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Hawking incluso inspiró a Pink Floyd

“Este Oscar”, declaró Eddie Redmayne, delirante, “le pertenece a todas las personas alrededor del mundo batallando con ALS. Le pertenece a una familia excepcional”. La familia eran los Hawkings. Redmayne acababa de ser nombrado mejor actor en los Academy Awards del 2014  y, mientras que la copropiedad de la estatuilla de Redmayne puede ser el premio menos sorprendente en la lista de honores de Stephen Hawking, el éxito de La Teoría del Todo fue prueba absoluta de que la historia del físico había trascendido más allá de la academia científica. También sería una para la era cultural. Redmayne había derrotado la representación de Alan Turing de Benedict Cumberbatch en The Imitation Game. Un hecho intrigante no sólo por el capricho de los dos nominados, no es que ambos representaron genios británicos del siglo 20; sino que Cumberbatch también representó al físico, en Hawking, en el largometraje dramático de la BBC Peter Moffat en 2004.

La película de Moffat mostró la vida de Hawking como un estudiante brillante, disciplinado por la enfermedad mediante sus primeros trabajos de la teoría de creación continua en Cambridge y la consecuencia inmediata al diagnóstico de su enfermedad. Cumberbatch conoció a  Hawking dos veces pero no se mantuvieron en contacto, diciéndole a The Guardian: “Obviamente me gustaría tener una relación vía email con él, pero, entonces en qué consistirían nuestras conversaciones. Yo soy un actor y él un físico nuclear”.

Con su historia, lo suficientemente dramática como para ser tomada por dos de los actores más cotizados, una audiencia de masas conoce versiones de la vida de Hawking. Pero las representaciones del científico probablemente serán recordadas con el mismo cariño.

Menciona el Big Bang a algunos y su primer pensamiento puede que no sea el modelo cosmológico en el que Stephen Hawking pasó trayendo a la comprensión del público durante su carrera. Por el contrario probablemente sea el sitcom increíblemente popular de Chuck Lorre, The Big Bang Theory.

Magnífica labor entonces, que Hawking haya aparecido en el show de Lorre en 2012 (más tarde solo apareció como voz) –revisando el trabajo del personaje de Jim Parson, Sheldon, sobre el bosón de Higgs: “Hiciste un error aritmético en la página dos”.

No fue la primera vez que el científico apareció en un show americano de comedia. En los Simpsons debutó un año después del libro mejor vendido de Hawking, Breve historia del tiempo, pero no fue hasta 1999 que Hawking llegó a Springfield para el episodio “Salvaron el cerebro de Lisa”.

En éste, el grupo de la hija mediana de los Simpsons, Mensa, toma el control de la ciudad y necesitan ser amonestados por su utopía sabelotodo. “No sé que decepción es peor”, Hawking dice, “mi fracaso en formular una teoría unificadora del campo… o tú”. Hawking más tarde dice que la teoría de Homero  de un “Universo en forma de dona es intrigante” –una referencia a la teoría de que el universo es toroidal.

La aparición ayudó a Hawking a adquirir cierto estatus de culto –incluso tuvo su propia figura de plástico oficial, copia que guardaba en su oficina–. “Las apariciones en Los Simpsons fueron muy divertidas. Pero no las tomé demasiado en serio. Creo que Los Simpsons han tratado mi discapacidad responsablemente”.

Él hizo tres visitas más a Springfield, y describió el show como “la mejor cosa en la televisión americana”.

Hawking también apareció varias veces en el otro hit animado de Matt Groening, Futurama, y puede que también lo hayas visto como su holograma, en un episodio de 1993 de Star Trek: La siguiente generación, jugando póker con Einstein y Newton. “El principio de la incertidumbre no te ayudará ahora, Stephen”, advierte Einstein durante la partida.

Pero no es sólo en las comedias y en las películas biográficas que Hawking crea sombra. Su trabajo y extraordinaria vida también fueron hechos documental por ningún otro director que Errol Morris. La película de 1991 de Morris, A Brief History of Time (Una breve historia del tiempo), estaba basada en la explicación de científicos sobre los conceptos tocados en el libro y en la vida de Hawkings, millones de personas que habían comenzado a leer A Brief History of Time no habían logrado terminarlo.

Hawking tampoco estaba sobre las cosas de Hawking. Sus comerciales del 2013 de Go Compare, provocaban asombro respecto a como un sitio de comparación de seguros podría convencerlo de venderse, y tan pronto como en 1994, el físico apareció en una publicidad de BT proclamando: “Los logros más grandes de la humanidad han surgido hablando, y los fracasos más grandes por no hablar. No necesita ser así”.

Aquel comercial movió a David Gilmour tanto que probó las palabras de Hawking para la canción Keep Talking en el álbum de Pink Floyd, The Division Bell.

Hawking no eligió a Pink Floyd como uno de sus discos para una isla desértica. Por el contrario en 1992, se decidió por el acto uno de The Valkyrie de Wagner, Please Please Me de Los Beatles, trabajos de Brahms, Beethoven y Mozart, y Non, Je Ne Regrette Rien de Édith Piaf. Pero sus gusto por la música clásica puede que haya sido más reflejada en la pieza, Hawking, del compositor alemán Rolf Riehm, que se lanzó en Los Ángeles en 2011. Fue inspirada en una foto de Hawking sentado frente a un cielo estrellado. Riehm le dijo al LA Times que el científico servía como una “metáfora para las incesantes extensiones de los límites”. El colaborador de Morris, Phillip Glass, también incluyó un personaje que era una versión de Hawking en su ópera de 1992, The Voyage (El viaje).

A pesar de la genialidad de su trabajo, no cabe duda de que la discapacidad de Hawking y su distintiva apariencia física, eran cosas que en conjunto lo encaminaron a su fama como científico, y parte de la razón por la que fue recurrido por artistas tan diversos como Groening y Riehm. Pero la frecuencia con la que Hawking aparecía en programas como Los Simpsons probó que era feliz de estar en sus adentros riendo hacia el exterior.

Traducción libre, texto originalmente publicado en The Times
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