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La NFL y el karma de 50 años

Lo que habría sido el primer partido Monday Night Football en la Ciudad de México se convirtió en tragedia.

La NFL anunció que el campo del Estadio Azteca no está en condiciones para realizar el partido del lunes 19 de noviembre entre los Jefes de Kansas City y los Carneros de Los Ángeles, pero ésta no es la primera vez que en México se cancela un partido de la más grande liga de futbol americano en el mundo y una añeja ley karmática cobra la factura sobre las nuevas generaciones.

El futbol americano es uno de los deportes con más tradición en México. Data de más de 130 años de antigüedad en nuestro país y durante la década de los 50 se arraigó en el gremio estudiantil. Ser estudiante se acompañaba del gusto por el deporte del emparrillado y los equipos de la UNAM, IPN o de la Universidad de Chapingo eran los más fuertes y también los que encarnizaban las rivalidades más intensas.

Por ello, a finales de los 60, la NFL vio en México el fructífero potencial de extender la afición por su liga y propuso ante el Gobierno del entonces Distrito Federal un encuentro la capital del país.

La liga y el anfitrión GDF pactaron un partido de pretemporada que se realizaría el 11 de agosto, justo en el Estadio Azteca. El inmueble recibiría a los Leones de Detroit y las Águilas de Filadelfia.

Ante la profunda afición por este deporte, sucedió lo obvio: las 80 mil localidades disponibles se agotaron a un costo general, hoy hilarante, de cinco pesos por persona. Las instituciones académicas UNAM, IPN y Chapingo tenían dispuesta una fiesta en torno al evento, en la que incluso elegirían a la Reina del Partido, de entre las más bellas estudiantes de sus campus.

El 6 de agosto de 1968, la liga mandó la utilería de los equipos y apenas dos días después explotó la decepción: el 8 de agosto Roberto Medrano, Gerente de Futbol en el DF, anunció la cancelación del partido, sin explicar por qué y reembolsaron las 80 mil localidades vendidas.

Hoy, las conjeturas del contexto permiten deducir el motivo: el Movimiento Estudiantil que inició en julio de aquel año y luchaba contra la intromisión gubernamental en las instituciones académicas, mismo que a principios de agosto vivía los pulsos más álgidos.

Por otro lado, en julio de aquellos años se dio un enfrentamiento entre alumnos de la Vocacional 5 (IPN) y la Escuela Isaac Ochoterena (UNAM). En consideración de tener a los estudiantes de distintas instituciones unidos en un mismo inmueble preocupaba a las autoridades capitalinas y así, sin más, le ‘cerraron la puerta en la cara’ a la NFL, un desaire del que no era culpable la liga aunque sí fue la parte más afectada.

A pesar de todo, una década después la NFL confió de nueva cuenta en México y en 1978 hizo el primer encuentro en el Estadio Azul. Hoy, a 50 años de aquel incidente, es la NFL la que se niega al Estadio Azteca de la CDMX. Una consecuencia karmática que tardó 50 años en surtir efecto.

Pero tras la ‘venganza’ de medio siglo, se hace notorio lo más grave: fue hasta que una liga extranjera declaró que el pasto híbrido instalado en el Estadio Azteca no ofrece las condiciones óptimas para que sus jugadores tengan un buen desempeño, cuando el problema se convirtió en indignante.

En especial porque hoy el encuentro no deja recursos por cinco pesos la entrada, sino una derrama económica directa de 45 millones de dólares por recibir ese partido, más 250 millones de pesos en impactos mediáticos de la CDMX ante los espectadores del encuentro, según informes del Gobierno de la CDMX.

Las condiciones del pasto se hicieron notar desde rumores y quejas de jugadores, hasta en contenido de plataformas mediáticas, pero en casi seis meses la LigaMx jamás puso esta situación sobre la mesa para cancelar los encuentros que allí se realizaron de sus torneos, varonil o femenil.

A pesar de todo ello, el Estadio Azteca no sólo recibió los partidos de futbol o las inclementes lluvias del pasado verano, también conciertos multitudinarios como el de la cantante colombiana Shakira, que convocó a más de 100 mil personas y cuya intensa actividad no permitió mejorar los trabajos de jardinería que requería el campo y así, más que una venganza de la liga a la ciudad, es el descuido y la desatención de un grupo de particulares los que dejan a México en ridículo ante el mundo.

Las Águilas ganan su primer Tazón

MINNEAPOLIS. Las Águilas de Filadelfia ganaron su primer Súper Tazón, vencieron 41 a 33 a los Patriotas de Nueva Inglaterra, después de anotar a escasos minutos del final y luego frenar la contraofensiva del equipo favorito de los apostadores.

El mariscal de campo Nick Foles encontró a su receptor abierto Zach Ertz con pase de 11 yardas cuando restaban 3:00 minutos del tiempo reglamentario y selló el triunfo de los Eagles de Filadelfia, que se convirtieron en campeones del Super Bowl LII.

A la anotación Ertz, dirigida por Foles, nombrado Jugador Más Valioso (MVP), se unió la jugada clave a falta de 2:16 minutos cuando el mariscal de campo de los Patriots, Tom Brady, sufrió un “sack” del defensivo Brandom Graham y Dereck Barnett recuperó el balón para darle posesión del balón nuevamente a los Eagles.

Cuando faltaban 1:05 minutos para concluir el partido, Brady inició una serie de jugadas, pero el tiempo lo consumió antes de llegar a la zona de anotación, sin que se diese el milagro del año anterior en Houston cuando los Patriots remontaron 25 puntos en la segunda parte y ganaron el título en la prórroga a los Falcons de Atlanta (34-28).

Los Eagles se hicieron de su primer título de Super Bowl, en su tercer intento, y vengaron una derrota contra los Patriots.

Ambos se enfrentaron en el Super Bowl XXXIX en el 2005, con un triunfo de 24-21 para el equipo de Nueva Inglaterra, cuando Brady superó al entonces mariscal de campo de los Eagles, Donovan McNabb.

En 1981 los Eagles también llegaron al Super Bowl XV, pero perdieron 10-27 contra los Raiders de Oakland.

Esta vez Brady no pudo superar a Foles, que además lució con la jugada más brillante del partido, anotando touchdown a pase del ala cerrada Trey Burton, y se convirtió en el primer mariscal de campo que logra anotación capturando un envío en partidos de Super Bowl.

Cerveza, lo que más se vende por el Super Bowl

Se vendieron más de cinco mil 100 millones de dólares de cerveza, vinos, licores, botanas, carne, pizza, pollo, vegetales, guacamole y otros alimentos para ser consumidos el domingo 4 de febrero en Estados Unidos, esa cantidad en las últimas dos semanas. No cabe duda, el Super Bowl es una máquina de consumo.

La cerveza es la bebida de mayor venta en el marco del partido entre los Patriotas de Nueva Inglaterra y las Águilas de Filadelfia, le siguen los vinos y licores, según Nielsen.

Se espera la venta de mil 300 millones de dólares de cerveza artesanal, bebidas con sabor a malta y sidra, así como una comercialización de 597 millones de dólares en vinos rojo, blanco y espumoso y una reventa de 503 millones de dólares de whisky, vodka, tequila y gin, señala la filial de The Nielsen Company.

Los aficionados al futbol americano también gastan más de 979 millones de dólares en bebidas sin alcohol y destinan más de 348 millones millones de dólares a la adquisición de botellas de agua, dice la compañía en un análisis sobre el consumo antes y durante el juego más importante para la NFL.

Los 111 millones de espectadores también van a los supermercados por unos 81 millones de dólares de ensaladas, 80 millones de dólares de alas de pollo, 62 millones de dólares de aguacates, 60 millones de dólares de sándwiches, así como 49 millones de dólares de salsas, y 32 millones millones de dólares de pizza.

“Por su reconocida calidad, la cerveza y el aguacate de México se han convertido en los productos favoritos de los aficionados al futbol americano en Estados Unidos”, asegura Paulo Carreño King, director de ProMéxico.

Carreño King dice que el evento se ha convertido en un espectáculo donde las marcas pelean por conseguir tiempo en espacios publicitarios que se cotizan en millones de dólares.

Más de 59 por ciento de los fanáticos del Super Bowl prefieren beber vino, mientras que un 55 por ciento opta por la cerveza y 49 por ciento toma licores”, recuerda  Nielsen Scarborough, quien realiza más de 210 mil  encuestas al año en Estados Unidos.

El 20 de mayo de 2014, la NFL premió a Minneapolis con la celebración del Super Bowl LII para el año 2018, por delante de Indianápolis y Nueva Orleans, que también quisieron acoger el partido, pero sin suerte. Minneapolis es una importante ciudad del estado de Minnesota.

Junto a la capital del estado, la vecina Saint Paul, conforman la mayor área metropolitana del estado y popularmente se conocen con el nombre de “Ciudades Gemelas”.

Al menos 53 por ciento de los hombres verán el partido de americano y 47 por ciento de las mujeres están interesadas en seguir las transmisión del evento deportivo más importante de Estados Unidos.

“Para las marcas, esto crea una gran oportunidad para exhibir nuevos productos que atraen a todos los géneros, y también a las culturas”, comenta Nielsen.

El consumo no para ahí para los amantes de juego creado en Estados Unidos, porque adquieren 23 millones de dólares de platos,  13 millones millones de dólares de bandejas de vegetales y  3 millones millones de dólares de guacamole.

Otros hallazgos de Nielsen son que se vende  278 millones millones de dólares de papas fritas; unos  224 millones millones de dólares de totopos; unos 198 millones millones de dólares de rebanadas de pizza, así como unos 100 millones de dólares de bocadillos de carne.

Lo que tampoco falta en estos partidos de futbol americano son las palomitas, ya que se esperan ventas por 86 millones millones de dólares, así como los bocadillos salados y de queso.

 

 

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