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Sonic Arsenal – Eddie The Head, la figura franquicia

Antes de Vic Rattlehead de Megadeth, Allister Fiend de Mötley Crüe o el NOT Man de Anthrax, estuvo Eddie, el personaje que como elemento franquicia se acaba de unir a las figuras de acción de Super 7, aparece como una pieza simple pero coleccionable que andamos persiguiendo desde la recreación del personaje en los 90 por McFarlane Toys.

La mascota más distintiva dentro del metal tiene su origen en los años en los que se hablaba mucho de KISS y la sangre creada con gelatina de frambuesa. Derek Riggs llevaba varios años trabajando en ese personaje, no fue hasta el lanzamiento del debut de Iron Maiden que la imagen de Electric Matthew, un símbolo de la rebelión punk en el Reino Unido, se convirtió en Eddie the Head o Edward the Great, uno de los iconos del heavy metal tan trascendente que algunos seguimos más sus diferentes encarnaciones que al grupo.

La impactante cara de Eddie en una tétrica noche no sólo dio un marco perfecto a la música de Iron Maiden, también se volvió un personaje de culto que afirmó su presencia a lo largo de los 80 y 90, con múltiples variaciones que se adecuaron a las necesidades del grupo británico.

  

El 14 de abril de 1980 apareció por segunda vez Eddie, 38 años después ha cambiado en diversos aspectos, adaptándose a las diferentes etapas de Iron Maiden, de lo simple y crudo del álbum debut a la rapidez e imagen estilizada de ‘The Book of Souls’. El personaje que en sus primero años fuera una simple imagen de papel maché al fondo del escenario, la mayoría del tiempo ha estado muerto pero también ha sido un zombie, una momia, un cyborg, un mutante, paciente en una institución mental, protagonista de vídeos y en algunas ocasiones ha regresado a su estado original de cadáver inspirado por el movimiento punk y los cómics, incluso su versión Quijote del 2018 nos sigue recordando sus primeros trazos.

Desde su aparición en el sencillo ‘Running Free’ el 8 de febrero de 1980, Eddie Thee Head ha sido la representación gráfica de Iron Maiden y uno de los elementos más distintivos del metal, aparece en cada disco y sencillo, incluso ha tomado su propio camino como figura de acción y tema para dos vídeo juegos. Sin duda es demasiado movimiento para un muerto, que ha logrado conservarse demasiado bien para caminar por el escenario miles de veces, tan solo para que los fanáticos verdaderamente sientan que estuvieron en un concierto del grupo. Es tan poderoso el tal Eddie, que incluso ha controlado a Satán, él es el que mueve los hilos en la portada de ‘The Number of the Beast’.

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H.P. Lovecraft a 128 años de su llegada a la Tierra

El impacto de la obra literaria de Howard Phillips Lovecrat es cuantioso y profundo en la música, su interesante ritmo narrativo que excedía los adjetivos como nodos para despertar y esparcir la imaginación a lugares y tiempos no conocidos por el hombre, es sin duda, uno de sus excesos pero también uno de sus aciertos para seducir al lector, para insertarlo a través de pasajes sin brújula temporal e inrrasteables para ningún artefacto tecno-científico incluso de este siglo XXI.

Aunque el trabajo del literato originario de Providence nacido un 20 de agosto de 1890 ha permeado a otras artes como el cine, la pintura, el teatro, el cómic, el arte contemporáneo audiovisual, la televisión, los videojuegos y los juegos de rol, entre otros. En esta ocasión solamente visitaremos algunos trabajos que influenciados o directamente tomando pasajes de sus múltiples relatos, han decidido subrayar la importancia de su obra en el ejercicio de lo musical.

La inminente misantropía en el discurso lovcratniano es incesante, al parecer para el autor, el género humano constantemente debería de ser aniquilado, borrado por otras civilizaciones antiquísimas mucho más avanzadas en su relación con el cosmos y que por razones inexplicables se encuentran escondidas, acechantes ante un regreso próximo a su dominio del universo.

El abstraído escritor en su momento pasó parcialmente desapercibido para la crítica literaria, a pesar de que otras plumas generaron el círculo de Lovecraft y se sumarán al entorno de las publicaciones de “Los Mitos Khutulhu” (1925-1937) como August Derleth y Robert Bloch y posteriormente al volumen “Nuevos Cuentos de los Mitos de Kthulhu” (1980) convocados por otro seguidor Ramsey Campbell y al que se agregarían Stephen King y Brian Lumley.

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Posiblemente una de las primeras referencias entorno a su impacto en la música, es justamente la banda estadounidense psicodélica H. P. Lovecraft de los años sesenta que solamente publicaron dos discos homónimos y que son recordados por el viaje sónico de su tema “At the Mountains of Madness”, en medio de atmósferas obscuras lisérgicas. De igual manera, en 1972 el músico argentino Claudio Gabis generó el tema “Más allá del Valle del Tiempo” que de igual manera retoma al autor.

La presencia lovcraftniana en la música, generalmente la encontramos presente en los subgéneros del metal, el gothic rock y el dark ambient; tres venas musicales comunicadas y entrelazadas por tópicos como la obscuridad, la magia, lo fantástico y los mitos, también cuatro ejes sustanciales del escritor estadounidense.

Azatoth, Yog Sototh y Kthulhu han sido tomados para nombrar a algunas bandas, en otros casos, los nombres de algunos relatos de Lovecraft son la inspiración para generar canciones e incluso álbumes enteros, diseñados a partir del horror cósmico como el caso del proyecto estadounidense Nox Arcana que publicó el disco Necronomicon.

Por su parte los ingleses Fields of the Nephilim sumamente influenciados de la cosmogonía de Lovecraft y las culturas antiguas formularon varios temas inspirados en ello, de los que destaco “Psychonaut” donde a través de ese viajero psíquico en busca del gran monstruo marino Leviathan Xi dingir anna kampa, Xi dingir kia kampa se escucha como una plegaria extraída de los “Mitos de Kthulhu” yReanimator” inspirada en la historia del científico en busca de la reanimación de la vida, tomado de la historia de “Herbert West”.

Por su parte, The Tiger Lillies; maestros ingleses del dark cabaret, el mal gusto y el humor negro en compañía de Alexander Hacke (Einsturzende Neubauten) en 2013 montaron el acto “Mountain of Madness” donde extrajeron “La Música de Erick Zann”, “Las Ratas en las Paredes” y “El Llamado de Kthulhu”, entre otras historias para este espectáculo.

Finalmente, les comparto algunos nombres de bandas que han sido inspiradas por el horror cósmico: Metallica, Iron Maiden, Morbid Angel, Cradel of Filth y Tiamat, entre otros.

A 128 años del nacimiento del escritor estadounidense, me pareció una ocasión espléndida para compartir solamente algunos trabajos musicales que han sido influenciados por la tan original cosmogonía terrorífica y fantástica de dicho autor, la cual, sigue siendo detonador de charlas, discusiones, textos, álbumes, películas, cómics, pinturas y otras posibilidades audiovisuales.

#GreatAgain101 7 años de Rock 101

Celebrando 7 años en el planeta WWW, Rock 101 presenta a Crocodiles y AJ Dávila en concierto, actos que desde E.E.U.U y Puerto Rico reúnen los sonidos cosmopolitas de la Ciudad de México.

El grupo originario de San Diego presentará por primera vez en nuestro país ‘Dreamless’ (2016), álbum producido por Martin Thulin (Exploded View) en la CDMX y que refleja tiempos difíciles en la vida diaria de los integrantes de Crocodiles.

Por su parte AJ Dávila estrenará en vivo en nuestro país ‘El Futuro’, álbum producido por Sergio Acosta (Zoé) y en el que no solo refleja los años vagando por la capital mexicana, también demuestra el encuentro con otros viajeros como La Vida Bohéme, Carmen Costa y Crocodiles.

Claramente conscientes de sus influencias, Brian Welchez y Charles Rowell realizan homenajes a diversos géneros a través de su música, desde el new wave hasta el noise pop, el sonido lo-fi y la reverberante presencia del shoegaze, el punk y la psicodélia están presentes en sus canciones.

Es evidente su fórmula, se mueve por parámetros bien definidos, por tal razón siempre notamos como evolucionan a través de su discografía: entre ‘Summer Of Hate’ (2009) y ‘Sleep Forever’ (2010) se alejaban poco a poco del lo-fi, para ‘Endless Flowers’ (2012) notamos mayor calidez, mientras que en ‘Crimes of Passion’ (2013) y ‘Boys’ (2015) nos llevan por una zona de claroscuros guiados persistentemente por la guitarra.

El dueto formado en San Diego en el 2008 nos ha llevado por el camino de la distorsión, de la misma manera ha ampliado su alineación para sus presentaciones en vivo, aunque el núcleo sigue siendo el mismo y en diferentes locaciones, incluyendo la Ciudad de México, que desde hace algunos años ha sido la base de Brian Welchez, donde ha trabajado con el productor Martin Thulin y ha lanzado el sello Zoo Music.

Su más reciente producción, ‘Dreamless’ (2016), es parte de la continua evolución de sonidos, la oscuridad y densidad de los anteriores cinco álbumes se han ido despejando debido al contacto con los ritmos latinos, la cumbia, la salsa y el ruido de la CDMX en este disco se traducen en arreglos que hacen menos énfasis en la guitarra y utilizan el teclado como acento de los otros instrumentos y armonías.

De Puerto Rico a México, pasando por la disolución del proyecto Dávila 666, AJ Dávila se ha convertido rápidamente en la recomendación constante de lo que debes escuchar para entender los sonidos que se están formando en la CDMX. Con ‘Terror/Amor’ (2014), la fusión de garage y pop con raíces doo-wop y punk logró fascinar al crear un ambiente juguetón de dientes afilados.

Hablando de enamoramiento y frustración, AJ Dávila colabora con Juan Cirerol, Mercedes Oller (Las Robertas) y Selma Oxor para crear una amalgama de cochambre, con influencias que van de The Velvet Undeground y The Stooges al glam y Iron Maiden. Con su debut tuvimos garage punk, free jazz, psicodelia y minimalismo, además del sencillo de enlace ‘Post Tenebras Lux’ que nos lleva a la promesa de ‘El Futuro’, álbum que lanzará en el 2017 con colaboraciones de Cardiel, La Vida Bohéme, O Tortuga, Carmen Costa y Crocodiles.

Find your path

 

Me queda claro que hay profesiones que dejan lana y otras que son, mmhhh digamos por amor al arte, seguramente cuando eras puberto o puberta te aconsejaron tus padres o algún mayor que podrías estudiar o algunas veces era una dirección de que tenías que estudiar de acuerdo con la tradición familiar o creencias, a esa tierna edad poco sabes de nada así que cualquier influencia es crítica.

 

A esas edades también somos muy idealistas, creemos que nos podemos comer el mundo y que ser activista es la neta, que podemos vivir vagando por el mundo siendo un alma libre con posesiones casi nulas, algunos, muy muy pocos logran este sueño a costa de hacer a un lado otras comodidades, algunos afortunados encuentran su vocación exacta y se dedican a ella exitosamente tanto económicamente como de reconocimiento social, otros se someten a los deseos de alguien más y sumisamente dedican su vida a ser alguien quien no quieren ser, en fin, muchos casos muy particulares, pero de todos hay un porcentaje que encuentra su vocación y amor a lo que hacen de la mejor manera, un ejemplo de esos son los músicos exitosos.

 

Regresando a esa tierna edad que no sabes qué hacer con tu vida, siempre hay el punto en que crees que serás músico, adorado por multitudes y hasta sueñas con los excesos de un músico o grupo, claro que hay de músicos a músicos como los bohemios que se medió mueren de hambre en obscuros bares llenos de humo y olor a brandy, que melancólicamente tocan un delicioso blues cobijados por media luz y una audiencia contada, en el otro lado del espectro estaría un mega grupo de metal como Iron Maiden que hasta se transporta en un 747 propio (rentado en realidad) a todos lados del mundo con las comodidades del príncipe de Brunei o de algún miembro de la política mexicana, si, todos hemos soñado con eso, pero ocurre como el meme ese que circula actualmente de “me chingue la rodilla”

 

 

Así entonces justificamos que la vida nos jalo a otro punto y que por responsabilidades de adulto no fuimos el próximo Ozzy Osbourne, la Janis Joplin mexicana o incluso el Lou Reed región 4 que cambiaría el curso de la historia musical en nuestro país, somos adultos responsables, no tenemos tiempo para eso…

 

Estoy convencido que una de las cosas más difíciles en la vida es identificar para que somos buenos, y no me refiero a ser medianamente buenos que nos medió deje para vivir, sino identificar la profesión que nos permita explotar lo mejor de nuestro ser y además nos de los recursos económicos para vivir de lo mejor, quién sabe, quizá en realidad nuestro potencial máximo es ser un ingeniero naval en lugar de ser un frustrado cajero de banco que a todo mundo le pone jeta y con esa actitud no llegar a ningún lado o quizá en lugar de estar abrumado con el trabajo de un burócrata de oficina gris de gobierno, tu vocación en realidad sea la de ser ese cajero de banco que con una excelente actitud trates muy bien a la clientela y la orientes y así ser el mejor en ese ramo especifico, siendo feliz con lo que haces y esa es la clave, ser feliz con lo que haces.

 

 

Regresando a los músicos exitosos, estos cuando son felices con lo que hacen y explotan sus cualidades pueden llegar a trascender, cambien la forma de hacer las cosas, innovan con sus ideas, lírica y creatividad, así tenemos casos como Pink Floyd, quienes por una casualidad cósmica juntaron los ingredientes para ser únicos, para ser una banda creativa e innovadora que revoluciono varios géneros que incluso ellos mismos inventaron o como David Bowie quien siendo muy valiente se aventó a ser sinónimo de vanguardia o Björk que se voló la barda dando alma y personalidad a la música electrónica avant garde, esa Björk que podemos apreciar en sus años mozos con Sugarcubes haciendo loqueras y desarrollando ese timbre de voz tan único

 

Sugarcubes con su sonido muy experimental y ver a Björk en esa tierna edad me hace pensar si es que se imaginaron que llegarían a ser lo que hoy son, saliendo de Islandia, un país con menos de 350,000 habitantes en medio del océano, aislados de todo el resto del mundo, aun así abriéndose paso solo con originalidad y perseverancia dejaron ver al mundo que allí estaban.

 

¿Y bueno que ganan con eso los músicos con una propuesta decente? Además de sobresalir y ser punta de lanza como ya lo decía también hay el lado material…

 

Es bien sabido que los músicos exitosos tienen grandes casas, se rodean de gente bonita y se compran juguetitos bonitos, para darnos una idea les compartiré este inventario que hicieron ahora que en este infame 2016 que falleció Prince. Él con sus décadas de trabajo duro y con algo de visión de inversión se hizo de varios inmuebles, los cuales en conjunto suman mas de $25 millones de dólares, entre cuentas de banco y otras propiedades suman otro milloncito mas, dinero en efectivo que anda por los $12 millones, 67 barras de oro con valor de arriba de $800,000.

 

Hay un apartado de 18 cochecitos y motos, quienes me conocen saben que soy amante de los autos y esta lista me parece muy interesante, juguetitos entre los que figuran un Buick Electra, una limusina Cadillac, la motocicleta ‘Purple Rain’, un Cadillac XLR, un BMW 850 y otro 633CS (estos tres últimos me encantan), además de las regalías de varios álbumes y canciones para otros músicos, obras de arte, instrumentos, equipo de concierto y estudio, etcétera. Vean aquí el inventario completo.

En fin, Prince al momento de dejar este mundo a los 57 años tenía suficientes bienes materiales para disfrutar, eso claro está sin contar con la fortuna perdida que a lo largo de años se gastó en parrandas, comidas, viajes, regalos y demás cosas que son incuantificables.

 

 

Esta es la clase de cosas a las que me refiero con encontrar la vocación correcta, cuando sucede los beneficios son muy nobles.

 

Un DJ en cada hijo te dio

Abraxas, Ruidos de la Noche, Asfixxia, Falsa Alarma, Caravan, La Bruja, Bellum y Cráneo son los nombres de algunos grupos de rock que se movían a nivel subterráneo en el circuito de fiestas y bares de Coyoacán, Villa Coapa y, en algunas ocasiones, la colonia Condesa antes de ser chic.

A mediados de los noventas era común que en cada cuadra de cada barrio hubiese un grupo de rock ensayando éxitos de Nirvana, Metallica, Offspring, Iron Maiden y Caifanes, por mencionar algunos ejemplos, que serían presentados en alguna fiesta de fin de semana, algún evento partidista de cualquier color o, si había suerte, en un bar como apoyo del grupo estelar. No te pagaban pero había barra libre.

Entonces no había mucho apoyo para que las bandas de garaje se atrevieran a componer su propio material, y en muchos casos tampoco existía el talento para ello, pero sí para versionar y, en algunas ocasiones, mejorar el sonido de un éxito ajeno. El problema radicaba en que todos querían ser Caifanes o Héroes del Silencio pero las capacidades daban solamente para llegar a ese callejón sin salida.

Por lo general las bandas se formaban en los grupitos de chicos que se juntaban en las esquinas y las banquetas a escuchar música o contar anécdotas mientras rebajaban un cartón de cerveza y de pronto alguien tocaba la batería, alguien más la guitarra, otro se animaba a cantar y nadie quería tocar el bajo. Tocar el bajo parecía un castigo para el guitarrista: “El que pierda el volado va a tocar el bajo”.

Y así, por inercia, se corría la voz de barrio en barrio y de pronto había una junta de bandas en la casa de alguno de los músicos, mientras la mamá preparaba café, y se organizaba la primera tocada. Parecía una de esas reuniones cumbre de la mafia italiana en algún restaurante llamado, digamos, El Vesubio.

La formación básica no pasaba de dos guitarras, bajo, batería y una voz; al grupo que tuviera teclado se le consideraba afortunado aunque demasiado pop. Entre todos se prestaban algún platillo, o un bombo, o amplificadores y hasta cables. Había mucha camaradería pero poco trabajo en equipo.

Aquello habrá durado hasta principios del siglo XXI, gracias a la llegada de la tecnología casera porque de pronto las bandas redujeron la cantidad de miembros, algunas desaparecieron y otras se quedaron en ese limbo que se reduce a los bares de Villa Coapa.

 

Entonces vino otro fenómeno, aupado por el énfasis de la música electrónica, y de pronto algunos de aquellos músicos se convirtieron en DJs. La mayoría de los que conozco, y yo mismo, pertenecimos a una banda de rock. Músicos desencantados por la escasez de oportunidades y el sistema caníbal, las diferencias musicales irreconciliables y la necesidad de destacar rápidamente porque un buen DJ no se da en todos lados y, suscribo, es más cómodo trabajar en soledad.

Los DJs reciben críticas debido a una presunta escasez de conocimientos musicales de parte de quienes nunca estuvieron en un grupo de lo que sea. No obstante, resulta curioso advertir que un músico honesto y con capacidades reconoce la necesidad de oído musical y destreza corporal y mental para poder ser un buen DJ o productor de música electrónica. No todo es apretar botones o mover perillas.

Por desgracia, a esto se suma la desvalorización de la música electrónica de parte de quien se presume amante del guitarrazo y las power ballads, y principalmente de aquéllos que a pesar de haber tenido una guitarra en sus manos jamás lograron extraerle un sonido coherente.

El ser humano civilizado, quiéralo o no, está rodeado de DJs en el transporte público, las fiestas, los bares, los conciertos, la calle, los clubes de strip (yo comencé a mezclar en un club de strip al que le cayó la redada); pero también el DJ (o selector) tiene una gran carga social porque es el responsable de difundir la música que, si nos engancha, escucharemos el resto de nuestras vidas.

 

Ahora, al parecer, hay un DJ en cada cuadra y poco a poco, ellos solos, van forjándose una escena a diferencia del circuito subterráneo de rock que se circunscribe a un coto cerrado cuyo pasaporte requiere la amistad de algún iniciado.

Inclusive, el DJ ha superado la demanda porque en las fiestas y reuniones se opta por un par de DJs de diferente estilo en lugar de un grupo de rock al que, en todo caso, se le considera como ruido.

Por desgracia para las necesidades de escuchar un sonido vanguardista, el efecto Caifanes ha permeado a los grupos que hoy en día se disfrazan de tributo o pretenden tocar música original bajo ese pastiche etiquetado por Saúl Hernández que denota, en la segunda década del siglo XXI, estancamiento creativo, algo que no ves en un DJ o productor. Para que vean que no todo es apretar botones.

Iron Maiden, jueves heavy

Tan alejado estoy del metal que me entere de que Maiden tenia nuevo material al visitar una tienda de viniles y ver ‘The Book Of Souls’ en los estrenos, arte de tapa maravilloso como todo en su discografía, me tuve que dar el disco en septiembre pasado solo para darme cuenta de que Iron Maiden sigue vigente, tanto así que cuando me entere que venían a México sabía que tenía que estar ahí y llego la fecha, 3 de marzo de 2016 Palacio de Los Deportes, correr de un evento a otro para llegar temprano y no perderme nada ya es todo un deporte en esta ciudad, entrar al llamado Domo de Cobre y verlo a reventar es un placer que muchos nos hemos podido dar pero que pocos podemos valorar, Anthrax tocando con un sonido claro y contundente, miles de headbangers de muchas partes del país pero sobre todo de la ciudad de México.

 

Fotografía Fernando Aceves

 

Me recordó días gloriosos en los que viajaba de Morelos a DF, específicamente para conseguir música nueva en el Chopo,en fin, pasadas de las 9, Maiden aparece en un escenario hecho específicamente (obviamente) para esta gira, todos gritan de contentos y comienza ‘The Book Of Souls’ en Palacio, un Bruce renovado con la misma fuerza vocal que le caracteriza ‘If Eternity Should Fail’ canción que abre el disco es también con la que inicia de ahí a un viaje legendario por este nuevo disco y por supuesto a canciones clásicas de la banda como ‘The Trooper’, ‘Children of the Damned’ y de regreso a canciones nuevas como ‘Tears Of A Clown’ o ‘Death or Glory’, el público mexicano como siempre respondiendo al llamado y coreando todo lo que Maiden tocaba, de nueva cuenta un sonido impecable en un lugar que originalmente no estaba hecho para el rock, gente de todas las edades como suele ser ya en conciertos de este tipo en donde nuevas generaciones descubren que hay mucho que aprender de la vieja escuela.

 

Llegan más clásicos y un cierre espectacular con ‘Fear Of The Dark’ y ‘Iron Maiden’, se apaga el escenario y todos quieren más ‘The Number Of The Beast’ no podía faltar, mención de más de que Eddie ya sufrió muchos cambios a la hora de aparecer en escena, ‘Blood Brothers’ y ‘Wasted Years’ son las canciones con las que cierran la primer fecha, prometiendo más sorpresas para el 4 de marzo.

 

Fotografía Fernando Aceves

#666

Dos explicaciones enlazadas por una idea. La primera creada por Hipgnosis para XTC en el disco ‘Go 2’, explicando las razones por las que el arte de portada atrae compradores, y la segunda para The Black Keys en el álbum ‘Brothers’, donde se explica brevemente que encontrarás en el interior. En ambos casos, palabras más y palabras menos, se trata de lo mismo: el concepto.

 

Aunque en 1939 los discos dejaron la genérica y endeble bolsa de papel o caja de cartón gracias al ingenio de Alex Steinweiss, quien prácticamente creó el concepto de diseño de portada, fue hasta 1948 que Columbia Records (el mismo lugar donde trabajaba Steinweiss) introdujo un estándar tan fuerte que ni siquiera la era digital ha logrado acabar con él. Lo que estamos presenciando no es la muerte de la industria, sino la evolución y convergencia de lo viejo y lo nuevo, pero sorprendentemente eso nos lleva a un punto específico: la muerte del CD y la unión de LP+MP3 como último formato.

 

 

Algunas de las mejores experiencias musicales son escuchar un disco nuevo mientras estrujas entre las manos su acompañamiento creativo, la funda. Puede ser un agregado conceptual o sólo un objeto de gran belleza, pero si el diseñador es arriesgado, puede acercarse a lo fetichista. Color, textura y texto, relieve, cortes arriesgados, tintas especiales, un papel diferente, imaginería y grandes ideas hacen que valga la pena poseer un disco. El arte de un álbum es parte de la música, sólo basta trazar una línea en la historia para encontrar las conexiones entre esas imágenes y su esencia.

 

Cualquier persona que tenga una colección de discos ha pasado varias horas soñando mientras escucha cada track, analizando cada milímetro de la portada, descubriendo que las imágenes la mayoría de las veces exigen esa sintonía entre lo que tienes entre las manos y lo que escuchas. Sobra decir que la conexión se convierte en toda una experiencia sensorial.

 

A final de cuentas seguimos hablando de lo mismo, como esa espiral de surcos que afuera hacia adentro nos hacen pensar inmediatamente en la caída de la aguja en el registro, parecida a la espiral que Fibonacci nos mostró como una secuencia que tiene la huella de su creador, números internos inmersos en una serie de seises que van creciendo continuamente, tres en total.

 

Se trata del mismo número que recurrentemente nos hemos encontrado a lo largo del mes en nuestras redes sociales con una continua asociación a la bestia, esa que menciona en su pesadilla Iron Maiden, pero que nosotros descubrimos en el laboratorio de matemáticas de Rock 101 como una probabilidad circular, una curiosidad en la que no nos extenderemos, porqué cada vez que tratamos de entender y/o explicar la relación de Pi con el 666, sufrimos una jaqueca tipo película de Darren Aronofsky, solo podemos decir: 3.*1*4*1*5*9*2*6*5*4=129600 + Las tres leyes.

 

 

Si veíamos 101 en todos lados, desde que vimos que el 26 de enero de 2016 cumpliríamos seis años, nos quedó claro, teníamos que buscar la secuencia, Pi y nuestro elemento circular favorito, Así llegamos a los siguientes seis días, celebrando con seis discos multiplicados por cinco voces en el día (en la tarche también) y seis programas que durante seis días nos brindarán su propia visión del #666.

 

Podríamos terminar ahí, pero ustedes nos conocen, a veces somos obsesivos… después de esos primeros seis días celebrando, siguen seis semanas con seis películas en un ciclo de cine en la Cineteca Nacional (no hemos verificado si será en la sala 6), además de seis meses recordando que cumplimos seis años en Internet, todo para llegar al 32 aniversario de Rock 101 (ahí les encargamos esa operación).

 

Lunes 25 de enero

Tinta Invisible – Grinderman – Grinderman II
Apretando Tornillos – “The Suburbs” de Arcade Fire
Sonic Arsenal – Halcyon Digest – Deerhunter
Sonido Total – Tame Impala – Innerspeaker
Luis Gerardo Salas – Gorillaz – Plastic Beach

Martes 26 de enero

Tinta Invisible – PJ Harvey – Let England Shake

Apretando Tornillos – Holy Ghost! – Holy Ghost!

Sonic Arsenal – James Blake – James Blake

Sonido Total – The Black Keys – El Camino

Luis Gerardo Salas – Moby – Destroyed

Miércoles 27 de enero

Tinta Invisible – Fiona Apple – The idler wheel is wiser than the driver of the screw and whipping cords will serve you more than ropes will ever do
Apretando Tornillos – “Port Of Morrow” de The Shins
Sonic Arsenal – Spiritualized – Sweet Heart Sweet Light
Sonido Total – Jack White – Blunderbuss
Luis Gerardo Salas – Bobby Womack – Bravest Man In The Universe

Jueves 28 de enero

Tinta Invisible – David Bowie – The Next Day
Apretando Tornillos – “Days Are Gone” de HAIM
Sonic Arsenal – Jim James – Regions of Light and Sound of God
Sonido Total – BRMC/Specter at the feast
Luis Gerardo Salas – Wooden Ships – Back To Land

Viernes 29 de enero

Tinta Invisible – St. Vincent – St Vincent
Apretando Tornillos – “Lost in The Dream” de The War On Drugs
Sonic Arsenal – Benjamin Booker – Benjamin Booker
Sonido Total – Brody Dalle/Diploid Love
Luis Gerardo Salas – Thom Yorke  – Tomorrow’s Modern Boxes

Sábado 30 de enero

Tinta Invisible – Tame Impala – Currents
Apretando Tornillos – “The Race For Space” de Public Service Broadcasting
Sonic Arsenal – Hanni El Khatib – Moonlight
Sonido Total – Courtney Barnett/Sometimes I sit…
Luis Gerardo Salas – Mark Ronson – Uptown Special

Domingo 31 de enero

Números de bestias: 35 años con Eddie The Head

Aunque Derek Riggs llevaba varios años trabajando en ese personaje, no fue hasta el lanzamiento del debut de Iron Maiden que la imagen de Electric Matthew, un símbolo de la rebelión punk en el Reino Unido, se convirtió en Eddie the Head o Edward the Great, uno de los íconos del heavy metal. La impactante cara de Eddie en una tétrica noche no sólo dio un marco perfecto a la música de Iron Maiden, también se volvió un personaje de culto que afirmó su presencia a lo largo de los 80 y 90, con múltiples variaciones que se adecuaron a las necesidades del grupo británico.

El 14 de abril de 1980 apareció por primera vez Eddie, 35 años después ha cambiado en diversos aspectos, adaptándose a las diferentes etapas de Iron Maiden, de lo simple y crudo del álbum debut a la rapidez e imagen estilizada de ‘The Book of Souls’. El personaje que en sus primero años fuera una simple imagen de papel maché al fondo del escenario la mayoría del tiempo ha estado muerto, pero también ha sido un zombie, una momia, un cyborg, un mutante, paciente en una institución mental, protagonista de vídeos y en algunas ocasiones ha regresado a su estado original de cadáver inspirado por el movimiento punk

Desde su aparición en el sencillo ‘Running Free’, Eddie ha sido la representación gráfica de Iron Maiden y uno de los elementos más distintivos del metal, aparece en cada disco y sencillo, incluso ha tomado su propio camino como figura de acción y tema para dos vídeo juegos. Sin duda es demasiado movimiento para un muerto, que ha logrado conservarse demasiado bien para caminar por el escenario miles de veces, tan solo para que los fanáticos verdaderamente sientan que estuvieron en un concierto del grupo británico. Es tan poderoso el tal Eddie, que incluso ha controlado a Satán, él es el que mueve los hilos en la portada de ‘The Number of the Beast’.

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