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Malcolm McLaren, la visión pop oportuna

Hoy es cumpleaños de Malcolm McLaren, que ya no está con nosotros desde el 2010, pero aprovechamos el día para hablar de un hombre que no tenía un talento propio, pero tenía la gran capacidad de distinguir lo que podría convertirse en un suceso y el momento exacto en el que se estaba gestando algo grande, algo tan grande como para cambiar la moda, la música, el diseño y el cine.

 

Ese, sin duda fue el talento de McLaren, oler las tendencias y lo comerciable a larga distancia, su talento era hacer dinero. McLaren falleció el 8 de abril y, aunque muchos creen que no tenía ningún talento, debemos agradecerle algunas cosas.

 

Primero, el haber realizado un viaje a Nueva York y después convertir su trabajo para New York Dolls en SEX, la tienda S&M que se revolcó con la ropa de segunda mano y se convirtió en la moda punk. En segundo lugar, el apoderarse de la dirección de The Strand, convertirlo en Sex Pitols, salpicarnos con sonidos terribles que alguien clasificó como “asesinos de la esperanza, asesinos del espíritu” y, a pesar del manejo como banda de pop de los Pistols, dejarnos claro que podías ser cualquier cosa, no importaba si tenías talento o no.

 

En tercer lugar, haber recordado el nombre de su amigo cuando era estudiante de arte. Con una sola llamada telefónica consiguió que Jamie Reid llevara sus protestas situacionistas hasta el diseño para darle al punk los característicos colores rosa, verde y amarillo, y el gran descubrimiento de que sólo con unas tijeras, pegamento y recortes de periódico puedes crear el arte más contundente y controvertido.

 

Y, en cuarto lugar, utilizar a Julian Temple para mostrar su visión del punk. El director aceptó el reto de elevar al cine a los Sex Pitols, pero a pesar de las indicaciones de McLaren logró cambiar la dirección de los videos musicales, rockumentales y el cine sobre música al mezclar animación, material de archivo y escenas en vivo. Sólo vean ‘The Great Rock ‘n’ Roll Swindle’, ‘UK Subs: Punk Can Take It’, ‘Absolute Beginners’, ‘The Filth and the Fury’, ‘Glastonbury’ y ‘Joe Strummer: The Future Is Unwritten’ para comprobarlo.

 

Así que… tal vez Malcolm McLaren carecía de talento y manipulaba todo para perseguir al Dios del dinero, pero gracias a su visión mercantilista nosotros obtuvimos grandes ganancias.

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