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El soundtrack de la vida – Rock en tu idioma, la otra conquista

Un 3 de agosto de 1492, Cristóforo Colombo, mejor conocido como Cristóbal Colón, un genovés que según se cuenta había embaucado a la Reina Isabel, la Católica, para que financiera la arrojada empresa de encontrar una nueva ruta hacia las Indias, embarcaba del Puerto de Palos de la Frontera en sus tres carabelas (existen versiones de que eran cuatro, pero no nos vamos a meter en esos detalles) hacia lo que él nunca sabría, sería el descubrimiento de “el nuevo mundo” a través del rock en tu idioma.

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Las implicaciones históricas, políticas y económicas de esta hazaña son bien sabidas; eventualmente estas tierras serían colonizadas, con todos los horrores que esto conlleva y al final los mexicanos (eventualmente independientes y bien seguros de nosotros mismos), nos quedamos con el idioma español, que es el que todos hablamos y bien o mal entendemos.

Lo que no estaba en los planes de Mr. Columbus, ni de su Graciosa Majestad Doña Isabel era que unos siglos más tarde, una nueva colonización sucedería, y en lugar de hombres blancos y barbados montados en caballos y en portentosas armaduras, llegarían, no en barcos, sino en ondas radiales, hombres blancos, flacuchos y de pelo largo con guitarras y palabras altisonantes, a aplastar a los ídolos nacionales, como hicieran sus antepasados con Tláloc y Quetzalcóatl, y constituyeran sobre sus ruinas sendas catedrales de fama y fortuna.

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La historia se repite y el rock no es una excepción, la llegada de los rockeros españoles, no trajo la música a México, había grupos de rock nacional desde los años 50 pero si vino a revolucionar el tipo de rock que se escuchaba, al final la escena nacional se había que quedado muy en el underground y la posibilidad de escuchar a un grupo de españoletes censurados llamados los Hombres G cantar ‘Sufre mamón’ sin duda causó revuelo en nuestros adolescentes corazones ya que nos pegaba justo en la hormona rebelde y no podíamos resistirnos ante semejante desafío.

Para mí los Hombres G significan mucho más que canciones de letras chistosas que hacían enojar a mi mamá y mis tías, fueron el punto de conexión con música que me hizo ver una cara distinta del rock.

 

Para entender el rock español de los 80 hace falta tomar en cuenta un contexto histórica muy trascendental, el fin del Franquismo, y el despertar de una nueva España que luchaba por salir de una dictadura que no solo fracturó el país sino que oprimía el deseo natural de la rebeldía. Es por eso que los grupos españoles de principios de esta década aprovechaban al máximo esta libertad recién descubierta y reflejaban en sus canciones su deseo de ser distintos.

En mi opinión ninguna rola lo expresa mejor que ‘La estatua del jardín botánico’ de Radio Futura, en la que la letra describe a la perfección el sentir no sólo de la juventud, sino de una generación que buscaba dejar atrás lo más pronto posible el horror de la dictadura militar por una nueva era de libertad creativa que es hoy la que representa al país ibérico. A nivel personal está rola representa mucho, esa dualidad que yo mismo viví y la idea de que siempre se puede pensar en dejar atrás las épocas oscuras por días más felices bajo el sol.

 

Como mencioné anteriormente, una de las secuelas del Franquismo, es la fragmentación y división de España, los vascos y los catalanes siguen siendo aún quienes muestran su descontento y por ahí incluso siguen clamando por la independencia que les fue arrancada con sangre. Pero hablando de temas más amables y musicales, entre la movida Donosti ochentera que de caracterizaba por el radicalismo y la negación a cantar en otro idioma que no fuera euzquera, surgió un proyecto inspirado en un personaje de Robert Louis Stevenson llamado Duncan Dhu y liderado por dos de los principales músicos de la época Mikel Erentxun y Diego Vasallo.

La gran particularidad de este grupo fue un estilo que le tiraba al rockabilly y con letras que no dejaban atrás la independencia y se enfocaban en contar historias. Uno de su grandes éxitos, ‘Una calle de París’ de 1987 habla melancólicamente de un artista que perdió el amor de una mujer, hecho que eventualmente lleva a la ruina. A mis 13 años me parecía inimaginable una situación así y soñaba con la idea de amar a alguien tanto que preferiría no ver el sol.

 

Las conquistas siempre han sido un acto violento que deja secuelas pero de las que también hay quien se beneficia, sin duda los grupos españoles también abrieron algunas puertas para que otros grupo mexicanos salieran a la luz y el rock dejara de ser un producto elitista hecho para los niños fresas de escuela de paga.

Sin duda a pesar de todo yo siempre preferiré una conquista con guitarras a las de espadas

Santa Sabina: nostalgia tras 7 años sin Rita

Santa Sabina no busca volver, no tienen la intención de suplir a Rita Guerrero, quien falleció en marzo de 2011, explica Pablo Valero guitarrista y miembro de la primera generación de la banda durante su estancia en LaPopLife.

Su próximo concierto será el 5 de agosto en el Teatro Esperanza Iris de la Ciudad de México, lugar especial para la agrupación. Valero explica que es una manera de celebrar la voz y presencia irremplazable de Rita, quien se convirtiera en un icono del rock mexicano.

Pablo y Poncho de @santasabinaoficial les dejaron saludos después de su visita a @lapoplifecom #SantaSabina #RockMexicano #FFYR101

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Valero y Pocho Figueroa, bajista de la agrupación mexicana, detallaron que durante la presentación se proyectará “Rita, el documental” ópera prima del egresado del Centro de Estudios Universitarios Cinematográficos (CUEC), Arturo Díaz Santana.

Posteriormente, ofrecerán un concierto con las canciones representativas de la agrupación formada a finales de 1988, época del “Rock en tu idioma” en la que vieron la luz otras bandas como Caifanes, Fobia, Kenny y los eléctricos, entre otros.

Durante su primera presentación en 1989 en El Salón de los Aztecas tenían temor de que no le gustara a nadie su música. Valero explica que probablemente nadie entendió el sonido de “Los Sabinos”, “ no nos entendieron pero nos sintieron, la gente que se quedó fue la que logró sentirnos”, recuerda el también fundador.

Santa Sabina

Foto por: Santa Sabina

Santa Sabina es dos momentos o generaciones, ambas con Rita, desde “Partido En Tres” (1992) hasta “Azul Casi Morado” (1977) los Residentes #101, Pablo y Pocho saben que sin importar la época son “Sabinos” que se unen por objetivo en común.

“Ni el rock ni el Jazz se pueden hacer si no eres carnal de verdad”, señalan, asimismo, añaden que los distintos momentos por los que ambos pasaron no se distinguen una vez que están tocando en el escenario.

La experimentación en la carrera de Santa Sabina es algo que los identificó y los marcó, Pablo apunta que los grupos de hoy en día prefieren sonar a algo, mientras que ellos, cuando iniciaron querían sonar a algo que no existía y lo lograron.”Jamás va a volver Santa Sabina porque no va a volver la parte más importante”, sin embargo, continuarán con proyectos y presentando “Rita, el documental”, el cual se estrenó a finales del año pasado, y que este 2018 se ha estado presentado en diferentes festivales

El próximo 29 de septiembre Santa Sabina se presentará el Guadalajara donde ofrecerán un concierto y proyectaran el documental, ambos por separado.

 

 

Ritmo Peligroso, 40 años

A cuatro décadas del surgimiento de una de las primeras bandas mexicanas inscritas en el género punk, el pasado viernes 29 de junio a las 20:04 horas aparecieron sobre el escenario del Centro Cultural de España los miembros de Ritmo Peligroso para interpretar un repertorio de piezas emblemáticas de su historia, seguidos de la frase que los ha marcado hasta nuestros días ”Cómo está la banda”

Colors, que es parte de su primer álbum Dangerous Rhythm (1981) fue la pieza que abrió esta velada que nos llevo al viaje en el tiempo donde se revivió el concepto de Revolución que fue su siguiente interpretación y que está incluida en ‘Pa´lante hasta que tu Body Aguante’ que es el nombre de la publicación de su más reciente álbum, el cual resume y re-manosea los temas que la componen a lado de varios músicos invitados como Alex Lora, Sabo Romo, Dr, Shenka Internacional, Francisco Familiar, Rubén Albarrán, Segio Arau entre otros, y que justamente en un momento de rivaval de muchos géneros, me parece un motivo oportuno para reactivar en este siglo XXI a una de las bandas sin precedentes de aquel añejo 1978.

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‘Las Calles de mi Continente’, ‘Estás Perdida’ y ‘Tráfico’ son un trinomio de temas nuevos incluidos en este disco, que será tocado en varios lugares y momentos durante los siguientes meses con la aparición de algunos de sus colaboradores como lo fue para esta ocasión y los cuales también pudimos escuchar en vivo, rodeados de fans que han seguido esta historia liderada por Pïro y compañía, quienes se tomaron fotos y firmaron discos, vinilos e imágenes a los ganadores del Meat & Greet una hora antes de la cita para este concierto conmemorativo, el cual al fondo del escenario nos compartió varios videos del recuento de las grabaciones de las versiones impresas para este álbum de 2018.

Los clásicos Marielito, Contaminado, Déjala Tranquila y Pa qué Violencia hicieron estremecer a dicha sede, al ser coreadas y bailadas por los asistentes, que después de setenta y cinco minutos no querían que la velada llegará a su fin.

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40 años después: el sonido de Ritmo Peligroso no parece venir del pasado, sino por el contrario, su estilo fusión que a muchos desconcertó en su momento viajo del futuro a los ochenta, para que en esta centuria encontrara una apreciación más natural en un momento histórico donde la heterogeneidad musical es uno de las riquezas más exploradas y entendidas tanto por los músicos como por los oídos menos ortodoxos.

Sin duda, esta velada musical gratuita dejo un extraordinario sabor de boca de los conciertos de este año en curso y habremos de estar alertas del cierre de este tour, que en palabras de Piro será muy especial y con todos los invitados en el escenario. 

Un, dos, tres por la movida española…

Para papá (QEPD) por ese concierto de Danza Invisible

Los golpes de carácter que Francisco Franco asestó a la sociedad española con su mano ultraderecha y facha se encontraron con un vendaje por demás encantador en una avalancha pop que da sus primeros pasos con Raphael y estalla, casi una década antes de la muerte del dictador, con la aparición de Miguel Ríos.

Como en una crónica de película negra, la contracultura en España taladraba túneles en el subsuelo para repartirse en forma de fanzines y, lentamente, fue invadiendo los canales controlados por la censura del gobierno. ¿Nos suena conocido?

Afortunadamente el tono trovador, utópico e idealista de personajes como Joaquín Sabina y el artista multitask filipino Luis Eduardo Aute cedió un espacio importante a agrupaciones festivas, divertidas e irreverentes que pringaron aquel movimiento primigenio con un balde multicolor que dio forma a la movida madrileña condonada por los antiguos y heredada al pop elemental que la manejó con maestría.

Fue tal la potencia y la sobrada calidad de aquellas bandas ochenteras de estridencia controlada que hallaron un nicho bárbaro en algunos oídos educados de México, gracias a las ventajas de la promoción de las disqueras que los firmaron a pasto, y que hacia este país fueron exportadas bajo el marbete de Rock en tu Idioma aprovechando precisamente dicha prerrogativa. Una ocurrencia mercantil que fue un oasis para quienes estábamos hartos del sonido falsamente urbano de Alejandro Lora y El Tri.

No obstante, los análisis poco acertados de los cronistas más rudos de la época ubicaban la llegada de bandas como Alaska y Dinarama, Hombres G, Paraíso Perdido, Olé Olé, Radio Futura, Nacha Pop, Orquesta Mondragón y hasta del cantante Miguel Bosé, por mencionar pocos, dentro del mismo paquete de música por encargo suscrito por Luis de Llano. Tristemente, el sello Rock en tu Idioma sigue siendo víctima del escarnio de quienes encontraban aquella música demasiado blanda pero también muy complicada porque, dentro de todo y disculpándolos por la fuerza, o por lástima, sus oídos no estaban educados y ellos mismos le temían a la brillantina y el maquillaje Max Factor.

Sí, esos mismos cronistas que posteriormente se rindieron ante las trompetas de Caifanes sin detenerse a pensar que el impacto que la movida tuvo en México y sus músicos derivaba en ello, porque, hablando de mimetizar la idiosincrasia con el pop, no había mucha diferencia entre lo que hizo Caifanes y lo que ya habían hecho, por ejemplo, El Último de la Fila y Radio Futura. ¿Por qué? Porque la música es arte, pero también un negocio, y era importante comenzar a dotarla de categoría.

Bandas como Neón, Pedro y las Tortugas y Bon y los Enemigos del Silencio facturaban un pop elemental aderezado con el estilo ibérico que acomodó su columna vertebral durante esa movida madrileña que permeó hasta convertirse en la movida española.

Pero no todo se reducía al pop elemental de grandes grupos como Nacha Pop y Los Secretos sino también a la llegada de bandas de culto como Aviador Dro, la cual es mencionada como una gran influencia para la aparición del movimiento electrónico de Tijuana. En el libro ‘Variación de Voltaje’ (Claustro de Sor Juana/Deleátur, 2013), Ramón Amezcua “Bostich” refiere el sonido de Aviador Dro, combo madrileño de electro, como un aporte determinante y relata cómo un monstruo como Gustavo Cerati estaba fascinado con el sonido tijuanense generado por el cigoto de Aviador Dro, una banda de territorio español, justamente el país de habla hispana en el que Soda Stereo jamás pudo replicar el cruzado a la mandíbula que impactó a América Latina.

Uno de los principales canales de difusión para este estilo musical que seseaba fue el programa de radio RockOlé, transmitido en WFM y conducido por Giselle y Billy Trainor, en el que lo mismo escuchabas a Las Ruedas (de tendencia izquierdista), Miguel Bosé, Mecano, Los Burros, los hermanos Cano, Orquesta Mondragón, Diego y Ramoncín. Una emisión con tal influencia que permitió que, en aquellas épocas, Danza Invisible y Nacha Pop coparan hasta la última fila de la Plaza de Toros México el 20 de febrero de 1988 en un concierto de antología cuando en México no había cultura para conciertos.

Cuando terminaba la secundaria en el barrio de Coyoacán, mi amigo Raúl y yo atacábamos un bar subrepticio con piso de tierra ubicado en un callejón de la zona, que tenía la decencia de permitirte poner música, y colocábamos en la pletina cassettes con música derivada de la movida española, ésa que al principio llamaban “fresa” y que, posteriormente, era muy solicitada a ese dueto de DJs adolescentes al que bautizaron como “Los Elegantes” por ir de saco, corbata, bermudas y botas de minero. Esa música extraña, también, garantizaba el acceso a las niñas. 😉

El impacto que tuvo la movida española en México no debe verse como un fenómeno menor para determinar no sólo el sonido de algunas bandas nacionales sino también el gusto educado de quienes aprecian la calidad en los primeros acordes y el que grupos españoles herederos del estilo como Columpio Asesino o Los Planetas encuentren una aceptación extrema de parte de quienes exigen calidad y no sólo guitarrazos sin sentido.

Así es que ¡gracias Bosé, Auserón, Gurruchaga, Raphael, Massiel, Ramoncín, Vega, Olvido, Fernández Abel, Urrutia y etcétera…!

Vuelve ‘Águila o Rock’, ahora en el Museo del Chopo

A finales de la década de los 80 apareció en la televisión mexicana ‘Águila o Rock’, buscaba definir el movimiento de Rock en Tu Idioma pero a través de la escena nacional y los músicos más relevantes de la época. La serie será retomada por el Museo Universitario del Chopo, se proyectarán diversos episodios, empezando por aquellos dedicados a Jaime López y Cecilia Toussaint, presentados por los propios músicos en compañía de Alberto Cortés el 3 de septiembre a las 20:00 horas.

‘Águila o Rock’, conducida por Rita Guerrero, fue una serie relevante por las personas que fueron entrevistadas y por los realizadores que participaron, hoy en día ocupan un lugar privilegiado en la música y la cinematografía mexicana. Con el tiempo logró reunir solistas en vivo y entrevistas únicas, además de material invaluable para el análisis del desarrollo de la historia del rock en nuestro país.

Aunque muchos de los episodios de la serie se pueden encontran en YouTube, recomendamos asistir a las próximas proyecciones de ‘Águila o Rock’ en el Museo Universitario del Chopo, todas ellas contarán con los protagonistas de aquella escena. Próximas proyecciones: 1 de octubre, 5 y 19 de noviembre de 2015, 20:00 horas.Entrada libre.

Rock en tu idioma, toma tres

Desde el momento en que el rock llegó a nuestro país en la década de los 50, los músicos locales se vieron frustrados en su intento de crear algo original basado en ese mismo ritmo. La industria discográfica de esa época prácticamente obligaba a los grupos a grabar covers, sin embargo junto con el movimiento de 1968 nació un nuevo intento por llevar el rock en nuestro país hasta otro nivel. La diferencia de raíz fue el idioma, en un principio el rock era en español pero era una copia, el segundo paso fue en inglés y mostraba cierta originalidad.

“Los grupos mexicanos ya no estaban contentos con hacer refritos o fusiles, y después de 1968 empezaron a escribir composiciones originales, pero casi siempre en inglés. La influencia del rock extranjero sobre el idioma nativo culminaba así su ciclo”, así definió en cierto momento el escritor Eric Zolov en su libro ‘Rebeldes Con Causa’ el cambio que sufrieron los grupos mexicanos al buscar un sello propio, que unos años antes había sido bloqueado y convertido en una copia chafa con letras tergiversadas y que sólo conservaba el espíritu de algunos acordes llegados de otro país.

LA SEGUNDA ETAPA

El idioma original del rock era el inglés, así que todo músico (a excepción de los argentinos que tenían bastantes razones para repudiar el idioma) buscó la forma de trasmitir sus ideas en inglés. Además del pretexto del origen, muchos grupos tenían la idea de que la única forma de salir de las fronteras de las pequeñas ciudades y del país era cantar en inglés, sólo así se podrían hacer entender de forma internacional. Por eso bandas como los Dug Dug’s, La Revolución de Emiliano Zapata, Peace and Love, Love Army y Three Souls In My Mind pensaban, escribían y cantaban en inglés. Durante mucho tiempo esa fue la tendencia de la música en México, con todo y que el movimiento sufrió la represión y quedó aislado en los cafés cantantes y los hoyos funkys.

El primer movimiento por el cambio de idioma llegó a finales de los 70 como una estrategia de mercado. Algunos grupos empezaron a producir versiones idénticas de sus canciones en inglés y en español para impactar tanto en el mercado nacional como en el internacional. Sin embargo el verdadero auge del español, ya como un idioma apto para el rock, llegó hasta mediados de los 80, cuando surgió un verdadero rock mexicano basado en un estilo algo austero pero comprometido con el idioma español, que permitía nuevos juegos de palabras y coros llenos de albures.

COMROCK Y EL TERCER PASO

El paso definitivo para la concepción del rock mexicano en español lo dieron Juan Navarro y Ricardo Ochoa, quienes fundaron el sello Comrock y editaron 16 discos en esa línea. En su corta existencia las bandas que acogieron tradujeron sus nombres del inglés al español. Kenny and The Electrics, Three Souls In My Mind y Dangerous Rhythm se transformaron y se unieron a bandas como Mask, Luzbel, Clips y Montana, entre otros, para crear el movimiento de “Rock En Tu Idioma”.

El logo y el slogan de ese movimiento realmente fue concebido hasta 1987, año en que BMG y el ejecutivo de la línea de rock de la disquera Heber Pompeyo, lanzaron la convocatoria para llevar a cabo el primer concurso nacional de rock en español. De ahí surgieron bandas como Los Amantes de Lola, Guisar, Armagedon, Maldita Vecindad, Fobia, Neon y se anexaron actos como Miguel Mateos, Virus, Git, Los Toreros Muertos, Radio Futura y Raul Porchetto, entre otros.

Así de simple nació el llamado “Rock en tu Idioma”, concepto creado con el objetivo de conseguir que algunas bandas sudamericanas de renombre escalaran la geografía de sur a norte para asentarse popularmente, y hacer de México una zona de paso hacia el mercado internacional. Aunque no pretendían armar un movimiento cultural de grandes proporciones, durante esos pocos años en que el slogan se utilizó nacieron suficientes grupos como para fortalecer un poco la escena y ligarla con lo que ocurría en Argentina, Chile, Colombia, España y Estados Unidos.

TOMA TRES

“Mátenme porque me muero”, el inicio de una nueva exploración de aquello que se volvió un concepto que englobaba diferentes sonidos en la década de los 80 y 90 en un solo frente, regresa en plenos 00 como “Rock en tu idioma sinfónico”.

La grabación de lo que pronto saldrá en CD y DVD ocurrió en un foro de los Estudios Churubusco, en el sur de la Ciudad de México, cientos de fanáticos y periodistas musicales se reunieron a vivir las repeticiones de cortes sumamente conocidos de lo que se presumía en su momento como una nueva era del rock en español.

Marciano (Los Enanitos Verdes), Kass (Los Amantes de Lola), Miguel Mateos, Sergio Santacruz y Humberto Calderón (Neón), Francisco Familiar (DLD), Piro (Ritmo Peligroso), Rafa (La Unión), Leonardo de Lozanne (Fobia) y Cala (Rostros Ocultos) participan en este proyecto que llegará a las tiendas a finales de noviembre, en una especie de nostalgia más sinfonía que hasta escuchar el trabajo final sabremos si trae una tercera toma de una etiqueta que pasó del vinilo al CD y ahora busca nuevos aires en el MP3.

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