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La música electrónica se abre paso en Irán

‘A pesar de haber sido suprimido tiempo atrás por el gobierno, ahora va tomando camino en el mundo’.

Hace diez años atrás, una película del director de cine Bahman Ghobadi, “No One Knows About Persian Cats”, presentaba los esfuerzos de un joven dúo de compositores iraníes, quienes buscaban formar una banda con otros músicos en líneas subterráneas en Irán. Sin embargo, dentro de la cinta también muestra un país en el que se prohibía la música considerada política o culturalmente incendiaria, dado que los artistas que quisieran mostrar su música de ese tipo debían obtener un permiso del ministerio de cultura y orientación islámica iraní, o bien enfrentarse a ser arrestados.

Pero afortunadamente hoy está surgiendo un cambio en la historia; una comunidad musical visionaria que ahora es libre de compartir sus extrañas creaciones. Cada día Irán está siendo reconocido como centro para algunas de las músicas más experimentales e importantes para el futuro del mundo.

Un motor reconocido que implementó este estilo de música es Ata Ebtekar, una figura reconocida en la música electrónica. Recibió un reconocimiento por ‘Sacred Horror in Design’, en 2017 por sus inquietante y desafiante mezcla de electrónica con la música clásica Iraní. Asimismo en este año estrenará un nuevo álbum electro-acústico que llevará por nombre “Parallel Persia”, el cual se caracterizará por “Artificial Neutrality”.

A pesar de que dentro de su país no se podía extender su música,  en el año  2000, él intentó mostrarla fuera del país, sin embargo no tuvo mucho éxito. Él comentó que aún no había actividad en el campo de música electrónica experimental de la generación joven. Su segundo intento se dio en el año 2013 dentro de su país para encontrar las cosas que habían cambiado desde ese entonces. Pudo encontrarse con que las restricciones que existían, ya se habían relajado un poco, asimismo bajo esas nuevas condiciones ya había algunos productores como Siâvash Amini, Hessâm Ohadi y Nimâ Pourkarimi, los cuales crearon el registro electrónico ‘Spotty Surfaces’.

Juntos fundaron el ‘Festival SET’, en el 2015, donde los iraníes pudieron ver deslumbrantes presentaciones audiovisuales y bailar en una nueva electrónica. Aunque es cierto que para todo ello se requirieron varios permisos ganados con esfuerzos por parte de los fundadores. Pero todo valió la pena ya que el festival se podría decir era totalmente legal. Y por lo mismo cada año han conseguido el agotamiento de los boletos.

‘Zabte Sote’, es el nuevo sencillo discográfico de Ebtekar, con el cual pretende presentar al mundo la vanguardia emergente de Irán. Su lanzamiento inaugural, ‘Girih: Sound Artists’ el cual se estrenó el año pasado, recopiló canciones de 40 proyectos. Comenta: “Es bastante imposible producir lanzamientos en formato físico en Irán y enviarlos internacionalmente”. Sin embargo, al asociarse con el sello británico ‘Opar Tapes’, Girih se ha distribuido alrededor del mundo, excluyendo a Irán, donde su deseo es poder lanzar un álbum algún día.

Otra de las personas que tuvieron que hacer esto fue Mahdyar Aghajani. Comenzó con su carrera en el año 2000 cuando la música de Irán estaba más restringida. Con tan solo 16 años, Aghajani ganó prominencia en la producción de ‘The Asphalt Jungle’, de Hichkas, en 2006. El cual fue el primer álbum iraní de hip-hop, caracterizado por imbuir el género convencional con elementos de la música tradicional iraní. Sin embargo, con el hip-hop prohibido, el registro no fue enviado para los permisos requeridos.  En cambio, la liberación del mismo se llevó a cabo a través de entregas secretas, las cuales provocaron que Hichkas fuera arrestado e interrogado sobre su productor.

“Les dijo que yo era un chico de 30 años fuera de Irán, que los envió totalmente en la dirección equivocada”, explica Mahdyar. “Nadie sabía mi apellido ni tenía mi foto, solo conocían mi nombre”. Todo esto cambió después de que apareció en una mesa redonda sobre hip-hop realizada por una revista cultural iraní. Mientras defendía el género a figuras del jazz y la música clásica, se reveló a sí mismo como el productor de ‘Asphalt Jungle’, lo que lo llevó a ser acosado por las autoridades e incluido en la lista negra por el ministerio de cultura. Se le concedió una visa para una gira de prensa francesa después de que “No One Knows About Persian Cats” fuera aclamada en el festival de cine de Cannes, que solía huir de Irán.

Mahdyar estaba aceptando comisiones de su nueva base en París, donde constantemente generaba nuevas ideas, las cuales solo se compartieron con amigos cercanos como ‘Ash Koosha’. Ya animado, Mahdyar finalmente lanzó sus ideas en su álbum debut Seized, con una deslumbrante mezcla de ritmos abstractos de hip-hop, una instrumentación clásica y voces manipuladas.

Mahdyar comenta que ha percibido un aumento en la escena experimental de Irán a pesar de encontrarse lejos: “está sucediendo y me alegro de que esté sucediendo”. Esto lo ha motivado de tener la intención de lanzar más y más música experimental, caracterizando el proceso como uno de “libertad absoluta”.

Ebtekar y su círculo se popularizaban silenciosamente con la música experimental en un Irán más relajado. Al presentar “An Artificial Hyperreal Culture”, su próximo trabajo, muestra aún más la fusión de la electrónica del campo con instrumentalización tradicional persa. Su álbum ‘Zabte Sote’ también lanzará más música gracias a que la electrónica experimental en Irán ha ido ganando fuerza: “El futuro es muy brillante”, declara Ebtekar.

He aquí algunas muestras del material de Mahdyar.

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