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¿Por qué se llama “El Sope”?

Dejó caer el machete sobre la maleza una y otra vez, hasta trazar un camino llano. Padecía una obsesión por cumplir una promesa, pero sin darse cuenta, también abrió la senda para las metas de casi 4 mil corredores, que todos los días asisten a la pista ‘El Sope’, en la 2ª Sección del Bosque de Chapultepec de la Ciudad de Mexico.

Hace 50 años, un terreno salvaje y escondido entre la hierba silvestre, fue ‘civilizado’ por Mario Pérez, quien transformó una zona hostil para convertirla hoy en una de las pista de arcilla más importantes de la capital del país.

Pero antes de abrir camino a machetazos, Mario era un hombre fumador y sedentario. Su adicción pedía una cajetilla de cigarros diaria, hasta que un día su hermano lo retó a iniciar en el atletismo.

“Lo acompañé a una carrera de campo traviesa; los ganadores le sacaron como dos kilómetros de ventaja…¡y que lo regaño!”

Entre un enojo indignado nació el reto personal casi involuntario.

“Allí supe lo que cuesta cumplir una promesa. Esa promesa fue mi entrada al atletismo. El primer mes de entrenamiento, hasta para sentarme me agarraba de las paredes, sentía que me moría ¡y pararme era peor!…pero todo valió la pena”, recuerda Mario, que solo por cumplir la meta dejó de fumar para mejorar su rendimiento.

Entre orgullosos dolores, Pérez cumplió la promesa: se llevó el primer sitio en el Campeonato Nacional de Campo Traviesa de 1965. Ese triunfo fue el primer paso hacia una prolongada carrera atlética.

Mario profesionalizó sus entrenamientos y una madrugada de 1966, Mario Pérez salió a correr con su hermano, en solitarias y peligrosas veredas. “No existía la 2ª Sección del Bosque de Chapultepec. Había, cuevas, barrancas, animales salvajes ¡y hasta drogadictos! Una ocasión nos persiguieron para asaltarnos y por escaparnos, acabamos casi por la Calzada Virreyes y como no podíamos regresar, entrenamos allí arriba. Había mucho matorral, pero le dije a mi hermano: “aquí está bueno pa’ correr” y al otro día me llevé el machete para cortar las ramas”, explicó Pérez Saldívar.

Esos machetazos y sus entrenamientos fueron los primeros pulsos en la vida de la pista ‘El Sope’. “Cuando cortábamos la maleza, jamás pensamos que pudiera ser el camino de tantos corredores, sólo queríamos un lugar seguro para hacer ejercicio”, recuerda Mario.

Pero el nombre de la pista también tiene su propia historia. En aquellos años, Pérez Saldívar trabajaba en la Secretaría de Obras Públicas (SOP) y representaba a este organismo para competir en pruebas de ruta que podían ser de Xochimilco a Tláhuac, de Tláhuac a Milpa Alta, o de Iztapalapa a Tláhuac. En esas competencias recibió su sobrenombre.

“Había varios clubes de atletismo: Venados, CDI, Vaqueros, UNAM, Poli y donde yo trabajaba: la SOP; todos me gritaban, en especial los de Prepa 5 “¡échale SOP!”, me decían, pero un día me ‘regalaron’ una ‘E’, y ya me decían ‘El Sope’; a ellos les debo el apodo”.

De ser un fumador mórbido, Mario ‘El Sope’ Pérez, se convirtió en atleta de selección nacional. Ganó oro (5,000m), plata (10,000m) y bronce (1,500m) en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1970; bronce (5,000m) en los Panamericanos de 1971 y compitió en los Olímpicos de Munich ’72 , basando su preparación en aquella pista, que a machetazos creó.

“Con tantas medallas, una ocasión fui a Los Pinos y vi al Presidente Gustavo Díaz Ordaz. Me preguntó dónde entrenaba, le expliqué y él dijo: “Esa vereda se va a llamar ‘El Sope’” y mandó poner una placa con mi apodo”.

Algunas mañanas, antes de que salga el sol, el creador de este circuito practica, anónimo, entre los corredores. “La satisfacción de ver la pista llena a casi todas horas, que la gente venga a correr es muy bonito, ver cómo aquí van haciendo sus cronos, planeando sus metas me da mucha alegría”.

La pista ‘El Sope’ nació a razón de una promesa cumplida. Es un trazo hecho a machetazos, herencia para los corredores de la Ciudad de México y uno de los circuitos más completos para practicar carrera atlética, en la capital del país, que conmemora su 52 aniversario de la mejor forma: con corredores.

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