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Banda Sonora 101: Danny Boyle, la música en su cine

Desde hace tres semanas y tras haber revisado la historia del cine-rock, en @BandaSonora101 hemos realizado recorridos por la obra de cineastas que, desde mi punto de vista, han integrado a la música como parte fundamental de su lenguaje cinematográfico.

Arrancamos con Jim Jarmusch y luego dedicamos dos programas seguidos al gran Martin Scorsese. Ahora, y tras haberlo sometido a votación en twitter, toca el turno al británico Danny Boyle, director de películas del calibre de ‘Trainspotting’, ’28 Days Later’, ‘Sunshine’ y ‘Slumdog Millionaire’, y para quien la música juega un rol fundamental en su obra.

Danny Boyle nació el 20 de octubre de 1956 en Radcliffe, Mánchester, así que en otoño de 2018 cumplirá 62 años.

Es posible hablar de Boyle como uno de los cineastas más versátiles de la actualidad. Su filmografía incluye la adaptación de novelas de culto como ‘The Beach’ y ‘Trainspotting’, hasta cine de ciencia ficción como ‘Sunshine’, cine social como ‘Slumdog Millionaire’, un filme familiar como ‘Millions’, un thriller psicológico como en trance y un filme biográfico como ‘Steve Jobs’. Y si le escarbamos un poco más encontramos comedia negra en ‘Shallow Grave’ y ‘A Life Less Ordinary’, cine de terror en ’28 Days Later’ y un drama minimalista en ‘127 Hours’.

Como vemos, Boyle no se encasilló en un género sino que decidió explorar en todas las posibilidades de la narración cinematográfica de ficción. Curiosamente, el elemento que une a sus películas es la música que habita en las bandas sonoras de cada una.

Me explico: en la obra de Danny Boyle, los vasos comunicantes entre sus filmes se revelan más en las bandas sonoras que en los temas y géneros que aborda. Es más común encontrar a Underworld en los soundtracks de sus películas que a Ewan McGregor o el género ciencia ficción, por ejemplo. Tal vez el cine social, la comedia negra, pero no son temas tan recurrentes como su gusto por determinado tipo de música. Lo mejor del asunto es que Boyle utiliza la música (debo decir: de manera magistral) para fortalecer el sentido del relato y, sobre todo, para mover emociones en el espectador.

La música electrónica es un común denominador en su filmografía aunque sus gustos musicales son variados. En sus bandas sonoras cohabitan Orbital con Beck o Leftfield con Lou Reed. Creo que su gusto se puede sintetizar en la larga relación artística que mantiene con la banda británica Underworld.

El trabajo de Boyle ha sido tan reconocido a nivel internacional, que en 2012 fue director artístico de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres. Si la revisan en YouTube verán la calidad de su trabajo.

Tras esta breve introducción, vamos a abrocharnos los cinturones de seguridad porque esta nave fílmica llamada @BandaSonora101 entra al túnel del tiempo para viajar a enero de 1995, mes en el cual se estrenó la exitosa ópera prima de Danny Boyle.

Primer largometraje de Danny Boyle. Tal fue el éxito de esta película en la taquilla y crítica inglesas, que fue reconocida en los premios BAFTA como la Mejor Película Británica de 1994. También fue la primera colaboración entre el actor escocés Ewan McGregor y Danny Boyle. Impregnada de humor negro, cuenta la historia de tres compas de departamento que encuentran una maleta llena de dinero en la habitación de un nuevo y misterioso inquilino, mismo que acaba de morir por sobredosis. En lugar de llamar a la policía, deciden quedarse con la lana y a partir de ahí se desatan una serie de sucesos tan dramáticos como hilarantes. La banda sonora trae música original de Simon Boswell (compositor de la música para películas de Dario Argento y Alejandro Jodorowsky) y rolas de Nina Simone, Andy Williams y Leftfield.

El éxito de ‘SHALLOW GRAVE’ (1994) le abrió muchas puertas a Danny Boyle y gracias a ello consiguió financiamiento para su segunda película, la inmortal ‘TRAINSPOTTING’, adaptación de la novela homónima de Irvine Welsh, la cual se estrenó el 13 de mayo de 1996 en el festival francés de Cannes, donde empezó una meteórica carrera que la llevó a convertirse en un clásico instantáneo. La frenética historia de cinco amigos y su relación con las drogas duras, el sexo y la violencia cautivó a toda una generación que hizo de TRAINSPOTTING un referente obligado de la década de los noventa del siglo pasado. Desde la primera escena Boyle marca el ritmo del filme con la música y los corazones palpitan a todo con la poderosa ‘Lust for Life’ de Iggy Pop. Digamos que la música son las alas que mantienen a TRAINSPOTTING siembre arriba, imparable en su vuelo y moviendo emociones. La banda sonora de esta película es en sí misma un clásico.

Es la tercera película de Danny Boyle y se estrenó en Inglaterra en octubre de 1997. Resulta que un par de años antes Boyle recibió una jugosa oferta de un estudio de Hollywood para dirigir la cuarta entrega de ALIEN, pero el británico prefirió filmar esta comedia negra protagonizada por su (en ese entonces) actor de cabecera Ewan McGregor y por Cameron Diaz. Cuenta la relación que surge entre una chica rica y su torpe secuestrador. No es de lo mejor logrado en la temprana obra de Boyle, pero la banda sonora trae joyas de Underworld, The Prodigy, R.E.M., The Folk Implosion y piezas que rompen con el uso de la música electrónica como una de los Squirrel Nut Zippers, que es puro swing.

La cuarta película de Danny Boyle se llama THE BEACH y es una adaptación de la novela homónima de Alex Garland. Originalmente iba a ser protagonizada por Ewan McGregor, actor principal de los primeros tres filmes de Boyle, pero los estudios le impusieron a Leonardo DiCaprio en el protagónico y el resultado fue una película tediosa y sin mucha coherencia. La música original es de Angelo Badalamenti, compositor de buena parte de la obra de David Lynch, y el soundtrack incluye piezas de Underworld, Orbital, Leftfield, Moby, y Blur.

La quinta película de Danny Boyle es 28 DAYS LATER (EXTERMINIO en español) y se estrenó en Inglaterra en noviembre de 2002. El guionista es Alexander Garland, autor de la novela The Beach, en la que se basa la película anterior de Boyle. Parece que la dupla Boyle-Garland tenía que sacarse la espina y sin duda lo hizo con esta potentísima película sobre zombis infectados de rabia, en cuya trama subyace un retrato de la naturaleza humana. La música original es obra del compositor John Murphy y el soundtrack incluye rolas de Brian Eno, Blue States y Grandaddy.

El sexto proyecto cinematográfico de Danny Boyle se llama MILLIONS y se estrenó el 14 de septiembre de 2004 en el festival canadiense de Toronto. Es un filme apto para toda la familia que cuenta la historia un niño británico de siete años al que literalmente le cae del cielo una bolsa repleta de libras, justo antes del cambio de moneda a euros. Nuevamente Boyle deja bien claro que es un cineasta que no se encasilla y puede pasar de un género a otro con muy buenos resultados. La música original es de John Murphy y la banda sonora trae rolas de Muse, Feeder, The Clash, Vangelis.

Es la incursión de Danny Boyle en la ciencia ficción. El Sol se va a apagar y como consecuencia vendrá la extinción de la raza humana. La única salvación radica en la misión del Icarus II, una nave tripulada por 6 hombres y 2 mujeres cuyo objetivo es acercarse lo más posible al Sol y detonar una enorme carga explosiva para que la estrella vuelva a brillar. Nuevamente el guión es de Alex Garland y la música original de John Murphy y Underworld. Una joya. Si les gusta el cine de ciencia ficción, ésta es una película obligada.

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La octava película de Danny Boyle es SLUMDOG MILLIONAIRE, un filme de corte social que cuenta la maravillosa historia de un joven huérfano de 18 años en Mumbai y su participación en la versión india del programa ¿Quién quiere ser millonario? Esta película estuvo nominada a 10 premios Oscar de los cuales ganó 8, incluidos el de mejor director y mejor película. La música original es del compositor indio A. R. Rahman con colaboraciones de M.I.A.

Es la novena película de Danny Boyle y se estrenó el 4 de septiembre de 2010 en el festival estadounidense de Telluride. Se trata de un drama sobre un montañista que queda atrapado en un peñasco. Otro giro en la filmografía de Boyle, ahora con una película minimalista que centra la tensión dramática en un solo personaje, este montañista que busca sobrevivir a toda costa. La música original es de A. R. Rahman y la banda sonora incluye rolas de Free Blood, Sigur Rós y Plastic Bertrand.

Tras haber sido el director artístico de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Danny Boyle realizó su décimo largometraje, TRANCE (2013), mismo que se estrenó en marzo de 2013 en Inglaterra. Esta película implica un nuevo giro en la obra de Dany Boyle, ahora con un thriller psicológico que cuenta la historia de un empleado de una casa de subastas que se asocia con una banda criminal para robar una obra de arte. En el atraco recibe un golpe en la cabeza y al despertar descubre que no recuerda dónde escondió el cuadro. En ese momento se desata el conflicto con el líder de la banda y la película se pone buenísima. La música original es obra del compositor Rick Smith y el soundtrack incluye rolas de Moby y UNKLE.

El onceavo proyecto cinematográfico de Danny Boyle es STEVE JOBS (2015), mismo que se estrenó el 5 de septiembre de 2015 en el festival de Telluride. En esta ocasión Boyle entrega un filme biográfico sobre el icónico fundador de Apple y personaje clave de la revolución tecnológica de finales del siglo pasado. La actuación de Michael Fassbender en el papel de Steve Jobs es sobresaliente y la música original de Daniel Pemberton es como un traje a la medida.

La premier mundial de esta esperada película fue el 22 de enero de 2017 en Edimburgo, Escocia. Nuevamente el guión es de John Hodge a partir de la novela de Irvine Welsh, y participa el mismo elenco de la versión de 1996. Sin alcanzar el éxito de la primera parte, TRAINSPOTING 2 es una película muy bien lograda cuya historia da seguimiento a la vida de estos maravillosos bribones sin oficio ni beneficio. El soundtrack, como era de esperarse, es una bomba.

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“Eres un turista en tu propia juventud”, la frase salta de la pantalla mietras Renton, Sick Boy y Spud observan un campo que visitaste con ellos hace 20 años, el diálogo continúa pero es imposible negar que Danny Boyle te cerró el ojo después de brindarte diversas secuencias donde la música y lo que en 1996 llamaron ‘La Vida en el Abismo’ aparenta ser algo nuevo titulado ‘Trainspotting 2’.

 

La película que no es ‘Porno’, pero que retoma uno que otro elemento del libro de Irvine Welsh para darnos a entender el espíritu de aquel bromance roto por la traición (que por supuesto sigue ahí), se encarga se realizar un ejercicio de meta información, el punto central y por el cual giran múltiples formas de obsesión, regresión, acumulación y entendimiento/desentendimiento de la actualidad a través de un filme como ‘Trainspotting 2’.

 

Las referencias son obvias, en momentos descaradas, incluso se vuelven una broma interna entre creador y espectador, las escenas son las mismas, pero al mismo tiempo son otras, todos corrimos mientras escuchábamos el monólogo de “choose life, choose a job”, volvemos a correr hacia la salida de ese estacionamiento, pero el monólogo ahora aparece como otro guiño hacia el espectador (esto esperabas, ¿no?), pero con la incorporación de lo que nos adormece en la actualidad, desde redes sociales hasta el swap face y el temor al sistema de CCTV donde un mundo nos vigila.

 

 

El filme parte de la nostalgia, el encuentro con la continuación de una historia que te brinda lo que reconoces, sin embargo debe tener otro ritmo. El director sabe que quieres ‘Perfect Day’, llegará como gancho inicial para que te sumerjas en recuerdos, ya no en la alfombra donde Lou Reed cobró otro sentido para la Generación X.

 

Te brinda más de Underworld pero yuxtapone los significados de ‘Born Slippy’ y ‘Slow Slippy’ para el turista de su propia juventud, porque no es lo mismo el exceso de noches en picaderos que van hacia un rave bajo el influjo de ‘For What You Dream Of’ a los días del tinte, la válvula en el corazón, el no haber hecho nada con tu prometedora vida o la necesidad de viagra mientras lo único que escuchas es ‘radio ga ga, radio gu gu, radio ga ga’.

 

 

El estado frenético de los días de la heroína son sustituidos por la cocaína, el ritmo de la película sube y baja, sin embargo ya no percibes el síndrome de abstinencia de 1996, ya nadie necesita una dosis de metadona o emergerá triunfante del peor retrete de Escocia, pero ten por seguro que los visitará y en algún momento encontrarás una cabeza surgiendo de la misma manera, pero en otra escena.

 

La sensación de pérdidas continuas en la primera película se transforma en una comedia en la segunda. Alguien arruina el suicidio de otro, la extrema derecha que celebra la muerte de los católicos se convierte en un instante de ‘A Life Less Ordinary’ pero sin ‘Beyond The Sea’ (hey, si tu quieres nostalgia, el director puede hacer guiños a su propia trayectoria); han pasado 20 años, los mismos actores han cambiado, pero henos aquí, en la oscuridad disfrutando las referencias, porque insistimos en ser turistas de nuestra propia juventud, siendo tentados una vez más por ‘Lust For Life’, pero aquel Ziggy Pop se nos niega en una ocasión (en vinilo, porque en esos tiempos vivimos), pero no se preocupen, tendrán su recompensa por asomarse en su yo de hace dos décadas.

 

 

Escoge una vida, un trabajo o Rock 101

Ya lo decían los Beastie Boys, debes luchar por tu derecho a enfiestarte, esa sola idea bastó para que emergiera una escena donde hasta 10,000 personas bailaban en la sordidez de diversas bodegas abandonadas y lejos del radar de la policía. Como todo levantamiento, su duración fue breve, de alto impacto y fue absorbida por el mainstream. Bailar se convirtió en una inspiración, una afrenta política y un reclamo sobre una situación social.

La revolución rave, como lo revelan sus héroes anónimos, es el punto de inflexión donde el acid house dejó de ser fenómeno underground local y se convirtió en una explosión cultural en todo el mundo. ¿Fue una revolución o sólo fue una serie de fiestas? La planeación y los riesgos que implicaban, además de entender que las ganancias monetarias eran pocas comparadas con la reacción de los periódicos y la policía, mostraban el espíritu de rebeldía e idealismo que acompañaban la música, un honesto testamento de una época, una serie de ciudades unidas por sus madrugadas y claves secretas para acceder a la ética y estética del acid house.

Fue una revolución, no hay duda, fue una oleada hecha no tanto por los creadores del acid house, sino por aquellos que lo hicieron crecer como un movimiento underground y lo convirtieron en fenómeno juvenil, épico y contagioso. Todos los problemas para concretar el rave en términos capitalistas tenía un costo de £3 libras por persona, que apenas cubrían los costos para realizar la fiesta, pero el ingenio era parte integral para lograr que toda la gente llegara hasta el lugar. Algunos de ellos pagaron la rebeldía con su libertad, acusaciones de violencia y venta de drogas, acoso policíaco e imposiciones de toques de queda.

La revolución a través de la música electrónica en el underground tiene sus mejores años entre 1988 y 1994, para el momento en que la película ‘Trainspotting’ adopta la idea de moverse de “Ziggy Pop” a otros parámetros sonoros y rejuvenecerse por el oído, el movimiento ya es totalmente mainstream, para 1996 la idea del rave no solo está presente en estaciones de radio y festivales, incluso se le menciona en programas de televisión de corte juvenil como ‘Beverly Hills 90210’.

Justo hace 20 años nos escontramos con la esencia punk de Irvine Welsh trasladada a la pantalla, de alguna forma la serie de picaderos en Escocia, el SIDA aniquilando adictos a la heroína y la Generación X que prefería divertirse a trabajar (pero que aceptaba en el fondo que tendrá que elegir una vida) transgredieron el cine con un nuevo lenguaje visual donde una escena ya se mostraba procesada, masticada y deglutida, para algunos el punto de partida es el soundtrack del filme, para otros es la idea de que las películas sobre jovenes ya no se trataban del romance al estilo ‘Pretty in Pink’ o la detención en la escuela tipo ‘The Breakfast Club’, pero a final de cuentas seguía siendo sobre el arte de crear un soundtrack inolvidable.

Partiendo de aquella novela que estaba en la lista de libros prohibidos y uno de los más robados de las tiendas británicas, celebramos el 20 aniversario del estreno de ‘Trainspotting’, esperando que Danny Boyle nos de pronto la continuación ‘Porno’, aceptando que todas las elecciones del monologo de Renton (que en la película es el inicio y en el libro la mitad) se han concretado, escogimos la pantalla de plasma y la serie de comodidades que sustituyeron la evasión con base en la heroína y aceptamos que el plan de estudios de diversas universidades ya incluye la primera novela de Irvine Welsh.

Acompañanos el 23 de febrero en un día perfecto, de clubes nocturnos, sábanas sucias y por supuesto mucho (Z)Iggy Pop, iniciamos a las 10 de la mañana y continuaremos administrando dosis en tus oídos hasta las 8 de la noche tan solo para evitar el síndrome de abstinencia.

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