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‘Play’: Dave Grohl y su búsqueda por la autorrealización

Hemos hablado bastante de Dave Grohl en los últimos años, desde aquella fatídica caída que le rompió la pierna y le dislocó el tobillo durante un concierto en Suecia y su sorpresivo regreso al escenario para retomar la tocada. Desde entonces, Grohl ha estado en todas partes haciendo de todo: tocó en los Oscares, fue presentador del show de Jimmy Kimmel caracterizando a David Letterman, tocó en el show de los Muppets, trajo de vuelta el festival Cal Jam, ha estado en portadas de revistas, programas de radio, la realidad es que a Foo Fighters sólo le falta un medio tiempo del Super Bowl para apoderarse de todos los medios masivos… Vivimos en la Grohlmania, de la que muchos ya están cansados.

Sus detractores podrán encontrarle un sinfín de defectos como que la mayoría de la música de Foo Fighters se parece, Grohl sólo grita en vivo, Grohl hace “rock para papás”… pero si algo sabe hacer Dave Grohl y hay que reconocerle es que sabe vender su buena imagen, desdibujando la idea del rockstar para convertirse en un sujeto más, empatizando a un nivel profundo con sus fanáticos.

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Desde el uso de su letra escrita para la mayoría de los gráficos de Foo Fighters hasta su cercanía con los fanáticos son elementos que lo vuelven popular, en esta necesidad de “chicos buenos” dentro de la música, más cercano al artista juvenil como Ed Sheeran y un tanto alejado del engreído tradicional como los hermanos Gallagher o Kanye West.

La vigencia de Dave se debe a esa eterna búsqueda de reinventarse, explorando campos desconocidos y si ya los ha descubierto, pretender que los desconoce. Es así como nace la idea de un mini-documental que toma por nombre ‘Play’ en yuxtaposición a una canción instrumental de 23 minutos de duración. En él, Grohl habla sobre la evolución del artista, la cual nunca termina, y su admiración por los niños que se enfrentan a diario a algo nuevo a través de la dedicación y, sobre todo, del aprendizaje en el error.

En cuanto a la pista, “Play” cuenta con una versión en YouTube cuya edición permite ver a Dave Grohl tocando todos los instrumentos que la conforman a la vez. De voz de Grohl se sabe que tocó cada instrumento sin cortes durante los 23 minutos guiándose únicamente con la melodía en su cabeza, ya que él no sabe leer música; equivocarse le costaba repetir toda la secuencia completa. Si es poco impresionante para los incrédulos, en la página web existe una versión interactiva en la que se pueden ver las siete pistas que grabó Grohl (batería, bajo, guitarra 1, 2 y 3, percusiones y teclado) sin cortes, con la posibilidad de escucharlas aisladas o con todo el acompañamiento.

En el trabajo audiovisual también están involucrados Mark Monroe (quien colaboró con Grohl en sus documentales Sound City y Sonic Highways), el ingeniero Darrell Thorp (responsable del último material de Foo Fighters, Concrete and Gold) y el fotógrafo Brandon Trost (que si seguimos hablando del ambiente musical mezclado con el cinematográfico, colaboró con Rob Zombie en Halloween 2 y The Lords of Salem).

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Play será del agrado de muchos, del odio de otros tantos, pero al final ahí está el experimento. Dave no está en búsqueda de crear la canción más larga de la historia o al menos de la actualidad, tal vez tenga más mérito el primer disco de Foo Fighters (1995) el que compuso e interpretó totalmente solo, o que sus otros documentales como Sonic Highways tengan más valor musical que estos ocho minutos que presenta, o puede que esta canción instrumental tenga un sonido similar a todo su trabajo; Dave está en búsqueda de la autorrealización aún a sus casi 50 años, algo que le ganará un par de reflectores más por un largo tiempo.

El documental termina con la frase “Al final del día el premio, como el de cualquier niño, es tocar (música)” demostrando que existe pasión y amor en lo que hace, mismo que invita a las nuevas generaciones a hacerlo dándole merito a su esfuerzo y dedicación, en un mundo donde muchos ya han dado por muerto al rock n’ roll.

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