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Bauhaus Live in NYC

“Bienvenidos a Ciudad Gótica”, dice con una sonrisa seductora Peter Murphy, está en el mejor momento de la gira de reunión (resurrección) de Bauhaus, 15 años después de la disolución del grupo, fuera de su época, pero aún así desafiando la era, la cultura pop y la aparente pérdida de energía de finales de la década de los 90.

Con un set que complace a los fanáticos, Bauhaus logra mostrar algunos elementos artísticos que lo convirtieron en un ensamble de emociones. Para algunos góticos se trata de la banda donde inicia todo, la muerte de Bela Lugosi tan solo es un instante de la vasta furia, imaginería poética y oscuridad en la que se desenvuelven sus cuatro integrantes.

Como podemos ver en esa actuación en Nueva York, no se trata del escenario, sino de lo que pones sobre sus tablas, en esa noche de septiembre de 1998 se trata de colocar exploraciones sonoras sobre decadencia, vacío y miedo en un público que se entrega sin miedo a la euforia que provoca un estrobo, la densidad que generan la oscuridad, la penumbra y unos cuantos focos estretégicamente ubicados, así como la exhuberancia que aportan las boas de plumas y las mascadas de seda. Es una exposición elegante del enfoque de diseño, lejana a las convulsivas actuaciones que ya son una leyenda, lo que vemos es energía pulida, ya estamos muy lejos del inolvidable inicio de la película ‘The Hunger’ (1983) de Tony Scott.

El documental captura la actuación completa, pero también nos lleva a ese instante en que Daniel Ash, Kevin Haskins, David J. y Peter Murphy muestran cierto humor sobre el proceso de crear un culto, por pretencioso y odioso que sea el asunto. Es poco lo que sabemos del antes y el durante de la gira de resurrección, pero está esa risa un poco amarga, que da a Bauhaus la perspectiva que se ha perdido en sus múltiples imitadores, el inicio del concierto lo indica: te reto dos veces.

La música por si misma es difícil de describir, la guitarra con sus dosis de feedback hace que el cambio de dirección siempre sea notorio, las vocales de Peter Murphy van de la tortura a la resonancia profunda, por supuesto, Daniel Ash y David J. logran que los coros le den mayor profundidad a las ideas.

Bauhaus regresó dos noches al lugar que inició la oscuridad en Estados Unidos, el Hammerstein Ballroom en Nueva York fue capturado en el disco ‘Gotham’, que sudaba esa energía que te hace pensar en el punk y el inicio de otras tendencias, sin embargo el impacto visual es diferente, ya no es la banda de los cambios espontáneos, es más sólida, aunque conserva ciertas ideas, sobre todo la de retomar la música de otros, como ‘Telegram Sam’ de T-Rex, ‘Ziggy Stardust’ de David Bowie y ‘The Passenger’ de Iggy Pop.

El concierto es simple y los momentos de backstage se perciben como una grabación casera que debía quedarse al interior del grupo, pero llega hasta nosotros para mostrarnos el maquillaje, los cambios de ropa y lo comúnes que pueden ser sus cuatro integrantes cuando los ves sentados en una sala, esperando, simplemente esperando. De eso se trata el contraste, la oscuridad en el día, sin procesar, sin arreglar, la realidad tal y como ocurrió en la primera reunión de Bauhaus al final del siglo XX.

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