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Peel101

Fue reconocido por su gusto musical ecléctico, además de su estilo cálido y honesto como locutor y DJ que le llenaron de respeto y popularidad.

Pionero en programar géneros como el punk y el reggae en la radio británica, John Peel logró una significativa influencia en el rock alternativo, pero también en géneros como el hip-hop, el pop y la música dance británica.

Desde 1967 y hasta el año de su muerte, 2004, fue unos de los DJ originales de la BBC Radio 1, siendo el que más tiempo colaboró en la radiodifusora inglesa.

Es famosa su frase “Sólo quiero encontrar algo que nunca se haya escuchado”, palabras que bien podrían resumir la vida del también periodista británico.

A principio de los sesentas trabajó en la radio de los Estados Unidos, aunque para 1967 regresó a Gran Bretaña, sin nada para volver a casa y sin saber a qué se dedicaría.

 

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Peel siempre se enorgullecía de mantener una actitud anti-establishment y de su capacidad para respaldar a los no escuchados. Era anti-establishment porque sabía cómo funcionaba ese mundo… Había sido parte de él y no le gustaba.

John comenzó a realizar sesiones con artistas que consideraba dignos de reconocimiento. De esta manera, las Peel Sessions dentro de su programa Top Gear, atrajeron a gente como Pink Floyd, David Bowie, Captain Beefheart y Bonzo Dog Doo-Dah Band.

Las Peel Sessions son legendarias, rompieron todas las reglas y conectaron a los radioescuchas con mezclas musicales de algunas de las bandas más extrañas y maravillosas del mundo.

 

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La decisión de qué artistas programar en las Peel Sessions fue un proceso orgánico. Peel tenía una breve charla con su productor, John Walters, sobre artistas que les gustaban esa semana, entonces llamaban a la banda y esta acudía al estudio de grabación para grabar la sesión, generalmente en los estudios de la BBC, en Maida Vale.

Entre los artistas que fueron invitados muchas veces están: The Fall (32 sesiones), Ivor Cutler (20), The Wedding Present (16) y The Delgados (16).

Y, por supuesto, también están las famosas Peel Sessions de bandas como Led Zeppelin, Pink Floyd, Jimi Hendrix, Bob Marley, The Smiths, Nirvana, Pulp y The White Stripes, entre muchos otros.

John Peel murió a causa de un paro cardíaco a los 65 años de edad, mientras se encontraba de viaje en Cuzco, Perú. Murió de repente, con su esposa Sheila a su lado.

Ese día, la radio perdió una voz original, los músicos un amigo y los fanáticos un héroe. La muerte de John Peel fue llorada por tres generaciones de melómanos en buena parte del mundo occidental. 

 

Nuestro homenaje 

Por ello, este jueves 25 de octubre lo recordamos en Rock 101 no con el objetivo de descubrir bandas, pero sí de mostrarlas en ese mismo formato del directo en la cabina, que tanto promovió Peel. 

Así, tendremos a lo largo del día la visita de rockeros empedernidos (Johnny Nasty Boots, Cirilo, Tritton, Cisnes Pardos); cantautores (El David Aguilar, Fármacos, Belafonte); propuestas pop (Holbox, Andrómeda) y féminas aguerridas que no se quedan atrás a la hora de mostrar de qué están hechas (Ruido Rosa, Marcela Viejo).

También nos acompañarán músicos inclasificables (Los de Abajo, Andy Mountains, Niño Salvaje); rockeros de alma vieja (Joe Volume, Viv and The Sect, Rostro del Sol) y nuevas propuestas (Celest, Teresa 100 Fuegos) que juntos nos darán un panorama amplio y representativo de la música que se está produciendo hoy en México.

No te pierdas este maratón de otoño que durará más de 12 horas, a partir de las 8:00 AM en Rock101online.mx

 

 

Morrissey en sus propias palabras

Crítica y metáfora, la continúa combinación que a través de las letras de Morrissey descubrimos como el refugio más iluminado de la tristeza. Su autobiografía sigue ese mismo patrón, el de alguien que llora “por el lenguaje poético” y clama “encontrar a los que están sin miedo, los agentes libres”, pero al mismo tiempo busca afirmar un ego, el del vocalista que no quiere “vivir sin ser visto, camuflado dentro de la multitud”.

Como era de esperarse, su autobiografía no es del tipo de grandes revelaciones, es la afirmación de algunas sospechas sobre su vida personal, esa parte que permanece la mayoría del tiempo inaccesible y tergiversada por la prensa amarillista, pero de alguna forma visible por medio de sus canciones. A lo largo de las páginas percibimos esa enemistad, los valles y crestas, el aislamiento, pero sobre todo siempre está presente “un sentimiento de cambio y de escabullirse, pero nunca una sensación de seguridad o estabilidad. El mañana ya es un rompecabezas”.

 

 

El misterio permanece intacto, sin embargo Morrissey dibuja algunos patrones que más tarde se convirtieron en una constante en las letras de The Smiths y su carrera como solista. El ego y la enorme boca que hoy conocemos como una de sus grandes características (al mismo tiempo positivas y negativas), al inicio de la historia es una zona borrosa, en las primera páginas se percibe tan gris como el Manchester que describe durante su infancia, de ahí parten todas sus críticas más viscerales contra el sistema educativo (lleno de golpes, injusticias y otras formas de opresión creativa según sus recuerdos), la sangre irlandesa que corre por su corazón inglés y las continuas muestras de violencia contra los animales, que años después no solo se convirtieron en ‘Meat Is Murder’, también se volvieron el constante y silencioso abandono de cualquier mesa donde se sirva un animal asesinado, algo que en su momento provocó que le dijeran: “debe ser un infierno vivir contigo”, algunos concuerdan con la declaración de David Bowie, aunque por otras razones.

 

 

Las criticas a todo mundo a través de la guillotina verbal son tan grandes como la soledad y la sensación de no pertenecer, siendo rechazado por propios y extraños por ser “demasiado honesto”. Se percibe el aislamiento, se abre paso en cada recuerdo, se convierte en la atmósfera que explica de muchas formas todas las características que hoy no dudamos en atribuir a Morrissey.

Esperar grandes revelaciones es un error, es poco lo que muestra a nivel personal, brinda algunos detalles de algunas relaciones y ata cabos por la memoria para hacernos ver lo que no aparece en las notas de prensa ni entre líneas. Por esa razón su autobiografía no es una historia en capítulos, es un reventar en palabras, un continuo fluir de ideas de alguien que a pesar de aparecer continuamente en los medios, lo hace por las razones equivocadas, desde su perspectiva sus palabras han sido utilizadas para exhibirlo, más no para conocerlo.

Desafortunadamente pierde también la oportunidad de mostrarnos su genialidad, no aborda tanto como quisiéramos el proceso creativo, la amalgama de ideas que conforman cada álbum, que son detalladas como influencias en las portadas, en las imágenes detrás del escenario, el vestuario e incluso las canciones seleccionadas por él mismo para que el público las escuche antes de iniciar el concierto, son barridas debajo de cierto rencor.

Morrissey aprovecha ese espacio para explicar no solo su dolorosa relación con medios como NME y periodistas, cercena con sus críticas las cabezas de Tony Wilson (Factory Records, La Hacienda), el locutor John Peel y Geoff Travis, a quien exhibe incapaz de reconocer el talento de The Smiths pero muy hábil para construir con base en sus discos el éxito de su sello Rough Trade.

Incisivo, algo rencoroso y a veces divagando por sí mismo en tercera persona, la autobiografía de Morrissey encuentra sus mejores momentos cuando se trata de explicar contextos históricos, las fallas de la industria discográfica (que por supuesto incluye sellos, periodistas musicales, medios, productores y foros, nunca los fans) y dejarnos claro de donde parten sus ideas llenas de poesía e impresiones visuales.

El final es flojo, lleno de recuentos de conciertos, listas de popularidad y un montonal de números que parecen tener mucha importancia en la vida de Morrissey para validar el éxito no completamente reconocido, de alguna forma tanto número sirve para balancear los primeros 21 años que vivió siendo rechazado, los años de pobreza y las giras que vivió en el aislamiento de su propio grupo y enfrentar el pasado con su gran sorpresa al descubrirse adorado por el público (el mexicano en muchas ocasiones) y aceptar que cada vez que dice “¿para qué querría una reunión de The Smiths si tienes esto?”, lo hace con muchas razones de respaldo.

No solo es el éxito individual a pesar de la múltiples demandas que ha vivido, es recordar en largas páginas que existió un juicio por regalías, la manera en que sus compañeros le dieron la espalda y lo destrozaron en una corte para regocijo de la prensa, para buscarlo una vez más para lograr esos millones que prometía el festival de Coachella por una reunión. Como dice Moz, “sí, el tiempo puede curar. Pero también puede desfigurar. Y sobrevivir a The Smiths no es algo que debe ser intentado en dos ocasiones. Si la división de The Smiths fue diseñada para matarme, falló. Si el ataque judicial de The Smiths fue un segundo intento para matarme, también falló. Hay otro mundo, hay un mundo mejor, tiene que haberlo”.

Si, la autobiografía es sobre un ego, pero también es sobre la idea de integridad, esa molesta honestidad de Moz que tanta comezón nos da. Para él es algo tan simple y directo como todo lo que sale de su boca: “vincula la honestidad en el arte con la honestidad dentro de la persona que ha creado el arte”. En Morrissey una cosa lleva automáticamente a la otra.

¡Gracias radio! (Parte 2)

 

La radio ha servido como plataforma de comunicación para diversos temas, ha generado controversia, debates, experimentos y mundos paralelos en donde la imaginación nos transporta a terrenos de fantasía y lugares de dimensiones estratosféricas que sacan nuestros más profundos sentimientos. Expresiones de dolor, tristeza o gozo entre tantas otras, es lo que la hace un escaparate de entretenimiento único.

 

Desde contenidos críticos o didácticos en programas de revista o de variedades, noticiarios o informativos, específicos ó especializados como los deportivos. Pero en la mayoría de las estaciones radiales predomina el contenido musical. Gracias a la fuerza que tiene para llegar a tantas personas y lugares, han surgido locutores y líderes de opinión que por generaciones han influenciado en la forma de hacer radio.

 

En lo estrictamente musical, ha habido presentadores muy importantes y que han sido pilares para la difusión y el lanzamiento de bandas que muchas de ellas se hacen muy famosas. De los más conocidos e influyentes podemos nombrar al inigualable John Peel (1939-2004), Annie Mac y Steve Lamacq de la estación Radio 1 de la BBC en el Reino Unido. De este lado del charco debemos de mencionar al controvertido Howard Stern como el presentador de radio más influyente. En el terreno del rock duro están Riki Rachtman o Eddie Trunk. También muchos músicos que se han convertido en radio DJs como Henry Rollins, Dee Snider, Jarvis Cocker o el mismo David Lee Roth.  Y aquí en México hemos tenido tantas leyendas en cualquier género radiofónico que no terminaríamos de nombrarlos.

 

Precisamente en los Estados Unidos desde hace muchísimos años se dio el fenómeno de la conocida Radio Colegial. Espacios un poco más libres en cuanto a lenguaje y sobre todo en la difusión de proyectos independientes con poca oportunidad en estaciones ya establecidos comúnmente llamados comerciales. Estos espacios nacen por ahí de 1920 y se hacen muy importantes debido a la facilidad y libertad para experimentar con proyectos arriesgados, tanto en contexto como en publicidad y la creación de historias. Ya para los años 50 la gran mayoría de estaciones colegiales impulsaba el talento local y día a día surgían distintos proyectos musicales. En los 70 se le comienza a dar un espacio mayor a los artistas independientes en las radios universitarias y así se crea todo un movimiento que estalla a principios de siglo como un sonido ya establecido y masivamente explotado.

 

Para esta segunda parte, nuestra lista contiene de la misma manera tracks que hablan o mencionan a la radio, pero ahora con exponentes más cercanos al pop rock, indie rock o electropop.

 

1.- Love is All – Turn the Radio Off

Banda sueca que tuvo un relativo éxito internacional con su debut Nine Times That Same Song en el 2006, donde se incluia este track que habla de larga espera sentimental.

 

2.- Kongos – Sex on the Radio

Desde Sudafrica Kongos nos dice que el amor esta fuera del alcance y en ocasiones los secretos se pierden y la intimidad se expande como si se transmitieran a través de la radio.

 

3.- Pop Will Eat Itself – Radio P.W.E.I.

Pioneros de la música inglesa a finales de los ochenta conocida como Grebo, los poppers nos hacen mover de nuestros lugares y disfrutar de los sampleos, beats y ritmos bailables que hicieron escuela. Y obvio, nopodian darle su homenaje al mundo radial.

 

4.- Fastfood Orchestra –Radio

Muy queridos en Europa, desde la Republica Checa la Fastfood Orchestra y su Ska-Pop-Rock se han mantenido por más de 20 años, y en 2011 lanzan este tema incluido en su álbum Wanted for Cooking. Esperanzados en que algún día sus canciones se toquen en la radio.

 

5.- The Selecter – On the Radio

Y si de Ska estamos hablando, la leyenda The Selecter nos cuenta una historia que se quiebra gracias a un radio rojo.

 

6.-…And You Will Know Us By The Trail Of Dead  – Pure Radio Cosplay

Conocidos simplemente como el Trail Of Dead, esta excéntrica banda de Austin que combina indie progresivo y post hardcore. Nos dicen que el rock de ahora está a punto de morir y todo lo que escuchamos es una pantomima con lo mismo desde hace 50 años.

 

7.- Okkervil River – Another Radio Song

Más nostalgia, más tristeza y más melancolía con una de las mejores bandas del movimiento indie en la historia. Pura magia, pura grandeza y pura exaltación. ¡Simplemente emotivo! Larga vida a Will Sheff.

 

8.- Hefner – The Greater London Radio

Otro de los grandes desconocidos del sonido indie folk, creada por el maestro Darren Hayman a mediados de los noventa y que fue considerada como la Pequeña banda  más grande del Reino Unido nada más y nada menos que por John Peel. Una oda a la soledad y el cobijo de la radio en una noche fría.

 

9.- Scissor Sisters – Tits on the Radio

Cuando no aprovechas tu última oportunidad para disfrutar de una noche de extravagancia antes de que todo se apague.

 

10.- Jay Jay Johanson – On the Radio

Este compositor sueco llevaba varios años haciendo música más tirada al ambient y el jazz. Pero en el 2002 con su cuarto disco llamado Antenna, Johanson cambia de aires y se mete más a la imagen andrógina con un estilo musical más electroclash. On the Radio es una enorme rola donde amenaza con meterse hasta tus entrañas cada que escuches su track en el radio.

 

Y así les dejamos esta segunda parte de nuestro homenaje a la radio. Obvio existen muchísimos más artistas que incluyen en sus temas a este medio y que gracias a él hemos descubierto increíbles propuestas. Para nuestra tercer y última parte les traeremos artista que en su nombre llevan la palabra Radio y que además hacen música de muy alto nivel.

Del under al mainstream y la extinción

La música alternativa no inició con Nirvana y su ‘Smells Like Teen Spirit’, mucho antes de ‘Nevermind’ existió toda una cultura underground que era considerada alternativa para la música convencional. Mucho antes de convertirse en una sección en las tiendas de discos, que sólo indica que lo que no sepas definir puede acomodarse ahí, existieron una serie de grupos que eran lo opuesto a la corriente principal, básicamente podemos decir que han existido desde el nacimiento del rock.

 

Elvis Presley era la alternativa al pop meloso de los 50, los Rolling Stones eran la alternativa malosa a los Beatles, Bob Dylan era la respuesta aguerrida al folk tradicional y los Ramones fueron la oposición a las largas canciones del rock progresivo. Bajo esos simples términos, todo grupo ha pasado por una fase alternativa hasta que se los traga el mainstream. Aunque desde hace varios años el mismo término ya es una herramienta de la corriente principal, la palabra en algún momento tuvo una connotación que exigía respeto y marcaba una independencia ideológica, que muchos grupos pertenecientes a las grandes disqueras no podían presumir.

 

LA CULTURA IGNORADA

El término alternativo fue manoseado constantemente durante la década de los noventas, sin embargo la palabra fue acuñada desde los 70 y 80 para describir la tendencia post-punk que se iba extendiendo y que era asociada con otras formas de cultura que iban en contra de lo que dictaban los medios de comunicación o cualquier estilo de vida más popular. Simplemente, en esa época se empezó a utilizar el término para definir ese estilo que era ignorado por las grandes compañías y que se mantenía orgullosamente al margen de esa línea.

 

A la par de ese movimiento surgieron formas de expresión en los medios de comunicación, unas pocas publicaciones (la mayoría fanzines) y estaciones de radio (predominantemente colegiales o que trasmitían de forma ilegal, piratas para terminar pronto) dedicaban grandes espacios a la música alternativa, que en esos momentos todavía no alcanzaba gran popularidad, pero estaba a punto de convertirse en uno de los géneros más perseguidos por su naturaleza vanguardista.

 

El rock alternativo se volvió más popular a mediados de los 80’s, en gran parte gracias a la insistencia del locutor de la BBC John Peel, que tuvo uno de los pocos espacios alternativos antes de que existiera la palabra, y las estaciones de radio colegiales, la cuales trataron de alejarse del término alternativo y acuñaron la etiqueta college rock para albergar a todos esos grupos eran escuchados exclusivamente por adolescentes y universitarios. Dentro de esa línea los favoritos de la escena alternativa y las estaciones de radio estudiantiles eran R.E.M., Husker Dü, Pixies, XTC, New Order, The Smiths, U2 y Sonic Youth, que posteriormente superaron la no-existencia relacionada con lo alternativo y encontraron el éxito comercial o al menos el reconocimiento masivo.

 

Próxima semana: la deuda con el punk en este blog.

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