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Sonic Arsenal – una banda llamada Memorial Device

Todos creemos que crecimos en el peor lugar”, decía un personaje en ‘Castle Rock’, en el caso de la serie basada en la novela de Stephen King claro que tiene sentido la frase, hay que huir del lugar donde todos flotan, sin embargo cuando uno ve la fajilla del libro ‘Memorial Device’ con Kim Gordon declarando que le hubiera gustado vivir en Airdrie, sospechamos que el realismo mágico concebido por David Keenan en su primera novela va más allá de la historia de una banda.

Memorial Device, como banda ficticia tan underground que todavía no ha sido incluida en la Rocklopedia Fakebandica, nos atrae inmediatamente por las anécdotas que la construyen, sin embargo lo que hace interesante al libro de Keenan es el sórdido paisaje escocés que en muchos momentos crece a través de sus habitantes. Aquello que se considera “un basurero, un asilo” nos hace considerar que nuestra ruta de turistas de rock en algún momento debe pisar esa localidad, aunque sea para subirnos a un árbol y ver a lo lejos Glasgow o verificar que el parque que tanto se menciona en el libro efectivamente ya no esté ahí, como nos aclara uno de los narradores.

Tal como sucede en ‘Las Jiras’ de Federico Arana, ‘Una Banda Llamada Caifanes’ de Xavier Velasco, ‘Everybody Loves Our Town’ de Mark Yarm, ‘Meet Me In The Bathroom’ de Lizzy Goodman e incluso en el documental sobre Pulp, ‘A Film About Life, Death and Supermarkets’ y en la película ’24 Hour Party People’, la historia oral no solo enaltece a un género o a un grupo en particular, trae al frente a una localidad y sus excéntricos habitantes.

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David Keenan, con una larga historia entre grupos, una tienda y un sello discográfico, aprovecha su pasado como periodista musical para llenarnos de detalles sobre una mítica banda de Airdrie, pero lo que mejor funciona es el periodo que vivió en la zona, donde se convirtió en un joven que busco refugio no solo en las copas de los árboles para soñar con Glasgow, también se sumergió en esa localidad a través de sus peculiaridades, la creación de fanzines y las relaciones que se armaban a través de tablones de anuncios.

Escucha el programa completo sobre Memorial Device

Airdrie se convierte en la segunda protagonista del libro, se expone a través de la serie de entrevistas que conforman la historia de Big Patty, Richard y Lucas, integrantes del grupo ficticio más interesante entre 1978 y 1986, que al estar de muchas maneras al centro de una escena que va creciendo a través del punk y su hermano de aspiraciones más artísticas, el post-punk, se ve salpicado por las historias individuales que hablan sobre Memorial Device y los personajes que crean happenings de maniquíes, quieren ser estrellas porno o estrellas pop (a veces al mismo tiempo), se refugian en el anonimato que brinda la ciudad, roban migas de hamburguesas para comer en el día y arman máquinas de ritmo en las noches y de vez en cuando recuerdan la primera vez que vieron en vivo a una banda que tenía canciones, muchas canciones, canciones para amar, canciones para olvidar, canciones para saltar bajo la lluvia, canciones sobre la nada, canciones sin ningún sentido social pero que ya nos hacen soñar con Airdrie.

 

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