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Rebasando la frontera del sonido en Nrmal 2018

Durante las primeras dos décadas de este joven milenio, los festivales musicales se han ampliado constantemente en beneficio de muchos sectores de melómanos que desde el siglo veinte anhelaban con presentaciones en directo de proyectos que por sus propuestas no se acomodan fácilmente en el espectro de los diseños de festividades musicales de alto impacto, este es el caso del festival Nrmal.

Desde 2012 se ha convertido en un diseño especializado en músicas tan exquisitas como el post rock, shoegaze, folk, lo-fi, experimental e IDM por mencionar algunos de los géneros con los que ha logrado generar encuentros heterogéneos de músicos y escuchas en comuniones históricas como las presentaciones de Swans, Psychic TV, Slowdive, Tortoise, Low o Mouse on Mars, entre muchos otros actos en vivo que algunos de nosotros ya habíamos descartado poder disfrutar en alguna ocasión en nuestro país.

Las fronteras donde los sonidos, las formas y las técnicas son apreciadas desde oídos exigentes y alejados de la complacencia gratuita, es justamente el punto donde se encuentran las condiciones adecuadas para que la emisión del Nrmal 2018 convoque nuevamente al deleite de las ejecuciones en directo.

Para esta emisión en especial la del reputado músico de origen japonés Keygo Oyamada más conocido como Cornelius, quien después de la cancelación de su concierto en nuestro país aquel fatídico año del H1N1 por fin se presentará en tierras mexicanas a propósito de su última producción ‘Mellow Waves’ de 2017 y a once años de su obra cumbre ‘Fantasma’ de 2007.

El asiático ha logrado configurar una historia musical sumamente sólida desde su origen en el Shibuya Kei menos complaciente y mucho más refinado y experimental en comparación a sus homólogos (Fantastic Plastic Machine y Pizzicato Five), para así consagrarse con un estilo heterogéneo y alejado de etiquetas precisas.

Además podremos escuchar al proyecto estadounidense Sleep quien es recordado por plantear senderos muy afortunados para la denominada música stoner rock de los noventa, la cual refrescaría de forma contundente la producción del género metal generada por el disco seminal ‘Holy Mountain’ y el incomprendido ‘Dopesmoker’, posteriormente llamado ‘Jerusalem’, de un solo corte con una duración de 60 minutos, lo cual fue malentendido por su sello discográfico y que provocara la disolución del proyecto.

De igual manera los otros platos fuertes de dicho encuentro son por un lado, Mac DeMarco y Of Montreal; binomio de estilos refinados que van de la electrónica al Indie Pop más elegante de los últimos años con reminiscencias de un pasado vigente y por el otro, la más deliciosa de las experiencias sónicas a través del Post Rock que se despliega en una amplitud que Explosions in the Sky domina contundentemente mediante piezas que nos transportan a estados continuos de introspección.

Como es frecuente en este festival, los demás proyectos que conforman sus carteles son propuestas de enorme calidad y proyección que desde la plataforma emergente y no tanto, redondean el espectro musical que en cada ocasión logra expandirse hacia universos musicales muy amplios y que para la emisión del 2018 incluye a propuestas como Norwayy, Ethics y Dub de Gaita por mencionar algunos.

A lo largo de sus nueve emisiones desde su origen en la ciudad de Monterrey, Nrmal se ha colocado como uno de los festivales más ambiciosos del ámbito de los conciertos para públicos cautivos que acechan a las oportunidades posiblemente irrepetibles donde también acuden melómanos en formación con gustos tan abiertos como lo exige la manifestación musical del siglo XXI.

El suelo es el límite

Cuando “ya no lo hacen como antes” es el momento en el que agradecemos que el rock and roll desde su inicio haya sido una materia prima maleable, que exige evolución constante y requiere para su crecimiento alejarse con cada paso del origen. Tal vez los puristas extrañan el inicio, añoran el sonido que conocían, pero otros apreciamos sumergirnos en las profundidades de las etiquetas para descubrir géneros a través de su acercamiento al punto de partida desde las diferentes desviaciones en el camino. Algunos desprecian las etiquetas, otros descubren que esas mismas clasificaciones sirven para tomar diversas rutas sonoras, unos más nos enseñan que el origen de un género parte de otro lugar.

 

Así como The Echo Nest reunió cientos de clasificaciones para entender la raíz de muchos grupos y un artículo en The Guardianexploró el punto de partida de algunos géneros, descubro a través del libro ‘Facing The Other Way: The Story of 4AD’ de Martin Aston una breve pausa en su recorrido por la historia del sello discográfico para revelar el origen del shoegaze, ese mismo que alberga al new wave y el lo-fi en una misma gama. El punto de partida para ésta historia es la búsqueda del dueño de 4AD, Ivo Watts-Wallace, con casi una década formando un sonido para el sello, necesita darle un nuevo giro a la industria:

 

“No fue sino hasta el siguiente año, 1990, que a esta nueva camarilla de bandas parecidas a Cocteau (Twins) y (Jesus and) Mary Chain se les dio una etiqueta – la prensa musical se decidió por ‘shoegaze’, primero se acuñó en una reseña en Sounds sobre la banda Moose. Como el gótico, el shoegaze fue más una crítica que un sonido, basado en la forma en que los músicos jóvenes confiaban en gran medida en los pedales de efectos a sus pies, se vieron obligados a mirar hacia abajo en lugar de enfrentar a la audiencia. Ayudó a ocultar el hecho de que estas bandas no siempre mostraban personalidades agobiantes, vocalistas fuertes y rebosante confianza. 
Para utilizar todos los clichés que rodeaban al shoegaze, el sonido era borroso, narcótico, distorsionado y ondulante, de ensueño, era música escapista desempeñada por estudiantes de la opinión de Ivo sobre la música como un paisaje interior y no un punto de vista articulado. El shoegaze parecía casi la negación de la revolución cultural o musical que sucedía alrededor de esas bandas”.

La etiqueta no tardó en extenderse como un recurso peyorativo en la prensa británica y aunque Moose no se convirtió en el grupo más importante, el género no tardó en mostrar propuestas cuya distorsión brindó una nueva desviación cercana y a la vez alejada del punto de origen, una nueva rama que incluye a Slowdive, Swervedriver, Ride, Lush, Pale Saints y My Bloody Valentine, incluso esa misma calle tiene una bifurcación de herederos de la misma raíz de la que partieron sus antecesores (The Velvet Underground, Sonic Youth, Hüsker Dü, The Chameleons, The Cure, Bauhaus y Galaxie 500) que prefieren utilizar los nombres chillwave o new gaze.

Para ser un género que tenía como único límite el suelo, el shoegaze no ha dejado de sentirse a pesar de la extinción de sus principales actos. Su herencia está más presente que nunca gracias a una versión actualizada, que prácticamente retoma muchos de los elementos de esa generación que liberaba su genialidad al mirar sus zapatos. De ese sonido de mediados de los 80 y principios de los 90, algunas bandas han recuperado el estilo y el sonido tan puro que se despreciaba a sí mismo y resultaba introspectivo, aunque sin una confrontación de sentimientos. La nueva versión, nombrada new gaze (nü gaze para aquellos que se quieran sentir más vanguardistas), surge de los restos y recuerdos de la primera oleada de bandas shoegaze, que después de moverse en diferentes direcciones se convirtió en un culto y la fuente de inspiración para nuevos grupos y nuevas audiencias.

 

El sonido de las guitarras fuertemente procesadas en la mezcla renació con “Ágætis Byrjun” de Sigur Rós. Aunque no es estrictamente shoegaze, el disco mostró muchos de sus elementos típicos y un “nuevo” nivel de exploración sonora que desató a una nueva generación, la cual se ha fortalecido en los últimos cuatro años alrededor de un estilo viejo que sigue pareciendo vanguardista.

 

 

Bandas como Asobi Seksu, Crocodiles, M83, Amusement Parks On Fire, The Fields y Radio Dept. se han enfocado más en los sintetizadores que en las guitarras del shoegaze, pero ha conservado su otra virtud: las voces sometidas en volumen y tono a las capas de sonidos, que otorgan un fuerte sentido de la melodía. A pesar que ninguno de los actos del new gaze y sus seguidores vivió el mejor momento del shoegaze, la nueva generación ha comprendido la fuerza que impedía que los integrantes de Lush, My Bloody Valentine, Slowdive y Pale Saints se movieran más allá del espacio marcado por sus pies.

 

Entrevista Festival Nrmal

El Festival Nrmal ha crecido, se ha mudado por completo y sigue con el espíritu inicial: presentar un cartel poco convencional para los amantes de la música.El 2016 representa el séptimo año de música y gastronomía. Ahora sólo a realizarse en el Distrito Federal y algunas de sus razones nos las han dicho en una entrevista que les compartimos en vídeo.

 

Entre otros temas, nos cuentan de la selección y cómo es que eligen a las bandas. También tenemos las impresiones de Haciendo el Mal, quienes han sido ya anteriormente parte del festival. También seguirán los conceptos “NODO, encuentro para el circuito musical contemporáneo, y #CocinaCentral, el escenario para la creatividad gastronómica.”

 

Pueden conseguir los boletos y evitar la reventa en Boletia. El pase Early-Bird que tenía un costo menor ya se ha agotado. Aún quedan 2 pre-ventas antes del precio final en taquilla. El costo va de $700 a $1,100.

 

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