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Primal Scream – Plaza Condesa

 

Fotos: Óscar Villanueva Dorantes (OVD) / Cortesía

 

La madrugada del 9 de noviembre salieron al campus de Yale múltiples estudiantes a gritar de forma primitiva mientras quemaban parafernalia de una campaña electoral que no solo cansó a los estadounideenses, nos dejó estupefactos al resto del mundo. Ese mismo día, algún político también uso el término Primal Scream para referirse al candidato republicano y a la selección final de los votantes; esa noche mientras bailábamos con ‘Swastika Eyes’ y nos dejábamos llevar por el gospel de ‘Come Together’, el dueño de ese alarido como grupo repetía una consigna que se escuchaba al mismo tiempo en protestas de diversas ciudades de la Unión Americana: “Fuck Trump!”

 

Como en muchos conciertos que se realizaron esa noche en el mundo, además de los antecedentes desde el 2015, la estupefacción fue acompañda por alguna dedicatoria al presidente electo más allá del tuit, en este caso Bobby Gillespie no olvidó que en algún momento de la campaña por la presidencia aparecieron graffitis racistas y en favor de Donald Trump utilizando el símbolo que marcó el miedo en la Segunda Guerra Mundial. La canción escrita en 1999, que es parte habitual del set en vivo de Primal Scream, anuncia un estado militarizado bajo la ilusión de la democracia.

 

Fotos: Óscar Villanueva Dorantes (OVD) / Cortesía

 

Sin embargo lo que podría haber sido un concierto sumamente politizado, en realidad brindó ese remanso a la cruda y ruido electoral, como repitió en diversas ocasiones el vocalista, estábamos en el Plaza Condesa buscando diversión, era la noche para decir “we wanna get loaded and have a good time. We wanna have a party (Yeah!)”. Por el estado general de incredulidad, el público mexicano obtuvo un extra de Primal Scream, ‘I’m Losing More Than I’ll Ever Had’, la canción que se convirtió posteriormente en ‘Loaded’, que habla sobre el reconocimiento de la mentira y la traición, una caricia donde se mezcla la euforia, la esperanza y cierta depresión dirigida por Gillespie.

 

Con un set inclinado a los éxitos, con pocas variaciones de lo que presentaron en las otras tres ocasiones que el grupo visitó México, el Primal Scream de la noche del 9 de noviembre nos mostró una  base que no satisface a algunos, nos falta algo en el sonido, tal vez no terminamos de adaptarnos a los constantes cambios de integrantes, pero no podemos decepcionarnos de la cadencia delicada de Bobby Gillespie, sus movimientos suaves, la figura en traje rojo que parece siempre estar conectada con otro plano mientras canta.

 

Fotos: Óscar Villanueva Dorantes (OVD) / Cortesía

 

Mucho ‘Screamadelica’, un poco de ‘XTRMNTR’, ‘Give Out But Don’t Give Up’ y ‘Riot City Blues’, además de algunos detalles de su nuevo disco ‘Chaosmosis’, Primal Scream sabe muy bien cuales fueron sus discos más fuertes, no dejó fuera ninguna canción que nos lo recordara. En un concierto de no más de 2 horas, el grupo nos llevó del inspirador blues de ‘(I’m Gonna) Cry Myself Blind’, al instante de euforia de brincos del público con ‘Country Girl’, pero la mayor parte del tiempo nos mantuvieron en movimiento.

 

El viaje de los 90 partió con ‘Movin’ On Up’, canción a canción fue unificando al público, con un Bobby Gillespie que continuamente levantaba los brazos para recibir una respuesta de espejo, sobre todo en aquellos instantes en que el gospel nos mantenía coreando “my light shines on” y “Come together as one”, es fácil unirse al olvido al estilo Curtis Mayfield, solo basta dejarse llevar por el sonido de las maracas y los ojos continuamente cerrados de Bobby Gillespie.

 

Primal Scream en el Plaza Condesa / 9 de noviembre de 2016

Movin’ On Up

Where the Light Gets In

Jailbird

Accelerator

(Feeling Like a) Demon Again

Shoot Speed/Kill Light

Higher Than the Sun

Trippin’ on Your Love

100% or Nothing

Swastika Eyes

Loaded

Country Girl

Rocks

Encore:

I’m Losing More Than I’ll Ever Have

Kill All Hippies

Come Together

Hellyeah, su paso por la Ciudad de México

Fotos: Óscar Villanueva Dorantes (OVD) / Cortesía

Llegó la fecha, Hellyeah tocó por primera vez en territorio mexicano, dejando atónitos a los asistentes con su implacable estilo y poderosos estruendos con su particular estilo de heavy metal.

Con un Plaza Condesa a media capacidad, Hellyeah salió al escenario entregando toda su energía desde el primer instante, ya que los estridentes riffs en las guitarras de Christian Brady y Tom Maxwell, el intenso bajeo de Kyle Sanders, los poderosos redobles de bombo de la leyenda Vinnie Paul o la potente voz de Chad Gray, hicieron que los ánimos se encendieran con un espectáculo sin igual.

En lo que a las canciones se refiere, presentaron como ‘Cowboy Way’, ‘You Would Now’, ‘Sangre por Sangre’ y ‘Hellyeah’, completaron con la interpretación del primer sencillo de su nuevo material ‘Unden!able’ (2016), ‘Human’, y el cover de Phil Collins ‘I Don’t Care Anymore’.

Con saltos en el escenario de Gray se intensificaban las canciones, los impactantes solos de guitarra entre Brady y Maxwell hacían que la gente gritara de emoción, los bajeos y recorridos por todo el escenario de Sanders eran fenomenales y los redobles de batería de Vinnie harían a todo el mundo enloquecer, saltar y agitar la cabeza.

Con respecto a la duración del enérgico concierto fue muy breve, ya que comenzarían el show pasadas las 21:10 horas y terminaría cerca de las 22:20, lo cual no pereció molestar a los fans que abandonaron el lugar con rostros llenos de emoción, de energía y un show que difícilmente olvidarían.

No obstante, la emotividad y emoción no terminaron en el Plaza, ya que Chad Grey Compartió un emotivo mensaje a través de su cuenta oficial de Instagram (Chadness) y en el Facebook oficial de Hellyeah que dice:

Primero que nada permítanme decir: ¡la Ciudad de México es increíble! ¡Muchas gracias! Quedamos sorprendidos. Es increíble la manera en que el heavy metal es parte de la cultura aquí. Es inspirador. Este es sólo un hombre de entre 100 o 150 que estuvieron esperando afuera por nosotros para que les firmáramos unos autógrafos, cuando regularmente hacemos cerca de 40 minutos de vuelta al hotel después del show. Tengan en mente que debíamos recoger todo, ‘enfriarnos’, comer algo, platicar un poco con gente fenomenal, por lo que tardamos aproximadamente casí 3 hrs. de vuelta al hotel y ellos, seguían aquí, se quedaron y esperaron. Lealtad, no sólo hacia Hellyeah, sino al heavy metal como medio de entendimiento… Nosotros creemos y lo protegeremos. Y con todo eso dicho…Me iré a la cama. Qué largo e increíble día. ¡Sean increíbles ‘HELLIONS’ ALREDEDOR DEL MUNDO!”

El artista detrás del “retrato de Dimebag” se llama Omar Jiménez Torres (Omar Simmon’s), y así, de esta manera, podemos estar seguros que Hellyeah volverá México, más allá del show, porque aquí el público y sus fanáticos los hicieron sentir como en casa, un miembro más de la familia metalera mexicana.

DJ Shadow – Plaza Condesa

Foto: Óscar Villanueva Dorantes (OVD) / Cortesía

Tercera vez en México, una vez más fuera del circuito de festivales, en un foro que permite la interacción y percibir el ánimo del público con cada movimiento de las manos sobre los potenciómetros, DJ Shadow regresó a la ciudad con 20 años de giras constantes desde el lanzamiento de su debut ‘Endtroducing….’, un viaje largo que decidió abordar en el Plaza Condesa la noche del viernes sin miedo, con todas las referencias y el potencial visual que nos recuerda la importancia de los DJs como integradores del pasado, el presente y el futuro en una sola mezcla.

Noche de lluvia, noche de tráfico, noche de viernes imposible en la Ciudad de México que se convierte en una cápsula de elementos orgánicos y electrónicos al estilo de DJ Shadow, mezclando tanto en sonidos como en visuales la calidez y la frialdad de la música electrónica. Nos llevó lejos de quella esfera luminiscente y nos involucró con una serie de paisajes, escenas de terapia verde y naturaleza floreciendo ante nuestros ojos al ritmo de su música, los tonos adecuados que inmediatamente nos arrojaban a la dualidad de la música electrónica con aspectos técnicos que saltaban en la pantalla en el momento adecuado y preciso. “Música para alimentar la mente”, más claro no podía ser el comentario de DJ Shadow.

Josh Davis llegó con el ánimo de platicar largamente con la audiencia, desde el principio reveló que mostraría su trabajo original, si, el que está basado en muchos sampleos pero propio, que tocaría canciones que no había mostrado en más de 15 años y otras tantas que ni siquiera ha mostrado en público. En otro momento DJ Shadow explicó la sensación de salir del circuito de festivales para encontrarse en un foro cerrado y la manera en que fue evolucionando al vivir de la música durante tanto tiempo, era evidente su ánimo retrospectivo, inmediatamente nos hizo pensar en la larga pausa que realizó entre ‘The Less You Know, the Better’ (2011) y ‘The Mountain Will Fall’ (2016), discos que no fueron recibidos con aplausos por la crítica.

Solo cinco discos en su historia, dos de ellos extremadamente influyentes en lo que percibimos en la música en la actualidad, sus experimentos con sampleos entre el funk, hip-hop, jazz, psicodélica, R&B, soundtracks y soul ahora definen tendencias, así lo demostró durante su presentación en el Plaza Condesa, fluyó entre géneros, estilos y scratcheos para meternos en una burbuja temporal que nos hizo olvidar la tormenta tropical que convertía la ciudad en un caos aguado.

Escuchando su set en vivo nos sentimos transportados a cierta edad, los días de la universidad, los formadores de b-boys y ropa deportiva al estilo de los 70, fue una gran rebanada de pastel nostálgico de hip-hop deliciosamente mezclado por una leyenda, con creaciones que demuestran su preferencia por las percusiones prominentes y atmósferas humeantes, con ranuras lujosamente lánguidas que serpentean a través de la mezcla.

Foto: Óscar Villanueva Dorantes (OVD) / Cortesía

DJ Shadow reconstruyéndose en vivo con una red ampliada a través del sonido, mirando hacia atrás por breves momentos con ‘Midnight in a Perfect World’ y ‘Six Days’, pero renovado a través de ‘Nobody Speak’, la colaboración de Run the Jewels que hizo bailar a todo el público. En general fue una instantánea maravillosa de un talento supremo que merece más respeto que el obtenido en los últimos años.

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