hi

Ex Teresa Arte Actual, cinco lustros de creación y discurso

A dos décadas y media del inicio de las actividades de XTeresa Arte Alternativo 1993/ Ex Teresa Arte Actual desde 1999; el panorama del arte audiovisual se encuentra en una actividad muchísimo más sólida desde distintas perspectivas gracias al trabajo de varios espacios pioneros, entre ellos el ubicado en Lic Verdad 8 en el centro de la CDMX.

Enfocado principalmente a la exhibición de las artes relacionadas con el tiempo y el espacio como el video, la instalación, el performance y el arte sonoro, éste ha estado bajo la dirección de artistas/curadores/gestores como Eloy Tarcisio, Lorena Wolffer, Guillermo Santamarina, Carlos Jaurena, Iván Edeza y actualmente por Tito Rivas: Cada una de estas cabezas le ha proporcionado al espacio, la generación de una vida temporal particular, algunos consideran y evalúan a ciertos periodos más destacados que otros o con mayor impacto mediático y a nivel internacional, otros con mayor discreción han sido destacados por continuar con las otras vocaciones que también ocupan al recinto; la documentación, la discusión, la reflexión y la divulgación de los lenguajes artísticos interdisciplinarios y también algunos de ellos han sido lo bastante sesudos para no descuidar sino innovar y replantear el diseño museológico de un espacio como este..

Sería imposible enumerar los eventos memorables que EAA ha diseñado para un público amplio y heterogéneo, entre ellos, el Festival Internacional de Performance de 1993 (aunque el primero se llevó a cabo en el Museo del Chopo un año antes) y transformado posteriormente en la Muestra Internacional de Performance a partir de 1997, dichos eventos a lo largo de su historia permitieron generar una sólida plataforma de exhibición, reflexión y formación de este arte no objetual; en estas confecciones donde el cuerpo se echa por delante, artistas de la talla de Gilbert & George, Orlan, Stelarc, Richard Martel, Marcos Kurtycz, Marta Minujín Rosenberg Sandoval, Tania Bruguera, Santiago Sierra, Jan Swidsinski, Ron Athey, Felipe Ehrenberg, Melquiades Herrera, Guillermo Gómez Peña, Juan José Gurrola, Maris Bustamante, Mónica Mayer, Víctor Muñoz, Elvira Santamaria, Armando Sariñana y César Martínez, entre muchos más, lograron generar desde distintas perspectivas estilísticas, lo que el performance en constante proceso de definición, transformación y amplitud en sus campos interdisciplinarios estaba ofreciendo para un público hambriento de actos efímeros y en muchas ocasiones participativos.

También el Festival Internacional de Arte Sonoro bajo la curaduría de Manuel Rocha Iturbide, sin duda, uno de los primeros diseñados específicamente a la exploración del campo sonoro, brindó al entorno constructivo de los lenguajes de avanzada entre el final y el principio de estos últimos dos siglos, una oportuna y refrescante oportunidad para artistas involucrados en la composición y la experimentación del sonido, esto nos permitió acceder a conciertos de música electroacústica, experimental y ruidista, al igual que a familiarizarnos con las audioinstalaciones, la escultura y el paisaje sonoro, los programas de audio y las acciones sonoras.

Te recomendamos leer: Proyecto Colector: Formando la fonoteca del rock mexicano

Cuatro festivales de arte sonoro, cimentaron las bases para que la actividad inscrita en esta categoría se expandiera rápidamente en nuestro país donde se presentaron artistas de la envergadura David Toop, KK Null, Carsten Nicolai, Paul Panhusen, Phil Niblock, Arcángel Constantini, Manrico Montero, Atau Tanaka, Gabriel Orozco, Rilo, Laureana Toledo,

EAA fue el primer espacio institucional que abrió las puertas a los actos en vivo de la música electrónica a la par del inicio de esta centuria DJ Shadow, Steven Brown, Mouse on Mars, así como eventos del desaparecido sello discos Konfort y también durante esos años realizo maratones cinematográficos nocturnos, entre muchas otras actividades, las cuales me parece moldearon la perspectiva de los espacios interdisciplinarios que requiere justamente el siglo XXI.

Por supuesto que EAA ha fortalecido y enriquecido el quehacer artístico local tanto desde del scouting llevado a cabo hacia el interior de nuestro país, organizando exhibiciones de artistas provenientes de Guadalajara, Monterrey, Tijuana y Guanajuato, entre otros, así como también de creativos emergentes de la CDMX.

Las innumerables exhibiciones de artistas internacionales, nos han permitido conocer el trabajo de autores consagrados y emergentes de toda América, Europa y Asia, esto también ha potencializado la presencia de artistas nacionales en latitudes internacionales. Esta interacción e intercambio cultural ha beneficiado a un público hambriento de experiencias audiovisuales de carácter multidisciplinario mundial.

El arte contemporáneo en México, enmarcado entre estos dos últimas centurias, tiene un antes y un después de Ex Teresa Arte Actual, 25 años de creación, discurso, discusión y memoria están vivos alrededor de innumerables acciones, exposiciones, mesas redondas, talleres, cursos y sobre todo por su amplitud y compromiso mostrado durante su historia que hoy y mañana se seguirá escribiendo.

Proyecto Colector: Formando la fonoteca del rock mexicano

Bibliotecas, cinetecas y fonotecas digitales están en marcha para evitar perder el registro de la historia, un trabajo que promete ser permanente para preservar la memoria, una idea que se ha vuelto sumamente importante en los últimos años. Sin embargo a veces la labor de preservar se convierte en un proyecto para concretar lo que durante años nos hemos preguntado, ¿porqué no existe, porqué no se ha hecho?. Proyecto Colector y la Fonoteca Nacional parecen tener finalmente la respuesta.

 

En promedio se editan en México 250 discos de rock en español, entre 200 y 210 son de mexicanos y el resto son artistas argentinos, chilenos, colombianos o españoles cuyos discos son editados aquí en México. Los datos no son a ojo de buen cubero, son completamente comprobados por alguien que pasó la mitad de su vida adquiriendo discos y que ha pasado gran parte de las últimas tres décadas no sólo escuchándolos y atesorándolos, también ha dedicado mucho tiempo a ordenarlos, catalogarlos y entenderlos por datos, algo que podrán comprender todos aquellos que tienen más de 100 discos en su colección y que en cierto momento han entendido que es necesaria la clasificación para no perderse.

Proyecto Colector llega como una pieza de Audiotecas Digitales de la Fonoteca Nacional, que como hemos visto en sus muchas sesiones de escucha y cursos, tiene un verdadero aprecio por el rock mexicano, sin embargo no surge propiamente en esa institución, ya que nace con Ricardo Bravo, escritor, locutor, editor de revistas especializadas y melómano apasionado del rock en español.

 

El proyecto prácticamente nace desde su inicio como melómano de rock en español, “algo que data desde principios de los 80, cuando ya tenía un tiempo como melómano de rock en inglés y descubro el rock en español por medio de diferentes personas, un amigo argentino que era un vecino, un amigo español que era un compañero de la secundaria y mi papá, que me acercó a discos de Chaac Mool”, explica en entrevista el fundador de la revista Nuestro Rock.

 

“En estos años de 81, 82, 83 y 84 voy descubriendo todo eso y me identifico mucho. Siempre me gustó tener referencias, andar buscando libros, enciclopedias de rock, investigar leer, y ahí me di cuenta que con referencia al rock en español no había una fuente informativa fidedigna y completa de la escena del rock, sobre todo en México. Casi instintivamente me di a la tarea de recopilar los discos, ahí empecé con ésta idea de buscar los discos de los 80… empecé a conseguirlos en el Chopo, con coleccionistas y los propios músicos”.

 

Ricardo Bravo y Luis Gerardo Salas en la Fonoteca Nacional. Foto Karina Cabrera

 

A la búsqueda de materiales en los 80 se sumó la de los 90, un trabajo que hoy en día le hace decir a Ricardo Bravo que tiene colecciones completas producto de la dedicación de ir consiguiendo todos los discos que salían de cada año. Para cuando terminó la última década del siglo XX, tenía la misma idea, “sólo que a partir de ahí empecé a dedicarme a otras cosas, hubo algunos distractores también relacionados con la música, pero no tan vinculado al rock en español”.

 

Como melómano y coleccionista sabía que era muy importante tener toda la colección y respaldar todo lo que había hecho en los 80 y los 90, para verdaderamente tener una memoria histórica completa de lo que había sido el rock en español editado en México, con el Proyecto Colector ha encontrado de manera inmediata, con el respaldo de una institución tan importante como la Fonoteca Nacional, la forma de crear un espacio donde se pueda compartir todo ese trabajo de investigación que abarca en la actualidad miles de discos.

 

Con Proyecto Colector y Audiotecas Virtuales, “se logrará llevar a diferentes ciudades de la República toda la música del acervo de la Fonoteca Nacional, con una sección dedicada a la colección completa de rock mexicano” de los últimos 30 años. Una parte será Referentes del Rock Mexicano, armada con la colección de más de 5.500 discos de Ricardo Bravo y la sección Rock en Español del Siglo XXI.

 

Según nos explicó Ricardo Bravo, muchos de los materiales serán digitalizados no sólo para ponerlos a disposición del público, la parte más interesante viene con Referentes del Rock Mexicano, que “serán sometidos a ese proceso para limpiarlos, para ayudar a que el audio sea mucho mejor, lo que garantiza realizar viajes fantásticos en discografías y obras completas de los representantes más grandes de nuestro país”, pero el conocimiento no sólo será musical, porque la idea es incluir entrevistas donde los mismos autores abordarán los detalles de su discografía.

 

La parte de colaboración general tiene como objetivo “encontrarnos con esa bandas, que tal vez no logran trascender más allá de nivel local, pero que hacen un gran esfuerzo para poder editar un disco de manera formal, es sobre los grupos que logran dar ese paso para realizar la maquila mínima de 1.000 discos. Lo que se buscan son discos editados de forma profesional, no demos o los que una banda puede quemar en su casa”.

 

Además de ser una memoria histórica que se compartirá de manera gratuita, se vuelve también una especie de cápsula del tiempo, con la Fonoteca Nacional queda la garantía de que se preservarán los archivos y cualquier persona en el futuro podrá conocerlos. Pero el proyecto sonoro no es todo, porque podría crecer hacia el plano editorial, gracias a la recopilación de información y múltiples entrevistas podríamos ver finalmente lo que muchos han iniciado, realizado y nunca terminado completamente. Después de varias décadas se podría llegar a la enciclopedia definitiva del rock mexicano.

 

Si desconocen completamente la labor de la Fonoteca Nacional, los invitamos a acercarse a través de la entrevista que realizamos a Tito Rivas, director artístico de la institución. También pueden visitar su audioteca y biblioteca pública (incluye una sección de rock mexicano) en Avenida Francisco Sosa 383, Coyoacan, Santa Catarina, 04010 Ciudad de México, D.F.

-->