hi

Interpol – Las luces se volvieron a encender

Fotografías: César Vicuña, cortesía OCESA

 

“Turn on the bright lights. Enciende las luces brillantes”… y fue lo que pasó. El Pepsi Center fue el escenario de un juego de luces externas e interiores de un ser humano que no paraba de gritar, cantar y hasta de llorar. Sin visuales que acompañaran sus canciones, Interpol se paró sobre el escenario rindiendo homenaje a su álbum debut y a un sinfín de tonos oscuros que justifican las historias de sus canciones.

Mujeres, Nueva York, citas, planes fallidos. Contextos que se acomodaron perfectamente la noche del 18 de octubre ante un público que apenas recupera la fuerza tras los siniestros ocurridos justo hace un mes.

La noche era cálida y el público digno de admirar dado que entre los ríos de gente se escuchaba lo que había sucedido una noche anterior. Si, muchos se dieron cita nuevamente esperando quizá una nueva sorpresa o simplemente por el amor a la música.

Pumarosa fue el proyecto londinense encargado de abrir la cita con la delicadeza y la elegancia. Solo faltaba el champagne. ‘Honey’ y ‘Priestess’ fueron dignas canciones para ganarse la confianza del público sin que exigieran ya la salida de Interpol pues el terreno aún no estaba repleto de asistentes.

Ya una vez instalados los minutos previos es como se pudo sentir el nervio y la emoción que se justificaban en pequeños bailes mientras sonaba música de fondo y cierto palpitar de muchos corazones y si, también los gritos de mujeres que exhortaban su amor por Paul Banks. Locura.

 

 

‘Untitled’ fue la apertura de un ejercicio de sincronización sonora que se vuelve la transición de una banda ordinaria a una atemporal, que no se distingue por su vigencia en las grabaciones sino en la fuerza que adquieren los discos a través del tiempo. ‘PDA’, ‘Say Hello to the Angels’ y ‘Roland’ son la viva voz de la adolescencia y del 2002; fue esta noche que el tiempo dejó de existir para revivir nuestros saltos y aplausos como si fuésemos eso, adolescentes y eternos. Y es que 15 años ya han pasado pero no la nostalgia, el miedo y las relaciones fortuitas.

Quizá eso justifique la intensidad con la que el público cantó ‘The New”, ‘Leif Erikson’ y ‘Specialist’, canciones con las que la banda se fue a descansar y dejar en modo reflexivo a su conglomerado.

La potente ‘Not Even Jail’ significó el regreso de la banda y el aplauso, así como el de múltiples vasos de cerveza sobre nuestros rostros que solo reflejaban alegría. Paul Banks nos entregó confianza y amor como un mexicano más, haciendo uso perfecto del español pues cabe recordar que gran parte de su adolescencia tuvo residencia en la Ciudad de México.

 

 

 

Justo merecíamos una cura en nuestras heridas, por los sismos, por la pausa de la música y por el tiempo que corre tan deprisa sin saber cuándo será que Interpol regrese de nuevo. Justo merecíamos ‘Slow Hands’ y ‘Evil’ y no, no nos defraudaron. Dichas canciones dieron fin a una noche en la que de nuevo brilló la importancia del disco eterno, de las historias entrelazadas y el poder del tiempo.

 

Banks regresará en noviembre junto a Robert Diggs para el Corona Capital. Banks seguirá esta semana en Monterrey y Guadalajara. Interpol nos provoca admiración,  difícilmente las nuevas generaciones lo pueden olvidar. Solo quedará en nuestras manos la oportunidad de privilegiar y rescatar el significado de escuchar un disco completo para tener noches como ésta.

-->