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De creepypastas y jumpscares: Channel Zero

 

La televisión ha sido un gran puente para el género de horror: si bien existen películas tan crudas que no veríamos por segunda vez; también existen otras tan ligeras que llenan nuestra cartelera cada semana (y que en Estados Unidos pasan de inmediato a formato casero), robándonos unos cuantos pesos a cambio de unos cuantos jumpscares con protagonistas atractivos en situaciones netamente modestas con tal de que sea amigable con toda la familia y por ende un éxito taquillero.

En el caso de la televisión es todo lo contrario: los horarios y que algunos servicios sean de paga ayuda a que toda esa libertad creativa sobre la crudeza reluzca de manera esplendida. De ahí el éxito de series como ‘American Horror Story’,Penny Dreadful’ o ‘Taboo’, que además del horror, llevan más allá los deseos y pasiones más escondidas del ser humano. Es normal que con el éxito comprobado del género en televisión, muchas cadenas han intentado adentrarse a la competencia.

La respuesta del canal Syfy es ‘Channel Zero’, una serie en forma de antología que toma como base la importancia del creepypasta en nuestra década. No es de extrañarse que su fundamento sea ése, puesto que personajes como Slenderman o Jeff the Killer han pasado de ser seres ficticios de un cuento escondido en un portal de internet a ser parte de la cultura popular e inspiración de casos tan desastrosos como el asesinato de una joven por parte de sus compañeras de 12 y 13 años (HBO dedicó todo un documentó hace poco el incidente en ‘Beware the Slenderman’).

La serie cuenta con tres temporadas con historias un tanto desconocidas: ‘Candle Cove’, ‘No End House’ y ‘Butcher’s Club’; relatos que a pesar de sus grandes diferencias han encontrado un lineamiento y dado un estilo particular a la serie.

Eso no quiere decir que la serie haya empezado con el pie derecho: ‘Candle Cove’, la cual cuenta la historia de un hombre que regresa a su pueblo natal tras enterarse que niños están desapareciendo al igual que su hermano cuando eran infantes, es un total desastre.

La primera temporada se pierde en sus propios misterios, dejando algunos inconclusos y otros que buscan ser resueltos con la pura estática visual; todos sus personajes están en un tono diferente, chocando inclusive con sus propias líneas argumentales; y su resolución no es entendible, con decir que su personaje antagónico principal (un niño hecho de dientes) por muy inquietante que sea sólo sirve para adornar el póster promocional.

Lo que pudo ser una cancelación segura se convirtió en una segunda temporada bajo el creepypastaNo End House’: una casa que aparece en distintos puntos del mundo que presenta los peores miedos del que la visita para después alimentarse de ellos. Es aquí donde la serie se redime con el mal sabor que dejó la primera temporada: existen personajes protagónicos sólidos, se entiende su objetivo en la historia y los recursos visuales son uno con la historia, no una justificación para ver la serie. No obstante los sucesos en la misma parecen no tener repercusión en los personajes, lo cual es inentendible porque son asesinatos o desapariciones, evitando la evolución de los mismos.

Es en ‘Butcher’s Block’, la cual se estrena en este mes de febrero, donde al fin el proyecto se torna interesante: la historia nos cuenta la vida de Alice Woods y su hermana Zoe, quien padece de esquizofrenia. Ambas terminan mudándose a Butcher’s Club, un vecindario donde la ley no está presente pero al menos es mejor que su escabroso pasado. En él conocerán a los Peaches, una familia un tanto peculiar que les da la oportunidad de iniciar otra vez bajo un precio que nunca imaginaron.

Es en este punto donde la serie logra tomar forma: al fin tiene un estilo propio que raya en lo underground sin caer en los vicios del guionismo independiente, desde el primer episodio es concisa y visualmente impactante. Los personajes principales empatizan desde el primer momento con el espectador gracias a las actuaciones de Olivia Luccardi y Holland Roden. Sin duda alguna la mejor de las tres temporadas y eso que apenas han sido transmitidos dos episodios.

¿Entonces por qué darle una oportunidad a la tercera temporada y a la serie en general? Simple: es creada por Nick Antosca (escritor y productor de algunos capítulos de Hannibal’) y Max Landis (encargado de proyectos como Dirk Gently’s Holistic Detective Agency’ y ‘Chronicle’, sin mencionar que es uno de los guionistas más aguerridos que tiene la televisión hoy en día); a diferencia de American Horror Story, la renovación del casting es un punto a favor; y la fuente interminable de sus historias base es Internet.

Tal vez Channel Zero’ no será la mejor serie de horror que encontrarán y podría mejorar bastante si en vez de hacer temporadas completas sobre relatos tan pequeños se hicieran solamente capítulos de los mismos, pero es un proyecto evolutivo que con el pasar de sus temporadas ha ido tomando forma. Hay que darle oportunidad a este embrión para que se convierta en el monstruo televisivo del que todos estaremos hablando, tal vez en un par de temporadas más.

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