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The Wife, ¿detrás de todo gran hombre…?

La esposa, o La buena esposa (con el desafortunado título que se eligió para México), es la primera película en inglés del sueco Björn Runge y está basada en la novela The Wife de la escritora estadounidense Meg Wolitzer. El guión estuvo a cargo de Jane Anderson, la cinta por medio de flashbacks combinados con el tiempo presente, cuenta la historia de Joan, una joven y talentosa escritora que decide sacrificar su carrera para impulsar —de una manera muy masoquista y poco sensata— la de su esposo, Joe Castleman, y vivir bajo su sombra el resto de sus días.

La decisión de la joven Joan se explica en parte por el consejo que recibe de una escritora veterana, quien le augura que editores, editoriales y público la ignorarán por ser mujer, y la exhorta a elegir otro camino, ya que “lo más importante para un escritor es que lo lean”. Esto sumado a la obsesión de Joan por su maestro (y luego esposo) la llevan a sostener la carrera de un falso genio, que lo que le falta de talento lo compensa con vanidad.

Las supuestas novelas de Joe Castleman han revolucionado la literatura y lo hacen acreedor del premio Nobel. En ese momento, cuando Joan ve que su obra ha alcanzado tal grado de valoración, parece por fin despertar y autoreconocer su propio valor, lo que provoca que empiece a pesarle su papel de esposa mártir y sumisa. De esta manera comienza el conflicto de la trama, que lamentablemente no se logra desarrollar ni sostener.

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El guion de Anderson para The Wife pretende enfocarse en explotar los temas del sexismo en el ámbito profesional y marital, y de las dificultades que enfrentan las mujeres para sobrevivir en un mundo machista, pero descuida a los personajes y cae en el peligroso y común error de usar a los personajes como pretextos para transmitir un mensaje, en lugar de permitirles construirse y respetar su psicología.

Resulta curioso que en la película aparece una crítica a las novelas con personajes acartonados que no cobran vida, y paradójicamente, esa característica es de la que padecen los propios personajes de la cinta. Se desperdiciaron elementos que se encontraban latentes en la trama, listos para ser aprovechados, como el juego de la codependencia y el choque entre las dos personalidades, los cuales podían haber aportado gran profundidad y servido como base para que el espectador realmente “comprara” lo que resultó al llegar al extremo del machista dicho: “detrás de todo gran hombre hay una gran mujer”. ¿O será que el mensaje pretende ser una nueva interpretación del dicho?

 

Finalmente, The Wife puede interpretarse en el sentido típico de que detrás de un hombre exitoso, está la esposa que lo apoya incondicionalmente, procura que nada le falte, lo mima como a un hijo más y lo alienta a gobernar países, componer música, pintar cuadros, escribir libros…, pero también podríamos entender el simpático dicho en el sentido de que en ocasiones esa gran mujer es la que en realidad gobierna países, compone música, pinta los cuadros o escribe los libros desde las sombras.

Todo se queda en interpretación, ya que las acciones de los personajes no se sustentan ni resultan verosímiles por más esfuerzo que hagan los actores debido a que las deficiencias vienen desde el guión, que sin duda hay que decir que les quedó chico a Glenn Close y a Jonathan Pryce cuyas actuaciones terminan sosteniendo la película y regalándole al espectador momentos entretenidos, pero no más. Incluso las poderosas emociones que Glenn Close pretende expresar a través de su actuación madura se ven frustradas por la caricaturización que desafortunadamente sufrieron los personajes. En el desenlace, de nuevo se desaprovechan las oportunidades y la historia opta por la salida fácil, característica que comparten ambos, libro y filme.

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