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Patti Smith, la lluvia y la Hecatombe

Cuál ritual ancestral, una mujer ofrece en sacrificio sus versos para saciar la sed de los dioses caprichosos

Cuando has conocido la felicidad y esta toma forma y sentido como signo lingüístico en tu cabeza, esta podría parecerse un poco a las calles de Querétaro que, además de guardar en las hendiduras de sus antiguas puertas y en las grietas de sus paredes el peso de una gran historia como la de México, encima se da el lujo de brillar a través de su cultura. Un airecillo intelectual resuena en las campanas de las iglesias sin ensordecer con el ruido de la pretensión, y las noches brillan como en ningún otro lugar; y llueve, llueve mucho cuando llueve, llueve hasta que en las calles no se logran ver las banquetas ni los pies, llueve hasta que el agua se haya asegurado de haber arrasado y cubierto todo lo innecesario. La felicidad flota en el aire en Hay Festival.

En este contexto de placeres intelectuales y humedades, tuvo lugar un evento singular cuyos protagonistas son unos viejos conocidos que gustan de hablar de punk, sangre, poesía, amor y revolución, me refiero a Patti Smith y a su público mexicano. Y es que la madre del punk de vez en cuando se encuentra con su hada musa de la creatividad encerrada en esta muralla de montañas.

Hay una historia de amor entre México y la también poetisa en la que ella le dedica poemas de amor a sus amigos, a sus cafés, a sus artistas y clama fuerte por que la sangre vertida por la violencia en las venas de sus sierras y calles deje por fin de correr. Pocos autores han descubierto, como ella, que México no solo honra a sus muertos sino también a la sangre que parece no para de fluir nunca.

Un viernes siete de septiembre fue el elegido por alguien para que en medio de toda esa lluvia, Patti Smith declamara Hecatomb (Hecatombe), ese poema escrito en honor a su desconocido pero entrañable amigo Roberto Bolaño, quien habla precisamente de esa pasión demencial por la sangre y la muerte. Bolaño lo describió en ‘2666’ donde la búsqueda de sus personajes se ve siempre enmarcado por las muertas de Santa Teresa. Patti Smith lo entendió y adoptó como un como un mensaje propio, y así escribió Hecatomb que fue leído primeramente en español por su amiga Alma Guillermoprieto y posteriormente en inglés en su propia voz.

Algunos detalles itinerantes trataban de opacar el recital, comenzando por la incomodidad y enojo que provocó en algunos la inmensa lluvia. El notable descontrol ante la situación por parte de los organizadores de Hay Festival. La injusticia de utilizar un espacio público para acorralar en un muy pequeño corralito a todos aquellos curiosos ávidos de escuchar poesía. Y los no tan curiosos sino más bien escandalosos que aún no logran distinguir entre un recital y un partido de fútbol, ellos, quienes no guardaban silencio ante la musicalidad de las palabras, lo encontraron en un agresivo “¡Silencio, estoy tratando de leer un poema!” Por parte de la también escritora y periodista Alma Guillermoprieto. Luces incandescentes que volvían ilegibles las letras en las hojas de papel y un nada discreto regaño de Patti Smith fueron suficientes para hallar la paz necesaria, como la madre que clama al orden a la hora de comer. La lluvia arremetía con más fuerza, como un testigo, como un acompañamiento musical, nunca como un invasor.

Resistimos. ¿Cuándo una lluvia fue capaz de detener al río?

Decenas de personas afuera del corralito con sombrillas bajo los árboles son el otro poema que se entona a las ya casi 23:00 horas de ese viernes de septiembre en el Jardín Guerrero de la Ciudad de Querétaro. Una fotografía que ya mora pacífica en el cofre de los bellos e inolvidables recuerdos.

Pero no todo es esa pose lúgubre que algunos pretenden mantener cuando escuchan un recital. Patti sabe muy bien que la poesía al igual que la música ante todo es revolución. Así que junto a Lenny Kaye comienza a entonar alternativamente poemas y canciones que adquieren otro significado cada vez que pisan un nuevo escenario. Así comienza con Wing e inmediatamente continua con los versos de Red Song, inspirados en su última visita a nuestro rojo país. Luego vino Ghost Dance, que fue el antecedente perfecto para dar paso a Hecatombe.

 

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Fragmento de #Red, poema que #PattiSmith escribió en su pasada visita a México. #HayFestival

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You spoke of a spiritual hecatomb
The sacrifice of one hundred oxen

Offered to the Oracle
The god of truth
Poetry and music”

Hablaste de una hecatombe espiritual
El sacrificio de cien bueyes
En ofrenda al oráculo
El dios de la verdad
La poesía y la música”

Silencio en la sala. La bruja ha recitado

Imagine, Dancing Barefoot, People Have the Power y Because the Night son una y otra vez el discurso retórico de una poeta interesada en resonar conscientemente en una sociedad inconsciente.

Una vez concluido el carnaval de sensaciones, al siguiente día fue necesario el encausamiento de ideas y fue que, en una discreta conversación con Diego Rabasa, editor de Sexto Piso, a quien bautizó como un ser de sensibilidad incomparable, Patti nos dejó ver algo de su pensamiento actual sobre las problemáticas que azotan a un país como México. Hablo de derribar muros imaginarios de tiranía, habló de adoptar a todos los niños como nuestros, en un sentido comunitario que nos hace responsables a todos del cuidado y educación de esos pequeños seres herederos de nuestros hábitos actuales. Habló de la tiranía y sus injusticias, de la ruptura de las familias fronterizas y lo mucho que le quebranta el corazón tener representantes como Donald Trump.

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Como pionera del punk, comentó que, para ella el arte no tiene un género y es por ello que no se considera víctima de un sistema patriarcal, ella, dijo, simplemente hizo lo que quiso cuando pudo hacerlo. Habló de la importancia de la contemplación y la curiosidad cuando la creatividad se encuentra ausente y sobre la imperiosa necesidad del artista de crear. Es necesario mantenerse activo cuando se es artista, dijo.

Como pieza final, ante la pregunta de una mujer del público quien la cuestionó sobre cuál sería el elemento determinante para mantener una actitud combativa y no desistir a los ideales en momentos difíciles, ella respondió simplemente que el amor es la única herramienta capaz de salvarnos en cualquier momento.

Patti Smith es esa señora incapaz de sentarse, pues carga sobre su espalda la enorme responsabilidad de ser una de las pocas entrenadoras de la revolución que sobreviven en este mundo que se esmera cada vez más en perseguir objetivos plásticos, a la que solo nos resta agradecerle sus enormes ánimos de resistencia.

Confirman a Patti Smith en Hay Festival 2018

El Hay Festival 2018 llega por tercer año consecutivo a Querétaro, del 6 al 9 de septiembre. 

La sacerdotisa del punk, sobre los hombres a los que ha amado

En la década de 1970, rompió las reglas del rock’n’roll… luego abandonó la vida de giras por la maternidad.

En la víspera de su regreso a la gira por el Reino Unido, Patti Smith le cuenta a Chrissy Iley, del Times, cómo hizo su mejor trabajo lejos del centro de atención.

Voy a conocer a Patti Smith en un café en el centro de Nueva York. Ella me ha mandado un mensaje de texto para decirme que está sentada atrás, así que me dirijo directamente a la mujer con gafas de John Lennon, con cabello largo y enmarañado. La camarera dice, “Oh, estás con ella”, y asiente con una mirada de despreocupado respeto. Es el local de Smith, ella está aquí todos los días. Siento que ya la conozco un poco. Hemos tenido un intercambio de correos electrónicos y llamadas para configurar esta entrevista. Ella terminó como mi asesora de migraña, muy enriquecedora. No es lo que esperaba. No la mujer con cuya imagen crecí.

Cuando estaba en la escuela, un amigo me introdujo su álbum debut de 1975, Horses, y me dijo: “Te encantará esto. Es Sylvia Plath cantante, pero mucho más cool”. De hecho, lo era. Una poeta prepunk cuya canción más exitosa, Because the Night, lanzada en 1978, co-escribió con Bruce Springsteen.

El álbum Horses fue todo acerca del look. La portada hecha por el fotógrafo Robert Mapplethorpe, compañero de habitación y amante de Smith en la década de 1970, retrataba a una criatura andrógina elegante con una camisa blanca, una corbata de cinta y un blazer de niño colgado de un hombro. Blanco y negro. Una imagen tan poderosa. Ella era, sin embargo, tímida y vulnerable. Nunca había tenido la intención de ser una cantante de rock’n’roll — vino a Nueva York como poeta — así que no fue un sacrificio para ella renunciar a su gira para casarse con el guitarrista Fred “Sonic” Smith en 1980, vivir en los suburbios de Detroit y ser una esposa y madre de sus dos hijos.

Cuando Fred murió de insuficiencia cardíaca a los 45 años en 1994, se vio obligada a volver a hacer álbumes y giras. Pero nunca había dejado de escribir. Ella ya había estado trabajando en Just Kids, un memoria bestseller de su vida con Mapplethorpe, publicada en 2010. En ese libro, vemos que es compleja, una buena chica haciendo cosas malas o una chica mala haciendo cosas buenas.

La noche antes de que nos encontráramos, organizó una premier en el Festival de Cine de Tribeca para el documental Horses, que salió en Apple Music la semana pasada. Realizó un corto set junto con Bruce Springsteen y Michael Stipe. Lo que fue una improvisación casual para Smith, de 71 años, se convirtió en el boleto del festival. Su gira por el Reino Unido comienza el sábado en el Brighton Dome.

Hoy está usando una camisa de franela de tartán rojo y una camiseta con la que ha dormido, que le regalaron los Electric Lady Studios, donde grabó Horses, y donde pronto terminaremos porque el café es demasiado ruidoso. Hubiéramos ido a su casa, pero, explica, su hija, Jesse, que dirige una organización que lucha contra el cambio climático, está envuelta en reuniones allí.

Ella sonríe cuando menciono el estreno de Horses. “Fue una noche maravillosa”. En ese momento, su hijo, Jackson — el guitarrista de la banda, ahora de regreso en Detroit — llama. Ellos conversan cálidamente. Luego, Jesse llega al café para llevarles a ella y a sus colegas algo para llevar. Todos caminamos hacia los estudios. Jesse se eleva sobre nosotros. “Solía ​​ser alta”, dice Smith, “hasta que tuve hijos. Mi hijo mide seis pies con cuatro pulgadas”.

Smith ha agregado un blazer de Ann Demeulemeester a su conjunto. Cuando estaba en la ruina, Demeulemeester le envió una maleta llena de prendas de la pasarela. Smith se da cuenta de que llevo puesta una de las camisas de ojal de la diseñadora. “Tengo la misma”, dice con entusiasmo, “y se hicieron muy pocas”.

Una vez dentro de Electric Lady Studios, construido por Jimi Hendrix, ella me lleva al estudio donde se grabó Horses. Subimos a un lugar tranquilo con un sofá de terciopelo y un piso tapizado. En esos días previos a Instagram, las cosas eran diferentes. “Las cosas cambian a medida que envejeces”. Cuando era más joven, era extremadamente fotogénica y me fascinaba tomarme fotos. En estos días, no estoy tan fascinada con mi propia imagen, pero me gusta conectarme con la gente. En Instagram, no tomo muchas fotos de mí misma, pero tomo fotos del mundo. Nunca antes había apreciado el teléfono, pero ahora lo encuentro muy útil. Puedes escribir sobre un café en Eslovaquia o tu poeta favorito“.

Smith creció como testigo de Jehová. Su madre la animaba a leer la Biblia todos los días. Ella lo encontró como una herramienta creativa, y la religión aparece a lo largo de su trabajo. Comienza la Gloria seminal: “Jesus died for somebody’s sins but not mine.”

“Cuando era una niña sentí un parentesco con el catolicismo”, me dice. “Fue casi completamente estético. Éramos una familia pobre y encontré objetos de catolicismo que mis amigos tenían — como rosarios, imágenes sagradas — fascinantes. Pero no me atraía el dogma de la iglesia. Mi madre me enseñó acerca de Dios cuando tenía tres años. Fui una lectora precoz para cuando tuve tres años. No una niña genio ni nada, pero fui a la escuela bíblica temprano en la vida. Fue muy espartano. Estaba fascinada con la diferencia entre nuestra sala de reuniones de los Testigos de Jehová, que no tenía adornos, y luego ir con un amigo a misa, que era como estar dentro de un joyero. Y parecía mágico hasta que una monja me golpeó en el trasero por no sentarme en los momentos adecuados. ¿Te imaginas a Jesús haciendo eso? Jesús fue un maestro notable. He leído la Biblia toda mi vida y todavía la leo un poco porque mi hermana [Linda] es una testigo de Jehová. Ella lee las Escrituras todos los días, y tenemos un buen ritmo de tener estudios bíblicos juntas. Es una hermosa manera de conectar entre nosotras”.

Smith creció principalmente en Pitman, Nueva Jersey, la mayor de cuatro hijos. Su madre era una cantante de jazz que dejó de cantar para criar a la familia y trabajar como camarera. Su padre, un antiguo bailarín de tap, trabajaba en una fábrica. Ella es cercana a Linda, pero menos cercana a su otra hermana, Kimberly, 12 años menor que ella. La canción Kimberly, en Horses, fue escrita para ella. “Ella ha tenido muchas dificultades en su vida. Hago lo mejor que puedo por ella”, dice Smith. “Las personas evolucionan de diferentes maneras”.

Era muy cerca a su hermano, Todd, quien murió repentinamente un mes después de que su esposo lo hizo. “Todd tenía una válvula cardíaca defectuosa, que, si lo hubiera sabido, una pieza de plástico de 39 centavos podría haberla detenido”. Fue un golpe terrible. Mi hermano estaba tan animado, tan enérgico, tan amoroso. Un gran hombre. Un doble golpe, porque después de la muerte de Fred habíamos decidido que mi hermano vendría a vivir conmigo y me ayudaría a criar a mi hijo e hija. Sentimos que esa sería una transición positiva y buena porque mis hijos lo amaban, pero luego murió. Él no tenía síntomas. Acaba de suceder. Nos llevó mucho tiempo reconciliarnos “.

En 1989, había perdido a Mapplethorpe por SIDA. Más tarde, su pianista murió por el mismo problema de válvula cardíaca que su hermano. “No podía imaginarme algo peor que perder a Robert, pero todo mi mundo era aflicción. Me estaba recuperando emocionalmente cuando Fred murió”.

Ella tomó su matrimonio muy en serio. En ese momento, las feministas se quejaban de haber cambiado la vida del rock’n’roll para ser una esposa y una madre, lo que implicaba que era una gran traición.

“Cuando era joven, fui entrevistada por la revista Ms. Vinieron a mi departamento y yo estaba lavando la ropa de mi novio. Era un músico de gira y el periodista lo encontró tan desagradable, pero yo dije que él pagaba por nuestro departamento y que a mi me gustaba lavar la ropa. Ella lo encontró tan anti-feminista, sacó la historia. Pero si quiero tratar a mi esposo como un rey, lo trataré como un rey. No quiero ser definida por nada. No quiero que me definan como una sacerdotisa punk. El salvaje mustang de roca —como sea que me llamaban. Hice mi mejor trabajo cuando estaba casada y fuera del centro de atención. Y la gente lo encontró tan vil. Hacían artículos sobre mí que me representaban volando por el aire con ubres. Me convertí en una vaca doméstica, pero florecí. He estado escribiendo poesía e historias desde que tenía 12 años. Siempre me he considerado una escritora”.

Ella vino a Nueva York para ser poeta y conoció a Mapplethorpe mientras vivía en las calles y trabajaba en Scribern’s Book Store en la Quinta Avenida. “Empecé a escribir poesía y, gracias a mi energía, sin planificarla, comencé a fusionar el rock y la poesía orgánicamente”, explica. “Nunca esperé hacer un disco. Nunca esperé hacer una gira. Pensé que volvería y trabajaría en la librería, pero siempre quise ver el mundo y nunca tuve dinero, así que estaba encantada. Fuimos a Londres, París y Finlandia. Todavía pensaba que volvería a la librería, pero luego me ofrecieron otro disco. Sentí que, en el transcurso de cuatro álbumes, dije todo lo que tenía que decir. Hubieron todas estas entrevistas y estaciones de radio. No sentía que estaba evolucionando como ser humano. No sentía que mi escritura estaba evolucionando. Sentía que estaba pasando una gran cantidad de tiempo con estas actividades extracurriculares, y debido al estrés, me estaba convirtiendo en una persona arrogante, o mejor dicho exigente. Me guardaba todas estas cosas, pero cuando conocí a Fred en Detroit mientras estábamos de gira — él había tenido éxito en la banda MC5 — y ahora tenía otra banda, Sonic’s Rendezvous Band… “

Ellos se enamoraron. “Supe que él era el indicado inmediatamente”, dice Smith. “No sé por qué, pero lo hice”. Sabía que me casaría con él, pero realmente no quería una relación a larga distancia. En ese momento, si yo estaba en Irlanda y él estaba en Detroit, costaría $300 hablar con él durante 20 minutos. Siempre estábamos separados y no quería separarme más de él. Era un chico de Detroit y le era leal a Detroit. ¿Qué quería hacer? No todo estaba basado en el amor, pero en el esquema de las cosas hay todas estas grandes bandas nuevas y pensé que el rock’n’roll estaría bien sin mí. No importaría si estaba allí o no”.

Mientras estuvo fuera del centro de atención en la década de 1980, escribió prolíficamente. “No publiqué nada”, dice ella, “pero aprendí a escribir”. Si no hubiera sido por esos años, no hubiera podido escribir Just Kids. También creo que me convertí en una mejor persona. Al principio no me preocupaba lo que estaba sucediendo en el mundo, solo quería ser una artista. Pero al casarme y tener hijos, aprendí cómo era ser ciudadana. Mi madre y mi padre lucharon y fueron muy trabajadores, y luego vi por mí misma lo difícil que es cuidar a una familia, hacer tres comidas al día y lavar y planchar”.

¿Ella vivía de las regalías? “Vivimos muy frugalmente. Tuve una canción exitosa, Because the Night, y un par de canciones moderadamente exitosas. Vivimos realmente simple. Cuando realmente necesitamos dinero en 1987, Clive Davis [el fundador de Arista Records] nos dio el dinero para hacer [su quinto álbum] Dream of Life“.

Como artista que vivía en Nueva York a fines de la década de 1960 y principios de la de 1970, había vivido solo con sus materiales de arte; sin teléfono, sin televisión. “Nunca tuve un televisor en los años setenta, pero Fred, un hombre de Michigan, tenía que tener su televisor. No nos privamos. Vivimos simplemente”.

¿Crecer como testigo de Jehová y acostumbrarse a una vida espartana la hace más complaciente con esto? “No, no creo que haya tenido nada que ver con eso. Estéticamente, siempre me gustaron las cosas que me gustaban, ya sea que las tuviera o no. Tuvimos muchos momentos difíciles cuando no había suficiente para comer y estaba muy enfermo. Tenía problemas de bronquios”.

Ella todavía tose mucho hoy. Ha renunciado a ciertos alimentos, como los tomates y las berenjenas, por razones de salud, y en el café come betabel asado, a pesar de que no le gusta. Ella dice que no está gravemente enferma, pero tiene que cuidarse sola. Cuando era una artista en pena, no le importaba. “Todos sufrieron. Van Gogh era pobre, William Blake era pobre. Su trabajo no fue recibido por nadie, así que me sentí lista para eso. No tenía que ver con la religión. Era una cierta cantidad de sacrificio, y la dificultad era cómo debía ser. Robert, por otro lado, no le encontró nada romántico a la pobreza. Él quería ganar dinero y era muy ambicioso. Robert no tenía la constitución para tener un trabajo estable y ser creativo. Le drenó mucho, pero tenía una constitución muy fuerte. No fue un sacrificio para mí trabajar en una librería“.

Estaba feliz de ser la que trabaja, la práctica, de Mapplethorpe. Se reconocieron como almas gemelas. Inmediatamente encontraron empatía y un vínculo que nunca habían conocido, pero ¿era tan apasionado como conmovedor? Una pausa.

“Nos conocimos cuando teníamos 20. Los dos estábamos muy informados. Robert no tenía tanta experiencia. Tuvimos una hermosa relación física. Estábamos muy centrados en el trabajo. No teníamos dinero para ir a ninguna parte. Caminábamos hasta Washington Square Park. Nos entreteníamos. Llevábamos una vida simple. No teníamos teléfono, TV, ni radio. Tuvimos un tocadiscos. Le cantaba pequeñas canciones o le escribía pequeños poemas. Hacíamos el amor y él se levantaba y dibujaba. Amé nuestra vida. Cuando teníamos 23 años, nos mudamos al Hotel Chelsea, pero a los 24 había pasado por su… No sé cómo llamarlo… autoevolución”.

Con esto, ella quiere decir que había descubierto que se identificaba como un hombre homosexual. Podría ser fácil ahora decir que Mapplethorpe, que se hizo famoso por su hermoso y torturado arte homoerótico, era homosexual, “pero en aquel entonces, cuando crecí en la década de 1950 y principios de los 60, la gente ocultaba su homosexualidad porque sus familias institucionalizarían sus hijos, especialmente los hijos, por lo que los únicos homosexuales que conoció fueron drag queens o personas muy afectadas. Esa fue mi única ventana. Y la suya.”

¿Ella piensa que él no tenía idea? “No lo hizo y luego lo hizo”. Y cuando lo hizo, estoy segura de que sintió esta naturaleza floreciendo dentro de él. No olvides que provenía de una estricta familia católica. Él fue preparado para estar en el ejército o ser sacerdote, por lo que hubo mucha presión. Cuando vivimos juntos él derramó todas sus expectativas, pero al arrojarlos siguió derramando y encontró su verdadera naturaleza. Creo que estar juntos fue probablemente útil porque él podía ser él mismo, pero no tenía idea … Fue difícil para Robert dejar que nuestra relación se fuera. Robert derramó tantas lágrimas como yo. Tuve muchas dificultades para comprender y aceptar. Él siempre estuvo ahí para mí. En mi romanticismo pensé que tal vez era diferente, pero fue muy, muy cuidadoso en decirme constantemente que esto no tenía nada que ver conmigo porque no era una novia lo suficientemente buena “.

Debido a su apariencia andrógina, a menudo se acusaba a Smith de ser una lesbiana que había establecido una relación de conveniencia con Mapplethorpe. “Esto no era cierto, si algo era inconveniente”, dice ella. “Éramos dos personas que realmente se preocupaban por el otro y estaban destinadas a separarse, pero que realmente lloraron la separación. Nos quedamos juntos probablemente más de lo que deberíamos, no por conveniencia, sino porque era

doloroso para ir por caminos separados. Y cuando finalmente lo hicimos, fue solo por unas pocas cuadras “.

Debe haberse sentido torturado. ¿Ella piensa que todas esas piezas de S & M que hizo fueron su expresión de ser separado? “Nunca lo leí en eso. Robert no era una persona verbal. No tuvimos que hablar sobre el significado”.

Mapplethorpe sí encontró fama y fortuna. Su trabajo fue abierto. Su trabajo representó un tiempo de espíritu libre gay. Una celebración de salir de la oscuridad, y luego volvió la oscuridad con el inicio de la epidemia del SIDA. Se volvió aún más anacrónico cuando contrajo la enfermedad. No estoy seguro de que su trabajo hubiera florecido en este siglo.

“Robert me dijo al final de su vida en 1989 que estaba contento de haber tomado sus fotos cuando lo hizo porque ‘nunca podría tomarlas ahora’. Debido al clima, porque Robert se estaba muriendo de SIDA, muchos de sus amigos, muchos de sus modelos, muchas personas que sabíamos que habían muerto o estaban muriendo de SIDA y él era muy consciente de que no sería el clima para hacer estas fotografías, por lo que se sintió muy privilegiado y agradecido de que las tomara cuando lo hizo. “

Hay una pausa, una triste. Ella está mirando a la distancia, como lo hace a menudo. “Siempre siento que Robert está conmigo”, dice ella. “Escucho su voz. Lo siento. Cuando estaba trabajando en el libro, podía sentir su aliento y su impaciencia”.

El teléfono suena. Es Jesse. Smith le dice a su hija que la llamará y me dice que es una chica increíble. Y de repente ella está de vuelta en modo familiar.

“No tenía expectativas o conocimiento de lo que me esperaba, pero sabía que quería estar con Fred y Fred quería tener hijos, así que los teníamos. Nunca imaginé tener hijos. Yo quise ser un artista toda mi infancia, estaba tan enferma que nunca pensé que viviría mucho tiempo. Estuve tosiendo toda mi vida. No estaba en mi radar, pero estoy tan contenta de haberlo hecho porque amo a mis hijos. Son grandes personas y grandes amigos, y magnifican a su padre. Incluso tienen sus rasgos molestos, que veo y amo. Fred tardaba horas en elegir una corbata y mi hija también tarda horas en elegir algo que ponerse. Yo me pongo cualquier cosa. Lamento no vestirme para ti, llevo puesta la camisa en la que dormí. Quiero decir, estaba exhausta”.

Ella lleva un anillo de rubí rosa alrededor de su cuello. “Es un rubí indio”. Es un talismán. He sido viuda desde 1994, así que me compro bisutería de vez en cuando. Cuando termine un trabajo importante, compraré un regalo para mí. No es que me importe el dinero. Si tengo que vivir simplemente lo haré, pero, por otro lado, si alguien me reserva un hotel de cinco estrellas con sábanas italianas y porcelana de Francia, lo disfrutaré. Pero también, si no hace frío ni llueve, puedo dormir en la banca de un parque. Y así es como trabajo, puedo ir frente a 100 personas y hacer poesía o 100,000 y rock’n’roll. Cualquiera de los dos.”

Cuando venga a Brighton el sábado, será el último. Jackson estará con ella en el escenario. “Mis hijos ni siquiera sabían que actuaba, pero tenía que volver. Para empezar, vivíamos en zonas rurales de Detroit y no conduzco. No puedo manejar legalmente ya que tengo un problema neurológico en el que no puedo distinguir desde la izquierda”.

¿Estaba lista para volver al rock’n’roll? “Estaba lista para volver a familiarizarme con la gente. Realmente escribir Just Kids me ayudó. Es la cosa más exitosa que he hecho, lo cual me parece muy divertido. Robert siempre quiso tener éxito. A mí no me importaba. Yo quería ser genial. Hubiera preferido no tener éxito y ser pobre, pero ser excelente. Robert me pidió que escribiera el libro el día antes de morir y le prometí que lo haría”.

En el libro también revela que cuando tenía 19 años y vivía en el lavadero de la casa de sus padres en Jersey porque no había suficientes dormitorios, quedó embarazada y decidió tener el bebé y dar a su hijo en adopción.

“Sí, fue muy difícil. Pero tenía mi objetivo y estaba decidida. Todavía vivía en una situación de pobreza. El padre era más joven y más pobre que yo y quería que criaran al niño en un ambiente donde pudiera tener una buena educación“.

Tendría que dejar la facultad de bellas artes y un trabajo de fábrica de medio tiempo que tomó para mantenerse en la universidad. “A los 19 años fue la mejor decisión que podía hacer. Estaba en mi camino a ser una artista. Ni siquiera pude encontrar un trabajo en esta área. El niño siempre estuvo en mis pensamientos y dije una oración por el niño todos los días y continúo haciéndolo”.

Es como si tuviera que hacer que el sufrimiento valga la pena. Después de haber dejado a su hijo, tenía que ser una gran artista, y cuando se trata de la oración, todavía es una gran parte de su vida.

“La forma en que oramos es casi como decir gracias. Si tenemos una pequeña cena con la gente, Jesse podría decir: “¿Dirás una oración?” Y yo diré: “Por supuesto.” Como un testigo de Jehová, no vamos a la iglesia [servicios], pero Jesse y yo solemos ir a las iglesias a encender velas para nuestros seres queridos. Nos sentamos y contemplamos. Lo bello de las iglesias es que estas son cosas donde la gente se desnuda. Puede haber oraciones de gratitud o tristeza, de perdón o de enfermedad, pero vibran con la energía de las personas en oración. A menudo me siento allí y pienso”.

Hablamos sobre política y el estado de América. Resulta que Smith tiene “exactamente la misma edad que Donald Trump”. Mi generación tenía tantos sueños y esperanzas, cosas que queríamos hacer… Donald Trump y yo estábamos viviendo en Nueva York y lo conocí en una cena cuando tenía alrededor de 30 años. Era una de las personas más horrendas que jamás había conocido. Alcista, engreído, lleno de sí mismo. Fui invitada como artista y él estuvo allí como inversor. Estaba desarrollando Trump Tower entonces. Él estaba allí con su entonces esposa Ivana. No me caía bien entonces y no me cae bien ahora. Al mismo tiempo, los jóvenes me han dado tanta esperanza“.

Smith siempre ha insistido en que prefiere tratar los problemas humanos en lugar de los problemas de las mujeres. En #MeToo, ella dice: “No tengo ninguna historia que ofrecer”. ¿Cree que las mujeres se han vuelto más vulnerables? “Estoy en un momento diferente de mi vida, así que no estoy preocupada por eso. Nunca he estado en terapia. No soy autoanalítica. Soy una persona basada en el trabajo. Mis problemas no eran cuestiones de género, eran cuestiones de control creativo, decisiones que acababan con la carrera, como hacer una canción llamada Rock N Roll Roll o tener el vello de las axilas en la portada del álbum Easter. No tenía idea de que era controversial. No me afeito las axilas Nunca pensé en ello. Se niegan a mostrarlo en muchos estados de América. En la portada de Horses querían limpiarme el pelo con aerógrafo porque estaba desordenado. Querían que me pusiera maquillaje y fue algo simple para mí. No lo quería y si hubieron repercusiones, no me importó”.

Ella no estaba haciendo esto como feminista, “sino como artista, como persona”. A las mujeres nunca se les ha entregado nada. Si era el derecho a votar, el derecho a tener abortos. Las mujeres tienen que luchar por todo. Sé que tenemos muchos movimientos feministas. Todos estos movimientos son necesarios para el cambio. Nunca he sido una persona para alinearse con ningún movimiento. Me encuentro confinada“.

Ella todavía es de voz suave, pero su pasión brilla a través. ¿Echa de menos no tener un hombre para hacer rey? “Sí. Aún lo extraño. Extraño a Robert. Extraño a Sam Shepard [el actor y dramaturgo, que murió el año pasado], un hombre que ha sido mi amigo toda mi vida. Tengo hombres amigos, los disfruto. Me gustan las amigas y me gustan mis hijos. Todos los hombres con los que he tenido relaciones más fuertes murieron, pero aún tengo una vida gratificante. Tengo mi banda, mis amigos, siempre juego con Brighton porque amo a Brighton. Estoy escribiendo otro libro, un libro hermano de Just Kids, que está más centrado en mí y no en Robert. Fred será el rey de este libro. La gente pregunta: “¿Fue Robert el amor de tu vida?” Era el artista de mi vida y Fred era el amor de mi vida. Todavía siento a los dos, pero los siento de manera diferente. Mi esposo en mi vida diaria porque era mi vida y mis hijos. Ni siquiera puedo ver los shows que miramos. Solíamos adorar ver el British Open juntos. Lo intenté, pero no puedo. Sólo me hace echarlo de menos. Siempre lo he mantenido con nosotros. Mis hijos y yo hablamos de él. Nos reímos, vamos juntos a su tumba”.

¿Ella piensa que va a morir?

“No, pero si vivo hasta los 90 años, todavía tengo una cierta cantidad de tiempo y mucho trabajo por hacer”.

¿Cómo no podría estarlo después de tantas muertes? ¿Ella piensa en la muerte misma?

“He leído varias filosofías sobre lo que sucede después de la muerte, pero estoy centrada en vivir el mayor tiempo posible para poder estar aquí para mis hijos y mis proyectos”.

Hemos pasado varias horas juntas y siento que es hora de irnos. Ella me señala en dirección a un taxi en la parte alta de la ciudad, pero luego me llama, preocupada de que sea un mal momento para tomar un taxi, y ¿estoy de nuevo a salvo? Todavía por ahí, todavía nerviosa, todavía desafiante, todavía afectuosa, todavía rockera y sin dejar de decir sus oraciones.

Traducción libre de Lilith T. Masso. Texto tomado de The Sunday Times.

Consulta el original

#SonicArsenal – Observen bien antes de viajar con malas compañías

 

“Cada hombre tiene dentro de sí un parásito que no está actuando en todo a su favor”. Él debía saber muy bien de que hablaba. Novelista beat y poeta, junkie, expatriado, homosexual, ruidoso tirador, inspiración del heavy metal, cabeza del punk-rock, líder de escena, extraño viejo y objeto del director Yony Leyser en el documental ‘William S. Burroughs: A Man Within’, que a 20 años de su regreso al plano aquel lugar dnde se aprende a vivir en silencio, es el mayor recuerdo de tres generaciones, aunque ya no parece vigente en la actualidad.

 

Pasemos un momento por alto el hecho de que la película ‘Kill Your Darlings’ (2013) intentó incoporarlo a la generación 00 y consideró más acertado incluir una canción de TV On The Radio a potenciar la experimentación del jazz en los escritores de la generación beat, olvidemos ese desliz sonoro por el tema central, el incidente que unió a diversos autores y propició que múltiples perspectivas fueran liberadas a lo largo de los años, excepto la de los protagonistas directos, que tras varios intentos no lograron que se publicara su versión a cuatro manos y posteriormente decidieron silenciarla como un trato entre caballeros. Nada saldría a la luz hasta que su personaje central muriera.

 

 

La visión de John Krokidas para ‘Kill Your Darlings’ parte de Allen Ginsberg, que cerró el círculo del asesinato cometido por su amigo Lucien Carr de diversas formas, primero a través de la dedicatoria de ‘Howl’, el poema donde las mejores mentes de una generación son destruidas por la locura, “hambrientas histéricas desnudas”. Posteriormente por medio de cuentos y hasta su biografía, donde describió coloridamente su relación con el rubio de ojos azules, hermoso, brillante, un fascinante personaje que también incendiaba la mente de sus otros amigos en “el círculo de libertinos”, William S. Burroughs y Jack Kerouac.

 

Beats, letras, homosexualidad, drogas, armas, punk, arte, muerte y por un fugaz instante de reflexión revelada, amor. Burroughs sin duda era un hombre de muchas capas, algunas de ellas impenetrables desde sus gestos secos o la distancia que impone ser un icono de la generación beat, tal vez por eso la película que parte de la novela ‘And the Hippos Were Boiled in Their Tanks’ (finalmente publicada en 2008) y ‘William S. Burroughs: A Man Within’ no son intensamente detalladas, son más bien un tributo, pero aún así es un tributo fascinante.

 

Mientras ‘Kill Your Darlings’ parte de una versión más cercana a los hechos reales, ‘And the Hippos Were Boiled in Their Tanks’ es un recuento de los hechos desde dos perspectivas que terminan uniéndose alrededor de una novela de misterio. Will Dennison (Burroughs) y Mike Ryko (Kerouac) le dan un giro al asesinato, no se centran en el incidente, pero nos llevan a través de diversas anécdotas a ese momento. Juntan hechos, los transforman y capturan escenas de comedia e instantes absurdos, logran una larga broma que se convierte en el estilo literario del que ya se impregnaban, desarrollan su voz con capítulos intercalados como un retrato de un segmento perdido de su generación, que en su hervor emergía como algo duro, honesto y sensacionalmente real.

Por su parte el documental, gracias a las grandiosas imágenes de archivo (muchas de ellas muestran su característica voz), nos encontramos con el viejo líder de varias genraciones, los amigos íntimos de Burroughs (al menos tan íntimos como el propio Burroughs lo permitía), con astutas animaciones de alambres se desarrolla cada tema, que de de una forma u otra se van encadenando para entender poco, un poquito, de su obra y su personalidad. Las entrevistas son primordiales, el director John Waters hace un gran trabajo colocando cada pieza del contexto e importancia de Burroughs en el mundo que lo rodeaba. Las conversaciones con Allen Ginsberg también son reveladoras, sus platicas son parte de la mitología beat, algo que podríamos llamar ‘Bill and Al Show’. Yo vería sin duda ese programa.

 

Si todavía recuerdan ese 2 de agosto de 1997 en que una de las voces de aquella generación que reunía drogas, ironías, pasión y desencanto en algún hotel de París, deben detenerse en ‘William S. Burroughs: A Man Within’, un documental que trata de abarcar todos sus encantos a punta de pistola, al menos es suficiente para que los que no lo conocen tanto descubran su conexión con iconos punk como Patti Smith e Iggy Pop, así como su influencia en Sonic Youth, Gus Van Sant y el concepto de heavy metal, además de su fascinación con las armas, las serpientes y el capítulo que desembocó en sus mejores obras, la muerte de Joan Vollmer, esposa de Burroughs que falleció después de un desafortunada combinación de armas, alcohol y William Tell en la Ciudad de México en 1951.

 

 

No crean que descubrirán detalles sobre sus libros o sus poemas, es sobre el hombre y como tal, vale la pena escuchar su ‘Oración de Acción de Gracias’ de 1986 o escucharlo interpretar con tanta peculiaridad la canción ‘Falling in Love Again’ de Marlene Dietrich en alemán.

 

 

‘A Man Within’ definitivamente está lleno de rayones que evocan y dibujan el esqueleto Burroughs y su visión de la humanidad. No sobra ninguna imagen o palabra, incluso quisieras más, pero es obvio que el director no quiere darte todo el interior, se trata de que lo sigas buscando en el exterior de la película.

Patti Smith

El rompimiento total del esquema misógino que definía al rock ’n roll. Sin pretensiones revolucionarias o contestatarias que buscaran la creación de un movimiento “liberador”, la aportación de Patti Smith irrumpiendo en el mercado de la música, específicamente en el rock ´n roll, es transformadora.

En medio de un panorama musical que continuaba proyectando a la mujer como un objeto de admiración estética o como un objeto portador de voz sobresaliente, Patti Smith se presenta en una portada fotografiada por Robert Mapplethorpe -quien, para los que no lo conozcan, es el fotógrafo mas provocador de nuestros tiempos- vestida de manera casual, como ella lo define, escandalizando a las buenas conciencias con una camisa masculina, corbata, y completamente desgarbada, contrastando brutalmente con las ideas aceptadas en el establishment de 1975 como Deborah Harry, Stevie Nicks, Donna Summer, Minnie Ripperton.

Sin necesidad de mayor desafío que el mentón ligeramente levantado, Patti Smith inicia desde esa portada y, tengo la teoría que desde el nombre, ‘Horses’, una autoflagelación poética cruda que a lo largo del álbum va a liberar de los cajones a los que había sido confinado el rol femenino, y de paso, en una asimilación de sonidos acordes con la fiereza de las letras y de la estética sin compromisos mas que el despertar los sentidos de forma estrepitosa del barbie doll world, metamorfosea la música para crear un sonido rudo, que favorece el efecto, el impacto, el escándalo, por sobre el cuidado estético que era en si una forma de alineación al status quo. Nace una nueva mujer, nace una nueva idea musical.

Patti Smith, en complicidad con John Cale y Mapplethorpe absorben los olores, los colores, la estética ruda y sin concesiones de un Nueva York decadente, apestoso, de una violencia estética derrumbada, que la mirada asaltada de la joven avecindada en New Jersey, hija de testigos de Jehovah, transforma en imágenes cotidianas que describe con una poesía igual de agresiva que el concreto de alcantarillas vaporosas del lower east side.

Mas cerca de ‘Midnight Cowboy’ que de ‘Breakfast at Tifanny’s’, Patti Smith es la vividora, la sobreviviente de las calles, de la disciplina castrante de la religión que convierte la ansiedad del encierro conceptual, de roles, en poemas estridentes envueltos en impactos sonoros perfectamente descuadrados, desafinados, que abren la puerta a una geometría musical desarticulada, desapegada del cuatro por cuatro convencional. Una autentica revolución.

“Jesus died for somebody’s sins but not mine” abre la puerta contestataria de esa revolución de groseros, “pelados”, despectivamente llamados punks por aquellos que sentían sus valores agredidos. Algo se estaba rompiendo y resultaba intolerable para muchos, los wasps, los trumps de entonces, los conservadores que habian visto como uno de los suyos había traicionado la presidencia de los Estados Unidos que en sus caras una mujer se atreviera a blasfemar, a desmaquillarse, a tirar el pedestal de virgen adorada que le tenia reservada la industria.

Era demasiado. Y entonces, en respuesta, le gritan a ella y a sus seguidores ¡punks!, “gamberros, vándalos”, insulto que es repetido despectivamente por la media invadida por unos domesticados Fleetwood Mac, James Taylor, Paul Simon, America y que comenzaba a vislumbrar el gran negocio que serian Barry White, Donna Summer, Gloria Gaynor.

Punks como un insulto descalificador que, en una gran revolución estética de inteligencia poética, la conexión colectiva que en un grupo de artistas, universitarios, intelectuales, músicos, logro el desparpajo natural que seria adoptado por una nueva generación contestataria, se convertiría en el nombre de un movimiento que redefiniría e influiría la música, seria el motor destructivo de la plástica estética boom boom de finales de los setentas y generaría una ola imparable de sucias virtudes cuya influencia sigue hasta el día de hoy.

Descubriendo a Patti Smith

Por: Jorge Concha / @mr_conch

La primera vez que escuché a Patti Smith fue con la canción ‘Because The Night’. En su momento no sabía quien era o como se llamaba, fue meses (o tal vez años) después que al escucharla pregunté de quién se trataba. Yo tendría como 10 años.

 

Mas datos recibiría con el pasar del tiempo, como piezas de rompecabezas… ‘Because The Night’ la escribió Patti con Bruce Springsteen, cuando a Bruce lo llegué a ubicar por el disco de ‘Born in the U.S.A.’,  ‘Dancing Barefoot’ sería otro descubrimiento cuando la escuché con U2. Todas estas pistas me hicieron buscar su música y escuchar sus álbumes.

 

Cuando escuché ‘Horses’, su album debut, desde el primer track fue una revelación, un simple circulo de acordes en piano y bajo acompañan una apacible voz de Patti, se iba incorporando guitarra y batería… van evolucionando y acelerando hasta llegar al coro y darme cuenta que ya había escuchado esa canción o se parecía mucho a una de The Doors.

 

El track es ‘Gloria’ y ahora por supuesto sé que la primera versión no fue de The Doors, sino escrita por Van Morrison para su grupo Them en 1964, el mismo Van Morrison la grabaría 10 años despues. The Doors la tocaban en vivo entre 1968 y 1970, pero fue la versión que aparece en el album ‘Alive She Cried’ de 1983 la que yo conocía. Entonces, escuchar la versión de Patti Smith, de 1976, y que la primera parte es composición propia me dejó muy sorprendido por la guitarra rudimentaria de Lenny Kaye y ese espíritu anarquico de Patti.

 

Patti Smith tiene 11 albums de estudio en su haber, pero el primero, ‘Horses’ es el que marcó la llegada de una poetisa al punk, dando vida al art punk o avant punk. Y de ahí surge la escena neoyorquina de la segunda mitad de los 70, grupos como New York Dolls, Television, Devo, Talking Heads, Ramones, Blondie.

 

‘Horses’ ha sido, en mas de una ocasión citado como el primer album punk rock significativo, considerado como pieza clave de este movimiento, y parteaguas entre el punk y new wave. Greg Simpson de Punknews.org llamó al álbum ‘Horses’ “una cruda aún poética rebanada de la escena del CBGB de una mujer que venció a los Ramones en el lanzamiento del primer disco punk”.

Hacer del lenguaje un ritual

Por: Karina Cabrera / @karipunk

Las leyendas cuentan que todo empezó en algún momento de 1976 cuando los Sex Pistols se proclamaron el anticristo, pero ese no es el punto de partida y mucho menos Londres es el epicentro del movimiento, solo es un momento dentro de un relato que ha tenido diferentes facetas y ha permanecido vigente hasta la actualidad.

El punk como género e incluso como revista, surgió a finales de la década de los 60, pero se forjó a principios de los años 70, con importantes conexiones de formación entre grupos de Nueva York, Detroit y Londres, sin embargo hay diferencias claras entre cada uno de esos movimientos, eso que en un principio llamaban de forma peyorativa punk, fue el estilo que provocó el enojo de Patti Smith durante una entrevista, por considerar las preguntas banales y desinteresadas en el fondo de la música.

“Yo tengo un trabajo más duro o más difícil que nadie en ese escenario. ¿Saben lo que hago? Conecto. Hago que la gente se levante. Busco al hombre que no se levanta y lo hago levantarse”, explica el vocalista de Stillwater, Jeff Bebe, al resto de la banda. Como todo lo que hay en la película ‘Almost Famous’, Cameron Crowe obtuvo la idea del recurrente discurso de Bruce Dickinson cuando habla de su labor al frente de Iron Maiden y que continuamente aparece en películas sobre heavy metal. Cierto, pero probablemente es escasa la idea, tal vez es necesario tomar las palabras de alguien más.

Rimbaud dijo que necesitaba un nuevo escenario y un nuevo sonido para crear poesía, prácticamente esa es la idea alrededor del libro ‘Please Kill Me: The Uncensored Oral History of Punk’, algunas ideas son directas, otras deambulan alrededor de los hechos y cada pérdida en la identidad de una generación, sin embargo pocos tienen tan claro como Patti Smith lo que significa ponerse al frente y tratar de revolucionar a una persona a través de sus oídos.

“La representación física de la actuación es más importante que lo que estás diciendo. La cualidad llega a través por supuesto, pero si tu cualidad de intelecto es elevada, y tu amor a la audiencia es evidente, y tienes una fuerte presencia física, puedes llegar lejos en cualquier cosa”, explicaba Patti Smith en el documental ‘Dream of Life’, sin embargo para conocer la intensidad de las actuaciones de la cantante en la década de los 70 prefiero recurrir a William Burroughs, quien al vivir a pocas cuadras del CBGB, se la encontraba constantemente en esos primeros años.

“Verás, Patti empezó como una poeta, entonces se convirtió en pintora, y de repente emergió como una verdadera estrella de rock. Lo que fue extraño, porque creo que ella no habría llegado muy lejos con su poesía o su escritura, solo a partir de cero. Pero de repente, ella es una estrella de rock. No hubo duda de eso”, describe aquel que pasaba largas horas platicando con Smith en la barra del CBGB, recordándole múltiples veces que era gay. Curioso recordatorio para alguien que fue abordada por Allen Gingsberg en una cafetería, le compró un panecillo y alivió su habre tras confundirla con un chico de facciones muy finas.

Patti Smith la que se volvió exitosa escribiendo poemas de rock and roll, al actuarlos, que no eran precisamente obras de genialidad, pero ciertamente eran una especie de poesía que crecía al interpretarla.

La cantante encontró la forma de hacernos reaccionar a sus palabras, por medio de la interpretación, así fue como yo la descubrí cuando al terminar una conferencia de prensa en la casa azul de Frida Kahlo tomó el micrófono para brindarnos una canción de forma planeadamente espontánea, acompañada de forma acústica por su inseparable Lenny Kaye en ‘People Have The Power’ y ‘Wing’ me hizo entender lo que yo había ignorado durante años: la conciencia poética, al hacer del lenguaje un ritual, no se queda estática en el papel.

‘Horses’, tres acordes con el poder de la palabra

En el punto más alto de su carrera en 1979, Patti Smith abandonó todo durante 16 años para formar una familia en Detroit. Cuando regresó en 1995, con un nuevo álbum y una gira después de la muerte de su esposo, el guitarrista Fred “Sonic” Smith, fue como si nunca se hubiera ido. Su fama permanecía intacta, aunque los aspectos que la habían hecho sobresalir 40 años antes con su debut ‘Horses’ habían evolucionado, ya no eran el producto del hambre y aquella urgencia por convertirse en una artista como narra en su libro ‘Éramos unos niños’.

Aunque en el penúltimo programa de los 12 especiales más un día de muertos será inevitable encontrarnos con la Patti Smith que con una estela de canas coronando su rostro nos sigue hablando desde diferentes escenarios en la actualidad, el próximo 10 de diciembre iremos hasta la corriente de conciencia, con la influencia de Bob Dylan, William Burroughs, la continua compañía del fotógrafo Robert Mapplethorpe, los habitantes del Hotel Chelsea, el fuego otorgado por Rimbaud y The Doors.

Nos encontraremos con su estilo literario/poético/musical que hace pensar en la transparencia, con Patti Smith contando historias y guardando cada vez más elementos en la caja de energía para lograr lanzar su primer material, aquel ‘Horses’ rodeado del punk que se gestó mucho antes de llegar a 1976, con el movimiento de Max’s Kansas City y la fundación del CBGB mostrando un Nueva York interesante sin las camisetas I <3.

Acompáñennos el próximo 10 de diciembre de 2015 de 10:00 a 20:00 horas en #PattiSmith101, prometemos análisis, una excelente selección musical, poesía y punk, obviamente con el inigualable estilo de Rock 101.

De muerte, gracia plena #yundíademuertos

La idea de la muerte como provocadora y última compañera resulta tan fascinante como la última noche del alma en la transición hacia la eternidad, incluso el breve instante que implica la muerte chiquita (la muerte pequeña que mencionaba Café Tacvba) nos atrae al mezclarse en una sola frase con el amor y el sexo.

No es necesario remontarse hasta el Réquiem de Mozart para encontrar lazos en común entre la música y la muerte. Ambas siempre han estado muy unidas desde el principio de la historia, el lazo se ha mantenido a través de The Cure, Joy Division, The xx e incluso géneros como el gótico y el metal viven y mueren alrededor de sus conceptos. Sin embargo no todas las interpretaciones resultan tan sombrías, se convierten en una crónica del más allá o funcionan como cábalas de ultratumba, en algunos casos se trata simplemente de poner una sonrisa musical a la fiesta de los difuntos, incluso son una celebración del tipo “y bailaré sobre tu tumba” o la belleza de los funerales de jazz, con la Segunda Línea agitando sus pañuelos detrás de la banda que realiza un desfile que nos recuerda tratar con respeto a la muerte y al mismo tiempo celebrar la vida.

La unión entre ambos planos es tan sublime como la música que ha inspirado, desde la curación de Patti Smith al perder a su esposo Fred “Sonic” Smith, su hermano biológico Todd y su hermano espiritual Robert Mapplethorpe en el disco ‘Gone Again’ (1996), la intensidad de las ‘Your Funeral… My Trial’ de Nick Cave and The Bad Seeds hasta el recorrido de ‘Dark Night Of The Soul’ de Danger Mouse y Sparklehorse, donde los 21 gramos – que dicen ocupa el alma en el cuerpo – encuentran diversos estados antes de llegar siquiera a la antesala del limbo.

Llegamos a la mitad de los 12 especiales, la división entre el 6 y 6 llamada #yundíademuertos, 10 horas dedicadas a los músicos que se han ido, a los que por decisión propia se unieron al Club 27, los que abandonaron este plano en el 2015 e incluso al canto popular de la vida y muerte que alegremente mencionaba Desorden Público. Acompaña nuestra programación especial con diversas perspectivas de la muerte (por consecuencia de la vida) el próximo 5 de noviembre de 10 de la mañana a 8 de la noche.

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