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¿Y System of a Down?

Han pasado trece años desde el lanzamiento de ‘Hypnotize’ y ‘Mezmerize’ y aún no hay noticias de System of a Down. Sí, siguen activos, pero la constante de la banda son tours y presentaciones especiales, apenas vislumbra que Serj Tankian, Daron Malakian, Shavo Odadjian y John Dolmayan siguen siendo una agrupación importante.

No lo malinterpreten, SOAD tiene relevancia indiscutible en esa franja noventera de la que aún muchos gozamos, se ve que todos están en su mejor momento ¿por qué no explotarlo? Los fanáticos agradecemos las presentaciones, como sus nuevas fechas añadidas (y que todos confundimos el póster con la elaborada portada de un albúm) junto a bandas como At the Driven In, Clutch y Skeleton Witch, así como ser headliners del Aftershock, próximo a celebrarse en Sacramento, California; pero hay que admitir que hace falta material para que la banda se siga renovando.

Falta esa madurez que toda banda alcanza y la fanaticada teme, como si fuera malo que Metallica evolucione su género y su sonido (para bien o para mal) y que sigamos viendo normal a Billy Joe Amstrong vestirse como adolescente o a Eminem siendo el mismo desde hace tres décadas.

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Sin embargo, System tiene proyectos alternos bastante interesantes. Al fin Scars on Broadway, el proyecto liderado por Malakian y Dolmayan, está a punto a dar a luz a un segundo disco, el cual sólo ha tardado ocho años en concebirse; Shavo ha realizado experimentos con el “heavy hip hop” con su banda AcHoZen y se ha introducido en la electrónica bajo el seudónimo de DJing; y Serj se ha inducido en todo: desde en la sinfónica, con aquella presentación que pasó al DVD del Elect the Dead, hasta componer uno de los temas principales de ‘The Promise’, película que aborda el tema del genocidio armenio, mismo que ha inspirado la mayoría de la música de la banda. Al final de cuentas sigue siendo distinto a System of a Down, no hablamos de decadencia artística sino de esencia.

Serj Tankian ha declarado para Rolling Stone que la ausencia de material nuevo hace creer al público que la relación entre sus integrantes es mala, y aunque el cantante lo niegue, se ve a través de sus publicaciones en redes sociales: Todos emocionando a sus fans sobre posibles ensayos, Serj Tankian declarando que el disco va a tardar, el mismo Tankian diciendo que System of a Down ya no llena sus expectativas como artista, Shavo publicando que el disco simplemente no se hará.

¿Qué no llena a Tankian? ¿Lo mismo que hizo a John Frusciante de renunciar a los Red Hot Chili Peppers para explorar el lado que nunca hubiéramos escuchado con la banda de California? Tal vez y tal vez algún día lo agradezcamos como lo hacemos con el guitarrista. Pero para la mala suerte de todos nosotros, los Red Hot Chili Peppers de alguna forma tienen piezas intercambiables a excepción de Anthony Kiedis y Flea, SOAD no. No hay otro que pueda reemplazar a cualquiera de los cuatro, el frenesí vive en ellos y no tiene otro inquilino.

La situación se reduce a la exigencia del fanático, aquella que no debe ser pero persiste y que bloquea el proceso creativo del artista. En este caso, tal vez la impulse: tal vez algún día tengamos un nuevo disco de System of a Down, tal vez algún día Serj Tankian deje de ser esa piedra angular que deja a fans sin nuevas canciones pero que sí están dispuestos a pagar por escuchar un setlist de hace una década, que simplemente necesita un aire nuevo para que no se queden en el exilio del colectivo de la gente.

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