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El soundtrack de la vida – Bennie and the Spiders from Mars

Una de las cosas que me fascinan de la composición musical es la capacidad que tienen algunas letras de transportarnos a otros lugres, otros tiempos y hasta otras dimensiones, incluso crear personajes ficticios para intérpretes musicales que parecerían lo suficientemente estrafalarios como para necesitar de una personalidad más y aún así se hacen de este alter ego y crean un universo paralelo en el que es imposible discernir dónde comienza el personaje y dónde termina la locura, así se me ocurre una banda ficticia: Bennie and the Spiders From Mars.

Uno de mis ejemplos favoritos es ‘Bennie and the Jets’ de Elton John, una rola escrita por el propio Elton John y Bernie Taupin y que fue incluida en el ‘Gooodbye Yellow Brock Road’ de 1973. En la letra se habla de Bennie and the Jets, una banda ficticia de la que el narrador es fan. Taupin admitiría algunos años después, que la canción es una sátira de la escena musical de principios de los 70. Aún así se convirtió en uno de los mayores éxitos de Elton John y es una canción que verdaderamente disfruta interpretar en vivo sobre todo el sólo de piano, en el que se han escuchado versiones en las que ha incluido hasta las famosas cinco notas de ‘Encuentros Cercanos del Tercer Tipo’ de John Williams.

 

 

La siguiente canción es probablemente mi canción favorita de todo los tiempos y un tema que podría darme para escribir una eternidad al respecto, pero me limitaré a escribir que Ziggy Stardust no era sólo un rockstar andrógino y bisexual, sino también un mensajero de seres extraterrestres.

El personaje creado por David Bowie y que dio pie a ‘The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars’ de 1972, un álbum que se convirtió en una revelación mundial y en la describe a un guitarrista zurdo destinado a confortar a una humanidad en fase de extinción con un mensaje de esperanza que le permitía a un Bowie de 25 años dar rienda suelta a sus dotes teatrales y llevar al personaje mucho más allá de los escenarios.

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Debo admitir que la primera vez que escuché esta canción, fue, covereada por Bauhaus, pero es sin duda la versión más celebrada de los covers que se han hecho y una afortunada coincidencia que me llevaría querer saber más de este mítico personaje y me dirigiría por el camino correcto del rock.

 

De la última banda ficticia que les hablaré desafortunadamente no existen registros históricos ni grabaciones, sin embargo por una buena parte del 2005 tomó gran importancia en mi vida, les hablo de Keyser Söze, un cuarteto post punk del que era vocalista y letrista del que en una noche de plática amena y bebidas refrescantes los cuatro integrantes decidimos crear una versión alterna imaginaria en la que dejábamos toda nuestra furia punketa y rebelión anti stablishment por los alegres acordes de la cumbia para convertirnos en la explosión tropical de Keyser Söze; cosa que nunca ocurrió, pero que debo admitir habría sido muy divertido.

 

En resumen me parece que tomando el.ejemplo de Elton y Bowie, nunca está de más dejar de ser nosotros y jugar a ser alguien más, el resultado podría ser legendario.

Banda Sonora 101: I’m Not There 

Dirigida por el estadounidense Todd Haynes (‘Velvet Goldmine’) en 2007, ‘I’m Not There’ (en español le pusieron ‘Mi historia sin mi’) es un filme biográfico en el que seis actores (Christian BaleCate BlanchettHeath LedgerRichard GereBen Wishaw y Marcus Carl Franklin) interpretan diferentes facetas y momentos en la vida de Bob Dylan.

Si bien es cierto que la película termina por naufragar en su propio mar de ambiciones, también es posible afirmar que el cineasta Todd Haynes, con el apoyo del supervisor musical Jim Dunbar, armó un impresionante soundtrack de 34 canciones, de las cuales 33 son versiones nuevas de rolas inmortales de Dylan realizadas ex profeso para la película (la restante es una versión de ‘I’m Not There’ interpretada por el propio Dylan, con el acompañamiento de The Band).

 

 

 

En el proyecto participaron músicos y bandas de la talla de Eddie VedderSonic YouthCalexicoCat PowerKaren OIron & WineLos LobosSufjan StevensYo La TengoThe Hold SteadyStephen MalkmusJim James y Jack Johnson.

La música del filme fue editada en un disco doble producido por el propio Todd Haynes y Randall Poster, el cual, digámoslo sin ambages, supera por mucho en calidad a la misma película. Se trata sin lugar a dudas de uno de los mejores soundtracks que se han producido en la historia del cine-rock.

Chequen la lista y dénse este soundtrack:

 

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El soundtrack de la vida – Del punto A al punto B

Cada vez que escucho ‘Baba O’Riley’ de The Who siento que algo muy importante está a punto de suceder, y es que de la innovadora inclusión de un sintetizador acompañada de esos enérgicos acordes de piano, una verdadera genialidad de Pete Townshend, emana un sentimiento de anticipación, acompañada de una expectativa positiva que es difícil de explicar, y que la hace la rola ideal para iniciar cualquier clase de proyecto en el soundtrack de la vida.

Levantar la vista desde punto A y visualizar a la distancia un punto B que tenemos como objetivo alcanzar, sin importar el móvil o medio teniendo como catalizador la voz de Roger Daltrey y la batería de Keith Moon. Debo advertir que la combinación musical no garantiza que nuestra misión sea exitosa, pero puedo asegurarles es que es una de las mejores y más inspiradoras formas de iniciarla.

No sé para ustedes, pero para mi una de las partes más difíciles de un recorrido (real o virtual) es el recorrido en sí, y todo el trabajo que conlleva;  esa tierra de nadie entre punto A y punto B que es campo de batalla, tierra del aburrimiento y mamá luchona a la vez. En ocasiones es un tramite tan engorroso que nos hace claudicar, abortar misión o quedamos dormidos. Es ahí donde entra Dire Straits y su ‘Sultans of Swing’. La relevancia de esta rola va más allá de una simple coincidencia, es la primera canción que grabaron los hermanos Knopfler en Londres, con 100 libras en el bolsillo, un hecho que le daría nombre a la banda, casi como un  breve prólogo de la banda antes de alcanzar el éxito  y un homenaje al honky-tonk. Nada más adecuado para darnos valor para seguir el viaje y disfrutar del trayecto.

Finalmente llega el momento más triste de nuestro viaje, el final; ya que sin importar las circunstancias finalizar un proyecto nos llena de melancolía y nos hace tratar de extender lo más posible para evitar la dolorosa separación. Para estos casos no hay mejor receta que una rola alegre y trivial, un himno digno de un desfile de bienvenida que nos haga sentir que lo mucho o poco que vivimos durante nuestro trayecto fue lo suficientemente significativo como para que seamos recibidos como héroes.

En mi opinión, ‘The boys are back in town’ de Thin Lizzy  reúne esas características al pie de la letra, estamos hablando de una rola melódica en la que sobresale un épico doble de guitarra a cargo de Scott Gorham y Brian Robertson que nos hace sentir que cualquiera que haya sido el resultado, llegar al punto B hace que valga la pena y nos incite a volverlo a intentar.

Escoge una vida, un trabajo o Rock 101

Ya lo decían los Beastie Boys, debes luchar por tu derecho a enfiestarte, esa sola idea bastó para que emergiera una escena donde hasta 10,000 personas bailaban en la sordidez de diversas bodegas abandonadas y lejos del radar de la policía. Como todo levantamiento, su duración fue breve, de alto impacto y fue absorbida por el mainstream. Bailar se convirtió en una inspiración, una afrenta política y un reclamo sobre una situación social.

La revolución rave, como lo revelan sus héroes anónimos, es el punto de inflexión donde el acid house dejó de ser fenómeno underground local y se convirtió en una explosión cultural en todo el mundo. ¿Fue una revolución o sólo fue una serie de fiestas? La planeación y los riesgos que implicaban, además de entender que las ganancias monetarias eran pocas comparadas con la reacción de los periódicos y la policía, mostraban el espíritu de rebeldía e idealismo que acompañaban la música, un honesto testamento de una época, una serie de ciudades unidas por sus madrugadas y claves secretas para acceder a la ética y estética del acid house.

Fue una revolución, no hay duda, fue una oleada hecha no tanto por los creadores del acid house, sino por aquellos que lo hicieron crecer como un movimiento underground y lo convirtieron en fenómeno juvenil, épico y contagioso. Todos los problemas para concretar el rave en términos capitalistas tenía un costo de £3 libras por persona, que apenas cubrían los costos para realizar la fiesta, pero el ingenio era parte integral para lograr que toda la gente llegara hasta el lugar. Algunos de ellos pagaron la rebeldía con su libertad, acusaciones de violencia y venta de drogas, acoso policíaco e imposiciones de toques de queda.

La revolución a través de la música electrónica en el underground tiene sus mejores años entre 1988 y 1994, para el momento en que la película ‘Trainspotting’ adopta la idea de moverse de “Ziggy Pop” a otros parámetros sonoros y rejuvenecerse por el oído, el movimiento ya es totalmente mainstream, para 1996 la idea del rave no solo está presente en estaciones de radio y festivales, incluso se le menciona en programas de televisión de corte juvenil como ‘Beverly Hills 90210’.

Justo hace 20 años nos escontramos con la esencia punk de Irvine Welsh trasladada a la pantalla, de alguna forma la serie de picaderos en Escocia, el SIDA aniquilando adictos a la heroína y la Generación X que prefería divertirse a trabajar (pero que aceptaba en el fondo que tendrá que elegir una vida) transgredieron el cine con un nuevo lenguaje visual donde una escena ya se mostraba procesada, masticada y deglutida, para algunos el punto de partida es el soundtrack del filme, para otros es la idea de que las películas sobre jovenes ya no se trataban del romance al estilo ‘Pretty in Pink’ o la detención en la escuela tipo ‘The Breakfast Club’, pero a final de cuentas seguía siendo sobre el arte de crear un soundtrack inolvidable.

Partiendo de aquella novela que estaba en la lista de libros prohibidos y uno de los más robados de las tiendas británicas, celebramos el 20 aniversario del estreno de ‘Trainspotting’, esperando que Danny Boyle nos de pronto la continuación ‘Porno’, aceptando que todas las elecciones del monologo de Renton (que en la película es el inicio y en el libro la mitad) se han concretado, escogimos la pantalla de plasma y la serie de comodidades que sustituyeron la evasión con base en la heroína y aceptamos que el plan de estudios de diversas universidades ya incluye la primera novela de Irvine Welsh.

Acompañanos el 23 de febrero en un día perfecto, de clubes nocturnos, sábanas sucias y por supuesto mucho (Z)Iggy Pop, iniciamos a las 10 de la mañana y continuaremos administrando dosis en tus oídos hasta las 8 de la noche tan solo para evitar el síndrome de abstinencia.

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