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Corona Capital 2015: Echando a perder se aprende

 

2015 fue un año tristemente marcado por atentados, sobre todo en Francia en donde se llevaron a cabo 2 de los más notables ataques terroristas y no porque fuesen más importantes que otros, sino porque los atentados se llevaron a cabo en lugares públicos como fueron las oficinas de la revista crítica de Charlie Hebdo, donde murieron 12 personas, el segundo se suscitó en el Teatro Le Bataclán donde durante una presentación de la banda Eagles of Death Metal, un grupo armado tomo la vida de decenas de personas. Esta situación añade un grado más de alerta ante el conflicto contra el Estado Islámico.

 

En Estados Unidos se legaliza el matrimonio homosexual, cuando apenas hacía un año que California legalizaba el uso lúdico de la mariguana. Pero cuando todo era risas y diversión para este país, Donald Trump anuncia su precandidatura a la presidencia de su país. En ese momento, cuando aún había algo por hacer.

 

Mientras el mundo se caía cada vez un poquito más a pedacitos, el festival Corona Capital había tomado una decisión trascendental: trasladar el tradicional rocktubre a noviembre, en primera, para dar lugar a la Fórmula 1 en su recién remodelado Autódromo y en segunda, para tratar de remendar un poco lo sucedido el año pasado.

 

 

Y vaya que lo hicieron bien. El festival Corona Capital emergió de sus cenizas como un Fénix con uno de los mejores carteles que haya tenido. Nombrado por algunos como el Corona para rucos, el 21 de noviembre y sin una sola nube que amenazara la paz de los asistentes pudimos contemplar el atardecer con la música de fondo de The Psychedelic Furs, quienes nos hicieron regresar a los ochenta bailando. Terminaron, pero enseguida llegó la nostalgia hecha fiesta gracias a Richard Aschcroft quien se echó varias canciones de The Verve así, al hilo y sin titubear como fueron Sonnet, Space and Time y On Your Own.

 

Me tuve que perder a Beirut una vez más por ir a ver por primera vez a The Libertines, y no me arrepentí nada, favorita entre favoritas, disfruté como muchos cada centímetro de su reciente regreso. Un Pete Doherty bonito y gordito, acompañado hasta el final por Carl Barat, sensual y oportuno que no pierde pista de nada, siempre atento y preciso. En ese acertijo perfecto que combina mugre, cerveza, gritos, desamores, más gritos, y más cerveza, así van los Libertines, los últimos guerreros del rock honesto y sin gel entregándonos clásicos como ‘Can’t Stand me Now’ y ‘Music When the Light Go Out’.

 

Corriendo alcanzamos a ver a Muse con su cada vez más imponente despliegue de tecnología y escenarios majestuosos. Los últimos hijos sobrevivientes del rock para masas en estadios, entregadísimos como siempre sin guardarse una sola gota de energía para ellos mismos. No por nada son los consentidos de los escenarios mexicanos.

 

 

22 de noviembre del 2015, segundo día del festival Corona Capital con dedicatoria a los años 80, 90 y más. Llegué a ver a los Charlatanes UK desde el principio con el cabello güero de Tim Burguess bailoteando a la par del público a ritmo de Weirdo  y North Country Boy. Una embarrada de sándwich de Mew para llegar a ver completito a Spoon, otro favorito entre favoritos. Y es que escuchar en vivo ‘Do You’ y ‘I Summon You’ tiene que ser uno de los placeres más gratos de la vida, de esos que te ponen a llorar y a sonreír al mismo tiempo.

 

Los planetas se alinearon para ver de principio a fin a Primal Scream, por primera vez también, y no sé si es la magia de las primeras veces pero vaya maravilla ante mis ojos.  Primal es una piñata llena de exquisitos excesos. Primal es esa fiesta que no quieres que se acabe nunca, es un beso interminable, un baile extravagante que nadie entiende pero termina contagiándote. Primal es purita pasión. 2013, ‘Jailbird’, ‘Accelerator’, ‘Kill All Hippies’ fueron tan solo algunas de las canciones que tocaron ese día. No te mueras nunca, Bobby Gillespie, por fa.

 

Y aunque Fatboy Slim le quedaba perfecto a esa noche estrellada y fresca de noviembre, tuvimos que pisar y correr, tras escuchar ‘Star 69’ y bailar como locos un poco más, corrimos para ver por segunda ocasión a Pixies, quienes estrenaban a Paz Lenchantin como bajista y quien quedó perfecta, pero no es Kim. Un toque de madurez  y sobriedad destacó frente a su presentación en 2010 donde todo era euforia, locura y estridencia.

 

Así concluyó un año más de festival Corona Capital. Esta semana hace un año cuando nuestro mundo aún tenía a un David Bowie, a un Prince, a un Leonard Cohen y a un Juan Gabriel. Un mundo que aún no tenía a Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Un mundo donde la ilusión de paz y tolerancia nos hacía pensar que aún teníamos esperanza.

 

Pero para concluir felizmente, cabe destacar que recientemente la revista online Cosequence od Sound, acaba de poner en el lugar número 8 de 10 al Corona Capital como uno de los mejores festivales de música en el mundo.

Corona Capital 2015. Primer día, segunda visión

Fotografías cortesía de OCESA

 

Una edición más del festival Corona Capital llego a su fin y con ello los recuerdos y ecos de lo acontecido comienzan a rondar nuestras mentes.

 

El reloj marcaba la 1:30 y arrancaban oficialmente las actividades con The New Regime, pero sin restarles valor e importancia el primer acto serio se presentaba en el escenario Corona Light y este corría a cargo de Wild Nothing. Jack Tatum y compañía nos deleitaron con su dreampop ensoñador combinando en su mayoría temas de ‘Gemini’ y ‘Nocturne’, además de un par de temas de su próxima producción.

 

El ambiente iniciaba un poco reservado por ser de los primeros actos del Festival, pero poco a poco iba levantando, sobre todo cuando comenzaron a sonar temas como ‘Only Heather’, ‘Nocturne’, ‘Shadow’, ‘Summer Holiday’  y ‘Paradise’ que fueron los temas más celebrados. Al final Wild Nothing cumplió y seguramente se hizo de muchos más seguidores quienes atraídos por la belleza y finura de sus temas quedaron con un buen sabor de oídos.

 

‘Alvvays’ eran los encargados de iniciar actividades en uno de los escenarios principales y lo hacíeron de buena manera, entregándose por completo a su pequeño pero ruidoso grupo de seguidores que corearon (y contagiaron) en todo momento los temas de su álbum debut, y haciéndonos olvidar por momentos el inclemente sol gracias a la frescura de su propuesta que gracias a la voz y encanto de Molly Rankin nos recordaba por momentos a Best Coast, Cults y más reciente a Wolf Alice. Los canadienses cumplían y cerraban con uno de sus temas estelares: ‘Archie, Merry Me’.

 

Para ese momento el número de asistentes se iba incrementando y los escenarios comenzaban a verse cada vez más llenos, tal es el caso del escenario Corona Light, que como segundo acto, presentaba una de las propuestas más interesantes de los últimos años: DIIV, a quienes un solo disco les ha bastado para estar en boca de crítica y público.

 

Tocando varios temas del fantástico ‘Oshin’ además de presentarnos temas de su nuevo álbum ‘Is the Is Are’, los lidereados por Zachary Cole Smith (miembro de Beach Fossils, quienes días antes se habían presentado en los actos gratuitos del Festival Capital) encendieron los ánimos con su ruidoso pero fino Shoegaze que con temas como ‘Doused’ y ‘How Long Have You Known?’ de inmediato se convirtió en uno de los mejores actos del Festival.

 

 

Las actividades continuaban con Humans, Benjamin Booker y Halsey y las grandes masas de público se hacía cada vez más evidente. El Escenario Corona presentaba en su tercer acto al dúo compuesto por  Caroline Polachek y Patrick Wimberly, acompañados por un par de músicos, quienes tocaron en su totalidad tracks de su nuevo álbum, dejándonos con ganas de escuchar mas temas de su fantástico y último disco ‘Something’. Aun así para los viejos fans no perdieron la oportunidad de regalarnos uno de sus temas clásicos y que a la postre resultaría de los más coreados, la genial ‘Bruises’. El synthpop armonioso y elegante de Chairlift se volvió perfecto para el atardecer que comenzaba a caer en la Ciudad de México.

 

Tocaba el turno de los legendarios The Psychedelic Furs quienes nos daban un recorrido por sus temas clásicos y demostraron que están más vigentes que nunca. La brecha generacional comenzaba a hacerse evidente en el público en uno de los actos nostálgicos del Festival. El post punk y new wave del grupo que lidera Richard Butler nos hizo viajar a través del tiempo con temas como ‘Love My Way’, ‘Heartbreak Beat’ y  ‘Heaven’.

 

El Corona Capital comenzaba a ponerse adulto y mientras propuestas como Goldroom y Kygo sonaban en el Escenario Doritos y Claro Musica Tent respectivamente, en el Escenario Capital se presentaba uno de los actos más interesantes del dia: Father John Misty, alterego de Josh Tillman antiguo miembro de los Fleet Foxes, quien traía bajo el brazo uno de los mejores discos del año, el ensoñador ‘I Love You, Honey Bear’, quien además nos deleito con temas de su primer disco el genial ‘Fear Fun’, demostrando el por qué es uno de los mejores actos Indie Folk que podemos encontrar hoy en día, perfecto para el anochecer sobre todo con temas como ‘I Love You, Honey Bear’ y ‘ Chateu Lobby #4’ entregándonos uno de los momentos más inspiradores del día.

 

Como en todo festival comenzaban las complicaciones por el empalme de horarios y se presentaban 3 actos bestiales: Richard Ashcroft, Run the Jewels y DFA 1979. El exlíder de The Verve llevaba la delantera por iniciar primero y no fue un error, pues a Richard Ashcroft solo le basto una guitarra y su presencia para cautivar a los miles de asistentes que crecieron con el Brit Pop como bandera y con The Verve como uno de los grupos pilares de ese movimiento o genero. Temas como ‘Sonnet, ‘Drugs Don´t Work’ y el himno generacional ‘Better Sweet Symphony’ hicieron llorar a más de uno, convirtiéndose así en uno de los actos más emotivos e inolvidables del Festival.

 

La distancia y el tiempo eran “enemigos” para tratar de alcanzar a otro de los actos imperdibles del Festival: DFA 1979, quienes estuvieron brutales con su dance punk ruidoso. El dúo canadiense compuesto por Jesse F. Keeler y Sebastian Grainger entregaron uno de los actos más bestiales y energéticos del día e hicieron que valiera la pena la espera por ver a los DFA 1979 en México.

 

Tocaba el turno de tomar otra decisión pero esta parecía un poco menos difícil, decidir entre Ryan Adams, Beirut o The Libertines, lo cual para muchos no representó mucho dolor de cabeza pues a pesar de que Ryan Adams y los liderados por Zach Condon eran propuestas atractivas, The Libertines eran el Festival Capital en sí, pues era su primera vez en México, y era algo con lo que miles de fanáticos soñában y que parecía imposible en algún punto del tiempo.

 

Es así como Doherty, Barat y compañía se apoderaban del Escenario Doritos y paralizaban por más de hora y media a los miles de asistentes que contemplábamos la respuesta británica de The Strokes, a los que influenciaron a los sobrevalorados Arctic Monkeys y The Vaccines. Post punk garage irreverente, una a una comenzaban a sonar sin piedad las rolas clásicas y legendarias: ‘Can´t Stand Me Now’, ‘Time for Heroes’, ‘Music When the Lights Go Out’, ‘What Katie Did’, ademas de temas de su más reciente producción provocaron la euforia y el éxtasis de todos los ahí presentes.

 

El Festival Capital lo volvía a hacer, cumplía una vez más como ya lo había hecho al traer a Pixies la primera vez, a The Strokes, Portishead, Beck, New Order, Queens of the Stone Age y demás bandas que al igual que The Libertines, nos dejaron una huella difícil de borrar. Después de ver a The Libertines, Muse y Porter Robinson no tenían nada que hacer ante el listón tan alto que los ingleses le habían puesto al Corona Capital.

Corona Capital 2015 – Día 1

Sexta edición y en continua renovación. Corona Capital ha seguido creciendo con pruebas y errores, sin embargo no podemos negar que en el 2015 agradecimos enormemente que el largo recorrido entre escenarios ya no fuera una prueba de resistencia, las camisetas a la salida con la leyenda “sobreviví a CC” en el 2015 ya no tuvieron sentido, eso nos hace abrigar la esperanza de que en algún momento los vendedores de cerveza y comida, que continuamente bloquean la vista o le brindan empujones al público, dejarán de ser tan importantes o la constante de todas las fotografías que tomamos.

Libres de contadores de pasos y amenazas de tormentas eléctricas (aunque en los alrededores del festival los vendedores de impermeables realizaban la danza de la lluvia), nos encontramos con un público diferente, dispuesto a bailar solo, sumarse a la idea de verano en pleno otoño con guirnaldas en el cabello e incluso ansioso por usar sus ojos, finalmente empezamos a notar una baja en el uso de teléfonos móviles para registrar todo (ahora somos los periodistas móviles los groseros con el teléfono en alto).

Como cada año, el cartel fue sumamente criticado, para algunos parecía no tener una cohesión, con headliners fuertes, cierta nostalgia y una serie de bandas que muchos desconocían, principalmente porqué no habían estado en rotación constante en las estaciones de radio locales. Afortunadamente Corona Capital decidió centrar su atención en otros medidores de popularidad, se enfocó en los proyectos que encuentran mayor aceptación en streaming, así nos dio la oportunidad de encontrarnos con diversidad de sonidos, alejándose del indie de diferentes nombres pero con estilos demasiado similares que aparecen más de 10 veces en la programación de 24 horas.

Aunque la mayor expectativa del primer día la generaron un grupo consolidado como Muse y el regreso de The Libertines, como siempre, lo mejor del festival ocurrió durante las horas previas. En esos mismos escenarios, durante el día encontramos la firme prueba de que una batería, una guitarra y un violín pueden crear un poderoso blues grasoso, Benjamin Booker se reveló con un solo disco y nos llevó a territorio cajún, NOLA en el oído con todas sus raíces en un solo nombre.

Ahí mismo, en el escenario que veía caer en cascada a las personas en la tirolesa, apareció el punk bailable de pocas pausas de Death From Above, el regreso de un dueto que tiene como característica dejarle un sabroso tinnitus al público. La misma sensación nos dejaron Run the Jewels y Diiv, dos propuestas que se aproximan a ese delicioso ruido que se siente en las entrañas desde el rap y el shoegaze, dos géneros que renuevan con su perspectiva.

Un programa bien pensado, indie para calentar el ambiente del festival, toques electrónicos para animar el ambiente y atardeceres cargados de nostalgia, pasiones humanas, poetas y marchas zapotecas. Las manos ondulantes de Richard Butler provocaron diversas emociones, The Psychedelic Furs nos llevaron por esa oleada de ideas musicales que nos hicieron vibrar tanto en el cielo como en el fantasma que llevamos dentro, derrochamos sin pena nuestros recuerdos de los 80, incluso aquel de la que era bella en rosa.

A partir de ese momento una zona del Corona Capital se desbordó con emociones acumuladas, empezando por Father John Misty, entregado a la interpretación de las palabras desde el momento en que inició ‘I Love You Honeybeay’; seguido por Ryan Adams en su versión de festival que no perdió por eso la intimidad poética que había derrochado días antes en el Plaza Condesa.

Mientras empezaba a cambiar nuevamente la atmósfera del festival, con The Libertines revelando ese tiempo para héroes que buscan lo simple en la complejidad que resulta de capturar la vida en los squats de Londres, apareció Zach Condon acompañado de Beirut, el proyecto que vía Nuevo México nos logró envolver en el punto donde las ideas convergen, desde las marchas zapotecas, lo barroco, el folk, aires balcánicos y lo electrónico, el grupo perfecto para enviarnos hacia el final de Doherty-Barat y el inicio de Muse, que afortunadamente dejó sus conexiones con HAARP y permitió que el cielo se mantuviera despejado.

Rock para estadio que sin parar nos llevó de ‘Psycho’ hasta ´Knights of Cydonia’, las teorías de conspiración encadenándose en serie mientras en otro lugar ya empezaba la euforia que nos depositaría en esa alegría bailable que escuchamos horas antes en Skylar Spence, Keisha y Kygo, Porter Robinson nos permitió cerrar con esa sonrisota que posiblemente no habríamos tenido si los kilómetros de años anteriores no se hubieran reducido.

The Libertines – ‘Anthems For Doomed Youth’

“Una de las últimas bandas de rock”, así podríamos describir a The Libertines. Dos discos aclamados ‘Up the Bracket’ (2002) y ‘The Libertines’ (2004). En sus filas dos líderes carismáticos y rockstars en toda la extensión de la palabra, Carl Barat y Pete Doherty, confrontaciones, peleas, sexo, adicciones, desintegración y el culto inmediato marcando así una época.

 

Infinidad de imitadores y bandas influenciadas por The Libertines brotaron por todo el Reino Unido además de otras partes del mundo (Arctic Monkeys, The Vaccines, Palma Violets, etcétera). Una reunión parecía imposible sobre todo por las adicciones de Doherty, las constantes peleas con Barat, además de la creación de proyectos musicales por separado por parte de ambos (Babyshambles, Dirty Pretty Things).

 

Después de 6 años de separación, regresaron en 2010 para tocar por última vez  en el aclamado festival de Reading-Leeds. Se dijo que The Libertines se desintegraban de forma definitiva o por lo menos parecía un hecho irreversible. Pero Pete Doherty, Carl Barat, Gary Powell y John Hassall aún tenían capítulos e historias que contarnos, esta vez ya no de drogas, sexo, o historias sucias de Londres, ahora tocaba el turno de hablarnos de las cicatrices mentales de su presente y pasado.

 

Es así como después de algunas presentaciones el año pasado, estaban de vuelta con su primer material en 11 años, el esperado ‘Anthems For Doomed Youth’, disco que cuenta con 12 tracks que nos transportan de forma nostálgica a mediados de la década pasada.

 

‘Barbarians’ abre el disco y de inmediato se nota el estilo clásico del cuarteto, coros gloriosos, cambios de ritmo sello de la casa y con ciertos toques oscuros, un sencillo inmediato. ‘Gunga Din’ un tema donde la ironía sobre su reunión, sus peleas y sus noches frenéticas esta presente en todo momento, donde las guitarras de Barat y Doherty se conjugan como en sus buenos tiempos. ‘Fame And Fortune’ con sonidos circenses muy al estilo de Blur.

 

‘Anthem for Doomed Youth’, el track que da título al disco, es sin duda la más representativa, la que más nos recuerda los mejores momentos de la banda, himno inmediato. El asunto sigue emocional con ‘You´re My Waterloo’ otra baladita muy al estilo de The Libertines. ‘Belly of the Beast’ cambia un poco el estado de ánimo, mostrando un poco de irreverencia, pero contenida.

 

La acústica ‘Iceman’ baja de nueva cuenta el tono del disco, tono que se recupera de inmediato con la  juguetona y por momentos punk ‘Heart of the Matter’. ‘Fury of Chonburi’ y ‘The Milkman´s Horse’, aunque con cierto encanto, son el claro ejemplo del porqué el regreso de The Libertines bien pudo redondearse con un álbum de 10 tracks.

 

‘Glasgow Coma Scale’ pone de nuevo a tono el disco, con un estilo garaje post punk que nos recuerda por momentos a Wire y Pixies. ‘Dead for Love’ se encarga de cerrar el esperado regreso de The Libertines, un disco cargado de nostalgia, un álbum que llega a tiempo pero tarde y que nos recuerda que aunque Doherty, Barat y compañía se fueron, realmente todo este tiempo seguían con nosotros a través de sus canciones y su legado.

 

‘Anthems For Doomed Youth’ no es el gran disco de The Libertines, pero su honestidad y valentía están presentes en los 12 tracks que conforman el álbum, dignísimo regreso que nos prepara para su próxima presentación en el Festival Capital como uno de los actos estelares.

 

Canciones Indispensables: ‘Barbarians’, ‘Fame And Fortune’, ‘Anthem for Doomed Youth’ y ‘Glasgow Coma Scale’.

Música Nueva: The Libertines – ‘Anthem For Doomed Youth’

Después de muchos escándalos, una separación, diferentes proyectos alternos, una reunión e incluso un documental, The Libertines finalmente da un paso que no es vivir de viejas glorias, revela dos canciones de un nuevo material. ‘Anthems For Doomed Youth’ todavía no cuenta con una fecha de lanzamiento, pero nos conformamos por lo mientras con escuchar la canción que da su título al material y ‘Glasgow Coma Scale Blues’, las historias sobre Albion tal vez no han cambiado, pero la aproximación a pesar de ser evidentemente Libertine, se percibe el crecimiento de Carl Barat y Pete Doherty.

Lo que si nos alegra es que cuando el grupo llegue por primera vez a la Ciudad de México en el mes de noviembre, su presentación en el festival Corona Capital 2015 incluirá una tercera producción de The Libertines.

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