hi

Manchester Orchestra – ‘A Black Mile To The Surface’

El quinto álbum del proyecto originario de Atlanta, GA. resulta ser una muy emotiva sorpresa, después de más de tres años de ‘COPE’ donde proliferan los riffs y el sonido más emo que en un principio caracterizó a la banda, ahora encontramos una madurez tanto en letras como en composiciones, en parte se deba a la participación de Andy Hull y su guitarrista/tecladista Robert McDowell en el score para la película independiente ‘Swiss Army Man’ donde sale Daniel Radcliffe (Harry Potter) y los arreglos son más orquestales y hasta a capella. Principalmente podemos apostar a que la evolución de Manchester Orchestra se debe a la situación familiar de Andy Hull que se dio en este lapso entre disco y disco, encontramos su miedo a la paternidad, la relación difícil con su padre y los sentimientos hacia su pareja.

 

Y es que se siente desde el comienzo con ‘The Maze’ donde muestra su confusión hacia ese ser que está por llegar, en frases como “I’m trying to decide if I’ll bother with you, so, feed me your wisdom and breath me your truth, I’m amazing” con una base acústica y una atmosfera intrigante gracias al piano, funcionando como una gran introducción y dando paso a ‘The Gold’ primer sencillo en la cual se presenta esa situación respecto a los problemas con su progenitor diciéndole que siempre creyó que estaba loco y a su vez su padre creía que lo amaba, terminando por perder la fe en él. Con una estructura más enfocada al indie pop suave y melódico que conecta muy bien con el tono nasal de leñador barbudo en la voz Hull.

 

Casi todas las canciones se entrelazan en espacios con voces y diálogos en el fondo, lo que da ese tinte  cinematográfico a la producción, al igual que en los momentos donde escuchamos hasta voces infantiles, como en ‘The Moth’, el tema que más se identifica con el estilo de la banda en la era del ‘Simple Math’, aquí el líder del grupo interpreta una lucha consigo mismo para conseguir esa metamorfosis y vencer sus miedos.

 

La atmosfera se conjuga con el comienzo tenebroso de ‘Lean, SD’ única rola que no tiene el artículo ‘The’ seguido de una palabra simple en su título. Será porque es la que encasilla casi toda la rabia que Andy quiere sacar durante su estadía en ese pueblo de Dakota del Sur, ahí ha pasado bastantes situaciones en compañía de sus hermanos y ahora enfrenta el cambio ante la noticia de que será padre, repasando en alrededor de cinco minutos tantas cosas que año con año ha hecho, guarda para siempre sus pensamientos entre su pasividad y naturaleza. La conjunción de ese suspenso y misterio en los teclados, con la sensible lírica hacen de éste corte uno de los mejores en la carrera del grupo.

 

 

La canción con el tema más fuerte es ‘The Alien’, la historia de alguien que regresa a su pueblo natal y de nuevo trata de borrar ese sufrimiento vivido gracias a los abusos, la desorientación familiar y la tragedia de perder las orejas en manos de su padre ebrio. Aquí la música va en contraste llevando una base de folk moderno y una melodía suave muy a la Kashmir, Fleet Foxes o Band Of Horses. Después llega ‘The Sunshine’, el espacio de respiro y la esperanza, con una dulce letra dedicada a su pequeña, depositando todo el sentimiento en una melodía simple y dulce.

 

Otro de los tracks que contienen el suspenso y el drama es sin duda ‘The Grocery’, Hull relata cómo trata de convencer a su pareja de escapar de tanta miseria y creer en que todo estará mejor y que tal vez no haya otra salida. La voz de Dull cuando sube el tono y saca todo de las entrañas, puede hacer que la piel se enchine recordándonos un poco a Aaron Weiss y su bandaa MeWithoutYou, y lo podemos confirmar en ‘The Wolf’ cuando escuchamos “I wasn’t prepared to embark with the wolf of the mountain”. La belleza sigue en ‘The Mistake’ con la grandiosa frase ‘Everbody I know make the same mistakes, packaged up in different boxes, masking shame”, con ese tenue comienzo donde parece que oímos a Jim James interpretando alguna rola de Chistopher Cross. Dull expresa el arrepentimiento del odio a su padre, sin nada por hacer, le dice que no se quiere alejar de él, pero ya frente a su lápida.

 

Para ‘The Parts’, Andy solo se acompaña de su guitarra acústica y expone todo ese sentimiento a su esposa recordando pasajes de su historia, resaltando que quiere seguir conociendo cada parte de ella, mientras ella está a punto de dar a luz. La parte final del álbum no podía ser de otra manera, termina con la fabulosa ‘The Silence’, de vuelta a la tragedia familiar  y lamentándose del porqué de la apatía y el desapego hacia él durante tanto tiempo. Épica, profunda y catártica, como casi todo el camino del disco.

 

No podemos decir que solo es un maravilloso trabajo de Dull, pues la colaboración de toda la banda en cuestión de tiempos, arreglos y majestuosidad sonora hace de ‘A Black Mile To The Surface’ una verdadera belleza. No hay cortes que saltar (eso en esta época ya es un gran triunfo), cada canción tiene un punto de grandeza y parte destacada que lo identifica. Aún sin la identidad que le daba Chris Freeman en los sintetizadores; McDowell, Very y Prince redondean la idea de Hull, además del apoyo en la producción de Catherine Marks (Foals, The Killers) y John Cogleton (St. Vincent, Swans). Sin duda un serio contendiente a disco del año.

-->