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El soundtrack de la vida – 2 de octubre no se olvida

Cada vez que me viene a la mente el 2 de octubre, recuerdo dos cosas en específico, la miss de primaria que dijo en clase que lo que había sucedido en la Plaza de las Tres Culturas había sido un ataque a grupos terroristas y a mi tío Óscar, quien me dio el libro ‘La noche de Tlatelolco’ de Elena Poniatowska, o de Luis González de Alba, como lo quieran ver, no voy a entrar en esa polémica.

El caso es que a la tierna edad de los 11 años me enfrenté al horror de la represión militar, ya había leído ‘Primavera con una esquina rota’ de Mario Benedetti, por lo que no era ajeno al tema, pero a pesar de las imágenes que el escritor uruguayo pintaba con sus palabras, el impacto de la cruda realidad plasmada en ese libro fueron como una bomba molotov en mi cabeza. Recuerdo haberme sentido triste y furioso al mismo tiempo, una rabia incomprensible me invadió, un sentimiento de impotencia; era como si estuviera ahí, en un viaje en el tiempo no deseado, de esos en los que estás presente, pero nadie puede verte ni escucharte, una pesadilla en plena conciencia. La única vez que me ha pasado eso, y espero que sea la última.

La Maldita Vecindad y los hijos del quinto patio lanzaron, en 1998, en su álbum ‘Mostros’, ‘2 de octubre’; una canción que a mi parecer más que de protesta es de denuncia, un llamado a hacer conciencia sobre lo ocurrido aquella noche en la Plaza de las Tres Culturas. Una de las frases que más me llama la atención es “sin memoria, sin historia” y eso me refiere a mi Miss de sexto año, ella estaba convencida que lo que sucedió fue un acto heroico de nuestras fuerzas armadas contra quienes ponían en peligro la seguridad nacional. No la juzgo por ello, finalmente ella hablaba con la información que tenía disponible, en los 80 no se hablaba del tema, había censura y los medios habían sido cómplices para tapar el horror. Y aunque hoy es distinto, (en el caso del 68) seguimos escuchando de “verdades históricas” y “versiones oficiales” de hechos que se nos hace ver fueron perpetuados por “maleantes” que al final, recibieron su merecido.

 

También en 1998, Panteón Rococó lanzó el track ‘Nada pasó’ de su segundo álbum de estudio A la izquierda de la tierra, haciendo referencia al entonces 30 aniversario de la matanza de Tlatelolco. En el DVD edición conmemorativa de la banda, se incluye una versión en vivo e la que antes de tocar la rola, se escucha una grabación del entonces presidente, Gustavo Díaz Ordaz: “Yo no estoy de acuerdo con ustedes, de que hay un México antes de Tlatelolco y un México después de Tlatelolco. Para mí, México es México antes y después de Tlatelolco. Ese es un incidente…”
Esta dinámica pone en evidencia el gran problema de impunidad que existe en México y es un tema que aunque se remonta 50 años en el pasado sigue sucediendo, el gobierno, las autoridades, siguen detrás de represiones, asesinatos y desapariciones de ciudadanos que defienden sus derechos. Es una herida que sigue sangrando en un país que no reconoce sus errores y por lo mismo está obligado a repetirlos.

El 2 de octubre no se olvida, pero no sólo debe recordarse en ese día de este mes, lo debemos tener presente todo el tiempo, debemos exigir que se esclarezcan los acontecimientos, los antiguos y los recientes. Cuando pienso en los familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa, me pongo en sus zapatos, ¿qué haría yo si no supiera qué le pasó a mis hijos?, me dan ganas de llorar, me duele que a 50 años del movimiento del 68 el pueblo está desprotegido y que la defensa de los derechos sigue siendo considerada como un acto subversivo que se paga con la vida.

Banda Sonora 101 – 1968 en el cine mexicano

El año de 1968 estuvo marcado por la rebeldía y la represión a escala mundial. En ese entonces imperaba el orden bipolar y la guerra fría entre Estados Unidos y la URSS estaba en pleno apogeo. Los soviéticos invadieron Checoslovaquia para aniquilar de tajo un intento de evolución interna del comunismo en la llamada Primavera de Praga.

El Mayo francés sacó a cientos de miles de ciudadanos a las calles de París. Las protestas masivas en E.E.U.U contra la guerra de Vietnam se sumaron a los movimientos a favor de los derechos humanos y de las minorías. Ese mismo año, el 4 de abril, fue asesinado Martin Luther King en Memphis.

En ese contexto global, en nuestro país, el infame 2 de octubre de 1968 el Estado Mexicano escribió uno de sus pasajes más lamentables de la historia nacional al acribillar a ciudadanos indefensos en la llamada masacre de la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. El entonces presidente priista Gustavo Díaz Ordaz y su secretario de gobernación, Luis Echeverría, dieron la orden para que las fuerzas armadas actuaran en contra de la población civil.

A 50 años de esta tragedia, en @BandaSonora101 vamos a revisar un grupo de películas sobre el movimiento estudiantil de 1968 que se ha realizado a la fecha.

EL GRITO (Leobardo López Aretche, 1968)
Una película fundamental en la historia del cine documental mexicano. La realizó un grupo de alumnos del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM, bajo la dirección de Leobardo López Aretche, en plenas movilizaciones de 1968, incluida la masacre del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. Se trata del único documento audiovisual (conocido) filmado durante el Movimiento Estudiantil del 68.

 

 

ROJO AMANECER (Jorge Fons, 1989)
Realizada por Jorge Fons en 1989, ROJO AMANECER recrea los trágicos sucesos del 2 de octubre de 1968 desde el interior de un departamento del edificio Chihuahua en Tlatelolco. Es la primera película de ficción que aborda directamente el tema de la matanza de Tlatelolco y que pone en evidencia la participación del gobierno priista de Díaz Ordaz y las fuerzas armadas.

 

 

TLATELOLCO: LAS CLAVES DE LA MASACRE (Carlos Mendoza, 2002)
La película de Carlos Mendoza, es la culminación de una investigación de más de cuatro años en busca de las claves del operativo militar que dio lugar a la masacre del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. Este trabajo fílmico es el más completo sobre el tema ya que reúne todo el material audiovisual conocido sobre los sucesos del 2 de octubre de 1968. Identifica a los jefes militares que provocaron la matanza y exhibe documentos fundamentales para poner en evidencia los mecanismos utilizados por las fuerzas represivas y por el gobierno en contra del movimiento estudiantil.

 

 

NI PERDÓN NI OLVIDO (Richard Dindo, 2004)
Producción suiza bajo la dirección de Richard Dindo, NI PERDÓN NI OLVIDO (2004) es un documental que revisa un momento histórico, el verano-otoño de 1968, cuando México se preparaba para ser sede de los Juegos Olímpicos al tiempo que en sus calles miles de estudiantes y ciudadanos se manifestaban en contra del orden establecido, ante lo cual el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz respondió con una brutal represión de las fuerzas armadas.

 

LA CONEXIÓN AMERICANA (Carlos Mendoza, 2008)
Documental que reúne información en torno a las actividades secretas de un grupo de altos mandos del ejército mexicano y su accionar terrorista durante el movimiento estudiantil de 1968 en México y la influencia de la CIA en éstos hechos.

 

LA MASACRE DE TLATELOLCO (Matias Gueliburt, 2008)
Dirigido por Matias Gueliburt para The History Channel, este documental sostiene la tesis de la participación directa del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz en la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco.

 

 

BORRAR DE LA MEMORIA (Alfredo Gurrola, 2011)
Realizada por Alfredo Gurrola a partir de un guión original de Rafael Aviña, BORRAR DE LA MEMORIA empieza como una historia de amor que se transforma en un thriller policiaco con la matanza del 2 de octubre como telón de fondo.

 

 

TLATELOLCO, VERANO DEL 68 (Carlos Bolado, 2013)
Dirigida por Carlos Bolado, se trata de una historia de amor entre dos estudiantes de estratos sociales diferentes enmarcada en el movimiento estudiantil de 1968 y la masacre del 2 de octubre en Tlatelolco.

 

50 años después

Mi teoría es que octubre de 1968 freno la evolución de México. De venir de una economía estable y de una paz relativamente garantizada, un desarrollo social más o menos equilibrado, y una sociedad que crecía culturalmente al ritmo de otras sociedades en el mundo de la posguerra, la reacción gubernamental de 1968 freno de tajo el proceso de nuestra sociedad. En lugar de una reacción constructiva que aprendiera de las demandas estudiantiles que habían hecho suyas la clase media mexicana, el gobierno opto por el autoritarismo y creo entidades, a partir de la libertad de acción militar, que trabajaron en los subsuelos de la cultura policíaca de México desde entonces. La noche de Tlatelolco del 2 de octubre es solo el momento más notorio de las acciones autoritarias encaminadas a detener el libre pensamiento de la sociedad.

En ese mismo 1968 el mundo vivió momentos de desestabilización en el orden que se había impuesto a partir del fin de la segunda guerra mundial. Checoslovaquia, Francia, Inglaterra, y muy importantemente, Estados Unidos, grupos importantes de jóvenes cuestionaron los modelos de orden social, cultural y político que los regían. Si bien hubo reacciones airadas en contra de los movimientos generalizados de protesta, en general se tomaron las experiencias como fuentes de aprendizaje que generaron nuevas formas de entendimiento entre las sociedades. Alguna reacciones brutales, como la represión militar de Praga o Tlatelolco, comparten el espíritu autoritario con otras reacciones menos colectivas, en el sentido de una afectación física multitudinaria, pero igual de determinantes en el espíritu colectivo, como fueron, en Estados Unidos, los asesinatos de Robert Kennedy y Martin Luther King.

El freno que en México comenzó a aplicarse a la sociedad en octubre de 1968 se radicalizo en 1971 y a partir de ahí detuvo completamente las posibilidades del desarrollo critico de nuestra sociedad a lo largo de los próximo 17 años permitiendo, como consecuencia de un control absoluto del poder unipersonal del presidente, manejos económicos totalmente irresponsables de la economía nacional que, en esos años, creo el sistema corrupto de participación financiera descarada que genero nuevas riquezas, nuevas complicidades alrededor del poder político que se convirtieron en ejemplares para la actividad política en los próximos años hasta llegar a nuestro momento actual en donde el abuso del sistema creado en esos años ha creado la generación más corrupta de políticos de la historia reciente. No tanto por el engaño de su conciencia social, sino por los volúmenes de negocio y dinero obtenidos ilegalmente a través de la tentación de un puesto público.

Esa necesidad autoritaria germinada en 1968 cerro las fronteras de México con el mundo a lo largo de 17 años en donde la industria mexicana -en prácticamente todas sus áreas- fue sobre protegida, con lo cual no aprendió a competir, la academia fue acotada, con lo cual no se crearon nuevas mentes con visión de cambio o de posibilidades a futuro, y a sociedad fue alienada a través de los medios de comunicación que enviaron ad nauseam mensajes de pertenencia a ‘grupos selectivos de influencia’ que retomaron los principios de segregación y desprecio de clase.

Esa necesidad de pertenencia a un grupo privilegiado dio como resultado el ‘influyentismo’, epidemia que ha evolucionado hasta nuestros días en la actitud déspota y arrogante de grupos sociales que respaldan de manera poco reflexiva a grupos de poder, tan solo por la idea fantasiosa de pertenecer a esos mismos grupos. Fantasía que satisfacen con desplantes públicos de arrogancia y despotismo. La falta de dialogo con el mundo entero, entre 1970 y 1988 fue sustituida por la construcción de una sociedad introspectiva que giraba alrededor de la figura autoritaria del presidente como eje de la cultura de vida en general rigiendo todos los comportamientos sociales así como las actividades de cada miembro de la sociedad. Desde los que aspiraban a un cargo burocrático importante, hasta los que necesitaban esa interacción servil con el ‘grupo de poder’ para garantizar la supervivencia y la chamba.

En el caso de los Estados Unidos, el sacudimiento que significaron esos dos asesinatos en la segunda mitad de la década de los 60’s en la cúspide del movimiento hippie, de la liberación juvenil a través de la música y la contracultura -Martin Luther King, abril 1968, Robert Kennedy, junio 1968- fue retomado por los grupos intelectuales y académicos que, en una conciencia colectiva, presionaron a los poderes facticos para que se aplicaran las transformaciones que exigía la sociedad civil con relación a los derechos civiles, laborales, políticos. La consecuencia de dos asesinatos que intentaron frenar el avance de los movimientos colectivos de cambio fue el fortalecimiento de los mismos debido, repito, a una sociedad en su conjunto que, en este caso desde la cúpula de poder, comprendió que el autoritarismo no era la alternativa, y que solo la concesión paulatina y controlada de las demandas populares podía despresurizar, sin afectar el desarrollo social, el entorno de estridencia que vivía el país en 1968. Aunque todavía vendrían eventos que confirmarían la necesidad de cambio, a principios de los 70’s, la resistencia a ejecutar acciones de carácter autoritario por parte del presidente, acotado por instituciones sólidas de auténtico contrapeso que ayudaron a orientar el pensamiento político hacia una salida negociada, coadyuvo a que la evolución social continuara su ruta natural, manteniendo el crecimiento económico y creando nuevas generaciones con ideas progresistas con relación a un mejor futuro de bienestar colectivo.

El gran riesgo del actual proceso electoral mexicano es que, por primera vez, realmente las instituciones políticas están en el frente de la prueba de la democracia. El actual proceso electoral mexicano será decidido en su mayoría por una generación participativa entre los 25 y 40 años, la primera generación realmente libre de la alienación partidaria de los setentas y ochentas, en donde el ejercicio democrático de una elección por primera vez está siendo atendida por mentes que revisan, estudian discuten, tienen una voz sin control -las redes sociales-, y que, desencantados por las historias de decadencia estructural del sistema político mexicano, auténticamente no creen en nadie.

Por primera vez en la historia demócrata de México hay una generación que, lejos de los medios convencionales y su potencial envenenamiento ideológico, van a buscar ser convencidos a través del dialogo, la creatividad constructiva, la propuesta creíble y realizable. La oferta honesta que vislumbre un mejor México para su futuro.
Por primera vez en un proceso electoral, un gran sector de la población -que va a ser determinante para el resultado de la elección 2018- va a buscar ser convencido. Sin concesiones.

Tengo la sensación de que ese freno impuesto en 1968, que fue liberado parcialmente en 1988, hoy, 50 años después, se ha roto sin que los detentadores del poder se hayan dado cuenta, sin que los ‘pensadores políticos’ de nuestro País lo comprendan, y el ritmo natural de evolución social retoma su rumbo con una necesidad imperante de actualización por el tiempo perdido.

Esperemos que el autoritarismo, esa tentación que surge cuando el grupo en el poder ve perdidas sus perspectivas de mantener el status quo, sea frenado por la conciencia histórica que exige México en el inicio del siglo XXI.

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