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La Torre Oscura

Hollywood está explotando de sobremanera su nuevo modelo de negocios: los “universos”. Y es que al ver el éxito del Universo Cinematográfico Marvel, todos los estudios están intentando tomar su tajada. Ahí tenemos a Lionsgate que quería crear más secuelas de ‘Los Juegos del Hambre’ aunque Katniss Everdeen ya no tuviera más que contar (además de que Jennifer Lawrence cada día se hace de proyectos más ambiciosos y complejos) o Waner Bros. con ‘El Conjuro’, que no importa las demandas multimillonarias que se están imputando contra ellos, siempre y cuando puedan hacer todos los spin-offs posibles sobre los expedientes Warren que han planteado inesperadamente tras el éxito de ‘El Conjuro 2′ ¿o alguien va a decir que el Crooked Man no es un grito desesperado para no quedarse atrás?

Esto no significa que la misma suerte les toque a todos. Ahí tenemos a la adaptación de ‘Warcraft’, que su única razón para pensar en una secuela fue la buena recepción del mercado occidental; el “Dark Universe” de Universal, que tuvo un inicio (y tal vez un final) muy flojo con ‘La Momia’; y al parecer lo mismo le espera a ‘La Torre Oscura’.

La historia está planteada de diferente manera a los libros: nos cuenta la vida de Jake Chambers (Tom Taylor), un niño que, tras la pérdida de su papá, comienza a tener sueños vívidos sobre un hechicero llamado Walter “El Hombre de Negro” (Matthew McConaughey) y sus deseos de derrumbar la Torre Oscura, una estructura que bloquea la energía negativa en todos los universos interconectados; y Roland “El Pistolero” (Idris Elba), el único ser que no puede ser afectado por la magia del hechicero y, por ende, el único que puede acabar con él.

 

 

Ese es el primer error de la película: cambiar al protagonista. En los libros Roland lleva la batuta de la historia, siendo el niño un personaje incidental de la primera entrega. La película trata sobre Jake y su lucha por convencerse a sí mismo de que no se ha vuelto loco y que realmente existe ese otro universo, dejando a los personajes de Elba y McConaughey como secundarios, algo que sin duda afectará a los lectores más clavados.

Todo en un intento de venderla al público infantil (de manera mal encaminada ya que los tráilers no indican que van hacia ese sector), con la posibilidad de la venta de muñecos y otros artículos, eliminando elementos importantes (como la violencia y la desagradable apariencia de sus personajes) del manuscrito de Stephen King.

Por otra parte, los personajes no están bien dibujados. Si bien el director Nikolaj Arcel (‘A Royal Affair’, 2013) hace lo posible para dominar a sus actores, es su guión y el de Akiva Goldsman (‘Soy Leyenda’, 2007), Jeff Pinker (‘El Sorprendente Hombre Araña’, 2014) y Anders Thomas Jensen (‘En un Mundo Mejor’, 2010), el que hace que todos los personajes sean unidimensionales por la carencia de motivos. El Hombre de Negro quiere destruir la Torre Oscura ¿Por qué? Nunca es mencionado; Roland no cae ante los efectos de su antagonista ¿Cuál es el motivo? Tampoco existe referencia; y otros ejemplos que no tienen congruencia en pantalla.

La fotografía del danés Rasmus Videbæk (quien ya había trabajado con Arcel en ‘A Royal Affair’ y en ‘La Isla de las Almas Perdidas’) y la banda sonora de Junkie XL no terminan de explotar todo el mundo que está frente al espectador, dejándolo con ganas de más. Eso sí, su conjugación es perfecta en el slow motion y en las pocas batallas dentro del filme.

Pero no todo es negativo para esta adaptación, teniendo tres puntos fuertes dentro de ella: las actuaciones de sus protagonistas, que si bien no están inmersos en sus papeles, ambos son dos tipos con un carisma que logra sobrellevar la trama tan carente de recursos; los infinitos easter eggs referentes a otros trabajos de King; y su duración de hora y treinta minutos, en la que se notan los cortes de la posproducción, dejando una de las películas más esperadas del año en un mero entretenimiento.

En conclusión, el destino de ‘La Torre Oscura’ se encuentra en un destino incierto: su mala recepción en la taquilla norteamericana podría afectar la producción de su serie televisiva, la que presume incluir a sus actuales protagonistas y a Nikolaj Arcel como escritor. Por esta vez deberían escuchar a su público, dejar de lado la infantilización que sufrió la película y no hacer un collage de “los mejores momentos” de las novelas.

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