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El soundtrack de la vida – Crónicas del guacarock

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan todos los domingos, esos son los chidos”, con esta intervención a Bertolt Brecht inicia mi guacarock favorito, El guacarock del Santo de Botellita de Jerez de su segunda producción La Venganza del Hijo del Guacarock de 1985.

Los Botellos llegaron a llenar un vacío de propuestas innovadoras en el rock mexicano a principios de los 80 con un estilo irreverente y humorístico que hacía frente a los productos que Luis de Llano y Raúl Velasco ofrecían a destajo y querían vender por rock como el autonombrado “Ángel del Rock” Laureano Brizuela. Con rolas que nos hacían reír, realizaba una denuncia social a las condiciones políticas de nuestro país y siempre buscaron encontrar un punto de reconciliación para una sociedad polarizada por la inestabilidad económica que el país vivía y nos dejaron una frase que aún perdura. ‘Lo naco, es chido’.

 

 

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En el primer lustro de la década de los 80 los rockeros nacionales sufrían de una crisis de identidad severa, entre la invasión de Parchís, Menudo, Timbiriche y los grupos españoles y argentinos, era difícil encontrar una referencia nacional, las bandas de los 70 estaban casi desaparecidas y la movida era underground. En ese limbo musical, Alex Lora perdía una batalla jurídica con Charlie Hauptvogel sobre los derechos legales del nombre Three Souls in my mind, por que decidió cambiar el nombre de la banda a El Tri para el álbum ‘Simplemente’ de 1985.

El estilo urbano y desafiante de El Tri, encontró a un público ávido de himnos de protesta, con los que se pudieran identificar, pero sobre todo que se mostraran como un movimiento en contra de lo establecido y con rolas de temas cotidianos como el Metro Balderas, la terminal del ADO o que hacían referencia a una historia cuasi mitológica ente dos seres que surgieron en un sueño, y un poema que el poeta nunca escribió. ¿Quién de ustedes no derramó una lagrimita caguama en mano mientras escuchaba la letra de está Triste Canción de amor?

 

Finalmente, me referiré a una de las bandas más emblemáticas del rock nacional de los 80 y que se movía entre el mainstream y el underground liderada por una mujer de voz potente y gran presencia en el escenario. Me refiero por supuesto a Kenny Avilés, líder de la banda Kenny y los Eléctricos. El sencillo Me quieres cotorrear, de 1983 grabado con el sello independiente ‘Com-Rock”, serviría como punta de lanza para abrir paso a nuevos proyectos del rock nacional. Kenny aparecía por igual en vídeos musicales en programas de Televisa que en bares de la Ciudad de México. Su look ‘Cindy Lauper’, una banda con Ricardo Ochoa en la guitarra y sobre todo un show energético, se ganó el gusto y el respeto de la banda pesada y los fresas.

 

 

Sin duda el legado de Kenny en el rock es de suma importancia y se vuelve trascendental cuando pensamos en una época en la que el rock necesitaba de referencias y expresiones que trascendieran aún más allá de la música. Kenny logró eso y más, los títulos de sus rolas se hicieron parte del vocabulario urbano y unieron a una generación que realmente necesitaba un elemento adhesivo.

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