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Little Evil

El cine de horror se ha convertido en cosa seria en los finales de esta década, tanto que cada año tenemos una “Mejor película de todos los tiempos” aclamada por la crítica, sin importar la dosis de miedo que impregne en el espectador. Hoy los expertos se basan más en la originalidad y en el miedo psicológico, es por eso que todos vimos ‘The Babadook’ (2014, Dir. Jennifer Kent), ‘The Witch’ (2015, Dir. Robert Eggers), la soporífera ‘It Follows’ (2014, Dir. David Robert Mitchell), y las más recientes ‘Raw’ (2016, Dir.Julia Ducournau) y ‘Get Out’ (2017, Dir. Jordan Peele); dejando una sensación de vacío en nuestras almas en búsqueda de gore, sangre, monstruos mórbidos y desmembramientos.

Esto a su vez, provoca que el público deje en el olvido producciones como ‘The Autopsy of Jane Doe’ (2016, Dir. André Øvredal) o ‘The Last Shift’ (2014, Dir. Anthony DiBlasi), cintas que probablemente cubren nuestras necesidades y a otro peldaño importante dentro del género: la comedia, cuyas exponentes más recordadas podrían ser ‘Ghostbusters’ (1984, Dir. Ivan Reitman) y ‘Shaun of the Dead’ (2004, Dir. Edgar Wright), y no sagas como la de ‘Scary Movie’, que se van por el chiste fácil o ‘Actividad Paranormal’ con su humor involuntario.

Es por eso que, en su segundo intento por incursionar en este subgénero, Netflix nos presenta ‘Little Evil’, nos cuenta la travesía de Gary (Adam Scott), un hombre que acaba de contraer matrimonio con una madre soltera cuyo hijo podría ser el mismísimo anticristo.

Más allá de tomar prestada la premisa de ‘The Omen’, la película dirigida por Eli Craig (encargado de dar vida a la serie de ‘Zombieland’) se preocupa por plantear ciertos vicios de nuestra sociedad que utilizar escenas icónicas del clásico de 1976: la madre incrédula ante las acciones malvadas de su hijo, las familias con miembros transexuales, las acciones negativas de la iglesia y los jóvenes que se sienten cineastas por tomar una cámara, son los nodos que van construyendo de manera indirecta la historia.

Eso no quiere decir que se olvide de burlarse de su predecesora y de otras películas como ‘Poltergeist’, ‘El Resplandor’ o ‘Child’s Play’ (Owen Atlas, el niño que da vida al hijo del Diablo, tiene un look idéntico a Chucky), utilizando elementos sutiles que no se usan más que en su presentación. El problema para muchos podría ser la limitante del director al seleccionar escenas no tan icónicas de ‘The Omen’, descartando la secuencia del zoológico o el ahorcamiento en la fiesta de cumpleaños, haciendo de esta parodia algo light con situaciones exageradas fuera de lugar.

Por otro lado, el error que le cuesta todo a esta propuesta es que sus tres actos no encuentran una línea de conexión. Mientras la introducción nos plantea la situación del ser “padrastro primerizo”, el intermedio se preocupa por demostrarnos lo malo que puede ser el niño para que el principio de la conclusión haga que éste olvide su propósito de la nada. Se nota aún más cuando el tercer acto es el mejor desarrollado de todos.

Además de ser inverosímil, utiliza chistes recurrentes de otras películas del estilo que ya hemos visto una y otra vez: el enano bad ass, los negros bromistas, el compinche alocado (interpretada por una Bridget Everett totalmente sobreactuada), la esposa exasperante (interpretada por Evangeline Lily)… cayendo muy pronto en la redundancia de sus interacciones, sin que ninguno aporte al desarrollo del personaje principal ni a su búsqueda. Daría igual si todos estos personajes, secundarios e incidentales, estuviesen en el camino o no, nuestro protagonista llegaría a la misma conclusión.

Eli Craig no se preocupa en lo absoluto por encontrarle un tono a su producto final y se nota en la dirección de sus actores. Sus esfuerzos por ser graciosa en momentos y terrorífica en otros se desploma por las reacciones blandas que tienen los personajes a las circunstancias que deberían marcar pauta a su evolución. No existe un balance entre su despreocupación, convirtiendo todo en un sketch de hora y media.

Aunque sus efectos son decentes y podrías llegar a pasar un rato agradable, ‘Little Evil’ se queda a medias tintas: Da igual que ocurre en pantalla, no obtendrá tu atención total. Podría ser considerado un calentamiento para esos maratones de horror que nos esperan en octubre si no tienes considerado rememorar a Shaun, a Pegajoso, a Emma Stone matando zombies o ver por curiosidad a los tres vampiros que forman el falso documental What We Do in the Shadows (2014, Dir. Jemaine Clement, Taika Waititi).

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