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Hell & Heaven 2018

Se llevó a cabo una edición más del festival Hell & Heaven y de nuevo los fans del rock y el metal vivieron dos días de metralla y diversidad sonora en la ciudad. Con la duda del por qué se haría en viernes y sábado en lugar del tradicional sábado y domingo. Experimentamos que si bien terminar molidos por dos días de caminata, lluvia y cansancio extremo, la ventaja era que al siguiente día, para muchos o la mayoría, se podría recuperar la energía teniendo todo el domingo y regresar a la actividad normal el lunes sin tanta pesadez.

Por el contrario, hacerlo en viernes, tuvo como consecuencia que no todos los asistentes pudieran llegar temprano por la chamba y sobre todo por el tránsito de la Ciudad de México. Aún tratando de llegar al evento saliendo antes de los lugares de trabajo, que en sí, las bandas comenzaron la actividad alrededor de las 3 de la tarde, para muchos no fue muy buena idea y se notó con la cantidad de entradas disponibles para ese primer día, contrastando con el sold out desde días antes para el sábado. Y no es que haya estado vació, sin embargo casi todo el público pudo entrar hasta después de las seis de la tarde.

Ejemplo del caos para llegar al recinto el viernes, fue que pudimos presenciar solo la mitad del show de Testament en el True Stage, insignia del thrash a nivel mundial que nunca se niegan a tocar en nuestra tierra. Chuck Billy, Alex Skolnick y compañía hicieron que el mosh y los circle pits aparecieran por varios lados del público, que a su vez respondió de gran manera al escuchar clásicos como ‘Into the Pit’, ‘Souls of Black’, ‘Low’ y ‘Over the Wall’.

De ahí corrimos a los escenarios principales para ver a los suecos Refused, leyenda del hardcore escandinavo que pisaba por primera vez suelo nacional. Sin ser muy aclamados por acá, la ejecución del grupo contrastó con la calidad del audio que si estabas muy cerca se escuchaba muy bien, encima de todo, la lluvia ya estaba a tope y hasta granizó. No podemos decir que les fue mal, pero creemos que su presentación era más para un stage de menos dimensión. Destacando ‘The Deathly Rythm’ donde le meten una parte de ‘Raining Blood’ de Slayer (No sabemos si fue espontaneo por la tormenta, o ya estaba preparado), ‘Refused are Fucking Dead’ y la majestuosa ‘New Noise’, mucha gente no los conocía y se sacaban de onda por no ver estoperoles, matas largas, pantalones de cuero y bototas, solo la playera de death del bataco y una gran ejecución.

 

Los dioses del metal enviaron tormenta a #hellandheaven, aun asi disfrutamos a Mike Patton, Dead Cross fulminante🤘

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Inmediatamente después de terminar Refused y con la lluvia un poco más tranquila, entra el enorme Mike Patton (Faith No More y mil bandas más) a lado de Justin Pearson (The Locust), Michael Crain (Retox) y una leyenda conocida como Dave Lombardo (para que les pongo dónde ha tocado). Con este proyecto llamado Dead Cross que debutó el año pasado y en estos días estrenaron un EP, han recibido buena respuesta de la crítica, pero de la misma manera que Refused, en un escenario más chico, el hardcore punk que traen, (aunque sonó muy bien) se disfrutaría mucho más.

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Como la tormenta regresó, los traslados a los escenarios se complicaban, en esos momentos donde buscas un refugio por mínimo que sea; es cuando comprendes que la inversión para una entrada mejor vale la pena. De lejos alcanzamos a ver el final de Moonspell y minutos más tarde el comienzo de Sabaton, nos perdimos a Mastodon porque el diluvio no paraba y sin más, nos fuimos al Alternative Stage a esperar la salida de Bad Religion que cerraría la actividad de ese stage. Valió la pena estar en plena tormenta durante la hora del show de una de las bandas legendarias de la escena punk mundial. Pasajes de 21 cortes a la muy basta discografía de los californianos, abriendo con ‘American Jesus’ , el master Graffin agradeciendo al personal por la espera de más de diez años desde su último recital en México. Temazos como ‘Stranger Than Fiction’, ‘Modern Man’, ‘21st Century Digital Boy’, ‘Generator’, ‘Atomic Garden’ y muchos más, deleitaron a los fans y no fans que al final salieron más que satisfechos después de una enorme actuación de la banda. Sin duda, uno de los mejores actos del H&H sin ser metal rudo, sin playera negra, sin pose desafiante. Puro punk rock interpretado a la perfección con la gente coreando, aplaudiendo y derramando nostalgia.

Ya para terminar el primer día, pioneros como Deep Purple y Scorpions hicieron gala de las raíces del rock puro con presentaciones distinguidas y muchos hits. Purple dedico ‘Uncommon Man’ a Jon Lord, quien se lució fue Don Airey (Teclados) con la intro de ‘Lazy’ y su solo en ‘Perfect Strangers’. Escuchar ‘Smoke on the Water’ resultó ser algo así como un momento que todo fanático del rock debe de presenciar alguna vez y darse por satisfecho. Igual que con Scorpions que sin ser seguidor y respetando los gustos, el morbo de esperar ‘Wind of Change’ y el famoso silbido de parte de cien mil pelados hicieron que nos quedáramos. Al final, ver a Mikkey Dee en los macanazos, tocar un cover de su propia banda y después un solo, resulto atractivo. Otro momento destacado personalmente, fue el recuerdo en ‘Tease Me, Please Me’de ese video que pasaban y pasaban en la era del Headbangers Ball de MTV, donde el jardinero se liga a la ama de casa al llegar a podar el patio. Encaminándonos a la salida después de una tarde muy húmeda, íbamos escuchando a lo lejos como la banda terminó rockeando como el huracán yéndose a descansar para continuar al día siguiente.

Para la segunda mitad del festival, muchos creímos que de nuevo la lluvia haría de las suyas y afortunadamente no fue así. Esta vez llegamos más temprano y alcanzamos a ver talento nacional como a Disidente que ya habían participado dos ediciones atrás y la verdad nos dejaron con buena impresión, y a Los Viejos, dueto que se ha convertido en el preferido de mucha gente aquí en nuestro país y en el América del Sur como Colombia, armando un ‘Wall of Death’ muy chido y presentando temas de sus dos discos llenos de grind y thrash.

En uno de los escenarios principales debutaron las L7, que después de muchísimo de haberse separado, se reúnen en 2015 con la alineación original y además en estos días estrenan material. Las de Los Angeles, California. Que suenan más a Seattle, tronaron sus rolas llenas de garaje y grunge, aunque el audio no les favoreció del todo, disfrutamos de un buen show con ondas como ‘Andres’, Monster’, ‘One More Thing’, la rola nueva ‘I Came Back to Bitch’ y ‘Pretend Were Dead’ que la más conocida. Hablando de chicas, también vimos la actuación de las brasileñas Nervosa, que tienen una nutrida legión de seguidores, pues ya han venido algunas veces a tocar, y su thrash lleno de potencia una vez más fue muy bien recibido, ellas estuvieron en el True Stage. Su líder y vocal Fernanda no dejo de agradecer y decir que México es su segunda casa. Sobresale la forma en la que Luana Dametto toca la bataca, de verdad brutal.

Entre el calor de la tarde nos fuimos a recorrer un poco las zonas del festival, haciendo una pausa para que mi pequeño acompañante en esta travesía musical descansara y conociera más atracciones del evento. En la zona para niños llamada Hell Kids, había inflables, juegos y una carpa para pintarse la cara e interpretar a su artista preferido. Si llevar a un menor, o mejor dicho a un niño a un evento masivo y de larga duración suele ser un sacrificio y una responsabilidad magna, podemos presumir que el trato y la experiencia son detalles que confirman que la música y el rock nutren, forman y pueden rescatar de las garras de no sé qué tantas cosas a los pequeños. En nuestro caso, las cuatro horas que estuvimos juntos antes de que pudiera fastidiarse y hacérsele pesado o cansarse, quedarán como una gran experiencia. Se fue muy alegre mi chaparro y esperemos que la organización siga con estos aciertos para que las nuevas generaciones mantengan vivo el género.

En fin, volviendo a lo principal que son los artistas, nos gusto el performance de los ingleses de Skindred en el Alternative Stage. Sin ser fanáticos de su estilo, el reggae rock de Benji Webbe’s (Dub War) y sus compas, movieron muy bien a los asistentes, grata sorpresa con ellos aunque no nos quedamos a terminar su set porque en el True Stage era el turno de otra leyenda del thrash germano, ¡Tankard!. Slam, mosh, headbanging, una chica que se subió a bailar con Gerre, y mucha cerveza. Un set directo con metralla total en ‘Chemical Invasion’, ‘Zombie Attack’ y ‘A Girl Called Cerveza’ entre otras. Sin duda otro momento memorable del fin de semana.

En lo que se preparaba el entarimado para el regreso de Brujería en ese mismo lugar, nos dimos la vuelta por los stages principales y lo poco que vimos de los franceses Gojira nos agrado bastante, tal vez el mejor audio de todo el H&H, considerados como uno de los nuevos clásicos en la escena del metal a nivel mundial, el sonido thrash death progresivo de los hermanos Duplantier envolvió al público, siendo de lo más aclamado de la tarde, dando paso en el escenario de a lado al reverendo Manson, que desafortunadamente no le ayudó el PA y sonó bastante deficiente, al menos hasta donde lo pudimos ver, ya que regresamos al True Stage a ver a Juan Brujo y su armada satánica, Brujería es sin equivocación, el proyecto de metal y grindcore más identificado con el publico nacional, gracias a su lírica anti gringa y el paso de innumerables figuras del rock y el metal extremo. No por nada, visitan continuamente nuestra tierra y siempre son homenajeados por los fans. Sin falta sonaron ‘Brujerizmo’, ‘El Desmadre’, ‘Matando Güeros’ y ‘Marcha de Odio’. Sobresale el momento en que Brujo incita al público a gritar el Fuck Trump y dar pie a su rola dedicada al actual líder de los Estados Unidos ‘Viva Presidente Trump’.

 

Fotografía: Mike Romero

 

Sin movernos de ese escenario y aprovechando para descansar un poco las piernas, esperamos la hora para que GWAR realizara su primer aparición en nuestro territorio. La incertidumbre de ver a esta agrupación pionera del llamado comedy metal o shock rock después de la partida a mejor vida de su líder Oderus Urungus (Dave Brockie) en 2014, los demás integrantes deciden continuar la travesía de conquistar el planeta y salvarlo de los tiranos. Ahora llega Blothar (Mike Bishop) a liderar la batalla. Con opiniones encontradas, pues a algunos les divirtió mucho la temática y los disfraces, hubo otros que decían que solo porque estaban disfrazados, si no, nadie los pelaría. GWAR realiza un set lleno de sangre y ejecuciones, de nuevo Trump es tema y lo parten por el estomago, así como al principio degollan al papa. En la cuestión musical, el show es en su mayoría compuesto por temas de su último disco ya sin Oderus, cerrando con la magnífica ‘Sick of You’. A opinión personal y sin presunción porque si tuvimos la suerte de verlos anteriormente, sí hace falta Dave Brockie, pues es mejor frontman e intérprete, además de que faltaron muchísimos tracks de la mejor época de la banda.

El cansancio ya comenzaba a pesar y nos olvidamos totalmente del Alternative Stage, perdiéndonos de la actuación de Hollywood Undead y Tenacious D. Vimos lo último de Megadeth en los escenarios principales donde Mustaine volvió a consentir al pueblo mexicano con sus clásicos. De nuevo llegó el Megadeth – Aguante Megadeth en ‘Symphony of Destruction’ para cerrar con ‘Peace Sells’ y ´Holy Wars…’. Ya en el último recorrido hacia el True Stage, alcanzamos el final de Overkill con ‘Wrecking Crew’, ‘Ironbound’, ‘Elimination’ y sus versiones a ‘Overkill’ de Motörhead y ‘Fuck You’ de los Subhumans. De ahí ya nos fuimos a la zona de los escenarios principales donde la extraordinaria voz Rob Halford y Judas Priest con todo y sus cambios de alineación, envolvían a la audiencia que gozaba de verdadero heavy metal clásico. La gente coreaba y movía la cabeza en cada canción, sobresaliendo la majestuosa ‘Painkiller’, ‘Breakin the Law’, ‘You Got Another Thing Coming’o ‘Living After Midnight’.

 

Fotografía: Mike Romero

 

Y así llegaba la hora del headliner de todo el festival, con su gira del adiós como solista y después de cancelar hace unos años su regreso a México (solo vino con el adiós de Sabbath), el príncipe de la oscuridad nos regalo un set lleno de hits y momentos inolvidables como el solo de Tony Clufetos en la batería, el midley en lira de Zak Wylde, los clásicos de Sabbath como ‘Fairies Wear Boots’, ‘Warpigs’ y ‘Paranoid’ (que la verdad hubiéramos preferido más rolas de Ozzy), sus tradicionales frases de ‘I Can´t Hear You’ o ‘God Bless You’ que sin tanto movimiento, junto a un desfile de éxitos de su trayectoria, desde ‘Bark at the Moon’ hasta ‘Mama I’m Coming Home’ despidieron una edición más del Hell & Heaven que se consolida como uno de los principales festivales de rock en América Latina.

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Si algo puedo reclamarle al señor es que ya no toca ‘No More Tears’ y en algunos momentos se le fue uno que otro gallo, pero bueno. El broche de oro se da cuando Ozzy deja el escenario y comienza en el sonido ‘We are the Champions’ al mismo tiempo que en las pantallas iban pasando imágenes de todas las leyendas y figuras de la historia del rock que se nos han adelantado. Lennon, Lemmy, Dimebag, Cobain, Weiland, Hendrix, Mercury, entre muchos otros que parafraseando la rola del mismo Peter Steele de Type O Negative (que también salió su imagen) en su rola ‘Halloween in Heaven’, que reventonzaso se ha de armar por allá arriba.

En conclusión, esta edición ha sido muy exitosa y confirma el seguimiento del festival para futuras ediciones. Resaltamos la mejor organización, la ubicación de los escenarios, la distribución de las áreas de comida y las atracciones para niños, el Barcade y los puestos de mercancía y souvenirs. El half pipe de motos, los personajes ambulantes y principalmente el trato de la gente de servicio apoyando de la mejor manera, las carpas de agua gratuita, las áreas de discapacitados en cada stage y principalmente la gente que se porto a la altura y respetó todos los aspectos del evento. La particularidad del metal y el rock se distinguen una vez más y celebramos el éxito y extendemos una fraterna felicitación a los organizadores.

Metallica y el Alien o ¿por qué la música ya no suena fuerte?

 

El primer día que mi gato el “Cat Stevens” pasó en mi casa yo le tenía miedo y creo que él a mí. Nos mirábamos a distancia entornando los ojos como en un duelo frente a la cantina de Yuma City, antes de salir el sol. Algunas de mis visitas femeninas –sus favoritas– desconfiaban de su presencia pero se relajaban al verlo tan mimado y caballeroso. Él se acostumbró a las visitas y ellas a él, pudiendo manipularlo como si fuese un gato de peluche. Supongo que es la misma sensación que tiene un músico con su instrumento después de pasar juntos mucho tiempo.

 

Lo peor de la entrega del Grammy 2017 no fue el ridículo que pasó James Hetfield sino que Adele, una señora con una voz excepcional, y Beyoncé, que ya se aseñoró, sean las figuras de la música global. No obstante, si vamos a hacer hincapié en las carencias, debemos comenzar con el incidente del micrófono vacilador que, de paso, aupó más la presencia de una Lady Gaga ya de por sí gigantesca.

 

 

La referencia del gato amansado es una analogía de cómo los músicos intermedios –es decir no los B.B. King o los Carlos Santana o los David Bowie sino los Metallica– han caído en una zona de confort que llega a ser insultante para el público imparcial e, inclusive, para los seguidores de la banda. Alguien, disculpando a Metallica, me comentaba que el mute del micrófono no fue culpa directa de Hetfield sino del equipo de producción que los cobija. Y es posible, pero, ¿no se supone que el líder de una banda es el líder de una banda arriba, abajo y detrás del escenario? ¿No los técnicos tienen que reportar con el ingeniero y éste con el líder de la banda o el resto de los músicos uno por uno hasta que el PA quede de perlas para el show? A Hetfield le saltó el gato porque no lo amansó lo suficiente. Y peor aún porque su monitor no le permitió advertir la pifia y se tardó instantes eternos en buscar un micrófono con salida y esto último no es culpa del ingeniero o del que pisó el cable sino de un músico desconcentrado y cómodo en ese altar que le han construido hasta la irresponsabilidad.

 

Por otro lado, se advierte el desvanecimiento de una banda demasiado relajada que no coloca una sola canción decente desde hace años y no pasa de segunda velocidad porque las muñecas ya no permiten un plumilleo más acelerado. No obstante, ése no es pretexto para no orquestar una pieza digna y acorde con sus capacidades actuales. Metallica ya no puede tocar thrash, aunque lo intentan, y eso los hace ver mal en escena y sonar falsamente obcecados a pesar de ser músicos fantásticos.

Por ello no resulta sorprendente que las señoras mencionadas arriba, perfectamente cobijadas por un equipo de diseño en todo sentido, sean las mandamases del momento. ¿Cuándo volverá a sonar fuerte la música? Pregunto.

 

Si nos subimos al DeLorean y viajamos aquí cerca, solamente a la entrega del Grammy en el año 2000, podemos ver que entre los ganadores figuran B.B. King, Santana, Beck, Tom Waits, Poncho Sánchez, Tito Puente, Sting, Eric Clapton, Black Sabbath, Lenny Kravitz, Red Hot Chili Peppers, Eminem y… Metallica.

Y no, no se trata de que repitan aquellos ganadores sino que los actuales tengan más intención, construcción y golpeo, y no sean remedos de un sonsonete masticado hasta el cansancio. Si la música de Kenny G suena a obsequio en una caja de cereal, la música de Beyoncé y Adele bien puede sazonar un comercial de Knorr Suiza. Con tibieza asomaron, sin tanto reflector, Megadeth y Twenty One Pilots.

 

¿Y el rock mexicano? Ah, claro, los músicos mexicanos están entretenidos “actuando” en una película “de rock” llamada ‘El Alien y yo’, hecha entre amigos (vi a muchos viejos amigos en pantalla) y con los peores extras del mundo. Aun cuando la intención de la película es fabular un ápice del mundillo del rock en México, y dignificar a las personas que viven con síndrome de Down (como si eso fuese necesario en este siglo), se queda corto con lo primero y, en cuanto a lo segundo, todo parece producido y dirigido por la peor crapulencia del Teletón.

 

 

La historia no es mala, algunas actuaciones se salvan, pero es pésimamente dirigida y ahí recae el error, porque si tienes la presencia de 2/4 de Café Tacvba, Daniel Gutiérrez y Pascual Reyes, lo menos que puedes hacer es aprovechar su presencia y su experiencia para entregar un producto honesto y digno. Recursos desaprovechados.

 

Pero ésa es la realidad de la música allá afuera y acá adentro. Y nada va a cambiar si de afuera se sigue consumiendo la misma canción con otros intérpretes y los analistas (si es que hay) no tienen la ética suficiente para decir que eso, justo eso, es una pésima broma para los escuchas. Se trata de razonar y de preguntarnos en dónde quedaron la ética y la potencia de Metallica cuando ganó un Grammy por ‘Whiskey in the jar’.

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