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La vorágine de la democracia clientelar: más fuerte, pero menos efectivo

Elección tras elección la pobreza ha sido presa de la maquinaria de la democracia clientelar, y las elecciones del pasado 1 de julio no fueron la excepción, pues al menos el 33% del total de electores que acudieron a las urnas estuvieron sujetos a la coacción del voto.

En entrevista para Alternación Rock 101, el coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, Héctor Rubio,  expuso que la cooptación del voto sigue siendo un fenómeno muy grande en la democracia mexicana y que es un efecto generalizado, no un monopolio de un partido.

El licenciado en política y administración pública por el Colmex detalló que en 1992 más del 50% de la población mexicana no tenía lo suficiente para comprar productos de la canasta básica; sin embargo, casi 30 años después, las cifras de ciudadanos en condiciones de pobreza se han mantenido.

Cuando llegan los momentos de los procesos electorales, los partidos se encuentran con todo un mercado de personas que están en una grave situación de carencia y necesidad; lo que los hace susceptibles de compra y coacción del voto”, apuntó.

De acuerdo con el reciente Informe Nacional Democracia Sin Pobreza, todos los partidos incurrieron en estas prácticas en los comicios pasados, prevaleciendo aquellas coaliciones que al final de la elección resultaron perdedoras, como fue el caso de Todos por México, que abanderó a José Antonio Meade, y Por México al Frente, que respaldó a Ricardo Anaya.

Sin embargo, el también politólogo de Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señaló que pese a que esta práctica de explotación de la pobreza prevalece, los efectos para incidir en los resultados ha ido a la baja.

Si bien una proporción importante de los electores fueron afectados, muchos de ellos señalaron que eso no afectó su intención del voto: recibieron amenazas o promesas de beneficios pero ellos mismo al momento de estar en las urnas eligieron libremente por quién votar; ya no se regresa el beneficio a los partidos”, indicó.  

Se ha gestionado la pobreza

Héctor Rubio expuso que los niveles de pobreza comparado a los que había hace 15 años son exactamente los mismos, aunque actualmente hay 11 millones de mexicanos más que viven en la pobreza, lo que evidencia una falla en las políticas públicas que, más allá de luchar contra la pobreza, la gestionan para hacer uso de ella en las campañas políticas.

El modelo ha fracasado, hay más de 6 mil 500 programas que están mal diseñados, que tienen graves problemas de opacidad y son proclives de usarlos con fines clientelares; se han convertido en cajas negras y cajas chicas a disposición de los gobernantes que son incapaces de hacerle frente a la pobreza”, acusó.

Asimismo, añadió que la burocratización que existe en los programas sociales son otra barrera para que las personas ejerzan sus propios derechos y alcancen bienestar social.

Ante este panorama, Rubio indicó que una democracia sin pobreza es justo el desafío que tiene el próximo gobierno del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, quien de acuerdo con el politólogo, h entendido que el problema para resolver la pobreza no depende de una secretaría, sino que es un problema multifactorial.

Queremos un país con igualdad para todos, sin privilegios, una democracia sin pobreza”, concluyó.  

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