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“Bloody Sunday”: la marcha de Selma contra el racismo

Este 7 marzo se conmemora el 54 aniversario del movimiento por los derechos civiles afroamericanos en Estados Unidos que tuvo un importante impacto social en la decada de los años sesenta: la llamada Marcha de Selma.

Ya durante los primeros meses de ese año habían sucedido una serie de manifestaciones en la ciudad de Selma, en el Estado de Alabama, donde actuaba el Ku Klux Klan y el voto de los afroamericanos era tan solo del 1% de su comunidad.

El 17 de febrero de 1965 en una de estas marchas, Jimmie Lee Jackson, fue asesinado por un policía cuando trataba de defender a su familia ante un ataque de policías montados.

En repudio a este asesinato y en la búsqueda de proteger los derechos de los votantes negros, el 7 de marzo de 1965, una marcha con 600 manifestantes llegaron al puente Edmund Pettus, que cruza el río Alabama hacia la capital del Estado, Montgomery; donde  fueron acorralados por la policía estatal y la policía montada, los manifestantes fueron gaseados y golpeados brutalmente. A este hecho se le conoce como el “Bloody Sunday” (Domingo Sangriento)… Al ser una de las primeras marchas televisadas, la represión fue vista por todo el país.

A pesar de la represión, una segunda y tercera marcha fueron organizadas por Martin Luther King Jr., quien había encabezado la marcha sobre Washington por el derecho al trabajo y a la libertad en 1963 y por lo que fue nombrado Premio Nobel de la paz en 1964, debido a su política pacifista en la lucha.

La segunda marcha se realizó el 9 de marzo de 1965 con 3200 manifestantes afroamericanos y la tercera se llevó a cabo el 21 de marzo del mismo año. En esta última marcha encabezada por Martin Luther King, se le unieron muchas congregaciones religiosas blancas y gente llegada del todo el país que tras recorrer 20 kilómetros diarios, los 25 000 manifestantes, llegaron a Montgomery.

Esa noche se realizó el recital “Estrellas por la libertad”, donde participaron Harry Belafonte, Tony Bennett, Sami Davids Jr., Nina Simone, entre otros. Un día después, el 25 de marzo, Luther King pronunció el discurso “How Long, Not Long” (¿Por cuánto tiempo?, No por mucho).

El 6 de agosto del mismo año, el congreso de Estados Unidos, aprobó la Ley de Derechos Electorales, mediante la cual, se garantizaba el derecho al voto para los ciudadanos negros sin restricciones de ningún tipo.

De todas las batallas que libraron los afroamericanos en la lucha por sus derechos a mediados del siglo XX, no hay muchas que permanezcan tan vivas en la memoria colectiva del país como la del “Domingo Sangriento” de Selma, en Alabama.

En 2014 se produjo un filme de drama estadounidense con la temática de esta represión titulado Selma, dirigido por Ava DuVernay y protagonizado por David Oyelowo, con participaciones de Oprah Winfrey y Cuba Gooding Jr. La cinta fue nominada a mejor película y mejor canción original en los Oscares 2015, de los cuales solo ganó en esta última categoría.

Hoy, los ciudadanos afroamericanos pueden votar en Estados Unidos, e incluso llegaron al cargo presidencial con Barack Obama en las elecciones de 2008. Sin embargo, es fácil ver que la discriminación y opresión tanto a los afroamericanos como a los latinos continua brutalmente hoy en día.

Por ello, la lucha contra la opresión y el racismo es una obligación moral de todo ciudadano, no solo norteamericano, sino de cualquier país, que quiera terminar con el sistema de explotación y humillación racista y clasista que tanto mal nos hace a los ciudadanos de todos los países.

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