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Lunario Tierra Adentro, un cierre de raíces y exploraciones

Fotografías: Alex Amezcua

 

Cuatro días y 16 bandas, la idea del mapa sonoro creado por Tierra Adentro cubrió de forma extensa las diversas perspectivas del México independiente, tanto de territorios como de géneros e  ideas. Tal vez el público no respondió con la voracidad que se esperaba, pero los que aceptaron la invitación sin duda encontraron al menos una nueva banda favorita.

 

El viernes, la penúltima noche del festival, arrancó con la banda que se ha hecho popular de boca en boca, la propuesta de Jalisco que fusiona sonidos electrónicos con tradicionales, Ampersan nos brindó son para bailar zapateado pero en modo siglo XXI, con Zindu Cano y Kevin García recorriendo tres discos en una especie de anti climax de fin de semana, los que anticipaban fiesta en Lunario Tierra Adentro encontraron en el inicio atmósferas de rock con ecos de identidad.

 

Evidenciando la variedad del evento, de las raíces fuimos llevados a la cantina vía Puebla a través de Iván y los Yonkis, un proyecto que nos agarró demasiado temprano (o poco tomados) con excelentes letras sobre como azotarse en una madrugada en el abandono. Efundados en trajes negros, que nos hicieron pensar en una banda que dejó la oficina en viernes para sumergirnos en la escena oscura, inclinada hacia ritmos electrónicos de los 80 y existencialismo para el soundtrack de un cuento de terror.

 

 

Con Paulo Piña nuevamente cambió la dinámica con el público, salimos del nihilismo para descubrir el sentido del humor y un cachondo saxofón que se robó cada instante de la presentación. Baja California y Veracruz en un mismo escenario, con los experimentos de uno y la picardía del otro, el pop fusionado con el folclór en un mismo escenario.

 

Llegando al final de la noche, apareció un flamenco en el escenario, un eco de Celestún en Alice True Colors, la referencia caribeña que inició con un experimento de noise que se fue transformando en la propuesta bailable que puso a Yucatán en el mapa sonoro de ese día. Synthpop de pocas palabras pero lleno de funk, trovas y bombas yucatecas que tendremos que seguir de cerca

 

Hay una canción de Cafe Tacvba que habla sobre San Juan Chamula y cada que escucho hablar de Vayijel la recuerdo, se llama La Chica Banda, ellos (Vayijel) vienen de ahí y la primera vez que los escuché fue en Morelos, hace un año en el Cuexcomate Fest llegué a sus dos últimas canciones, así que obviamente no me podía perder la oportunidad de verlos otra vez en esta ocasión en el Festival Tierra Adentro en su ultima fecha en CDMX.

 

 

Sábado 30 de julio y noche en la que el clima aunque sea por un rato nos trató muy bien, llegué justo en el set de Aux Matanshi (Querétaro), que según yo ya los había topado en otro festival pero no recuerdo en cuál, música ligera y digerible que sabe a agua fresca en una escena al tope de los mismos sonidos, el caso de Vayijel es otro ya que es rock duro, stoner en lengua madre que nos evoca al art rock de los 70, un par de proyectos a los que sin duda hay que darles seguimiento.

 

Para cerrar la noche Pumcayó (Guadalajara) y Belafonte Sensacional (CDMX) dieron muestra de que son bandas que han crecido mucho tan solo en lo que va del 2016 (y seguirán creciendo), se notan ensayados, con sets mas amarrados haciendo posible que una vez dominado el lado musical se pueda pensar en producir un buen espectáculo así que estoy seguro los volvere a ver pronto.

 

Fueron cuatro fechas que bien se pudieron dar en un fin de semana pero que hablan de una apuesta por parte de Tierra Adentro y el Lunario para apoyar a los sonidos emergentes, esperemos tener otra edición en 2017 con nuevos sonidos y propuestas de igual manera de distintas parte del país.

El mapa sonoro en vivo, Festival Tierra Adentro

Por: Andrea Calles y Karina Cabrera / @mizzandrew y @karipunk

El año pasado, cuando apareció el mapa sonoro como propuesta de Tierra Adentro, los colaboradores de la revista en aquella ocasión lograron brindarnos una nueva perspectiva de lo que para algunos parecía ya un terreno infertil y carente de propuestas, se trataba de un acercamiento a México a través de agrupaciones que se mantenían alejadas de los medios pero en continuo movimiento; conectando escenas, escenarios y sillones para realizar giras en un territorio que ofrece diferentes fusiones para la generación que todavía no cruza los 30 años.

Con esa perspectiva se realiza el festval Lunario Tierra adentro, 16 bandas nos muestran el nuevo mapa sonoro de México en dos fines de semana que en su primera edición nos llevan a poner banderas en diversos estados y géneros.

El pasado viernes 22 de julio se llevó a cabo la primera parte del Festival Lunario Tierra Adentro, un espacio donde bandas de diferentes estados de la república comparten escenario, con el objetivo de presentar a una nueva generación de músicos de la escena independiente mexicana.

Pasadas las 8 de la noche, las luces del Lunario se apagaron y en el escenario se percibían unos trajes blancos con listones de colores colgando, eran Expedición Humboldt abriendo el escenario. Este quinteto originario de Michoacán nos presentó una mezcla de electrónica con folk y psicodelia.

Después llegó El David Aguilar representando a Sinaloa, quien con su guitarra y dos músicos de compañía, nos sorprendió al interpretar canciones de diferentes géneros: norteñas, rock, la típica canción de amor y hasta un poco de electrónica. Es admirable un artista que no le tiene miedo a explorar otros géneros en un acto en vivo y sobre todo, que le salga tan bien ese cambio frecuente.

Ya andábamos todos en mood bailador, cuando llegó el turno de Sierra León, banda de Nayarit conformada por 5 jóvenes, quienes llegaron a contagiarnos su buena onda y actitud que demuestran en el escenario. No había forma de dejar de bailar mientras estuvieron en el escenario, sus fans cantaban todas las canciones que son una mezcla experimental de rock con electrónica.

Para finalizar la noche, la banda originaria de Chihuahua, Felipe el Hombre (toman su nombre de un personaje del libro ‘Cien años de soledad’ de Gabriel García Márquez) llegó al escenario con buen rock, influencias setenteras y riffs con buena energía es lo que escuchamos al finalizar este primer día del Festival Tierra Adentro.

El sábado 23 de julio regresamos al Lunario para encontrarnos con las siguientes cuatro bandas del mapa, Teniendo a Morelos, León, Jalisco y Quintana Roo en el panorama lo que nos encontramos fue una fusión de stoner y post rock con Capital Sur, experimentos electrónicos de capas profundas con Baltazar, metal y hip-hop con Robot Junkie Paradise y rap de flow singular con LNG/SHT.

El inicio de esa segunda noche en Lunario Tierra Adentro estuvo en manos de Capital Sur, representación de Cuernavaca con una propuesta de detalles eclécticos resumida en dos discos y en esta ocasión en un set de 30 minutos influido por las raíces del rock mexicano de la década de los 80 y 90, nuevo. Un estilo nuevo, pero al mismo tiempo conocido.

La segunda propuesta del mapa nos llegó como un eco de la portada del disco ‘All Things Must Past’ de George Harrison, Baltazar, el proyecto tapatío de capas densas bajo un aura de misterio, despertó al dark llevamos dentro y lo mezcló con ecos de indietronica y dream pop que fue una verdadera sorpresa para el oído.

Menos densos, más agresivos, con la intención de contagiarnos con baile-metal-hip y mucho hop, subió al escenario Robot Junkie Paradise, la propuesta de Guanajuato que suena a cuatro estaciones de radio de diferentes géneros sonando al mismo tiempo, disonancia que cobra sentido cuando ves el acto en vivo.

Para cerrar la segunda noche del festival, LNG/SHT, el de Quintana Roo aclaró que el mapa sonoro se había movido un poco, ya no venía de tan lejos, pero sabemos que a veces el viaje de la Condesa puede ser sumamente complicado en noche de sábado, por lo que después de subir al escenario a unir frases con Robot Junkie Paradise, Gastón Peligro nos presentó su proyecto ante un público ya escaso, pero comprometido con la idea del “corazón al tintero” y devolver con la mano en alto el “galaxia cero”.

Sin duda un buen cierre para una noche cargada de variedad, a veces con decibelios más allá de lo tolerable, pero un excelente encuentro con bandas nuevas que andan rondando el panorama desde hace varios años.

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