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Simple Minds, 120 minutos inolvidables

En el preámbulo a la primera presentación en directo de los escoceses Simple Minds en México, la velada fue amenizada por clásicos como Bowie, OMD, Visage y Depeche Mode, entre otros. La comunión entre el público y los músicos comenzó a la 20:30 horas, comandados por Jim Kerr al deslizar las primeras secuencias electrónicas de “The Signal and the Noise” acompañados de un fondo visual de líneas de colores verticales, que nos muestran a una banda que musical y conceptualmente no ha envejecido al paso de cuatro décadas de trabajo.

A continuación el emblemático bajeo inicial de “Waterfront” despertó la añoranza de muchos de los ahí presentes, al igual que la elegancia de “Love Song” y “Let There be Love”, nos llevaron a un pasaje del pop más fino recordado en cuarenta años y que fue rematado con la reflexión del bagaje activista sobre el amor, la fraternidad y la erradicación del racismo en el mundo a través de la necesaria “Mandela Day”.

Simple Minds

Fotografía: Alex Castro

 

Fotografía: Alex Castro

Con cuatro temas la expectativa crecía sobre lo que podríamos disfrutar en los siguientes minutos, entonces Kerr después de comentar la recomendación de sus amigos músicos sobre presentarse en México y la necesidad de la invitación de algún promotor musical; “Promised You a Miracle” se cumplía a la espera de muchos seguida de “The American” y del tema que da nombre al tour y al disco publicado el pasado 2 de 2018 “Walk Between Worlds”.

Fotografía: Alex Castro

Let me See Your Hands continuamente fue solicitado por el frontman de Simple Minds quien en repetidas ocasiones también gustó de incarse y con el torso completamente echado hacia atrás para mostrar la contundencia de su voz que nos siguió deleitando con “Someone Somewhere Sometime”, “All the Things She Said” y la que ha sido considerada la canción más emblemática de la década de los ochenta “Don’t You (Forget About Me)” y con la cual el recinto llegó a la cúspide de la noche y fue alargada al unísono coral de la audiencia y muy bien acogida por los escoceses.

Fotografía: Alex Castro

Este fue el punto del encore, que en lo personal utilice para abstraerme y recordar en un momento, lo afortunados que hemos sido como público desde los años noventa al tener muchísimos y en algún momento tal vez demasiados conciertos. El grupo tenía preparado para el cierre un set impecable con los clásicos “Alive and Kicking” y “Sanctify Yourself” los cuales nos dejaron totalmente satisfechos de una larga espera para tener a Simple Minds en un escenario mexicano y por si fuera poco, a través de Rock 101 que ha sido un punto de encuentro para muchos de nosotros desde hace 34 años.

Simple Minds, la caminata entre décadas

Una de las bandas más importantes e influyentes de la década de los ochenta del siglo pasado, es Simple Minds, que con una docena de álbumes y algunas pausas de producción y descanso de los escenarios, logró desde el principio de su historia generar caminos sumamente elegantes y delicados de géneros como el post punk, el new wave y el synth pop; tres géneros tan actuales como este siglo XXI.

El pasado 2 de febrero, Walk Between Worlds es lanzado como la más reciente entrega de los escoceses, un álbum compuesto por once temas que musicalmente nos llevan a un pasado tan vigente, que podríamos pensar que Jim Kerr y compañía viajaron del futuro para mostar desde 1979 los caminos a seguir para llegar al 2018 y sin reinvetarse, sin verse obligados a innovar, sino simplemenmte a vertir sobre este nuevo material lo que han venido haciendo tan cuidadosamente durante ya casi cuatro décadas de historia, este disco significa un decoroso regreso.

A Simple Minds lo único que le habríamos podido reclamar justamente era el hecho de que desaparecieran de su actividad sin presentarse en México, sin embargo, afortunadamente el próximo 20 de septiembre de 2018 estarán tocando por primera ocasión en nuestro país y además presentados por Rock 101, donde muchos de nosotros conocimos el trabajo de dicha banda.

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Su nueva producción no le adeuda nada a la diversidad musical del siglo en curso, eso nos habla de una solvencia y madurez, pero también de un desencuantro con los sonidos y formulas actuales; lo que nos lleva a situar su tarbajo en una deliciosa atemporalidad donde de igual manera nos cautivó tanto en el pasado como en este futuro, que considerando los cruces de estas características de convergencias y opuestos, Walk Between Worlds muy posiblemente estará considerado uno de los mejores discos de este 2018, lo cual también remarcaría la solidez de su propuesta que sin sorprender o volarnos la cabeza, se posicionará como el referente histórico que es y seguirá siendo.

Estos ingleses a su paso entre dos siglos han impactado en un amplio número de bandas tanto de habla inglesa como hispana, (Danza Invisible, Virus, Soda Stereo, M83, Radiohead o The Horrors, solo por mencionar algunas) Simple Minds han estado presentes durante cuatro decenios permeando al mundo de un pop profundamente elegante y suitl.

Promised You a Miracle”, “Sanctify Yourself”, “Alive and Kicking”, “This is Your Land”, “Someone Somewhere in Summertime”, “All the Things She Said”, “Mandela Day” y la sumamente emblemática “Don’t You” (Forget About Me), acompañadas de “Magic”, “In Dreams” y “Utopia” (estas últimas nuestras favoritas de su última producción) deseamos sean interpretadas por estas conciencias sencillas en su primer acto en directo en la CDMX que seguramente marcará indeleblemente la memoria colectiva del segundo semestre del año en curso.

El lado B, del lado B de los 80

Mucho más allá del new wave, el synth-pop, new romantic, post punk y death rock que marcaron ciertas pautas muy significativas de la música alternativa de la década de los ochentas del siglo XX, otras trincheras musicales se estaban arriesgando a formular varios caminos que subsistían subterráneamente, los siguientes renglones extraen de aquella memoria algunos trabajos memorables inscritos en esta trayectoria.

Tuxedomoon es uno de esos proyectos que aunque comenzó desde la vena del post punk, poco a poco se fue vistiendo de su personalidad en la experimentación y el avant garde más delicioso de San Francisco, en 1985 edita ‘Holly Wars’ que es uno de sus trabajos más exitosos de su trayectoria y de donde se extrae el tema ‘In Manner of Speaking’ que años después fuese covereado por Martin Gore y Novelle Vague.

Por otro lado, la poetisa, actriz, fotógrafa y experimentadora por excelencia Lydia Lunch; después de su importante aportación al llamado no wave hacia finales de los setenta, continuaría su incansable labor con diversas colaboraciones entre ellas la publicación del Ep en 4AD de ‘The Agony is the Ecstacy’ con The Birthday Party y el mini álbum ‘Stinkfist’ de 1987 con uno de los Bad Seeds, Clint Ruin. Ambos en la más deliciosa solvencia de la improvisación y experimentación.

Mientras tanto en México, la experimentación en los ochenta nos llevaba directamente a lo que se estaba generando de manera independiente y que de alguna manera provenía de aquellas venas de la escuela de proyectos tan importantes como Decibel y Chac Mool; este fue el punk y post punk tardío que se refleja a través de la pieza audiovisual de Nadie es Inocente de Sarha Minter. Por un lado, músicos como Walter Schmidt, Illy Bleeding, Ula Lume y Carlos Robledo con Size y Casino Shanghai con dos discos importantísimos ‘Nadie puede vivir con un Monstruo’ y ‘Film’ respectivamente y por el otro, Javier Baviera y Amaya LTD con Rebeld’ Punk y Sindrome, además de Dangerous Rhythm compartían tocadas y sin duda, uno de los precursores de la experimentación son Oxomaxoma, que iniciaron hacia finales de los ochenta, aunque publicaron su primer álbum ‘En el Nombre de Dios’ en 1990 y que para esa década se enriquecería de otros proyectos que ya no entran en este recuento.

David Tibet, Douglas Pearce y Steven Stapleton son tres personajes que colaboraron y suscitaron tanto desde la experimentación y el llamado neofolk, tres proyectos sumamente representativos Current 93, Death in June y Nurse with Wound (estos dos últimos ya los pudimos ver en México). Este trinomio tiene una larga carrera discográfica hasta nuestros días, algunos álbumes sumamente sórdidos y obscuros y otros trasladándose a una región electroacústica donde la tersura de sus notas nos invitan al existencialismo y a perdernos en las brumosas zonas esotéricas, exploradas sobre todo por Tibet. ‘Nada’ (1985) de Death in June, ‘Earth Covers Earth’ (1988) de Current 93 y ‘Soliloquy for Lillith’ (1989) Nurse with Wound, imprescindibles de ésta década y oportunos para un primer acercamiento

También hacia el cierre de los ochenta en Suecia, Roger Karmanik comienza la Cold Meat Industry, un sello que se encargaría de abrazar a la música experimental, el dark ambient, el neofolk, el noise y el death industrial que estaba abriendo camino desde una trinchera muy discreta casi imperceptible desde aquellos climas nebulosos y lluviosos. Un amplio catálogo sonoro fue el que apoyo esta disquera que el año pasado a tres décadas de trabajo, clausuro sus actividades con un festival de dos días donde se presentaron proyectos tan importantes para esta vena musical como Brighter Death Now, Raison d’etre, Megaptera y Ordo Rosarious, entre otros.

Otro de esos proyectos que marcó una vena alterna musical es sin duda, la banda estadounidense Swans, que desde su primera entrega ‘Filth’ de 1983 llevaría a la música a algo que en ese momento todavía no se denominaba post rock. Michael Gira lidera a este ente que también ya se presentó en nuestro país a través de Nrmal y que también se acercó al neofolk a través del álbum ‘The Burning World’ de 1989. Una carrera realmente sorprendente, la cual se reactivo en 2010 y que lo ha hecho como si trece años de silencio contenido se dejaran escapar desde una maquina de la perfección.

Para no salirnos del camino experimental y de las contaminaciones, a propósito del world beat, el sello belga Crammed Discs con la publicación de sus recopilatorios Made to Measure que en 1984 incluiría en su primer volumen a Minimal Compact, Tuxedomoon, Aksak Mabul y Benjamin Lew, sin duda, se convirtió en uno de los nichos más exquisitos de los años ochenta, que durante los noventa abre sus puertas a músicos balcánicos como Taraf de Haidouks y Balkan Beat Box y hacia este siglo XXI a otros más como Sigur Rós, Juana Molina y Matias Aguayo entre otros, siempre en la permanencia de la experimentación y los amalgamas que en distintos momentos justamente están interesados en desenvolverse en las transformaciones musicales de su momento histórico.

Para cerrar y dejando a muchísimos músicos, disqueras y músicas fuera de este brevísimo texto sobre una memoria a casi cuatro décadas, y a 34 de la concepción rockcientoúnica, la cual es la causante de que afinemos nuestros recuerdos constantemente, no podemos finalizar sin hablar de la vena del concepto industrial (no se confunda con la música electrónica denominada así también) donde varios músicos como el recientemente fallecido Z’ev, que desde los setenta y hasta estos dos miles continuaba trabajando y que formaba parte del cartel del pasado festival Aural, logró consolidar una obra sumamente importante e interesante en estos territorios de la acción sonora.

Por su parte, los alemanes Einsturzende Neubauten, con una amplia discografía, un documental importantísimo realizado por el japonés Sogo Ishii filmado en unas ruinas industriales y publicado también en el álbum del mismo nombre Mensch (1985), son uno de los entes musicales que se han desenvuelto en la experimentación del concepto industrial utilizando martillos, sierras, taladros y otras herramientas como instrumentos, de igual manera, los ingleses Throbbing Gristle precursores del la utilización de samples involucraron el performance y la música en medio de sórdidas imágenes que retaban al público y que realizarán la banda sonora de ‘In the Shadow of the Sun’ de Derek Jarman son considerados una referencia del arte interdisciplinario.

También los ingleses Test Department que grabaron dos de los discos seminales de este género el ‘Ecstacy Under Dures’ de 1982 y el ‘Materia Prima’ de 1989 y que en sus conciertos involucraban maquinaria industrial y finalmente los australianos SPK que de 1978 a 1988 generaron gran expectativa al trabajar en otros plataformas escénicas y que su legado tiene por lo menos un par de piezas imprescindibles el Information ‘Overload Unit’ (1981) y el ‘Leichenschrei’ (1982).

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Erasure, los 80 aún vigentes

Treinta y tres años significan una larga trayectoria, la cual no es sencillo sostener para la empatía de fans y jóvenes adeptos que en la vida de un proyecto musical como Erasure se van subiendo a un navío cargado de 17 álbumes y un estilo sobre todo enmarcado en el synth pop y new wave que desde los años ochenta y hasta nuestros días continúa vigente.

Posiblemente la primera ocasión que vimos a Erasure en un escenario mexicano fue en el programa de televisión ‘La Movida’ que conducía Verónica Castro, (lo cual sorprendió mucho a quienes fuimos testigos de dicho suceso). Años después se presentaron de manera oficial en 1997 como parte de The Cowboy Concerts en el Autódromo Hermanos Rodríguez, diez años después en 2007 y también en 2011 en el Teatro Metropólitan con su Total Pop Tour.

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A las 21:07 del pasado 25 de abril por cuarta ocasión y como parte del World Be Gone Tour en el Pepsi Center de la CDMX la experimentada voz de Andy Bell baño de colores a los asistentes al entonar la primera frase de ‘Oh Lámour’ en paralelo las luces en morado y rojo iluminaron los tres pórticos verticales que conforman el diseño de esta gira, lo que nos permitió observar a Vince Clarke situado sobre el central y a sus dos coristas en los laterales enmarcadas por las estructuras blancas.

‘Ship of Fools’ y ‘Breathe’ nos llevaron al encuentro con esta memoria mutua, para ligarnos a ‘Just a Little Love’ de su nueva producción, la cual no es ajena para la mayoría de los presentes. La fiesta de sonidos sintéticos nos hizo viajar a los lejanos 80 y 90 del siglo pasado cuando de igual manera que esta noche, bailamos ‘Chains of Love’, ‘Victim of Love’ y ‘Love to Hate You’, rodeados de la melancolía de aquello que un día nos hizo suspirar.

Noche de sueños synth pop, Erasure regresó a la CDMX para hacernos bailar

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El dueto inglés, sin duda logró recapitular una historia en un poco más de noventa minutos, donde nos siguió deleitando con clásicos como ‘Blue Savannah’, ‘Breath of Life’, ‘Always’, ‘Who Needs Love Like That’ y temas nuevos como ‘Sweet Summer Loving’ y ‘Love You to the Sky’.

Hacia el cierre de la presentación de Erasure, después de un breve Happy Birthday y un whisky hasta el fondo para Bell y algunos tonos magenta sobre el escenario, ‘Stop’ nos hizo pensar que la comunión nunca terminaría, sin embargo un breve encore, nos llevó a la esperada ‘Little Respect’, interpretada por el dúo al mismo nivel de escenario, con sus coristas a un lado; Vince Clarke con su guitarra y Andy Bell demostrando porque es una de la voces más privilegiadas de la historia del synth pop.

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