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Queen are the champions

Al final del año, como bien reza la rola de Mecano, hacemos el recuento de lo bueno y malo. En mi opinión hay que concentrarnos en lo bueno, en las cosas que nos hicieron sentir bien y hacer el firme propósito de mantenerlas, repetirlas y de ser posible, mejorarlas.

Habrá quien quiera hacer énfasis en que también las malas experiencias son importantes y que nos dan una lección, pero para fines de esta entrega, no me voy a referir a ello, me concentraré en una de las mejores noticias de fin de año (al menos para mí), que fue que Queen lideró las ventas de álbumes en Amazon y que “Bohemian Rhapsody” se convirtió en la canción más escuchada en Spotify durante 2018.

Este extraño fenómeno estuvo impulsado tras el éxito de la película dirigida por Bryan Singer y estelarizada por Rami Malek, Bohemian Rhapsody. Aunque se exhibió a finales de octubre, causó un verdadero impacto en el mundo cinematográfico, pero sobre todo, en el musical. La película en sí dividió opiniones, pero el impacto que causó entre los espectadores fue contundente, todo quien asistió a una sala de cine a ver esa película salió con ganas de más.

Grandes y nuevos fans alrededor del mundo revivieron a una de las bandas más grandes de todos los tiempos, validando entre propios y extraños que la música que sonaba hace más de 40 años es aún vigente y que nos hace vibrar, sentir recordar (para los que aplica) y soñar (para todos).

Por definición, una rapsodia es una pieza musical compuesta por diferentes partes temáticas unidas libremente y sin relación alguna entre ellas. Lanzada en 1975 como el lado B de “I’m in love with my car”, Bohemian Rhapsody consiste en seis secciones: introducción, balada, solo de guitarra, segmento operístico, sección de rock y una coda.

 

 

El resultado es un track de casi 6 minutos de duración que hizo que los ejecutivos de la disquera se rehusaran a lanzarlo como sencillo y que los miembros de la banda recurrieran al DJ Kenny Everett para que tocara el track “sin permiso” causando sensación entre el público y la desaprobación de los críticos.

El tiempo le dio la razón a la banda, porque generaciones tras generaciones han disfrutado y reconocido el valor artístico y musical del track, que sigue vigente y que estoy seguro nos acompañará durante mucho tiempo más.

En 1978, Queen lanzó su álbum Jazz, pero no fue hasta 1979 que lanzara el sencillo “Don’t stop me now”, como lado B de “In only seven days”. Aunque el track no logró un éxito inmediato, es otro de los tracks de la banda que han superado la prueba del tiempo y fue votada como la tercera mejor canción de la banda por los lectores de la revista Rolling Stone.

El track es un ejemplo del estilo de la banda con una armonía “multipista” y coros vocales. Una curiosidad de esta rola, es que a pesar de que Brian May grabó únicamente el solo durante la producción original, en la versión en vivo se encargaba de la guitarra rítmica de toda la canción.

 

 

El tempo alegre de “Don’t stop me now” y la provocativa letra la hace muy llamativa, tanto que ha sido utilizada como jingle para algunos comerciales. Si bien los críticos han manifestado que hace alusión a la promiscuidad de Mercury, no podemos negar que nos hace sentir tan bien que nos dan ganas de volvernos supersónicos.

Finalmente, llegamos a una de las rolas más épicas de Queen, obviamente me referiré al más reconocido himno de cualquier evento deportivo que se respete, el sencillo del álbum de 1977 News of the Word, “We are the champions”. El track fue escrito por Mercury con la firme intención de que se convirtiera en parte de la experiencia interactiva que Queen usaba durante sus presentaciones en directo para enganchar con la audiencia.

Las vocales de este track son muy demandantes y estridentes, es por eso que algunas de las presentaciones en vivo más recordadas es la de Live Aid 1985, en Wembley, y coincidentemente el climax de la película de Synger. Estoy seguro de que mucho de nosotros nos hemos emocionado al escucharla mientras disfrutamos de la victoria de nuestro equipo favorito o simplemente nos transportamos a un mundo en el que superamos todos los obstáculos para triunfar.

 

 

El éxito de Queen en este 2018 es para muchos un hecho reconfortante y que nos llena de esperanza al saber que las nuevas generaciones son capaces de reconocer el valor de la música y la oportunidad de encontrar el camino hacia el rock y lejos del reggeaton.

El reto está en que no podemos depender de que salga una peli sobre una banda setentera cada año para mantener esta tendencia, así que está en cada uno de nosotros incluir entre los 12 deseos de fin de año, difundir y defender el rock; sabemos que hay interés, aprovechemos este momento y compartamos las rolas de nuestros grupos favoritos para que el 2019 sea un año Rockcientúnico para todas y todos.

 

Feliz año nuevo.

@fallen_angelito

 

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