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Sonic Arsenal – Sonidos del resto del mundo

En cuanto se dieron a conocer los resultados del Brexit, se habló continuamente de la manera en que los actos británicos realizarían giras en Europa, se habló del impacto de su presencia o ausencia en diversos festivales, pero todo eso era ver el mundo hacia afuera del Reino Unido, poco se había discutido del impacto al interior hasta que el pasado fin de semana las restricciones pusieron en riesgo a Womad, el festival más importante de world music.

Peter Gabriel, quien fue parte de la fundación del evento en 1980, dijo: “el derecho a viajar por trabajo, por educación e incluso por placer ha empezado a restringirse y frecuentemente por líneas raciales y religiosas”. Las fronteras se cierran, los mundos empiezan a encogerse, sobre todo para un género como el world music, que nunca ha alcanzado el éxito comercial, sin embargo en medio de su propia complejidad, ha logrado sobrepasar ese nivel en el que todo cabe en un mismo lugar, liberando música que se niega a una simple categoría, que por cierto como etiqueta es la que más engloba y de forma absolutamente simplista.

A pesar de lo fácil que pueda resultar contagiarse con la música, existen dos términos tan ambiguos y tan difíciles de definir, que a principio de cuentas pensar en ellos ya se convierten en un problema básico. Alternativo y world music son dos palabras manoseadas continuamente, sin embargo la segunda se convierte en una etiqueta tan extraña, exótica y vaga, que desafía su propia clasificación. World music es un nivel inventado, llamémosle el lado positivo de la globalización.

El término fue creado en 1987 por algunos ejecutivos de ventas en Londres, para ayudar al marketing de esas grabaciones que no podían ser clasificadas tan fácilmente (la misma historia del término alternativo), o que por llevar la etiqueta de “étnico” o “internacional” no lograban penetrar con facilidad en el mercado. Las dos palabras inmediatamente se convirtieron en el cajón al que se podía aventar todo, al menos el 99% de los estilos que eran totalmente desconocidos para los estadounidenses y británicos.

 

Sin tener que encasillar el sonido en términos geográficos, que se podría resumir en Occidente y El Resto del Mundo, world music es la raíz de todo. Sus principales criterios son las tradiciones folclóricas y étnicas de la cultura de la que surgen, teniendo como principales exponentes a todos los países africanos, asiáticos y sudamericanos, que a pesar de la delimitación en el anaquel de discos, ha logrado influir enormemente en el 1% de la música con mayor éxito comercial. ¿Lo dudan?… sólo escuchen los últimos discos de los Beatles, algunas canciones de Led Zeppelin, Talking Heads, Blur, Dead Can Dance, Rolling Stones y por supuesto Peter Gabriel, así como algunos precursores del blues y jazz. Los rastros del mundo están por todas partes.

Toda esa “música extranjera” no es nada extraña para los oídos occidentales. Muchas décadas antes de que el género fuera nombrado, había múltiples crossovers entre formas de música étnica y la música popular de diversas épocas. Sí ahora el world music suena más global, es gracias al worldbeat (otra palabra de reciente creación), que no se refiere a ningún estilo específico de música, pero que fusiona estilos dispares, creando una forma globalizada, una perspectiva multicultural que llega a una audiencia mucho más grande. El resultado es un dance pop occidentalizado y al mismo tiempo salvaje.

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Los principales elementos de la cultura occidental pop y rock han logrado ese híbrido con la música de todos lados, llevando el sonido hasta varios niveles de increíble eclecticismo que pierde su sentido de espacio y territorio. Ritmos contagiosos y letras ligeras flotan sobre esos límites internacionales, olvidando la lealtad a su origen. Esa música es producida en cualquier parte, desde Nueva Jersey y La Habana hasta Japón, sin embargo a pesar de su complejidad nuevamente cae en esa simplista clasificación de música del mundo, que al paso de los años al menos ya no lleva colgado el estigma de ser música extraída de la cima del Himalaya, las selvas africanas, los desiertos arábigos o de los sombrerudos mexicanos dormidos a la sombra. Las imágenes y los sonidos abarcan mayores dimensiones en la actualidad.

En ese intento por llevar la mayoría de los sonidos del mundo a términos realmente globales, surgió un río colombiano convertido en casa discográfica y que ahora realiza expediciones en grupo a Cuba: Putumayo. El sello es producto del lema “música garantizada para hacerte sentir muy bien”, que mensualmente lanzaba recopilaciones que nos llevaban desde su sede en Nueva York hasta fusiones de jazz, rap, afro-pop, salsa, lounge, funk, cajun, rock en español y cantos arábigos, aptas para aquellos que no desean reventarse un largo viaje entre raíces y que logran una perfecta definición auditiva de lo que es world music, podríamos decir que se trataba de un viaje con guía y paradas muy bien establecidas, nada de meterse en lugares que se vean cochambrosos.

 

El término continúa siendo vago, imposible describirlo en tan sólo 700 palabras o con una serie de etiquetas como étnico, neo-tradicional, gitano, pop internacional, folk judío, trovas europeas, rock aborigen, salsa neoyorquina, ritmos celtas y electrónica con cantos gregorianos. No es el sonido más comercial y no todos los experimentos son fructíferos (algunos sonidos torturan al que los oye), sin embargo su autenticidad es una eventual fuente de inspiración, frescura y sustancia que otros géneros más populares desgastan continuamente.

Justo cuando apareció el término empezábamos a vislumbrar la globalización, muchos mundos al alcance de todos. Paradójicamente, ese mundo que Internet nos abrió con opciones a partir de la década de los 90, lo ha cerrado en los últimos años a través del miedo y el odio disfrazado de libre expresión que de muchas maneras ha tenido como resultado el cierre hacia ideas, tradiciones y culturas con algo tan simple como la negación de una visa.

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Banda Sonora 101: Cine y rock en los 80

Continuamos con los festejos por el aniversario de Rock 101, así que en esta ocasión nos vamos a echar un clavado a los 80, periodo del cual seleccionamos un grupo de 20 películas con bandas sonoras emblemáticas y que de algún modo se convirtieron en referentes de esa década.

Esta selección, lo aclaro desde el principio, no pretende ser una compilación de “lo mejor del cine rock de los 80.” Simplemente es un grupo de películas de diversa calidad pero que tienen un elemento en común: grandes bandas sonoras.

En esta curaduría de soundtracks ochenteros conviven David Bowie, Vangelis, Pink Floyd, Stewart Copeland, Talking Heads, Iggy Pop, Prince, Peter Gabriel, The Cure, Los Lobos, el gran Ennio Morricone y hasta el Dúo Dinámico.

Aquí la selección:

CHRISTIANE F (1981)
El cineasta alemán Uli Edel tiene dos películas memorables: CHRTISTIANE F (1981), sobre la adicción a las drogas duras de una jovencita en Berlín y con la participación de David Bowie en la banda sonora, y LA BANDA BAADER MEINHOF (2008), sobre el grupo terrorista epónimo y la cual también cuenta con música de altos vuelos. En CHRISTIANE F hay una secuencia memorable en la que la protagonista asiste a un concierto en el que David Bowie canta en vivo y completa “Station to Station”.

 

BLADE RUNNER (1982)
Dirigida por Ridley Scott, BLADE RUNNER se estrenó el 7 de septiembre de 1982 en el festival italiano de Venecia. Brillante adaptación de la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick, esta película marcó, como lo hizo en su momento 2001: ODISEA DEL ESPACIO de Kubrick, un antes y un después en el cine de ciencia ficción. La música original es obra del griego Vangelis. Una película inmortal con una gran banda sonora.

 

PINK FLOYD THE WALL (1982)
PINK FLOYD THE WALL (1982) es un clásico indiscutible del cine-rock y un referente obligado de principios de los 80. Dirigida por Alan Parker y protagonizada por Bob Geldof (Mr. Pink), esta película lleva al lenguaje cinematográfico la obra musical concebida por el master Roger Waters y compañía. Es uno de los pocos casos en la historia del cine que la música original antecede a la película, ya que el filme parte del álbum The Wall, publicado en noviembre de 1979. Las secuencias de animación son obra del ilustrador Gerald Scarfe y Roger Waters. La música lo es todo.

 

RUMBLE FISH (1983)
Pequeña gran obra maestra de Francis Ford Coppola, RUMBLE FISH se estrenó el 7 de octubre de 1983 en el festival de Nueva York. La protagonizan Mickey Rourke (The Motorcycle Boy), Matt Dillon (Rusty James) y Diane Lane (Patty), y la música original es obra de Stewart Copeland, entonces baterista de The Police, hoy un consagrado compositor de música para cine que ha trabajado en decenas de películas. Sin duda ésta es una de mis películas favoritas del gran Francis Ford Coppola, autor de clásicos como la trilogía EL PADRINO, APOCALIPSIS AHORA, DRÁCULA… También ese año Richard Loncraine hizo una adaptación de Brimston & Treacle con música original de The Police y con Sting como protagonista.

 

STOP MAKING SENSE (1984)
Tal vez el único cineasta que ha logrado competir con el maestro Scorsese en materia de conciertos en vivo es Jonathan Demme en el clásico STOP MAKING SENSE (1984). Mediante un manejo de cámaras perfectamente coordinado, Demme logró captar a los Talking Heads, y en particular al líder de la banda, David Byrne, en uno de sus mejores momentos: una serie de tres conciertos en diciembre de 1983 en el teatro Pantages, en Hollywood. La banda sonora de esta película-concierto es una maravilla.

 

REPO MAN (1984)
Una película bien extraña dirigida por Alex Cox con Emilio Estévez y Harry Dean Stanton como protagonistas. La historia es ésta: Otto, un joven punk que acaba de perder su trabajo, se vuelve un repo man o recuperador de autos robados. De pronto se ve implicado en una investigación del gobierno gringo sobre una sustancia extraterrestre que provoca extraños efectos a quienes la observan. La banda sonora es una joya del punk con rolas de Iggy Pop, Black Flag, Suicidal Tendencies, The Plugz, Circle Jerks. La secuencia inicial de créditos, con “Repo Man” de Iggy Pop, es un gran momento del rock en el cine.

 

ONCE UPON A TIME IN AMERICA (1984)
ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA es una de las películas sobre mafiosos que más me gustan. Dirigida por el italiano Sergio Leone y protagonizada por Robert DeNiro y James Woods, se estrenó el 20 de mayo de 1984 en Cannes. Retrato de la vida de un grupo de mafiosos judíos en Nueva York, esta película cuenta con una banda sonora impresionante, obra del genio Ennio Morricone y que nada tiene que ver con el rock. Un portento de la década de los 80.

 

PURPLE RAIN (1984).
Es posible decir que PURPLE RAIN (1984) es una heredera del cine rocanrolero de los años 50 del siglo pasado, época en la que algunos avispados productores de cine hicieron grandes negocios llevando a los ídolos musicales del momento a la pantalla grande. Ejemplo: Elvis Presley. Dirigida por Albert Magnoli, PURPLE RAIN no es una obra de arte del cine ochentero ni la actuación de Prince mereció el Oscar, pero lo cierto es que la música y el diseño de producción de esta película son un referentes claros de la década de los 80.

 

PARIS, TEXAS (1984)
Wim Wenders ganó la Palma de Oro en Cannes en 1984 por PARIS, TEXAS. Un hombre camina por el desierto de Texas sin recordar quién es. Su hermano lo busca e intenta que recuerde cómo era su vida cuatro años antes, cuando abandonó a su mujer y a su hijo. A medida que va recuperando la memoria y se relaciona con personas de su pasado, se plantea la necesidad de rehacer su vida. La música original es obra de Ry Cooder.

 

THIS IS SPINAL TAP (1984)
Realizado por Rob Reiner en 1984, THIS IS SPINAL TAP es un falso rockumental al que se le rinde culto desde su estreno. Se trata de una hilarante parodia sobre la desastrosa gira americana de los británicos SPINAL TAP, una falsa banda de heavy metal en decadencia que tiene la fama de ser la más ruidosa de Inglaterra. Este filme se burla de todas las costumbres, poses, bobadas y ridiculeces del mundo del rock.

 

FOOTLOOSE (1984)
FOOTLOOSE, realizada por Herbert Ross en 1984, es una película sobre y para jóvenes que cuenta la siguiente historia: Un estricto pastor prohíbe que se baile en un pueblo del medio oeste de EE. UU. Un joven (Kevin Bacon), amante de la música y el baile, decide hacer algo al respecto y de pasada enamora a la hija del pastor. Ja. Todo un éxito de los años 80, con una banda sonora de pies sueltos.

 

PELOTÓN (1986)
PELOTÓN (1986) es la primera entrega de la trilogía de Oliver Stone sobre Vietnam, la cual se completa con NACIDO EL 4 DE JULIO (1989) y EL CIELO Y LA TIERRA (1993). Se trata de una potente película antibélica sobre las andanzas de un pelotón del ejército de EE. UU. durante la guerra de Vietnam. En la banda sonora: The Doors, Smokey Robinson, Jefferson Airplane, Otis Redding…

 

BLUE VELVET (1986)
Realizada por David Lynch en 1986, BLUE VELVET es un thriller desorbitado y fantasmal que se convirtió de inmediato en un filme de culto. Lynch, desde sus primeras películas, demostró ser un cineasta de ruptura que se mueve con total naturalidad en el mundo de lo onírico. En su libro de memorias LINTERNA MÁGICA, el sueco Ingmar Bergman escribió: “cuando el cine no es documento, es sueño.” Pensemos en las películas de Buñuel, Kurosawa y Tarkovsky, por mencionar a tres de los grandes soñadores de la historia del cine. El caso es que Lynch es un cineasta que se mueve como pez en el agua en el mundo de los sueños y que al mismo tiempo ha profundizado en los rincones más oscuros de la naturaleza humana. BLUE VELVET o TERCIOPELO AZUL es una película que vuela en el sentido figurado y cuya música original es obra de Angelo Badalamenti. Comparto una escena en la que Roy Orbison canta en directo “In Dreams”.

 

FULL METAL JACKET (1987)
El cine de la segunda mitad del Siglo XX sería otro sin la obra de Stanley Kubrick. FULL METAL JACKET es una gran película bélica antibélica sobre un grupo de reclutas que se prepara, bajo las órdenes del psicópata e inmisericorde sargento Hartman, para ir a la guerra de Vietnam. Un poderoso alegato en contra de la violencia y la milicia. La música original es de Vivian Kubrick y el soundtrack trae piezas de The Dixie Cups, Nancy Sinatra, The Trashmen y Goldman Band.

 

THE CURE IN ORANGE (1987)
Los días 8, 9 y 10 de agosto de 1986, The Cure se presentó en el Teatro Naranja de Valcouse, Francia. Estos conciertos fueron filmados por el cineasta Tim Pope, quien a partir de ese extraordinario material armó una película-concierto fundamental del cine rock de los 80: THE CURE IN ORANGE (1987).

 

LAS ALAS DEL DESEO (1987)
Por LAS ALAS DEL DESEO Wim Wenders ganó el premio a mejor director en Cannes 1987. Una película portentosa sobre ángeles en Berlín con una banda sonora tan brillante como compleja, que incluye a Nick Cave & The Bad Seeds, Crime & The City Solution, Laurie Anderson, Tuxedomoon… Hay una secuencia inmortal en la que Nick Cave canta “The Carny” y luego “From Her To Eternity” mientras el ángel Cassiel le brinda consuelo.

 

LA BAMBA (1987)
Realizada por Luis Valdez en 1987, LA BAMBA es un filme biográfico sobre Ritchie Valens, una joven promesa del rocanrol latino que murió en un accidente aéreo a los 17 años. La banda sonora incluye música original de Carlos Santana y el soundtrack trae versiones de rolas del repertorio de Valens por Los Lobos, más dos piezas de Bo Diddley y Brian Setzer.

 

LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO (1988)
Martin Scorsese es uno de los mejores directores de cine en activo. Su trayectoria como realizador es impresionante y su buen gusto musical es evidente a lo largo de toda su filmografía. En 1988 encargó a Peter Gabriel la música original de la polémica película LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO (1988).

 

¡ÁTAME! (1989)
Dirigida por Pedro Almodóvar, ¡ÁTAME! tuvo su premier mundial el 12 de diciembre de 1989 en Madrid y de ahí brincó a Berlín en febrero, donde inició un exitoso recorrido por varios festivales internacionales. La lista de premios es larga. Con Victoria Abril, Antonio Banderas y Loles León en los estelares, ¡ÁTAME! cuenta la historia del secuestro de una actriz porno por parte de un admirador medio chiflado pero en realidad inofensivo. Inmortal la escena cuando los tres protagonistas cantan “Resistiré” del Dúo Dinámico.

 

DO THE RIGHT THING (1989).
Spike Lee es uno de los directores afroamericanos más influyentes y talentosos. En 1989 hizo una de sus mejores películas, DO THE RIGHT THING, y escena en la que suena Fight the Power, de Public Enemy, es una locura.

 

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Banda Sonora 101: Martin Scorsese, melómano (primera parte)

Hace poco Martin Scorsese fue reconocido con el premio Princesa de Asturias de las Artes 2018. Este hecho es un buen pretexto para revisar la música en la filmografía de Martín Scorsese, un maestro de maestros en el medio cinematográfico y un melómano de muy buen gusto.

La música es un elemento fundamental en la obra de Scorsese. Sus gustos se inclinan por el blues, el rock clásico y el jazz. En las bandas sonoras de sus películas cohabitan Tonny Bennett, Ella Fitzgerald, Count Basie y Bobby Darrin con Robbie Robertson, The Rolling Stones, Eric Clapton, B. B. King, Talking Heads, Bob Dylan, Cream, T. Rex, George Harrison, Mark Knopfler y un largo etcétera.

Dada la gran cantidad de títulos que conforman la obra de Scorsese, en esta primera entrega revisaremos los soundtracks de la mitad de su filmografía, que va desde MEAN STREETS (1973) hasta GOODFELLAS (1990), y el próximo miércoles abordaremos el resto de sus películas.

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Empezamos con el recorrido:

Se estrenó el 2 de octubre de 1973 en el Festival de Cine de Nueva York y fue el trampolín que catapultó la carrera de Martin Scorsese a las grandes ligas del cine. Primera colaboración con Robert De Niro y el primer retrato de la vida en La pequeña Italia, en Nueva York. El cine de mafiosos alza la mano en la obra de Martin Scorsese. La banda sonora de esta película es una joya que incluye rolas de Rolling Stones, Eric Clapton, The Charts, The Paragons, Cream…

Es la primera película de Martin Scorsese que se estrenó en el festival de Cannes, el 12 de mayo de 1975. Este filme cuenta la historia de una mujer que, tras la muerte de su esposo, hace un viaje con su hijo de 11 años de Nuevo México a Monterrey, California, con el sueño de convertirse en cantante profesional. Es protagonizada por la gran Ellen Burstyn, que canta bastante bien, y quien se llevó el Oscar a mejor actriz por este papel. Nuevamente Scorsese arma una gran banda sonora con rolas de Mott the Hoople, Elton John, T.Rex, Kris Kristofferson…

Es para muchos la mejor película de Martin Scorsese. Se estrenó en mayo de 1976 en Cannes, donde ganó la codiciada Palma de Oro. Robert De Niro encarna a Travis Brikle, un excombatiente de Vietnam que se gana la vida como taxista nocturno en la convulsa Nueva York de los años 70. Los temas de la redención cristiana y la justicia en propia mano se asoman como recurrentes en la temprana obra de Scorsese. TAXI DRIVER es un peliculón. El guión es de Paul Shrader y el score original es obra de Bernard Herrmann, compositor de la música de clásicos como EL CIUDADANO KANE y PSICOSIS.

Resulta que después de 16 años de rocanrolear, en noviembre de 1976, The Band organizó una tocada de despedida en el teatro Winterland de San Francisco. Durante ese legendario festín musical, celebrado en el Día de Acción de Gracias, Martin Scorsese filmó THE LAST WALTZ, sin duda, el mejor testimonio audiovisual del fin de una era en la historia del rock. Aquel memorable concierto, en el que participaron como invitados Muddy Waters, Dr. John, Neil Young, Bob Dylan, Van Morrison, Neil Diamond y Joni Mitchell, fue la última gran fiesta de la primera generación de rockeros emanados de la revolución cultural de los sesenta.

Un clásico del cine de boxeadores. La estelariza Robert De Niro en uno de sus mejores momentos, que encarna a un peleador llamado Jake LaMotta, un toro dentro del ring pero fuera de él es un personaje complejo y atribulado que se hunde en una espiral de violencia y autodestrucción. Robert De Niro se llevó el Oscar a mejor actor por este papel. La banda sonora incluye piezas de Tonny Bennett, Ella Fitzgerald y Count Basie, entre otros.

En mayo de 1982 se estrenó en Cannes THE KING OF COMEDY, película en la que Robert De Niro interpreta al comediante Rupert Pupkin. La banda sonora es de antología, con rolas de The Pretenders, B.B. King, Talking Heads, Van Morrison, Robbie Robertson…

El 11 de septiembre de 1985 fue la premier mundial de AFTER HOURS en Nueva York. Meses después, en mayo de 1986 compitió en Cannes y Martin Scorsese ganó la Palma a mejor director. Esta comedia de humor negro narra la aventura de un empleado de una empresa de informática que, durante una cita en Nueva York, le ocurren una serie de extrañas circunstancias que le hacen vivir una alocada e interminable noche. El score original es del canadiense Howard Shore y la banda sonora incluye una selección bastante ecléctica de piezas, que va desde Mozart y Bach hasta The Monkees, Joni Mitchell y The Bad Brains.

Protagonizada por Paul Newman y Tom Cruise, cuenta la historia de un veterano jugador de billar que encuentra a su pupilo, un joven con mucho talento a quien después tendrá que enfrentar. En la banda sonora, puros cañonazos: Don Henley, Eric Clapton, Robert Palmer, Willie Dixon, Marc Knopfler, B.B. King, Warren Zevon…

Adaptación de la polémica novela homónima de Nikos Kazantzakis, se estrenó en la Mostra de Venecia de 1988 y cuenta la vida de un Jesús más humano que divino. Willem Dafoe en uno de sus mejores papeles. La música original es de Peter Gabriel, misma que fue publicada en el álbum Passion.

Se estrenó el 9 de septiembre de 1990 en la Mostra de Venecia, donde inició un exitoso recorrido por festivales internacionales de cine. Junto con la trilogía de EL PADRINO (Francis Ford Coppola) y ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA (Sergio Leone), se le considera una de las mejores películas de mafiosos en la historia del cine. La protagonizan Robert De Niro, Ray Liotta, Elizabeth McGovern y Joe Pesci. En la banda sonora: Muddy Waters, Derek & The Dominos, Bobby Darrin, Tonny Bennett, Cream, bandota de la cual vamos a escuchar…

Continuará…

¡Gracias Radio! (Parte 1)

Hace pocos días, exactamente el 13 de febrero, se celebró un año más del Día Mundial de la Radio. Este medio lleno de magia, nostalgia, información (buena  o mala, verdadera o falsa), pero sobre todo de mucha imaginación y que ha sido pilar de noticias, debates e historias que al prescindir de imágenes logra que el receptor construya y disfrute de viajes sonoros a través de las emisiones transmitidas por las ondas radiales y actualmente por la red.

 

Gracias a la radio en cualquiera de sus extensiones, llámese comercial, informativa, colegial o privada, la mayoría de las personas hemos sido testigos de grandes eventos a nivel mundial. Principalmente de la generación de ideas, sentimientos y particularmente de expresiones musicales, nace el lenguaje de la locución y nos da una innumerable cantidad de figuras públicas especializadas en múltiples categorías y temas. Desde la segunda mitad del siglo XIX que se generó la primera teoría de ondas electromagnéticas, junto con los acontecimientos de Tesla y Marconi unos años después, poco a poco la radio se convirtió en un medio de comunicación global e indispensable.

 

Ahora que ha pasado más de un siglo de su existencia y en tiempos de tecnología avanzada, al igual que los medios escritos, la radio convencional es amenazada por ser sustituida por la era digital, en concreto por la radio por internet.  Hace apenas unos días Noruega decidió apagar su señal de Frecuencia Modulada y de acuerdo a la lógica poco a poco más países se sumaran a esta decisión. Para muchos de nosotros no deja de ser algo nostálgico y en gran parte triste que cada vez el impacto de las ondas radiales disminuya. Aunque en nuestro país parece que eso tardará demasiado tiempo pues aun existe una gran cantidad de grupos y emisoras que nutren de información y música a la población. Además de que en el terreno digital, han nacido muy buenas opciones y espacios que ofrecen interesantes contenidos. No está demás mencionar que gracias a la era moderna Rock 101 regresó y mantiene ese espíritu auténtico que hace más de 30 años le dio identidad al rock en México y que por cuestiones privadas y de cultura, se ha tratado de apagar de varias maneras.

 

Fue gracias a espacios como éste y muchos otros más que vale la pena mencionar como WFM, la Pantera, Estéreo Joven, Orbita, Radioactivo, Reactor e Ibero 90.9, entre otras, que el rock internacional y nacional han tenido no solo muy buenos exponentes, sino voces importantes que han impulsado y luchado ante diversas situaciones e intereses por mantener el espíritu del rock a un nivel muy alto.

 

Obviamente hay demasiados artistas que dedican o mencionan a la radio en canciones, de las más famosas están las de R.E.M. con Radio ‘Free Europe’ o ‘Radio Song’, Queen con su ‘Radio GaGa’, ‘Radiohead’ de los Talking Heads, ‘This is Radio Clash’ de The Clash o el clásico de los Buggles ‘Video Kill the Radio Star’, que sirvió más como el detonante de la industria de los videos musicales, que como impulso del medio en sí. Y así un interminable etcétera con rolas que mencionan a la radio.

 

De esta manera, este mes lo festejaremos con un homenaje a la radio y al rock en tres partes, con canciones y grupos que en sus creaciones incluyan a este inigualable y mágico medio. En esta primera parte les dejamos una serie de proyectos enfocados al rock y el punk con temas que incluyen a la radio como eje principal.

 

1.- Autograph – Turn Up The Radio

En su debut de 1984 Sign In Please, esta banda de Hard Rock y Glam es de las primeras en el estado de California en concretar un hit radial.

 

2.- Rancid – Radio

Cuando la radio se vuelve la principal atracción y una forma de encontrar esa identidad que muchas veces en el núcleo familiar cuesta mucho de obtener. La música nos dota de ideas y nos muestra un camino a seguir. Gran rola de Tim Armstrong y compañía que por cierto, ya falta muy poco para tenerlos por primera vez en nuestro país.

 

3.- NOFX – Please Play This Song On The Radio

Al igual que Rancid, sus compas de NOFX nos cuentan que han armado una rola que debería de ser tocada en las estaciones de radio, ya que contiene lo suficiente para ser tomada en cuenta, solo que a la mera hora existe algo que lo impide.

 

4.- Ramones – Do You Remember Rock ´n Roll Radio

Una de las clásicas es esta de los Ramones, que bien se adecua a estos tiempos donde parece que el rock tiende a desparecer de las estaciones radiofónicas.

 

5.- Rage Against The Machine – Guerrilla Radio

Como una forma de protesta en la que RATM se baso para provocar y despertar de cierta manera hacia la situación política en los noventa. Zach De la Rocha toma a la radio como arma fundamental para contrarrestar el régimen autoritario.

 

6.- Volbeat – Radio Girl

Con una decepción sentimental Michael Poulsen y Volbeat desean que esa relación pueda renacer gracias a una dedicación en la radio. Porque en Dinamarca también tienen corazón.

 

7.- Rush – Spirit Of Radio

Otro clásico dedicado al placer de comenzar un día encendiendo la radio y escuchar tu música favorita. Donde la libertad que nos transmiten los acordes de una canción es el verdadero espíritu de la radio.

8.- WILT – Radio Disco

Formada por el gran Cormac Battle a partir de la desintegración de los increíbles Kerbdog. Wilt debuta en el 2000 con Bastinado y ahí encontramos esta oda a la fascinación encender el Radio y poder bailar sin que nadie nos mire. Una de las mejores bandas irlandesas de los últimos tiempos.

 

9.- Daloco – Radio (English versión)

Nacido en Austria y refugiado en Alemania después de ser asaltado aquí en México en la avenida Revolución por ahí de 1999. Decide llamarse Daloco gracias a la mala experiencia donde fue despojado de su lira, lana y pertenencias. Acompañado de Bina un músico nacional que lo ayuda a regresar a Europa y producir su debut en 2006. Radio también tiene una versión en inglés que se puede escuchar por acá.

 

10.- System of a Down – Radio Video

Sin nada más que agradecer a Danny y Lisa por sacarlos de los lugares más extraños, del Mesmerize se extrae este corte donde presumen que han logrado estar en la Radio y en los videos.

 

Por ahora estas son las canciones que les dejamos para rendir homenaje a la radio. En el siguiente post continuaremos con más temas dedicados a este maravilloso mundo. Si tienen temas que recomendar ya saben que estamos para retroalimentarnos. Hasta la próxima.

Si tienes algo que decir, guarda silencio

“Donde quiera que estamos, lo que más escuchamos es ruido. Cuando lo ignoramos, nos perturba. Cuando lo escuchamos, lo encontramos fascinante” – John Cage

 

Hace 65 años inició la travesía de John Cage hacia el silencio. Desde la definición de múltiples y enigmáticas capas del club de David Lynch (en el cine y en París), al incomodo saludo al final de ‘The Graduate’ con Simon & Garfunkel y el vasto regocijo de Depeche Mode unido a la representación visual de Anton Corbijn, el silencio es uno de esos conceptos que posiblemente han sido mejor comprendidos por el compositor John Cage, quien a partir del ruido logró entender el poder de los espacios aparentemente libres de sonido.

 

 

La muestra más recordada es la del 29 de agosto de 1952, cuando David Tudor caminó hacia el escenario de Maverick Concert Hall en Nueva York, se sentó al frente del piano y por cuatro minutos y 33 segundos no emitió ningún sonido. Fue la primera vez que se interpretó la pieza silenciosa de John Cage, cuya principal intención es hacer una declaración al tiempo que el público escucha lo que lo rodea, una historia que comenzó en 1948 como idea, pero que empezó a gestarse a lo largo de 1951 inspirado por la serie ‘Blank’ del artista plástico Robert Rauschenberg, quien también diseñó la portada del disco ‘Speaking in Tongues’ de Talking Heads.

 

 

Sus lienzos pintados de blanco, que variaban su aspecto dependiendo las condiciones de luz, derivaron en una de las más importantes obras sonoras del siglo XX. El manifiesto mudo de Cage ha inspirado múltiples comentarios, pero como el músico explicó, no hay tal cosa como el silencio. Por su puesto, al principio su propuesta fue desechada, 4’33″ fue catalogada de ridícula, sobre todo en las áreas de la música clásica en las que se movía John Cage, sin embargo, en el área de las artes visuales y la música libre de rigurosas convenciones y llena de experimentaciones, alcanzó un gran reconocimiento, convirtiéndose en una pieza icónica de la postguerra, brindando una gravedad artística e histórica al hecho de que el compositor en realidad no crea y la audiencia es la que puede o no crear con el silencio.

 

El epígrafe del inicio es parte de ‘The Future of Music: Credo’, uno de tantos ensayos en los que no sólo explora la música, sino el poder del silencio, la falta de voz y la necesidad de experimentar con esos elementos para crear. Ese ensayo en particular aborda la idea de que los sonidos no son más que sonidos, todos son igual de válidos como punto de partida para descubrir más posibilidades sonoras. Curiosamente la palabra silencio no aparece ni una sola vez a lo largo del ensayo, sin embargo sus implicaciones se identifican y nos llevan hasta ese vacío.

 

Aunque al principio era un compositor avant-garde enfocado en el ruido, a lo largo de su vida después de 4’33″ su propósito fue eliminar estructuras establecidas para lograr entender la música por sí misma, sin las borrosas convenciones entre arte y vida. De hecho, Cage en sus primeros días como compositor promovió la antítesis del silencio: el ruido.

 

Él habló de hacer sonidos nuevos, pero en algún momento de 1948 empezó a trabajar en lo que llamó la ‘Oración del Silencio’, como un intento por romper con la cultura estadounidense, estableciendo un nuevo parámetro para el ruido cotidiano en oficinas, centros comerciales y elevadores, presentando la belleza que surge de la quietud.

 

La ‘Oración del Silencio’ no se concretó, pero fue el primer paso de John Cage hacia uno de los más grandes estudios del sonido que existen. 4’33″ es el detonador para la creatividad y una postura estética que ha sido adoptada desde múltiples perspectivas, pero sobre todo, es acerca del concepto y la metáfora de un sin número de cosas, la manifestación, la protesta, inconformidad pacífica y las implicaciones políticas otorgadas por la audiencia y de quien propone la adopción de esos cuatro minutos y 33 segundos en un momento dado, pero aunque parezca extraño, siempre es sobre movimiento y sonido.

A final de cuentas, en el mundo de las ideas e historias, el silencio es simplemente un lapso de tiempo que tiene un vacío o un significado, dependiendo de quien lo esté escuchando.

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