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Las nostalgias de Interpol en dos momentos chilangos

Texto: Jesús de León Torres
Foto: Cortesía de OCESA

Segundo momento (noche del 14 de agosto de 2018). En las afueras del centenario Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, la hipsteriza, treintañera en su mayoría, se agolpa, consciente de que no toda entrará al emblemático recinto de la capirucha. Revendedores intentan comprar los escasos boletos sobrantes de los asistentes para ofrecerlos a sobreprecios ridículos. Es la segunda de dos noches anunciadas como el reencuentro íntimo de Interpol con su fiel público mexicano, y cuyas localidades se agotaron en unas cuantas horas. Al interior, la sala es ocupada paulatinamente hasta llenarse. Los gritos del público reciben a la banda neoyorquina –con bajista y tecladista invitados–, que desde el principio lo complace con Not Even Jail.

Primer momento (noche del 5 de septiembre de 2005). Miles de personas, casi todos en sus veintes, hacen una larguísima fila afuera del World Trade Center, previo a lo que será una desorganizada pero vibrante velada. Después de un retraso considerable de la hora anunciada entran al Salón Mexica del inmueble, uno de varios donde se llevan a cabo expos de todo tipo y nada apto para un concierto de esa magnitud. El sitio se oscurece y el entonces cuarteto inicia con Next Exit, la canción que abre Antics, su segundo disco y el que promueve alrededor del orbe.

El público comienza a brincar desde el principio en lo que fue el primer concierto de Interpol en México y el que hubiera sido el primero de dos en ese lugar. Por cuestiones de seguridad, la segunda noche se pospondría unas semanas días y cambiaría de sede: el Palacio de los Deportes. Entre el primer y el segundo momentos aquí recapitulados habrían de pasar muchos conciertos de Interpol en nuestro país experimentados con la misma pasión.

Segundo momento. Con la precisa iluminación, el escenario se convierte en un espacio casi siempre monocromático, como el sonido de Interpol. Rojo con la hipnótica Mammoth; azul con la lánguida NYC, o verde con la energética The Rover, el primer sencillo de su próximo álbum, Marauder, y cuyo vídeo, una docuficción dirigida por el cineasta mexicano Gerardo Naranjo (Drama/Mex, Miss bala, Narcos), registra una historia ubicada en el contexto de la conferencia de prensa que el trío ofreció recientemente en la Ciudad de México para anunciar a nivel mundial el mencionado disco.

El cantante, Paul Banks, se dirige al público en español, el cual perfeccionó cuando estudió la prepa en nuestro país. Tres bolas disco –una al centro, sobre los músicos, y las dos restantes a sus costados, abajo, ambas imperceptibles casi todo el tiempo– acentúan el tono melancólico de las piezas ejecutadas por los cinco intérpretes, a manera de una desolada fiesta. La bola de espejos cumple al fin su función luminosa cuando recibe la proyección de luz blanca que se descompone en cientos de haces disparados a todas direcciones. El público lo celebra, tanto como lo hace al final de cada canción.

Primer momento. Los asistentes no dejan de saltar; aplauden, gritan, cantan los temas de los primeros dos álbumes de Interpol, agrupación que recientemente les ha descubierto el post punk británico de fines de los setenta y principios de los ochenta. Fue la que les abrió oídos, mentes y almas a Joy Division. Gracias a Paul Banks se internaron en Ian Curtis; por Carlos D (exbajista de Interpol), llegaron a Peter Hook. Son los discos Turn On the Bright Lights y Antics los que encumbraron a Interpol; los que la crítica internacional alabó, y los que lo convirtió en cabeza de cartel de festivales en Europa, Estados Unidos y México.

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Segundo momento. La calidad y el volumen del sonido, la cercanía lograda entre ensamble y audiencia, y la genuina emotividad en el ambiente son pocas veces tan patentes. Los fans acompañan con sus voces al grupo incluso en las canciones del disco que aún no ha salido a la venta. Se siente la nostalgia de Interpol por tiempos mejores, previa a su tercer álbum, a partir del cual dejó de ser venerado por la crítica. Queda México como su bastión, y eso lo sabe y lo aprovecha Interpol.

Primer momento. El post punk (¿o post post punk?, ¿new post punk?) de Interpol es una de las banderas de la nueva generación de principios del siglo XXI que se decanta por la música indie, la que unos años atrás era denominada alternativa. Grupo y público se rinden ante la nostalgia de una época que no les tocó vivir. Nostalgia por una vivencia no experimentada; por un sonido único que conocieron y disfrutaron años después, que Interpol ha reproducido a través del filtro de su talento. La audiencia sale feliz, consciente de que ha sido partícipe de una fecha histórica.

Segundo momento. Interpol deja para el encore parte de lo más representativo de su obra, y de lo más reminiscente a Joy Division: Lights, Evil y Obstacle 1; de lo más nostálgico del grupo y de la noche. A ello se suma la doble nostalgia de la época no vivida; la triple de la banda al evocar tiempos mejores; una más de todos los presentes por lo experimentado juntos durante casi 13 años. Antes de salir del escenario, los músicos agradecen la evidente y recíproca relación amorosa entre ellos y los mexicanos. Se van todos menos el baterista, Sam Fogarino, quien se acerca al micrófono central para dirigirse –él sí en inglés– a los asistentes: “México, son jodidamente increíbles. No saben lo importantes que son para nosotros”. Sam, sí tenemos idea.

Banda Sonora 101 – Ian Curtis

Atribulado, sombrío, intenso, depresivo, epiléptico, el vocalista de Joy Division se colgó de un perchero a los 23 años. Ian Curtis dejó en este mundo a esposa, hija, amante y banda, pero también un legado musical que se instaló como referente del post punk británico de finales de los 70.

Su herencia, compacta y poderosa, sigue influyendo en el sonido de incontables bandas en todo el mundo. Y sin duda lo seguirá haciendo. CONTROL, la película biográfica sobre Ian Curtis realizada por el fotógrafo holandés Anton Corbijn, lo lanzó a un nivel superior en la dimensión de los iconos culturales.

MUERTE

Mayo de 1980 / Inglaterra

Martes 20 / Cementerio de Macclesfield, noroeste de Inglaterra, cerca de Manchester.

En la lápida de Ian Curtis reza el siguiente epitafio: “Love Will Tear Us Apart”. Deborah Woodruff, viuda de Curtis, pidió que se inscribiera el nombre de esta canción en la piedra sin importarle que la letra se refiriera a la infidelidad de Ian y a la desintegración de su matrimonio. Ian se suicidó en las primeras horas del domingo 18 de mayo, a la edad de 23 años, precisamente cuando Joy Division estaba a punto de iniciar su primera gira por Estados Unidos y preparaba el lanzamiento de Closer, su segundo álbum de estudio.

Lunes 19 /  Espectro radiofónico, Inglaterra.

John Peel, locutor de Radio 1, informa: “Malas noticias muchachos, Ian Curtis, de Joy Division, ha muerto”. Como homenaje, programa una pieza emblemática del grupo: Atmosphere. En la televisión y los medios impresos, no obstante la popularidad de la banda en la llamada escena Manchester, la muerte de Curtis pasa inadvertida. Un tema domina en la prensa británica: Margaret Tatcher recién cumplió un año de gobernar con mano dura en Inglaterra. Por su parte, los miembros de Joy Division deciden disolver el grupo y cancelar la gira estadounidense.

Domingo 18 / Barton Street número 77, Macclesfield.

El álbum The Idiot, de Iggy Pop, gira en el tocadiscos cuando Deborah entra a su casa y descubre el cuerpo de Ian colgado de un perchero en la cocina. En la mesa descansa una carta de despedida. Minutos después, el baterista del grupo, Stephen Morris, recibe una llamada del bajista Peter Hook: “Ian. Al final lo ha hecho”. “¿No se habrá intentado suicidar de nuevo?”, pregunta Morris. “No”, remata Hook, “de hecho lo ha logrado” (Semanas antes, Ian intentó matarse con una sobredosis de fenobarbital, medicamento que tomaba para la epilepsia).

Sábado 17 / Blackpool, Lancashire, costa noroeste de Inglaterra.

Bernard Sumner, guitarrista de Joy Division, se pregunta por qué diablos Ian decidió no viajar con él a Blackpool para hacer esquí acuático. El viernes por la tarde, cuando el grupo regresaba a Macclesfield, Ian pidió que lo dejaran en el Amigos, un restaurante mexicano que solían frecuentar. “Seguramente está crudo”, piensa Sumner, aunque un mal presentimiento enturbia su optimismo: sabe que Ian atraviesa un mal momento; la relación con su amante, la belga Annik Honoré, le provoca sentimientos de culpa y los ataques epilépticos son cada vez más frecuentes. Hoy, Ian está especialmente angustiado por el deterioro de su salud y deprimido por la crisis conyugal.

Sábado 17 / Barton Street número 77, Macclesfield.

Ian Curtis prende el televisor y se tumba a ver STROSZEK, de Werner Herzog, un drama sobre tres parias berlineses que emigran a EU en busca del sueño americano. Hacia el final de la película, Bruno Strozek, el personaje principal, se suicida. Esta noche, Natalie, hija del matrimonio Curtis, que había cumplido 13 meses de nacida, duerme en casa de sus abuelos maternos, mientras Deborah cumple sus horas de trabajo en un bar. A estas alturas, sabe que Ian le es infiel y quiere el divorcio. De hecho, hace tiempo que Ian no pasa las noches en la casa de Barton Street, por lo que Deborah se muestra sorprendida cuando lo encuentra en casa al regresar del trabajo. Discuten fuerte y ella se va a dormir donde sus padres. Ian saca el disco The Idiot, lo coloca en la tornamesa, sube el volumen y comienza a escribir las últimas letras de su vida.

Legado (y otras sustancias)

La muerte de Ian Curtis marcó el fin de Joy Division. Poco después, Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris formaron el grupo New Order. En el verano de 1980, “Love Will Tear Us Apart” alcanzó el número 13 de las listas británicas. En poco más de tres años de vida (en un principio se llamaron Warsaw), Joy Division grabó dos álbumes de estudio, ambos producidos por Martin “Zero” Hannett y respaldados por el sello Factory Records: Unknown Pleasures (1979) y Closer (1980), lanzado dos meses después de la muerte de Curtis. Su última presentación en vivo ocurrió el viernes 2 de mayo de 1980, en el City Hall de la Universidad de Birmingham.

REGRESO

Mayo de 2007, Cannes, Francia

CONTROL

El viernes 18 de mayo de 2007, en el marco de la sección Directors Fortnight de la Quincena de los Realizadores del festival de Cannes y exactamente 27 años después de la muerte de Curtis, el fotógrafo y director de videos musicales Anton Corbijn presentó CONTROL, filme biográfico sobre Ian Curtis basado en el libro autobiográfico de Deborah Woodruff, Touching From a Distance, y estelarizado por Sam Riley y Samantha Morton.

El estreno de CONTROL fue nota a escala mundial; incluso en Inglaterra se escribió y habló mucho más de ella que de la rumana 4 MESES, 3 SEMANAS Y 2 DÍAS, ganadora de la Palma de Oro. Salvo por contadas excepciones, la crítica especializada aplaudió el filme de Corbijn y le auguró un buen futuro comercial, mientras que el jurado del festival le otorgó el Premio de la juventud.

Blanco y negro

En 1979, Anton Corbijn dejó su natal Holanda para instalarse en Inglaterra. En más de tres décadas, Corbijn ha retratado a cientos de artistas, la mayoría vinculados al mundo de la música, y realizado decenas de videos musicales. Se le considera un maestro del monocroma y el alto contraste en blanco y negro. Una de sus fotografías más famosas es un retrato de Ian Curtis que hizo a principios de 1980.

Horas antes de la premiere en Cannes, en entrevista con un canal de televisión europeo –disponible en YouTube–, Anton Corbijn (se pronuncia Corbain), fanático irredento de Joy Division, recordó el día que retrató a Curtis:

Fue unas semanas antes de su muerte. Legué a Inglaterra a finales de 1979 y al poco tiempo les expresé (a Joy Division) mi deseo de fotografiarlos. Casi no hablamos, yo era muy tímido y no dominaba el inglés, así que ni siquiera estrechamos las manos. La famosa foto de Ian se tomó en un túnel, en el momento en que se da la vuelta. Al principio nadie la quiso, pero dos semanas después de su muerte fue portada de la revista New Musical Express. Así se convirtió en objeto de culto. Es una imagen que muestra a un hombre que avanza hacia lo desconocido”.

En un momento de la entrevista, el reportero pregunta si el hecho de que CONTROL sea una película en blanco y negro representa una limitante comercial. Corbijn responde: “No es una película realizada con fines comerciales. El asunto es que todos mis recuerdos de la época (finales de los setenta), y en particular de Ian Curtis, son en blanco y negro”.

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Biopic

La producción de CONTROL costó alrededor de 9 millones de euros, de los cuales la mitad salieron del bolsillo de Corbijn. El rodaje se realizó en seis semanas, entre el 10 de julio y el 26 de agosto de 2006, en locaciones de Nottingham y Macclesfield, Inglaterra. “Actualmente”, dijo Corbijn al diario The Guardian, “Nottingham se parece más al Manchester de finales de los setentas que el propio Manchester.”

A diferencia de 24 HOUR PARTY PEOPLE (2002), película de ficción de Michael Winterbottom sobre Tony Wilson del sello Factory Records y la escena Manchester, CONTROL es un filme que se centra en Ian Curtis. La historia inicia en 1973 en Macclesfield, con un Curtis de 17 años enamorado de Deborah y fan de David Bowie, y concluye con el suicidio siete años después. En el ínterin, Corbijn repasa los días de juventud de Ian desde una óptica intimista y con la llamada escena Manchester como telón de fondo.

Un dato interesante es que los actores interpretaron las canciones de Joy Division que se escuchan en la pista sonora. “Ensayaron mucho y se volvieron muy buenos”, dijo Corbijn al diario francés Le Monde. “La música de Joy Division no es muy compleja… hubiera sido un problema si se tratara de Pink Floyd, pero no fue el caso”. Además, explicó Corbijn, “en todo momento contamos con el apoyo y respaldo de Peter Hook, Bernard Sumner y Stephen Morris (ex integrantes Joy Division)”. De hecho, agregó el director, “Sam Riley (Ian Curtis) lo hace muy bien como cantante, ya que es vocalista de una banda llamada 10,000 Things.”

Control

Dirección: Anton Corbijn

Guión: Matt Greenhalgh, basado en el libro Touching From a Distance, de Deborah Curtis

Con: Sam Riley (Ian Curtis), Samantha Morton (Deborah Curtis), Joe Anderson (Peter Hook), James A. Pearson (Bernard Summer), Harry Treadaway (Stephen Morris), Craig Parkinson (Tony Wilson), Alexandra Maria Lara (Annik Honoré) y Ben Naylor (Martin Hannett).

Banda Sonora 101: Rápidas y furiosas, el cine-punk

En los primeros siete programas de @BandaSonora101 hicimos un recorrido por la historia del cine-rock, desde su génesis en 1955 hasta las producciones más recientes de 2017 y 2018. Así que hemos viajado a lo largo de más de seis décadas por la historia del cine-rock y hemos hablado de unas 150 películas del género. Una vez realizado este repaso histórico, en @BandaSonora101 haremos programas temáticos y en esta ocasión toca el turno al cine-punk, subgénero del cual hemos seleccionado 16 películas emblemáticas, divididas en dos grupos: 8 documentales y 8 ficciones.

A esta curaduría de 16 películas punketas le hemos llamado “Rápidas y furiosas: punk en el cine.”

 

DOCUMENTALES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FICCIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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El soundtrack de la vida – no eres tú, soy yo

Por alguna razón que es muy difícil explicar, nos encanta embarcarnos relaciones en las que sabemos que no hay ninguna posibilidad de éxito, sin embargo, no por razones pedagógicas o por lo menos científicas lo hacemos de todos modos; pura y absoluta necedad o necesidad humana (la línea que las separa es muy delgada) y la mayor de las veces, por simple y llana calentura, pero siempre terminamos en esa área llamada no eres tú, soy yo.

Hago un paréntesis para poner en contexto que lo que me trajo hasta aquí, es la frase ‘High and Dry’, que podría traducirse como “que te dejen [email protected]”; una situación en la que a nadie nos gusta estar, pero que no podemos evitar provocar. El instinto humano de supervivencia nos hace actuar de forma reprochable y hacer al prójimo, lo que odiamos nos hagan a nosotros mismos.

En febrero de 1995 Radiohead lanzó en el Reino Unido como segundo sencillo doble de su álbum The Bends, High and Dry, una rola que según el propio Thom Yorke, nunca estuvo en los planes de la banda ser lanzado. En una entrevista, el líder de la banda británica se refiere a ‘High and Dry’ como ‘una canción muy Rod Stewary’ y habla de cómo la disquera insistió en lanzar el sencillo, algo con lo que la banda nunca estuvo de acuerdo.

 

‘High and dry’ fue un éxito, pero todos sabemos que las situacianes forzadas no siempre funcionan así, la mayor parte de las veces iniciamos con grandes expectativas y en algún momento del camino nos damos cuenta que las cosas no llevan el rumbo o el ritmo que queremos y es cuando decidimos abortar la misión.

Una decisión unilateral siempre es la más complicada, aunque dudo mucho de las que se publicitan como “de mutuo acuerdo”, y cuando la decisión está tomada, no hay argumento que pueda superar al duro y cruel “no eres tú, soy yo”, y por más que nuestro corazón se rompa al terminar una relación de dos años, dos meses o dos semanas nos aferramos a nuestro deseo de ser libres sin importar que tan infelices esto nos haga.

No hay una rola que capte este sentimiento como lo hace ‘A Letter to Elise’ del álbum ‘Wish’ de The Cure, inspirada , según el propio Robert Smith en ‘Cartas a Felice’ de Franz Kafka y coincidentemente, un sencillo que tampoco iba a ser incluido en dicho álbum, principalmente por la insistencia del ex baterista Boris Williams.

 

 

Dejar a alguien [email protected] (high and dry) no es lección suficiente para nosotros y ya sea el tiempo o nuevas oportunidades nos hacen embarcarnos en otras aventuras, siempre pendiendo de un hilo como en la canción de Joy Division, ‘Love Will Tear Us Apart’ de 1980, escrita por Ian Curtis quien se suicidara un mes antes de que el sencillo fuera lanzado.

Hay dos versiones del origen de esta rola, una que es un relato autobiográfico del triángulo amoroso en que Curtis estaba metido entre su esposa Deborah y una groupie belga, y la otra es que es una desafiante respuesta a ‘Love Will Keep Us Together’ de Captain and Tennille. Cualquiera de las dos opciones no cambia el hecho de que es una rola cruda y realista que nos hace ver que el amor no es para siempre y que vivimos en constante peligro de estar del otro lado y que en lugar de ser nosotros, sea alguien más quien nos quiera dejar [email protected] y en la desesperanza.

 

Shame – ‘Songs Of Praise’

Días antes de estas pérdidas en el universo sonoro, salía al mercado en el Reino Unido el debut de un puñado de chamacos del sur de Londres conocidos precisamente como Shame. Sin tanta sorpresa porque este combo ya se había ganado un nombre tiempo antes gracias a su actitud sucia, pretenciosa y despreocupada. Llamados a ser los nuevos salvadores del rock en la isla, cosa que a los ingleses les encanta hacer cada que sale un grupo nuevo y amenaza con conquistar el mundo.

Pasaron los primeros meses del año y bastantes cosas sucedieron musicalmente, principalmente aquellas por las que sentimos pena y tristeza debido al deceso de personajes que influyeron directa e indirectamente en el camino de la música. Y sí, es una pena la repentina partida de Dolores O´Riordan por todo lo que conlleva y los recuerdos que resaltan en la mente cada que un músico y figura pública de talla popular, se nos adelanta. Sin embargo, también es una pena que personalmente el mejor recuerdo de Dolores y los Cranberries sea la versión a ‘Zombie’, de cuando jugábamos a ser rockers. Gaby (la chica que se aventaba las voces) la verdad lo hacía muy bien y se notaba que sentía la rola hasta lo más profundo.

Días después, también parte a mejor lugar Mark E. Smith, fundador, líder y una de las principales figuras del nacimiento del post punk a finales de los setenta. Con The Fall, Mark creó una escuela junto a otros artistas contemporáneos que bajo el estatus de ‘Culto’ han sido los cimientos de un sonido que a través de las décadas ha ido recibiendo mayor homenaje y reconocimiento. Por eso también es una pena que así como el año pasado escuchamos Soundgarden y Cornell hasta el hastío, ahora ‘Linger’, ‘Zombie’ y ‘Salvation’ suenen hasta en las bocinas de la entrada del Waldo´s. Pero un tema de The Fall o los timelines del Face y Twitter no lleven el tren del lamento por Mark y The Fall.

Al principio compramos la idea y se convirtió en el primer álbum que obtuvimos y escuchamos de este año, convirtiéndose en una grata sorpresa y de inmediato se sintió esa adrenalina oscura que daba el toque pendenciero de unos tipos que reclaman algo entre la existencia, la política y la crítica.

El título del disco surge gracias a un programa local de televisión y ellos tratan de ironizar la verdadera intención del show con lo que según ellos es la realidad, y su líder y vocalista Charlie Steen muchas veces nos dice que lo que hace verdaderamente no le pesa ni le acongoja si es bien recibido o no. En temas como ‘The Lick’ donde nos recuerda a los spoken words de Iggy Pop o Henry Rollins, Steen ruge y da la bienvenida a su dulce desorden. Casi todos los cortes del disco ya se conocían y muy poco es lo realmente nuevo, solamente ‘One Rizla´ que funciono como el track de avance y que es el más melódico y pop de todos, aun así, la letra reclama algo que interiormente Charlie trae y de nuevo se pone a la defensiva tratando de mostrar su desinterés social.

La cuestión musical tiene un poco de todo lo que con el paso de los años, el britrock ha ido tomando. Influencias de cada década combinadas con armonías y actitud rebelde que ha logrado que la crítica deposite su esperanza en que por fin regrese una generación de autentico rock ‘n’ roll.

Si The Fall es la primer y principal influencia en el sonido de Shame, también encontramos pasajes de Happy Mondays, The Cure, Joy Division y hasta Oasis. Además de que se presume que en directo también son un trancazo.

Todo el recorrido es atractivo y como lo hemos recalcado anteriormente, poder escuchar un disco completo ya habla mucho del trabajo del artista. Destacamos ‘Gold Hole’, ‘Friction’, ‘Dust on Trail’ y ‘Concrete’. Sin embargo, cada canción tiene algo que la identifica gracias a los arreglos y la producción. A ver que nos dice el tiempo sobre la respuesta hacia Shame y no se vuelve en otro intento de regresar al rock puro y desparecer siendo más una pena que una gloria.

NME ya no se publicará en papel cada semana

La revista NME, que todos conocemos como “enemy”, dejará de publicarse en papel después de 66 años de existir como una de las publicaciones semanales especializadas en música más respetadas del orbe. Se muda exclusivamente a internet.

El sitio NME.com continuará vivo, recuerda The Guardian, y de pronto llegará al mundo real en papel en ediciones especiales, tal como el diario estadounidense Politico cobra vida, cuando la ocasión lo amerita.

Hay que recordar que fue en 2015 cuando la revista dejó de venderse, o de cobrarse, pues se convirtió en un medio gratuito ante la caída en circulación, que se llegó a desplomar hasta 15 mil ejemplares semanales. Para los mercados europeos y de países desarrollados, como Estados Unidos, tirar 15 mil ejemplares en papel es como no existir o ser un medio de culto.

Al cambiar su modelo de negocio, regresó a tirar más de 300 mil revistas a la semana, previamente soportada la impresión por acuerdos comerciales.

“Nuestro movimiento a medio gratuito ayudó a levantar la marca y a tener su mejor audiencia en la historia en NME.com”, dijo a The Guardian Paul Cheal, el director administrativo del grupo en Reino Unido, parte del grupo Time Inc. “También enfrentamos el alza en los costos de producción y un mercado de publicidad en impresos muy rudo Es en el espacio digital donde nuestro esfuerzo e inversiones se enfocarán para asegurarle un futuro fuerte a esta famosa marca”.

Recuerda The Guardian que la primera edición tenía a los Goons, Big Bill Bronzy y Ted Heath. Entre los primeros seguidores de la revista están John Lennon, Malcolm McLaren y Marc Bolan, y entre los que participaron con textos están Bob Geldof y Chrissie Hynde.

Las ventas de la revista tocaron su máximo de 307 mil ejemplares en 1964, cuando cubría lo último de The Beatles y los Rolling Stones.

También vivió una época dorada en los 70, cuando la publicación y sus redactores se convirtieron en porristas del punk y el new wave, y surgían leyendas como Joy Division y los Smiths, recuerda el diario británico.

La revista, cuyas iniciales corresponden a New Musical Express, comenzó a vivir presión en los 90, cuando internet comenzó a transformar la industria musical y poco después, con la llegada de Spotify, no supieron hacia dónde dirigirse.

Time Inc. dijo que NME estará explorando nuevas oportunidades para brindar periodismo de primer nivel al mercado impreso.

 

 

Peter Hook & The Light

La última vez que vimos a Peter Hook fue en el Plaza Condesa hace un año, con un lleno total, cuando anunciaron una nueva visita de su espectáculo este 2016 muchos pensamos que era demasiado pronto y nos equivocamos, para las 20:55 el Pepsi Center se veía mas vacío que lleno pero a las 21:15 cuando comenzó el evento otra era la atmósfera.

En su Twitter, Hook seguía desde el jueves 29 cada uno de los pasos que el público mexicano comentaba respecto a este show, asegurando que comenzaría a las 9 pm en punto y que no habría telonero, pero la lluvia atrasó todo, haciendo que la llegada al lugar fuera para todos más comoda.

Pero vale, mas allá de la hora de inicio y después de su gira anterior, Hook se dio cuenta que debería de ordenar mejor el espectáculo y entregarlo en un paquete mas agradable, el pretexto perfecto fueron las recopilaciones de New Order y Joy División editadas en 1987 y 1988 respectivamente, que en su momento y hasta el día de hoy son un objeto de culto, sobre todo las que vienen en formato vinilo, hubo una reedición de la de Joy División el año pasado y aun sigue en tiendas, pero la de New Order no se reedita aún, haciendo que sea casi imposible de conseguir en el país y cuando eso sucede ronda entre los 2500 y 3 mil pesos, historia diferente con las ediciones en CD, que se pueden conseguir en las rebajas de tiendas departamentales o tianguis entre los 100 y 150 pesos ¿por qué aun no se reedita la de New Order en vinil? Suponemos que es por los mismos pleitos en los cuales el resto de New Order anda de gira por un lado y Hook por el otro, pero ese desenlace ya nos tocará comentarlo y aplaudirlo o no con el paso del tiempo.

Arrancó el set en la historia de New Order y la gente no dudó en comenzar a bailar, sonido envolvente pero bajo al inicio, pero para la tercer canción ya estaba en nivel mas que disfrutable ‘Procession’, ‘Ceremony’, ‘Temptation’ evocaban un momento histórico en la banda sonora de la película de mucha gente, sin quedar a deber le siguieron ‘Confusión’, ‘Thieves Like Us’, ‘Blue Monday’, ‘Subculture’ y la idea musical ‘Bizarre Love Triangle’, que coreaban varias generaciones, mas allá de X, Y o Z la cantaban todos, a los que les tocó y a los que no, dos canciones más y el receso llegaba.

Receso que fue acompañado en el sonido local de un remix de la canción de Mike Garry & Joe Dudddell a Tony Wilson, Saint Anthony, una oda a quien apoyó el sonido y la escena de Manchester durante mas de 30 años y al que muchos le deben seguir estando de gira en 2016, en especial Hook y New Order.

Arrancó el set en la historia de Joy Division con ‘No Love Lost’, piel chinita y el lugar mas lleno aun por gente que llegaba despues de la lluvia, para disfrutar el resto del show ‘Disorder’, ‘Failures’, ‘Warsaw’, ‘Leaders of Men’ y muchos tratando de imitar el paso de Ian Curtis el cual ni Hook se atreve a hacer, al final el amor nos separó otra vez y la pregunta ¿regresará en 2017?

Peter Saville: Arte y gráfica a nivel de tela

 

Colección urbana y radical, así se definen las 100 piezas que unen a Peter Saville con Paco Rabanne en el 2016, una empatía de cultura popular que permite al diseñador gráfico más impuntual de Manchester encontrarse con Julien Dossena, el actual director artístico de la etiqueta Paco Rabanne, para generar una línea donde el arte y las gráficas parecen libros pictóricos plasmados en telas.

 

Como gran parte del trabajo anterior del diseñador, la inspiración proviene de un libro, en este caso las 100 piezas de edición limitada parten de ‘Nues’ (1969) de Jean Clemmer, un material que es absorbido por Peter Saville, quien al ser conocido por su impuntualidad (razón por la que no se le pidió el diseño de portada del libro de Tony Wilson), esta vez encontró el tiempo justo para cumplir con las expectativas de la marca Paco Rabanne, con la que colabora desde el 2013.

 

Saville ya es todo un diseñador profesional, lejos de las flexibles reglas de La Hacienda o Factory Records, han quedado lejos los días en que la solución a su impuntualidad era regalar carteles y boletos como recuerdos, también ya está en otra liga donde el enamoramiento con un floppy disc (que terminó en ‘Blue Monday’ de New Order) ya no sería una limitante económica.

 

No había muchos diseños minimalistas y modernistas en el Reino Unido antes de Saville. Su interés en el arte constructivista ruso fue transferido a Factory Records y a su búsqueda por tener un impacto duradero en la escena post-punk. Fue visualmente llamativo en el contexto que emergió, en un periodo donde el punk se inclinaba por lo burdo y de bajo presupuesto, el estilo impuesto por Jamie Reid, sin embargo el trabajo de Saville para Factory logró sobresalir y manifestó enteramente la aversión de su director Tony Wilson de utilizar imágenes de los integrantes de la banda en las fundas de los discos.

 

 

Ningún grupo le dio una dirección creativa y Saville realmente no escuchó los álbumes de las bandas para las que trabajó, pero aún así como Director de Arte de Factory logró establecer una cercanía entre diseño/música que más tarde fue evidente en las producciones de 4AD (con el trabajo de Vaughan Oliver y Chris Bigg como 23 Envelope), Warp (que otorgó libertad creativa a Designers Republic) e incluso en la relación de Björk con Me Company.

 

Famoso por las 100 pulsaciones sucesivas de “Unknown Pleasures”, debut de Joy Division, y el diseño del disco “Blue Monday” de New Order, que casi mató a Factory y que a la larga ocasionó pérdidas al sello por la venta de cada copia, Saville se ha mantenido como unos de los diseñadores más venerados por su capacidad para llevar la calidad de una funda a un extremo inconcebible antes de él y por tomar como fuente de inspiración el mundo fuera de la cultura pop, utilizando fotografías de Bernard Pierre Wolff y Trevor Key, dibujos, pinturas de Henri Fantin-Latour y Giorgio de Chirico, esculturas y elementos gráficos puros para crear nuevos iconos para la cultura popular.

 

Durante los 80, y todavía principios de los 90, Saville no encontró límite a sus ideas minimalistas y aún así visualmente interesantes, que a la larga probaron ser tan eternas e influyentes como la música que envolvieron, sin embargo cuando entró en sus cuarentas se empezó a sentir incómodo con el diseño de productos orientados a los jóvenes, cómo álbumes y sencillos, que creativamente lo frustraban con el limitado espacio que ofrecía el disco compacto.

 

Los proyectos de identidad ya no eran un reto creativo para él, la solución llegó cuando una nueva generación de músicos visualmente sofisticados, que descubrieron sus trabajos en la adolescencia, lo cortejó como clientes. Bandas como Pulp y Suede tenían ideas específicas de lo que ellos – y sus fans – querían ver, para alivio de Saville le pidieron realizar su propio concepto visual y le permitieron crear el arte de una generación que él ya no parecía entender. Su aparente retiro de las portadas, que le permitió adentrarse en el diseño y las fotografías publicitarias, no se ha completado todavía, porque insiste en trabajar con New Order y todavía realiza unos pocos trabajos de diseño para la música.

El Gancho y La Luz. Peter Hook & The Light

“Él tocaba el bajo como si se tratara de una guitarra”

Bernard Sumner

Mánchester, que sería la primera ciudad manufacturera en el mundo, la misma donde la revolución industrial haría uno de sus banquetes más voraces, donde el sistema capitalista aprende a morder y lacerar, donde afila sus fauces para lo que hoy es una vorágine de consumismo y sin sentido humano, esa misma ciudad en los años cincuenta del siglo pasado, estaba sumida en la miseria, era presa de sus propias enseñanzas latifundistas, esa urbe en la que Bernard Sumner no vio un árbol sino hasta los nueve años de edad1, donde el cáncer del concreto2 todo lo infectaba; ahí mismo, en un condado de Mánchester, nace Peter Hook, quien a pesar de haber visto a bandas como Led Zepellin o Deep Purple, fueron los Sex Pistols quienes irrumpieron en su mente, en el legendario concierto del segundo nivel del Lasser Free Trade Hall, del 4 de junio de 1976.

En aquel piso pegajoso, el mismo donde Johnny Rotten preguntaba a la audiencia “¿De dónde venimos?”, de “Mánchester”, respondían las no más de cuarenta personas, a lo que Rotten increpaba, Fuck that!3; de esta presentación, Hook revela, “Creo que fue horrible, era como un choque de auto, Dios mío, jamás vi algo parecido en mi vida, pero jamás vi algo tan caótico y emocionante, era rebelde, solo quería romper todo”4En aquellos días, Peter Hook, conoció incidentalmente a Ian Curtis en un concierto de The Clash5, posteriormente, Curtis tendría el puesto de vocalista, pues vio un anuncio en Virgin Records de la calle Lever6, al que respondió telefoneando.

La primera composición realizada por Ian Curtis, Peter Hook y Bernard Sumnner fue ‘Novelty’; la que aún no tenía nombre, era la banda; efímeramente iniciaron con el mote de Stiff Kittens; propuesto por el manager de los Buzzcocks; después se nombrarían Warsaw, definido esto, consiguen su primera fecha en directo, el 29 de mayo de 1977, tocarían en el Electric Circus; de tal modo, dan aviso que ahora son Warsaw, demasiado tarde, los carteles del concierto habían sido impresos. Como había ya otro grupo con el título de Warsaw Pakt, fue impostergable cambiar el nombre, de modo que a principios de enero de 1978 vuelven a rebautizarse, esta vez se hacen llamar la Freudenabteilung, en alemán; la Joy Division, en inglés.

Esta primera composición, ‘Novelty’, cumplirá cuarenta años en 2017; Peter Hook, a sus sesenta años, estará de vuelta en la ciudad de México, tocando el ‘Substance’, que a propósito, es un término incluido en su tercer libro, ‘Substance: Inside New Order’, editado por Simon & Schuster UK, que saldrá a la venta el 6 de octubre de este año.

¿Ustedes gustan de asistir a conciertos o responden como William Burroughs?: “No a menudo. Prefiero ir a estos asuntos en lugares extravagantes, como la fiesta ofrecida por Jimmy Page o a una lectura pública de Patty7, , declaró cuando se presentó en el Plan K en Bruselas, Bélgica, en lo que fue el primer acto en directo de Joy Division fuera del Reino Unido, en octubre de 1979.

El primer concierto al que asistió Peter Hook fue para ver a The Salford Jets8, una banda de punk formada en 1976, originarios de Salford, el mismo condado donde naciera Hook, ciudad anclada en Mánchester, Inglaterra. Para el concierto del próximo 30 de septiembre, en el que Hooky se presentará, ¿habrá miles de aficionados, centenas de ellos, decenas… solo uno? Sin importar cuál sea la respuesta, Peter Hook estará preparado, incluso si solo se presenta una persona, algo que no sería nuevo para él, pues a finales de 1977, se presentó con Joy Division en el Oldham Tower Club, para solo un alma, ni siquiera el personal del staff del bar estaba presente, solo el dueño.

De ese concierto, cuando la banda terminó su tercera canción, la audiencia, quiero decir, el único hombre que ahí se encontraba empezó a barrer y les preguntó si podían tocar alguna composición de Hendrix a lo que respondieron no, al término de la cuarta pieza, el barrendero, que también era el público insistió preguntando si en verdad no sabían tocar algo de Jimmi Hendrix; “No, mate. Sorry mate”, fue la respuesta, es una lástima, respondió la concurrencia que había terminado de barrer; a la mitad de la presentación llegaron dos chicas punk bastante atractivas, lo que los sacudió un poco, tocaron una canción más, cuando la finalizaron una de las punkys les preguntó si eran los Frantic Elevators, Ian Curtis respondió, “No, no somos Frantic Elevators, somos Joy Division”, de modo que la punk número uno que había hecho el cuestionamiento, volteó y le dijo a la punk número dos, “¿Ves? Te dije que estábamos en el club equivocado”, ambas dejaron el lugar9.

Joy Division tocó tres canciones más, cobraron sus treinta libras esterlinas y fueron a casa, tal vez arrepentidos de no ser esa banda de punk los Frantic Elevators, donde el vocalista era Michael Hucknall, que después formaría Simply Red. En un concierto todo puede pasar, incluso podríamos ver a Peter Hook en la entrada, de cadenero, vistiendo traje Armani, playera blanca y mocasines café10, como lo hizo en The Hacienda en 1991, cuando las cosas se salían de control en el bar de la calle Whitworth.

Para quien desacredita la voz del bajista al cantar, tampoco es algo nuevo en él; el primer disco de New Order, el Movement, en su track uno, lado “A”, abre con una de las más grandes composiciones de los recién formados, ‘Dreams Never Ends’, en donde Hook, además de tomar las voces, modulando de buena manera, sacude con su bajo, nada nuevo, cierto; incluso, por momentos, la voz cavernosa de Ian Curtis emerge de ultratumba y se apodera de la resonancia de Peter Hook, que poseído, despliega sonidos graves y densos.

Aunque los Sex Pistols fueron quienes detonaron su cerebro y los causantes de provocarlo a realizar música, Peter Hook jamás pensó en ser integrante de los Pistols, como si lo deseo ser en The Birthday Party10, donde uno de sus integrantes era Nick Cave; pero su favorito de todos los tiempos fue Tracy Pew, bajista de esta alineación australiana que moriría de un ataque epiléptico en 1986.

Además de su gran admiración por The Birthday Party, sus gustos los resume en cinco producciones: ‘Chelsea Girls’ de Nico, ‘New Boots and Panties’ de Ian Dury and The Blockheads, ‘Raw Power’ de Iggy Pop, ‘Berlin’ de Lou Reed y ‘Closer’ de Joy Division… y el ‘París 1919′ de John Cale y los Sex Pistols11 por supuesto, sus cinco mejores discos que son siete, algo así como “trio de dos” o “cuarteto de tres”.

¿Qué escribir sobre el bajista que perteneció a Joy Division y New Order, dos de las bandas de las que tanto se ha dicho, qué resaltar de Peter Hook en estos dos grupos, acaso hay algo nuevo que decir, alguna información nunca antes revelada? La respuesta es no, todo se ha dicho, salvo que, como en el sexo, aun cuando se practique por años con la misma persona, no deja de ser fabuloso, tal vez sea esto sobre lo que pueda escribir, ¡no!, no hablaré de mi sexualidad, este no es un artículo de infamias, habrá que transcribir acerca de todo aquello que sentimos al escuchar música en donde haya tocado Hook, a pesar que durante años, centenas lo hayan hecho.

Peter Hook puede testimoniar infinidad de sucesos históricos en el rock, el concierto de los Pistols, pertenecer a Joy Division, que su música estuviera en la primera producción de Factory Records; cuando grababan ‘Love Will Tear Us Apart’, fue testigo de cómo un cuarteto irlandés solicitaba a su productor, Martin Hannet, les produjera lo que sería el primer single lanzado por U2; con New Order, fueron la primera banda en tocar en vivo en el programa Top Of The Pops, todo era playback; en los conciertos de Joy Division de 1978, entre sus asistentes estaban Ian McCulloch (que después formaría Echo And The Bunnymen); también estuvo en el primer concierto de Madonna en el Reino Unido, el último en la historia de Nico, ambos en The Hacienda; ver a Liam y Noel Gallagher limpiando pisos en The Hacienda para después formar Oasis, estar en el primer concierto de estos últimos, pues fueron teloneros de Revenge12, banda alternativa de Hook; vio a los Chemical, antes que fueran Brothers, bailando e inspirándose para formar su dueto; en fin, así podría seguir con una lista interminable de sucesos de los cuales fue testigo; de modo que si asisten al concierto del próximo 30 de septiembre a escuchar los éxitos de Joy Division y New Order, además del lóbrego y denso recital, presenciarán estrepitosas ejecuciones y bulliciosas composiciones de este personaje vinculado al Viejo Testamento.

1, 6 New Order, Joy Division Y Yo, Bernard Sumner, Editorial Sexto Piso, S.A. de C.V. México. 2015.

2 Terry Morris en Control, película dirigida por Anton Corbijn, 2007.

3 Grabación pirata del concierto en el Lasser Free Trade Hall, del 4 de junio de 1976. Bernard Sumner también realizó una grabación de este concierto.

Entrevista realizada el 16 de octubre de 1979, en el teatro Avant-Garde, en Bruselas Bélgica; publicada por En Attendant, número 22, noviembre de 1979.

8, 9, 10, 11 Unknown Pleasures / Inside Joy Division, Peter Hook, Simon and Schuster, United Kingdom, 2012.

4, 5, 12 The Hacienda: How Not To Run A Club, Peter Hook, Simon and Schuster, United Kingdom, 2009.

13 The Hacienda: How Not To Run A Club, Peter Hook, Simon and Schuster, United Kingdom, 2009. (Concierto celebrado en 1993, en el Hipódromo de Middleton).

Podría estar equivocado/ podría estar en lo correcto*

 

Un concierto que inspiró a una generación para hacer su propia música,
y podría decirse que cambió el mundo para siempre.
Tal era el poder del punk.

David Nolan

 

En nuestras vidas a todos se nos ha atravesado un Terry Mason, aunque haya sido el encuentro más fugaz e inesperado, así como el propio referido pasó como baterista en lo que después sería Joy Division, ¿y a qué viene a cuento todo esto, qué tiene en común la fugacidad, un exbaterista mundialmente desconocido y una gran banda con P.I.L.?

Pues bien, siempre hemos escuchado de alguien recomendaciones de tal o cual grupo, justo como hizo Terry Mason con Bernard Sumner y Peter Hook a quienes les habló de una banda en ciernes musicales y sociales, bueno, mejor dicho antisociales; ese grupo eran los Sex Pistols y tendrían un concierto el 4 de junio de 1976 en Manchester, en el Lesser Free Trade Hall.

Asistieron no más de cuarenta personas, entre las cuales se hallaban, además de la tercia ya mencionada, quienes pagaron cincuenta peniques a Malcom Mclaren (manager de The New York Dolls y de los propios Sex Pistols) quien estaba en la puerta, Mark E. Smith, Morrisey, Toni Wilson y Paul Morley1; según el escritor David Nolan2, afirma que estos dos últimos también fueron al concierto de los Sex Pistols pero seis semanas después.

Como sea, la influencia de los liderados por Johnny Rotten vaya que fue relevante, pues el solo de hecho de pensar que de los sonidos, o ruidos emitidos en aquel recital de despojos y chatarra musical, surgieron The Fall (Mark E. Smith), The Smiths (Morrissey), Joy Division y New Order (Hook y Sumner), Toni Wilson (fundador del sello discográfico Factory Records) y Paul Morley (influencia reconocida en cada periodista musical que haya surgido desde entonces en Inglaterra), se podría afirmar que ese concierto inscribió una génesis tumultuosa.

Como es por todos sabido el líder de los Sex Pistols fue Johnny Rotten, quien después de la disolución de la banda, dejaría de ser podrido, vil, corrompido y carcomido para solo seguir siendo un Johnny, sí, pero esta vez regresaría el apellido con el que nació, Lydon y con una nueva banda, Public Image Limited.

En la actualidad la conforman, además de Juanito, Bruce Smith en la batería, quien ha sido músico de sesión de Björk, The The y Terrence Trent D´Arby entre otros; su carrera la inició a finales de los 70 en la banda post-punk Pop Group, quienes para la revista Rolling Stone fueron “los británicos ruidosos que eran demasiado punk para los punk”; mientras que Nick Cave describió al grupo como “profano, maníaco, violento, paranoico y doloroso3”A cargo de la guitarra está Lu(natic) Edmonds quien comenzó con los The Damned, después con The Mekons y que incluso en 1985 participó en la grabación de algunos tracks del ‘This is the sea’ de los Waterboys. Scott Firth se encarga del bajo del mismo modo que lo ha hecho con Steve Winwood, Elvis Costello o Morcheeba; de modo que P.I.L., al amparo de un robusto e impetuoso legado en sus integrantes, deberá prorrumpir un concierto articulado en espíritu por la anarquía y riguroso en lo sonoro.

Public Image Ltd viene a la Ciudad de México, pero esta no será la primera vez de Public Image en México, el 7 de febrero de 19924, los liderados por Johnny Lydon estuvieron en el bar Iguanas Ranas, en Tijuana, el mismo donde tocaron a finales de los ochenta y principios de los noventa bandas como Sonic Youth, Nirvana, OMD, los Sugarcubes (con Björk), los Buzzcocks5, y un largo etcétera; P.I.L. visitó TJ para la realización del video del sencillo ‘Covered’, dirigido por Samuel Bayer, el mismo que realizara ‘Smells Like Teen Spirit’ entre muchos otros.

Los músicos que formaron parte de la banda que estelarizó el videoclip fueron el baterista Mike Joyce de The Smiths, John McGeoch ex Siouxie and the Banshees y el bajista Allan Dias quien tocó por algún momento con Bryan Ferry; el playlist de ese “concierto” únicamente incluyó ‘Covered’ que se repitió una y otra vez solo con la finalidad de completar el audiovisual.

Entre la audiencia ficticia se rumora que gritaban Fuck MTV!, pues ahí se encontraba Dave Kendall, VJ del canal de videos y anfitrión del programa 120 minutos6. ‘Covered’ formó parte de la producción ‘That was is not’, donde otro de los sencillos fue ‘Cruel’; después de esta obra tuvieron que pasar veinte años para escucharles un nuevo disco, el ‘This is PIL’.

Han pasado poco más de cuatro décadas del concierto de los Sex Pistols al que asistieron menos de cuarenta personas; casi 38 años han transcurrido del primero de P.I.L. que fue el 20 de diciembre de 19784, en Bruselas, Bélgica; en aquellos años el punk detonaba en las buenas conciencias, ensordecía no solo al establishment, hacía temblar al recato y al pudor; bramaba sin recelo al puritanismo dejándolo incrédulo de tanta barbarie; eso fue el punk, hoy ¿tiene sentido?

En entrevista para la revista Spin, Lydon responde, “lo es si lo aplicas a bandas como Green Day. No tiene ningún sentido en absoluto. Si realmente miras al punk y cómo se desarrolló, sí, Public Image es su mejor ejemplo… pero siendo lógicos con eso, no necesito a los Pistols para existir por más tiempo, y por lo tanto para mí, no lo tiene. Eso nunca jamás denigra las canciones porque son logros fantásticos”7.

De aquel concierto de 1976, organizado por Pete Shelley y Howard Devoto de los Buzzcocks, donde la banda telonera fueron Solstice, se dice que fue más influyente que Woodstock y Live Aid2; espero que el del 16 de agosto lo sea para alguno de ustedes y que a partir de lo que será una carnicería de sonidos acomodados en tubos de ensayo, experimenten una detonación en sus mentes; así que, si a partir de ese concierto se hicieron de una pareja con la que tendrán un tormentoso y pasional amor, si acaso tuvieran una explosión que los obligó a virar la orientación en sus vidas convirtiéndose en artistas brillantes y sin fortuna, si eventualmente, cuando regresen a sus trabajos finalmente increparon a su jefe como lo merece, vamos por buen camino, pero si en cambio, con mujer u hombre de la mano vestirán el mismo modelo de ropa, verán ‘Ghost’, expresarán lo dicho en el noticiero de la noche y regresarán a escuchar a Arjona, el punk, y nosotros mismos, habremos fallado.

Public Image Ltd. oficiará misa, y a nosotros, devotos y fieles feligreses, nos será procurada la homilía a través de los oídos para limpiarlos del pecado auditivo; alistémonos, desencadenemos nuestras mentes y sentimientos, dejémosles correr libres en el campo minado de nuestras vidas; vistamos de negro, piel y estoperoles, como si la misma Vivienne Westwood8 fuera nuestra modista y nos ataviara con ropa de la tienda Sex.

Claro que para asistir a un auténtico concierto de punk, los parroquianos no debiéremos ser esa clase media aspiracional, sino aquellos que viven el punk en su día a día, y no como nosotros, solo como una ingeniosa anécdota o acaso aquellos quienes a principios de los ochentas peinaban sus cabellos negros en forma de estrella y asistían escrupulosamente a los toquínes de Rebel´d Punk, Xenofobia, Herejía o del famoso Atóxxxico, me pregunto si asistirá alguno de ellos, lo sabré si es que veo un gran alboroto en la entrada y mire cómo es que penetran a la fuerza un puñado de punketos.

Pero si hablamos de punks de sepa, dudaría mucho de John Lydon perteneciera a ese grupo, pues al termino del toquín dejará El Plaza para aposentarse en un hotel de cinco estrellas con todos los lujos y todos los caprichos cumplidos, de modo que, tal vez ni él mismo merezca ya el trono podrido… Fuck the system!

Resulta absurdo que hoy en día, la única anarquía la vive la clase privilegiada, y no los oprimidos.

*Podría estar equivocado/podría estar en lo correcto, I could be wrong/I could be right, fragmento de la canción Rise, Album, 1986, Public Image Limited.

1Bernard Sumner, 2015, New Order, Joy Division y Yo, Editorial Sexto Piso. 

2David Nolan, 2006, The gig that changed the world, IMP. 

http://www.bbc.co.uk/manchester/content/articles/2006/05/11/110506_sex_pistols_gig_feature.shtml

3http://www.rollingstone.com/music/features/the-oral-history-of-the-pop-group-20141107

http://www.pilofficial.com/showsarchive.html

5http://www.setlist.fm/venue/iguanas-tijuana-mexico-63d4c233.html 

6http://www.slicingupeyeballs.com/2013/01/04/120-minutes-john-lydon-dave-kendall-tijuana/ (en el video se puede ver a Jhonny Lydon en el Mercado de Tijuana).

7
http://www.spin.com/2015/09/the-sex-pistols-public-image-ltd-john-lydon-interview/

8http://www.viviennewestwood.com/en-gb/history/430-kings-road

 

Savages – ‘Adore Life’

A estas alturas del partido seguramente ‘Adore Life’ ya ha sido criticado, desmenuzado y examinado por la mayoría de medios especializados en el ramo, y principalmente escuchado por la gran cantidad de fans, hipsters y melómanos. Así que, poniendo nuestro grano de arena a las enemil opiniones acerca del “sophomore” álbum (término anglo que refiere comúnmente a las segundas placas grabadas de un artista musical, pero que en realidad se usa para los estudiantes de segundo grado de universidad) de las inglesas Savages.

 

Y es que no es para menos, después del gran recibimiento que tuvo su debut ‘Silent Yourself’ hace 3 años. Camille Berthomier (mejor conocida como Jehnny Beth) y sus tres cómplices, vuelven a llenarnos de oscurantismo, solo que esta vez menos ruidosas, pero mucho más directas en cuestión lírica y arreglos más pulcros. El eje principal del disco es el amor, sí, ese amor que duele, que penetra y que logra una catarsis sentimental que invita a la reflexión y al desapego a lo hiriente.

 

De entrada nos puede parecer algo extraño el no escuchar ritmos tan frenéticos elaborados por las guitarras noise ó shoegaze que caracterizó el sonido de la banda en su debut ‘Silent Yourself’, a excepción de algunos temas como ‘The Answer’ y ‘T.I.W.Y.G.’. Ahora predominan las melodías oscuras e inclinadas a la soledad y madurez, de aceptación y enfrentamiento a la realidad.

 

Musicalmente encontramos más variación a sus composiciones, que juegan muy bien con las vocales de Beth y su semejanza al post-punk y new wave de hace 30 años. Acordes y riffs que emulan muy bien a unos The Cure en su etapa del ‘Seventeen Seconds’ o a Joy Division en el ‘Unknown Pleasures’. Canciones como ‘Sad Person’ y ‘Slowing Down the World’ nos recuerdan muy gratamente al post-hardcore de los grandiosos Fugazi, con el bajo de Ayse Hassan sobresaliendo en la estructura.

 

El toque distintivo está en la línea melódica y en la voz de la francesa Beth. Quien cambia la temática de las composiciones de tercera a primera persona, lo que hace mucho más profunda y sentimental la atmosfera del álbum. A pesar de todo, Savages nos trata de demostrar la diversidad de situaciones y pensamientos en las relaciones humanas, creando mensajes líricos donde no todo es tragedia. Al final, después de revelar sus episodios más densos, también se exponen las ideas de continuidad y evolución.

 

El pulso entre Joy Division y Disney

En cuánto ves el pulso vibrando sobre el lienzo negro piensas en Joy División, el increíble disco ‘Unknown Pleasures’, Factory Records y los distintivos diseños de Peter Saville, sin embargo gracias a Disney algunos no tan involucrados con el sonido de Manchester también pensarán en Mickey Mouse. Definitivamente son tiempos curiosos para hablar de derechos de autor, imágenes del dominio público y apropiación de símbolos de un lado para mezclarlos con otra ideología.

 

Muchos dicen que por la fabricación de camisetas de Disney con la legendaria imagen de ‘Unknown Pleasures’ debería haber demandas, como la que sostuvo The Velvet Underground contra los herederos de Andy Warhol por el uso de la portada de su primer disco en una campaña de Apple, pero posiblemente no las habrá por detalles que tienen que ver con la historia de Joy Division y los diseños de Peter Saville. Por eso sabemos que el ratón de 87 años sale impune, el trato de persecusión que ha brindado a quienes han quebrantado esa extensión de derechos de autor que recibió como ragalo cuando cumplió 50 años, se aplica a todos, menos a él.

Debemos empezar por un simple hecho, Joy Division junto con Factory Records nunca generó dinero, incluso perdían con cada cosa que hacían, los integrantes sobrevivientes de la banda obtuvieron verdaderas ganancias gracias al furor de los últimos años, pero no antes, y como explicó Peter Hook durante una sesión de preguntas y respuestas en la presentación del documental Joy Division, a pesar de las dudas de los recaudadores de impuestos sobre la veracidad de su contabilidad y el hecho de que veían playeras con la imagen de Unknown Pleasures por todos lados, la banda nunca comercializó esas camisetas hasta los 90, cuando hicieron la mercancía de New Order.

 

 

A eso también debemos agregar que la filosofía de Tony Wilson se basaba en la libertad de todos los que trabajaban para Factory Records, ninguna imagen fue registrada y el único contrato que existió con Joy Division fue el que firmó con su propia sangre.

 

 

El otro punto es que la imagen utilizada por Peter Saville en Unknown Pleasures, aunque fue tomada de la Enciclopedia Británica y a su vez pertenece a la gráfica de investigación de Jerry Ostriker publicada en la revista Scientific American en 1971, está libre de derechos de autor y es del dominio público. Por lo tanto, aunque odiemos el uso de uno de los iconos de la música para formar una reconocible silueta, Disney la libra hábilmente promoviendo la camiseta como “inspirada en”, pero en ningún momento vemos las palabras Joy Division en el producto.

 

Claro que entender a Mickey Mouse y a Ian Curtis en un mismo contexto, siendo puntos opuestos de cualquier motivo cultural, emocional o incluso en tono de voz, nos hace sentir algo incómodos. Lo que nos queda es el fondo, en este caso no de Joy Division, sino del trabajo de Peter Saville, que junto con Tony Wilson sentía cierta aversión a utilizar imágenes de los integrantes de la banda en las fundas de los discos.

 

De esa forma tuvo una amplia dirección creativa, una que incluso permitía que el diseñador no tuviera que escuchar los álbumes de las bandas para las que trabajaba. Como las pulsaciones de Unknown Pleasures, las portadas de los discos creados por él son distintivas, no tenían que ver con identidad sino con arte, ideas minimalistas y aún así visualmente interesantes.

 

 

Sin duda por $24.95 obtendrás “algo inspirado en” que todos reconocemos, sin embargo a mi me gusta pensar que la gente de la compañía de productos infantiles no consideró que iban a ser relacionados con una banda cuyo nombre hace referencia a la división de esclavas sexuales de los campos de concentración nazis, letras crípticas sobre control,  fracaso, frialdad, oscuridad, presión o caminar en el silencio, sin olvidar que su vocalista cometió suicidó.

 

Sabemos que todo es sobre colocación de producto junto con la frase “we make money, not art” y el continuo uso y apropiación de elementos culturales que fácilmente nos harían entrar en el área de SOPA, PIPA, ACTA, Ley Sinde, Ley Döring, Copyright y Copyleft, además del recuerdo de que Walt Disney inició plagiando la canción Turkey in the Straw y la película Steamboat Bill Jr. para el primer corto de su ratón. Sin embargo hay otras cuestiones detrás del pulso.

 

Baloncesto y música en un solo tenis

El diseñador danés Patso Dimitrov reunió su gusto por las portadas de discos y los tenis para básquetbol para crear una serie de clásicos en la línea NIKE KD 8 que muestran álbumes de Daft Punk, Guns n’ Roses, Joy Division y Pink Floyd.

La serie reúne en un solo lienzo, en forma de tenis por supuesto, motivos, símbolos y colocres relacionados con el arte clásico del álbum, lo lleva a la suela, al interior y la textura, Dimitrov recrea “Dark Side of The Moon” de Pink Floyd, “Unknown Pleasures” de Joy Division, “Alive” de Daft Punk y “Appetite for Destruction” de Guns n’ Roses, a cada tenis le otorga una paleta de colores única y con características que nos hacen pensar que inmediatamente tenemos que iniciar una nueva colección.

Joy Division, el epitafio de 3 minutos 24 segundos

“LLORAS EN TUS SUEÑOS. TODOS MIS SENTIMIENTOS QUEDAN EXPUESTOS” – “Love Will Tear Us Apart”

A finales de 1979 la fama de Joy Division crecía, cada concierto que realizaban en el Reino Unido era un acto de conversión porque veintenas de personas se identificaban al instante con las tortuosas letras de Ian Curtis y el ritmo punk oscuro de Bernard Albrecht, Peter Hook y Stephen Morris. Sin embargo el éxito no duró mucho, al inicio del siguiente año el grupo empezó a resquebrajarse por los continuos problemas en la salud física y mental del vocalista.

Aún antes del trágico final, Joy Division grabó el disco “Closer” y la canción que se convirtió primero en un éxito fallido y posteriormente en el epitafio de Ian Curtis: “Love Will Tear Us Apart”.

A lo largo de los años la canción ha alcanzado el nivel de obra maestra, siendo uno de los cortes más conocidos de Joy Divison superando la fama (más no la calidad) de “Dead Souls”, “Atmosphere”, “She Lost Control”, “Trasmission” y “The Eternal”. La razón por la que “Love Will Tear Us Apart” es reconocida se debe a que marcó el principio del éxito del grupo, aunque en el intermedio se convirtió en la última canción que Ian Curtis grabó antes de suicidarse el 18 de mayo de 1980.

La canción cuenta con una fantástica entrada de bajo que a los pocos segundos se queda pegada en la conciencia, sobre todo cuando surge la guitarra y el misterioso barítono que se posesionaba de Ian Curtis. La letra de “Love Will Tear Us Apart” muestra dolor y una situación real entre Ian, su esposa Deborah y una chica belga llamada Annik Honoré. El vocalista escribió la canción como una disculpa, pero también explicaba que “cuando la rutina muerde fuerte, y las ambiciones son pocas, y los resentimientos se elevan las emociones no crecen”. Cada frase era una demostración de amor y de enfriamiento de la relación, a la que Annik llegaba a ponerle sus propios toques de amor y desilusión.

“Love Will Tear Us Apart” es una obra de teatro en tres actos, en el primero Ian Curtis describe la situación de rutina y el distanciamiento paulatino, en el segundo el enfriamiento llega hasta una cama donde una persona llora y la otra expone sus sentimientos. En el último acto la separación es inminente y deja un gusto extraño en la boca. Cada acto cierra con la frase que da título a la canción, “el amor nos separará”.

“Love Will Tear Us Apart” surgió por primera vez el 26 de noviembre en la grabación del programa de radio de John Peel, sin embargo la canción fue escuchada por el público de la BBC hasta el 10 de diciembre de 1979. En el momento en que la canción surgió a través de la emisora se transformó en un éxito y pronto se convirtió en el corte no grabado más famoso en Inglaterra. Hasta ese momento “Love Will Tear Us Apart” solamente había sido escuchada en vivo, pero debido a las constantes peticiones a la estación de radio el corte estuvo en rotación constante en mucho tiempo antes de su lanzamiento.

El siguiente paso era inminente, Joy Division debía grabarla y lanzarla como un sencillo aunque no fuera incluida en el álbum “Closer”. En abril de 1980 “Love Will Tear Us Apart” salió a la venta, pero como los otros sencillos que lanzó Joy Division la canción no entró a las listas de popularidad. Un mes después, Ian Curtis decidió que su depresión había llegado demasiado lejos y le puso fin a su vida. Unas semanas después la canción fue lanzada nuevamente y se convirtió en el único éxito que la banda tuvo en toda su trayectoria, la cual terminó en ese momento en que el vocalista se suicidó. Como alguna vez dijo Peter Hook, “la gran tragedia de la muerte de Ian fue que lo único que queríamos era tener éxito. Y él se lo perdió… por una semana”.

La lápida del lugar donde se guardan las cenizas de Ian Curtis tiene inscrita la frase “Love Will Tear Us Apart”. El epitafio fue elegido por Deborah Curtis.

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