello blanco llamado Jordan Belfort. La banda sonora es un catalogo impresionante de rolas, sin duda se trata de uno de los mejores soundtracks en la filmografía de Scorsese.

 

 

VINYL (2016)
Cerramos el viaje por la filmografía de Scorsese en 2016, año en el que n 2016 Martin produjo (y dirigió un capítulo de) la serie VINYL del canal televisivo HBO. Tanto la serie como el soundtrack vuelan por lo alto. Chequen el sountrack.

 

Sonic Arsenal – El rockumental como obsesión

George Harrison, Foo Fighters, Pearl Jam y U2, los documentales sobre ellos en algún momento se convirtieron en una necesidad obligada de cualquier festival, se habló mucho de ellos y su aparición, que parecía acentuar la idea de que el 2011 fue el año del documental sobre música, forzando a diversos canales a crear ciclos y a múltiples festivales a agregar un apartado exclusivo para el tipo de filmes que logran unir el sonido con la historia y la música. Verdaderamente fue un buen año, pero he de decirles algo, en mi casa desde hace varios años vivimos comiendo y soñando rockumentales, por la misma razón cada vez que me preguntan a qué me dedico me la vivo explicando las diferencias entre un rockumental y el cine musical y porque no todo es sobre grandes iconos.

Para brindar pruebas, es necesario buscar más allá de lo informal y saltarse las listas, es necesario sentirlo como un experimento de laboratorio para demostrar la amplitud y profundidad, de otra forma podríamos encontrar ejemplos dispares que tal vez te lleven solamente a los dos títulos más aclamados que parecen ser la marca entre todas las posibilidades, en mi caso en la superficie sigo dividiendo entre las intenciones de ser ‘This Is Spinal Tap’ o ‘Some Kind Of Monster’, pero claro está que entre el documental falso que aborda todos los clichés de la música (rock, pop, jazz, estrella del ukulele) y el documento que desnuda al extremo a punta de terapia psicológica, hay cosas como los perfiles épicos de músicos o grupos desconocidos, exploraciones sesudas de instrumentos y géneros, apasionadas disertaciones sobre el poder de la rima, rápidos y completos documentos de DIY sobre fanáticos, experimentos truncados, tiendas de discos en diminutos pueblos británicos, feudos del rap, rockeros ex integrantes de la iglesia de Pentecostés, severas experiencias cercanas a la muerte y pruebas convincentes de que los grandes personajes hacen grandes documentos.

Es verdad que los documentales de música y las ficciones basadas en ella son una forma de sermones cinemáticos, una extensión a veces del presskit o un escalón más para sobar un ego, pero en muchos casos te ofrecen revelaciones. Son filmes que te llevan al interior de un género o la psique de un músico, son películas construidas sobre la información privilegiada que sólo unos pocos poseen y es entonces, cuando aún sin conocer, saber o haber escuchado mucho de un acto recibes tus primeras razones para adorar tanto el documental y la ficción que surgen de la música.

Porque no se trata sobre una tonta canción o un grupo en ascenso perdido en sus propias frustraciones, sino de una historia que rompe las capas entre los grupos y la cámara, del tiempo y la intimidad que logra que una cámara sea invisible y sin embargo logre capturar lo que el escenario, el juego de luces y la bruma impiden que alcances. Prácticamente es como volver a encontrarte con un disco por primera vez, se trata de ti y la música pasando con la intervención únicamente de los audífonos.

Se trata de un suministro ilimitado de personajes hiperbólicos, situaciones extrañas e imágenes en vivo, el mundo del rock (y de la música en general) es un regalo para el realizador de documentales. Pero yo no dirijo ni produzco, así que me dedico a hacer recorridos personales a través de un catálogo extenso de rockumentales, recordando algunas de las escenas más icónicas que han capturado y que han cumplido con mis parámetros sensoriales: estómago encogido, plena carcajada e inevitable movimiento de pie, que a pesar de ser instintos primitivos, para mi son las características de un buen rockumental, son las evidencias de una historia increíblemente contada.

Muchas de las imágenes más perdurable de la época dorada del rock se han extraído de rockumentales: Jimi Hendrix prendiendo fuego a su guitarra en Monterey Pop, The Beatles conquistando con una gira Estados Unidos, los Rolling Stones en su malogrado concierto en Altamont (donde un miembro del público fue asesinado) en ‘Gimme Shelter’, Sid Vicious disparando al público, Pete Townshend destrozando la misma guitarra que es reconstruida noche tras noche o la magia en vivo o en el estudio que ha provocado que todo grupo, llegado a un momento de su carrera, necesite hacer un vídeo promocional con esas dos energías mezcladas para evidenciar su éxito con las musas y con la gente.

Tampoco se puede olvidar que muchos son sobre rock and roll, drogadicción, recuperación, un final feliz, sentido del humor, una gran cantidad de documentales tratan de tener todo, pero unos pocos en realidad tienen éxito al unir todas las partes. También basta tomar el cuento habitual de un talento destruido por las drogas y decir que ese no es el único final posible, la prueba es que estás viendo un tributo en imágenes a su legado.

Momentos como esos ayudan a responder la pregunta central de cualquier documental: ¿la película debe llegar al fondo de su tema? ¿Hay suficiente acceso y comprensión para el espectador para entender quién es la persona y cómo llegaron a ese estado? La respuesta es un sí sin reservas, casi, incluso si su enfoque no es crítico, puede sentirse la objetividad que se vuelve subjetiva y te hace salir tarareando de una sala, directito a comprar un disco o redescubrir todas las canciones que has olvidado escuchar.

En retrospectiva, ha habido una gran cantidad de documentales este año, que fue refrescante ver toda clase de proyectos raros, de grupos oscuros de los que no sabes nada, pero con el retrato de la música y los contrastes entre el mundo real y lo hiperreal todo tiene un sorprendentemente movimiento. Dicen que urge repasar la actualidad del rockumental, porque resultaba prometedor años atrás y es decepcionante en la actualidad. Algunos dicen que es por la necedad de los directores en obsesionarse con reconstruir el pasado sin la necesidad de contar las grandes (y las pequeñas) historias, combinando imágenes, declaraciones y canciones, abarcando todo con poca pasión.

También dicen que se debe analizar las razones porque han nacido festivales específicamente para acoger rockumentales, que han surgido para mostrar películas reveladoras que son productos domesticados. Y es cierto, ese mercado existe y acapara todo, sin embargo con un disco duro lleno de rockumentales, una lista de más de 300 películas por ver (y aumentando) puedo decir que no es una generalidad, siempre existe la mirada independiente, la que prohíbe los promocionales y no necesita la aprobación de artistas, mánagers y discográficas para ver la luz.

Ya hemos visto esos documentales (‘Seguir Siendo’, ‘Foo Fighters: Back and Forth’) y se sienten inmediatamente falsos, no porque sus protagonistas no sean reales o finjan, sino porque se notan editados bajo una lupa estricta que debe responder a una imagen y de eso no tratan los rockumentales, su espíritu no es ofrecer una mirada extensiva de una carrera, no debe servir para alimentar las urgencias de los seguidores de un género o ser sobre los grandes triunfos, porque uno empieza a dudar cuando la banda se muestra siempre feliz y creativa o insiste que su mejor momento fue llegar a arrasar con los Grammy como en ‘From a Mess to the Masses’.

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El espíritu no puede ser mejor retratado que en el trabajo que aparentemente inició todo, ‘Don’t Look Back’ (1967) de D.A. Pennebaker, para examinar con honestidad la evolución de este subgénero documental, es una decisión indiscutiblemente lógica empezar por ahí, con Bob Dylan empezando a ser eléctrico, estableciendo la forma contemplativa, reveladora y que encara directamente a la cámara (la audiencia en uno sólo) a través de la entrevista, todos los rockumentales parten de ahí, la mayoría entendieron el concepto y lograron con eso que el personaje central sea tan humano y enigmático como su música.

La distinción exacta de un rockumental puede ser difícil de trazar. Un show en vivo en toda regla no contaría, a menos que contenga una parte documental real (observaciones, entrevistas, historia), el backstage es necesario, la intimidad es ineludible, incluso el reclamo al camarógrafo y el hartazgo por tenerlo al lado todo el tiempo desde hace meses mejoran la situación, pero la realidad es que la edición es crucial, más aún que los efectos creativos de la filmación, porque como en todo documental, la historia surge al momento de yuxtaponer las imágenes y las palabras. Editar es todo, de ahí surgen los músicos que se vuelven dioses, las canciones que se vuelven aún más épicas, los grupos perdidos en interminables pasillos se vuelven más graciosos y el volumen que va más allá de la marca del 10 se vuelve tan necesario.

El soundtrack de la vida – Martin Luther King 50

No voy a ser hipócrita y escribir que siempre he comulgado con las ideas de Martin Luther King, pero como se dice por ahí, el fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando. A lo largo de este viaje que es la vida, aprendí a ver más allá de mis propias preconcepciones y entender el verdadero significado de mensajes ante los que hacía oídos sordos.

 

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El mejor ejemplo de esta auto transformación ha sido mi actitud hacia ‘Pride (In The Name of Love)’ de U2 de 1984, pero que yo no escucharía hasta 1988 en el ‘Rattle and Hum’. Hace 30 años lo único que me importaba sobre esa canción era el error de Bono en las letras donde dice que el asesinato de MLK sucedió en la mañana cuando en realidad fue en la tarde. Tuvieron que pasar muchos años para que yo entendiera el Movimiento por los Derechos Civiles y el verdadero alcance que, si bien tenía origen en la segregación racial, en la mente del Dr. King, buscaba el bienestar de toda una sociedad, no era un llamado a la igualdad racial, sino a la social. Concepto que con el tiempo fui de comprender a valorar.

 

 

Martin Luther King se oponía a la radicalización y sus esfuerzos estaban basados en acabar con injusticias sociales que afectaban a toda la sociedad, no solo a la minoría de color. Constantemente hizo llamados a la no violencia y optó por la desobediencia civil contraviniendo las ideas del “Black Power” que cada vez tomaban más fuerza. En 2006 “El Jefe” Bruce Springsteen lanzó ‘We Shall Overcome: The Seeger Sessions’; el primer álbum que no contenía material compuesto por él, y el segundo en el que no incluyó a músicos de la E Street Band.

De este álbum se desprende una canción de protesta que lleva el mismo nombre del álbum, ‘We Shall Overcome’, una pieza que transmite nostalgia y en la que casi como un mantra, recuerda al Dr. King, habla de un ideal en el que existe la paz y en lo que, desde lo más profundo de su corazón, cree firmemente.

 

 

Finalmente, y en una licencia poética, les comparto ‘One Vision’ del ‘A Kind of Magic’ de Queen, rola que según cuentan fue inspirada tras la participación del grupo en el Live Aid y que durante el Magic Tour de 1986 fue utilizada para abrir sus conciertos.

En mi opinión, el verso “I had a dream. When I was young” está relacionado con el famoso discurso de MLK del 28 de agosto de 1963 en las escalinatas del monumento a Lincoln y que es sin duda la mayor referencia hacia la filosofía de un hombre que sin importar las consecuencias salió a luchar por la igualdad y la justicia para todos.

 

 

A 50 años de su muerte el mensaje del Dr. King sigue vigente y está en todos nosotros hacer que ese sueño se convierta en realidad.

El soundtrack de la vida: la calle sin nombres

Es del conocimiento popular que los nombres propios se pueden escribir sin necesidad de apegarse a las reglas de la ortografía; en realidad no sé si hay un sustento académico, sin embargo celebro ese libre albedrío, (aunque a decir verdad celebro cualquier libre albedrío), bajo la máxima universal que sentencia que un nombre puede dictar tu destino.

Suena fuerte, pero es verdad, y no tiene que ser tu nombre necesariamente, podría ser el nombre de la calle en la que vives, como es el caso de Belfast en Irlanda del Norte y donde, según cuentan, se podía conocer la religión de sus habitantes de acuerdo a la calle en que vivían, hecho que inspiró una de las mejores canciones de los ochentas, ‘Where The Streets Have No Name’, de U2, una rola en la que un aún idealista Bono (quien obviamente no se llama Bono), soñaba con una Irlanda que no estuviera dividida por la religión, e intentaba, acompañado por el casi infinito requinteo de The Edge (que tampoco se llama así), derribar las paredes que sus compatriotas habían construido para ellos mismos. Hoy sabemos que fue un intento fallido, pero no dejó de ser un gran intento.

Otra peculiaridad de los nombres propios es que son opcionales, así es, si te llamas José y no te gusta, puedes optar porque todos los demás te llamen Pepe o Joselito o Joe, y así hasta el infinito, pero hay quienes han ido mucho más allá, y de entre la gran cantidad de personajes que han decidido cambiar su nombre para identificarse con una persona totalmente distinta, además de Bono y The Edge, en esta primer entrega quiero mencionar, en primer lugar a Gordon Matthew Thomas Summer quien mientras tocaba con la New Castle Big band vistiendo la casaca a rayas negras y amarillas  de la segunda fuerza del New Castle United asemejando, o al menos así lo cuentan, a un abejorro, recibió el sobrenombre de Sting.

Sting como al final decidió ser llamado este personaje musical y quien construyera y destruyera una de las mejores bandas de todos los tiempos, tuvo a  bien escribir e interpretar una de las canciones más bellas y a la vez desgarradoras que haya escuchado en mi vida, ‘They Dance Alone’ del ‘Nothing Like the Sun’ y en la que describe el luto de las mujeres chilenas que bailan solas La cuenca, la danza nacional de Chile sosteniendo fotos de sus familiares desaparecidos durante la dictadura de Augusto Pinochet y en la que Rubén Blades recita algunos versos en español. Un tema poderoso que conmueve y nos hace pensar en la importancia que tiene aferrarse a la vida y protestar la muerte de quienes nos fueron arrancados a la fuerza.

Finalmente en esta breve lista de nombres propios, pero más que nada impropios, está quien fue más allá de dejar atrás su nombre y terminara convirtiéndose simplemente en un símbolo, así es, me refiero a Prince Rogers Nelson, un artista revolucionario que volvía absolutamente locos a los ejecutivos de su disquera con un estilo disruptivo que cautivaba y enloquecía a la audiencia con experimentos como ‘Kiss’, un composición en A mayor y un tempo de 112 beats por minuto que en 2018 parece algo casi natural, pero que en el lejano 1986 redifiniría el sonido funk y nos dejaría muy claro que no tenemos que ser [email protected], [email protected] o hablar sucio, lo único que necesitamos para enloquecer a [email protected] [email protected] es estar ahí y tal vez, decir nuestro nombre.

La cantante de Everything but the Girl regresa

Tiempo después de desintegrar Everything but the Girl, Tracey Thorn regresa como una madre atenta y política – con un fabuloso álbum pop, nos cuenta Dan Cairns en el Sunday Times.

La risa de Tracey Thorn es una cosa maravillosa. Comienza profundo en su garganta, un gorgoteo tenue que va creciendo hasta que explota en una gran carcajada de alegría. Es tan infeccioso que puedes encontrarte a ti mismo intentando buscar maneras para provocártelo, en lugar de, digamos, hacerle cualquier pregunta convincente. Muy similar a sus tuits, que están llenos de calidez, sabiduría y entusiasmo, la carcajada de 55 años prueba ser una guía atinada a la persona que la produce.

En su nuevo álbum, Record, Thorn balancea su innato sentido del humor con algunas intervenciones políticas quirúrgicas guiadas por láser  –sexuales, personales, generacionales– esa prueba tan instructiva como su risa. “Nueve petardos feministas”, es la descripción de Thorn del álbum.

Cuatro canciones después de su extensa y polémica pieza central, Sister, en la que entona  “No one ever loved someone they were afraid of”, ella está calentando para el inminente estatus de nido-vacío, cantando: “Where I’d like to be is on a dancefloor with some drinks inside of me/Someone whispering, ‘It’s quarter after three”.

¿Entonces, cuál es el mensaje principal de Record?

“Que la vida es ambas de estas cosas”, dice al Sunday Times. Letalmente seria y profundamente, entrañablemente absurda. “Siento recientemente que la ambivalencia es un estado del ser subestimado”, continúa. “No creo que reconozcamos lo suficiente que estar ambivalente es una respuesta increíblemente normal. Se espera que tengamos opiniones realmente polarizadas sobre casi cualquier cosa, y también sentimientos polarizados”.

Ha sido quemada por Twitter, como muchos de nosotros lo han sido, y ha aprendido a evitar el despotricamiento y la rabia, de la sección de clickbait de la comunidad en línea. Su esposo y antiguo miembro de la banda Everything but the Girl, Ben Watt, aporta una torcedura de ojos al respecto, admite ella. “Pero de todas maneras, seguido estoy sentada con mi laptop, entonces él está ahí de fondo, Me gusta platicar con las personas. Ben no se acerca ni un poco a tener mi apetito por ello, y sí lo remarca en algunas ocasiones. Y yo le respondo con “Pero a ti no te gusta hablarle a la gente, cariño, esa es la razón”. Una gran carcajada. “ Y a mi sí. Me gusta una buena charla”.

Ese disco contiene cantos que alguna vez fueron distantes y apasionados, desolados y eufóricos, y letras cuya economía mortal es compatible por su agudeza e ingenio, no vendrán como sorpresa para los fans de Thorn. Desde que emergió, como una estudiante de la Universidad de Hull, con las Marine Girls y después, EBTG, ha atraído audiencias con canciones que balancean lo personal y lo político, y por supuesto, con esa voz. Lo que ella no ha hecho antes es meterse plenamente en las profundidades de los comienzos del dance-pop de 1980.

“He trabajado con Ewan (Pearson) ya unas cuantas veces, pero las últimas cosas que hicimos eran más acústicas. Esta vez, dije “Trae todos tus sintetizadores, piensa en Pet Shop Boys, New Order, Sly y Robbie, Jam and Lewis, Tom Tom Club”.

Encaja perfectamente, te preguntas por qué le ha tomado tanto tiempo evitarlo. “Yo sé”, dijo. “He hecho música de baile antes, pero era más en la dirección del house, o de down-tempo, el lado Massive Attack. No es particularmente nuevo como un sonido, pero es nuevo para mí, la combinación de mi voz y estos sonidos. Y la música pop es un vehículo brillante para decir cosas realmente serias e importantes.”

Una razón por la que Thorn la dejó por tanto tiempo fue su decisión a finales de 1990 de poner EBTG en pausa. Ella estaba haciendo malabares con la gira, las grabaciones, sus bebés gemelas, y estaba, ella dice, buscando una escapatoria.

“Definitivamente usé a mis hijos como una excusa para parar. Hubo una extraña conversación en sitios de fans por un tiempo que iba algo así como ‘Pobre Tracey, está siendo mantenida como rehén en su casa’, o como ‘Ben la hace cuidar a los niños mientras que él está fuera como DJ’. Obviamente, nada podría estar más lejos de la realidad, Pero tienes que decirles algo a las personas. Yo sí reconocí que estaba llevando a la banda al fin, y eso era difícil para Ben. Jalar el tapete debajo de eso, e irse, ‘Ese tour que nos han ofrecido, apoyando a U2, no va a suceder’, es una cosa difícil de decirle a alguien.

Thorn primero escribió sobre ese periodo, y sobre los comienzos de EBTG, el gran éxito que vino con el remix de su single Missing y la enfermedad que casi le cuesta a Watt la vida, en la memoria Bedsit Disco Queen (2013). Dos años después vino Naked and the Albert Hall, su estudio de cantantes y cantos, y su paralizante pánico escénico; ella también escribe una columna para New Statesman. Esta es una vida que funciona para ella, dice, y en otros términos. Ella intentó la alternativa, el saltar por los aros de otras personas, y no tiene intenciones de hacerlo de nuevo.

“Tengo el ligero sentimiento de que nadie realmente puede poner presión en mi, porque no tienen ningún poder. Lo he hecho, he tenido la parte del éxito, la parte de estrella del pop, hasta cierto grado. He estado ahí. Eso fue suficiente para satisfacer mi ambición, que en primer lugar, nunca fue enorme. Ahora estoy demasiado contenta para ser maleable. Si la gente dijera ‘Si no haces esto, no obtendrás aquello’, mi pensamiento es, bueno, entonces no lo tendré”.

La desolación sobre el Brexit y Trump la inspiraron a escribir Record. Ahora se siente menos pesimista, con #MeToo y Time’s Up motivando una nueva generación, y una conversación real aparentemente finalmente tomando lugar. “He escuchado a muchas mujeres diciendo cosas que he escuchado a mujeres decir durante años. No se siente como que alguien esté diciendo algo particularmente nuevo, pero por alguna razón la gente ha decidido escuchar. Esa es la parte de ello que se siente como progreso”.

“Puedes sermonear a tus hijos todo lo que quieras, y tratar de inculcarles tus valores, pero cada vez que hablo con mi hijo, dice, de todos modos ya lo entendió, porque está afuera ahora, en la mesa. Y si lo están discutiendo a esa edad, están creciendo ya pensando sobre ello. Así es como el progreso sucede.”

Las gemelas de Thorn ahora tienen 20 y su hijo está a punto de cumplir 17. Ella canta, hermosamente, sobre el embarazo, anticonceptivos, maternidad, sobre vaciar el nido en Go y Babies, una canción siguiendo la otra: una decisión deliberada. “Estoy diciendo,’Definitivamente esto, pero de hecho también aquello”.

La elección de poner una carrera primero o de dedicarse a los hijos termina en lo mismo: empoderamiento.

Lo mismo va para sus hijos, ella dice, mientras que se mueven hacia la adultez, aunque admite tener sentimientos encontrados. “Recuerdo haber ido al terapeuta cuando eran menores y decir, ‘Se siente como si ya estuviera vaciando el nido, y ni siquiera se han ido. Aún así me siento como en duelo.’ Pero el hecho de que tengan confianza y quieran caminar por esa puerta y seguir con sus vidas, significa que funcionó, lo hiciste bien. Pero es horrible”.

Una gran risa. Gigante.

 

U2, un abrazo en medio de la tragedia


Fotografías: Chino Lemus, cortesía OCESA

Ya mucho se ha hablado de los irlandeses y de la forma en que Bono extravió  la creatividad de la banda en algún lugar entre sus miles de millones de dólares y la veintena de actividades altruistas a las que dedica su tiempo libre. Me atrevo a decirles que cualquier opinión salida de quien sea respecto a eso, vive en la bodega blindada especial para guardar las cosas sin importancia de las respectivas mansiones de estos católicos hijos de Dios.

Y no creo que lo anterior se deba a un asunto de ego (carita pensante) o de no tomar en cuenta a sus hordas de fanáticos mismos que se van perdiendo a miles con la salida de cada nuevo disco. En un afán ingenuo, pienso que bandas como U2, esas que llenan estadios y mueven masas a través de música y discursos políticos, tienen puesta su visión en algo quizá más grande: abrir el camino para una nueva era en cuanto a evolución musical presentada en directo.

Lo anterior lo sustentan el Zoo TV Tour,  con un escenario creado por Willie Williams ocupado por 36 pantallas, decenas de micrófonos y cámaras de vídeo desperdigadas por doquier con mensajes contra el capital, o algo así. Luego vino el Pop Mart Tour recordado por el gran limón-bola disco y su inmensa pantalla LED, y con este escenario digno de dios Dionisio, una catástrofe de las mismas dimensiones que provocó que la banda irlandesa no visitara México por casi diez años.

Después del desencuentro, vino el Vertigo Tour, con un escenario mucho más modesto, al igual que los discos que promocionaban en aquel 2006 mismo que sería el antecedente de algo mucho más grande; la gira 360 y esa cosa descomunal nombrada como “La garra” diseñada por el arquitecto Mark Fisher, quien fue el encargado de diseñar al anterior escenario más grande a este y fue nada más y nada menos que el utilizado por The Rolling Stones en la gira A Bigger Bang Tour. Ya muchas veces estas dos bandas han competido sobre a ver quien hace el show más grande. Al fin hombres.

 

 

Todos los anteriores en suma con el Joshua Tree Tour han sido los espectáculos que hemos presenciado en México de esta banda, siempre consentida por nuestro país. Y aunque hay quienes dicen que ser fan de U2 es como ser fan de Maná o seguidor del América, lo cierto es que han pasado ya más de 30 años en los que esta banda y el público mexicano han escrito una bella y duradera historia de amor, con todo y sus rupturas; no olvidemos aquel suceso que mencioné anteriormente, aquel que inició entre los jefes de seguridad de la banda irlandesa y los del Estado Mayor Presidencial, pues los hijos de papá Zedillo querían salir lo más pronto posible para no mezclarse con la chusma sin importar que pasaran por zonas restringidas, ya que había cámaras y equipo que se estaba utilizando en ese preciso momento. Dicha trifulca provocó que el jefe de seguridad de U2, un tipo conocido como El Tío Jerry, no volviera a desempeñarse como guardaespaldas de la banda. Bono solicito una disculpa pública por parte de Ernesto Zedillo, el entonces presidente de México quien minimizando la situación a un evento menor, nos dejó a los mexicanos sin Elevation Tour y con una nariz arrugada por parte de Don Bono.

U2 es a México lo que The Rolling Stones para Argentina. No sabemos si es el catolicismo, cierta solidaridad, la calidez sanguínea o lo borracho, la cosa es que entre irlandeses y mexicanos hay más coincidencias que los colores de una bandera y el gusto por la cerveza. U2 se siente en casa cuando visita México y en esta ocasión, México se sintió cobijado en su vulnerabilidad con su visita.

La noche del 4 de octubre estuvo coronada con una de esas famosas lunas otoñales que caracterizan al décimo mes del año. En el aire se respiraban unas enormes ganas de ser abrazado y llorar. Varios tenían el alma en un hilo y muchos más el alma destrozada, era entonces el momento de abandonarse al menos por un par de horas al goce ocasional.

Noel Galagher y sus High Flying Birds no pasaron tan desapercibidos, ya mucha gente estaba esperando su arribo ya sea por morbo, por casualidad o verdaderas ganas de escucharles, el chiste es que el sonido fue perfecto y su actuación impecable muy a la altura de las circunstancias sonaron ‘Everybody’s on te Run’, ‘Look All the Doors’, ‘In the Heat of the Moment’, ‘Riverman’ solo para dar paso a una lluvia de hits de Oasis, para recordar viejos tiempos con ‘Champagne Supernova’, ‘Half the World Away’, ‘Little by Little’, ‘Wonderwall’ y ‘Don’t Look Back in Anger’.

Luego de casi una hora, a las nueve quince de la noche en punto, se apagan las luces del foro Sol para dar pie a un sonido de sala confuso ya que sonaba ‘The Whole of the Moon’, tema original de los Waterboys, pero siempre configurada en el imaginario como de U2 , tan solo unos segundos después, llega la calma y la euforia con los primeros acordes de ‘Sunday Bloody Sunday’, no importa cuantas veces hayas escuchado esta canción en vivo, o que tan poco fan seas de esta banda, pero la piel siempre se pone como de gallina al escucharla. Lo mismo sucede con los tres temas siguientes: ‘New Year’s Day’, ‘Bad’ y su muy agradable pedacito de ‘Heroes’ que todo el mundo alcanza a corear y finalmente ‘Pride (in the name of love)’ para coronar la introducción. Hay algo que saca de onda y es que la inmensa pantalla detrás de la banda ha estado apagada todo este tiempo ¿Acaso esta descompuesta? ¿Acaso otro hijo de otro presidente priísta pidió que la apagaran para no dañar su retina? Discúlpenme, no soy de las que se autospoilea viendo vídeos de la gira previos a esta presentación, tan solo soy una bohemia a la cual aún le gusta sorprenderse.

 

 

Así llega ‘When the Streets Have No Name’, y la pantalla amarilla se enciende, y las primeras lágrimas salen porque la cursi que vive en mi, la ex fan de U2 reaparece conmovida, no sé si porque los acontecimientos recientes lo tienen a uno así, todo sensible, o porque de veras esta canción te llega al tuétano mal. U2 sabe que es el momento de lloriquear, porque es su trabajo y tienen todo meticulosamente planeado y es por eso que suceden ‘I Still Haven’t Found What I’m Looking For’ y ‘With or Without You’, y solo que fueras de piedra o hubieras ido solo al concierto fuiste capaz de no abrazar a quien estuviera junto a ti.

Y fue así que los irlandeses nos recetaron todito ‘The Joshua Tree’, sin temor ni temblor (ni Dios lo mande) una tras otra: ‘Bullet the Blue Sky’ con trocitos de ‘The Star-Spangled Banner’, ‘War’ y ‘America’, luego vinieron ‘Running to Stand Still’, ‘Red Hill Mining Town’, ‘In God’s Country’, ‘Trip Through Your Wires’, ‘One Tree Hill’, ‘Exit’ y finalmente la esperadísima ‘Mothers of the Disappeared’, la cual además estuvo acentuada por El Pueblo Vencerá, esa donde se suponía que sacaríamos los encendedores, pero no pasó.

Mientras todo el Joshua Tree era entonado en vivo frente a mi y a otras miles de personas, supe que algo raro pasaba, ok, ok. Estuve ocupando un lugar lejano pero eso es algo que he hecho muchas veces, más ¿Por qué diablos no veía a la banda tocar? Había una inmensa pantalla detrás como protagonista, una vez más inventiva de Willie Williams,  la cual mostraba escenas maravillosas de la banda caminando por la carretera, o una carretera solitaria, o simplemente ese árbol descomunal que emulaba a un árbol solitario y tranquilo, todo autoría del viejo genio Anton Corbjin y JR. Pero, pero ¿Y la banda? ¿Qué no era ese el sentido de que hubiera una enorme pantalla calidad 4K, ver a la banda hacer eso que saben hacer muy de cerca sin importar que tan lejos estuvieras?

Por un momento pensé que ese espectáculo pude verlo desde la comodidad de mi hogar sin tener que haber pagado miles por entradas y cerveza, pero la inocencia que hay en mi y que me permite seguirme sorprendiendo pensó: Bono, The Edge, Adam y Larry ya no son unos jovenzuelos, hace mucho que no sacan un buen disco, vamos que con algo tienen que sorprendernos y esto fue la nostalgia sumada a la tecnología.

Tras ver excelentes shows como el de The Rolling Stones, el año pasado, o la más reciente visita de Roger Waters, el siguiente tema es pensar ¿Serán estos los primeros pasos hacia una nueva etapa en los shows en vivo? Quizá U2 puede estar en vivo desde Berlín pero este mismo montaje pudo estar en otras 5 sedes sin necesidad de contar con la banda físicamente. ¿Lo imaginan?

 

 

Todo esto pensaba mientras dejaba mi mirada fija en esa enorme pantalla y no, no estaba bajo los influjos de ninguna hierba, simplemente que era imposible no distraerse con todas esas imágenes perfectas proyectadas frente a ti.

Luego de un silencio minúsculo llegaron ‘Beautiful Day’ con un trocito de ‘Starman’, ‘Elevation’ y ‘Vertigo’ con su respectivo cachito de ‘It’s Only Rock and Roll’ y enseguida otro silencio un poco más largo, lo que da la pausa perfecta para ir al baño. Me pierdo de ‘You’re The Best Thing About Me’, porque los baños me quedan muy lejos, pero llego justo al momento que al menos para mi, resultó lo más sorprendente de la noche, me refiero a ‘Ultraviolet (Light my way)’ y un Bono susurrando que “La casa no descansa en la tierra sino en los hombros de una mujer” Pum, directo al corazón. Y esa cosa de pantalla de pronto se convierte en un altar que homenajea a unas y a tantas mujeres importantes en la historia que es imposible no dejarse llevar por ese montaje, aparecen luego Carmen Aristegui, Salma Hayek, Gabriela Mistral, Rosario Castellanos, María Felix, no las únicas, ni las últimas ni las más importantes, pero sí muy queridas y admirables todas. Un homenaje por parte de los irlandeses, muy oportuno y muy de agradecerse. Luego llega ‘One’, ya de por sí se nos estaba saliendo el corazón y bueno, con esto simplemente era imposible contenerse, era el momento definitivo de sufrir sin parar. Con ‘One’ vinieron pedacitos de ‘Drowing Man’ y ‘Cielito Lindo’ que algunos fans del spoiler no dejaron de entonar durante toda la noche. Muchas lucecitas encendidas y mucha emoción. Ahora recordé a qué vine a este concierto.

La cosa termina con ‘Sweetest Thing’ de una forma raramente intempestiva al que mi acompañante denominó como coito interrumpido. Me hizo falta un toque de ‘Achtung Baby’, un toque de ‘Zooropa’, un toque de ese U2 que acompañaba mis desveladas de desamor en secundaria, ese U2 que, una pequeña parte de mi sigue esperando que vuelva. En cualquier caso, se agradece el abrazo musical que nos dieron estos irlandeses más amados que odiados.

Bono, la tienda de mascotas y la danza de los hipopótamos

Fotografías: César Vicuña, cortesía OCESA

Quizás todo comenzó el día que a una o a más personas se les ocurrió organizar tres conciertos importantes de bandas británicas muy importantes el mismo día, al día siguiente de la muerte de Tom Petty, aunque, claro, cómo prever eso, y unos días después del terremoto, otra cosa que, bueno, se añadió a la agenda inesperadamente.

La segunda parte se orquestó cuando, en la desesperación por elegir entre Pet Shop Boys y Def Leppard, mi amigo El Rambo optó por la segunda banda y puso a prueba mis conocimientos musicales: “los boletos de Pet Shop Boys son tuyos”, dijo. ¡Genial! Nuestros vecinos, ahí nomás cruzando la avenida, eran los irlandeses de U2.

Lo importante es saber llegar, así que llegué en Metro, 45 horas antes, porque no me gusta andar a las carreras:

-Ahorita vengo, no me dilato, voy al concierto.

-¿A qué hora comienza?

-A las nueve.

-¡Pero son las 6!

-¡Qué me importa!

Esperar a mi hermana Marcela, connotada reportera de música, cine y cultura, en el lobby (ay ajá) de Metro Velódromo me regala un gran acto dancístico de sendos hipopótamos que se dedican a la reventa ante las napias de la policía del Metro y algunos agentes de afuera que entran a las instalaciones del subterráneo a escanciar sus micciones.

El modus operandi consiste en una perfecta y descarada sincronización, una coreografía montada con todo el estilo del patético Milton Ghio, aderezada con vocalizaciones dignas de Bryan el de Pantitlán: “¿te sobran boletos de Penchobois o Yutú?”. “¿Te faltan boletos para los Penchobois o Youtube (juro que uno de los hipopótamos hizo tal mención)?”. Y frente a mí, un sujeto que aguardaba junto con otro la llegada de un tercero, comenta que qué terrible la corrupción en México, que cómo se han perdido tantas vidas por culpa de los políticos que exigen su mochada, pero también señala que no tiene boletos para U2 y sonríe malsano cuando uno de los hipopótamos, llamado El Pinocho, se acerca a ofrecer las entradas. Pactan dos en un precio insultante, El Pinocho silba como un canario y de pronto aparece un infante, playera verde con la palabra Chicharito en los dorsales, quien de su diminuto pantalón para niño de seis años extrae un fajo de boletos ve tú a saber si reales o apócrifos made in Santo Domingo. Hombre preocupado por la corrupción, orgulloso de haber cumplido con su moche mensual, se va a disfrutar de la bondad universal de Bono. Pinocho y Chicharito desaparecen con un lance idéntico, digno del musical ‘West Side Story’.

Los fandom de cada banda se distinguen en una perfecta heterogeneidad entre nerds y rockers (fea palabra): lentes de pasta, barbas largas y playeras de New Order, los primeros; cabelleras largas y chupas de cuero, los segundos. Y éstos, al parecer, por lo que escuché en el momento y por lo que he leído hasta el cansancio en estos días, han regresado a su etapa pre-terremoto porque traen el odio aflorando: “Malditos geeks y su música de botoncitos (…) Puro hipster que no sabe de música”. “No mames, yo odio a Bono y su discursito de paz y amor, es un advenedizo mamila, pero es U2, hermano, así que hay que hacer historia”. Yo no odio a Bono, sólo no me cae bien, pero admiro su influencia para que los líderes de cada país que visita le presten más atención que a Kofi Annan, así que tras cada insulto contra Paul David Hewson percibo cierto resentimiento social, pero bueno, así son los rockers.

Pet Shop Boys factura un ritual exclusivo para fans, elegancia pura, música avanzada sin guitarritas. El diseño minimalista ultratecnológico acompaña un feeling digno de la mejor fiesta electrónica en Ibiza; poco a poco van subiendo los decibeles y los BPM. Neil Tennant, con voz de disco y Chris Lowe, el mero día de su cumpleaños (se ganó sus Mañanitas a coro), aparecen con firmeza robótica en un aparente homenaje a Kraftwerk y Daft Punk con luces de colores, micrófono, pantallas de leds, cascos y un sencillo set de sintetizadores para permitir, canciones después, que se sumen dos percusionistas y una tecladista-violinista de final de Champions.

La única pifia, que salvaron cerrando con ‘Always On My Mind’ en el encore, fue no haber acompañado los globos de colores durante ‘Go West’ con imágenes de la solidaridad post-terremoto. De haber sucedido, el Palacio de los Deportes se viene abajo. Ahí dentro tiembla, de todas formas, terremoto electro pop a 25 grados hipster. Pero también juegan con los sentimientos al mentir que arrancan con ‘Suburbia’ y desatan ‘Go West’ sin asomo de anestesia, y mucho menos prudencia. Sólo un grande suelta ‘New York City Boy’ a mitad del concierto como si nada. Pero la diferencia la hacen las formas, porque en vez de proferir gritos desaforados los 15 mil susurramos, con elegancia: “west end giiiirls”.

Al salir y tomar hacia la derecha, hacia las fauces del Metro, escuchamos que algo mienta Bono del otro lado de la calle y se da un efecto real porque, en ese momento, mientras él se desgañita cantando uno de sus discos menos logrados, todos le damos la espalda. Pero no a él sino a un U2 adosado a su historia, sin ánimos de recuperar algo de credibilidad. Hace años que dejó de gustarme U2 pero no por las arengas de Bono sino por lo acomodaticio del grupo.

Deteniéndome en un puesto le comento a mi hermana que debo comprar una playera de Penchobois para El Rambo y ella me dice: “Sí, lástima que sólo haya de Pet Shop Boys”… Reímos mientras, a nuestro lado, un hipopótamo bailarín cuenta su ganancia. Ah, qué corrupción la de “nuestros políticos”…

La banda elástica

Los grupos de rock son como las ligas, punto y no hay regreso. Lo que en realidad mantiene unida a una banda es su creatividad y el nivel de intensidad que ésta vaya logrando dentro de las filas. Es decir: la cohesión entre los miembros de una banda depende no de la camaradería o la personalidad de cada uno sino de la manera como la capacidad creativa va uniendo las piezas. Si todo dependiera del carácter de cada persona, bueno, no habría grupos de rock sino puro solista.

¿Por qué la referencia hacia las ligas? Simple. Porque la banda va estirando su creatividad poco a poco, con cada disco; por eso también los discos deberían ser conceptuales y no sólo una colección de sencillos en busca de audiencia, como si cada melodía compitiera con la otra. La creatividad es la que mantiene unidos a los miembros de la banda y, por ende, en evolución, hasta que llega un momento en el que la banda se estira tanto que, o se rompe, o se afloja y pierde tensión. O nunca se estira, de plano.

¿Cómo llegué a esto? Viendo el ‘Some kind of monster…’ de Metallica. ¿Cómo llegué al documental? No tengo idea, pero pareciera que tengo que escribir de Metallica a cada rato. En la pieza fílmica, que aparentemente todo mundo ya había visto menos yo, es posible observar la lucha de egos de Lars y James, la ahuevada pasividad de Hammet y la intromisión de un terapeuta quien con Bob Rock hacen de nanas de tres adultos asustados que se agreden mutuamente. Newsted se ve a cuadro señalando que eso le parece una insensatez y uno es testigo de la hechura de un disco muy malo con un largo y terrible proceso de trabajo. Las canciones de ‘St. Anger’ se crearon con un proceso similar a seguir un libro de instrucciones de Lego y, por ende, carecen de espontaneidad.

Es decir: la liga creativa de Metallica se aguadó, perdió tensión como sucedió con U2, The Cure y miles más. Algunas, como la de Nirvana, se quedó a la espera de hallar, quizás, su mejor momento porque en realidad no se había estirado lo suficiente.

Sé de muy buena fuente que el colectivo creativo de un grupo de rock nacional, cuyo nombre me reservo por ética, se lleva terriblemente mal fuera del estudio, las giras, etcétera. Más aún, entre ellos no se toleran en absoluto pero existe un punto en común, precisamente esa comunión artística que les permite hacer música, estirar la liga en el mismo sentido, aun cuando su sonido siempre haya sido ecléctico. Porque, finalmente, aunque al parecer los románticos lo hayan olvidado, la música es un negocio y un grupo es una empresa con sus reglas y leyes y códigos internos cuyo deber es llegar a un buen fin, con ganancias en lo económico y lo creativo. Eso no significa que no deba haber espontaneidad.

Uno de los principales mitos alrededor de la música radica en la fantasía de las historias románticas que, presuntamente, derivaron en la formación de una banda: una casualidad, alguna amistad en común, etcétera. En la mayoría de los casos es ficción pero tiene un objetivo: aderezar el mito alrededor de un grupo. Conociendo a un tipo tan mercenario financieramente como Brian Epstein, cómo saber si es cierta la historia que se mienta alrededor del descubrimiento de los Beatles, o si sólo fue una estrategia de mercadotecnia. Finalmente la inclusión de Starr en el lugar de Best fue algo más concerniente a la técnica de Malcolm McLaren.

Hace una década, cuando era becario del FONCA, una persona que trabajaba en una compañía de discos me pidió que escribiera la biografía de cierto nuevo lanzamiento de mexican happy punk, y como todos somos mercenarios dije que sí porque el cheque y la libertad creativa eran demasiado jugosos. Finalmente no hubo lanzamiento y, para no tener la cosquilla de lucrar con eso de nuevo, es decir, de revelar quién me contrató como negro de un grupo de niños bien metidos a punks, quemé la única copia física y eliminé el archivo de mi PC. Ni siquiera recuerdo el nombre de la banda pero era algo referente a una bicicleta. ¿Por qué iba a mentir? ¿Por qué iba a jugar con la gente? ¿Cómo iba a sentirme al ver que en las entrevistas dichos “músicos” contarían, de memoria, lo que yo había escrito? Por qué todo lo anterior si es precisamente algo que detesto.

Lejos de considerar a los avances tecnológicos y las plataformas de streaming que permiten grabar, producir y difundir música como los culpables de la falta de movimiento en algo que se llama pomposamente “movimiento”, todo señala que las bandas noveles han perdido su capacidad de sorpresa. Sí, todo está inventado pero siempre se le puede dar un giro interesante. Con eso no digo que no haya muy buena música actualmente.

Pareciera que existe un miedo total por estirar demasiado la liga hasta romperla. Y en todo caso sería más interesante quebrar una y otra vez la liga hasta encontrar una de buenas dimensiones y mejor hechura. Una que permita mayor campo de maniobra para un estilo. Radiohead estuvo a punto de romper su liga con una barrabasada comercial involuntaria como ‘Creep’, y prefirieron meter la liga al horno para comenzar a estirarla poco a poco con base en un estilo que evoca, sin dudas, a una liga bastante maleable pero que también tiene un punto sin retorno.

Una banda de rock no es un conjunto de personas sino de ideas, es un ente orgánico que nace, vive, respira, comete errores, tiene éxitos, se estira y muere. Y de la misma manera hay que consentirlo o regañarlo cuando es necesario, y ahí es en donde entramos los analistas musicales, el público, los cronistas, etcétera.

Se trata de hacer algo más que sólo escuchar la canción. Porque, a pesar de ir contra la esencia del rock, en él todos tenemos una responsabilidad. Si es que lo queremos tanto.

Metallica – ‘Hardwire… to Self-Destruct’

No importa cuánto tiempo haya entre cada disco de música original que se le ocurra a Metallica realizar, de cualquier manera siempre la marca en la que se ha convertido la llamada banda de metal más importante de la historia resultará un hit inmediato y no precisamente por la calidad del trabajo.

 

Vamos, se que se puede malinterpretar pero trataremos de ser lo más imparciales posibles, partiendo de que no hemos sido devotos fieles del grupo y que en su tiempo si despotricamos por el camino andado desde principios de los noventa, y que si bien no somos de los true-metal-headbangers-anarchist-antimaistream-diehardfans que echan en cara el paso de la banda después del cuarto disco, tampoco es que desde hace 25 años todo haya sido maravilloso incluyendo el disco negro.

 

¿Entonces por qué escuchar y reseñar un nuevo trabajo de ellos? Porque no creemos que toda reseña sea para alabar los resultados de algo, y siendo una marca comercial como lo son estos cuatro señores, pues nunca pasará desapercibido,  sobre todo cuando estas más allá del bien y del mal y puedes hacer lo que se te pegue la gana. Así le ha pasado a gente como los Rolling Stones, U2, Radiohead e incluso cosas como Muse. Que hagan lo que hagan ya están en zona de confort e importan más los discos en vivo, o si participan en defender al mundo, si hacen campañas en pro de asociaciones sin fin de lucro, con proyectos ultra viajados que solo un hipster-millennial puede comprender y etcétera. Para que se entienda, no está nada mal todo esto, pero cuando estas acciones rebasan lo esencial es que algo ya no camina bien.

 

Es Metallica señores, los que provocaron el nacimiento de uno de los géneros más nobles y frenéticos; y reivindicaron el camino del sonido conocido como heavy rock. Por eso es importante hablar de un producto de canciones nuevas sin proyectos sinfónicos, conciertos “prueba” para realizar una película o juntar a cuatro gigantes del género para lucirse y decir… nadie como nosotros, llorar a moco tendido en documentales para justificar un trabajo que dejó mucho que desear, trabajar con leyendas como Lou Reed y empeñarse en hacer cosas horrorosas sin que nadie diga nada, al final, son los cimientos de todo un género y los encargados de que el sonido denso y pesado del rock sea aceptado globalmente.

 

Ahora en la estrategia generan video de cada track y poco a poco lo van exhibiendo en la red. De nuevo el mercadeo por encima de lo esencial, algo que en su tiempo intentó The Sun con su ‘Blame It On The Youth’ al sacar el primer álbum con puros videos en lugar de tracks de audio, que obvio no resultó, pues no era una banda reconocida ni mucho menos. Metallica si puede hacer estas cosas y muchas más sin rasgarse las vestiduras, como tocar en medio del infierno, en lo más profundo del mar o en la Antártida en medio de un frio inaguantable. ¿Con que fin?… pues es Metallica y lo que haga será aplaudible y sobre todo redituable.

 

Y así conocimos ‘Hardwire’ como primer single y que sin ser algo brillante, Hetfield y compañía supieron hacer de lo viejo algo novedoso. ¿Hace cuánto no se sentía esa vibra de potencia en una canción de los californianos? La esperanza creció con ‘Moth Into Flame’, una muy buena combinación de melodía, riffs pegajosos, tiempo adecuado, coros y arreglos de muy buena talla. Después nos dan ‘Atlas, Rise!’ que al principio no sorprende y poco a poco nos imaginamos un muy buen homenaje a los viejos Xentrix en cuestión melódica y de duración extensa. Entonces decidimos dejar los videos de lado y escuchar mejor en si orden la obra ya que ha salido al mercado.

 

Pero nos encontramos con que no es una, sino dos partes. No sé si también en la estrategia de marketing y con el boom del vinil, esto haya sido totalmente premeditado, o como se rumora, por la duración de los tracks en donde la mayoría oscila entre los 6 minutos y algunos hasta más. Llega ‘Now That Were Dead’ y nos remonta a los tiempos del Load/Reload solo que se confirma ese deseo de volver a componer tracks eternos y poco a poco se siente que hay algo de más. En ‘Dream No More’ encontramos un riff a la ‘Sad But True’, con James intentando algo en la melodía que termina por ser algo genérico hasta el tiempo del puente donde hay un silencio, para entrar con un solo también poco brillante, y así se van otros seis minutos.

 

La primer parte concluye con ‘Halo On Fire’, la rola de más larga duración con 8 minutos y fracción; y Hetfield arriesgando con una melodía serena para ir aumentando la energía. Buen intento otra vez, pero de la misma manera la monotonía busca justificación en la última parte, aunado a la media velocidad en la que se desarrolla la base rítmica y preguntándonos de nuevo si Robert Trujillo esta en el campo o sigue en la banca, otra vez regresamos a los tiempos noventeros.

 

Por fin llegamos a la segunda parte y creemos que algo trascendente llegará con ‘Confusion’. Encontramos algo más progresivo y un riff más potente, pero Lars tiene algo que no termina por convencer a la hora de golpear los tambores. Todo a medio gas y muy cuadrado, se pierde la magia y hay que aguantar otros minutos de casi lo mismo.

 

Cabe resaltar que tampoco Kirk Hammet muestra algo retumbante en los solos, hasta ahora parece Hetfield y sus músicos. Eso sí, ya encontramos algo más cercano al ‘And Justice For All’ y ‘ManUNkind’ nos lo demuestra desde la intro, de nuevo el mid-tempo que los caracterizó desde el 91, mas atrevimiento en los cambios y James resaltando en la melodía, solo de lira promedio; y terminamos como al principio.

 

‘Here Comes Revenge’ nos da un riff furioso y una base muy a la ‘Enter Sandman’, de nuevo de lo suave a lo enérgico, pero ¿es necesario que dure tanto? Viene ‘Am I Savage?’ de la misma manera comienza como el AJFA pero en cámara lenta, seguida de un riff con crunch pero muy trivial, aquí sí, ni la melodía es tan memorable, vaya, una rola más y el punto más flaco del álbum. Restan dos temas y llevamos ya más de una hora en la duración, sinceramente llega a cansar un poco.  El penúltimo escalón es para el que abiertamente es considerado un homenaje póstumo a Lemmy Kilmister, principalmente en la lírica. Ritmo y melodía puramente rockeros y un solo nada destacable, de nuevo el track se convierte en cansancio.

 

Para finalizar, destaca que ‘Spit Out The Bone’ llega como agua en el desierto y nos despierta de lo que creímos culminaría igual que casi todo el trayecto. Como al principio, lo viejo se convierte en novedad y frescura. Una canción llena de potencia y velocidad, lo más puramente thrash de todo el viaje y que parece el as bajo la manga para cerrar dignamente el disco. Aquí los siete minutos y fracción no provocan sufrimiento.

La conclusión es que definitivamente Metallica por fin hizo un trabajo sin la necesidad de satisfacer a nadie más que a ellos mismos, por algo duran demasiado los tracks. Pasando por casi todas las etapas de la banda, destacando el tiempo del ‘And Justice For All’ con el de ‘Load/ Reload’. ¿Qué si es lo mejor desde el álbum negro? Sí. Pero tampoco es algo que pueda volarte la cabeza. De doce nos quedamos con seis, lo cual nos habla de algo promedio.

 

No faltaran los fans que perdonan todo y estarán más que gustosos afirmando que no hay nada mejor que este disco en los últimos años. Si verdaderamente les gusta el género, también sigan lo más reciente de Anthrax, Exodus, Testament y varios más de la vieja escuela. Entenderán el por qué Metallica decidió regresar de esta manera.

 

El Gancho y La Luz. Peter Hook & The Light

“Él tocaba el bajo como si se tratara de una guitarra”

Bernard Sumner

Mánchester, que sería la primera ciudad manufacturera en el mundo, la misma donde la revolución industrial haría uno de sus banquetes más voraces, donde el sistema capitalista aprende a morder y lacerar, donde afila sus fauces para lo que hoy es una vorágine de consumismo y sin sentido humano, esa misma ciudad en los años cincuenta del siglo pasado, estaba sumida en la miseria, era presa de sus propias enseñanzas latifundistas, esa urbe en la que Bernard Sumner no vio un árbol sino hasta los nueve años de edad1, donde el cáncer del concreto2 todo lo infectaba; ahí mismo, en un condado de Mánchester, nace Peter Hook, quien a pesar de haber visto a bandas como Led Zepellin o Deep Purple, fueron los Sex Pistols quienes irrumpieron en su mente, en el legendario concierto del segundo nivel del Lasser Free Trade Hall, del 4 de junio de 1976.

En aquel piso pegajoso, el mismo donde Johnny Rotten preguntaba a la audiencia “¿De dónde venimos?”, de “Mánchester”, respondían las no más de cuarenta personas, a lo que Rotten increpaba, Fuck that!3; de esta presentación, Hook revela, “Creo que fue horrible, era como un choque de auto, Dios mío, jamás vi algo parecido en mi vida, pero jamás vi algo tan caótico y emocionante, era rebelde, solo quería romper todo”4En aquellos días, Peter Hook, conoció incidentalmente a Ian Curtis en un concierto de The Clash5, posteriormente, Curtis tendría el puesto de vocalista, pues vio un anuncio en Virgin Records de la calle Lever6, al que respondió telefoneando.

La primera composición realizada por Ian Curtis, Peter Hook y Bernard Sumnner fue ‘Novelty’; la que aún no tenía nombre, era la banda; efímeramente iniciaron con el mote de Stiff Kittens; propuesto por el manager de los Buzzcocks; después se nombrarían Warsaw, definido esto, consiguen su primera fecha en directo, el 29 de mayo de 1977, tocarían en el Electric Circus; de tal modo, dan aviso que ahora son Warsaw, demasiado tarde, los carteles del concierto habían sido impresos. Como había ya otro grupo con el título de Warsaw Pakt, fue impostergable cambiar el nombre, de modo que a principios de enero de 1978 vuelven a rebautizarse, esta vez se hacen llamar la Freudenabteilung, en alemán; la Joy Division, en inglés.

Esta primera composición, ‘Novelty’, cumplirá cuarenta años en 2017; Peter Hook, a sus sesenta años, estará de vuelta en la ciudad de México, tocando el ‘Substance’, que a propósito, es un término incluido en su tercer libro, ‘Substance: Inside New Order’, editado por Simon & Schuster UK, que saldrá a la venta el 6 de octubre de este año.

¿Ustedes gustan de asistir a conciertos o responden como William Burroughs?: “No a menudo. Prefiero ir a estos asuntos en lugares extravagantes, como la fiesta ofrecida por Jimmy Page o a una lectura pública de Patty7, , declaró cuando se presentó en el Plan K en Bruselas, Bélgica, en lo que fue el primer acto en directo de Joy Division fuera del Reino Unido, en octubre de 1979.

El primer concierto al que asistió Peter Hook fue para ver a The Salford Jets8, una banda de punk formada en 1976, originarios de Salford, el mismo condado donde naciera Hook, ciudad anclada en Mánchester, Inglaterra. Para el concierto del próximo 30 de septiembre, en el que Hooky se presentará, ¿habrá miles de aficionados, centenas de ellos, decenas… solo uno? Sin importar cuál sea la respuesta, Peter Hook estará preparado, incluso si solo se presenta una persona, algo que no sería nuevo para él, pues a finales de 1977, se presentó con Joy Division en el Oldham Tower Club, para solo un alma, ni siquiera el personal del staff del bar estaba presente, solo el dueño.

De ese concierto, cuando la banda terminó su tercera canción, la audiencia, quiero decir, el único hombre que ahí se encontraba empezó a barrer y les preguntó si podían tocar alguna composición de Hendrix a lo que respondieron no, al término de la cuarta pieza, el barrendero, que también era el público insistió preguntando si en verdad no sabían tocar algo de Jimmi Hendrix; “No, mate. Sorry mate”, fue la respuesta, es una lástima, respondió la concurrencia que había terminado de barrer; a la mitad de la presentación llegaron dos chicas punk bastante atractivas, lo que los sacudió un poco, tocaron una canción más, cuando la finalizaron una de las punkys les preguntó si eran los Frantic Elevators, Ian Curtis respondió, “No, no somos Frantic Elevators, somos Joy Division”, de modo que la punk número uno que había hecho el cuestionamiento, volteó y le dijo a la punk número dos, “¿Ves? Te dije que estábamos en el club equivocado”, ambas dejaron el lugar9.

Joy Division tocó tres canciones más, cobraron sus treinta libras esterlinas y fueron a casa, tal vez arrepentidos de no ser esa banda de punk los Frantic Elevators, donde el vocalista era Michael Hucknall, que después formaría Simply Red. En un concierto todo puede pasar, incluso podríamos ver a Peter Hook en la entrada, de cadenero, vistiendo traje Armani, playera blanca y mocasines café10, como lo hizo en The Hacienda en 1991, cuando las cosas se salían de control en el bar de la calle Whitworth.

Para quien desacredita la voz del bajista al cantar, tampoco es algo nuevo en él; el primer disco de New Order, el Movement, en su track uno, lado “A”, abre con una de las más grandes composiciones de los recién formados, ‘Dreams Never Ends’, en donde Hook, además de tomar las voces, modulando de buena manera, sacude con su bajo, nada nuevo, cierto; incluso, por momentos, la voz cavernosa de Ian Curtis emerge de ultratumba y se apodera de la resonancia de Peter Hook, que poseído, despliega sonidos graves y densos.

Aunque los Sex Pistols fueron quienes detonaron su cerebro y los causantes de provocarlo a realizar música, Peter Hook jamás pensó en ser integrante de los Pistols, como si lo deseo ser en The Birthday Party10, donde uno de sus integrantes era Nick Cave; pero su favorito de todos los tiempos fue Tracy Pew, bajista de esta alineación australiana que moriría de un ataque epiléptico en 1986.

Además de su gran admiración por The Birthday Party, sus gustos los resume en cinco producciones: ‘Chelsea Girls’ de Nico, ‘New Boots and Panties’ de Ian Dury and The Blockheads, ‘Raw Power’ de Iggy Pop, ‘Berlin’ de Lou Reed y ‘Closer’ de Joy Division… y el ‘París 1919′ de John Cale y los Sex Pistols11 por supuesto, sus cinco mejores discos que son siete, algo así como “trio de dos” o “cuarteto de tres”.

¿Qué escribir sobre el bajista que perteneció a Joy Division y New Order, dos de las bandas de las que tanto se ha dicho, qué resaltar de Peter Hook en estos dos grupos, acaso hay algo nuevo que decir, alguna información nunca antes revelada? La respuesta es no, todo se ha dicho, salvo que, como en el sexo, aun cuando se practique por años con la misma persona, no deja de ser fabuloso, tal vez sea esto sobre lo que pueda escribir, ¡no!, no hablaré de mi sexualidad, este no es un artículo de infamias, habrá que transcribir acerca de todo aquello que sentimos al escuchar música en donde haya tocado Hook, a pesar que durante años, centenas lo hayan hecho.

Peter Hook puede testimoniar infinidad de sucesos históricos en el rock, el concierto de los Pistols, pertenecer a Joy Division, que su música estuviera en la primera producción de Factory Records; cuando grababan ‘Love Will Tear Us Apart’, fue testigo de cómo un cuarteto irlandés solicitaba a su productor, Martin Hannet, les produjera lo que sería el primer single lanzado por U2; con New Order, fueron la primera banda en tocar en vivo en el programa Top Of The Pops, todo era playback; en los conciertos de Joy Division de 1978, entre sus asistentes estaban Ian McCulloch (que después formaría Echo And The Bunnymen); también estuvo en el primer concierto de Madonna en el Reino Unido, el último en la historia de Nico, ambos en The Hacienda; ver a Liam y Noel Gallagher limpiando pisos en The Hacienda para después formar Oasis, estar en el primer concierto de estos últimos, pues fueron teloneros de Revenge12, banda alternativa de Hook; vio a los Chemical, antes que fueran Brothers, bailando e inspirándose para formar su dueto; en fin, así podría seguir con una lista interminable de sucesos de los cuales fue testigo; de modo que si asisten al concierto del próximo 30 de septiembre a escuchar los éxitos de Joy Division y New Order, además del lóbrego y denso recital, presenciarán estrepitosas ejecuciones y bulliciosas composiciones de este personaje vinculado al Viejo Testamento.

1, 6 New Order, Joy Division Y Yo, Bernard Sumner, Editorial Sexto Piso, S.A. de C.V. México. 2015.

2 Terry Morris en Control, película dirigida por Anton Corbijn, 2007.

3 Grabación pirata del concierto en el Lasser Free Trade Hall, del 4 de junio de 1976. Bernard Sumner también realizó una grabación de este concierto.

Entrevista realizada el 16 de octubre de 1979, en el teatro Avant-Garde, en Bruselas Bélgica; publicada por En Attendant, número 22, noviembre de 1979.

8, 9, 10, 11 Unknown Pleasures / Inside Joy Division, Peter Hook, Simon and Schuster, United Kingdom, 2012.

4, 5, 12 The Hacienda: How Not To Run A Club, Peter Hook, Simon and Schuster, United Kingdom, 2009.

13 The Hacienda: How Not To Run A Club, Peter Hook, Simon and Schuster, United Kingdom, 2009. (Concierto celebrado en 1993, en el Hipódromo de Middleton).

Del under al mainstream y la extinción

La música alternativa no inició con Nirvana y su ‘Smells Like Teen Spirit’, mucho antes de ‘Nevermind’ existió toda una cultura underground que era considerada alternativa para la música convencional. Mucho antes de convertirse en una sección en las tiendas de discos, que sólo indica que lo que no sepas definir puede acomodarse ahí, existieron una serie de grupos que eran lo opuesto a la corriente principal, básicamente podemos decir que han existido desde el nacimiento del rock.

 

Elvis Presley era la alternativa al pop meloso de los 50, los Rolling Stones eran la alternativa malosa a los Beatles, Bob Dylan era la respuesta aguerrida al folk tradicional y los Ramones fueron la oposición a las largas canciones del rock progresivo. Bajo esos simples términos, todo grupo ha pasado por una fase alternativa hasta que se los traga el mainstream. Aunque desde hace varios años el mismo término ya es una herramienta de la corriente principal, la palabra en algún momento tuvo una connotación que exigía respeto y marcaba una independencia ideológica, que muchos grupos pertenecientes a las grandes disqueras no podían presumir.

 

LA CULTURA IGNORADA

El término alternativo fue manoseado constantemente durante la década de los noventas, sin embargo la palabra fue acuñada desde los 70 y 80 para describir la tendencia post-punk que se iba extendiendo y que era asociada con otras formas de cultura que iban en contra de lo que dictaban los medios de comunicación o cualquier estilo de vida más popular. Simplemente, en esa época se empezó a utilizar el término para definir ese estilo que era ignorado por las grandes compañías y que se mantenía orgullosamente al margen de esa línea.

 

A la par de ese movimiento surgieron formas de expresión en los medios de comunicación, unas pocas publicaciones (la mayoría fanzines) y estaciones de radio (predominantemente colegiales o que trasmitían de forma ilegal, piratas para terminar pronto) dedicaban grandes espacios a la música alternativa, que en esos momentos todavía no alcanzaba gran popularidad, pero estaba a punto de convertirse en uno de los géneros más perseguidos por su naturaleza vanguardista.

 

El rock alternativo se volvió más popular a mediados de los 80’s, en gran parte gracias a la insistencia del locutor de la BBC John Peel, que tuvo uno de los pocos espacios alternativos antes de que existiera la palabra, y las estaciones de radio colegiales, la cuales trataron de alejarse del término alternativo y acuñaron la etiqueta college rock para albergar a todos esos grupos eran escuchados exclusivamente por adolescentes y universitarios. Dentro de esa línea los favoritos de la escena alternativa y las estaciones de radio estudiantiles eran R.E.M., Husker Dü, Pixies, XTC, New Order, The Smiths, U2 y Sonic Youth, que posteriormente superaron la no-existencia relacionada con lo alternativo y encontraron el éxito comercial o al menos el reconocimiento masivo.

 

Próxima semana: la deuda con el punk en este blog.

U2 presentará dos especiales en HBO

El próximo otoño U2 será parte de la programación especial de la cadena HBO, presentará dos especiales que nos llevarán al interior de su nueva gira iNNOCENCE + eXPERIENCE, tour con el que promueven el disco “Songs of Innocence”.

El 7 de noviembre presentarán el detrás de cámaras del tour, dirigido y producido por Davis Guggenheim (“An Inconvenient Truth”, “It Might Get Loud”), el documental contará con entrevistas con las banda, el staff que hace posible el nuevo espectáculo de U2 e incluso abordará el accidente en bicicleta que sufrió Bono justo antes de iniciar la gira.

El segundo especial está programado para el 14 de noviembre, será el último concierto de la gira en Europa, filmado en Bercy en Paris bajo la dirección de Hamish Hamilton, quien ya ha trabajado anteriormente en otros conciertos especiales de U2.

U2 ensaya para el Innocence + Experience Tour

A pesar de las confusiones de Record Store Day, donde algunos fans compraron un disco de U2 y obtuvieron uno de Tool, que hacen pensar que nada sale bien con el nuevo álbum del grupo irlandés, la gira Innocence + Experience está más cerca de lo que parece. Arrancará el 14 de mayo en Vancouver, Canadá, pero sus integrantes y la producción ya se adelantaron instalándose en la zona para ensayar. Algunos periódicos locales reportaron que llegaron 15 trailers al Pacific Coliseum en Vancouver, provenían de Illinois, donde tiene su base de operaciones la producción de U2. No es la primera vez que el grupo se instala en la ciudad para ensayar, el cuarteto hizo lo mismo en el 2005 antes de iniciar Vertigo Tour. El 3 de diciembre de 2014 se anunciaron las primeras fechas de la gira, por el momento existen dos etapas separadas, Norteamérica (Canadá y Estados Unidos) y Europa. Durante enero y febrero se anunciaron más conciertos, se espera que tanto las fechas como las ciudades a visitar aumenten con el paso de las semanas, por lo que podremos esperar que lleguen a México en algún momento.

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