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Public Image Limited, incómodamente fascinante

A cuatro décadas de distancia el encuentro con un legado musical como el de PiL (Public Image Limited) puede ser realmente enriquecedor, por un lado, por la contundencia discursiva que algunos proyectos como éste han logrado cimentar a través del tiempo; formulando con su trabajo un eslabon que enlaza músicos y escuchas que se cruzan levantando la voz en contra de lo establecido sin negar la fragilidad de sus actos y las contradicciones comunes al estar inmersos y ser parte del capitalismo y por el otro, reinventándose continuamente musicalmente hablando sin perderse en el letargo de las etiquetas de género y generaciones.

No tengo héroes del rock, son innecesarios, los Stones y The Who no significan nada para mi. Los Rolling son más un negocio que una banda de rock”

Johnny Rotten

Realmente son pocos los músicos que se fortalecen con el añejamiento, uno de ellos es Johnny Rotten (John Lydon) quien después de su importante participación en la emblemática banda inglesa punk Sex Pistols, logró configurar desde una actitud nada complaciente una historia a contra corriente; una fórmula que le cerró puertas en un mundo de simulación, donde la interpretación de personajes no permiten la visibilidad de lo crítico e imparcial.

Nosotros inventamos el Punk. Decimos las cosas como son”

Johnny Rotten

Con diez álbumes sobre sus espaldas, dos recopilatorios y varios documentos en directo, PiL ha marcado momentos referenciales discursiva y musicalmente hablando con discos como Metal Box (1979), Happy? (1987), 9 (1992) y This is PiL (2012), los cuales entre si, muestran la gran amplitud musical de un frontman que no busca la complacencia de las disqueras, la radio o el público, sino la investigación de una historia que se configura así misma de una manera orgánicamente arbitraria pero lúcida, irreverente y crítica; donde igualmente conviven el post punk, el new wave, la experimentación y por qué no, todos ellos envueltos en un pop sutilmente aterciopelado.

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Desde temas primigenios como “Death Disco”, “Public Image”, “Flowers of Romance” hasta otros de este siglo como “One Drop”, “I’m not Satisfied”, “Doble Trouble”, “Shoom” pasando por intermedios como “This is not a Love Song”, “Rise”, “Happy?”, y “Dissapointed” entre muchos otros, éstos nos han ido señalando las distintas preocupaciones de Rotten acerca de lo político-social y de lo emocional de los humanos post modernos.

Lo que de alguna manera podría definir a una personalidad musical como Johnny Rotten/PIL, es sin duda, su carácter crítico de tiempo completo, su incansable irreverencia, su cargado humor negro, pero sobre todo su franqueza al desmitificar todo y a todos al no permitir que nada se regodee en la autocomplacencia colectiva permitida, la idea de la ruptura como un punto de partida para la creación no de nuevos y progresisitas estilos musicales, sino como un punto que te agita, que te desequilibra al fragilizar las estructuras prevalecientes, es lo que continuamente nos revitaliza como individuos y como grupos sociales.

El punk siempre fue decepcionante. Y siempre lo será. Siempre”

Johnny Rotten

A lo largo de esta trayectoria tan inquietante y fascinante a la vez, su líder se ha rodeado de músicos tan importantes como Steve Vai o Miles Davis aunque de este último no fue incluida en la mezcla final de “Album” (1986) su aportación, también se ha unido a éste eco esencial proveniente de finales de los setenta músicos de bandas tan representativas como Magazine y Siouxsie and the Banshees, entre otros.

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La madurez ha fortalecido, esa furia que no cede, la incomodidad de Rotten en el mundo lo ha llevado a tomar descansos, pero no ha quedarse callado, el silencio para él no es una forma de protesta por ese su regreso lo marca a partir de la pregunta ‘What The World Needs Now?’ (2015) continuando con una línea que no pude puede ni debe borrarse del interés común.

Esta breve reflexión acerca de la obra de PiL, espero nos sirva como preámbulo a su segunda visita a México el próximo 6 de noviembre en el Pepsi Center, la cual seguramente representa la oportunidad para muchos de ver a uno de los actos más imprescindibles de las últimas cuatro décadas.

Banda Sonora 101 – Julien Temple: Do It Yourself

El británico Julien Temple ha dirigido algunos de los documentales musicales más relevantes de la historia del cine. Conoció a los Sex Pistols antes de la irrupción del punk en Londres, cuando eran unos desconocidos y furiosos inadaptados sociales que ensayaban en un almacén abandonado.

Desde entonces, Temple ha documentado la historia del punk y lo ha hecho con la disciplina y el rigor de un historiador social, pero sin renunciar jamás al espíritu anarquista que lo distingue como persona y cineasta. En su filmografía destacan títulos como THE FILTH AND THE FURY, el documental más completo sobre los Sex Pistols, y JOE STRUMMER: THE FUTURE IS UNWRITTEN, un portentoso retrato biográfico del vocalista y líder de The Clash y The Mescaleros. En la última década ha realizado documentales sobre Wilko Johnson (de Dr. Feelgood), la banda The Strypes y Suggs, el líder de Madness. Ahora trae un proyecto sobre la música en Tijuana, ciudad a la que califica como “la próxima capital de California”.

A continuación, una charla que sostuvimos durante su más reciente visita a México.

¿Cómo fue que comenzaste a filmar a los Sex Pistols?

Bueno, es una historia extraña. Primero tengo que recordar cuando era pequeño en los sesenta, una época en la que se hacía una música asombrosa en Londres. Estaban los Rolling Stones, The Kinks, Small Faces y The Who, y de algún modo me sentía involucrado en la creación de esa música, me identificaba con sus canciones, igual que muchos jóvenes londinenses de la época, porque sabíamos que estaban escritas para nosotros. De hecho esas bandas tenían mucha más influencia en nuestras vidas que nuestros padres y maestros.

La música era nuestro principal referente. Eso ocurrió entre 1963 y 1967, más o menos. Pero después todos se fueron a Estados Unidos, se mudaron a Los Ángeles, y se perdió ese contacto directo con la juventud en Londres. Se volvieron rockstars y se alejaron de la gente. Ese esquema se mantuvo hasta que apareció el punk de los setenta. Lo mejor del punk fue que surgió desde abajo, justo cuando Inglaterra vivía momentos de convulsión social y desempleo.

En Londres había zonas industriales que cerraron y estaban completamente desoladas. Podías ir un domingo en la mañana y no había nadie, como pueblo fantasma, mientras que por otra parte estaba esta idea del gran imperio británico, de la gran potencia industrial. Yo solía ir a estas zonas deshabitadas, me gustaba caminar por ahí. Un día escuché una canción a lo lejos, así que me acerqué a un almacén de donde venía esta música extraña, subí las escaleras y me encontré con una banda que estaba ensayando a un volumen muy alto. Recuerdo que cantaban “quiero que sepas que te odio” (cambiando el sentido a la versión original, que dice “quiero que sepas que te amo”), y estaban dándole durísimo a esa canción, la estaban destrozando. Me pareció genial, nunca había escuchado algo similar en mi vida.

Desde donde estaba parado los veía como una especie de insectos de otro mundo, como mutantes, mitad insectos mitad humanos. Era muy raro porque estaba acostumbrado a ver a músicos de cabello largo y ellos tenían esas piernas largas y delgadas y el cabello puntiagudo estilo mohawk; fue como si hubiera tenido una visión futurista, pero era sólo esta banda ensayando, una banda que aún no había tocado en público. Yo estaba asombrado.

En ese entonces estaba haciendo una película sobre Small Faces para la escuela de cine y les pregunté si querían hacer música para mi proyecto. Me contestaron: “fuck off”. Pero me dijeron que iban a dar un concierto en un mes. Estaba muy entusiasmado y les dije a todos mis amigos que acababa de ver a una banda increíble, como venida del futuro. Me preguntaron cómo se llaman y caí en cuenta de que ni siquiera les había preguntado su nombre. Fue hasta un mes después cuando supe que eran los Sex Pistols.

Desafortunadamente me perdí su primer concierto pero fui al segundo; había como 15 personas, no más, pero fue algo extraordinario: entre el público estaban Sid Vicious, Siouxie y Billy Idol que de algún modo replicaban lo que hacía la banda en el escenario. En ese momento fue cuando mandé a la mierda todo lo que estaba haciendo y decidí filmar a los Sex Pistols.

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¿Cómo recuerdas a Sid Vicious?

Yo quería mucho a Sid. Era un tipo comprometido y muy carismático. Cuando aparecía en un lugar no había manera de que pasara inadvertido, todos volteaban a verlo. Tenía una energía extraordinaria. Esto, por supuesto, antes de que se convirtiera en un junkie, porque cuando se hizo adicto fue una persona diferente. Pero antes de eso Sid era un individuo lleno de energía. En el segundo concierto de los Sex Pistols, Sid estaba entre el público y la gente lo volteaba a ver más que a la banda, tenía un magnetismo impresionante.

¿Crees que Nancy Spungen fue de algún modo la responsable de su muerte?

Te puedo decir que Nancy fue la responsable de que Sid se convirtiera en un junkie. Ella lo enganchó en las drogas duras y, como todos sabemos, Sid murió de una sobredosis. Había algo horrible respecto a Nancy, un lado destructivo y oscuro en su personalidad que terminó por hundir a Sid y… no lo sé… Primero anduvo tras Johnny (Rotten) pero acabó siendo la novia de Sid. Y todos sabíamos que tenían una relación destructiva, se lo advertimos a Sid, pero al mismo tiempo había un amor extraño entre ellos, un amor que era real.

¿Cuál es la historia detrás de THE GREAT ROCK ‘N’ ROLL SWINDLE?

(Risas) La historia detrás de la película es que creíamos que el punk podía destruir el sistema creado por las grandes compañías discográficas, las mismas que gastan millones de dólares anualmente y crean rockstars inalcanzables para la gente, una suerte de ídolos creados con muchísimo dinero, que luego se les tiene como dioses en posters en los cuartos de los jóvenes, quienes les rezan y los idolatran.

Nuestra intención, más que destruir esos posters, era destruir las habitaciones completas. Y lo queríamos hacer a partir de una idea: “hazlo tú mismo”. Los Sex Pistols fueron víctimas de ese sistema. En 18 meses se convirtieron en un fenómeno, tuvieron fama mundial, y los jóvenes tenían posters de los Sex Pistols en sus cuartos y se inclinaban frente a ellos, sus nuevos ídolos punk. Así que la idea de la película era provocar a esos fans con la furia y el enojo del punk. Era una provocación para que pensaran sobre esa realidad.

En esos tiempos, ¿cómo era tu relación con Malcolm McLaren (manager de Sex Pistols)?

Tenía una buena relación con él, en particular en ese periodo. Al principio no le gustaba que filmara a la banda pero terminamos trabajando juntos en la película (THE GREAT ROCK ‘N’ ROLL SWINDLE) durante 6 meses. Y también aprendí mucho de él. Era un tipo con muy buena suerte y de algún modo al trabajar con él te contagiaba de esa buena suerte. Pero también te puedo decir que era una persona complicada y bastante difícil de tratar.

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Hay quienes consideran que el punk nació en Nueva York y hay quienes aseguran que nació en Londres ¿Qué opinas?

Me parece una discusión un tanto innecesaria porque viene de ambos lugares y de más atrás en el tiempo. Si revisas la historia del punk tienes que remontarte al blues negro de los Estados Unidos. Y en Inglaterra, a principios de los sesenta, teníamos bandas como The Kinks y The Rolling Stones, mientras que en Estados Unidos apareció gente como Iggy Pop y The Ramones. Pero la génesis del punk real viene de The Kinks. Luego tenemos a los (Sex) Pistols y al punk de Nueva York surgiendo al mismo tiempo, producto de una influencia bilateral. Así que es innecesario preguntarse en dónde fue primero, si en Estados Unidos o en Inglaterra, porque fue en ambos lugares al mismo tiempo.

¿Hay alguna banda hoy en día que tenga el espíritu punk de aquellos años?

Es una pregunta difícil. Son momentos muy diferentes y definitivamente no podemos hablar de que se pueda hacer lo mismo que en aquellos años. No me gusta nada la música ruidosa e inconexa que pretende ser punk, pero te puedo decir que Massive Attack tiene un concepto muy poderoso tanto en lo musical como en lo visual, aunque, repito, es muy diferente porque son contextos distintos. Pero en este caso (Massive Attack) el espíritu me parece similar. Hay algunas bandas que retoman bien la actitud y el sonido punk pero que les falta el espíritu subversivo del punk real.

Has hecho muchas películas, la mayoría relacionadas con la música, los músicos y la cultura juvenil ¿Por qué la recurrencia en estos temas?

Creo que si no conoces y comprendes bien el pasado no puedes transformar el futuro, así que, en parte, la razón por la que he hecho este tipo de películas como un historiador social y como un anarquista es porque creo que podemos hacer el cambio; creo que podemos provocar que los niños del futuro puedan hacer las cosas por ellos mismos. Y para lograrlo necesitan de una arma de entendimiento, una que les muestre su pasado para que puedan hacer los cambios en el futuro. Me parece importante que los niños vean THE FILTH AND THE FURY y sepan quiénes fueron los Sex Pistols y qué pasó con Sid Vicious; y también que comprendan el contexto histórico, social y político en el que surgió el punk. Me gusta hacer películas sobre música, pero la verdad es que utilizo la música como un elemento que te permite viajar en el tiempo para comprender nuestra historia reciente.

Cambiando de tema, ¿qué opinas sobre la legalización de las drogas en México?

La mejor solución sería que Estados Unidos dejara de consumir tanta droga y frenara el envío de armas a México, pero eso es una fantasía, así que la legalización me parece una buena propuesta porque una vez que el negocio es legal los carteles de la droga y su violencia no tienen razón de existir.

¿En qué andas?

Tengo muchos planes (risas), de hecho estoy trabajando en una película sobre Tijuana y su música, que es la futura capital de California. Es donde choca el primer mundo con el tercer mundo. En esa frontera confluyen todo tipo de expresiones culturales y artísticas, además de que socialmente es un lugar muy interesante.

Sonic Arsenal: The Distillers, contra las reglas del punk

Escupo en toda la estúpida celebridad de este negocio”. “Detesto a la gente que me está proyectando, detesto a la gente que asume mierda sobre mi. Es agobiante, así se expresaba Brody Dalle hace más de 15 años, cuando deseaba colocarse en un lugar privilegiado al lado de su grupo The Distillers, primero como guitarrista líder y después como compositora que utiliza el micrófono para expresarse. Por su puesto que dentro de todo eso Brody no contemplaba una separación, un proyecto poco reconocido, un álbum como solista y un regreso en el 2018.

No es una criatura política, no es una rebelde seductora que carga un hacha feminista, de hecho se encuentra lejos de Courtney Love o Patti Smith (personajes con las que se le comparaba continuamente en esa época). No le interesa cambiar algo, Brody disfrutaba el mundo tanto como las múltiples capas de laca que utilizaba en su cabello: un perfecto mohawk que atravesaba circularmente su cráneo. Mientras afilaba las puntas de su cabello, Brody junto a The Distillers se colocó en medio de dos aguas, los grupos independientes defensores del DIY y la sobre exposición no solicitada que saca ronchas al resto de los grupos punk. En medio de todo eso, el grupo continuó sin problemas en el proceso de extracción de las mejores dosis de furia y ritmo que podrían salir del fondo de una botella de vodka.

The Distillers es un grupo que tuvo inmediatamente el rechazo de los puristas del punk, pero aún así logró abrir repentinamente un nuevo panorama a aquellos que durante 15 años se mantuvieron escuchando lo mismo, aunque fuera lo más nuevo del género. El grupo despertó a muchos de ese aburrimiento, demostrando que el fuego interno aún no había muerto. El grupo claramente apuntó con solo dos discos que el punk no tenía porque sonar a basura, no tenía que ser emotivo para provocar furia y, sobre todo, no debía sacrificar su capacidad lírica. La única pregunta que surgía al escuchar al grupo encontraba respuesta en el grito inicial de sus conciertos: ¿están listos para ser liberados?”.

Así era el final de los 90 y principio de los 00, en el 2018, prepárense para ver como The Distillers toman la libertad del punk ante la maquinaria social para tocar correctamente. Libertad, un acorde por cada momento, golpeando al mundo con la melodía correcta. Simplemente prepárense para ser impresionados (nuevamente).

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Banda Sonora 101: Rápidas y furiosas, el cine-punk

En los primeros siete programas de @BandaSonora101 hicimos un recorrido por la historia del cine-rock, desde su génesis en 1955 hasta las producciones más recientes de 2017 y 2018. Así que hemos viajado a lo largo de más de seis décadas por la historia del cine-rock y hemos hablado de unas 150 películas del género. Una vez realizado este repaso histórico, en @BandaSonora101 haremos programas temáticos y en esta ocasión toca el turno al cine-punk, subgénero del cual hemos seleccionado 16 películas emblemáticas, divididas en dos grupos: 8 documentales y 8 ficciones.

A esta curaduría de 16 películas punketas le hemos llamado “Rápidas y furiosas: punk en el cine.”

 

DOCUMENTALES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FICCIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Sonic Arsenal – Ramones en dos tiempos: rápido y más rápido

Durante dos décadas los Ramones hicieron música tres acordes y dos tiempos: rápido y más rápido. Su falta de virtuosismo no se comparaba en nada con los grandes pasajes musicales que se escuchaban en el momento de su formación, sin embargo con una fórmula tan elemental se quedaron impregnados en la memoria de cientos de grupos.

Su estilo se ubicaba entre los Beatles, los Kinks, Herman’s Hermits, MC5 y los grupos pop de los 60, la mezcla tan ecléctica sólo podía generar un estilo como el punk, sin embargo la anarquía sería incluida tan sólo unos años después por uno de sus seguidores, los Sex Pistols. Desde su álbum ‘Ramones’ (1976) hasta ‘Adiós Amigos’ (1995), el cuarteto neoyorquino no logró colocar ningún sencillo en las listas de popularidad, pero ¿para que necesitaban un número uno, cuándo crearon el sonido que marcaría diversas generaciones?.

“Calor blanco”, así es como definió el fallecido Joe Strummer al también desaparecido grupo The Ramones. ‘End of the Century’ es su historia, contada desde el principio hasta el final, con un riguroso paso por la música y las tensiones internas.

Un coleccionista de discos, un peluquero, un militar inadaptado y un representante con poca suerte se unieron bajo el alias que utilizaba Paul McCartney cuando quería pasar desapercibido. Lo único que les interesaba era devolver al rock el espíritu de rebeldía que le dio vida, las películas de terror y la ropa de segunda mano.

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En más de una ocasión Tommy Ramone comentó que iban más allá de los elementos mencionados arriba, “visualmente, estábamos influidos por los cómics, el trabajo de Andy Warhol y el cine vanguardista”. En esa línea nos hemos encontrado diversas apariciones en viñetas, en este año vuelven a aparecer con sus chamarras y pantalones rasgados en una nueva novela gráfica que captura perfectamente la historia de una banda legendaria por su actitud, su mala fortuna y sus peleas internas.

 

‘Ramones. La novela gráfica del rock’ es el segundo episodio de una serie de homenajes, en este caso uno realizado por el escritor y guionista Jim McCarthy (‘Neverland’, ‘Juez Dredd’) y el dibujante Brian Williamson, quienes ha diferencia de otros creadores decidieron partir de un momento clave para Ramones, cuando sus aspiraciones los llevaron al estudio de Phil Spector y terminaron siendo sometidos al doo-wop y arreglos preciosistas a punta de pistola. ‘End of The Century’, el título del disco tan adecuado como para el documental y toda una historia que verdaderamente fue apreciada hasta el siguiente siglo.

El fin de Ramones y la introducción del grupo en Salón de la Fama del Rock and Roll en el año 2002, apenas hace seis años, nos deja pensando que los hijos del punk fueron ignorados durante toda su trayectoria, alcanzaron cierto reconocimiento como los grandes, cuando ya no están presentes.

Escucha el programa dedicado al primer disco de Ramones en formato #Revolución33

#SonicArsenal – MC50

Basta un grito para definir un género antes de que existiera, el “Kick Out The Jams Motherfucker!” que se escuchó en 1968 era un eco de la época, la ética incendiaria de las Panteras Blancas y Motor City Rock con todas sus cualidades e iniquidades. Cincuenta años después, en una actualidad que asume que el rock ya se ablandó/envejeció/murió, regresa MC5 como MC50 en una gira que desde el cambio de nombre define el ejercicio de nostalgia.

Como una de las primeras raíces en torcerse lejos del rock and roll, no es una exageración decir que antes del punk existía MC5, pero mucho antes del grupo existían sus integrantes, quienes no pudieron unirse más que a golpes y separarse cuando la emoción se disipó, el consumo de drogas entró en acción y no le queda otra opción a los miembros de la banda que recordar un legado perdido en las batallas internas.

‘MC5: A True Testimonial’ es el tipo de rockumental que te lleva por dos vías, enfrentándote al antes y después que al final encuentran una unión explicable. Por un lado tenemos al MC5 sumamente crítico con la situación de Estados Unidos en la década de los 60, involucrado en las protestas contra la guerra en Vietnam, que participa tanto en la Convención Nacional Democrática como en las Panteras Blancas y los disturbios en los campus universitarios, pero también encontramos a los integrantes sobrevivientes en el retiro, la actualidad detrás de una fogata en las montañas de Arizona, en un aula abandonada o recorriendo a través de la memoria el momento en que la banda entró en la crisis político-social de la rebeldía generacional.

Aunque no se pierde de vista su participación en movimientos estudiantiles, no tardamos en comprender que sus intereses eran otros, la motivación para sus impulsos estaba arraigada en la música. El filme nos atrapa en los deseos de los músicos de MC5, las drogas y el amor a la audiencia, trata de llevarnos con los testimonios por un largo camino de explicaciones que incluyen la fuerza bruta de sus actuaciones hasta las actividades que fueron vigiladas de cerca por la policía y el FBI, las cuales no estaban relacionadas de ninguna forma con la influencia de su sonido.

Como muestra el documental, MC5 sucumbió a las presiones de la arrogancia, las drogas y la ignorancia que consumió su música en los años después de su separación, traza el camino de auto-destrucción que de cierto modo reflejó las múltiples crisis económicas y sociales de Detroit, su ciudad natal, en el tiempo en que surgió la banda.

 

 

El filme inicia en 1967 cuando el cantante Rob Tyner y el guitarrista Fred Smith se enfrentaron a golpes en el estacionamiento de un bar en Detroit, Wayne Kramer recuerda la historia mientras empieza a construir de memoria los momentos relevantes para el nacimiento de MC5, que tras la primera pelea continuó en batalla a través de la furia primitiva y violenta que alimentó su música, tan diversa como las múltiples combinaciones de las siglas que forman su nombre, tal vez no podemos reemplazar a sus integrantes, pero en algunos casos el Motor City Five puede ser sustituido por una ágil mezcla de obscenidades que aumentaron con los años.

De los confines de la clase trabajadora de Detroit, MC5 surge en el documental como una banda alejada de la imperante ideología hippie, estaban más concentrados en el espíritu de su canción ‘Kick out the Jams’, intercedieron por el rock and roll, la droga y el sexo a nivel de calle con un mensaje que no tardó en indignar a algunos padres y autoridades locales. Para 1972, después de tres álbumes y haber incitado un alto nivel de entusiasmo en sus presentaciones en vivo, todo había terminado.

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Las entrevistas con los integrantes que aún viven (Wayne Kramer, Michael Davis y Dennis Thompson) cubren los huecos que las imágenes de archivo no pueden llenar, pero permiten capturar el áspero carisma de MC5. Como el guitarrista Wayne Kramer explica en ‘MC5: A True Testimonial’, fue un logro sobrevivir a los primeros meses, sus cuentos más legendarios datan de esa primera época en la que vivían en comuna y su fama crecía con cada presentación. Afortunadamente podemos atestiguar al acto en vivo, incluso a través de la filmación del FBI en la convención democrática en Chicago en 1968.

David C. Thomas acierta al titular a la película A True Testimonial, el director captura la esencia de Detroit que gestó el ritmo y rebelión que inspiró a la banda, logra transmitir a través de la imágenes la desesperación que alimentó a MC5 y a sus hermanos menores The Stooges, permite que el ambiente se empalme con las personalidades, el grupo, los conciertos y las giras, crea un contexto para cada relato para llevarnos pacientemente a la desaparición de la banda, pero sin caer en los clichés que fácilmente podrían explotarse con la historia de sexo, drogas y rock and roll de MC5.

‘MC5: A True Testimonial’ esencialmente nos cuenta lo que sucedió, sigue cada paso entre el ascenso y la caída de esta versión musical de la guerrilla que eludió el éxito comercial, fue eliminada de los sellos Elektra y Atlantic al no cubrir sus expectativas y finalmente se separó tras una serie de fracasos. La desintegración es uno de los temas fundamentales, ya que “nadie podía salvar a MC5, excepto por ellos mismos”, David C. Thomas permite que se desarrolle la historia con la energía y lo que no podían enfrentar, en tiempos de cambio la separación la concretó el desafío con base en drogas, alcohol, choques de personalidad y desacuerdos sobre la dirección musical.

 

#Revolución33 – The Police – ‘Synchronicity’

La banda británica The Police lanza ‘Synchonicity’ el 17 de junio de 1983, pasarían tres años más para darme cuenta de que era su última producción. Ya desde el disco anterior ‘Ghost in the Machine’ fueron evolucionando en su sonido y la famosa fórmula de canciones combinando el reggae con un rock de sonidos punky pasó a segundo término. Esa evolución siguió su curso en Synchronicity mostrando un sonido mas sofisticado.

Me encanta el balance que encontramos al inicio y al final de la cara A, ‘Synchronicity I’ y ‘Synchonicity II’, ambas con una atmósfera de desesperación y en medio un caos con canciones de todos los integrantes. La cara B, que es mas uniforme, con canciones que a simple oído son mas románticas, todas están llenas de malicia y abandono.

Más de tres décadas después, sigue siendo un álbum que me transporta a una bella época cada que lo escucho.

Jamie Reid: Lo que inicia con una reina y concluye con una estética

Pensando mucho en el 40 aniversario del punk, sobre todo hoy, a 40 años de la grabación de ‘God Save the Queen’ en Wessex Studios en Londres, olvidamos las razones por las que esa visión del jubileo de la reina tuvo impacto, olviden a Johnny Rotten, concéntrense en Jamie Reid.

Claramente rebelde, Jamie Reid fue el encargado de crear la marca espontánea y política que no sólo identificó la imagen del movimiento punk, también reveló el espíritu juvenil y contestatario de finales de los 70. Su propuesta visual ayudó al punk a exorcizar cualquier visión feliz de los 60, otorgando a toda una generación inconforme un humor vicioso lleno de energía y creatividad.

Con el legado filosófico y social de sus padres, Reid se unió a los movimientos estudiantiles de 1968, organizando la ocupación del Croydon Art College con su amigo Malcolm McLaren. Juntos realizaron varios proyectos de protesta, sin embargo cada uno siguió un camino diferente: McLaren se sumergió en el negocio de la moda, Reid en el negocio de la rebelión con la fundación de Suburban Press en 1970.

Lo que inició en una pequeña comunidad de Londres de mano de una prensa llena de gráficos subversivos, técnicas burdas de cortado y pegado, eslóganes Situacionistas y una mezcla de tipografías, se convirtió en el estilo de Jamie Reid y posteriormente lo utilizó para impulsar la imagen del punk al recibir en 1976 un telegrama de Malcolm McLaren, quien lo invitó a interpretar visualmente a Sex Pistols.

Las ideas de Reid no sólo inspiraron la letra de “Anarchy in the UK, también definieron la estética del grupo con una estrategia encaminada al shock y al escándalo, el diseñador empujó la estética de los Sex Pistols, la portada del disco Never Mind the Bollocks, Here’s the Sex Pistols (una imitación deliberada de los avisos comerciales de jabón en polvo) y las fundas de los sencillos “God Save The Queen”, “Pretty Vacant” y “Holidays in the Sun”.

Sus ideas también repercutieron en el proceso de diseño: fue el primero en adaptar el espíritu del movimiento punk a las posibilidades técnicas, impulsando la democratización del proceso, anulando las divisiones entre la habilidad expresiva y creativa, y lo cotidiano. A pesar de su gran influencia, su relación con la industria de la música y la creación de estéticas terminó con los Sex Pistols, en los años siguientes Jamie Reid se concentró en otros proyectos, continuó trabajando para movimientos políticos y civiles y editó varios libros.

#SonicArsenal – Transrevolution

 

Piensa en 1991, mientras la testosterona se celebraba con franela en Seattle, muy cerca de esa ciudad se gestaba uno de los movimientos más importantes de la década de los 90, dirigido por una serie organizaciones civiles, fanzines y bandas integradas por mujeres que hablaban de diversas situaciones de abuso e inequidad con visceral brutalidad.

 

Arriba de la ola de riot grrrls en Olympia, contagiada en poco tiempo a lo largo de Estados Unidos, encontramos desde activistas hasta arribistas y cercos mediáticos, fueron tan solo unos años, pero la intensidad con la que se realizó el movimiento repercute hasta la actualidad, aunque ya no se le menciona con tanta frecuencia, notamos la aparición de proyectos de punk, funk y nuevo soul, además de nuevos métodos para difundir el feminismo a través de las ideas que aparecieron en los 90, “Revolution Girl Style Now!” y “Girls To The Front”, con la inclusión de nuevos temas: queer y trans.

 

Mientras parecía que en el resto del mundo surgían voces más estridentes para un movimiento que permanece en crecimiento, Olympia parecía dormida, hasta que llegó el reconocimiento de la cultura popular como un puñetazo asestado en solo ocho minutos por Girls Living Outside Society’s Shit, el grupo que decidió poner el hardcore en la garganta para seguir los pasos de Bikini Kill y Sleater-Kinney, pero con nuevas experiencias de género.

 

G.L.O.S.S. definitivamente tenía algo que decir, lo revelaron con un demo de cinco canciones que sacudía el recuerdo de la canción ‘Oh Bondage! Up Yours!’ de X-Ray Spex: “Some people think little girls should be seen and not heard. But I think “oh bondage, up yours!”. Con precisión y golpes directos a las entrañas, la vocalista Sadie Switchblade grita “they told us we were girls, so we claimed our female lives”, años de furia contenida en una sola línea.

 

 

Cuando lo femenino decían que no encajaba, apareció una banda que ponía una voz cercana al gruñido a chicas, queers e inadaptadas, hasta que sus integrantes se dieron cuenta que el punk que defendían no se trataba de volverse importantes o famosas. Con el comunicado de su separación, revivimos el recuerdo de Fugazi y Bikini Kill, sus razones para mantener ciertos silencios y aislarse mediáticamente, estableciendo claros sistemas de valores que no son negociables.

 

“Se supone que debe ser un reto para nosotros y para cada uno para ser mejores personas”, explicaron las integrantes de G.L.O.S.S. en un comunicado de prensa. El quinteto hardcore de Olympia anunció su separación a través de Maximum Rocknroll, detallando todas las razones, entre las que mencionaron problemas de salud “mentales y físicos” que contrae “el operar a este nivel de visibilidad”.

 

 

La mencionada visibilidad llega con el ofrecimiento de un contrato de $50 mil dólares por parte de Epitaph, que desde los 80 nos brindó a Bad Religion y L7 y en los 90 a The Offspring, Pennywise, Alkaline Trio, Thursday, Descendents y Refused, pero que en los 00 para G.L.O.S.S significa una conexión con Warner Bros. Para la banda trans-feminista punk, que ganó gran atención a través de Bandcamp con el lanzamiento del EP ‘Trans Day of Revenge’ parecía una gran oportunidad para realizar su primer disco, sin embargo decidieron permanecer fieles a sus principios, donar las ganancias por el EP a la fundación Interfaith Works Emergency Overnight Shelter de su ciudad y ponerle fin a su historia en el estilo más punk que encontraron, Switchblade simplemente dijo: “no tenemos que brincar hacia su mundo, podemos crear uno nuevo”.

 

Ese nuevo mundo incluye Dyke Drama, el proyecto solista de Sadie Switchblade, lanza el disco ‘Up Against the Bricks’, bajo los mismos términos de G.L.O.S.S, en Bandcamp y un sello independiente.

 

Off Limits, hardcore sin puente

Fotografías: Alex Amezcua

 

Por fin llego el día, y después de un traslado un poco largo de punta a punta de la ciudad  ingresamos al 360 Venue o Foro 360 como también se le conoce. Justo al recibir acreditación sonaba la última rola de AXPI, que junto a Doble D y Annapura fueron las tres bandas que nos perdimos. Aunque según nos dijeron, cuando comenzó el show de Doble D, quienes abrieron el evento,  apenas comenzaba el acceso del público.

 

 

Ya instalados y con muy poca gente, alrededor de las 13:40 sale Curva Sur de Venezuela, y su vocalista Giovanni invita a la gente a acercarse al escenario con el grito de “A moverse” en repetidas  ocasiones, y con su hardcore lograron captar la atención de los asistentes cuando el mismo  Giovanni se baja del stage a organizar el círculo pit. Teniendo un show aceptable con el sonido saturado.

 

 

El siguiente show corrió a cargo de Los Viejos, dueto que se ha ganado muchos seguidores gracias a su sonido thrash-punk y que presentaron material de sus dos discos que tienen hasta ahora. Más que provocar el slam, lograron que los asistentes no perdieran detalle de los riffs y los potentes golpes a la bataca del gran Eustaquio. Tampoco el audio les  ayudo, sin embargo temas como “Amnesia en el estado” y “El pequeño Bonsai” mostraron la furia de estos rucos llenos de odio.

 

Poco a poco iba  llegando más gente al 360, pero aun así era muy poco el aforo hasta ese momento. A las 15:00 salen los puertorriqueños Tropiezo, quienes tuvieron un percance con su bataco, y Luís de La Armada les hizo el paro para no perder su show. Decente el hardcore punk de este proyecto y el sonido seguía con fallos.

 

La Armada es una muy buena banda Republica Dominicana pero instalada en Chicago desde el 2007. Que al momento de iniciar su turno en el escenario, atraparon e inmediato al público que considerablemente había crecido en número de asistentes. Muy buen hardcore y noise, con mejor calidad de sonido que las bandas anteriores. Y dejando el ambiente ya más caleintito para que salieran los Impaler (homónimo de la banda thrasher de Dinamarca) desde Texas, y con su crust hardcore atascado, lograron encender  a los fans con un gran mosh.

 

La novena banda en entrar al ruedo fue Baptists de Canadá, y con expectativa entre los fanáticos del crust-metal-hardcore, no decepcionaron, gracias a la densidad de su sonido y a Andrew  que  igual se bajó a armar el circle pit y a cantar junto a la gente.

 

Ya había transcurrido la mitad del Off Limits y a pesar de los problemas de audio, a la escasa asistencia, y a que principalmente el lugar no es el mejor para este tipo de eventos por su acústica y estructura, lo principal son las bandas, cumplían con actitud y buenas presentaciones.

 

Llego la hora para ver a Much The Same, cuarteto de punk rock melódico que sonó muy saturado y honestamente no se entendía casi nada. Hasta ahora los menos afortunados del día. Minutos después, en un cambio radical, salen los increíble Strife, leyendas californianas del hardcore straigth edge, inciadores del llamado metalcore, y que demostraron el porqué de su importancia. Muy buen sonido, riffs machacantes y toda la actitud de Rick Rodney  que contagio a la banda con su enorme interpretación y clásicos como “Waiting”. Una actuación redonda, contundente y emotiva por parte de estos pilares del underground. Dejando la mesa para el crossover de Power Trip que mientras avanzaba su actuación fueron logrando el circle pit y el mosh. De nuevo el sonido se escuchó mal y creemos que hubieran estado mejor antes de Strife, que después de ver a unos gigantes de la escena, a estos tejanos les quedo un poco grande el panorama. Aun así, demostraron buenas cosas.

 

 

Una de las actuaciones más esperadas era la de Ignite, combo de gran trayectoria en el terreno del punk en California y que aquí en México tiene una legión de fans muy leal. No estuvo mal su presentación, pero muchos de estos fanáticos salieron desilusionados porque no tocaron mucho de lo clásico, pues andan promoviendo nuevo trabajo discográfico. Hubo canto, nostalgia y melodía, incluso su versión a “Sunday Bloody Sunday” de U2.

 

 

Las piernas ya comenzaban a sentir el peso de las horas, pero aún faltaban actos legendarios y proyectos que causaban expectación, como Iron Reagan, formados por integrantes de ondas como el Municipal Waste, Cannabis Corpse y Darkest Hour. Con dos discos bajo el brazo y mucha pero mucha metralla y velocidad. Crossover de gran manufactura y que por encima de fallas en los micrófonos. Dieron uno de los mejores shows del Off Limts. Gran vibra de Tony Foresta, impecable poder de batería, riffs descomunales y un mosh fenomenal.

Toda una gran sorpresa para un servidor resultó la actuación de los 88 Fingers Louie, también veteranos del punk hardcore melódico y que contrarios a IGNITE, si tocaron la mayoría de sus clásicos logrando que cantaran todas sus rolas y se creara un ambiente de hermandad y emoción durante su show. Baile, abrazos y mucha vibra positiva. Otra de las actuaciones para el recuerdo.

Solo faltaba la que en teoría sería la cereza del pastel del festival. Una banda de escuela, maestros del hardcore a nivel mundial y que este año celebran 30 años de carrera. Sick of It All siempre son un espectáculo en directo y esta noche no debería de ser la excepción. Sin exagera ni exigir demasiado, los neoyorquinos sonaron mal. La voz de Lou Koller se perdía y la lira de Pete estaba super aguda. De cualquier modo son expertos en prender a la banda y el slam estuvo demasiado denso. Otro detalle es que no cambiaron mucho el setlist al de hace año y medio que vinieron.

 

Es cierto que predominaron los hits como “Injustice System”, “Just Look  Around” y “Us vs. Them” entre otros tantos. Pero el orden es casi igual y solo hubo algunos cambios como “What´s Going On”. Para ser un festejo de tres décadas de carrera, se esperaba algo especial o al menos diferente.

 

En el mosh se sentía ya un ambiente muy pesado, incluso agresivo, con algunos buscando la bronca y la manera de hacer daño, cosa que en este tipo de música, no debe de ser por más que lo parezca. De las cuatro veces que han venido, esta ha sido la más floja.

 

Y así culmina una jornada maratónica de punk y hardcore, que sin ser excelsa, sirve como un buen comienzo que invita a mejorarse como festival. Creemos que en otro foro y cuidando más el sonido, cada vez se logrará un espectáculo mayor. Destacando el esfuerzo de los  organizadores y la contribución de las bandas por seguir promoviendo este movimiento.

 

Hacia el extremo – Off Limits 2016

Como nos hubiera gustado que hace unos 20 años atrás se generaran tantos festivales en nuestro país como el día de hoy, en donde los estilos y variedad de proyectos cada vez es mayor. En el caso de la música extrema, específicamente en el terreno del hardcore y el punk, hemos tenido bastantes visitas y recitales inolvidables, ya sea por el desempeño de la banda y la reacción de la gente. Y en otras ocasiones, con episodios desafortunados como en shows de los Misfits y Dead Kennedys en 2004 o The Exploited en 1993.

 

Pero estamos hablando de muchos, muchos años atrás, y de eventos con máximo cinco grupos en el cartel. La mayoría eran de tres, con abridores nacionales y uno o dos headliners de gran talla. Poco a poco el negocio de los festivales mundialmente fue creciendo y se convirtió en una mina de oro para los organizadores, por eso aquí en nuestro país, también comenzaron a surgir cada vez más eventos y no solo de rock masivo ó música popular contemporánea (cómo le llaman desde que se empezó a mezclar el rock con sonidos tropicales y bailables). Por eso ya tenemos diversas oportunidades para presenciar actos inimaginables, que en los 80 y 90 no creíamos tener por acá.

El festival Off Limits nace con la idea de darle un espacio merecido a los sonidos de más crudeza en diferentes ramas del género como el crossover, hardcore, crust o d-beat. Aprovechando en que desde tiempos recientes la escena nacional es abundante y algunos proyectos veteranos continúan en activo. Recomendamos asistir a este festival donde se combinan leyendas del underground  con grandes exponentes de punk y sus derivados.

 

Consentidos del NYHC (New York Hardcore) y que están en su gira de 30 años de caña pura. Será su cuarta parada por acá y nunca será suficiente presenciar los en directo.

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Combo formado por integrantes de diversas bandas del ruido más aspero como el grind o el crossover, liderados por el buen Tony Foresta (Municipal Waste). Con dos discos desde el 2012, los de Richmond, VA. Vienen a liberarte de tus demonios con una buena dosis de mosh. 
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De California, uno de los primeros exponentes del llamado metalcore por allá del 94 y que regresaron a la escena en el 2013 para recordarnos el porqué de su lugar en la escena subterránea. Con tres discos en su trayectoria, pisan terreno azteca y garantizan una presentación contundente. 
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Ya consagradísimos en el movimiento nacional, Eustaquio y Jacobo te mostrarán porqué el ser viejo solamente es una opción. Estos adultos mayores harán cimbrar el recinto gracias al poder de sus cocoles y sus vitaminas energéticas. 
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De aquella escena de punk rock que surge en los noventas, al lado de gente como Gula, Spalding Grey, entre otros. AXPI se ha mantenido con su combinación de riffs y melodías contagiosas. 

 

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Un muy buen cartel que nos presenta el Off Limits en su primera edición y que en verdad no se deben de perder. Si no, tendremos la reseña de lo que acontecerá este próximo sábado 17 de septiembre en el 360 E Venue de Naucalpan.

El Gancho y La Luz. Peter Hook & The Light

“Él tocaba el bajo como si se tratara de una guitarra”

Bernard Sumner

Mánchester, que sería la primera ciudad manufacturera en el mundo, la misma donde la revolución industrial haría uno de sus banquetes más voraces, donde el sistema capitalista aprende a morder y lacerar, donde afila sus fauces para lo que hoy es una vorágine de consumismo y sin sentido humano, esa misma ciudad en los años cincuenta del siglo pasado, estaba sumida en la miseria, era presa de sus propias enseñanzas latifundistas, esa urbe en la que Bernard Sumner no vio un árbol sino hasta los nueve años de edad1, donde el cáncer del concreto2 todo lo infectaba; ahí mismo, en un condado de Mánchester, nace Peter Hook, quien a pesar de haber visto a bandas como Led Zepellin o Deep Purple, fueron los Sex Pistols quienes irrumpieron en su mente, en el legendario concierto del segundo nivel del Lasser Free Trade Hall, del 4 de junio de 1976.

En aquel piso pegajoso, el mismo donde Johnny Rotten preguntaba a la audiencia “¿De dónde venimos?”, de “Mánchester”, respondían las no más de cuarenta personas, a lo que Rotten increpaba, Fuck that!3; de esta presentación, Hook revela, “Creo que fue horrible, era como un choque de auto, Dios mío, jamás vi algo parecido en mi vida, pero jamás vi algo tan caótico y emocionante, era rebelde, solo quería romper todo”4En aquellos días, Peter Hook, conoció incidentalmente a Ian Curtis en un concierto de The Clash5, posteriormente, Curtis tendría el puesto de vocalista, pues vio un anuncio en Virgin Records de la calle Lever6, al que respondió telefoneando.

La primera composición realizada por Ian Curtis, Peter Hook y Bernard Sumnner fue ‘Novelty’; la que aún no tenía nombre, era la banda; efímeramente iniciaron con el mote de Stiff Kittens; propuesto por el manager de los Buzzcocks; después se nombrarían Warsaw, definido esto, consiguen su primera fecha en directo, el 29 de mayo de 1977, tocarían en el Electric Circus; de tal modo, dan aviso que ahora son Warsaw, demasiado tarde, los carteles del concierto habían sido impresos. Como había ya otro grupo con el título de Warsaw Pakt, fue impostergable cambiar el nombre, de modo que a principios de enero de 1978 vuelven a rebautizarse, esta vez se hacen llamar la Freudenabteilung, en alemán; la Joy Division, en inglés.

Esta primera composición, ‘Novelty’, cumplirá cuarenta años en 2017; Peter Hook, a sus sesenta años, estará de vuelta en la ciudad de México, tocando el ‘Substance’, que a propósito, es un término incluido en su tercer libro, ‘Substance: Inside New Order’, editado por Simon & Schuster UK, que saldrá a la venta el 6 de octubre de este año.

¿Ustedes gustan de asistir a conciertos o responden como William Burroughs?: “No a menudo. Prefiero ir a estos asuntos en lugares extravagantes, como la fiesta ofrecida por Jimmy Page o a una lectura pública de Patty7, , declaró cuando se presentó en el Plan K en Bruselas, Bélgica, en lo que fue el primer acto en directo de Joy Division fuera del Reino Unido, en octubre de 1979.

El primer concierto al que asistió Peter Hook fue para ver a The Salford Jets8, una banda de punk formada en 1976, originarios de Salford, el mismo condado donde naciera Hook, ciudad anclada en Mánchester, Inglaterra. Para el concierto del próximo 30 de septiembre, en el que Hooky se presentará, ¿habrá miles de aficionados, centenas de ellos, decenas… solo uno? Sin importar cuál sea la respuesta, Peter Hook estará preparado, incluso si solo se presenta una persona, algo que no sería nuevo para él, pues a finales de 1977, se presentó con Joy Division en el Oldham Tower Club, para solo un alma, ni siquiera el personal del staff del bar estaba presente, solo el dueño.

De ese concierto, cuando la banda terminó su tercera canción, la audiencia, quiero decir, el único hombre que ahí se encontraba empezó a barrer y les preguntó si podían tocar alguna composición de Hendrix a lo que respondieron no, al término de la cuarta pieza, el barrendero, que también era el público insistió preguntando si en verdad no sabían tocar algo de Jimmi Hendrix; “No, mate. Sorry mate”, fue la respuesta, es una lástima, respondió la concurrencia que había terminado de barrer; a la mitad de la presentación llegaron dos chicas punk bastante atractivas, lo que los sacudió un poco, tocaron una canción más, cuando la finalizaron una de las punkys les preguntó si eran los Frantic Elevators, Ian Curtis respondió, “No, no somos Frantic Elevators, somos Joy Division”, de modo que la punk número uno que había hecho el cuestionamiento, volteó y le dijo a la punk número dos, “¿Ves? Te dije que estábamos en el club equivocado”, ambas dejaron el lugar9.

Joy Division tocó tres canciones más, cobraron sus treinta libras esterlinas y fueron a casa, tal vez arrepentidos de no ser esa banda de punk los Frantic Elevators, donde el vocalista era Michael Hucknall, que después formaría Simply Red. En un concierto todo puede pasar, incluso podríamos ver a Peter Hook en la entrada, de cadenero, vistiendo traje Armani, playera blanca y mocasines café10, como lo hizo en The Hacienda en 1991, cuando las cosas se salían de control en el bar de la calle Whitworth.

Para quien desacredita la voz del bajista al cantar, tampoco es algo nuevo en él; el primer disco de New Order, el Movement, en su track uno, lado “A”, abre con una de las más grandes composiciones de los recién formados, ‘Dreams Never Ends’, en donde Hook, además de tomar las voces, modulando de buena manera, sacude con su bajo, nada nuevo, cierto; incluso, por momentos, la voz cavernosa de Ian Curtis emerge de ultratumba y se apodera de la resonancia de Peter Hook, que poseído, despliega sonidos graves y densos.

Aunque los Sex Pistols fueron quienes detonaron su cerebro y los causantes de provocarlo a realizar música, Peter Hook jamás pensó en ser integrante de los Pistols, como si lo deseo ser en The Birthday Party10, donde uno de sus integrantes era Nick Cave; pero su favorito de todos los tiempos fue Tracy Pew, bajista de esta alineación australiana que moriría de un ataque epiléptico en 1986.

Además de su gran admiración por The Birthday Party, sus gustos los resume en cinco producciones: ‘Chelsea Girls’ de Nico, ‘New Boots and Panties’ de Ian Dury and The Blockheads, ‘Raw Power’ de Iggy Pop, ‘Berlin’ de Lou Reed y ‘Closer’ de Joy Division… y el ‘París 1919′ de John Cale y los Sex Pistols11 por supuesto, sus cinco mejores discos que son siete, algo así como “trio de dos” o “cuarteto de tres”.

¿Qué escribir sobre el bajista que perteneció a Joy Division y New Order, dos de las bandas de las que tanto se ha dicho, qué resaltar de Peter Hook en estos dos grupos, acaso hay algo nuevo que decir, alguna información nunca antes revelada? La respuesta es no, todo se ha dicho, salvo que, como en el sexo, aun cuando se practique por años con la misma persona, no deja de ser fabuloso, tal vez sea esto sobre lo que pueda escribir, ¡no!, no hablaré de mi sexualidad, este no es un artículo de infamias, habrá que transcribir acerca de todo aquello que sentimos al escuchar música en donde haya tocado Hook, a pesar que durante años, centenas lo hayan hecho.

Peter Hook puede testimoniar infinidad de sucesos históricos en el rock, el concierto de los Pistols, pertenecer a Joy Division, que su música estuviera en la primera producción de Factory Records; cuando grababan ‘Love Will Tear Us Apart’, fue testigo de cómo un cuarteto irlandés solicitaba a su productor, Martin Hannet, les produjera lo que sería el primer single lanzado por U2; con New Order, fueron la primera banda en tocar en vivo en el programa Top Of The Pops, todo era playback; en los conciertos de Joy Division de 1978, entre sus asistentes estaban Ian McCulloch (que después formaría Echo And The Bunnymen); también estuvo en el primer concierto de Madonna en el Reino Unido, el último en la historia de Nico, ambos en The Hacienda; ver a Liam y Noel Gallagher limpiando pisos en The Hacienda para después formar Oasis, estar en el primer concierto de estos últimos, pues fueron teloneros de Revenge12, banda alternativa de Hook; vio a los Chemical, antes que fueran Brothers, bailando e inspirándose para formar su dueto; en fin, así podría seguir con una lista interminable de sucesos de los cuales fue testigo; de modo que si asisten al concierto del próximo 30 de septiembre a escuchar los éxitos de Joy Division y New Order, además del lóbrego y denso recital, presenciarán estrepitosas ejecuciones y bulliciosas composiciones de este personaje vinculado al Viejo Testamento.

1, 6 New Order, Joy Division Y Yo, Bernard Sumner, Editorial Sexto Piso, S.A. de C.V. México. 2015.

2 Terry Morris en Control, película dirigida por Anton Corbijn, 2007.

3 Grabación pirata del concierto en el Lasser Free Trade Hall, del 4 de junio de 1976. Bernard Sumner también realizó una grabación de este concierto.

Entrevista realizada el 16 de octubre de 1979, en el teatro Avant-Garde, en Bruselas Bélgica; publicada por En Attendant, número 22, noviembre de 1979.

8, 9, 10, 11 Unknown Pleasures / Inside Joy Division, Peter Hook, Simon and Schuster, United Kingdom, 2012.

4, 5, 12 The Hacienda: How Not To Run A Club, Peter Hook, Simon and Schuster, United Kingdom, 2009.

13 The Hacienda: How Not To Run A Club, Peter Hook, Simon and Schuster, United Kingdom, 2009. (Concierto celebrado en 1993, en el Hipódromo de Middleton).

Podría estar equivocado/ podría estar en lo correcto*

 

Un concierto que inspiró a una generación para hacer su propia música,
y podría decirse que cambió el mundo para siempre.
Tal era el poder del punk.

David Nolan

 

En nuestras vidas a todos se nos ha atravesado un Terry Mason, aunque haya sido el encuentro más fugaz e inesperado, así como el propio referido pasó como baterista en lo que después sería Joy Division, ¿y a qué viene a cuento todo esto, qué tiene en común la fugacidad, un exbaterista mundialmente desconocido y una gran banda con P.I.L.?

Pues bien, siempre hemos escuchado de alguien recomendaciones de tal o cual grupo, justo como hizo Terry Mason con Bernard Sumner y Peter Hook a quienes les habló de una banda en ciernes musicales y sociales, bueno, mejor dicho antisociales; ese grupo eran los Sex Pistols y tendrían un concierto el 4 de junio de 1976 en Manchester, en el Lesser Free Trade Hall.

Asistieron no más de cuarenta personas, entre las cuales se hallaban, además de la tercia ya mencionada, quienes pagaron cincuenta peniques a Malcom Mclaren (manager de The New York Dolls y de los propios Sex Pistols) quien estaba en la puerta, Mark E. Smith, Morrisey, Toni Wilson y Paul Morley1; según el escritor David Nolan2, afirma que estos dos últimos también fueron al concierto de los Sex Pistols pero seis semanas después.

Como sea, la influencia de los liderados por Johnny Rotten vaya que fue relevante, pues el solo de hecho de pensar que de los sonidos, o ruidos emitidos en aquel recital de despojos y chatarra musical, surgieron The Fall (Mark E. Smith), The Smiths (Morrissey), Joy Division y New Order (Hook y Sumner), Toni Wilson (fundador del sello discográfico Factory Records) y Paul Morley (influencia reconocida en cada periodista musical que haya surgido desde entonces en Inglaterra), se podría afirmar que ese concierto inscribió una génesis tumultuosa.

Como es por todos sabido el líder de los Sex Pistols fue Johnny Rotten, quien después de la disolución de la banda, dejaría de ser podrido, vil, corrompido y carcomido para solo seguir siendo un Johnny, sí, pero esta vez regresaría el apellido con el que nació, Lydon y con una nueva banda, Public Image Limited.

En la actualidad la conforman, además de Juanito, Bruce Smith en la batería, quien ha sido músico de sesión de Björk, The The y Terrence Trent D´Arby entre otros; su carrera la inició a finales de los 70 en la banda post-punk Pop Group, quienes para la revista Rolling Stone fueron “los británicos ruidosos que eran demasiado punk para los punk”; mientras que Nick Cave describió al grupo como “profano, maníaco, violento, paranoico y doloroso3”A cargo de la guitarra está Lu(natic) Edmonds quien comenzó con los The Damned, después con The Mekons y que incluso en 1985 participó en la grabación de algunos tracks del ‘This is the sea’ de los Waterboys. Scott Firth se encarga del bajo del mismo modo que lo ha hecho con Steve Winwood, Elvis Costello o Morcheeba; de modo que P.I.L., al amparo de un robusto e impetuoso legado en sus integrantes, deberá prorrumpir un concierto articulado en espíritu por la anarquía y riguroso en lo sonoro.

Public Image Ltd viene a la Ciudad de México, pero esta no será la primera vez de Public Image en México, el 7 de febrero de 19924, los liderados por Johnny Lydon estuvieron en el bar Iguanas Ranas, en Tijuana, el mismo donde tocaron a finales de los ochenta y principios de los noventa bandas como Sonic Youth, Nirvana, OMD, los Sugarcubes (con Björk), los Buzzcocks5, y un largo etcétera; P.I.L. visitó TJ para la realización del video del sencillo ‘Covered’, dirigido por Samuel Bayer, el mismo que realizara ‘Smells Like Teen Spirit’ entre muchos otros.

Los músicos que formaron parte de la banda que estelarizó el videoclip fueron el baterista Mike Joyce de The Smiths, John McGeoch ex Siouxie and the Banshees y el bajista Allan Dias quien tocó por algún momento con Bryan Ferry; el playlist de ese “concierto” únicamente incluyó ‘Covered’ que se repitió una y otra vez solo con la finalidad de completar el audiovisual.

Entre la audiencia ficticia se rumora que gritaban Fuck MTV!, pues ahí se encontraba Dave Kendall, VJ del canal de videos y anfitrión del programa 120 minutos6. ‘Covered’ formó parte de la producción ‘That was is not’, donde otro de los sencillos fue ‘Cruel’; después de esta obra tuvieron que pasar veinte años para escucharles un nuevo disco, el ‘This is PIL’.

Han pasado poco más de cuatro décadas del concierto de los Sex Pistols al que asistieron menos de cuarenta personas; casi 38 años han transcurrido del primero de P.I.L. que fue el 20 de diciembre de 19784, en Bruselas, Bélgica; en aquellos años el punk detonaba en las buenas conciencias, ensordecía no solo al establishment, hacía temblar al recato y al pudor; bramaba sin recelo al puritanismo dejándolo incrédulo de tanta barbarie; eso fue el punk, hoy ¿tiene sentido?

En entrevista para la revista Spin, Lydon responde, “lo es si lo aplicas a bandas como Green Day. No tiene ningún sentido en absoluto. Si realmente miras al punk y cómo se desarrolló, sí, Public Image es su mejor ejemplo… pero siendo lógicos con eso, no necesito a los Pistols para existir por más tiempo, y por lo tanto para mí, no lo tiene. Eso nunca jamás denigra las canciones porque son logros fantásticos”7.

De aquel concierto de 1976, organizado por Pete Shelley y Howard Devoto de los Buzzcocks, donde la banda telonera fueron Solstice, se dice que fue más influyente que Woodstock y Live Aid2; espero que el del 16 de agosto lo sea para alguno de ustedes y que a partir de lo que será una carnicería de sonidos acomodados en tubos de ensayo, experimenten una detonación en sus mentes; así que, si a partir de ese concierto se hicieron de una pareja con la que tendrán un tormentoso y pasional amor, si acaso tuvieran una explosión que los obligó a virar la orientación en sus vidas convirtiéndose en artistas brillantes y sin fortuna, si eventualmente, cuando regresen a sus trabajos finalmente increparon a su jefe como lo merece, vamos por buen camino, pero si en cambio, con mujer u hombre de la mano vestirán el mismo modelo de ropa, verán ‘Ghost’, expresarán lo dicho en el noticiero de la noche y regresarán a escuchar a Arjona, el punk, y nosotros mismos, habremos fallado.

Public Image Ltd. oficiará misa, y a nosotros, devotos y fieles feligreses, nos será procurada la homilía a través de los oídos para limpiarlos del pecado auditivo; alistémonos, desencadenemos nuestras mentes y sentimientos, dejémosles correr libres en el campo minado de nuestras vidas; vistamos de negro, piel y estoperoles, como si la misma Vivienne Westwood8 fuera nuestra modista y nos ataviara con ropa de la tienda Sex.

Claro que para asistir a un auténtico concierto de punk, los parroquianos no debiéremos ser esa clase media aspiracional, sino aquellos que viven el punk en su día a día, y no como nosotros, solo como una ingeniosa anécdota o acaso aquellos quienes a principios de los ochentas peinaban sus cabellos negros en forma de estrella y asistían escrupulosamente a los toquínes de Rebel´d Punk, Xenofobia, Herejía o del famoso Atóxxxico, me pregunto si asistirá alguno de ellos, lo sabré si es que veo un gran alboroto en la entrada y mire cómo es que penetran a la fuerza un puñado de punketos.

Pero si hablamos de punks de sepa, dudaría mucho de John Lydon perteneciera a ese grupo, pues al termino del toquín dejará El Plaza para aposentarse en un hotel de cinco estrellas con todos los lujos y todos los caprichos cumplidos, de modo que, tal vez ni él mismo merezca ya el trono podrido… Fuck the system!

Resulta absurdo que hoy en día, la única anarquía la vive la clase privilegiada, y no los oprimidos.

*Podría estar equivocado/podría estar en lo correcto, I could be wrong/I could be right, fragmento de la canción Rise, Album, 1986, Public Image Limited.

1Bernard Sumner, 2015, New Order, Joy Division y Yo, Editorial Sexto Piso. 

2David Nolan, 2006, The gig that changed the world, IMP. 

http://www.bbc.co.uk/manchester/content/articles/2006/05/11/110506_sex_pistols_gig_feature.shtml

3http://www.rollingstone.com/music/features/the-oral-history-of-the-pop-group-20141107

http://www.pilofficial.com/showsarchive.html

5http://www.setlist.fm/venue/iguanas-tijuana-mexico-63d4c233.html 

6http://www.slicingupeyeballs.com/2013/01/04/120-minutes-john-lydon-dave-kendall-tijuana/ (en el video se puede ver a Jhonny Lydon en el Mercado de Tijuana).

7
http://www.spin.com/2015/09/the-sex-pistols-public-image-ltd-john-lydon-interview/

8http://www.viviennewestwood.com/en-gb/history/430-kings-road

 

Alan Vega: Avant punk

Artista plástico y músico, un iconoclasta de este siglo precursor del punk y del electro en la segunda mitad de la década de los 70 en nueva York, deja una obra avant-garde que sigue ejerciendo una enorme influencia en la producción musical actual.

Boruch Alan Bermowitz, nacido en 1938 (Alan Vega negó su edad en el 2008, cuando se descubre que nació en 1938 y no en 1948, como él o sus biógrafos señalaban, también se hizo pasar por un largo tiempo como católico, de origén puertorriqueño), hijo de un joyero y vendedor de piedras preciosas, de familia judía, residente del barrio de Bensonhurst, Brooklyn, Nueva York,

 

Alan estudia primero física y arte en el Brooklyn College, se gradúa de la universidad en 1960, año que es parte de un movimiento de arte radical de nombre Art Workers Coalition  (AWC), entre sus militantes se encontraban directores de cine, guionistas, críticos y personal del museo.

 

Su objetivo principal era presionar a los museos de la ciudad, especialmente el Museo de Arte Moderno, en la aplicación de reformas económicas y políticas como:

– Implementar un ingreso gratuito  (hasta la fecha aun existente en algunos museos)

– Abrir espacios y cubrir la ausencia de artistas de color  y de mujeres artistas

– Incluir un carácter más abierto y de menos exclusividad en política de exposiciones relativas a los artistas que exhibían y promovían.

 

Presionaron a museos en tomar una posición moral sobre la guerra de Vietnam, que resultó en su famoso póster de My Lai de nombre ‘Babies’, una de las obras más importantes del arte político de comienzos de la década de 1970.

 

En su proyecto de artista plástico sus referencias son: Ad Reinhardt, pionero del arte conceptual y del minimalismo, que retoma el movimiento l’Arte Povera, escuela anti-estética Italiana, creada por el crítico italiano Germano Celant.

 

Alan Bermowitz adopta y decide crear a partir de  l’Arte Povera reconocida por utilizar productos, materiales humildes y pobres, generalmente no industriales (plantas, sacos de lona, grasas, cuerdas, tierra, troncos), en los que se valoran los cambios a medida que van deteriorándose, es decir, transformándose por su propia naturaleza.

 

“En cualquier caso, yo era demasiado pobre para usar otra cosa mas que el equipo de reciclado”, recordó el cantante en la primera retrospectiva de su obra plástica, organizada en 2009 por el Museo de Arte Contemporáneo de Lyon.

 

A finales de los 60 crea sus primeras esculturas con el titulo de luminosidad. En la misma época, Bermowitz es creador junto con otros artistas del Museum: Project of Living Artists, lugar 100% alternativo destinado a sostener artistas y aceptar obras plásticas sin ninguna distinción ni exclusividades, abierto  las veinticuatro horas como respuesta al elitismo y glamour de la Factory  de Warhol.

 

 

En 1969, es uno de los fundadores de una de las primeras galerías multimedia de Manhattan. Es un concierto de Iggy Pop & The Stooges en el  State Pavillion N.Y. ese mismo año que se siente motivado a crear y trabajar en la música.

 

“He visto a Iggy con un overall desgarrado mostrando todas sus partes, saltar en la multitud, vomitar,  pelear, lacerarse el torso; para mí, este show de veinte minutos era una experiencia digna de Artaud o de Beckett, me cambió la vida, todo lo que yo estaba haciendo era basura. Me di cuenta entonces que para ser un verdadero artista, era necesario buscar la confrontación, la música lo permitía más directamente y abiertamente que el arte plástico”.

 

A partir de 1970 se dedica por lo tanto cada vez más a la música con Martin Rev, a quien conoció en el Museum: Project of Living Artists y que tenía la agrupación de jazz experimental Reverendo B, la cual abandonó para formar Suicide, una versión actualizada de l’Arte Povera en voz del propio Alan Vega, de esta manera utilizan el término punk para describir sus sonidos minimalistas, años antes del nacimiento del movimiento en sí mismo. Vega tomó este termino desde un artículo del crítico de rock Lester Bangs en el que se refirió a los Stooges como “música punk”.

 

En su primer formación Suicide tenia los conceptos de una banda de Rock convencional con una alineación que incluía un guitarrista un baterista una trituradora, sintetizadores, cajas de ritmos, logrando así largos shows improvisados

 

Es en 1975 cuando ya es un dúo,  utilizan cajas de ritmos distorsionadas, el órgano de origen italiano Farfisa y una actitud ultra radical, Vega aullando y gritando como un cantante de rockabilly las improvisaciones se forman en sus canciones, Suicide logra una estética minimalista – Avant-Garde  influenciados por Elvis Presley y los Silver Apples, un dúo electrónico de los 60.

 

beat:repeat NYC: Suicide – Frankie Teardrop from Red Bull Music Academy on Vimeo.

 

Vestuario de motociclista, charol, metal y colores neón son utilizados en los primeros conciertos de Suicide, mismos que son una total provocación al publico; con una cadena de motociclista golpea, agrede y confronta, utilizando el caos como fuera en sus presentaciones, originando una intensidad y densidad terminando en disturbios y gases lacrimógenos. Suicide no era para entretener ni para bailar era la confrontación de los clubes de Manhattan, como el CBGB’s o el Max’s Kansas City, provocaba este tipo de reacciones muchísimo antes que el punk existiera, así se ganó el grupo una reputación a nivel nacional,

Finalmente, tras las primeras maquetas grabadas para la disquera Red Star de Marty Thau, el dúo lanza su primer álbum homónimo ‘Suicide’ en 1977. Un álbum fuera de sintonía con todo lo que sucede musicalmente hablando en esos tiempos, nada en común con el punk. El álbum es considerado un clásico, importantísimo para la música y su evolución, marcado con el signo de las artes plásticas y de profunda influencia en agrupaciones como Ministry, Depeche Mode, Radiohead, U2, Spiritualized  New Order, Daft Punk o Soft Cell, Sigue Sigue Sputnik, Aphex Twin y referencia para una generación de grupos de electro.

La contracultura y el espíritu de los años 60 es notable en la letra de ‘Ghost Rider’, anti Vietnam, real, cruda y obscura, tema inaugural del disco, las primeras notas son pre y post-punk. Un grito balbuceante del  motociclista fantasma; “América, América; está matando a su juventud”, poesía visionaria, profética, irritante, vehemente, con la voz de un Elvis radioactivo, ejecutando un tecno blues insólito a la vez minimalista y apocalíptica.

Suicide – Ghost Rider from Wondermuddle on Vimeo.

 

Para contrarrestar la violencia en sus conciertos buscan a Ric Ocasek como productor de su segundo álbum, con un sonido mas agradable sin perder ese poder y obscuridad que caracteriza a Suicide, logrando un excelente segundo álbum en 1980, el mas importante de todos, corresponde a la invención de un nuevo sonido y paradójicamente no tendría éxito comercial, pero sabemos que a partir de ese material de la nada empiezan a emerger dúos y agrupaciones con sintetizadores como instrumento principal.

La deuda con el punk

 

Muchas bandas alternativas estaban unificadas por su deuda colectiva con el punk, que permitió que cualquier persona con pocos conocimientos musicales y muchas dosis de actitud tuviera la esperanza de formar una banda, sin embargo otros géneros como el jazz, el reggae y el folk lograron influir a los primeros alternativos y les impregnaron un sonido que hacía bastante difícil que llegaran, por más talentosos que fueran, a los medios masivos más comerciales.

 

Aunque la mayoría de esos grupos nunca tuvieron espectaculares ventas de discos, se esforzaron de forma considerable por influir y dejar un gran legado a una generación que apenas cruzaba la pubertad en la década de los 80. La música alternativa, la rebelión hormonal y la ética DIY prácticamente se unieron y se convirtieron en la inspiración de todo mundo.

 

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A finales de los 80 algunos grupos como Jane’s Addiction, Soundgarden y Mudhoney repentinamente acapararon la atención de los críticos tanto en América como en Europa, pero fue hasta el vertiginoso éxito de Nirvana en 1992 que la música alternativa cambió de ambiente, de pronto lo alternativo se convirtió en una lucrativa fuente de ingresos y en la palabra más utilizada para amalgamar a una serie de géneros que tenían una propia definición, pero por cuestiones de mercadotecnia fueron sometidas a la misma etiqueta, así quedaron en el mismo estante en las tiendas géneros como el grunge, el britpop, el college rock, el dream pop, el gótico, el sonido Madchester, el shoegazing y una serie de sonidos más que fueron imposibles de definir, pero que encajaron bastante bien en la zona alternativa, ni hablar de todos los grupos que intentaron llegar a esa lucrativa superficie y que no estuvieron en la ciudad correcta.

 

Próxima semana: Nación Alternativa.

Porque el pop no tiene la culpa

¿Cuántos géneros y subgéneros de música y derivados del rock and roll podríamos encontrar? Creemos que una cantidad realmente exagerada. Sin embargo hay algunos sonidos que han trascendido más allá del mainstream o la vigencia generacional y que simplemente se quedan en la influencia de un gran número de artistas.

Uno de ellos es el llamado power pop, estilo que no surgió con una planeación ni una intensión para generar un cambio social o protestar en contra de algo establecido. A manera de una pequeña evolución del pop rock sesentero y el dominio de leyendas como Los Beatles y los Beach Boys, surgen actos que toman esas melodías de coros pegajosos del pop y lo combinan con riffs de guitarra un poco más fuertes, con distorsión suave. Si quieren una buena introducción al tema chequen esta guía del AV CLUB.

Y es que el propósito de éste texto no es contar la historia como surge el sonido power pop ni cómo ha ido evolucionando.  Lo que queremos es darles una pequeña muestra de éste género que prácticamente está en todos lados y lo han disfrazado con distintas etiquetas.

 

A finales de los sesenta y principios de los setenta a la música de exponentes como The Raspberries o Badfinger le denominaban “bubblegum” y su sonido no era más que una extensión de melodías del blues rock y pop muy a la The Kinks o The Who. Poco a poco salen a la escena bastantes grupos con más influencia, uno de ellos es Cheap Trick, quien muchos consideran el verdadero padre del movimiento junto a The Knack y su mega hit ‘My Sharona’ quedaron para siempre en los anaqueles de los one hit wonders más destacados. Y los grandiosos Big Star, quienes fueron los que evolucionaron el estilo sin llegar a tener un éxito tan comercial como los ya mencionados.

 

Cuando el power popcomienza a mezclarse con otros géneros es a finales de los setenta y principios de los ochenta.  Surgen estilos como el punk, el new wave, en las estaciones colegiales de Estados Unidos le empiezan a llamar indie a la gran cantidad de bandas que se transmiten y poco  a poco penetran en el gusto de más audiencia.  Y es que la diversidad  de  agrupaciones era bastante, con ejemplos como The Cars, también considerados parte medular en el desarrollo del género. O en  Inglaterra con The Jam, Buzzcocks, The Undertones hasta Blondie y XTC que muchos los catalogan como parte del New Wave y post punk. Incluso combos como Hüsker Du y The Romantics.

 

Y así en la mayoría de subgéneros que nacían, el mote de power pop se iba perdiendo cada vez más, hasta desaparecer totalmente como movimiento y dejar cenizas en casi todos los estilos que hasta ahora surgen. Como en los 90 con el llamado rock alternativo, el britpop y el pop punk. Y en pleno siglo XXI con el boom del indie y el rock revival, podemos encontrar en un sin número de artistas la influencia del power pop.

 

A continuación les dejo unos ejemplos de nuestros favoritos en el género:

 

Pilar en el rock alternativo de los noventa y uno de los mejores exponentes del sonido power pop. Como dato, aquí en nuestro país la primera vez que nos visitaron, algunos medios los promocionaron como los padrinos del ¡¡¡EMO!! ‘Falling For You’ es una de sus mejores canciones.

 

Banda de Ohio que ejemplifica en su totalidad el sonido en este XXI. ‘Revolution’ es su carta de presentación.

 

Melodía que abre el enorme ‘100% Fun’ de 1995,  ‘Sick of Myself’ lleva la bandera del power pop en todo lo alto.

 

Los hermanos McDonald con toda la influencia sesentera  ONE CHORD PROGRESSION de uno de sus mejores discos “Show World”.

 

Con solo un disco de larga duración y un EP, a finales de los noventa U.S. CRUSH nos dejó BLEED.

 

El maestro Ric Ocasek y The Cars fueron el ejemplo más claro del género en los 80. ‘You Might Think se extrae del homenajeado ‘Heartbeat City’ de 1984.

 

Considerados en el terreno del post punk y el alternative rock. Liderados por Paul Westerberg, The Replacements llevan una gran parte del power pop en su música, y como homenaje a los Big Star crean esta maravilla llamada ‘Alex Chilton’.

 

CHEAP TRICK

Los máximos exponentes  del sonido power pop, han influido a demasiados artistas desde hace más de 4 décadas. ‘Surrender’ es un clásico considerado como de los mejores stadium anthems.

 

Si quieren conocer a detalle la historia del power pop chéquense estos blogs:

http://powerpopaction.blogspot.mx/

http://powerpop.blogspot.mx/

http://absolutepowerpop.blogspot.mx/

http://www.popgeekheaven.com/

Y en Spotify este playlist.

Infinidad de artistas llevan la marca del power pop en su sonido y es complicado enumerar las corrientes en donde su influencia existe aunque como tal ya no se tome en cuenta. Si quieren recomendar a más bandas del género o darnos sus comentarios para enriquecer el artículo, saben que estamos para seguir conociendo y aprendiendo.

Comenzó el ciclo de cine #666 en la Cineteca Nacional con lleno total

Y así llegó el jueves 4 de febrero del 2016, día en el que comenzó el ciclo de cine por el aniversario de rock101online.mx. Ciclo #666: 6 filmes en 6 semanas para estos 6 años de rock 101 en la www.

 

La sala 8 de la Cineteca Nacional fue el punto de reunión, arrancó a la 7 pm con un lleno total para disfrutar del primer filme de dicho ciclo: ‘Vi är bäst!’ (‘Somos Lo Mejor’), coproduccion sueca-danesa del año 2013 escrita y dirigida por Lukas Moodysson y adaptada de una novela gráfica titulada ‘Never Goodnight’ de su esposa Coco Moodysson.

 

Una divertida historia de dos niñas  (Bobo y Klara) que forman un grupo de punk sin saber tocar, solo para irritar a unos niños de una banda de Rock que siempre las molestan, afortunada conocen y enrolan a la banda a Hedvig, quien toca muy bien la guitarra clásica y será quien les enseñe las bases de la música.

 

 

Una película fresca y divertida que no dejó butaca libre en la función que Rock 101 en conjunto con la Cineteca Nacional preparó como primer plato de este maravilloso ciclo #666. Risas y carcajadas a lo largo de toda la función por parte del auditorio fueron una constante.

 

Al término de la película todo el auditorio recibió un sticker de rock101online.mx como recuerdo. Entre los asistentes se encontraban Jimena y Benito, a quienes les gustó mucho la película y esperan no perderse las siguientes cinco del ciclo.

 

 

”¡Esa niña Klara es tremenda!”, dijo Jimena ente risas, mientras que Benito agregó: ”Supongo que todos podemos disfrutar de esta película porque en algun momento de nuestras vidas pasamos por esa edad un tanto dificil, y para muchos como yo que somos fans de Rock 101, la música fue, es y será importante en nuestras vidas. Felicidades a Rock101online.mx y gracias por este ciclo que espero no perderme ni una sola película”.

Malcolm McLaren, la visión pop oportuna

Hoy es cumpleaños de Malcolm McLaren, que ya no está con nosotros desde el 2010, pero aprovechamos el día para hablar de un hombre que no tenía un talento propio, pero tenía la gran capacidad de distinguir lo que podría convertirse en un suceso y el momento exacto en el que se estaba gestando algo grande, algo tan grande como para cambiar la moda, la música, el diseño y el cine.

 

Ese, sin duda fue el talento de McLaren, oler las tendencias y lo comerciable a larga distancia, su talento era hacer dinero. McLaren falleció el 8 de abril y, aunque muchos creen que no tenía ningún talento, debemos agradecerle algunas cosas.

 

Primero, el haber realizado un viaje a Nueva York y después convertir su trabajo para New York Dolls en SEX, la tienda S&M que se revolcó con la ropa de segunda mano y se convirtió en la moda punk. En segundo lugar, el apoderarse de la dirección de The Strand, convertirlo en Sex Pitols, salpicarnos con sonidos terribles que alguien clasificó como “asesinos de la esperanza, asesinos del espíritu” y, a pesar del manejo como banda de pop de los Pistols, dejarnos claro que podías ser cualquier cosa, no importaba si tenías talento o no.

 

En tercer lugar, haber recordado el nombre de su amigo cuando era estudiante de arte. Con una sola llamada telefónica consiguió que Jamie Reid llevara sus protestas situacionistas hasta el diseño para darle al punk los característicos colores rosa, verde y amarillo, y el gran descubrimiento de que sólo con unas tijeras, pegamento y recortes de periódico puedes crear el arte más contundente y controvertido.

 

Y, en cuarto lugar, utilizar a Julian Temple para mostrar su visión del punk. El director aceptó el reto de elevar al cine a los Sex Pitols, pero a pesar de las indicaciones de McLaren logró cambiar la dirección de los videos musicales, rockumentales y el cine sobre música al mezclar animación, material de archivo y escenas en vivo. Sólo vean ‘The Great Rock ‘n’ Roll Swindle’, ‘UK Subs: Punk Can Take It’, ‘Absolute Beginners’, ‘The Filth and the Fury’, ‘Glastonbury’ y ‘Joe Strummer: The Future Is Unwritten’ para comprobarlo.

 

Así que… tal vez Malcolm McLaren carecía de talento y manipulaba todo para perseguir al Dios del dinero, pero gracias a su visión mercantilista nosotros obtuvimos grandes ganancias.

Pink Floyd vs Punk

Parece una contradicción, ayer portaba orgullosamente una camiseta de ‘Never Mind The Bollocks, Here’s the Sex Pistols’ y hoy tengo que escribir de Pink Floyd, sin embargo a eso tengo una respuesta: “Is she really going out with him? / Ah!”.

 

Herencia de una relación muy lejana de la cual ya recuerdo muy poco, conservo muchos lazos con Pink Floyd, a diferencia de algunos que iniciaron con ‘The Wall’ o ‘The Dark Side of The Moon’, mi punto de partida fue un álbum que estaba en oferta en Gigante Miramontes (si, antes también podíamos encontrar discos en el súper mercado), la imagen de “cerditos en el espacioooooo” llamó completamente mi atención, fue mi primer encuentro con Algie y ‘Animals’, el primer disco que compré con plena consciencia y con el que pasé demasiadas tardes de la adolescencia descubriendo cada instante con audífonos, hipnotizada con lo que nunca había escuchado.

 

Por exceso de música dejé durante mucho tiempo mi relación con Pink Floyd, un grupo que hasta que entré a Rock 101 empecé a descomponer en canciones en mp3, antes de eso nunca me había atrevido a fragmentar los álbumes, para mi escuchar al grupo significaba reproducir el álbum completo (sigue siendo así). El lazo nuevamente se estableció nuevamente con ‘Inside Out. A Personal History of Pink Floyd’, libro de Nick Mason en el que no descubrí tanto la música del grupo, pero si la múltiples anécdotas que rodean cada producción, la evolución visual del grupo en vivo (con el paso por el famoso concierto The 14 Hour Technicolor Dream, la pirotecnia no controlada y explosiones de equipo), las crónicas de Algie (el cerdo de ‘Animals’ que debería tener su propio libro) y sus múltiples intercambios de música para películas experimentales por imágenes únicas para sus conciertos.

 

Posiblemente muchos de esos detalles valdría la pena comentarlos en otra ocasión, pero éste texto es sobre la conocida relación de odio entre el punk y Pink Floyd, gracias a los largos pasajes de virtuosismo que motivaron el DIY corto, agresivo y directo.

 

Siempre había leído sobre ese momento desde la perspectiva de Johnny Rotten y toda la horda punk, sin embargo en el libro Mason se toma un momento para hablar de su postura en 1977, cuando el punk dijo que odiaba a Pink Floyd por la indulgencia de lanzar un álbum concepto de sólo seis canciones (una de ellas de 17 minutos), liberar un cerdo gigantesco en el aire tan sólo para crear una portada y realizar una de las giras de promoción más caras que se hayan realizado en esa época.

 

A diferencia de los pasajes psicodélicos y experimentales, para los críticos ‘Animals’ era más agresivo de lo que se esperaba de Pink Floyd, eso se debió a Britannia Row, el estudio de grabación que crearon después de ‘Wish You Were Here’, con el llamado rock de dinosaurios transformándose debido a otras visitas que portaban en el exterior la camiseta “I hate Pink Floyd”.

 

El punk fue una reacción a las compañías disqueras que decidieron concentrarse en las bandas que brindaban ganancias (entre otras cosas), sin arriesgarse a buscar las diferencias, financieramente es justificable, pero eso deja fuera el talento y lo inesperado. Para 1977 el movimiento punk fue el momento en que Pink Floyd se encontró en medio de esa revolución, muy parecida a la que perteneció cuando estaba en el underground entre 1966 y 1967, pero ahora era la figura contra la que se luchaba. Una completa ironía.

 

Sin embargo, a pesar de ser el enemigo y una muestra del arcaico rock contra el que se protestaba, Pink Floyd logró que muchas de las grabaciones del punk no fueran una muestra de texturas inaudibles, su estudio Britannia Row albergó a todas las bandas de la época, incluido The Damned. El grupo originalmente quería a Syd Barrett como productor, pero por obvias y lisérgicas razones no fue posible, Nick Mason no fue el encargado de darle su distintivo toque al sencillo ‘New Rose’ (1976), una canción que descubrí como un riff de una cortinilla de MTV, pero inesperadamente unió a ‘Animals’ (1977) y una de mis bandas favoritas con el punk a través del disco que produjo el baterista, ‘Music for Pleasure’ (1977). Desde entonces repito “Is she really going out with him? / Ah!” y lo acompaño de un “ha ha charade you are”.

40 años del Blitzkrieg Bop

 

‘Blitzkrieg Bop’ es la introducción sónica de los Ramones al mundo. No sólo fue el primer sencillo en la historia del grupo, sino que también es la primera canción incluida en su primer producción, también es una de sus canciones más conocidas. El corte sigue en alta rotación (y ahora mucho más con la muerte de todos sus integrantes orgiginales), pero sin duda suena mucho mejor en un gran estadio, fue creada para eso precisamente, para lograr un estruendo masivo al grito de “Hey, Ho, Let’s Go!”.

 

Son pocos los primeros tracks del lado principal de un disco (recuerden que alguna vez uno tenía que cambiar del lado A al B) que abren tan rotundamente una presentación. Con un asalto de tres acordes se abre paso ‘Blitzkrieg Bop’. Ramones impulsan el cántico al unísono con gran rapidez, enganchándote con su ironía y su característica simplicidad. Como los otros trece cortes del disco, ‘Blitzkrieg Bop’ es una creativa aglomeración del rock & roll primigenio, los grupos vocales femeninos y el surf-rock. El primer sencillo simplemente pavimentó el camino para los soñadores, los inadaptados y los solitarios, que encontraron en el grupo neoyorquino la bandera freak en alto.

 

Eran tan extraños que eran brillantes. La fórmula era obvia: cuatro adictos que podían a duras penas sostener sus instrumentos, mucho menos tocarlos. Sin embargo Joey, Johnny, Dee Dee y Tommy mostraron un toque de genialidad con su clásico cántico “Hey, Ho, Let’s Go!” Simplemente querían su propia versión de ‘Saturday Night’ de The Bay City Rollers, quienes lograban fundirse con la audiencia al invocar su “S-A-T-U-R-D-A-Y, Night”. La voz perduró en una legión de leales seguidores.

 

 

Aunque sus largas cabelleras les daban una apariencia de cavernícolas, los Ramones se alejaban de esa torpeza sutilmente. La canción pareciera una invitación a divertirse desenfrenadamente, pero más bien es una orden con carácter militar. ‘Blizkrieg Bop’ en realidad habla sobre los ataques relámpago y los bombardeos incesantes a cargo del ejercito nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Los Ramones sin duda son engañosos.

 

La guitarra de Johnny Ramone, que suena bastante distorsionada, ocupa tan sólo el canal izquierdo, mientras que el resto de la banda ocupaba a sus anchas el canal derecho, alejando cualquier estigma de estupidez, lanzando un engañoso gancho al desenfreno. La primera parte del corte revela el ataque aéreo en “Están formados en línea recta. Van a través de un estrecho viento”. La situación que viven los habitantes inmediatamente es descrita con: “Los chicos están perdiendo la cabeza… Pilotean en el asiento trasero. Generan vapor caliente”.

 

Después del ataque sorpresa el ejercito entra en acción nuevamente al grito de “Hey, Ho, Let’s Go!”, agregando un “dispárenles por la espalda ahora”, mientras los habitantes del lugar se preguntan y contestan “¿Qué quieren?. No lo sé”. Las ordenes son cumplidas, los prisioneros tienen un nuevo destino hacia los campos de concentración: “Todos están encajonados y listos para irse”.

 

El álbum debut de los Ramones, producido con tan sólo $6000 dólares en un estudio dentro del Radio City Music Hall, apenas llega a los 26 minutos. No tuvo ningún éxito inmediato, es claro que los cortes conocidos alcanzaron el reconocimiento al paso de los años (sobre todo ‘Blitzkrieg Bop’) Contenía incomodas referencias nazis, una canción sobre inhalar pegamento, otra sobre la prostitución masculina, un corte romántico y ningún tipo de solo. En pocas palabras, la receta para el álbum perfecto.

 

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