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Reseña: “Matar al candidato”

Por: Adán David Pérez Rodríguez

El sábado 23 de marzo de 2019, tuvo lugar el 25º aniversario luctuoso del entonces candidato presidencial Luis Donaldo Colosio Murrieta. En este contexto se presentó en el Centro Horizontal la novela gráfica: “Matar al candidato”, coautoría de F. G. Haghenbeck y Bef, publicada bajo el sello de Editorial Sexto Piso. Presidieron el evento Bef, Laura Sánchez Ley, Ilse Salas y Julio Patán.

En el uso de la palabra, Bef compartió con los presentes que él realmente es un caricaturista no un monero. Refirió que en su trayectoria profesional es la primera vez que hace tema político. Expresó  que la idea del libro fue de Eduardo Rabasa y que se propusieron sacar la obra para este 23 de marzo. Comentó que decidió sacar esta obra como álbum estilo francés, donde se quiso compensar brevedad del libro con la calidad de la ilustración. Esta obra representa para el autor un tránsito del cómic a un estilo más realista.

Si bien Bef entregó al público un material gráfico ampliamente documentado y terminado sobre el magnicidio de Luis Donaldo Colosio, también nos compartió lo que desde su punto de vista serían los aspectos inconclusos del tema.

Sobre el particular comentó: “nos quedó la duda de qué tipo de presidente hubiera sido Colosio si hubiera llegado a la Presidencia de la República”. Otros aspectos relevantes que comentó el caricaturista fueron que, a 25 años del evento, mucha gente le llegó a comentar que no conocían la cara de Aburto, el asesino material, que le sorprendió darse cuenta que mucha gente señaló a Salinas como el culpable, pero que los hechos demostraron que él fue el más perjudicado con la Muerte de Colosio.

En un aspecto más personal, Bef dijo que creció en el seno de una familia de periodistas, de hecho su tía Berta estuvo presente en el evento, por este antecede el coautor considera su obra un homenaje a la mujer periodista. Otra mujer importante para Bef en el desarrollo de esta obra fue su suegra, quien en palabras de Bef, “es una de las más grandes historiadoras del país”; ella fue quien le indicó que, dado el tema de la obra, era necesario vincularlo con el caso del asesinato de Álvaro Obregón, curiosamente, otro sonorense.

Con esta perspectiva el libro retoma muchos casos semejantes no resueltos en la historia de la vida política mexicana. Para Bef, “es desolador el caos en el que estamos”. Ante la imposibilidad de hacer justicia, la obra evoca no olvidar el caso.

Por su parte, Ilse Salas, la actriz que interpretó a Diana Laura, esposa de Luis Donaldo Colosio, en la serie “Historia de un crimen: Colosio”, destacó la importancia del año 1994 en la historia del país. Para Ilse, después de haber revisado la documentación en que se basó la  serie, comenta que: “no hay manera de creerse las diversas teorías que se han emitido al respecto”. Tras la experiencia de la serie, la actriz se pregunta sobre el número de carpetazos que existen en el país; admitió no haber dimensionado en ese entonces los alcances del caso.

Sobre el libro de Bef, considera que sostiene la tesis que compartieron muchos de los que hicieron la serie que protagonizó.

Laura Sánchez Ley redactó el prólogo de la obra. Para ella, a 25 años del magnicidio quedan más dudas que respuestas. Su afirmación se basa en que los últimos 7 años se ha dedicado a desclasificar los documentos del caso. “El libro nos acerca a llenar el rompecabezas”, afirmó la prologuista.

Destacó que Mario Aburto es dibujante y sugirió que podría interesarse por la obra pictórica. En su actividad ha encontrado al menos 8 versiones que contradicen la versión oficial. Considera que es importante para las nuevas generaciones saber qué fue el caso Colosio.

Como experiencia personal recordó la imagen pedregosa de Lomas Taurinas y compartió con el auditorio que después del asesinato del candidato la gente tomó del piso los restos de Colosio y se los untaba en el cuerpo creyendo que era milagrosa, que curaba las reumas, decía la gente.

Al parecer de Laura Sánchez todo esto pudo suceder porque las autoridades no cuidaron la escena del crimen. Puntualizó que a los 160 días del asesinato se hizo una plaza en el lugar del magnicidio. En ese entonces, la calle donde mataron a Colosio no tenía nombre, hoy se llama Carlos Salinas de Gortari.

Julio Patán destacó el rol de novelista policiaco y autor de novelas gráficas. Define los libros de Bef como libros con estética de la nota roja mexicana. Con esta obra, advierte una evolución en el trabajo del autor.

Puntualizó la importancia del hecho histórico en el desarrollo de la vida política nacional, el periodismo mexicano y las instituciones públicas del Estado. Afirmó  que: “No es un libro conspiratorio, va a la suspicacia, la resolución del caso, sin querer llegar a conclusiones que no se quieren tener.

Julio manifestó que para él se trata de un libro que nos dice que no somos inteligentes, el libro y la serie revelan un caos que existe en la vida diaria.

Los asistentes fueron un público activo; entre los presentes se contó con al presencia de Norma García (Twitter: @ADNormis), periodista que cubrió la campaña de Luis Donaldo Colosio en 1994.

Ella tomó la foto de la corona floral con el nombre del candidato, misma que denominó: “muerte anunciada”. Relató que ese día no llevaron a prensa a Lomas Taurinas, les dijeron que los camiones no llegaban hasta allá por las condiciones del terreno, que los de logística de la campaña indicaron a la prensa que podía asistir al evento en Lomas Taurinas el que quisiera ir hasta allá o podían optar por acudir al siguiente evento que se haría en el hotel donde estaban hospedados.

La periodista fue al segundo evento porque su medio de comunicación era vespertino. Comentó que esa indicación de logística fue la razón de porqué no hubo más imágenes del magnicidio porque la prensa no fue llevada al evento.

Las ventas de audiolibros se disparan ya que algunos autores abandonan la impresión

Cuando Sarah Hall escribió su cuento más reciente, “Sudden Traveler”, leyó cada oración en voz alta. No es la práctica habitual de escritura para esta escritora nominada dos veces al Booker, que encuentra su trabajo “intensamente incómodo”. Esta vez pensó que debería hacerlo, porque en vez de publicar por escrito, la historia de una madre desconsolada se dirigía a los estudios de grabación de Audible, el editor y minorista de audiolibros propiedad de Amazon. Y Hall era conciente de que estaba escribiendo para la voz, no la página.

Es un movimiento radical, pero Hall es solo uno de muchos escritores que ahora evitan la impresión de un texto y van directamente al audio. Michael Lewis, uno de los autores de no ficción contemporáneos más exitosos, con libros como Moneyball y The Big Short, se despidió de su habitual revista, Vanity Fair, y está escribiendo cuatro ensayos para Audible este año. Tampoco podrás leer el próximo thriller de KL Slater. Lo mismo ocurre con las siguientes obras de Robert Caro, Jeffery Deaver y Brian Freeman: son únicamente oídos. Otros autores con varias ofertas exclusivas de audio son Margaret Atwood, Philip Pullman, Andrew Motion y Sophie Hannah.

Comienzas a preguntarte qué está pasando: ¿por qué hay tantos escritores omitiendo la palabra impresa?

Hall decidió escribir para audio porque le ofrecieron una buena paga; y además, ella quería hacer algo diferente. “Mi primera experiencia con los cuentos fue que me los contaron de pequeña. Tenía este gran personaje de director en mi escuela infantil, y él nos sentaba en una horrible y estática alfombra por la tarde y nos contaba una historia, generalmente una historia de fantasmas. Me gustó esa idea de volver a escribir para la voz. Le da una calidad diferente a la historia y yo quería intentarlo “.

Nueva era: Sarah Hall es uno de muchos escritores que pasan por alto la imprenta y van directamente al audio.

El mercado de audiolibros está explotando. En el Reino Unido, los ingresos de los editores del audio aumentaron de £ 12 millones en 2013 a £ 31 millones en 2017. En Estados Unidos, donde las tendencias de los libros tienden a ser un año mayores que las nuestras, se estima que el 44% de las personas ha escuchado un audiolibro. Si bien las ventas impresas están creciendo a un ritmo insignificante y las ventas de libros electrónicos van en picada, el audio es un rayo de esperanza.

Para los autores, esto significa tratos y avances de los derechos lucrativos. “Hace once años, las ediciones de audio a menudo se publicaban después de la publicación, o no se publicaban en absoluto”, dice la agente literaria Camilla Wray. Ahora, de repente, hay una pelea por ellos. Los derechos de audio de How Not to Be a Boy, de Robert Webb, por ejemplo, se separaron de los derechos de impresión y se vendieron por seis cifras informadas.

Sin embargo, no es solo un caso simple de seguir el dinero. Algunos escritores dejan de publicar porque tienen más oyentes que lectores. Toma a John Scalzi. Su novela de 2014, Lock In, vendió 22 mil 500 libros de tapa dura, 24 mil libros electrónicos y 41 mil audiolibros. Ir directamente al audio para su próxima novela es una obviedad. En el Reino Unido, Nomad, el último volumen de las memorias de Alan Partridge, vendió más en audio, donde es narrado por el propio Steve Coogan, que en cualquier otro formato. “Hace unos años, eso hubiera sido completamente extraordinario”, dice Sarah Shrubb, editora de audiolibros en Hachette. “Todavía es raro, pero está sucediendo cada vez más”.

Como era de esperar, los editores están haciendo todo lo posible. HarperCollins tiene una “política de audio total”: cada libro con una narración debe tener una versión de audio, lanzada al mismo tiempo que la versión impresa. Penguin Random House está particularmente orgulloso de su versión de audio “3D” de Roald Dahl’s James y the Giant Peach, repleto de efectos de sonido. El audiolibro de Lincoln in the Bardo, de George Saunders, presenta 166 voces, incluidas las de Lena Dunham, Jeffrey Tambor y Susan Sarandon. Y la tendencia no se limita a los libros. Audible anunció una asociación con Lamda el mes pasado que incluye el desarrollo de obras de audio originales y la capacitación de actores para narrar.

La tecnología, por supuesto, tiene mucho por lo que responder. Los teléfonos inteligentes y los altavoces significan que los ratones de biblioteca que desean leer todo el tiempo pueden hacerlo, sin estar a merced de los CD rayados y las cintas de cassette que no se empalman.Un compromiso con la palabra escrita no impide escuchar. Y esto no significa la muerte del libro: los oyentes también son lectores. De hecho, cuando las memorias de Damian Le Bas The Stopping Places: A Journey Through Gypsy Britain fueron adaptadas para el Libro de la semana de Radio 4, las ventas de tapas duras de Amazon aumentaron un 250% el día siguiente a la emisión del primer episodio.

Al mismo tiempo, muchos están siendo introducidos a la lectura a través del audio. Los principales contribuyentes al auge de los audiolibros son hombres de entre 25 y 44 años, que suelen ser conocedores de la tecnología pero que no son tradicionalmente grandes lectores. “Los audiolibros se han vuelto geniales”, dice Shrubb. “Si me dices eso hace 10 años, habría dicho que es una idea encantadora, pero que nunca va a suceder”.

Estamos tan inmersos en lo digital que, cansados ​​de reuniones irregulares, los clubes de lectores se conectan solo en línea. Reese Witherspoon @reesesbookclubxhellosunshine en Instagram tiene casi 600 mil seguidores. Emma Watson dirige sus reuniones de club de lectura feminista en Goodreads. Puede hablar sobre el último volumen de poesía de Rupi Kaur desde el autobús. Luego están las nuevas aplicaciones de audio que condensan los libros que deberías haber leído. La versión de audio íntegra de Thinking Fast and Slow de Daniel Kahneman es de 20 horas y 1 minuto; Blinkist lo ha reducido a unos 22 minutos muy manejables. Y en el extremo más esponjoso, Audible tiene un “Paquete romántico” que le permite saltar a las “partes buenas” de las novelas picantes.

Hemos recorrido un largo camino desde aquella época, en 2011, cuando Stella Rimington, entonces presidenta de los jueces de Booker, fue atacada salvajemente por admitir que había escuchado las novelas en lugar de leerlas. Hecho bien, un audiolibro es una experiencia vívida y visceral. Un buen narrador puede aumentar una interpretación de un pasaje, puede agregar otra dimensión a un libro. “Oyes las palabras que van de la cabeza del escritor a tu cabeza, no hay nada mediando en ellos que no sea una voz de alguien que los interprete”, dice Jill Waters, una productora de audio independiente. “En el mejor de los casos, puede venir hacia ti cuando no lo esperas. Oyes la trampa en la voz del lector y de repente estás en el momento. Ahí es cuando la gente llora “. No me gusta la voz del narrador, sin embargo, y es el final para escuchar ese libro en particular.

El medio también es menos indulgente. Retroceder para capturar lo que te has perdido es mucho más difícil en audio, por lo que cada palabra debe contar. La mala escritura y los agujeros de la trama no tienen dónde esconderse. Los productores y editores también tienden a ser más cautelosos en lo que respecta al audio. Si un pasaje violento sale a todo volumen en la cocina, puede parecer invasivo e inmediato, dice Waters. Del mismo modo, cuando Ellah Allfrey editó un cuento de Marina Lewycka para Audible, sintió que tenía que atenuar el tono de un personaje racista. “En la página, el lector tiene tiempo para sentirse cómodo con eso. Si lo estás escuchando en voz alta, se convierte en algo muy diferente “, explica.

A Hall le gusta pensar que se remonta al comienzo de la narración de historias. Las historias cortas, especialmente, eran tradicionalmente una “moneda de viaje”, dice ella. “En su formato original, fueron llevados a través de las fronteras y contados a diferentes personas como entretenimiento y como noticia. Así que tal vez estamos volviendo a nuestra encarnación más antigua de la narración de historias “.

SEIS PARA ESCUCHAR

Traducción Nahum Torres, texto tomado de The Sunday Times

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