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The Cure. Una cura, imposible, de 40 años – PARTE 2

Las afecciones en La Cura trastornan desde la niñez

Cuando aun La Cura no vislumbraba la medicación. James Marshall Hendrix y Robert James Smith, concurren en el festival de la Isla de Wight; para ser precisos, un 30 de agosto de 1970. Hendrix con veintisiete años, Smith, con once. Mientras que a James Marshall le quedaban dieciocho días de vida, la que tenía Robert James sería enclaustrada, pues a consecuencia de la lluvia, fue encerrado en la casa de campaña que el hermano había dispuesto para la ocasión, de ese modo, el niño Smith no pudo presenciar la actuación de su reverenciado guitarrista, y así, los James, jamás se cruzarían en el mundo de los vivos.

Para revertir el padecimiento, el hermano mayor llevó al pequeño Robert a ver, 2001: Odisea del espacio, que después, por cuenta propia, en quince días vería once veces la película de Stanley Kubrick; al respecto, el virulento Robert, confesaría, “Eso también me provocó un poco de daño cerebral1.

Desde niño, Robert Smith establecía discrepancias y Medicinas Alternativas. A la edad de 11 años, cuando La Cura estaba lejos de establecerse, y mientras Smith asiste a la Notre Dame Middle School, decide vestir de falda, en específico, enfundando un vestido de terciopelo negro. “Realmente no sé por qué”, reflexionó, “Pensé que me veía bien2. En el trasfondo de esa prenda, más allá del travestismo, se erigía una fuerte personalidad, y sobre todo, una razón para poner a prueba a sus profesores, “Lo llevé todo el día porque los maestros pensaron: ‘Oh, es una fase por la que está pasando, tiene algún tipo de crisis de personalidad, ayudémoslo a superarlo’“, recuerda Robert3.

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Purulento, a Robert Smith, la idea de maquillarse, también le viene de esos años en los que saneaba su niñez, pues un día decidió probar con los cosméticos de la hermana, esa ocasión, así la rememora Smith, “Me encerré en el baño y fui a la escuela con maquillaje“. En ambas ocasiones, el día travestido y el maquillado, de regreso a casa, fue golpeado por algunos jóvenes sectarios4.

Antes del remedio, el líder del grupo, cuando padecía patógenos desfavorables, y casi al mismo tiempo en el que debutaron con el nombre de The Obelisk, Robert Smith pierde su virginidad con “la chica más agradable de la escuela”, Mary Poole, su actual esposa. El acontecimiento sucede en un fiesta de disfraces, en la que el restablecido Smith vestía un disfraz de cirujano ¿acaso vislumbraba desde entonces una operación para La Cura?5

Pasados por ungüentos, brebajes y menjurjes, La Cura había sido suministrada, cierto que en el camino para obtener La Medicina, hubo bajas de todo tipo, incluso el proceso pasó por cinco bandas y, el mismo número de vocalistas repartidos entre Malicia y la Cura Fácil. El trio que sobrevivió a enfermedades y achaques, fueron Michael Dempsey, Laurence Tolhurst y Robert Smith, este último, como miembro fundador, nombró a la tercia de adolescentes, The Cure.

La inicial transfusión de La Cura, sucede el 27 de mayo de 1978, cuando graban las primeras sesiones en los Chestnut Studios, ya bajo el nombre de The Cure. Meses después, el 13 de septiembre de 1978, firman un trato de seis meses con la disquera Fiction Records, quien suministraría los remedios necesarios. Una semana después ingresan a los Morgan Studios, resultando de estas grabaciones, 10.15 Saturday Night, Killing an Arab, Fire In Cairo, Plastic Passion y Three Imaginary Boys.

El 12 de octubre, Chris Parry, propietario de Fiction Records, y quien se haría cargo de la producción sonora de La Cura, hizo que la banda regresara de nueva cuenta a los Morgan Studios. Su plan era grabar suficientes canciones para un álbum debut.

El primer sencillo lanzado comercialmente en la era The Cure, sucede un 6 febrero de 1979, la pieza, Killing an Arab, escrita por Smith a la edad de dieciséis años, fue editada en un vinilo siete pulgadas. El primer larga duración es descubierto el 8 de mayo de 1979, bajo el nombre, Three Imaginary Boys. Con este disco, La Cura deja la superficie e inicia un pasaje bajo tierra, canciones como Subway Song, viajan, sí, haciéndole los honores al título, en un trayecto que sobrepasa la media noche por dos minutos, recorrido transitado en un vagón de inclasificable etiqueta; del mismo modo que The Weedy Burton, un boogie estilo jazz sin vocales.

Según los especialistas de la crítica musical, este disco surge de las raíces post punk, pero las dos piezas recién mencionadas, demuestran lo contrario, así que no se fíen de esos críticos, y mucho menos de quien escribe, de manera que vayan a sus anaqueles, elijan este disco, y dejen que el 331/3 pase por los surcos de vinil, música de eso que llamamos The Cure, y sean ustedes quienes juzguen.

Para su segunda producción, el L. P., Seventeen Seconds, La Cura deja de ser un trío, el cuarteto lo completaría el bajo de Simon Gallup, que dirige el sonido hacia un túnel lóbrego, donde gárgolas carroñeras, que velan el pasadizo gótico, comen punk inmisericordes. La guitarra de Robert Smith, melancólica, a veces triste, acompaña en esa oscuridad musical. Los acordes adornan, de negro, claro está, el aullido de la banda. Este disco, de tan solo una duración de treinta y cinco minutos, marca sin lugar a dudas, el camino a recorrer en las próximas producciones.

La fe, perdida, yace en tumbas custodiadas por ángeles negros, que afligidos, tocan una y otra vez el tercer Long Play de The Cure, Faith, pues en las diez pistas que allí resisten, encuentran sentido a su flaqueza.

Pornography, a tientas, se escurre entre almas en pena, condenadas al destierro por la desesperación y la decadencia. Este disco, lanzado el 4 de mayo de 1982 en el Reino Unido, bajo el sello Fiction Records, tendría una edición mexicana una década después, cuando Polydor, Polygram, lo colocara en circulación con el número de catálogo, MCE 1015, 827 688 – 4.

Después de la sombría, siniestra y taciturna trilogía del Seventeen Seconds, Faith y Pornography, en sus siguientes producciones se vislumbrarían días soleados, campos verdes y floridos, alejándose de noches tristes, veredas sinuosas y lamentos nocturnos. Esos luminosos discos dejarían en el camino a efímeros músicos como integrantes de The Cure, y también, desahuciaría a miles de Godos, a quienes les habían cerrado lúgubres y siniestros castillos góticos de música, estas fortificaciones no serían abiertas hasta 1989, con el lanzamiento del Disintegration.

El 3 de agosto de 1979, Robert Smith asiste a un concierto de Throbbing Gristle, en la YMCA, de Tottenham Court Road; ahí, Chris Parry, presenta a Smith con Steve Severin, quien era el bajista de Siouxie and the Banshees. De inmediato surge una fuerte amistad que vincularía a The Cure con los Banshees, de tal manera, que el 29 de agosto de 1979, los liderados por Smith serían la banda telonera de los comandados por Siouxie Sioux.

Los siguientes años, para la dupla Smith-Severin, transcurrirían entre borracheras, planes y conciertos con sus respectivas bandas, algunos de ellos, alternando. Para noviembre de 1982, el guitarrista John McGeogh, deja a los Banshees, es entonces que Robert Smith acepta la oferta de su amigo Steve Severin, para unirse a la gira con ellos.

Para el año siguiente, Robert y Steve finalmente trabajarían juntos en un proyecto propio, formarían el grupo, The Glove, con el que lanzaron la producción, Blue Sunshine. El tercer miembro de la agrupación, fue Jeanette Landrey, una ex bailaora y coreógrafa, quien sería novia del baterista Banshee, Budgie. Landrey proporcionó la voz para la mayor parte del álbum.

De modo transitorio, Robert Smith participa con guitarras y teclados en el sexto álbum de estudio de Siouxie & The Banshees, Hyaena, lanzado con poco más de un mes de diferencia del quinto larga duración de The Cure, The Top, surgido el 1 de mayo de 1984.

Abrumado por no orquestar ni dictar la última palabra, más la fuerza del carácter de Siouxie Sioux, es que Robert Smith decide abandonar a los Banshees. Entrevistado en aquel momento, y cuestionado sobre su otra banda, respondió, “Lo que hicimos en vivo fue absolutamente brillante, pero las grabaciones no tenían la misma definición y tal vez fue un error hacer ese disco (El Hyaena). Mucho de eso es bueno, pero no es lo suficientemente coherente como para ser genial. Me siento feliz pero muy confuso”.

Algunas de las letras de las canciones en The Cure, tienen su origen en poemas o novelas, tal vez la referencia más reconocida sea la de Killing an Arab, que tiene su raíz en la novela, El extranjero, del escritor francés, Albert Camus. Las menciones al libro son muy claras, pues se puede leer que el personaje principal dispara a un árabe que permanece de pie sobre una playa (standing on a beach), después de mirar al mar (staring at the sea).

Sobre M, canción del Seventeen Seconds, Smith ha admitido que la letra deriva de otra historia, de la primera novela, también de Camus, La muerte feliz; aunque para los cercanos a la banda, es sobre la actual esposa de Smith, Mary Pool.

At Night, tiene en sus letras la influencia de Franz Kafka, el título de la pieza es el mismo que el cuento del austriaco, En la noche. Este escrito, por cierto, uno muy pequeño, inicia de la siguiente manera, “¡Hundirse en la noche! Así como a veces se sumerge la cabeza en el pecho para reflexionar, sumergirse por completo en la noche”. Mientras que la letra de Smith, comienza de la siguiente forma, “Hundido profundamente en la noche / me hundo en la noche”. La referencia es muy clara. Si leen el cuento y lo comparan con la letra de la canción, encontrarán algunas otras semejanzas.

Otra de las correspondencias literarias, proviene del título de la canción, Other Voices, que surge del nombre de la novela de Truman Capote, Other Voices, Other Rooms.

En How Beautiful You Are, pieza del Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me, una de las líneas de la canción es otra de esas letras provocadas por las lecturas de Robert Smith, en este caso, las de Charles Baudelaire, el texto que influenció la pluma de Smith, es un poema titulado, Los ojos del pobre, y en inglés, inicia de la siguiente manera, “So you would like to know why I hate you today?”, mientras que la primera línea de la letra, empieza así, “You want to know why I hate you?”.

Una más de las letradas correlaciones, es la del título, Charlotte Sometimes, que proviene de una novela para niños con el mismo nombre, de la escritora inglesa, Penélope Farmer.

The Drowning Man, es una canción más infundida por un libro, en este caso, se trata de la trilogía de Gormenghast, del escritor británico, Mervyn Peake, esta serie es del género fantástico. La pieza de The Cure, es sobre Lady Fiusha, protagonista de los libros citados, respecto a este personaje, Robert Smith declaró, “Fiusha era mi sueño. La idea de lo infinito, de lo irreal, de la inocencia moribunda”.

Y para terminar con algunas de las referencias literarias, mencionaré la canción, A Short Term Effect, que brota de las lecturas sobre psiquiatría, locura clínica y lo que Smith calsificó como, “salud mental en general”.

La gira, The Great Circle Tour 2013, arribó al aún Distrito Federal, el 21 de abril de 2013, el día del cumpleaños cincuenta y cuatro de Robert Smith, para lo cual, este último decidió romper la marca del concierto más largo, realizado por Bruce Springsteen, con una duración de cuatro horas y seis minutos. El número de canciones que se escucharon en el Foro Sol, fueron cincuenta, algo que parece irrepetible para cualquier banda.

El recital inició con Open, y cerró con Killing an Arab, en el cuarto encore, pieza con la que según los cálculos de Smith, era suficiente para sobrepasar a Springsteen. Al finalizar la maratónica presentación, Robert James reconocería que sus cuentas se quedaron cortas por tres minutos, al respectó, declaró a The Guardian, Me decepcionó un poco, mencionó Smith, porque honestamente podríamos haberlo hecho durante otra media hora6. Como haya sido, para quienes ahí estuvieron, son parte de la historia de una longeva e imperecedera cura.

La Cura inició con una pequeña dosis de post punk, luego, por tres años, permanecería en calabozos góticos, de donde sería arrebatada para ser arrojada a escaparates de proporciones mundiales, en los que ocasionalmente se postra irreverente y muestra sus oscuros orígenes, dejando disgregar sonidos que abren brecha con un teclado, que emergen, sigilosos, como un espectro que permite el afligido lamento de una línea de bajo; ambos tiran a una tumba, cavada por la desolada guitarra que espera el vuelo de una parvada de cuervos para cerrar el sepulcro, que se encuentra al final, de la calle de la fascinación.

1 Apter, Jeff, 2009, Never Enough, The story of The Cure, Londres, Inglaterra, Omnibus Press. Pag 26.

2 Apter, Jeff, 2009, Never Enough, The story of The Cure, Londres, Inglaterra, Omnibus Press. Pag 35.

3, 4 Apter, Jeff, 2009, Never Enough, The story of The Cure, Londres, Inglaterra, Omnibus Press. Pag 26.

5 Apter, Jeff, 2009, Never Enough, The story of The Cure, Londres, Inglaterra, Omnibus Press. Pag 43.

6 The Guardian, Junio 2018, consultado el 07-06-2018, https://www.theguardian.com/music/the-cure

The Cure. Una cura, imposible, de 40 años

Espero que esta respuesta no les signifique un fracaso:

recuerda siempre que la música es un área subjetiva,

de modo que cuando vendas tu primer millón de álbumes,

sabrás que estábamos equivocados1.

Tony Hale, productor de Radio One. Junio 29, 1978.

La Cura de Robert James Smith. ¿Realmente, cuando inicia?

Los elementos químicos de La Cura de Smith, nacido en 1959, tienen diversos orígenes, uno de ellos, es suministrado por el hermano mayor, quien hacía sonar en el hogar familiar, Help!, álbum de 1965 de los Beatles. Otra de las dosis que contendría la fórmula como componente base, serían los Stones, a los que Robert escuchaba en las escaleras de su casa, específicamente, afuera de la habitación de su hermana Margaret. Desde esa infancia, el niño Robert Smith, de 10 años, sería impactado por el músico Nick Drake.

Pero lo que realmente hizo explotar la receta de La Cura, ocurrió un 6 de julio de 1972, ese día, el preadolescente Robert, sería impactado por lo transmitido en el programa de televisión, Top Of The Pops, un andrógino David Bowie, interpretaba Starman, sobre esta presentación, años después, Smith insiste que cualquiera que tuviera su edad, 13 años, recordaría el evento, “como el asesinato de Kennedy”. Así, de esa trascendencia2.

Las primeras prácticas de laboratorio para La Cura, se llevan a cabo en el salón de música de la Notre Dame Middle School, donde Michael Dempsey, Robert Smith y Laurence Toulhurst, se volaban las clases para juguetear con los instrumentos musicales, con los que Laurence tocó, Whiter Shade Of Pale, y Heart Of Gold, de Neil Young. En esos años de primaria, Smith conoce a Tolhurst en el camión escolar, mientras que Dempsey y Robert, son unidos por su afición a las guitarras. Esta tercia de niños, después de sufrir infecciones y heridas, conformarían La Cura.

Bullendo los elementos descritos, habría compuestos adicionales que continuarían desarrollando la fórmula para La Cura; uno de ellos, es cuando Robert James deja las clases de piano, pues la superioridad musical de su hermana, Janet, lo frustra, así que cambia de instrumento, y elige la guitarra, donde la genio musical de la familia, no era una amenaza, ya que las pequeñas manos de la pianista, no encerraban el brazo de la guitarra. El complemento final para Robert, sería un regalo navideño del año 1972, una baratija de Woolworth, una guitarra, Top 203.

Con los enlaces definidos de la formulación, surge la primera banda que formó Robert Smith, en 1973, a la edad de 13 años, con dos de sus hermanos, Janet, la menor, y con el mayor, el hermano hippie, Richard, más algunos amigos, se hacían llamar, por razones aún desconocidas, The Crawley Goat Band4.

El siguiente grupo de Smith, surgiría en el mismo año con el nombre de, The Group, pues eran la única banda en la escuela, la Saint Wilfrid, en la que iniciaban a cursar la instrucción media5; el nombre y la agrupación, también tendrían una efímera vida. Pues en abril de 1973, una distinta formación estaba lista para hacer su debut público, aun cuando únicamente tocarían una pieza en el salón de música de la escuela; la alineación fue la siguiente, Robert Smith, al piano; Laurence Tolhurst, en la batería; Alan Hill, en el bajo; Michael Dempsey y Marc Ceccagno, en las guitarras y voz; entones surgió The Obelisk. Sobre la pieza ejecutada, nadie la recuerda. Respecto al concierto, Tolhurst aludió en 2005, Fue una pesadilla completa, pero bastante interesante6.

Posterior a este desastroso debut, pasarían poco más de dos años para la regeneración de The Obelisk, esta ocasión, con el nombre de Malice, Malicia en español, quienes tendrían su primer ensayo, el 23 de enero de 1976, en St. Edward´s Church, en Crawley, Sussex, Inglaterra. Los integrantes fueron Robert Smith, guitarra; Marc Ceccagno, guitarra; Michael Dempsey, bajo; Graham, batería, y el hermano de Graham en la voz, los parientes tenían esos puestos pues eran los únicos quienes tenían una batería, un micrófono y un amplificador. Esta vez con mayor decisión, designaron los jueves para ensayar, menciona Robert Smith en la primera biografía autorizada, Ten Imaginary Years.7

Tres meses después, en abril, surgen más cambios, los hermanos Graham son expulsados de la banda, entonces el puesto de baterista y vocalista, es ocupado por Laurence Tolhurts. En octubre, el cuarteto Malicia, contaba con un ensayado repertorio de covers, que incluían piezas de Bowie, Hendrix y Alex Harvey, sobre este último, Smith asegura, “la gente menciona a Iggy Pop como el primer punk original, pero ciertamente, en Gran Bretaña, el precursor del movimiento punk, es Alex Harvey”. En 2002, The Cure haría una versión de Alex Harvey, de la pieza, The Faith Healer.

Para este entonces, Marc Ceccagno, él único estudiante negro en la escuela, más atraído por el jazz, deja la banda, es entonces que, recomendado por Tolhurst, ingresa Paul Stephen Thompson, pues su hermana, Carol, salía con Laurence. Después, Thompson, se casaría con Janet, la hermana de Smith8. Paul Stephen, o Porl, llamado así por sus amigos, era un reconocido guitarrista local.

El primer concierto de Malice, fue el 18 de diciembre de 1976, en la fiesta de navidad de la empresa Upjohns, en la que trabajaba como gerente el papá de Robert, en esa presentación no pudieron exhibir su nombre, el de Malice, pues era mucho para la sociedad conservadora en la que vivían. Además, por si fuera poco, tocaron desenchufados, es decir, fue también su primer concierto unplugged, así que tocaron con guitarras acústicas y un bongo, los presentes, una audiencia mayormente de empleados, aplaudió muy políticamente correcta, pues estaba en el escenario el hijo de su jefe, recuerda Tolhurst.

Para sanar las heridas de La Cura, Malice tocaría dos días después en otra fiesta de fin de año, interpretarían Foxy Lady y Wild Thing, con Tolhurst en las voces; además de, Suffragette City, de David Bowie; Jailbreak, de Thin Lizzy y solo una pieza original, A night like this, que estaría en el álbum de The Cure, The Head on the door, de 1985. Este sería el primer concierto electrificado de La Malicia, banda que cicatrizaría y resurgiría como The Cure. Para Laurence Tolhurst, como mencionó en su cuenta de twitter el 20 de diciembre de 2017, este concierto, como no fue un unplugged, consideró sería el primero, el que marcaría la diferencia. 

41 years ago today we played our first gig as the band that would become the Cure. The reason I say that is because the one two days before was rather like “ unplugged” no kit and acoustic guitars. The wilfrids gig had drums and amplified guitars. The Cure sound was started!

— Lol Tolhurst (@LolTolhurst) 20 de diciembre de 2017

En esos meses de Malicia, los remedios aplicados se suministraban ocurrentemente, al menos, por su efecto, eso parecían. Martin, un periodista local del Crawley Observer, fue el vocalista durante algunas presentaciones, en la primera de ellas, se apersonó sin ensayar, por lo que no atinaba a cantar la letra que interpretaba el resto de la banda.

Otro de esos conciertos fallidos, sucede en diciembre de 1976, también provocado por la intervención del vocalista, en este caso, cuando Laurence Tolhurst toma el micrófono para intentar cantar una pieza que le correspondía, Wild Thing, claro que, no contaba con que Porl Thompson, sintiera habían profanado a Hendrix, siendo la única manera de exculparlo, con un puñetazo que dio blanco en Laurence. El reportero del Crawley Observer, el vocalista base, al sentir en carne propia la infección, sentenció, “a la mierda”, y abandonó esa cura intratable.

La Cura sería atendida con otra receta que vislumbraba menos inestabilidad, esa prescripción, surgiría en enero de 1977, en la cocina de los padres de los Smith, durante una reunión de los incurables, lidiaban con la necesidad de cambiarse el nombre, bautizo que no fue tan complicado, pues una de sus canciones originales, Easy Cure, original de Tolhurst, les facilitaría el trabajo, dejando el homónimo de esa pieza, es decir, Easy Cure.

La infección de La Cura tenía supurando a sus cuatro componentes, Robert Smith, Porl Thompson, Laurence Tolhurst y Michael Dempsey, esa infección ardía pues aún no contaban con vocalista. Aun cuando hubo ciertos alivios en las voces, en marzo, por ejemplo, el paliativo fue Gary X. En abril, justo un día después del cumpleaños de Smith, un 22 de abril, haría su debut en público, en el local Saint Edward’s Hall, solo como una Cura Fácil, Peter O´Tool, homónimo del actor.

El tratamiento para no padecer una enfermedad sin cura que los dejara en el anonimato, surge en mayo, Easy Cure responde a un anuncio publicado en la revista Melody Maker, una compañía disquera alemana, la más importante en el género del pop, Hansa Records, solicitaba bandas emergentes. Días después, Smith llamó al número anunciado, agendando una audición en los Morgan Studios, de Londres, un 13 de mayo de 1977. Posteriormente, los ingleses de la Cura Fácil, y los alemanes de la enfermedad pop, cerraron un trato, sin cura, pues las desavenencias vendrían cuando los ejecutivos de Hansa Records, propondrían a Easy Cure, convertirse en una banda prefabricada que solo devengara recursos económicos.

Para agravar el virus, el 12 de septiembre, el vocalista, Peter O’Toole, se retiró de la banda, pues el rock and roll no era vida para él. Es entonces que Robert Smith, decide hacerse cargo del puesto de cantante, ¿qué podía ser peor? De esta manera, Easy Cure sería un grupo instrumental por algunas semanas, hasta que una Cura Fácil surgió en un show gratuito el 9 de octubre, en Queen’s Square, en Crawley. Este suceso fue documentado filmográficamente por el padre de Robert, Alex Smith, quien se colocó al frente del escenario con una cámara Super 8, documentando el espectáculo más grande de la carrera de Easy Cure hasta ese momento. La grabación aparecería en el video que acompaña a su primera recopilación, Staring At The Sea: The Images.

En esos meses de infección alemana, para intentar lograr una cura, fácil o difícil, los liderados por Robert Smith, gozaban de una residencia en The Rocket, bar que tenía en su audiencia, a un público cautivo que asistía por el talento y ostentoso trabajo de Porl Thompson. De ese tiempo, se conservan grabaciones, como la de Heroin Face, grabada en diciembre de 1977.

La ruptura definitiva entre los ingleses de la Cura Fácil, y los alemanes de la enfermedad pop, es el 29 de marzo de 1978, cuando Easy Cure no cede a las insistencias de Hansa Records de dejar a un lado Killing An Arab, como primer sencillo. Para los alemanes, el título de la canción era demasiado ofensivo. Lo rescatable de esta infecciosa relación, fueron las 1,000 libras que cobraron al firmar contrato y las grabaciones que surgieron de tres sesiones de estudio.

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Durante abril, La Cura Fácil convalecía por la falta de sello discográfico, pero al mismo tiempo vislumbraba un remedio definitivo, pues Robert Smith, y el bajista de Lockjaw, Simon Gallup, desarrollaban aún más sus vínculos. En este mismo mes, Smith compra un órgano Bon Tempi y un amplificador WEM, para vivificar el desmejorado sonido de su guitarra, ya que había escuchado el My Aim Is True, de Elvis Costello, de ese modo, Robert James, confesó, “Eran los sonidos que quería“. No así los de de Porl Thompson, que se negaba a tocar los acordes que sugerían para él. Entonces consiguieron un acuerdo y el 3 de mayo, el guitarrista principal de Easy Cure, deja la banda.

En esos días, cuando las heridas parecían abrirse en lugar de cerrarse, se apandillan para lamerlas, entonces zambullen una medicina más, esta sí, definitiva, no más Curas Fáciles, esa ocasión, simple y llanamente, toman La Cura irreversible. El nombre de Easy Cure irritaba a Robert Smith, de hecho lo odiaba, incluso le parecía muy norteamericano, “muy hippysh”, así que rebautizó a su banda, simple y llanamente, como The Cure9.

Resuelto definitivamente el nombre del trío, y con efectivo en los bolsillos suministrado por Ric Gallup, el hermano mayor de Simon, acuden un 27 de mayo de 1978, a los Chestnut Studios, en Sussex, Inglaterra, para grabar cuatro demos, de los que surgiría la neurálgica, Boys Don´t Cry, pieza compuesta meses atrás10.

Y así, sin que los niños lloren, el tratamiento para La Cura, estaba dispuesto para Robert Smith, Laurence Tolhurst y Michael Dempsey.

1 Respuesta de rechazo que recibió Robert Smith por parte de Tony Hale, productor del programa Radio One, de la BBC.

2 Apter, Jeff, 2009, Never Enough, The story of The Cure, Londres, Inglaterra, Omnibus Press. Pag 29.

3, 4, 5 Apter, Jeff, 2009, Never Enough, The story of The Cure, Londres, Inglaterra, Omnibus Press. Pag 41.

6 Apter, Jeff, 2009, Never Enough, The story of The Cure, Londres, Inglaterra, Omnibus Press. Pag 42.

7, 8 Apter, Jeff, 2009, Never Enough, The story of The Cure, Londres, Inglaterra, Omnibus Press. Pag 51.

9 Apter, Jeff, 2009, Never Enough, The story of The Cure, Londres, Inglaterra, Omnibus Press. Pag 79.

10 Apter, Jeff, 2009, Never Enough, The story of The Cure, Londres, Inglaterra, Omnibus Press. Pag 85.

Banda Sonora 101: Cine y rock en los 80

Continuamos con los festejos por el aniversario de Rock 101, así que en esta ocasión nos vamos a echar un clavado a los 80, periodo del cual seleccionamos un grupo de 20 películas con bandas sonoras emblemáticas y que de algún modo se convirtieron en referentes de esa década.

Esta selección, lo aclaro desde el principio, no pretende ser una compilación de “lo mejor del cine rock de los 80.” Simplemente es un grupo de películas de diversa calidad pero que tienen un elemento en común: grandes bandas sonoras.

En esta curaduría de soundtracks ochenteros conviven David Bowie, Vangelis, Pink Floyd, Stewart Copeland, Talking Heads, Iggy Pop, Prince, Peter Gabriel, The Cure, Los Lobos, el gran Ennio Morricone y hasta el Dúo Dinámico.

Aquí la selección:

CHRISTIANE F (1981)
El cineasta alemán Uli Edel tiene dos películas memorables: CHRTISTIANE F (1981), sobre la adicción a las drogas duras de una jovencita en Berlín y con la participación de David Bowie en la banda sonora, y LA BANDA BAADER MEINHOF (2008), sobre el grupo terrorista epónimo y la cual también cuenta con música de altos vuelos. En CHRISTIANE F hay una secuencia memorable en la que la protagonista asiste a un concierto en el que David Bowie canta en vivo y completa “Station to Station”.

 

BLADE RUNNER (1982)
Dirigida por Ridley Scott, BLADE RUNNER se estrenó el 7 de septiembre de 1982 en el festival italiano de Venecia. Brillante adaptación de la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick, esta película marcó, como lo hizo en su momento 2001: ODISEA DEL ESPACIO de Kubrick, un antes y un después en el cine de ciencia ficción. La música original es obra del griego Vangelis. Una película inmortal con una gran banda sonora.

 

PINK FLOYD THE WALL (1982)
PINK FLOYD THE WALL (1982) es un clásico indiscutible del cine-rock y un referente obligado de principios de los 80. Dirigida por Alan Parker y protagonizada por Bob Geldof (Mr. Pink), esta película lleva al lenguaje cinematográfico la obra musical concebida por el master Roger Waters y compañía. Es uno de los pocos casos en la historia del cine que la música original antecede a la película, ya que el filme parte del álbum The Wall, publicado en noviembre de 1979. Las secuencias de animación son obra del ilustrador Gerald Scarfe y Roger Waters. La música lo es todo.

 

RUMBLE FISH (1983)
Pequeña gran obra maestra de Francis Ford Coppola, RUMBLE FISH se estrenó el 7 de octubre de 1983 en el festival de Nueva York. La protagonizan Mickey Rourke (The Motorcycle Boy), Matt Dillon (Rusty James) y Diane Lane (Patty), y la música original es obra de Stewart Copeland, entonces baterista de The Police, hoy un consagrado compositor de música para cine que ha trabajado en decenas de películas. Sin duda ésta es una de mis películas favoritas del gran Francis Ford Coppola, autor de clásicos como la trilogía EL PADRINO, APOCALIPSIS AHORA, DRÁCULA… También ese año Richard Loncraine hizo una adaptación de Brimston & Treacle con música original de The Police y con Sting como protagonista.

 

STOP MAKING SENSE (1984)
Tal vez el único cineasta que ha logrado competir con el maestro Scorsese en materia de conciertos en vivo es Jonathan Demme en el clásico STOP MAKING SENSE (1984). Mediante un manejo de cámaras perfectamente coordinado, Demme logró captar a los Talking Heads, y en particular al líder de la banda, David Byrne, en uno de sus mejores momentos: una serie de tres conciertos en diciembre de 1983 en el teatro Pantages, en Hollywood. La banda sonora de esta película-concierto es una maravilla.

 

REPO MAN (1984)
Una película bien extraña dirigida por Alex Cox con Emilio Estévez y Harry Dean Stanton como protagonistas. La historia es ésta: Otto, un joven punk que acaba de perder su trabajo, se vuelve un repo man o recuperador de autos robados. De pronto se ve implicado en una investigación del gobierno gringo sobre una sustancia extraterrestre que provoca extraños efectos a quienes la observan. La banda sonora es una joya del punk con rolas de Iggy Pop, Black Flag, Suicidal Tendencies, The Plugz, Circle Jerks. La secuencia inicial de créditos, con “Repo Man” de Iggy Pop, es un gran momento del rock en el cine.

 

ONCE UPON A TIME IN AMERICA (1984)
ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA es una de las películas sobre mafiosos que más me gustan. Dirigida por el italiano Sergio Leone y protagonizada por Robert DeNiro y James Woods, se estrenó el 20 de mayo de 1984 en Cannes. Retrato de la vida de un grupo de mafiosos judíos en Nueva York, esta película cuenta con una banda sonora impresionante, obra del genio Ennio Morricone y que nada tiene que ver con el rock. Un portento de la década de los 80.

 

PURPLE RAIN (1984).
Es posible decir que PURPLE RAIN (1984) es una heredera del cine rocanrolero de los años 50 del siglo pasado, época en la que algunos avispados productores de cine hicieron grandes negocios llevando a los ídolos musicales del momento a la pantalla grande. Ejemplo: Elvis Presley. Dirigida por Albert Magnoli, PURPLE RAIN no es una obra de arte del cine ochentero ni la actuación de Prince mereció el Oscar, pero lo cierto es que la música y el diseño de producción de esta película son un referentes claros de la década de los 80.

 

PARIS, TEXAS (1984)
Wim Wenders ganó la Palma de Oro en Cannes en 1984 por PARIS, TEXAS. Un hombre camina por el desierto de Texas sin recordar quién es. Su hermano lo busca e intenta que recuerde cómo era su vida cuatro años antes, cuando abandonó a su mujer y a su hijo. A medida que va recuperando la memoria y se relaciona con personas de su pasado, se plantea la necesidad de rehacer su vida. La música original es obra de Ry Cooder.

 

THIS IS SPINAL TAP (1984)
Realizado por Rob Reiner en 1984, THIS IS SPINAL TAP es un falso rockumental al que se le rinde culto desde su estreno. Se trata de una hilarante parodia sobre la desastrosa gira americana de los británicos SPINAL TAP, una falsa banda de heavy metal en decadencia que tiene la fama de ser la más ruidosa de Inglaterra. Este filme se burla de todas las costumbres, poses, bobadas y ridiculeces del mundo del rock.

 

FOOTLOOSE (1984)
FOOTLOOSE, realizada por Herbert Ross en 1984, es una película sobre y para jóvenes que cuenta la siguiente historia: Un estricto pastor prohíbe que se baile en un pueblo del medio oeste de EE. UU. Un joven (Kevin Bacon), amante de la música y el baile, decide hacer algo al respecto y de pasada enamora a la hija del pastor. Ja. Todo un éxito de los años 80, con una banda sonora de pies sueltos.

 

PELOTÓN (1986)
PELOTÓN (1986) es la primera entrega de la trilogía de Oliver Stone sobre Vietnam, la cual se completa con NACIDO EL 4 DE JULIO (1989) y EL CIELO Y LA TIERRA (1993). Se trata de una potente película antibélica sobre las andanzas de un pelotón del ejército de EE. UU. durante la guerra de Vietnam. En la banda sonora: The Doors, Smokey Robinson, Jefferson Airplane, Otis Redding…

 

BLUE VELVET (1986)
Realizada por David Lynch en 1986, BLUE VELVET es un thriller desorbitado y fantasmal que se convirtió de inmediato en un filme de culto. Lynch, desde sus primeras películas, demostró ser un cineasta de ruptura que se mueve con total naturalidad en el mundo de lo onírico. En su libro de memorias LINTERNA MÁGICA, el sueco Ingmar Bergman escribió: “cuando el cine no es documento, es sueño.” Pensemos en las películas de Buñuel, Kurosawa y Tarkovsky, por mencionar a tres de los grandes soñadores de la historia del cine. El caso es que Lynch es un cineasta que se mueve como pez en el agua en el mundo de los sueños y que al mismo tiempo ha profundizado en los rincones más oscuros de la naturaleza humana. BLUE VELVET o TERCIOPELO AZUL es una película que vuela en el sentido figurado y cuya música original es obra de Angelo Badalamenti. Comparto una escena en la que Roy Orbison canta en directo “In Dreams”.

 

FULL METAL JACKET (1987)
El cine de la segunda mitad del Siglo XX sería otro sin la obra de Stanley Kubrick. FULL METAL JACKET es una gran película bélica antibélica sobre un grupo de reclutas que se prepara, bajo las órdenes del psicópata e inmisericorde sargento Hartman, para ir a la guerra de Vietnam. Un poderoso alegato en contra de la violencia y la milicia. La música original es de Vivian Kubrick y el soundtrack trae piezas de The Dixie Cups, Nancy Sinatra, The Trashmen y Goldman Band.

 

THE CURE IN ORANGE (1987)
Los días 8, 9 y 10 de agosto de 1986, The Cure se presentó en el Teatro Naranja de Valcouse, Francia. Estos conciertos fueron filmados por el cineasta Tim Pope, quien a partir de ese extraordinario material armó una película-concierto fundamental del cine rock de los 80: THE CURE IN ORANGE (1987).

 

LAS ALAS DEL DESEO (1987)
Por LAS ALAS DEL DESEO Wim Wenders ganó el premio a mejor director en Cannes 1987. Una película portentosa sobre ángeles en Berlín con una banda sonora tan brillante como compleja, que incluye a Nick Cave & The Bad Seeds, Crime & The City Solution, Laurie Anderson, Tuxedomoon… Hay una secuencia inmortal en la que Nick Cave canta “The Carny” y luego “From Her To Eternity” mientras el ángel Cassiel le brinda consuelo.

 

LA BAMBA (1987)
Realizada por Luis Valdez en 1987, LA BAMBA es un filme biográfico sobre Ritchie Valens, una joven promesa del rocanrol latino que murió en un accidente aéreo a los 17 años. La banda sonora incluye música original de Carlos Santana y el soundtrack trae versiones de rolas del repertorio de Valens por Los Lobos, más dos piezas de Bo Diddley y Brian Setzer.

 

LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO (1988)
Martin Scorsese es uno de los mejores directores de cine en activo. Su trayectoria como realizador es impresionante y su buen gusto musical es evidente a lo largo de toda su filmografía. En 1988 encargó a Peter Gabriel la música original de la polémica película LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO (1988).

 

¡ÁTAME! (1989)
Dirigida por Pedro Almodóvar, ¡ÁTAME! tuvo su premier mundial el 12 de diciembre de 1989 en Madrid y de ahí brincó a Berlín en febrero, donde inició un exitoso recorrido por varios festivales internacionales. La lista de premios es larga. Con Victoria Abril, Antonio Banderas y Loles León en los estelares, ¡ÁTAME! cuenta la historia del secuestro de una actriz porno por parte de un admirador medio chiflado pero en realidad inofensivo. Inmortal la escena cuando los tres protagonistas cantan “Resistiré” del Dúo Dinámico.

 

DO THE RIGHT THING (1989).
Spike Lee es uno de los directores afroamericanos más influyentes y talentosos. En 1989 hizo una de sus mejores películas, DO THE RIGHT THING, y escena en la que suena Fight the Power, de Public Enemy, es una locura.

 

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El soundtrack de la vida – no eres tú, soy yo

Por alguna razón que es muy difícil explicar, nos encanta embarcarnos relaciones en las que sabemos que no hay ninguna posibilidad de éxito, sin embargo, no por razones pedagógicas o por lo menos científicas lo hacemos de todos modos; pura y absoluta necedad o necesidad humana (la línea que las separa es muy delgada) y la mayor de las veces, por simple y llana calentura, pero siempre terminamos en esa área llamada no eres tú, soy yo.

Hago un paréntesis para poner en contexto que lo que me trajo hasta aquí, es la frase ‘High and Dry’, que podría traducirse como “que te dejen [email protected]”; una situación en la que a nadie nos gusta estar, pero que no podemos evitar provocar. El instinto humano de supervivencia nos hace actuar de forma reprochable y hacer al prójimo, lo que odiamos nos hagan a nosotros mismos.

En febrero de 1995 Radiohead lanzó en el Reino Unido como segundo sencillo doble de su álbum The Bends, High and Dry, una rola que según el propio Thom Yorke, nunca estuvo en los planes de la banda ser lanzado. En una entrevista, el líder de la banda británica se refiere a ‘High and Dry’ como ‘una canción muy Rod Stewary’ y habla de cómo la disquera insistió en lanzar el sencillo, algo con lo que la banda nunca estuvo de acuerdo.

 

‘High and dry’ fue un éxito, pero todos sabemos que las situacianes forzadas no siempre funcionan así, la mayor parte de las veces iniciamos con grandes expectativas y en algún momento del camino nos damos cuenta que las cosas no llevan el rumbo o el ritmo que queremos y es cuando decidimos abortar la misión.

Una decisión unilateral siempre es la más complicada, aunque dudo mucho de las que se publicitan como “de mutuo acuerdo”, y cuando la decisión está tomada, no hay argumento que pueda superar al duro y cruel “no eres tú, soy yo”, y por más que nuestro corazón se rompa al terminar una relación de dos años, dos meses o dos semanas nos aferramos a nuestro deseo de ser libres sin importar que tan infelices esto nos haga.

No hay una rola que capte este sentimiento como lo hace ‘A Letter to Elise’ del álbum ‘Wish’ de The Cure, inspirada , según el propio Robert Smith en ‘Cartas a Felice’ de Franz Kafka y coincidentemente, un sencillo que tampoco iba a ser incluido en dicho álbum, principalmente por la insistencia del ex baterista Boris Williams.

 

 

Dejar a alguien [email protected] (high and dry) no es lección suficiente para nosotros y ya sea el tiempo o nuevas oportunidades nos hacen embarcarnos en otras aventuras, siempre pendiendo de un hilo como en la canción de Joy Division, ‘Love Will Tear Us Apart’ de 1980, escrita por Ian Curtis quien se suicidara un mes antes de que el sencillo fuera lanzado.

Hay dos versiones del origen de esta rola, una que es un relato autobiográfico del triángulo amoroso en que Curtis estaba metido entre su esposa Deborah y una groupie belga, y la otra es que es una desafiante respuesta a ‘Love Will Keep Us Together’ de Captain and Tennille. Cualquiera de las dos opciones no cambia el hecho de que es una rola cruda y realista que nos hace ver que el amor no es para siempre y que vivimos en constante peligro de estar del otro lado y que en lugar de ser nosotros, sea alguien más quien nos quiera dejar [email protected] y en la desesperanza.

 

Banda Sonora – cine-rock de 2006 a 2010

En los primeros cuatro programas de Banda Sonora 101 hicimos un amplio recorrido por la historia del cine-rock, desde sus inicios en 1955 hasta el 2005. Así que a la fecha llevamos 50 años de historia de rock en el cine y hemos hablado de más de 80 películas del género.

Ahora vamos a revisar el segundo lustro del siglo XXI, es decir, de 2006 a 2010. Ya verán qué buenas películas y qué buenos soundtracks se hicieron en este periodo. Vamos a avanzar de manera cronológica, año por año, y voy a comentar las películas que considero más representativas de este lustro.

Viajemos entonces en el tiempo para ubicarnos a finales de 2005, justo cuando el cine está transitando al formato digital y como resultado hay un aumento importante en el número de películas producidas al año.

Aquí empieza el recorrido:

NO TUVO TIEMPO: LA HURBANISTORIA DE ROCKDRIGO (2005)
A finales de 2005 y principios de 2006 llegó a un puñado de salas en la CDMX. Retrato fílmico de Rockdrigo González, el Profeta del nopal, y del movimiento rupestre, esta película pasó casi inadvertida salvo por su exhibición en la Cineteca Nacional. Hoy, a la luz de la historia, se muestra como un documento fundamental del cine-rock mexicano.

 

GLASTONBURY (2006)
En 10 de febrero de 2006 se estrenó en el festival de Berlín el documental GLASTONBURY, de Julien Temple, filme celebratorio del 30 aniversario del festival musical más importante de Inglaterra. No se editó soundtrack pero Temple registró para la historia las actuaciones de Björk, Morrissey, Primal Scream, David Bowie, Coldplay, Nick Cave, Blur y Pulp.

 

loudQUIETloud: A FILM ABOUT THE PIXIES (2006)
El 2 de mayo de 2006 se estrenó en el festival de Tribeca un documental que me vuela: loudQUIETloud: A FILM ABOUT THE PIXIES. Esta película registra el tenso y triunfal reencuentro de Pixies pero visto desde adentro, en el día a día, ya en ensayos y conciertos o hasta en el autobús de giras y a la hora de la comida. El registro audiovisual es histórico.

 

MARIE ANTONIETTE (2006)
De Tribeca vamos al festival de Cannes donde el 24 de mayo de 2006 se estrenó MARIE ANTONIETTE, de Sofía Coppola. Un retrato pop de la opulencia y frivolidad que imperaban en el palacio de Versalles justo antes de la Revolución Francesa de 1789. Lo increíble es que es una película de época, ambientada en el siglo XVIII, pero musicalizada con rolas de The Strokes, New Order, The Cure, Bow Wow Wow, Siouxie & The Banshees, Gang of Four…

 

AMERICAN HARDCORE (2006)
Vamos ahora con un documental bien poderoso que se estrenó en marzo de 2006 en el festival de Tesalónica, Grecia. Me refiero a AMERICAN HARDCORE. Dirigido por Paul Rachman, esta película cuenta la historia del punk rock gringo de 1980 a 1986. La banda sonora trae un montón de rolas porque todas duran máximo un minuto.

 

ROCK THE BELLS (2006)
Regresamos al festival de Tribeca de 2006, donde el 28 de abril se estrenó una película muy importante para el mundo del Hip Hop: ROCK THE BELLS, de Denis Hennelly, documental sobre la organización y realización de la última tocada de Wu-Tan Clan en el Rock The Bells Hip Hop Festival.

 

JOE STRUMMER: THE FUTURE IS UNWRITTEN (2007)
El 20 de enero de 2007, en el festival de cine independiente Sundance, se estrenó uno de los mejores rockumentales de la historia: JOE STRUMMER: THE FUTURE IS UNWRITTEN, de Julien Temple. Nuevamente Julien Temple, un crack del cine-rock, ahora con un magistral retrato fílmico de quien fuera delantero de The Clash y The Mezcaleros. Peliculón con una banda sonora inmortal.

 

JOY DIVISION (2007)
Se exhibió en México en el ciclo Rock en el Cine de la Cineteca y en la gira de documentales Ambulante de 2008. Dirigido por el británico Grant Gee, sin duda JOY DIVISION es el mejor documental sobre la banda titular que se ha hecho.

 

CONTROL (2007)
CONTROL se estrenó el 17 de mayo de 2007 en Cannes. Es una adaptación fílmica de la autobiografía de Deborah Curtis, viuda de Ian Curtis, vocalista de la banda post punk Joy Division. La dirige el legendario fotógrafo Anton Corbijn. Un retrato en blanco y negro de la corta vida de Curtis y su banda Joy Divison, después New Order.

 

PUNK’S NOT DEAD (2007)
¿Sigue vivo el espíritu contestatario del punk de los 70s o el punk actual es sólo moda? PUNK’S NOT DEAD (2007) responde a ésta y otras preguntas sobre el género a treinta años de su irrupción. La banda sonora está repleta de cañonazos del género.

 

I’M NOT THERE (2007)
Y para cerrar el 2007 con una joya vamos al festival italiano de Venecia donde se estrenó uno de los filmes biográficos más originales de la historia: I’M NOT THERE, de Todd Haynes, un retrato multifacético de Bob Dylan, con interpretaciones de Cate Blanchette, Christian Bale, Richard Gere, Ben Wishaw y Heath Ledger. Para el soundtrack Todd Haynes armó un supergrupo llamado The Million Dollar Bashers y encargó covers a puro big shot.

 

ANVIL!: THE STORY OF ANVIL (2008)
Empezamos el 2008 en el festival de cine independiente Sundance, donde el 18 de enero se estrenó THE STORY OF ANVIL, película que, como su nombre lo indica, cuenta la historia de la banda metalera canadiense Anvil, fundada en 1978 por dos personajazos: Rob Reiner y Lips. Tras una gira por Europa, Anvil decide sacar disco nuevo… Una película llena de humor involuntario sobre una banda influyente pero que nunca tuvo éxito comercial.

 

IT MIGHT GET LOUD (2008)
Vamos al festival de Toronto de 2008, donde se estrenó el 5 de septiembre una película que ya puede ser considerada un clásico del cine-rock: IT MIGHT GET LOUD. Dirigido por Davis Guggenheim, este es un documental sobre el sonido de la guitarra eléctrica con Jimmy Page, The Edge y Jack White como protagonistas. Enormes momentos musicales en la banda sonora, sobre todo cuando tocan juntos los tres.

 

ROLLING STONES: SHINE A LIGHT (2008)
Otra película fundamental del año 2008, estrenada en el festival de Berlín, es ROLLING STONES: SHINE A LIGHT, del gran Martin Scorsese, quien es el maestro de maestros cuando de filmar un concierto en vivo se trata.

 

WHITE STRIPES: UNDER GREAT WHITE NORTHEN LIGHTS (2009)
La siguiente película es de 2009 y se llama WHITE STRIPES: UNDER GREAT WHITE NORTHEN LIGHTS. Resulta que en 2007 The White Stripes (Jack White y Megg White) se fueron de gira por Canadá y los siguió el director de videos Emmet Malloy, quien armó una película bien interesante sobre la banda, las personalidades opuestas del dúo, un Jack White genial y extrovertido y una Meg White silenciosa y tímida. Esta película se estrenó con mucho éxito el 18 de septiembre de 2009 en el festival de Toronto.

 

IRON MAIDEN: FLIGHT 666 (2009)
La siguiente película se estrenó en el BAFICI 2009, el festival de cine independiente de Buenos Aires, Argentina. IRON MAIDEN: FLIGHT 666 es un documental que sigue la gira mundial de Iron Maiden de 2008 por India, Australia, Japón, Estados Unidos, México, Sudamérica… y el viaje es a bordo del Boing 757 de la banda… ¿Y quién creen que pilotea el avión? ¡Bruce Dikinson, el vocalista de Iron Maiden!

 

TAKING WOODSTOCK (2009)
Continuamos el viaje y nos ubicamos el 16 de mayo de 2009 en el festival de Cannes, día del estreno mundial de TAKING WOODSTOCK, película dirigida por Ang Lee y que recrea en tono de comedia la organización del icónico festival sesentero. Una película menospreciada por la crítica pero que guarda sin duda un valor sentimental sobre la nostalgia de una época donde la consigna eran paz, amor… y mucho rocanrol.

 

OIL CITY CONFIDENTIAL (2009)
Y para terminar el 2009, vamos al London Film Festival, donde el 20 de octubre se estrenó otro peliculón de Julien Temple: OIL CITY CONFIDENTIAL, un documental sobre Dr. Feelgood, banda británica de principios de los 70s que rockeaba durísimo.

 

SCOTT PILGRIM VS. THE WORLD (2010)
Empezamos el 2010 en el Fantasia International Film Festival de Canadá. Ahí se estrenó SCOTT PILGRIM VS. THE WORLD, del británico Edgar Wright, una película que rinde culto a los videojuegos pero con toda la actitud del cine-rock. El soundtrack es una bomba: Sex Bob-Omb, Frank Black, Beck, T. Rex, Metric, The Bluetones, The Rolling Stones… uff

 

TRON LEGACY (2010)
Dirigida por Joseph Kosinski, esta película tiene música original (y escena inmortal) de Daft Punk. Pienso que la música de esta película, como la historia que cuenta, es de otro mundo (soy fan desde la original).

 

SEGUIR SIENDO (2010)
Los cineastas Ernesto Contreras y José Manuel Craviotto convivieron unos 700 días con los integrantes de Café Tacvba para realizar SEGUIR SIENDO (2010), un rockumental que resume los primeros 20 años de la banda. La música de esta película es una gran antología de Café Tacvba.

 

NACO ES CHIDO (2010)
Dirigida por Sergio Arau, NACO ES CHIDO es un autorretrato de Botellita de Jerez como sólo ellos lo saben hacer. Una película muy divertida con grandes momentos musicales. Para el soundtrack invitaron a un montón de artistas que hicieron covers de sus rolas.

Shame – ‘Songs Of Praise’

Días antes de estas pérdidas en el universo sonoro, salía al mercado en el Reino Unido el debut de un puñado de chamacos del sur de Londres conocidos precisamente como Shame. Sin tanta sorpresa porque este combo ya se había ganado un nombre tiempo antes gracias a su actitud sucia, pretenciosa y despreocupada. Llamados a ser los nuevos salvadores del rock en la isla, cosa que a los ingleses les encanta hacer cada que sale un grupo nuevo y amenaza con conquistar el mundo.

Pasaron los primeros meses del año y bastantes cosas sucedieron musicalmente, principalmente aquellas por las que sentimos pena y tristeza debido al deceso de personajes que influyeron directa e indirectamente en el camino de la música. Y sí, es una pena la repentina partida de Dolores O´Riordan por todo lo que conlleva y los recuerdos que resaltan en la mente cada que un músico y figura pública de talla popular, se nos adelanta. Sin embargo, también es una pena que personalmente el mejor recuerdo de Dolores y los Cranberries sea la versión a ‘Zombie’, de cuando jugábamos a ser rockers. Gaby (la chica que se aventaba las voces) la verdad lo hacía muy bien y se notaba que sentía la rola hasta lo más profundo.

Días después, también parte a mejor lugar Mark E. Smith, fundador, líder y una de las principales figuras del nacimiento del post punk a finales de los setenta. Con The Fall, Mark creó una escuela junto a otros artistas contemporáneos que bajo el estatus de ‘Culto’ han sido los cimientos de un sonido que a través de las décadas ha ido recibiendo mayor homenaje y reconocimiento. Por eso también es una pena que así como el año pasado escuchamos Soundgarden y Cornell hasta el hastío, ahora ‘Linger’, ‘Zombie’ y ‘Salvation’ suenen hasta en las bocinas de la entrada del Waldo´s. Pero un tema de The Fall o los timelines del Face y Twitter no lleven el tren del lamento por Mark y The Fall.

Al principio compramos la idea y se convirtió en el primer álbum que obtuvimos y escuchamos de este año, convirtiéndose en una grata sorpresa y de inmediato se sintió esa adrenalina oscura que daba el toque pendenciero de unos tipos que reclaman algo entre la existencia, la política y la crítica.

El título del disco surge gracias a un programa local de televisión y ellos tratan de ironizar la verdadera intención del show con lo que según ellos es la realidad, y su líder y vocalista Charlie Steen muchas veces nos dice que lo que hace verdaderamente no le pesa ni le acongoja si es bien recibido o no. En temas como ‘The Lick’ donde nos recuerda a los spoken words de Iggy Pop o Henry Rollins, Steen ruge y da la bienvenida a su dulce desorden. Casi todos los cortes del disco ya se conocían y muy poco es lo realmente nuevo, solamente ‘One Rizla´ que funciono como el track de avance y que es el más melódico y pop de todos, aun así, la letra reclama algo que interiormente Charlie trae y de nuevo se pone a la defensiva tratando de mostrar su desinterés social.

La cuestión musical tiene un poco de todo lo que con el paso de los años, el britrock ha ido tomando. Influencias de cada década combinadas con armonías y actitud rebelde que ha logrado que la crítica deposite su esperanza en que por fin regrese una generación de autentico rock ‘n’ roll.

Si The Fall es la primer y principal influencia en el sonido de Shame, también encontramos pasajes de Happy Mondays, The Cure, Joy Division y hasta Oasis. Además de que se presume que en directo también son un trancazo.

Todo el recorrido es atractivo y como lo hemos recalcado anteriormente, poder escuchar un disco completo ya habla mucho del trabajo del artista. Destacamos ‘Gold Hole’, ‘Friction’, ‘Dust on Trail’ y ‘Concrete’. Sin embargo, cada canción tiene algo que la identifica gracias a los arreglos y la producción. A ver que nos dice el tiempo sobre la respuesta hacia Shame y no se vuelve en otro intento de regresar al rock puro y desparecer siendo más una pena que una gloria.

Carta de recomendación para Fobia y The Cure

Usted, querido lector, ¿confía en su periodista de cabecera? Quiero decir, quién le dice a usted que la maravillosa crítica que acaba de leer no está sazonada con el gusto personal de quien redacta. Y esto viene a cuento ahora que Fobia se reúne para hacer una gira por su aniversario y que The Cure hará los honores en casi todo el mundo por la misma razón, porque de inmediato me cayeron los inboxes que rezaban “uuuuh, debes estar de plácemes, Bicho”. Pues ni crean que tanto.

Cuando voy a contratar a alguien lo menos que pido es que me traigan una carta de recomendación. ¿Para qué? ¿Cuál es la finalidad de pedir cartas de recomendación si todos los involucrados en esa transa sabemos que ese folio viene preñado de mentiras?

Es más, lo peor que se puede hacer es pedir una carta de recomendación de un familiar, o de un vecino, “o de alguien que te conozca desde hace tiempo”. En todo caso, lo mejor que podemos hacer es solicitar una cita “con una de tus peores enemigas, mija”, o bien “con tu ex amigo al que le bajaste la novia, mi estimado”, o con el sujeto a quien “solamente exprimías económicamente y quien de pronto le cerró la llave a la beca que te ganabas por andar fingiendo miseria con cara de perro en adopción”, porque entonces ahí sí, cómo no, vamos a ver un poco de honestidad.

 

Se trata de dos de mis bandas favoritas pero también hace rato que me divorcié de la nostalgia. Lo de Fobia no me emociona tanto porque ya sabemos que hay un engrane que se barre pero que pareciera tener que estar ahí por obligación contractual, y además todo está bastante posado. Y The Cure, bueno, como bien dijo Robert Smith alguna vez: “si quieren escuchar canciones viejas ahí están los discos”, porque encima no creo que vayan a tocar algo que hayan producido en los últimos seis o siete años (si es que han producido algo) ya que el silencio es más encomiable, y todo se reducirá, como generalmente ocurre en México, a una revisitación del ‘Standing on a Beach’ y otros sencillos, puesto que es muy raro que Smith diseñe un setlist acorde con el gusto del conocedor y no del fan de ocasión, sí, ése que vienen arrastrando desde la malparida ‘Lovesong’. Aunque, en ambos casos, siempre es un lujo ver y escuchar en vivo tanto al maestro Paco Huidobro como al gran Simon Gallup.

Un concierto ideal de Fobia sería en un lugar pequeño y oscuro, sin el engrane que se barre; y un concierto ideal de The Cure sería abriendo con ‘Shake Dog Dhake’ y continuando con una versión extendida de ‘Carnage Visors’, esa canción mastodóntica de más de 27 minutos que acompañó la versión en cassette de Faith para ver cuánto fan de ‘Lovesong’ y (¡argh!) ‘Lullaby’ aguanta el trámite.

Igual voy a ir, para qué me hago el interesante, aunque bajo protesta. Pero, como les dije, esto es una carta de recomendación, así que ustedes saben si le hacen caso.

Ahora, una advertencia para 2018: el rock no va a salvar al mundo.

La banda elástica

Los grupos de rock son como las ligas, punto y no hay regreso. Lo que en realidad mantiene unida a una banda es su creatividad y el nivel de intensidad que ésta vaya logrando dentro de las filas. Es decir: la cohesión entre los miembros de una banda depende no de la camaradería o la personalidad de cada uno sino de la manera como la capacidad creativa va uniendo las piezas. Si todo dependiera del carácter de cada persona, bueno, no habría grupos de rock sino puro solista.

¿Por qué la referencia hacia las ligas? Simple. Porque la banda va estirando su creatividad poco a poco, con cada disco; por eso también los discos deberían ser conceptuales y no sólo una colección de sencillos en busca de audiencia, como si cada melodía compitiera con la otra. La creatividad es la que mantiene unidos a los miembros de la banda y, por ende, en evolución, hasta que llega un momento en el que la banda se estira tanto que, o se rompe, o se afloja y pierde tensión. O nunca se estira, de plano.

¿Cómo llegué a esto? Viendo el ‘Some kind of monster…’ de Metallica. ¿Cómo llegué al documental? No tengo idea, pero pareciera que tengo que escribir de Metallica a cada rato. En la pieza fílmica, que aparentemente todo mundo ya había visto menos yo, es posible observar la lucha de egos de Lars y James, la ahuevada pasividad de Hammet y la intromisión de un terapeuta quien con Bob Rock hacen de nanas de tres adultos asustados que se agreden mutuamente. Newsted se ve a cuadro señalando que eso le parece una insensatez y uno es testigo de la hechura de un disco muy malo con un largo y terrible proceso de trabajo. Las canciones de ‘St. Anger’ se crearon con un proceso similar a seguir un libro de instrucciones de Lego y, por ende, carecen de espontaneidad.

Es decir: la liga creativa de Metallica se aguadó, perdió tensión como sucedió con U2, The Cure y miles más. Algunas, como la de Nirvana, se quedó a la espera de hallar, quizás, su mejor momento porque en realidad no se había estirado lo suficiente.

Sé de muy buena fuente que el colectivo creativo de un grupo de rock nacional, cuyo nombre me reservo por ética, se lleva terriblemente mal fuera del estudio, las giras, etcétera. Más aún, entre ellos no se toleran en absoluto pero existe un punto en común, precisamente esa comunión artística que les permite hacer música, estirar la liga en el mismo sentido, aun cuando su sonido siempre haya sido ecléctico. Porque, finalmente, aunque al parecer los románticos lo hayan olvidado, la música es un negocio y un grupo es una empresa con sus reglas y leyes y códigos internos cuyo deber es llegar a un buen fin, con ganancias en lo económico y lo creativo. Eso no significa que no deba haber espontaneidad.

Uno de los principales mitos alrededor de la música radica en la fantasía de las historias románticas que, presuntamente, derivaron en la formación de una banda: una casualidad, alguna amistad en común, etcétera. En la mayoría de los casos es ficción pero tiene un objetivo: aderezar el mito alrededor de un grupo. Conociendo a un tipo tan mercenario financieramente como Brian Epstein, cómo saber si es cierta la historia que se mienta alrededor del descubrimiento de los Beatles, o si sólo fue una estrategia de mercadotecnia. Finalmente la inclusión de Starr en el lugar de Best fue algo más concerniente a la técnica de Malcolm McLaren.

Hace una década, cuando era becario del FONCA, una persona que trabajaba en una compañía de discos me pidió que escribiera la biografía de cierto nuevo lanzamiento de mexican happy punk, y como todos somos mercenarios dije que sí porque el cheque y la libertad creativa eran demasiado jugosos. Finalmente no hubo lanzamiento y, para no tener la cosquilla de lucrar con eso de nuevo, es decir, de revelar quién me contrató como negro de un grupo de niños bien metidos a punks, quemé la única copia física y eliminé el archivo de mi PC. Ni siquiera recuerdo el nombre de la banda pero era algo referente a una bicicleta. ¿Por qué iba a mentir? ¿Por qué iba a jugar con la gente? ¿Cómo iba a sentirme al ver que en las entrevistas dichos “músicos” contarían, de memoria, lo que yo había escrito? Por qué todo lo anterior si es precisamente algo que detesto.

Lejos de considerar a los avances tecnológicos y las plataformas de streaming que permiten grabar, producir y difundir música como los culpables de la falta de movimiento en algo que se llama pomposamente “movimiento”, todo señala que las bandas noveles han perdido su capacidad de sorpresa. Sí, todo está inventado pero siempre se le puede dar un giro interesante. Con eso no digo que no haya muy buena música actualmente.

Pareciera que existe un miedo total por estirar demasiado la liga hasta romperla. Y en todo caso sería más interesante quebrar una y otra vez la liga hasta encontrar una de buenas dimensiones y mejor hechura. Una que permita mayor campo de maniobra para un estilo. Radiohead estuvo a punto de romper su liga con una barrabasada comercial involuntaria como ‘Creep’, y prefirieron meter la liga al horno para comenzar a estirarla poco a poco con base en un estilo que evoca, sin dudas, a una liga bastante maleable pero que también tiene un punto sin retorno.

Una banda de rock no es un conjunto de personas sino de ideas, es un ente orgánico que nace, vive, respira, comete errores, tiene éxitos, se estira y muere. Y de la misma manera hay que consentirlo o regañarlo cuando es necesario, y ahí es en donde entramos los analistas musicales, el público, los cronistas, etcétera.

Se trata de hacer algo más que sólo escuchar la canción. Porque, a pesar de ir contra la esencia del rock, en él todos tenemos una responsabilidad. Si es que lo queremos tanto.

El suelo es el límite

Cuando “ya no lo hacen como antes” es el momento en el que agradecemos que el rock and roll desde su inicio haya sido una materia prima maleable, que exige evolución constante y requiere para su crecimiento alejarse con cada paso del origen. Tal vez los puristas extrañan el inicio, añoran el sonido que conocían, pero otros apreciamos sumergirnos en las profundidades de las etiquetas para descubrir géneros a través de su acercamiento al punto de partida desde las diferentes desviaciones en el camino. Algunos desprecian las etiquetas, otros descubren que esas mismas clasificaciones sirven para tomar diversas rutas sonoras, unos más nos enseñan que el origen de un género parte de otro lugar.

 

Así como The Echo Nest reunió cientos de clasificaciones para entender la raíz de muchos grupos y un artículo en The Guardianexploró el punto de partida de algunos géneros, descubro a través del libro ‘Facing The Other Way: The Story of 4AD’ de Martin Aston una breve pausa en su recorrido por la historia del sello discográfico para revelar el origen del shoegaze, ese mismo que alberga al new wave y el lo-fi en una misma gama. El punto de partida para ésta historia es la búsqueda del dueño de 4AD, Ivo Watts-Wallace, con casi una década formando un sonido para el sello, necesita darle un nuevo giro a la industria:

 

“No fue sino hasta el siguiente año, 1990, que a esta nueva camarilla de bandas parecidas a Cocteau (Twins) y (Jesus and) Mary Chain se les dio una etiqueta – la prensa musical se decidió por ‘shoegaze’, primero se acuñó en una reseña en Sounds sobre la banda Moose. Como el gótico, el shoegaze fue más una crítica que un sonido, basado en la forma en que los músicos jóvenes confiaban en gran medida en los pedales de efectos a sus pies, se vieron obligados a mirar hacia abajo en lugar de enfrentar a la audiencia. Ayudó a ocultar el hecho de que estas bandas no siempre mostraban personalidades agobiantes, vocalistas fuertes y rebosante confianza. 
Para utilizar todos los clichés que rodeaban al shoegaze, el sonido era borroso, narcótico, distorsionado y ondulante, de ensueño, era música escapista desempeñada por estudiantes de la opinión de Ivo sobre la música como un paisaje interior y no un punto de vista articulado. El shoegaze parecía casi la negación de la revolución cultural o musical que sucedía alrededor de esas bandas”.

La etiqueta no tardó en extenderse como un recurso peyorativo en la prensa británica y aunque Moose no se convirtió en el grupo más importante, el género no tardó en mostrar propuestas cuya distorsión brindó una nueva desviación cercana y a la vez alejada del punto de origen, una nueva rama que incluye a Slowdive, Swervedriver, Ride, Lush, Pale Saints y My Bloody Valentine, incluso esa misma calle tiene una bifurcación de herederos de la misma raíz de la que partieron sus antecesores (The Velvet Underground, Sonic Youth, Hüsker Dü, The Chameleons, The Cure, Bauhaus y Galaxie 500) que prefieren utilizar los nombres chillwave o new gaze.

Para ser un género que tenía como único límite el suelo, el shoegaze no ha dejado de sentirse a pesar de la extinción de sus principales actos. Su herencia está más presente que nunca gracias a una versión actualizada, que prácticamente retoma muchos de los elementos de esa generación que liberaba su genialidad al mirar sus zapatos. De ese sonido de mediados de los 80 y principios de los 90, algunas bandas han recuperado el estilo y el sonido tan puro que se despreciaba a sí mismo y resultaba introspectivo, aunque sin una confrontación de sentimientos. La nueva versión, nombrada new gaze (nü gaze para aquellos que se quieran sentir más vanguardistas), surge de los restos y recuerdos de la primera oleada de bandas shoegaze, que después de moverse en diferentes direcciones se convirtió en un culto y la fuente de inspiración para nuevos grupos y nuevas audiencias.

 

El sonido de las guitarras fuertemente procesadas en la mezcla renació con “Ágætis Byrjun” de Sigur Rós. Aunque no es estrictamente shoegaze, el disco mostró muchos de sus elementos típicos y un “nuevo” nivel de exploración sonora que desató a una nueva generación, la cual se ha fortalecido en los últimos cuatro años alrededor de un estilo viejo que sigue pareciendo vanguardista.

 

 

Bandas como Asobi Seksu, Crocodiles, M83, Amusement Parks On Fire, The Fields y Radio Dept. se han enfocado más en los sintetizadores que en las guitarras del shoegaze, pero ha conservado su otra virtud: las voces sometidas en volumen y tono a las capas de sonidos, que otorgan un fuerte sentido de la melodía. A pesar que ninguno de los actos del new gaze y sus seguidores vivió el mejor momento del shoegaze, la nueva generación ha comprendido la fuerza que impedía que los integrantes de Lush, My Bloody Valentine, Slowdive y Pale Saints se movieran más allá del espacio marcado por sus pies.

 

AFI – AFI (The Blood Album)

Apenas van algunos días de enero y una buena cantidad de producciones discográficas ya han salido al mercado. Por ahí un EP de Bowie, uno nuevo de los Flamimg Lips, el de Run The Jewels e incluso el francés Vitalic ha regresado después de su decepcionante Rave Age del 2012, pero uno que nos atrajo para escuchar y comenzar este 2017 es el homónimo de A Fire Inside, mejor conocidos como AFI.

Décimo álbum de estudio de los californianos que en el ya muy lejano 1995 debutaban con pura metralla y velocidad con el ‘Answer That and Stay Fashionable’ y el ‘Very Proud of Ya’, después vinieron tres magníficos discos, ‘Shut Your Mouth and Open Your Eyes’, ‘Black Sails in the Sunset’ y ‘The Art of Drowning’, hasta que en el 2003 llega ‘Sing the Sorrow’ y el cambio en la velocidad de las canciones es notorio. Siguen con la oscuridad y la influencia post new wave ochentera que Davey Havok siempre había mostrado, pero los decibeles y la melodía denotan el lado más nostálgico y sentimental que indicaban un camino más pop depresivo conocido como EMO.

A partir de ahí su carrera asciende en popularidad pero disminuye en autenticidad y energía. Logran con sus siguientes tres producciones entrar al pseudo mundo mainstream del rock, a la moda HOT TOPIC llena de fashion punk en todas las plazas comerciales y en ese curso del Warped Tour en donde el punk-rock poco a poco se fue desvirtuando.

Y es que se entiende el camino de la música tomado desde principios del nuevo siglo, pero hay grupos que sobresalen por la esencia y la capacidad de mantener ese punto principal de su sonido aunque lo lleves a diferentes caminos. A AFI sinceramente no le ha salido.

La causa por la que decidimos escuchar esta nueva producción fue la incertidumbre y honestamente la esperanza de que después de bastantes años, por fin Puget y Havok reintentaran crear riffs demoledores y bases rápidas y contundentes como en antes. La sorpresa no es que se hayan mantenido en su sonido de 3 discos anteriores, sino que ahora se escuchan mucho más soft. Producción decente con temas simples melodías pop un tanto oscuras, y coros melódicos pero no inquietantes ni tan pegajosos. En ocasiones nos recuerda al ‘Love is Gone’ de Dommin o a ondas post-punk como Beastmilk.

Sin apartarse del tinte gótico pop que los caracteriza, ‘AFI (The Blood Album)’ es una mezcla de sus producciones a partir del ‘Sing The Sorrow’. Nos quedamos con ‘Still A Stranger’, ‘Snow Cats’, ‘Pink Eyes’ y ‘Feed From The Floor’, que trae toda la estructura The Cure-zca del ‘Head On The Door’ y suena totalmente nostálgica.

En general esperábamos algo más intenso y algunos toques de velocidad con la metralla de antaño. Nada nuevo bajo el fuego que se ha ido extinguiendo poco a poco de las entrañas de Havok y sus tres amigos.

2016 y su alcurnia ochentera

Regalar un disco compacto en Navidad es tan retro y vergonzoso como entrar en un bar y pedir un muppet o un “desarmador”. Ya no hay moral.

¿Qué tienen en común Netflix y el cementerio de músicos y artistas en que se convirtió 2016? En que ambos parecen dedicar su tiempo y sus esfuerzos en hacer un involuntario homenaje a los años ochentas.

Mientras la muerte cargó con David Bowie, Prince y Gene Wilder, entre muchos otros cuyo mayor impacto fue ochentero, el servicio de streaming más importante adhirió a su carrusel verdaderas joyas de la cinematografía palomera como ‘Purple Rain’, ‘E.T.’ y ‘Lethal Weapon’, además de la serie Stranger Things’(con muchas referencias a dicha década y reposicionando a Winona Ryder en pantalla), los episodios V y VI de ‘Star Wars’ y prometió una nueva serie comandada por la otra novia de los ochentas: Drew “My Love” Barrymore.

 

Por otro lado, en ese aparente festival ochentero, el siempre fiel México musical se desbocó con dos bandas de estirpe ochentas como Guns N’ Roses y Metallica, además de los embalsamados en botox Tom Jones y Rod Stewart; y el anuncio de Pet Shop Boys en el Corona Capital y de Neón y Hombres G en el Vive Latino 2017 te hizo pensar en sacar tus gumis, los pantalones de pinzas y el gel Studio Line.

 

¿Por qué ocurre esto si los (no) enterados refieren que los ochentas fueron años en los que hubo menor calidad musical?

Hace unos días una amiga me preguntaba si iba a publicar en Rock 101 una lista de las mejores canciones o los mejores discos del año y le dije que no por una razón muy clara: no tengo meretriz idea de qué se publicó en 2016 por otras dos razones: no tengo tiempo de escuchar la radio o entrar en páginas de novedades musicales y, en realidad, tampoco me interesa mucho. Quizás eso puede sonar irresponsable en un texto de un analista musical pero tampoco hallo la motivación suficiente para hacer investigaciones faltando unos días para que acabe el año.

¿Es por desinterés o por falta de cariño? Porque en todo caso la culpa recaería precisamente en la falta de interés, o bien, en la ausencia de ejemplos que realmente rompan los paradigmas y te muestren que la música ha encontrado un nuevo punto de ebullición, por eso no extraña que G&R y Metallica agoten los boletos en minutos y se abran fechas a granel.

Esto me lleva a pensar en 2015, cuando señalé que quizás el mejor disco del año era el ‘Music Complete’ de New Order, un grupo veterano que supo refrescar su identidad sonora sin encontrar rival a nivel en ese ámbito. New Order, una banda que estalló precisamente en los ochentas como escisión de Joy Division. Curiosamente, un año antes, en 2014, Pink Floyd regresó a los estudios con un disco tan promocionado como estéril llamado ‘The Endless River’ sin encontrar ese cruzado a la mandíbula que permitiera a la banda recuperar un sitio que quizás no les interesa pero que merma su credibilidad ante el curso corriente de las producciones musicales.

Quizás otro rasgo importante para el trazo ochentero de 2016 sea precisamente su aparente escasez musical y no por producciones sino por la falta de trascendencia en todo sentido.

Por eso, uno de los propósitos para el próximo año es estar más pendiente de los noveles y, acaso, de alguna producción sensacional, que debe haber, de esos viejos grupos con una pizca de vanguardia.

El año pasado, para el intercambio navideño-godín, y para continuar con esa tendencia retro, una compañera de la oficina pidió un disco ¡de The Cure! ¿Así o más ochentero el clima? Encima el gobierno está hablando del TLC y hay por ahí un espectáculo llamado Rock en tu Idioma. ¿Qué falta? ¿Una película de acción sobre Ronald Reagan? ¿Una nueva entrega de Rocky? ¡Un momento! ¡La hubo en 2015! En fin.

¡Felices fiestas para todos!

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