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Banda Sonora – Jim Jarmusch, cine y música

Ha llegado el momento en la vida de @BandaSonora101 de revisar la música en la obra de un grupo de cineastas que, considero, han integrado a la música, y en particular al rock y géneros relacionados, como un elemento fundamental de su propio lenguaje cinematográfico. Me refiero a cineastas como Martin Scorsese, David Lynch, Oliver Stone, Julien Temple, Fatih Akin y el gran Jim Jarmusch, con quien daremos inicio a esta serie de entregas.

Seré franco: Jim Jarmusch es mi cineasta favorito. Arriba de Martin Scorsese, David Lynch, Terry Gilliam, Luis Buñuel, Ingmar Bergman y Andréi Tarkovski. Y sin duda la música tiene mucho que ver en el enorme aprecio que le tengo a su obra.

Desde las aportaciones de John Lurie en sus primeras películas hasta lo que hace hoy en día con su propia banda, SQÜRL.

El punto es que en las películas de Jarmusch la música siempre juega un rol fundamental. Ya sea el jazz experimental de John Lurie en DOWN BY LAW, las guitarras distorsionadas de Neil Young en DEAD MAN, la cavernosa voz de Tom Waits en NIGHT ON EARTH, el Hip hop de Wu-Tang Clan y RZA en GHOST DOG, el Ethio-jazz de Mulatu Astatke en BROKEN FLOWERS, el stoner noise de SQÜRL en ONLY LOVERS LEFT ALIVE o el poderoso punk rock de The Stooges en GIMME DANGER.

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Así de buena y ecléctica es la música que habita en la obra de este gran cineasta.

Jim Jarmusch nació en Akron, Ohio, el 22 de enero de 1953, es decir, hace 65 años. El apellido Jarmusch es checo, como su padre, un hombre de negocios de la entonces enorme clase media estadounidense. Su madre, crítica de cine y teatro para el periódico local, fue quien le inculcó desde niño el amor por el cine, la música y la literatura.

Estudió literatura inglesa en la Universidad de Columbia y el último año de la licenciatura lo cursó en París, ciudad donde se convirtió en un asiduo cinéfilo a la legendaria cinemateca francesa. Ahí, según consta en diversas entrevistas, vio las películas de los maestros del cine japonés, como Imamura, Ozu y Misoguchi, así como del danés Carl Theodor Dreyer y el francés Robert Bresson, entre muchos otros.

A su regreso a Estados Unidos entra a la prestigiada Graduate Film School de la Universidad de Nueva York, donde se formó como cineasta y donde conoció a colegas y colaboradores como Sara Drivers, Tom DiCillo y Spike Lee. Corrían los últimos años de la década de los 70 y los contemporáneos de Jarmusch solían reunirse en el icónico club punk CBGB de Nueva York.

El evidente talento de Jarmusch lo llevó a trabajar como asistente de dirección del cineasta Nicholas Ray, director de REBELDE SIN CAUSA y su maestro en la universidad, quien se convirtió en su mentor y sensei cinematográfico hasta su muerte en junio de 1979.

Sin mucho dinero en los bolsillos y trabajando como músico, Jarmusch levantó su primer largometraje en 1980, PERMANENT VACATION, película con la cual damos inicio a este viaje musical por la filmografía de este gran cineasta llamado James Robert Jarmusch.

A continuación, una selección de canciones emblemáticas de su filmografía ¡Disfruten!

Banda Sonora 101: Rápidas y furiosas, el cine-punk

En los primeros siete programas de @BandaSonora101 hicimos un recorrido por la historia del cine-rock, desde su génesis en 1955 hasta las producciones más recientes de 2017 y 2018. Así que hemos viajado a lo largo de más de seis décadas por la historia del cine-rock y hemos hablado de unas 150 películas del género. Una vez realizado este repaso histórico, en @BandaSonora101 haremos programas temáticos y en esta ocasión toca el turno al cine-punk, subgénero del cual hemos seleccionado 16 películas emblemáticas, divididas en dos grupos: 8 documentales y 8 ficciones.

A esta curaduría de 16 películas punketas le hemos llamado “Rápidas y furiosas: punk en el cine.”

 

DOCUMENTALES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FICCIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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#SonicArsenal – MC50

Basta un grito para definir un género antes de que existiera, el “Kick Out The Jams Motherfucker!” que se escuchó en 1968 era un eco de la época, la ética incendiaria de las Panteras Blancas y Motor City Rock con todas sus cualidades e iniquidades. Cincuenta años después, en una actualidad que asume que el rock ya se ablandó/envejeció/murió, regresa MC5 como MC50 en una gira que desde el cambio de nombre define el ejercicio de nostalgia.

Como una de las primeras raíces en torcerse lejos del rock and roll, no es una exageración decir que antes del punk existía MC5, pero mucho antes del grupo existían sus integrantes, quienes no pudieron unirse más que a golpes y separarse cuando la emoción se disipó, el consumo de drogas entró en acción y no le queda otra opción a los miembros de la banda que recordar un legado perdido en las batallas internas.

‘MC5: A True Testimonial’ es el tipo de rockumental que te lleva por dos vías, enfrentándote al antes y después que al final encuentran una unión explicable. Por un lado tenemos al MC5 sumamente crítico con la situación de Estados Unidos en la década de los 60, involucrado en las protestas contra la guerra en Vietnam, que participa tanto en la Convención Nacional Democrática como en las Panteras Blancas y los disturbios en los campus universitarios, pero también encontramos a los integrantes sobrevivientes en el retiro, la actualidad detrás de una fogata en las montañas de Arizona, en un aula abandonada o recorriendo a través de la memoria el momento en que la banda entró en la crisis político-social de la rebeldía generacional.

Aunque no se pierde de vista su participación en movimientos estudiantiles, no tardamos en comprender que sus intereses eran otros, la motivación para sus impulsos estaba arraigada en la música. El filme nos atrapa en los deseos de los músicos de MC5, las drogas y el amor a la audiencia, trata de llevarnos con los testimonios por un largo camino de explicaciones que incluyen la fuerza bruta de sus actuaciones hasta las actividades que fueron vigiladas de cerca por la policía y el FBI, las cuales no estaban relacionadas de ninguna forma con la influencia de su sonido.

Como muestra el documental, MC5 sucumbió a las presiones de la arrogancia, las drogas y la ignorancia que consumió su música en los años después de su separación, traza el camino de auto-destrucción que de cierto modo reflejó las múltiples crisis económicas y sociales de Detroit, su ciudad natal, en el tiempo en que surgió la banda.

 

 

El filme inicia en 1967 cuando el cantante Rob Tyner y el guitarrista Fred Smith se enfrentaron a golpes en el estacionamiento de un bar en Detroit, Wayne Kramer recuerda la historia mientras empieza a construir de memoria los momentos relevantes para el nacimiento de MC5, que tras la primera pelea continuó en batalla a través de la furia primitiva y violenta que alimentó su música, tan diversa como las múltiples combinaciones de las siglas que forman su nombre, tal vez no podemos reemplazar a sus integrantes, pero en algunos casos el Motor City Five puede ser sustituido por una ágil mezcla de obscenidades que aumentaron con los años.

De los confines de la clase trabajadora de Detroit, MC5 surge en el documental como una banda alejada de la imperante ideología hippie, estaban más concentrados en el espíritu de su canción ‘Kick out the Jams’, intercedieron por el rock and roll, la droga y el sexo a nivel de calle con un mensaje que no tardó en indignar a algunos padres y autoridades locales. Para 1972, después de tres álbumes y haber incitado un alto nivel de entusiasmo en sus presentaciones en vivo, todo había terminado.

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Las entrevistas con los integrantes que aún viven (Wayne Kramer, Michael Davis y Dennis Thompson) cubren los huecos que las imágenes de archivo no pueden llenar, pero permiten capturar el áspero carisma de MC5. Como el guitarrista Wayne Kramer explica en ‘MC5: A True Testimonial’, fue un logro sobrevivir a los primeros meses, sus cuentos más legendarios datan de esa primera época en la que vivían en comuna y su fama crecía con cada presentación. Afortunadamente podemos atestiguar al acto en vivo, incluso a través de la filmación del FBI en la convención democrática en Chicago en 1968.

David C. Thomas acierta al titular a la película A True Testimonial, el director captura la esencia de Detroit que gestó el ritmo y rebelión que inspiró a la banda, logra transmitir a través de la imágenes la desesperación que alimentó a MC5 y a sus hermanos menores The Stooges, permite que el ambiente se empalme con las personalidades, el grupo, los conciertos y las giras, crea un contexto para cada relato para llevarnos pacientemente a la desaparición de la banda, pero sin caer en los clichés que fácilmente podrían explotarse con la historia de sexo, drogas y rock and roll de MC5.

‘MC5: A True Testimonial’ esencialmente nos cuenta lo que sucedió, sigue cada paso entre el ascenso y la caída de esta versión musical de la guerrilla que eludió el éxito comercial, fue eliminada de los sellos Elektra y Atlantic al no cubrir sus expectativas y finalmente se separó tras una serie de fracasos. La desintegración es uno de los temas fundamentales, ya que “nadie podía salvar a MC5, excepto por ellos mismos”, David C. Thomas permite que se desarrolle la historia con la energía y lo que no podían enfrentar, en tiempos de cambio la separación la concretó el desafío con base en drogas, alcohol, choques de personalidad y desacuerdos sobre la dirección musical.

 

#GreatAgain101 7 años de Rock 101

Celebrando 7 años en el planeta WWW, Rock 101 presenta a Crocodiles y AJ Dávila en concierto, actos que desde E.E.U.U y Puerto Rico reúnen los sonidos cosmopolitas de la Ciudad de México.

El grupo originario de San Diego presentará por primera vez en nuestro país ‘Dreamless’ (2016), álbum producido por Martin Thulin (Exploded View) en la CDMX y que refleja tiempos difíciles en la vida diaria de los integrantes de Crocodiles.

Por su parte AJ Dávila estrenará en vivo en nuestro país ‘El Futuro’, álbum producido por Sergio Acosta (Zoé) y en el que no solo refleja los años vagando por la capital mexicana, también demuestra el encuentro con otros viajeros como La Vida Bohéme, Carmen Costa y Crocodiles.

Claramente conscientes de sus influencias, Brian Welchez y Charles Rowell realizan homenajes a diversos géneros a través de su música, desde el new wave hasta el noise pop, el sonido lo-fi y la reverberante presencia del shoegaze, el punk y la psicodélia están presentes en sus canciones.

Es evidente su fórmula, se mueve por parámetros bien definidos, por tal razón siempre notamos como evolucionan a través de su discografía: entre ‘Summer Of Hate’ (2009) y ‘Sleep Forever’ (2010) se alejaban poco a poco del lo-fi, para ‘Endless Flowers’ (2012) notamos mayor calidez, mientras que en ‘Crimes of Passion’ (2013) y ‘Boys’ (2015) nos llevan por una zona de claroscuros guiados persistentemente por la guitarra.

El dueto formado en San Diego en el 2008 nos ha llevado por el camino de la distorsión, de la misma manera ha ampliado su alineación para sus presentaciones en vivo, aunque el núcleo sigue siendo el mismo y en diferentes locaciones, incluyendo la Ciudad de México, que desde hace algunos años ha sido la base de Brian Welchez, donde ha trabajado con el productor Martin Thulin y ha lanzado el sello Zoo Music.

Su más reciente producción, ‘Dreamless’ (2016), es parte de la continua evolución de sonidos, la oscuridad y densidad de los anteriores cinco álbumes se han ido despejando debido al contacto con los ritmos latinos, la cumbia, la salsa y el ruido de la CDMX en este disco se traducen en arreglos que hacen menos énfasis en la guitarra y utilizan el teclado como acento de los otros instrumentos y armonías.

De Puerto Rico a México, pasando por la disolución del proyecto Dávila 666, AJ Dávila se ha convertido rápidamente en la recomendación constante de lo que debes escuchar para entender los sonidos que se están formando en la CDMX. Con ‘Terror/Amor’ (2014), la fusión de garage y pop con raíces doo-wop y punk logró fascinar al crear un ambiente juguetón de dientes afilados.

Hablando de enamoramiento y frustración, AJ Dávila colabora con Juan Cirerol, Mercedes Oller (Las Robertas) y Selma Oxor para crear una amalgama de cochambre, con influencias que van de The Velvet Undeground y The Stooges al glam y Iron Maiden. Con su debut tuvimos garage punk, free jazz, psicodelia y minimalismo, además del sencillo de enlace ‘Post Tenebras Lux’ que nos lleva a la promesa de ‘El Futuro’, álbum que lanzará en el 2017 con colaboraciones de Cardiel, La Vida Bohéme, O Tortuga, Carmen Costa y Crocodiles.

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