hi

El soundtrack de la vida – Expectativa vs Realidad

Hay momentos en la vida en los que la expectativa de de que algo bueno va a llegar es tan grande que cuando eso llega nos parece que no es lo que esperábamos o simplemente la expectativa supera a la realidad. Es un fenómeno muy común y sucede mucho.

No es mi papel, y mucho menos mi área de experiencia tratar de dar una explicación lógica sobre el asunto y mucho menos un consejo de cómo sobrellevarlo. Lo único que puedo hacer en este espacio es compartir con el colectivo cultural el sentimiento y escribirles sobre algunas rolas que son muy buenos ejemplos de este desagradable, pero al parecer inevitable sentimiento.

En 1995, Radiohead lanzó su celebrado segundo álbum ‘The Bends’, de ahí se desprende su segundo sencillo, ‘Fake Plastic Trees’, una oda a la melancolía que narra la historia de dos personajes que viven una vida “plástica” y vacía que poco a poco los va desgastando y un tercero que está en una relación con esas mismas características.

La rola está inspirada de un desarrollo inmobiliario al oeste de Londres llamado Canary Wharf que prometía ser un nuevo distrito comercial, sin embargo, debido a una caída de la bolsa se detuvo el proyecto y quedó abandonado, lo único que sobrevivió fue una zona decorada con plantas artificiales. La grandilocuencia de las expectativas y la fragilidad de la realidad queda perfectamente retratada en este track, sobre todo, en mi opinión en la devastadora frase “if I could be who you wanted, all the time”.

 

 

Un verdadero paladín de la destrucción de ilusiones es sin lugar a dudas, Morrissey y un himno de la desesperanza es ‘Heaven Knows I’m Miserable Now’ del álbum ‘Hatful of Hollow’ de 1988 de The Smiths. Considerada por el Salón de la Fama como una de las 500 canciones que le dieron forma al rock and roll, la rola nos describe una situación que es mejor conocida por nosotros como “cuando no nos calienta ni el sol”.

Un sentimiento de amargura por ver pasar a una pareja amorosa, por conseguir un trabajo y sobre todas las cosas la insoportable idea de dedicar nuestro valioso tiempo a gente a quien no le importa si vivimos o morimos. Creo que todos hemos pasado por una etapa de odio superlativo y sin temor a equivocarme puedo afirmar que es un estad causado por una terrible decepción. Nuevamente, la realidad haciendo de las suyas y haciendo nuestras vidas tristes y miserables.

 

La culminación a esta entrega no puede ser otra más que ‘You Can’t Always Get What You Want’, segundo sencillo del álbum ‘Let It Bleed’ de 1969 de The Rolling Stones. Escrita por Mick Jagger y Keith Richards, la letra hace referencia a los temas más destacados de la década de los 60, el amor, la política y la drogadicción.

El track nos lleva por el optimismo con el que abordamos nuevos proyectos y la inevitable desilusión que nos acecha. Pero nos deja una gran enseñanza, que, tómenlo como quieran, es una gran lección de vida, no siempre podemos tener lo que queremos, pero si lo intentamos, algunas veces vamos a encontrar lo que necesitamos”.

 

Al final, la realidad nunca va a superar la expectativa, después de todo somos humanos y creamos historias fantásticas en nuestras cabezas, que nunca llegan a funcionar del todo en la realidad, pero debemos poder reconocer en las derrotas morales esas pequeñas victorias reales, poder el verdadero avance y entender que aunque las cosas no parecen salir como las planeamos, nunca están tan mal como lo estamos percibiendo, es ahí donde la realidad puede ganarle un poquito de terreno a la expectativa, porque el fatalismo nunca le va a ganar a los pequeños placeres de la vida.

Ingmar Bergman y la música

Este año se cumple el centenario del nacimiento de Ingmar Bergman, un cineasta en cuyos filmes el sonido (o su ausencia) es un elemento siempre cargado de significado. Si de películas de Bergman se trata, nunca debemos creer que la música o los sonidos que escuchamos son gratuitos; por el contrario, siempre obedecen a meditadas decisiones del autor. Del mismo modo, cuando nos topamos con el silencio, este responde a una intención dramática (y es parte de la tradición intimista del cine escandinavo, de la que Bergman naturalmente no se escapa), pues va cargado de una fuerza emocional necesaria para sustentar la profundidad psicológica de los guiones de este gran artista.

La música formó parte de la vida de Ingmar Bergman desde su infancia. Varios miembros de la familia eran músicos y se reunían para tocar música de cámara. Él mismo tomó clases de piano durante un tiempo. No resulta extraño entonces que en su cine la música tenga un papel esencial dramático y estético, sin importar si se trata de música circunstancial o si la utiliza para estructurar el sentido.

Sin duda, el compositor más presente en la filmografía de Bergman es Johann Sebastian Bach cuya música aparece en Vergüenza, La hora del lobo, Sonata de otoño, Gritos y susurros, El silencio y Persona, entre otras. Podríamos atrevernos a decir que Bach forma parte de la técnica compositiva de Bergman. Pero ¿qué hay para Bergman más allá de la música culta?

No es costumbre del cineasta sueco recurrir al jazz en sus películas; sin embargo, sí llegó a incluirlo en ciertas secuencias, la mayoría de las veces como mera música circunstancial que casi siempre conlleva una atmósfera de frivolidad e intrascendencia, y en otras, para aportar información sobre la condición social y psicológica de algún personaje. En El Silencio, por ejemplo, los fragmentos de jazz que se utilizan cumplen ambas funciones: el jazz ambienta el bar adonde va una de las protagonistas y a su vez ayuda a definir su personalidad frívola e impulsiva, en contraposición con su hermana, quien escucha música de Bach, es intelectual y sensible.

Un caso aparte es el rock y el pop. En De la vida de las marionetas, además de jazz ambiental, sorprende la presencia de hard rock y de pop. La primera aparece cuando el personaje Peter se siente agobiado por el insomnio y comienza a escuchar algo que suena como a Led Zeppelin y que Bergman utiliza para denotar el estado mental del personaje. Por su parte, una curiosa canción pop acompaña las escenas que se desarrollan en el club sexual. Se trata de “Touch me, take me” de Rita Wright, arreglada con un toque electrónico y gemidos eróticos que añadieron para la película, y que termina de sorprender cuando la volvemos a escuchar durante los créditos finales, ya que crea un contraste entre la frivolidad de la música y la densidad psicológico-sexual de la película, el cual sacude al espectador.

Cerremos con una anécdota interesante que sorprenderá a quienes creen que Ingmar Bergman es un purista de la música, que fuera de Bach sólo se atrevería a escuchar a Chopin. En un artículo en la revista Life, el cineasta declaró que se sentía muy estimulado por la música moderna más brutal y agresiva, y mencionó su gusto por escuchar a los Rolling Stones a un volumen que casi cimbrara las paredes. Era 1971, así que podemos imaginarnos qué música podía escuchar además de los Rolling Stones. Poseedor de una mente genial, es evidente que Bergman sabía cómo musicalizar no sólo sus películas, sino también las escenas de su vida.

Sonic Arsenal – Sonidos del resto del mundo

En cuanto se dieron a conocer los resultados del Brexit, se habló continuamente de la manera en que los actos británicos realizarían giras en Europa, se habló del impacto de su presencia o ausencia en diversos festivales, pero todo eso era ver el mundo hacia afuera del Reino Unido, poco se había discutido del impacto al interior hasta que el pasado fin de semana las restricciones pusieron en riesgo a Womad, el festival más importante de world music.

Peter Gabriel, quien fue parte de la fundación del evento en 1980, dijo: “el derecho a viajar por trabajo, por educación e incluso por placer ha empezado a restringirse y frecuentemente por líneas raciales y religiosas”. Las fronteras se cierran, los mundos empiezan a encogerse, sobre todo para un género como el world music, que nunca ha alcanzado el éxito comercial, sin embargo en medio de su propia complejidad, ha logrado sobrepasar ese nivel en el que todo cabe en un mismo lugar, liberando música que se niega a una simple categoría, que por cierto como etiqueta es la que más engloba y de forma absolutamente simplista.

A pesar de lo fácil que pueda resultar contagiarse con la música, existen dos términos tan ambiguos y tan difíciles de definir, que a principio de cuentas pensar en ellos ya se convierten en un problema básico. Alternativo y world music son dos palabras manoseadas continuamente, sin embargo la segunda se convierte en una etiqueta tan extraña, exótica y vaga, que desafía su propia clasificación. World music es un nivel inventado, llamémosle el lado positivo de la globalización.

El término fue creado en 1987 por algunos ejecutivos de ventas en Londres, para ayudar al marketing de esas grabaciones que no podían ser clasificadas tan fácilmente (la misma historia del término alternativo), o que por llevar la etiqueta de “étnico” o “internacional” no lograban penetrar con facilidad en el mercado. Las dos palabras inmediatamente se convirtieron en el cajón al que se podía aventar todo, al menos el 99% de los estilos que eran totalmente desconocidos para los estadounidenses y británicos.

 

Sin tener que encasillar el sonido en términos geográficos, que se podría resumir en Occidente y El Resto del Mundo, world music es la raíz de todo. Sus principales criterios son las tradiciones folclóricas y étnicas de la cultura de la que surgen, teniendo como principales exponentes a todos los países africanos, asiáticos y sudamericanos, que a pesar de la delimitación en el anaquel de discos, ha logrado influir enormemente en el 1% de la música con mayor éxito comercial. ¿Lo dudan?… sólo escuchen los últimos discos de los Beatles, algunas canciones de Led Zeppelin, Talking Heads, Blur, Dead Can Dance, Rolling Stones y por supuesto Peter Gabriel, así como algunos precursores del blues y jazz. Los rastros del mundo están por todas partes.

Toda esa “música extranjera” no es nada extraña para los oídos occidentales. Muchas décadas antes de que el género fuera nombrado, había múltiples crossovers entre formas de música étnica y la música popular de diversas épocas. Sí ahora el world music suena más global, es gracias al worldbeat (otra palabra de reciente creación), que no se refiere a ningún estilo específico de música, pero que fusiona estilos dispares, creando una forma globalizada, una perspectiva multicultural que llega a una audiencia mucho más grande. El resultado es un dance pop occidentalizado y al mismo tiempo salvaje.

También podría interesarte: Hacia un oído verdaderamente global, un #MapaSonoro

Los principales elementos de la cultura occidental pop y rock han logrado ese híbrido con la música de todos lados, llevando el sonido hasta varios niveles de increíble eclecticismo que pierde su sentido de espacio y territorio. Ritmos contagiosos y letras ligeras flotan sobre esos límites internacionales, olvidando la lealtad a su origen. Esa música es producida en cualquier parte, desde Nueva Jersey y La Habana hasta Japón, sin embargo a pesar de su complejidad nuevamente cae en esa simplista clasificación de música del mundo, que al paso de los años al menos ya no lleva colgado el estigma de ser música extraída de la cima del Himalaya, las selvas africanas, los desiertos arábigos o de los sombrerudos mexicanos dormidos a la sombra. Las imágenes y los sonidos abarcan mayores dimensiones en la actualidad.

En ese intento por llevar la mayoría de los sonidos del mundo a términos realmente globales, surgió un río colombiano convertido en casa discográfica y que ahora realiza expediciones en grupo a Cuba: Putumayo. El sello es producto del lema “música garantizada para hacerte sentir muy bien”, que mensualmente lanzaba recopilaciones que nos llevaban desde su sede en Nueva York hasta fusiones de jazz, rap, afro-pop, salsa, lounge, funk, cajun, rock en español y cantos arábigos, aptas para aquellos que no desean reventarse un largo viaje entre raíces y que logran una perfecta definición auditiva de lo que es world music, podríamos decir que se trataba de un viaje con guía y paradas muy bien establecidas, nada de meterse en lugares que se vean cochambrosos.

 

El término continúa siendo vago, imposible describirlo en tan sólo 700 palabras o con una serie de etiquetas como étnico, neo-tradicional, gitano, pop internacional, folk judío, trovas europeas, rock aborigen, salsa neoyorquina, ritmos celtas y electrónica con cantos gregorianos. No es el sonido más comercial y no todos los experimentos son fructíferos (algunos sonidos torturan al que los oye), sin embargo su autenticidad es una eventual fuente de inspiración, frescura y sustancia que otros géneros más populares desgastan continuamente.

Justo cuando apareció el término empezábamos a vislumbrar la globalización, muchos mundos al alcance de todos. Paradójicamente, ese mundo que Internet nos abrió con opciones a partir de la década de los 90, lo ha cerrado en los últimos años a través del miedo y el odio disfrazado de libre expresión que de muchas maneras ha tenido como resultado el cierre hacia ideas, tradiciones y culturas con algo tan simple como la negación de una visa.

También podría interesarte: A Tribe Called Red, celebrando la cultura desde sus raíces

El soundtrack de la vida: negro

Hay rolas que llegan a nuestra vida en momentos clave y quedan ancladas a una situación particular, haciendo que cada vez que escuchamos ese canción, no podamos evitar recordar ese momento, ese sentimiento, sacándonos por unos momentos de la realidad. En mi caso la lista es muy larga, pero en esta ocasión, únicamente me referiré a tres tracks que tienen un común denominador, el color negro.

El color negro ha sido mi favorito desde que tengo memoria, se lo atribuyo a mi infancia setentera y que mi ídolo era el mismísimo Lord Vader o tal vez nací punk y rebelde; cualquiera que sea la verdadera causa siempre he tenido un gusto particular por ese color y la música no ha sido la excepción.

No sé ustedes, pero yo a los 14 años era un resentido social que sentía que el mundo estaba en su contra (pensándolo bien, quién no es así a los 14), y entre esa furia hormonal desatada, uno de mis refugios del mundo cruel que me azoraba, era, por supuesto, la música. Fue en esos momentos en que descubrí ‘Paint It Black’ de los Rolling Stones, sin embargo yo llegué a ella a través del cover que hizo Echo and the Bunnymen en 1988: La letra sombría expresaba mis sentimientos hacia el mundo; ese mundo que brillaba de todos los colores y yo lo único que quería era pintarlo del negro más oscuro que pudiera encontrar.

Eventualmente superé esa etapa, pero hasta le fecha ‘Paint It Black’ sigue siendo mi rola favorita de los Stones, el uso del sitar de Brian Jones me parece un genialidad y es una melodía que me recuerda de dónde vengo y que a veces no está tan mal pasarse al lado oscuro de la fuerza.

Quien me conoce coincidirá en que Eddie Vedder y yo tenemos muy pocas cosas en común; sin embargo fuimos compañeros del mismo dolor, ambos fuimos vilmente desechados por quien creíamos sería el amor de nuestras vidas. ‘Black’ del álbum ‘Ten’ de Pearl Jam de 1992, es una “E ballad” compuesta por Vedder que fue considerada demasiado personal por la misma banda para ser lanzada como sencillo, sin embargo alcanzó el #3 de Billboard y fue incluida en la recopilación ‘Rearviewmirror’ y la revista Rolling Stone la eligió como la novena mejor balada de todos los tiempos.

Yo no haría el uso adecuado hasta unos años después, cuando en palabras del propio Vedder, sostendría entre mis manos los fragmentos de lo que lo había sido todo y mi mundo se iba (como en las películas) a negros.

 

Finalmente me referiré a una rola que no es rock, es R&B pero que era interpretada por una de las rockstars más grandes de todos los tiempos, Amy Winehouse y la rola es ‘Back to Black’. Teniendo corazón rockero, algunos otros apéndices siempre están cerca del jazz, el R&B y hasta el folk. Fue la primera rola que escuché de Amy y causó una gran impresión en mi, la letra es muy poderosa y la voz de Winehouse es como una sirena en alta mar llamando a marinos perdidos hacia lo que será su irremediable perdición.

El track es la descripción exacta de un corazón roto, sin embargo este sentimiento puede tener mucho matices, en mi caso cuando escucho esta canción, la mente no me refiere a un amor perdido ni tiempos mejores, la idea de morir mil veces es el sentimiento que me invade cada semana cuando tengo que entregar a mis hijos con su mamá, esos fatídicos domingos en los que con una sonrisa en la cara pero con el corazón destrozado les digo adiós y espero pacientemente, cuento los días para poder volverlos a ver y ser nuevamente feliz.

La vida es así nos da lecciones que nos hacen ver que siempre hay margen para mejorar y también para empeorar, pero sin duda no hay mal que no pueda ser tolerado si va acompañado de la música adecuada. Creo que se eso se trata tener el soundtrack de la vida.

 

Hablando de colores, también podría interesarte: The White Stripes, 20 años y cuatro colores después

Sonic Arsenal – El rockumental como obsesión

George Harrison, Foo Fighters, Pearl Jam y U2, los documentales sobre ellos en algún momento se convirtieron en una necesidad obligada de cualquier festival, se habló mucho de ellos y su aparición, que parecía acentuar la idea de que el 2011 fue el año del documental sobre música, forzando a diversos canales a crear ciclos y a múltiples festivales a agregar un apartado exclusivo para el tipo de filmes que logran unir el sonido con la historia y la música. Verdaderamente fue un buen año, pero he de decirles algo, en mi casa desde hace varios años vivimos comiendo y soñando rockumentales, por la misma razón cada vez que me preguntan a qué me dedico me la vivo explicando las diferencias entre un rockumental y el cine musical y porque no todo es sobre grandes iconos.

Para brindar pruebas, es necesario buscar más allá de lo informal y saltarse las listas, es necesario sentirlo como un experimento de laboratorio para demostrar la amplitud y profundidad, de otra forma podríamos encontrar ejemplos dispares que tal vez te lleven solamente a los dos títulos más aclamados que parecen ser la marca entre todas las posibilidades, en mi caso en la superficie sigo dividiendo entre las intenciones de ser ‘This Is Spinal Tap’ o ‘Some Kind Of Monster’, pero claro está que entre el documental falso que aborda todos los clichés de la música (rock, pop, jazz, estrella del ukulele) y el documento que desnuda al extremo a punta de terapia psicológica, hay cosas como los perfiles épicos de músicos o grupos desconocidos, exploraciones sesudas de instrumentos y géneros, apasionadas disertaciones sobre el poder de la rima, rápidos y completos documentos de DIY sobre fanáticos, experimentos truncados, tiendas de discos en diminutos pueblos británicos, feudos del rap, rockeros ex integrantes de la iglesia de Pentecostés, severas experiencias cercanas a la muerte y pruebas convincentes de que los grandes personajes hacen grandes documentos.

Es verdad que los documentales de música y las ficciones basadas en ella son una forma de sermones cinemáticos, una extensión a veces del presskit o un escalón más para sobar un ego, pero en muchos casos te ofrecen revelaciones. Son filmes que te llevan al interior de un género o la psique de un músico, son películas construidas sobre la información privilegiada que sólo unos pocos poseen y es entonces, cuando aún sin conocer, saber o haber escuchado mucho de un acto recibes tus primeras razones para adorar tanto el documental y la ficción que surgen de la música.

Porque no se trata sobre una tonta canción o un grupo en ascenso perdido en sus propias frustraciones, sino de una historia que rompe las capas entre los grupos y la cámara, del tiempo y la intimidad que logra que una cámara sea invisible y sin embargo logre capturar lo que el escenario, el juego de luces y la bruma impiden que alcances. Prácticamente es como volver a encontrarte con un disco por primera vez, se trata de ti y la música pasando con la intervención únicamente de los audífonos.

Se trata de un suministro ilimitado de personajes hiperbólicos, situaciones extrañas e imágenes en vivo, el mundo del rock (y de la música en general) es un regalo para el realizador de documentales. Pero yo no dirijo ni produzco, así que me dedico a hacer recorridos personales a través de un catálogo extenso de rockumentales, recordando algunas de las escenas más icónicas que han capturado y que han cumplido con mis parámetros sensoriales: estómago encogido, plena carcajada e inevitable movimiento de pie, que a pesar de ser instintos primitivos, para mi son las características de un buen rockumental, son las evidencias de una historia increíblemente contada.

Muchas de las imágenes más perdurable de la época dorada del rock se han extraído de rockumentales: Jimi Hendrix prendiendo fuego a su guitarra en Monterey Pop, The Beatles conquistando con una gira Estados Unidos, los Rolling Stones en su malogrado concierto en Altamont (donde un miembro del público fue asesinado) en ‘Gimme Shelter’, Sid Vicious disparando al público, Pete Townshend destrozando la misma guitarra que es reconstruida noche tras noche o la magia en vivo o en el estudio que ha provocado que todo grupo, llegado a un momento de su carrera, necesite hacer un vídeo promocional con esas dos energías mezcladas para evidenciar su éxito con las musas y con la gente.

Tampoco se puede olvidar que muchos son sobre rock and roll, drogadicción, recuperación, un final feliz, sentido del humor, una gran cantidad de documentales tratan de tener todo, pero unos pocos en realidad tienen éxito al unir todas las partes. También basta tomar el cuento habitual de un talento destruido por las drogas y decir que ese no es el único final posible, la prueba es que estás viendo un tributo en imágenes a su legado.

Momentos como esos ayudan a responder la pregunta central de cualquier documental: ¿la película debe llegar al fondo de su tema? ¿Hay suficiente acceso y comprensión para el espectador para entender quién es la persona y cómo llegaron a ese estado? La respuesta es un sí sin reservas, casi, incluso si su enfoque no es crítico, puede sentirse la objetividad que se vuelve subjetiva y te hace salir tarareando de una sala, directito a comprar un disco o redescubrir todas las canciones que has olvidado escuchar.

En retrospectiva, ha habido una gran cantidad de documentales este año, que fue refrescante ver toda clase de proyectos raros, de grupos oscuros de los que no sabes nada, pero con el retrato de la música y los contrastes entre el mundo real y lo hiperreal todo tiene un sorprendentemente movimiento. Dicen que urge repasar la actualidad del rockumental, porque resultaba prometedor años atrás y es decepcionante en la actualidad. Algunos dicen que es por la necedad de los directores en obsesionarse con reconstruir el pasado sin la necesidad de contar las grandes (y las pequeñas) historias, combinando imágenes, declaraciones y canciones, abarcando todo con poca pasión.

También dicen que se debe analizar las razones porque han nacido festivales específicamente para acoger rockumentales, que han surgido para mostrar películas reveladoras que son productos domesticados. Y es cierto, ese mercado existe y acapara todo, sin embargo con un disco duro lleno de rockumentales, una lista de más de 300 películas por ver (y aumentando) puedo decir que no es una generalidad, siempre existe la mirada independiente, la que prohíbe los promocionales y no necesita la aprobación de artistas, mánagers y discográficas para ver la luz.

Ya hemos visto esos documentales (‘Seguir Siendo’, ‘Foo Fighters: Back and Forth’) y se sienten inmediatamente falsos, no porque sus protagonistas no sean reales o finjan, sino porque se notan editados bajo una lupa estricta que debe responder a una imagen y de eso no tratan los rockumentales, su espíritu no es ofrecer una mirada extensiva de una carrera, no debe servir para alimentar las urgencias de los seguidores de un género o ser sobre los grandes triunfos, porque uno empieza a dudar cuando la banda se muestra siempre feliz y creativa o insiste que su mejor momento fue llegar a arrasar con los Grammy como en ‘From a Mess to the Masses’.

Podría interesarte: Banda Sonora 101: Rápidas y furiosas, el cine de punk

El espíritu no puede ser mejor retratado que en el trabajo que aparentemente inició todo, ‘Don’t Look Back’ (1967) de D.A. Pennebaker, para examinar con honestidad la evolución de este subgénero documental, es una decisión indiscutiblemente lógica empezar por ahí, con Bob Dylan empezando a ser eléctrico, estableciendo la forma contemplativa, reveladora y que encara directamente a la cámara (la audiencia en uno sólo) a través de la entrevista, todos los rockumentales parten de ahí, la mayoría entendieron el concepto y lograron con eso que el personaje central sea tan humano y enigmático como su música.

La distinción exacta de un rockumental puede ser difícil de trazar. Un show en vivo en toda regla no contaría, a menos que contenga una parte documental real (observaciones, entrevistas, historia), el backstage es necesario, la intimidad es ineludible, incluso el reclamo al camarógrafo y el hartazgo por tenerlo al lado todo el tiempo desde hace meses mejoran la situación, pero la realidad es que la edición es crucial, más aún que los efectos creativos de la filmación, porque como en todo documental, la historia surge al momento de yuxtaponer las imágenes y las palabras. Editar es todo, de ahí surgen los músicos que se vuelven dioses, las canciones que se vuelven aún más épicas, los grupos perdidos en interminables pasillos se vuelven más graciosos y el volumen que va más allá de la marca del 10 se vuelve tan necesario.

Sonic Arsenal – El concepto de voodoo

Probablemente uno de los grupos con más documentales en su historia, en estos días se estrena otro sobre su paso por Cuba; como banda sigue sorprendiendo en la energía nostálgica, innegable que es puro rock and roll y nos gusta, sobre todo cuando se trata de seguir su recorrido a través de anécdotas, muchas de ellas incluyen fetiches y encuentros fortuitos, como el de ‘Voodoo Lounge’.

Cuando los Rolling Stones televisaron una de los conciertos de Voodoo Lounge Tour en 1994 para todo el mundo, querían ofrecer a los espectadores la sensación de estar en el escenario, haciendo que durante 90 minutos nos sintiéramos en el centro del cavernoso estadio Joe Robbie de Miami.

Aún años después al ver ‘The Rolling Stones: Voodoo Lounge Live’ se percibe como se corta el sonido, sigue sin entenderse una palabra de lo que dice Mick Jagger y los gritos de los fans son más fuertes que Keith, Ronnie y Charlie tocando, pero permanece intacto el placer de ver primeros primeros planos de una banda que aún despliega energía en la pantalla.

El grupo parecía estar en medio de una explosión visual de serpientes gigantes exhalando fuego, pantallas mostrando dinámicas animaciones, rampas, coristas sugestivas y suficientes cambios de vestuario como para olvidar que en el escenario se encontraban los Stones y que presentaban el primer disco desde la partida del bajista Bill Wyman en 1989, que dejó a la banda sumida en una rebelde depresión.

Sin confesar los verdaderos efectos de la partida, Mick Jagger y Keith Richards se recluyeron en una casa en Barbados, aprendieron a vivir nuevamente con sus desacuerdos, practicaron la diplomacia y se cubrieron con una sombra de dolor que los llevó a buscar el sonido básico de los Stones. El resultado fue una grabación inspirada esencialmente por el blues, R&B y el country que había formado parte de los clásicos de los Stones en sus grabaciones de finales de los 60 y principios de los 70.

Posiblemente por el deseo de reparar el daño y la aparente pérdida de color por la tensión de los años 80, la banda jugó con una variedad de estilos, hasta que, irónicamente, lograron mezclar los tonos de gris que encontraron en el cuerpo de un gato salvaje cerca de la cabaña que rentaron en una plantación de zacate limón.

A través de su biografía ‘Life’, Keith Richards hace un largo recorrido por múltiples gatos, desde músicos salvajes hasta compañeros de drogas indomables, pero sólo hace referencia a un animal con tanto cariño como lo hace con Voodoo, el gato que descubrió en medio de una tormenta tropical maullando en un drenaje. Su primer contacto fue una mordida y el intento de hacerle ver que conocía a su especie, pero derivó en el espíritu de ‘Voodoo Lounge’.

 

Podría interesarte: Rolling Stones – ‘Olé olé olé!: A trip across latin america’

 

En palabras del guitarrista: “Me miraba, éste enano. Y yo le dije, a la mierda, bien, vamos. Lo puse en el bolsillo y corrí a casa mientras me ahogaba como una rata… Era bastante claro que si no lo cuidábamos, estaría muerto por la mañana… Todo lo que teníamos que hacer era mantenerlo vivo. Todo lo que debíamos hacer era lograr que creciera… Lo llamamos Voodoo porqué estábamos en Barbados y su supervivencia estaba en contra de las probabilidades”.

El azaroso encuentro con el gato fue un reflejo de lo que sucedía con los Rolling Stones en ese momento, se transformó en “Voodoo suerte y encanto”, un amuleto para el ritualista y fetichista Keith Richards para aceptar que llevaba 40 años en una banda y su proyecto a veces era víctima de su propia magnitud. Después, la sensación de la pérdida disminuyó y fue revisada a través de la excentricidad ruidosa de ‘Voodoo Lounge’.

 

NME ya no se publicará en papel cada semana

La revista NME, que todos conocemos como “enemy”, dejará de publicarse en papel después de 66 años de existir como una de las publicaciones semanales especializadas en música más respetadas del orbe. Se muda exclusivamente a internet.

El sitio NME.com continuará vivo, recuerda The Guardian, y de pronto llegará al mundo real en papel en ediciones especiales, tal como el diario estadounidense Politico cobra vida, cuando la ocasión lo amerita.

Hay que recordar que fue en 2015 cuando la revista dejó de venderse, o de cobrarse, pues se convirtió en un medio gratuito ante la caída en circulación, que se llegó a desplomar hasta 15 mil ejemplares semanales. Para los mercados europeos y de países desarrollados, como Estados Unidos, tirar 15 mil ejemplares en papel es como no existir o ser un medio de culto.

Al cambiar su modelo de negocio, regresó a tirar más de 300 mil revistas a la semana, previamente soportada la impresión por acuerdos comerciales.

“Nuestro movimiento a medio gratuito ayudó a levantar la marca y a tener su mejor audiencia en la historia en NME.com”, dijo a The Guardian Paul Cheal, el director administrativo del grupo en Reino Unido, parte del grupo Time Inc. “También enfrentamos el alza en los costos de producción y un mercado de publicidad en impresos muy rudo Es en el espacio digital donde nuestro esfuerzo e inversiones se enfocarán para asegurarle un futuro fuerte a esta famosa marca”.

Recuerda The Guardian que la primera edición tenía a los Goons, Big Bill Bronzy y Ted Heath. Entre los primeros seguidores de la revista están John Lennon, Malcolm McLaren y Marc Bolan, y entre los que participaron con textos están Bob Geldof y Chrissie Hynde.

Las ventas de la revista tocaron su máximo de 307 mil ejemplares en 1964, cuando cubría lo último de The Beatles y los Rolling Stones.

También vivió una época dorada en los 70, cuando la publicación y sus redactores se convirtieron en porristas del punk y el new wave, y surgían leyendas como Joy Division y los Smiths, recuerda el diario británico.

La revista, cuyas iniciales corresponden a New Musical Express, comenzó a vivir presión en los 90, cuando internet comenzó a transformar la industria musical y poco después, con la llegada de Spotify, no supieron hacia dónde dirigirse.

Time Inc. dijo que NME estará explorando nuevas oportunidades para brindar periodismo de primer nivel al mercado impreso.

 

 

Massive Attack, el sonido de la política y el caos

Massive Attack, una banda que si tuviese la fortuna de definirlos al oído de cada uno de ustedes sería con la palabra globalización. Más que hablar de ellos, es introducir una mirada en las acciones de la música en favor de la conciencia política.

En el presente las letras de las canciones han invadido el juicio del consumidor, agobiado de historias de desamor, fiestas, mujeres y si, increíblemente de narcotráfico. Este constante bombardeo de historias es un síntoma de la falta de libertad, una analogía del gobernado que habla antes de escuchar o simplemente no habla.

Las minorías tanto en la política como en la música son, me parece, la verdadera expresión de la praxis, es decir, el proceso de conocimiento y de toma de conciencia: tomar decisiones nos hace libres. Massive Attack es libre; es una banda que habla por su sonido y las múltiples imágenes que reproduce. No es precisamente una banda que hable por las letras de sus canciones, dando voz al valor del misterio y su autenticidad: propaganda política y el sonido del caos.

Robert del Naja y Grant Marshall, hijos de inmigrantes que llegaron a Reino Unido, reconocen en cada uno de sus discos pero sobretodo de sus presentaciones en vivo una preocupación por el miedo que cobija al mundo.

Exonerar a la sociedad de la xenofobia, el materialismo y la moda, se ha vuelto el estándar de su performance. “Felipe VI abdica”, “cada voto suma”, “personas vs fronteras”, “democracia contra capital”, “Jóvenes que se precipitan por el balcón’ y “Padres que suplantan la identidad de su hijo para acosar a menores”, parecieran ser estrofas de un poema violento pero no, es un poema libre y son la expresión de Massive Attack, de Bristol, de su oposición al Brexit y al terrorismo.

Apelar a la colectividad no ha sido precisamente un ideal bien visto en el ejercicio comercial de la música, destacando apenas de forma débil cierto speech, conciertos de beneficencia y un desfile de atuendos de diseñadores que se hallan lejos y perdidos en criterios que nada tienen que ver con el nacionalismo. ¿”Mexico is the shit”?. No, la realidad es que en México poco o nada se ha hecho. Molotov y Olallo Rubio apenas supieron pronunciar puto a las cámaras (según a Peña Nieto) y nada más, mientras debajo de los escenarios fumaban marihuana. Un León Larregui alcoholizado se pronuncia preocupado por la situación en Ayotzinapa y Fernando Rivera de Monocordio expresando anomalías en la colonia Roma desde un periódico gratuito.

2018 será sin duda un año significativo para la vida política en varias partes del mundo. El cambio de un gabinete incorpora situaciones económicas y desde luego sociales que nos involucran en un ejercicio confuso y hasta cierto punto violento. El caos, más que un símbolo de exhorto es miedo y desconocimiento del ejercicio del poder y de nuestra posición frente a la autoridad.

Es en el caos que las clases sociales se distinguen aún más unas de otras, las comunidades rurales se disipan y la corrupción acrecienta falsos valores por encima de la propia educación; 40 países serán parte de un nuevo ejercicio en favor de la democracia participativa. Sociedades de México, Italia, Rusia, Colombia, entre otros, serán parte de un nuevo proceso de participación ciudadana, aquél que se ha resquebrajado por la ausencia del bienestar social: pobreza, desigualdad y violencia; sangre derramada en manos de una guerra oculta en los monitores y en las pantallas del celular, en la cultura del dinero y en una agotadora búsqueda de salvación divina, fe.

Los individuos son síntomas de una enfermedad que equivocadamente hemos nombrado “la culpa es del gobierno”. Gobernados o gobernantes, todos asumimos un valor institucional y ciudadana que nos privilegia de responsabilidades, y digo privilegia pues eso nos hace libres. La falta de criterio, personalidad y decisión se vuelto el alimento del odio y la violencia, del no reconocer a la autoridad ni sus leyes.

La libertad es alma del discurso y la exigencia; es la posición ideal de la literatura, el periodismo, el arte,…la música. La reflexión política es un compromiso de día a día y ¿qué mejor este año para reconocer que aún falta mucho por decir?. Este espacio compete como principio la música y en ella el discurso político aún no halla su espacio de encuentro.

Pensemos que hoy en día el Internet es un suburbio de propuestas y acercamiento a las exigencias de muchos. En el poder de la palabra es que las indiferencias pueden acabarse. ¿Acaso no sucedió en Río de Janeiro cuando 2 millones de personas se congregaron para una misma causa?: ver a The Rolling Stones. La conglomeración que puede causar la música es un ejercicio civil que puede construir muchas cosas pero siempre en favor de que la contraparte sea lo suficientemente maduro.

En conclusión, me es importante transmitir la importancia de la imagen pública que implica el estar sobre el escenario, el deberse a versos, coros y sentimientos que el público hace suyos. La reflexión se halla en el punto de encuentro entre público y músico. Romper el viejo paradigma es el nuevo camino de la industria musical que el mundo merece y así ya han nacido pequeños destellos: Radiohead rompiendo el boicot cultural de Israel, las Pussy Riot luchando contra el conservadurismo de la sociedad rusa o el citado Robert del Naja, fundador de Massive Attack, dotando de armas artísticas a la sociedad bajo el nombre de Bansky. ¿Lo dudan?.

Por ahora Massive Attack terminó una pequeña gira por Asia y algunos países de Europa, pero aún late en la conciencia de muchos mexicanos una deuda que adquirieron luego de dar por terminada su última presentación en el Corona Capital por una tormenta eléctrica cuando apenas daba inicio. Pronto han de regresar.

La música, el tiempo y las letras, están ya depositadas en la armonía del soundtrack de nuestras vidas como una oportunidad para el diálogo y el encuentro de comunidades. Y es que tanto en la política como en la vida, la persuasión, lejos de establecer una condición de poder, es un valor de empatía. La música es persuasión.

Si quieren conocer más del discurso social y político de Massive Attack, pueden encontrar en YouTube un documental de la BBC llamado ‘Unfinished’. Más que hablar del nacimiento de una banda, es un acercamiento a las paredes de Bristol.

Es solo rock and roll, pero me gusta

 

Así resuelven los Rolling Stones una gran incertidumbre humana ¿Para qué tanto alboroto alrededor de solo música? Y es que habemos locos a los que en serio no nos importa dejar sudor, lágrimas y algunos miles de pesos solo por el rock.

 

Y es aquí donde lanzo un atento aviso a los trolls, haters e inconformes con lo sucedido en días pasados en el Centro Dinámico Pegaso con la cancelación del Festival Ceremonia en su edición 2017, que son por lo general aquellos que odian los retrasos, los precios altos, las largas filas, la mala organización, la lluvia, el calor y casi todo en el mundo: Señores, los humanos se equivocan, los errores suceden y los imprevistos ocurren, se llama vida y todos, absolutamente todos somos vulnerables de caer en su insoportable levedad.

 

Hasta los dioses griegos cometieron un millón de equivocaciones para culminar en su máxima obra ¿Qué nos hace pensar que nosotros, humildes mortales, seremos capaces de crear obras perfectas?

 

A lo mucho lograremos dejar algún tipo de rastro en este mundo esperando que sea lo más benéfico posible, algunos otros, a los que llamamos locos, capaces de cargar con todos los dolores físicos y las penas del alma. Los que se desvelan guiados por una musa infame, esos que no se conforman con la realidad en segunda dimensión y necesitan abrir cada vez más puertas para saciar su curiosidad. Esos seres inquietos capaces de sangrar por un factor emocional y a quienes veremos todo el tiempo moviéndose y moviéndonos hacia lugares incómodos y desconocidos, tristes, eufóricos tal vez.

 

Esos que merecen ser despellejados en un escenario ante los ojos extasiados de un público insaciable… la noticia es que si no estás dispuesto a pagar ese precio, pues quiere decir que solo eres un espectador, lo cual no está mal tampoco y además, como tal, adquieres otro tipo de poderes y responsabilidades. Ser espectador te obliga a ser cada vez más exigente para tener un segmento de comparación, como espectador también deberás ser disciplinado y ordenado para darle sentido al conocimiento adquirido; deberás conocer otros ámbitos del arte para entender las referencias de aquello que estás presenciando y por supuesto, esto te compromete a hacer sacrificios de tiempo y dinero motivado siempre por pasión.

 

La cosa es que si no estás en ninguno de esos dos bandos y andas por la vida ajusticiando, criticando y vociferando sin conocimiento de causa, eres parte, entonces,  de esa masa inerte que solo replica la violencia, el desconocimiento y la ignorancia.

 

En estos días hemos visto ir y venir informaciones, juicios, amenazas y opiniones sobre diversos temas que han polarizado y han dividido al mundo en dos: los buenos y los malos, los liberales y los conservadores, los que saben y los que no saben el meollo, los que han leído y los que no, los ricos y los pobres, los privilegiados y los desprotegidos, las víctimas y los verdugos. En realidad es la lucha de toda la vida y aunque sé muy bien que anhelar la unidad de pensamiento y emociones además de utópico resulta una idea aburridísima, considero que no estaría nada mal que una deidad ultrasensorial, omnipoderosa y megasabia pudiera de pronto poner alto al ego desbordado que a otorgado la libertad de opinión en las redes sociales, ya que este poder desmedido lo único que provoca es polaridad, desconocimiento y violencia, mucha violencia, como si no ya tuviéramos suficiente.

 

Un ejemplo de esto son los acontecimientos más recientes, apenas el sábado pasado en Coachella cuando Radiohead ascendió al escenario en medio de un montón de fallas de sonido por lo que en pleno show tuvieron que parar una y otra vez hasta que el sonido quedó listo para ser dignamente escuchado.

 

 

Y otro gran momento lo vivimos, como mencioné arriba, en el  festival Ceremonia cuando este se pudo llevar a cabo tan solo un día después gracias al apoyo de esos soñadores quienes no dudaron en mover un poco sus agendas para poder quedarse un día más y esos amorosos espectadores de los que les hablaba hace un rato quienes también tuvieron que llegar tarde al trabajo y mover cielo mar y tierra para poder estar ahí esa noche; esos, tanto unos como otros que hacemos de todo por el rock and roll solo porque nos gusta.

 

Con un cartel reconformado al 80 por ciento y al 70 por ciento de la capacidad general, hubo un Festival Ceremonia feliz en domingo en el que todo mundo la pasó muy bien.

 

 

Y claro que el sistema apesta y con él toda la monstruosa infraestructura que conlleva tener que hacer filas infinitas, pagar precios injustos, comprar en preventas exclusivas o en reventas abusivas y tener que jugar a ese juego burocrático que nos hace soñar con el privilegio de ser parte de algo importante, más hay algo que el sistema jamás podrá robarnos: Nuestras experiencias.

 

Yo no pude quedarme y ser testigo del show plagado de poesía de Björk, ni de la adrenalina desenfrenada de Underworld, ni de la energía trip deep del guapo de Nicolas Jaar, otro error humano categorizado como “de fuerza mayor” me mandaron de regreso a la menos ventilada Ciudad de México, donde siguieron y seguirán ocurriendo errores humanos que me harán hacer bilis y vomitar amarillo, por los que estaré molesta tres horas o quizá tres días o hasta  tres meses, porque los humanos somos tremendamente vulnerables de caer, porque somos tremendamente torpes o porque simplemente Mercurio está retrogrado.

 

Pero quisiera jamás perder la habilidad de sorprenderme y sonreír con las pocas cosas que sí podemos hacer bien, como hacer y escuchar rock and roll.

 

Por un mundo con menos ego cibernético y más amor real.

100 días de NOPE

Frank Zappa tenía aspiraciones políticas, deseaba ser presidente de Estados Unidos. Había considerado toda su plataforma, pero no al estilo Richard Pryor con su lema “none of the above” en la película ‘Brewster’s Millions’, el mùsico pensaba en satirizar el sueño americano.

Lo que explica en el documental ‘Eat That Question’, que llegará a México a través de FICUNAM en el 2017, es una incisiva propuesta que responde a muchas preguntas un día después de la toma de posesión del presidente número 45 de Estados Unidos. Empezaría con no deberle nada a nadie y entrar en contacto inmediatamente con los medios, además de atacar continuamente el concepto del político y mantenerse fuera de las reglas de ese sistema, pero a diferencia de Trump, que utilizó palabras similares durante su campaña, para Zappa se trataba de realizar cambios a través de la contracultura.

En la generación de respuestas para cada época, en los próximos 100 días encontraremos diversas manifestaciones de la contracultura que probablemente definirán los siguientes 10 años. La observamos en las primeras horas del viernes 20 de enero, la podemos seguir en los siguientes 4 años en livestream en el Museum of the Moving Image en Nueva York en el performance HE WILL NOT DIVIDE US de Shia LaBeouf y la podremos escuchar en una recopilación de música que tiene como objetivo inspirar progreso a través de canciones.

https://t.co/7y83TPB4d1

NOW LIVE

Museum of the Moving Image, New York pic.twitter.com/uhaqLufjo2

— Shia LaBeouf (@thecampaignbook) 20 de enero de 2017

El arte contra Trump emerge a través de fotografías en cuerpos desnudos con frases sexistas, en baños donde la icónica boca de los Rolling Stones se transformó en una broma privada en París y en la nueva campaña de Shepard Fairey, el controvertido artista callejero que se toma muy en serio la frase de Picasso de “los buenos artistas copian, los grandes artistas roban”.

El creador de OBEY y de la obra ‘This Is a Poster’ inspirada en la portada del disco ‘Go 2’ de XTC diseñada por Hipgnosis, lanzó hace varias semanas una campaña en Kickstarter para apoyar el movimiento We The People, que inspirado en su famoso poster Hope de Barack Obama busca revitalizar el descontento a través del NOPE.

Con texturas y tonos similares a los que utilizó para transformar la fotografía de AP que encontró en Google, Shepard Fairey creó para la Amplifier Foundation una nueva serie de posters que dicen no al odio, al miedo y al racismo promovido por Donald Trump y sus seguidores, fueron puestos a disposición de cualquiera que se encontrara en Washington, D.C. y pudiera comprar el periódico Washington Post el viernes. Con más de un millón recaudo para la compra de espacios publicitarios, We The People se convirtió en una de las protestas más visibles del primer día de Trump en la presidencia.

Vienen en camino más protestas, 100 días de activismo en Estados Unidos, se preparan muchos NOPE en el arte formal y el callejero, la guerrilla de stickers promete mucho.

Infame

La mayor parte del tiempo uno quiere tener la razón, saberse bien con su verdad y que se te reconozca como tal, cuando esto pasa te sientes bien contigo mismo, ganar una discusión con tus argumentos es satisfactorio la mayoría de las veces. Sin embargo hay algunas muy raras ocasiones en las que tener la razón no es bueno y hasta provoca pesar o malestar, este año he tenido una de esas raras ocasiones cuando por allí de mediados de enero escribi un articulo aquí mismo llamado “La Calaca Anda Suelta”.

Allí mencione que se veía venir un año demasiado sombrío, lúgubre y malo para la música, desafortunadamente tenia razón, este 2016 nos tundió durísimo quitándonos a grandes que sin duda extrañaremos, lo peor de todo es que no es culpa del 2016, ni va a ser culpa del 2017 (si es que viene tan terrible también), lo peor es que hay que acostumbrarnos, nuestros héroes son humanos y como tales son mortales, nuestros héroes de la batería, nuestros dioses de la guitarra se están haciendo viejos, ya muchos de los mejores rondan los 70 y la mayoría llevaron una juventud de excesos que les cobrara factura tarde o temprano, no hace falta ser un gran profeta como Nostradamus, Baba Vanga o Los Simpsons para reconocer que la huesuda llegara por todos y cada uno.

 

Al parecer hay algunos que tienen pacto con el diablo, como los Rolling Stones que aun en sus 70 siguen en conciertos alrededor del mundo con una energía para andar brincoteando en el escenario haciendo vibrar a multitudes mucho mejor que grupos de la mitad de su edad, recuerdo que en el 95 los fui a ver junto con mis compas el Pollo y la Doc en el Foro Sol hasta adelante, pensando que seria la ultimísima vez que podría verlos, que gran y afortunada equivocación la mía al ver que más de 20 años después siguen y siguen, bueno hasta en los Simpsons vemos en una de sus muchas profecías como el poster que tiene Lisa en la universidad en un capitulo futurista los menciona, ojala y ese pacto con el señor de las tinieblas siga mucho mas.

 

Sin embargo hay muchos otros que parecen no tener este pacto como Prince, quien nos dejó extrañando la lluvia purpura mientras se alejaba entre las nubes en su pequeño Corvette rojo o Leonard Cohen con su aire melancólico, figura delgada, frágil y entrañable agarra su chaqueta y se dirige a la salida ya que es la hora de cerrar como dice en su rola Closing Time.

 

Hace solo un par de días la calaca trabajando horas extra en plena navidad se llevó a George Michael dejándonos a todos atónitos, mentándole la madre fútilmente al 2016 en el Facebook y Twitter, como demonios te atreves a dejarnos sin nuestros grandes, oh gran flaca egoísta que te estás haciendo de un mega uber ultra grupo allá en donde quiera que estés, ah y además tienes buen gusto ya que no te llevas a los cantantes de plástico que televisoras o disqueras nos recetan a base de sobreexposición y hartazgo en los medios tradicionales, ¡nooo! a esos nos los dejas aquí  y hasta haciéndoles homenajes vacíos a los verdaderos artistas

 

Solo imaginen el grupazo que ya tiene por allá, un grupo o varios que abarcan todos los generos, imaginen a Leonard Cohen haciendo un bluesero dueto con Betsi Pecanins en medio de una nube de humo de cigarrillo y tintinear de los choques de las vasos a medio llenar de wiskey en las rocas mientras BB King rasca las cuerdas de Lucille, o por el lado de los altos decibeles a Lemmy pegando sus ásperas barbas al micrófono instalado muy alto haciendo trio vocal con Scott Weiland de Stone Temple Pilots y Layne Stanley de Alice in Chains, Cliff Burton de Metallica, Steve Clark de Def Leppard y Dimebag Barrel de Pantera en las liras, Erick Carr de Kiss en la batería, ¡nooo bueno que cosa! Ahora entiendo a la flaca, quiere tener lo mejor por allá, claro algunos de estos últimos mencionados fallecieron en otras fechas, algunos hace mucho.

 

Justo estoy escribiendo estas líneas y me entero que después de salvarse por poco la huesuda acabo llevándose también a nuestra querida Princesa Leia, Carrie Fisher, ella junto con Gene Wilder, George Kennedy, Zsa Zsa Gabor, Bud Spencer, Muhammad Ali, Fidel Castro, Lupita Tovar, Gonzalo Vega, Juan Gabriel, Mario Almada, Pedro Webber Chattanuga, y no se quien más que seguramente me faltarán, todos ellos dados de baja en este año,  la farándula, música y en general la cultura pop ha sufrido grandes bajas.

Aún faltan horas para que acabe el año pero la Parca trabaja a toda hora, no toma vacaciones, incluso hasta fue a los XV de Rubi por una distraída alma, la huesuda que por todos vendrá algún día puntual como nadie con su guadaña afilada, con su blanca sonrisa.

 

Así entonces no queda más que seguir adelante, ante sucesos como estos, inevitables pero también muy impactantes hay que saber reconocer y valorar lo que nos queda, como lo decía en ese artículo de principios de año, aquilatar los que aún tenemos ya que no sabemos cuándo lo perderemos, y eso también aplica a nuestro entorno más cercano, y perdón por ponerme obscuro a final de estra líneas pero no es para menos, el hombre que cayó del espacio se ha ido, la princesa Leia se ha ido, Willy Wonka también se fue, el noa noa nunca será igual, como el cuervo sobre el dintel de esa lúgubre biblioteca de Poe

 

Nunca mas…

2016: Regreso del sampleo, el pesimismo y el 2.0

 

Iniciaba el año, seguíamos arriba de la oleada de optimismo después de años de activismo, incluso The Stones Roses prometía regresar y nos sorprendía con un himno de unidad llamado ‘All for One’, parecía que podríamos continuar en la era del “nosotros”, sin embargo no teníamos idea cómo se podría interpretar esa palabra, poco sabíamos de la manera en que el proteccionismo nos encontraría… ellos… nosotros, la división de ideas apenas inicia. “Si unimos nuestra manos podemos contruir un muro”, mejor no des ideas Ian Brown.

 

Largos silencios que hasta en algunos casos parecen regresos inesperados, mientras algunos decidieron dejarnos solos en este planeta con escasas perspectivas positivas sobre el 2017, otros encontraron el camino para volver con un nuevo álbum para recordarnos que el espíritu creativo puede dormir pero se mantiene activo.

 

1. Alice Bag – ‘Alice Bag’

Regreso y al mismo tiempo debut, apenas iniciaba la década de los 80 cuando abandonó Alice Bag Band, dejándonos una furiosa influencia que continuaría como escritora y activista. Tres décadas después regresa sorprendida de la programación de nuestras ideas, la falta de pensamientos originales, el incremento de la cultura de la violación y la manera en que los derechos civiles en lugar de avanzar empiezan a retroceder.

 

 

2. Japandroids – ‘Near to the Wild Heart of Life’

De lo posterior a la nada y la celebración del rock antes de que se volviera a asesinar al rock, cuatro años han pasado desde que el dueto de Vancouver mostró que la salida hacia el mundo era volver a encerrarse en el garage. Un solo sencillo, el anticipo de lo que encontraremos en el 2017, un poco de Tom Petty y otro tanto de Replacements y Hüsker Dü. Tal vez el rock ya no se renueva, pero logra escucharse sumamente agresivo.

 

 

3. Justice – ‘Woman’

Cuando apareció el dueto en el 2007, la propuesta era luminosa entre tanta ocuridad nü rave, las voces infantiles parecían llevarnos hacia otro lado, lejos de los rincones oscuros y románticos del club. Nos entregaron un nuevo álbum cinco años después, estableciendo nuevamente su gusto por la música disco y el funk, pero agregaron la influencia de Electric Light Orchestra, algo se cocina alrededor de la figura de Jeff Lynne que una nueva generación está entiendiendo sus sinfonías pop como el camino a seguir, lo notamos en ‘Safe and Sound’, una maniobra eficaz y divertida.

 

 

4. Kula Shaker – ‘K 2.0’

Hace 20 años apareció Kula Shaker, la psicodélia deliciosa inmediatamente se filtró en nuestro sistema, pero ¿cuánto podía durar el revival de The Grateful Dead? La respuesta es cuatro discos más, tal vez por eso decidieron guardar silencio, esperar un nuevo sistema operativo, formatear el sistema y darse cuenta que ‘K’ (1996) no tuvo la continuación correcta. Con un acto no original (Garbage y otros 2.0 han aparecido en 20 años), pero si con una renovación de sonido en el mismo ambiente, otra vez los 60, más psicodélia en una pausa de cinco años de silencio.

 

 

5. Le Tigre – ‘I’m With Her’

En cuanto vimos a Kathleen Hanna activa con The Julie Ruin albergamos la esperanza de un regreso. En tiempos electorales, Le Tigre indicó su postura, se sumó al hashtag y trató de lograr una diferencia a pocos días de las elecciones por la presidencia de Estados Unidos. No es necesario abundar en el resultado, el impacto y lo poco que nos gustó la canción, pero si consideramos que el anterior disco del trío salió hace 12 años, es una ganancia este regreso. Albergamos más esperanzas para el 2017.

 

 

6. MSTRKRFT – ‘Operator’

El baile sin fin, el contagio del ritmo a través de un nuevo disco que aparece siete años después, un largo silencio para el proyecto alterno de Death From Above 1979. Se trata de un álbum de una banda que trata de sacudirse el punk a través de sintetizadores y vocoders, pero regresan en un momento en que el EDM ya no es la música de las masas, por lo que suenan a un glitch en ‘The Matrix’, el arquitecto arregló algo y se le escapó este material.

 

 

7. Misfits – ‘Friday the 13th’

Apenas nos acomodábamos en el año cuando se anunció la reunión de la alineación original, que después de sus presentaciones en el Riot Fest se volvió a separar, aún así tuvimos tiempo de escuchar el primer disco de Misfits en más de cinco años, un EP que reúne nuevamente la imaginería de las películas de horror, cuatro tracks que nos llevan a la época favorita del 2016, la década de los 80.

 

 

8. PJ Harvey – ‘The Hope Six Demolition Project’

Inicialmente autobiográfico, el registro sonoro de Polly Jean siempre nos mostró sus grandes pasiones, sin embargo en los últimos dos discos nos hemos encontrado sus preocupaciones. Lo que inicialmente fue un trabajo en construcción en una galería, se convirtió en una evidencia de que las musas a veces no responden y finalmente aparece el álbum como un trabajo periodístico acompañado por bellas viñetas de Kosovo y Afghanistan, además de fuertes críticas a Washington, D.C. Cinco años para concebir el proyecto, la demolición de la humanidad en palabras de quien a su vez es musa.

 

 

9. Pretenders – ‘Alone’

Los 80 están de regreso, ya vimos lo peor de esa década, por lo que celebramos que uno de sus mejores grupos haya regresado después de un silencio de ocho años. Chrissie Hynde revive la idea, sin los miembros orginales, podría haber lanzado el material como su segundo disco solista, pero decide que el nombre Pretenders es más grande si lo ligas al productor de turno, Dan Auerbach, y el concepto de empoderamiento. Se trata de un compendio de ideas oscuras, blues y garage con la voz de Hynde como guía en un decadente 2016.

 

 

10. Teenage Fanclub – ‘Here’

Hace seis años cuando nos encontrábamos con ‘Baby Lee’ pensábamos en las grandes aportaciones del grupo a la radio colegial, eran nuestros héroes de los 90 y no sabíamos que estaban a punto de guardar silencio. Llega ‘Here’ en el 2016 como uno de los discos más reveladores del grupo, atrevido pero al mismo tiempo introvertido, potenciando las tres partes armónicas que lo conforman hablándonos desde la intimidad de un affair, nos involucran en la relación y lo convierten en un tributo a las emociones.

 

 

11. The Last Shadow Puppets – ‘Everything You’ve Come to Expect’

Scott Walker y la nueva ola francesa fueron la inspiración del álbum debut, el segundo disco después de ocho años de silencio se trata de la evolución de sus integrantes, que de novedades independientes pasaron a héroes de una generación estupefacta por su pop barroco. Con Rick Rubin en la producción, con arreglos de Owen Pallet y la ciudad de Sheffield como el centro de inspiración, ya no estamos en los años de Jarvis Cocker invitándonos a tener una cita en el año 2000 en una ubicación conocida, ahora son Alex Turner y Miles Kane brindándonos un movimiento sexy con nuevas rutas fuera de la guía turística.

 

 

12. The Monkees – ‘Good Times’

Cuando pasan 20 años entre disco y disco, en realidad ya no esperamos nada, tal vez por eso resulta sorprendente el regreso del grupo para celebrar su 50 aniversario, retoman viejas canciones pero realizan nuevas relaciones después de la muerte del vocalista Davy Jones. Iniciamente regresan con una canción de Harry Nilsson, pero se suman a las novedades del proyeco Rivers Cuomo, Ben Gibbard, Noel Gallagher y hasta el rey mod Paul Weller. No los esperábamos, pero no está mal el regreso.

 

 

13. The Rolling Stones – ‘Blue & Lonesome’

Cinco décadas después de que los glimmer twins se encontraran en la calle con algunos discos de blues bajo el brazo, regresan al punto de origen con toda la seguridad de que la selección de covers es tan impresionante como la que mostraron en sus primeros dos discos. Los Stones recuerdan que eran una banda de covers, pero hay diferencias, aquel disco de 1964 era sobre la energía cruda de una banda que apenas iniciaba, en el 2016 se trata de un grupo con tanta experiencia que puede darse el lujo de no lanzar un álbum en 11 años y aún así ser uno de los más exitosos.

 

14. The Radio Dept. – ‘Running Out of Love’

Cuando apareció en el 2003, era una banda soñadoramente optimista y clara en sus influencias: Ride, Slowdive y Lush, el dream pop parecía haber encontrado la formula para resistirse a los humanos y aún así encontrar el amor. Con el disco del 2016 ya no encontramos esa idea, parece que se nos acabó la empatía en unos pocos años. The Radio Dept. mira hacia el interior de Suecia pero al mismo tiempo nos brinda una visión del exterior, la industria del armamento y cualquier extremismo cambian el mundo, el disco es un eco de angustia y falta de esperanza disfrazado con belleza.

 

 

15. The Avalanches – ‘Wildflower’

Un disco que ya estaba alcanzando status de promesa tipo ‘Smile’ de Brian Wilson, era la esperanza constante de cada año, de 16 años para ser concretos. The Avalanches prometía más sampleos, lo cual no resultaba espectácular si consideramos que en ese periodo de tiempo han sido explotados hasta el cansancio, sin embargo el grupo australiano logra brindarnos un disco que suena al mismo tiempo al pasado como al futuro, es un reflejo de la memoria aleatoria de la actualidad sin parecer una repetición del glorioso pasado al estilo Daft Punk, se trata de una celebración del oído promiscuo en sus mejores momentos, incluso los que incluyen ‘The Sound of Music’.

 

 

16. Underworld – ‘Barbara Barbara, We Face a Shining Future’

Después de las nominaciones a mejor acto bailable del momento (muchos momentos, tantos que ya no recordamos) lo mejor que se puede hacer es guardar silencio o realizar diversas colaboraciones con Brian Eno y Danny Boyle, Underwold realizó ambas, incluso realizó la música de los Juegos Olímpicos de Londres, pero no era suficiente. Tardaron seis años en reagrupar ideas, las mejores que han tenido desde ‘Beaucoup Fish’ de 1999.

 

 

17. Violent Femmes – ‘We Can Do Anything’

Todo empieza con ‘Memory’, parece el no recuerdo qué de Leonard Cohen, pero también se trata de dejar atrás el disco que en el 2000 provocó una separación que duró 15 años. Con un EP de por medio en el 2015, Gordon Gano reaparece con sus letras sin sentido, que extrañamente tienen más sentido para una generación distraida por y con todo.

 

Metallica – ‘Hardwire… to Self-Destruct’

No importa cuánto tiempo haya entre cada disco de música original que se le ocurra a Metallica realizar, de cualquier manera siempre la marca en la que se ha convertido la llamada banda de metal más importante de la historia resultará un hit inmediato y no precisamente por la calidad del trabajo.

 

Vamos, se que se puede malinterpretar pero trataremos de ser lo más imparciales posibles, partiendo de que no hemos sido devotos fieles del grupo y que en su tiempo si despotricamos por el camino andado desde principios de los noventa, y que si bien no somos de los true-metal-headbangers-anarchist-antimaistream-diehardfans que echan en cara el paso de la banda después del cuarto disco, tampoco es que desde hace 25 años todo haya sido maravilloso incluyendo el disco negro.

 

¿Entonces por qué escuchar y reseñar un nuevo trabajo de ellos? Porque no creemos que toda reseña sea para alabar los resultados de algo, y siendo una marca comercial como lo son estos cuatro señores, pues nunca pasará desapercibido,  sobre todo cuando estas más allá del bien y del mal y puedes hacer lo que se te pegue la gana. Así le ha pasado a gente como los Rolling Stones, U2, Radiohead e incluso cosas como Muse. Que hagan lo que hagan ya están en zona de confort e importan más los discos en vivo, o si participan en defender al mundo, si hacen campañas en pro de asociaciones sin fin de lucro, con proyectos ultra viajados que solo un hipster-millennial puede comprender y etcétera. Para que se entienda, no está nada mal todo esto, pero cuando estas acciones rebasan lo esencial es que algo ya no camina bien.

 

Es Metallica señores, los que provocaron el nacimiento de uno de los géneros más nobles y frenéticos; y reivindicaron el camino del sonido conocido como heavy rock. Por eso es importante hablar de un producto de canciones nuevas sin proyectos sinfónicos, conciertos “prueba” para realizar una película o juntar a cuatro gigantes del género para lucirse y decir… nadie como nosotros, llorar a moco tendido en documentales para justificar un trabajo que dejó mucho que desear, trabajar con leyendas como Lou Reed y empeñarse en hacer cosas horrorosas sin que nadie diga nada, al final, son los cimientos de todo un género y los encargados de que el sonido denso y pesado del rock sea aceptado globalmente.

 

Ahora en la estrategia generan video de cada track y poco a poco lo van exhibiendo en la red. De nuevo el mercadeo por encima de lo esencial, algo que en su tiempo intentó The Sun con su ‘Blame It On The Youth’ al sacar el primer álbum con puros videos en lugar de tracks de audio, que obvio no resultó, pues no era una banda reconocida ni mucho menos. Metallica si puede hacer estas cosas y muchas más sin rasgarse las vestiduras, como tocar en medio del infierno, en lo más profundo del mar o en la Antártida en medio de un frio inaguantable. ¿Con que fin?… pues es Metallica y lo que haga será aplaudible y sobre todo redituable.

 

Y así conocimos ‘Hardwire’ como primer single y que sin ser algo brillante, Hetfield y compañía supieron hacer de lo viejo algo novedoso. ¿Hace cuánto no se sentía esa vibra de potencia en una canción de los californianos? La esperanza creció con ‘Moth Into Flame’, una muy buena combinación de melodía, riffs pegajosos, tiempo adecuado, coros y arreglos de muy buena talla. Después nos dan ‘Atlas, Rise!’ que al principio no sorprende y poco a poco nos imaginamos un muy buen homenaje a los viejos Xentrix en cuestión melódica y de duración extensa. Entonces decidimos dejar los videos de lado y escuchar mejor en si orden la obra ya que ha salido al mercado.

 

Pero nos encontramos con que no es una, sino dos partes. No sé si también en la estrategia de marketing y con el boom del vinil, esto haya sido totalmente premeditado, o como se rumora, por la duración de los tracks en donde la mayoría oscila entre los 6 minutos y algunos hasta más. Llega ‘Now That Were Dead’ y nos remonta a los tiempos del Load/Reload solo que se confirma ese deseo de volver a componer tracks eternos y poco a poco se siente que hay algo de más. En ‘Dream No More’ encontramos un riff a la ‘Sad But True’, con James intentando algo en la melodía que termina por ser algo genérico hasta el tiempo del puente donde hay un silencio, para entrar con un solo también poco brillante, y así se van otros seis minutos.

 

La primer parte concluye con ‘Halo On Fire’, la rola de más larga duración con 8 minutos y fracción; y Hetfield arriesgando con una melodía serena para ir aumentando la energía. Buen intento otra vez, pero de la misma manera la monotonía busca justificación en la última parte, aunado a la media velocidad en la que se desarrolla la base rítmica y preguntándonos de nuevo si Robert Trujillo esta en el campo o sigue en la banca, otra vez regresamos a los tiempos noventeros.

 

Por fin llegamos a la segunda parte y creemos que algo trascendente llegará con ‘Confusion’. Encontramos algo más progresivo y un riff más potente, pero Lars tiene algo que no termina por convencer a la hora de golpear los tambores. Todo a medio gas y muy cuadrado, se pierde la magia y hay que aguantar otros minutos de casi lo mismo.

 

Cabe resaltar que tampoco Kirk Hammet muestra algo retumbante en los solos, hasta ahora parece Hetfield y sus músicos. Eso sí, ya encontramos algo más cercano al ‘And Justice For All’ y ‘ManUNkind’ nos lo demuestra desde la intro, de nuevo el mid-tempo que los caracterizó desde el 91, mas atrevimiento en los cambios y James resaltando en la melodía, solo de lira promedio; y terminamos como al principio.

 

‘Here Comes Revenge’ nos da un riff furioso y una base muy a la ‘Enter Sandman’, de nuevo de lo suave a lo enérgico, pero ¿es necesario que dure tanto? Viene ‘Am I Savage?’ de la misma manera comienza como el AJFA pero en cámara lenta, seguida de un riff con crunch pero muy trivial, aquí sí, ni la melodía es tan memorable, vaya, una rola más y el punto más flaco del álbum. Restan dos temas y llevamos ya más de una hora en la duración, sinceramente llega a cansar un poco.  El penúltimo escalón es para el que abiertamente es considerado un homenaje póstumo a Lemmy Kilmister, principalmente en la lírica. Ritmo y melodía puramente rockeros y un solo nada destacable, de nuevo el track se convierte en cansancio.

 

Para finalizar, destaca que ‘Spit Out The Bone’ llega como agua en el desierto y nos despierta de lo que creímos culminaría igual que casi todo el trayecto. Como al principio, lo viejo se convierte en novedad y frescura. Una canción llena de potencia y velocidad, lo más puramente thrash de todo el viaje y que parece el as bajo la manga para cerrar dignamente el disco. Aquí los siete minutos y fracción no provocan sufrimiento.

La conclusión es que definitivamente Metallica por fin hizo un trabajo sin la necesidad de satisfacer a nadie más que a ellos mismos, por algo duran demasiado los tracks. Pasando por casi todas las etapas de la banda, destacando el tiempo del ‘And Justice For All’ con el de ‘Load/ Reload’. ¿Qué si es lo mejor desde el álbum negro? Sí. Pero tampoco es algo que pueda volarte la cabeza. De doce nos quedamos con seis, lo cual nos habla de algo promedio.

 

No faltaran los fans que perdonan todo y estarán más que gustosos afirmando que no hay nada mejor que este disco en los últimos años. Si verdaderamente les gusta el género, también sigan lo más reciente de Anthrax, Exodus, Testament y varios más de la vieja escuela. Entenderán el por qué Metallica decidió regresar de esta manera.

 

Systems are falling

A estas generaciones nos ha tocado vivir experiencias increíbles, cosas como salidas de una mente retorcida de niveles diabólicos, cosas emocionantes y también escalofriantes, cuando me refiero a nuestras generaciones lo hago en particular con los Generación X o GenX que según nacieron entre 1965 y principios de los 80.

Esta generación ha visto el cambio de muchos sistemas, ha vivido la transición de la era análoga a la digital participando activamente, siendo protagonista de esos cambios como nunca antes, cambios tan profundos que llegan hasta el núcleo familiar, esta generación vio el aumento de los divorcios y familias diferentes a las tradicionales, caídas de sistemas políticos y surgimiento de emporios y no basados en un producto sino en algo intangible pero muy importante como el internet y la información, como diría Billy Joel, ‘We Didn’t Start The Fire’.

 

 

Mas localmente la Generación X región 4 que tenemos a nuestro alcance ha sido testigo de hechos que la han marcado a nuestro país, hechos que nuestros papas o abuelos creían imposible como el fin del programa ‘El Club Del Hogar’ en 1985, el fin de ‘Siempre En Domingo’ en 1998, el fin del noticiero ’24 Horas’, más recientemente el fin del programa ‘En Familia Con Chabelo’, todo esto de la horrible televisora que ha metido mucha cochinada en nuestro país.

 

Más allá, en cosas mucho mas importantes vimos herido a nuestro país primero con una devastadora explosión en San Juanico que cimbró todo el norte de la Ciudad de México e iluminó de naranja el cielo de la madrugada del 19 de Noviembre de 1984, muchos creyeron que el día del juicio final había comenzado y que alguien había apretado el temido botón rojo, un año después el terremoto que dejó mal herida la ciudad, que se llevó a Rockdrigo y dejo al descubierto a un gobierno que no supo qué hacer ante la contingencia, pero la ciudad herida salió a flote gracias a la organización de sus mismos ciudadanos y la ayuda internacional, fuimos testigos de la lucha encarnizada por el poder que dejo varios políticos asesinados a mediados de los 90, también vimos en tiempo real la caída y renacimiento del PRI con todo lo que esto significa y le está costando a nuestra sufrida sociedad, la corrupción hasta la medula flagrante y cínica.

 

En el mundo vimos como la tecnología de punta del país más poderoso no era perfecta y pulverizo en millones de fragmentos al Challenger en su explosión, la brillante maquina hecha en un laboratorio cual quirófano estéril y el cuidado de científicos pereció ante los ojos atónitos del mundo que miraba hacia arriba con admiración y un instante después con horror, la guerra del golfo por televisión protagonizada de nuevo por nuestros amigos del norte, la paranoia con la que se manejó la información para asustar a todo mundo, vimos como Erika Drexler paniqueada gritaba desde medio oriente “¡¡SON NUCLEARES JACOBO! NUCLEARES!!” cuando según ella habían encontrado evidencia de armas de destrucción masiva en Irak.

 

Más tarde lo impactante, como película de Michael Bay un par de aviones crean bolas de fuego enormes que llenan Manhattan de cenizas mientras el mundo observaba, la caída de las torres horas después puso imágenes que quedaran en nuestra memoria por el resto de nuestras vidas y recordaremos también el momento exacto en que nos enteramos de las Torres Gemelas.

 

La semana pasada de nuevo nuestros vecinos del norte han protagonizado un hecho increíble, pero de la peor forma, nadie lo creyó posible, que un tipo radical, vociferante y absurdo llegara a la presidencia de este país, jamás creímos que ellos siguieran el mal ejemplo que pusimos los latinoamericanos con Maduro, Evo Morales y nuestro entrañable EPN, nos creímos más tontos, pero creo que nos han ganado, vimos como la contendiente era fuerte pero era más fuerte el absurdo, fue más fuerte el racismo, fue más fuerte lo imposible.

 

Un día después las redes sociales y las noticias estuvieron inundadas  de imágenes y videos del ganador de las elecciones, de un pelo tan falso como el, de ese engendro que vino a pisotear y escupir en la dignidad de mi querido país, hasta el fondo de la casa más custodiada de la capital, ese ente bizarro llamado Trump.

 

 

¿Cómo fue posible esto? ¿Cómo? ¿Fue acaso el voto de castigo? Sin embargo hubo varias señales de alarma que pasamos por alto, los foquitos rojos estaban allí pero a nadie le importo.

 

Uno de esos foquitos rojos fue el programa que ya nos ha traído muchas otras profecías, no hablo de  ‘Tercer Milenio’ o ‘Alienígenas Ancestrales’, estoy hablando del programa que retrata la sociedad occidental como ninguno otro, que dentro de toda su ironía nos deja ver nuestra realidad, me refiero a ‘Los Simpsons’.

 

Pocos programas han traído tantas cosas a la realidad como estos monitos amarillos, y como siempre la verdad se asoma en los detalles pero otras veces es totalmente a la vista de todos, ‘Los Simpsons’ tienen capítulos donde cosas imposibles suceden pero a la larga suceden en la vida real, recordemos como por ejemplo en un capitulo donde Lisa está en el dormitorio de su universidad con su novio hay un poster en la pared de la gira Steel Wheel Chairs de los Rolling Stones en el 2010, cuando ese capítulo es de los 90, haciendo una clara alusión a la gira Steel Wheels que en ese entonces hacia ese grupo, quién imaginaria en esos años que seguirían brincoteando en el escenario en el 2010, ¡hoy siguen dando lata estos viejitos!!, solo vean el minuto 6:12 del siguiente vídeo.

 

 

Ahora veamos este video creado por alguien con mucho tiempo libre y mentalidad conspirativa, específicamente brinquemos al 3:09 del video, donde Lisa es presidenta y Milhouse es su consejero de economía o algo asi, ¡¡ella dice claramente que es la sucesora presidencial de Trump y que dejó a su país en la bancarrota!!

 

 

Entre otras profecías de ‘Los Simpsons’ hay una que me causa particular curiosidad, el capítulo del monorriel, donde después de un defectuoso debate deciden construir en Springfield un monorriel, absurdo ya que esta ciudad es pequeña y que quien les vende la idea es a todas luces un charlatán, mismo que luego huye con su maletota llena de billetes; la construcción llena de problemas deja ver que el monorriel es obsoleto cuando muestra que fue usado en una feria de 1964, finalmente lo ponen a medio funcionar resultando en una catástrofe financiera y casi humana. Entonces… los que viven en colindancia con Toluca o en esta CDMX, saben perfectamente de la construcción de nuestro monorriel y todo lo que está sucediendo a su alrededor.

 

Pues veamos cómo se desarrollan estos días extraños, días donde los sistemas están fallando como dice Moby.

 

Comienza el día cero.

 

Música, literatura y su alternativa hipertextual

El año pasado, poco después de estas fechas de fríos otoñales, para celebrar un bonito reencuentro y una, digamos, “travesura” que tardé 20 años en concretar, me hice de dos libros de música para engrosar mi muy selecta colección: Cerati’ y ‘Vida y música’ de Alejandro Marcovich, una biografía y una autobiografía; dos músicos argentinos; dos guitarristas, principalmente, aunque también multiinstrumentistas. Uno cambió el sonido del rock latinoamericano y otro le otorgó un sello muy especial, de madurez compositiva, a la banda más importante de rock mexicano (si es que alguna vez ha existido dicho término). Y los degusté más que otras personas debido a que eché mano de ciertas pausas digitales que conformaron una alternativa hipertextual.

Anteriormente, para sentarte a leer un libro por gusto era necesario establecer un ritual que incluía música sin poder de distracción (música conocida cuya presencia sirve de mero colchón para la lectura), una taza de café, té, o una copa de vino, buena luz, de preferencia natural, y un buen tiempo de ocio para apagar algunas áreas del cerebro y dejar las esenciales de los hemisferios derecho e izquierdo para esquematizar y procesar la información, respectivamente. Hoy en día, además de lo cardinal, conviene tener a la mano un par de audífonos y un dispositivo móvil con acceso a internet, específicamente a Google y YouTube.

En 1995, la fallida escritora Laura Esquivel publicó un libro llamado ‘La ley del amor’, una payasada abismal y pretenciosa que prometía ser una lectura multiformato que incluía un cómic y un disco compacto con los que ibas alternando la historia. Terrible. Como experimento tuvo un resultado estéril e incómodo por la portabilidad. Aunque se agradeció ese esfuerzo que derivó en gracejo, también se le consideró un abuso hacia los lectores incautos, obnubilados por el éxito de ‘Como agua para chocolate’.

Cuando era analista musical en medios como Rock Stage y El Universal hace poco más de una década, los cronistas de vieja guardia lamentaban que los analistas de entonces utilizáramos las ventajas de internet como herramientas de consulta y cruce de información, y para estar más cerca de los músicos y artistas que aplaudían la reducción de distancias para poder llevar a cabo una entrevista que, de mantenerse las formas añejas, habría tardado mucho tiempo. Resulta curioso que dichos cronistas fuesen aquéllos que traducían entrevistas completas de revistas extranjeras para publicarlas como propias.

La utilización de nuevos elementos para acompañar una lectura funciona más con biografías y libros dedicados a la música porque con tantos datos y nombres aparentemente desconocidos, es enriquecedor hacer una pausa y buscar, por ejemplo, quién es Adrián Taverna, también conocido como el “Cuarto Soda” por ser el encargado de sonorizar los conciertos de la banda y por ser un amigo esencial de Gustavo Cerati. De esa forma, a manera de hipertexto, es posible no sólo conocer la catadura del tipo sino revisar su currículum y hasta hallar su página en Facebook y decirte: “¡Demonios, el pibe no es como me lo imaginaba!” También es interesante confirmar que el grueso de las novias y esposas de Cerati parecen hermanas y tienen un deje de similitud con su madre Lilian en su juventud.

 

Pero este ejercicio no se limita a la lectura, ya que, mientras observamos una película como ‘Jimi: All is by mi side’ (John Ridley, 2013), podemos confirmar si Imogen Poots, la actriz que caracteriza a Linda Keith (conocida groupie y ex novia de Keith Richards que estaba infatuada con Jimi Hendrix), realizó un buen trabajo: ¡caso cerrado!

Las posibilidades son infinitas y permiten enriquecer el conocimiento. No obstante, si bien gracias a los blogs cualquiera pretende ser periodista, es necesario ejercitar el músculo del análisis para no sólo repetir, con otras palabras, lo que alguien más ya escribió.

Se trata de ser auténticos en todo sentido y generar no sólo un criterio propio sino intervenir en el criterio de los demás; ahí la diferencia entre cronistas y analistas. Porque la música, y la cultura en general, no se quedan únicamente en una consecución de notas secuenciadas perfectamente sino van más allá, se trata de aprender a rascar en todos los recovecos posibles para poder ejercer opiniones informadas y entender, por ejemplo, por qué se le ha dado el Nobel a Bob Dylan y no a Murakami, y saber responder con efectividad cuando te atacan por no gustarte Juan Gabriel ni considerarlo un fenómeno musical, si es el caso, a lo que yo respondo: “¿Tengo cara de que me guste? A mí me gusta David Bowie”. Pero para eso es importante conocer y tener bien ejercitado ese músculo que nos hace diferentes.

Rolling Stones – ‘Olé olé olé!: A trip across latin america’

 

Si de registrar el rock and roll se trata, pocas bandas como Rolling Stones. Desde que descubrieron que no era un grupo de una ola pasajera aprovecharon diversos talentos para dejar su huella en la música, ya lo decía un muy joven Mick Jagger en el documental ‘Charlie is my Darling’ (1966), increíblemente sobrevivieron a los primeros dos años y se mantuvieron otros 50 como el constante referente del espíritu de una generación que decidió no crecer, rejuvenenciéndose constantemente por la energía en vivo.

 

Desde su relación con Jean-Luc Godard en ‘One Plus One’ (1968) hasta la censura de ‘Cocksucker Blues’ (1972) de Robert Frank, los Rolling Stones se han encargado de fomentar el estado de leyenda, propiciando que el culto rolinga siga en marcha con eventos extraordinarios, incluso olvidos extraordinarios a consecuencia de las drogas como percibimos en ‘Stones in Exile’ (2010).

 

Sin embargo desde ‘Shine a Light’ (2008) de Martin Scorsese y ‘Crossfire Hurricane’ (2012) de Brett Morgen vimos un ligero cambio, sus integrantes ya no desean ser los músicos inalcanzables, los legendarios Stones que suben al escenario y conectan con una audiencia que no logra verlos completamente envejecidos. Sigue siendo aquella banda que fue capaz de organizar un concierto gratuito que concluyó en una tragedia de cinema verité al estilo de los hermanos Maysles bajo el título de ‘Gimme Shelter’ (1970), que repitió la hazaña en una playa de Brasil, que logró infiltrarse en China y se convirtió en la primera banda (de ese tamaño) en realizar una presentación en Cuba, pero también es la que significa algo diferente para cada persona que la escucha.

 

En esos múltiples fragmentos que son los Rolling Stones, aparece ‘Olé olé olé!: A trip across latin america’, el documental sobre la serie de conciertos que el grupo realizó apenas este año, sin embargo no es sobre el grupo en vivo (al menos no a grandes rasgos), tampoco es la conquista de una isla después del levantamiento del embargo, para eso deben buscar ‘Havana Moon’, es una película sobre la influencia, los fanáticos y el contexto en el que la banda apareció en tiempos de censura, dictaduras y filtraciones rockanroleras a través del mercado negro.

 

Así nos encontramos con los integrantes de los Stones, mostrándonos su travesía por un continente, los planes para llegar a Cuba a pesar de diversos contratiempos, como lo dice Jagger: “¿En 80 años un presidente de Estados Unidos no ha visitado Cuba y desea hacerlo el mismo día que los Stones?”. A eso agréguenle un Viernes Santo, la crítica del Papa, la falta de estructura, la pesadilla logística, la ansiedad del público y… bueno, repito, pare eso vayan a ‘Havana Moon’.

 

 

‘Olé olé olé!’ es sobre las diversas razones por las que se gestaron cultos como los rolingas en Argentina, la manera en que ‘Sympathy for the Devil’ surgió de la samba después de uno de esos viajes medio drogados de finales de la decada de los 60 y la manera en que el rock a la rolling existía al mismo tiempo que el gobierno mexicano cercaba la música durante más de 15 años, con los sospechosos de siempre: Javier Bátiz, Armando Molina y Alex Lora.

 

Pocos aspectos en vivo, pero significativos con  “(I Can’t Get No) Satisfaction”, “It’s Only Rock ‘n Roll”, “Wild Horses”, “Honky Tonk Women”, “Sympathy For The Devil”, “Paint It Black” y “Miss You”; además de muchos instantes con los integrantes de la banda que buscan mostrarse como seres terrenales que han sido bastante afortunados, que aún vibran en tenis con el baile pogo al ritmo de olé, olé, olé y que todavía tienen muchas historias que no han salido en sus anteriores documentales o que no fueron quemadas por Jagger en la serie ‘Vinyl’.

 

Más de 50 producciones nacionales e internacionales en Oaxaca Filmfest

 

Descentralizando el cine, llevando el formato de festival con propuestas innovadoras, llega Oaxaca Filmfest esta semana a la capital de ese estado. Del 8 al 15 de octubre nos encontraremos con talleres, una muestra de directores mexicanos, colaboración con el festival Sundance y diversas secciones que buscan proveer oportunidades únicas para desarrollar, mostrar su creatividad o simplemente acercarse al cine.

 

Además de la proyección en la selección oficial de las películas ‘Nixon y Elvis’, ‘The Rolling Stones: Olé, Olé Olé’, la mexicana ‘7:19’ de Jorge Michel Grau y ‘Personal Shopper’, entre otras, Oaxaca Filmfest brindará espacios a través de Sundance Ignite identifica para apoyar a las nuevas voces y talentos de la siguiente generación de cineastas. El programa ofrece la oportunidad exclusiva para ver las películas más recientes en el Sundance Film Festival, además de desarrollarse de forma creativa a través de diversos talleres.

 

 

La séptima entrega del Oaxaca FilmFest encontraremos una mayo diversidad en su selección, con nuevas actividades dentro del calendario de actividades, que incluye más de 50 producciones internacionales y una selección hecha en México que cuenta con la participación de ‘7:19’ de Jorge Michel Grau, ‘Inicuo: La hermandad’ dirigida por Alejandro G. Alegre, ‘Aire Quemado’ del director Yamil Quintana e ‘Histeria’ de Carlos Meléndez, entre otras.

Garantizando que la séptima edición del festival será una experiencia llena de películas, pasión y rock & roll, Oaxaca Film Fest tendrá diversos de invitados especiales y eventos que ayudarán a fomentar el cine en México, brindando espacios para encontrarnos con el cine fuera del blockbuster y el desarrollo de este de manera independiente, analizando las campañas de fondeo, poniendo al alcance de los jóvenes las herramientas que necesitan para realizar proyectos y el conocimiento de las vías idóneas para llegar a mercados internacionales, fomentando la diversidad en las producciones que serán el futuro material de eventos como el Oaxaca Filmfest.

 

 

En la selección oficial encontraremos las secciones Global, Emergence, Power Docs, Life is short, Hecho en México  y Global Script Challenge, con un jurado integrado por Alejandro Chomski, Biliana Grozdanova, Daniel Giménez Cacho, Dolores Heredia, Edgar San Juan, Gabriel Reyes, Ismael Martín, Jin Park y Leo Cordero. Recomendamos seguir de cerca las actividades que se realizarán en el domo Mazari, el ex-convento de San Pablo, el Teatro Juárez y en la cadena Cinépolis, visita la página oficial de Oaxaca Filmfest para conocer todos las actividades paralelas a la muestra fílmica.

Elvis y los Rolling Stones llegan al Oaxaca FilmFest

Por séptimo año consecutivo llega Oaxaca FilmFest, que se realizará del 8 al 15 de octubre en la capital oaxaqueña con un programa que incluye en su selección oficial las películas ‘Nixon y Elvis’, ‘The Rolling Stones: Olé, Olé Olé’, la mexicana ‘7:19’ de Jorge Michel Grau y ‘Personal Shopper’, entre otras. En esta edición se mostrarán 71 películas, 17 de ellas mexicanas y tres oaxaqueñas.

En la conferencia realizada en el Centro Cultural de España el pasado martes 6 de septiembre, los organizadores del Oaxaca FilmFest presentaron la propuesta, con un perfil tanto nacional como internacional, con el que demuestran una vez más su compromiso de “vincular a la población y a la industria cinematográfica con una perspectiva de inclusión”.

Con un basto programa que parte de 4500 películas de 96 países, de las cuales solo fueron seleccionadas 400 para quedarse solo con 71 filmes, Oaxaca FilmFest amplía la propuesta con programas académicos, de inclusión, itinerantes y de formación de públicos, que lo coloca por tercer año en la lista de los Top/Festivals de MovieMaker Magazine.

El evento cinematográfico contará con 8 categorías competitivas: Global, Emergente, Life is Short, Power Docs, Hecho en México, Short Docs, Global Script Challenge y Escrito en México, con trabajos que se estrenan en nuestro país en el marco de Oaxaca FilmFest México.

Por obvias razones nuestras recomendaciones giran alrededor de las películas de Elvis, con una de las mejores caracterizacionees de Kevin Spacey, y los Stones en su regreso a México y el ya legendario concierto gratuito en Cuba, sin embargo la oferta cinematográfica es bastante amplia, revisa el programa completo en el sitio oficial de Oaxaca FilmFest.

Rolling Stones, el carisma de la eterna repetición (versión México)

La primera vez que Rolling Stones se presentó en vivo, en aquel Marquee Club que defendieron Mick Jagger y Keith Richards hace pocos años para evitar su cierre, era una banda que apenas intentaba seguir los pasos de sus idolos, las leyendas de blues que imitaban en sonido y pose incluso entrada la década de los 70 les dejaron claro que la idea de espectáculo debía involucrar al público, claro que eso también lo aprendieron bajo los gritos de las eufóricas chicas que los seguían en Inglaterrra y los puñetazos que propinaban al aire sus seguidores al interior de Europa en sus primeros cinco años.

¡Viva México cabrones!, dice Mick Jagger en el tono perfecto después de dos canciones #StonesMéxico
pic.twitter.com/aSrn3E1nqk

— Rock101 (@r101ck) 18 de marzo de 2016

La banda con la que nos volvimos a encontrar el 14 y el 17 de marzo ahora más que nunca tiene la base de “la más grande del planeta”, no porqué se haya logrado confirmar de forma científica aquel slogan creado por su manager Sam Cutler en 1969, la comprobación la realizamos con el poder mítico de sus presentaciones, no hay falla, todo instante es explosivo en un set de 18 canciones que solo admite tres variaciones, pero igual de contundentes.

Las primeras veces que los vimos en México cargaban el espíritu de dos discos, ‘Voodoo Lounge’ y ‘Bridges To Babylon’, eran los Stones mostrando algunos destellos de creatividad 30 años después de su formación, ahora nos los encontramos 53 años después sin nada nuevo pero perfeccionando lo viejo, contundentes en la idea de espectáculo, la conexión con el público, las bromas, la pirotecnia y una extraordinaria cantidad de camisas que brindan la ilusión de ver muchos espectáculos entre canciones.

Antes de los Rolling Stones, el boom de rock ’n’ roll de los 50 giraba alrededor del culto al pop alrededor de interpretes con grupos de apoyo que seguían la estricta tradición del espectáculo de esa época. Con ellos cambió la dinámica, Mick Jagger no se colocó como el líder (ese está con su bandana amarrada a la frente a la derecha del escenario), pero era el portador de toda la experiencia que venía acompañada de suciedad, resonantes riffs y el ritmo ululante de Charlie Watts en la batería.

Aquí es donde nos recuerdan que se trata de una banda determinada a crear música que primero los mueve a ellos y después a la audiencia, incluso si el set es una repetición de muchos conciertos, no hay sensación de hartazgo al realizar el cierre con ‘You Can’t Always Get What You Want’ y ‘(I Can’t Get No) Satisfaction’ o tocar por enésima vez ‘Honky Tonk Women’, saben que es lo que el público quiere, sin variaciones, sin nuevos arreglos y con la potencia típica de los Rolling Stones.

Desde el principio el concierto se trata de eso, de la experiencia de ver a la banda más grande del mundo, ellos se lo toman en serio y precisamente eso brindan, un espectáculo de grandes proporciones en el que el público se involucra de lleno, incluso el más incredulo de los asistentes no puede evitar emocionarse cuando el concierto inicia con dos puñetazos como ‘Jumpin’ Jack Flash’ y ‘It’s Only Rock ‘n’ Roll (But I Like It)’, aunque uno se resista, el público termina en el bolsillo de los Stones lleno de euforia.

A la espera de #StonesMéxico, la característica insignia del grupo dominando el panorama del Foro Sol pic.twitter.com/m7zvLCTk82

— Rock101 (@r101ck) 18 de marzo de 2016

Lo que vimos ayer en el Foro Sol, es sobre la conexión con el público, empezando por las peticiones de canciones en redes sociales y las bromas sobre los elementos locales por parte de Mick Jagger (la huida del Chapo, la contingencia ambiental, los tacos de chapulines y el “viva México cabrones”), a eso hay que sumarle el diseño de John Pasche que se multiplica en el pecho de todos los asistentes y cinco décadas que hacen que los asistentes estén en diversos rangos de edades, se trata de emociones trasmitidas por generaciones.

¿Cómo no contagiarse con el estruendo y la emoción del abuelito que va acompañado de sus hijos y nietos a brincar y gritar que tiene ganas de pintar un cuarto de negro? No hay forma de escapar a esa conexión y a los 53 pasos de baile que mueven al grupo, si, en la repetición, pero no nos cansamos de apretar ese botón que libera la dopamina.

Jueves 17 de marzo de 2016 – Foro Sol

Jumpin’ Jack Flash

It’s Only Rock ‘n’ Roll (But I Like It)

Tumbling Dice

Out of Control

Let’s Spend the Night Together (by request)

Angie

Paint It Black

Honky Tonk Women

You Got the Silver (Keith Richards on lead vocals)

Happy (Keith Richards on lead vocals)

Midnight Rambler

Miss You

Gimme Shelter

Start Me Up

Sympathy for the Devil

Brown Sugar

Encore:

You Can’t Always Get What You Want (with Coro Elementuum)

(I Can’t Get No) Satisfaction

If you start me up!

Ustedes conocen el inicio, por consecuencia la relación, así empezamos el 1 de junio de 1984, con un claro mensaje “Esto es Rock 101” seguido del distintivo riff de ‘Start Me Up’, una declaración de principios transmitida a través de la música, por consecuencia 31 años después sostenemos la misma emoción que comenzó con Rolling Stones esa mañana.

Aquella banda que surgió en una nueva perspectiva para los jóvenes británicos es un reflejo de lo que permitió que exista el sonido que ahora nos fascina, el servicio militar de dos años se había eliminado en el Reino Unido, el tiempo ganado se convirtió en múltiples estudiantes de escuelas de arte, grandes aficionados de las nacientes tiendas de discos y jóvenes impresionados con la primera actuación de Little Richard en la televisión británica.

La realidad es que Mick Jagger, Brian Jones, Keith Richards, Ronnie Wood y Charlie Watts eran como muchos que formaron un grupo en esa época, tocaban en donde podían y transformaban radios en amplificadores aún con el peligro de electrocutarse, sin embargo tenían la química que otros carecían. Cinco décadas después, la energía de los Rolling Stones continúa en su música, a pesar de los cambios de alineación, los discos no tan exitosos y las giras de cada vez mayores proporciones, lo que ocurrió el 12 de julio de 1962 en el Marquee Club en Londres se ha fortalecido.

El grupo ya había pasado por varias transformaciones antes de llegar a esa noche, los tratos por conveniencia habían eliminado a varios músicos en el camino e incluso su debut no fue planeado. Habían intentado tocar varias veces en los conciertos Jazz Club de BBC Radio, sin embargo la primera vez que lograron llamar la atención, la apariencia de Mick Jagger no fue del agrado de los organizadores, por lo que Blues Incorporated fue eliminado de la transmisión en vivo. Fue hasta la siguiente semana que bajo el nombre de The Rolling Stones lograron llenar el espacio de otro grupo que canceló su participación.

La improvisada actuación tampoco contó con todos sus integrantes, sólo la mitad de los Stones estuvo presente, Brian Jones más la dupla Jagger-Richards que desde entonces se hacía evidente. Dejando el Blues Incorporated, pero sin eliminar la idea de que deseaban ser la mejor banda de blues del Reino Unido, tomaron el nombre de la canción de Muddy Waters y presentaron 18 canciones en ese concierto, que no incluyó composiciones propias sino un set de covers a Jimmy Reed, Robert Johnson, Will Bradley, el propio Muddy Waters y Chuck Berry.

Hasta un año después, en 1963, el grupo verdaderamente explotó con su cover a ‘Come On’ de Chuck Berry, el resto es una historia de millones de discos vendidos, varios documentales, dos muertes (una al interior de la banda y otra en un festival), varios récords de presentaciones y una docena de libros dedicados al grupo y a cada uno de sus integrantes.

Ahora rondando los 60 y 70 años, y la leyenda de que sólo las cucarachas y Keith Richards sobrevivirían a un holocausto (se fue Lemmy de la competencia), los integrantes de la banda llegan nuevamente a México con el espíritu de su canción más popular: ‘(I Can’t Get No) Satisfaction’, resulta que nosotros tampoco. 50 años después, esa idea y su permanencia en los escenarios no puede ser más certera, en Rock 101 la celebramos con dos especiales relacionados al grupo, el primero el 14 de marzo nos adentramos en la primera invasión inglesa y el 17 de marzo abrimos la competencia de eso que dicen ya no se hace como antes, Rolling Stones contra el mundo, ¿por cuál votan?.

-->